8 de febrero de 2014

OPINIÓN.

OPINION
¿Democracia o capitalismo?
Por Rodolfo Alonso *


“Tendremos que resignarnos, por lo visto, a la idea de que la democracia contemporánea no es íntegramente democrática, sino un sistema mixto entre dos elementos democráticos: el voto formal y las encuestas; y un elemento oligárquico: el poder económico.” Estas palabras, que parecen de absoluta y perentoria actualidad, como estrechamente ligadas a los arduos momentos económico-financieros que se nos obligó a vivir, no son sin embargo de un pensador actual.

Son un documento. Y es más, una evidencia. Ya que quien las escribió, en su columna dominical del diario La Nación, el 29 de octubre del año 2000, fue nada menos que Mariano Grondona. Me produjeron tal impacto que nunca pude olvidarlas. Y tampoco pude nunca responderme qué lo había inclinado a desnudarse así, públicamente. No fue sin duda por inocencia. Y mucho menos por descuido. Más me inclino a pensar que fue por sentirse tan seguro de su impunidad (y de los intereses que representaba), como para no percatarse de aquel viejo adagio en ese latín al que tanto gusta acudir: “A confesión de parte, relevo de prueba”.

Suelo leer cada vez con mayor atención, en estas mismas páginas, los atinados y justos enfoques con que Mónica Peralta Ramos suele pedirnos sabiamente que, en puntuales momentos de difíciles circunstancias económico-sociales, tengamos claro el panorama completo: el hecho histórico, fundacional de la consolidación creciente del poder y la riqueza que, en las últimas décadas del siglo pasado, culminó (después del Rodrigazo, Martínez de Hoz y la no menos siniestra dupla Menem-Cavallo) concretando una concentración al máximo de los resortes clave de nuestra economía en muy pocas manos, por lo general multinacionales.

Ese poder no se limitó, muy por el contrario, no sólo se extendió casi hasta lo totalitario sino que, desembozada o clandestinamente, tanto se apoyó en dictaduras militares como debilitó y tumbó a los gobiernos democráticamente elegidos que le disgustaban. Los nombres de todos estos últimos están en la memoria nacional pero, en lo íntimo, me dolió profundamente su despiadada inquina contra el honesto, corajudo y eficaz presidente Arturo Illia (radical, de los de antes), capaz de enfrentarse no ya con las multinacionales petroleras, sino también con otras, similares pero no menos feroces: las de medicamentos.

Para seguir recurriendo a nombres caros a los seudo-liberales que se cuidan muy bien de este tipo de citas, voy a recordar que el gran ensayista mexicano Octavio Paz, durante un reportaje para Le Nouvel Observateur poco antes de morir, pudo afirmarle a Jacques Julliard: “Tocqueville vio eso bien. Habla de una vulgarización de la vida democrática y hasta de una incompatibilidad entre la poesía y la democracia moderna. La cuestión subsiste. Se habló del desastre del autoritarismo, sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático, en el dominio del pensamiento como en el de la vida cotidiana; la idolatría del dinero, el mercado transformado en valor único que expulsa a todos los otros”.

Por eso sentí, hace ya ciertos años, que coincidía y sigo coincidiendo cada vez más ahora con la afirmación de Gilles Martinet (un socialista de los de antes) en la televisión francesa: “La democracia es incompatible con el capitalismo”. ¿Qué nos queda para oponer a esa tensión, para desequilibrarla a favor de los valores democráticos? Más democracia, por supuesto. Es decir, cada vez más ciudadanos que no se limiten a ser consumidores pasivos, algo así como siervos serviles que consienten, sino demócratas conscientes de sus derechos y de sus riesgos, capaces de ampliar con su participación siempre más activa e informada los límites reales y sociales de la democracia que, indudablemente, ellos, los ciudadanos, constituyen, implican y son.
* Poeta, traductor, ensayista.
Fuente:Pagina12



08.02.2014 
contraeditorial 
Un escalón más hacia el futuro 
El plan Progresar no significa un "parche" para los jóvenes, como opinó en La Nación un militante del PRO, sino que se trata de una herramienta para que puedan desarrollarse en términos educativos y laborales. 
Por: Sebastián Demiryi
En el día de ayer, el joven dirigente del PRO Pedro Robledo publicó una nota de opinión en el diario La Nación titulada: "¿Otro parche para el futuro de los jóvenes?". En ella analizó la situación de los denominados NI-NI (jóvenes que ni estudian ni trabajan), las perspectivas del Plan Progresar y una valoración positiva sobre el rol del Gobierno Nacional durante los diez años de gestión.

Resulta saludable leer a una de las pocas voces del macrismo en la cual se rescatan aspectos positivos de las medidas de gestión del Gobierno Nacional. Para el joven del PRO, el Plan Progresar resulta "una medida positiva" a la vez que "apunta a ser un programa prometedor".

Sin embargo, la descripción que brinda sobre las políticas públicas del Gobierno Nacional resultan en extremo acotadas. Si de educación hablamos, este es el Gobierno que más presupuesto habilitó para esta área desde la vuelta de la democracia. Fue este gobierno el que estableció la asignación universal por hijo, las becas bicentenario, la repatriación de científicos en el exterior, la creación de universidades nacionales y, justamente ahora, el Progresar.

Esta batería integral de políticas públicas con eje en la educación posibilitó la inyección de recursos en subsidios al estudio, financiamiento de infraestructura, y creación de proyectos de investigación, que se complementaron con políticas que tienen en cuenta la salud, la planificación y la formación de jóvenes argentinos para que estudien, trabajen e investiguen en torno a un proyecto de país inclusivo. Coincidimos en que aún es mucho lo que falta y los desafios que tenemos por delante.

En todo caso vale la pena recordar el lugar que se le da a la educacion en la ciudad que gobierna la fuerza política con la cual Pedro Robledo se identifica.  Para ser claros, la educación para el PRO se puede resumir en disminución presupuestaria constante, subejecución de las partidas asignadas y falta de inversión en infraestructura. Estas cuestiones estructurales al Gobierno de la Ciudad empeoran con la actual coyuntura: según el propio Ministerio de Educación porteño, el balance después de aplicarse el sistema de inscripción online es de unos 12.000 alumnos en lista de espera (de los cuales 7000 tienen entre 0 y 3 años, para los que ya no hay vacante) Los 5000 restantes prometieron que serán asignados en distintas escuelas.

Entonces ¿a qué llamamos "política parche"? Si en nuestra Argentina aún hay jóvenes que no estudian y que no trabajan o lo hacen en codiciones precarias, ¿podemos decir que es una "política parche" el impulso desde el Estado a retomar sus estudios de modo tal que en algún momento posterior de su vida consigan un trabajo que los dignifique? ¿No sería más justo caracterizar al Progresar como una política pública que representa un escalón para que estos jóvenes puedan desarrollarse en términos educativos y laborales? 

¿Parches en educación? ¿Calidad educativa? Los parches del PRO son las públicamente conocidas como  "aulas containers" repudiadas por especialistas en educación como negativas para una educación de calidad. 

La implementación del sistema de inscripción online y las aulas modulares implican 42 millones de pesos que el PRO gastó en parches improvisados que bajo ninguna perspectiva confeccionan una educación de calidad tal cual lo exigen los ciudadanos porteños. Reflejan en todo caso la descoordinación, la falta de previsión, un alto nivel de cortoplacismo y una ausencia de planificación. Con esa misma plata podrían haberse llevado adelante obras como el Polo Educativo de Mataderos y de Lugano. Con esa misma plata podría haberse resuelto el problema de las 7 mil vacantes de nivel inicial que el gobierno de la Ciudad ya arrastra de años anteriores; deuda histórica si las hay con nuestro ya largamente postergado sur de la ciudad.

No es un dato menor que de las 31 aulas modulares que se quieren instalar en la ciudad, 29 corresponderían a la zona sur, siendo 23 las que corresponden a la comuna 8 de Lugano y Soldati. Esto muestra a las claras la desidia del PRO en el sur y la idea de una educación de segunda para los sectores más postergados de nuestra ciudad. Eso sí que son parches.

También es justo reconocer de dónde venimos, y reivindicar la recuperación de la industria, el trabajo y la autoestima de los argentinos logrados en esta Década Ganada. Es cierto que nos falta todavía mucho para llegar a esa Patria plenamente justa, libre y soberana que soñamos, pero este es el camino. Y la política es la herramienta, con la juventud, los trabajadores, los estudiantes, los humildes apostando y construyendo día a día un proyecto de país para todos. La juventud es la capacidad de proyectar un futuro. Progresar es un escalón más en esa dirección, para incluir a más argentinos a la posibilidad de realizarse en el marco de una nación que crece y se desarrolla
Fuente:TiempoArgentino


Y VOS, ¿DE QUE LADO ESTAS?
Por Oscar Balestieri
Buenos Aires, febrero 2 de 2014
Querido amigo: (sin nombre porque pueden ser varios…)
Hemos compartido ideas, hechos, esperanzas, en alguna etapa de nuestra vida.
Nos sentimos unidos, empujando el carro de la historia, o simplemente alegrándonos por su marcha o sufriendo por sus retrocesos.

Nuestro camino en común fue a veces corto, otras veces de largos años de esperanzas y deseos. Los cambios en la vida política también nos separaron y también con dolor puedo reconocer que a veces nos enfrentaron.

Seguramente en lo más profundo de nuestra humanidad, siguen encendidas las ideas de justicia, igualdad, solidaridad y muchas más.

La historia de los pueblos –nuestra historia- no es lineal, casi siempre es sinuosa, confusa, que con avances y retrocesos pareciera caminar en medio de la niebla.
Pero hay momentos donde las aguas parecen dividirse, como el rio de la plata cuando llega al mar: hay una línea de color, sabor, temperatura que separa a las aguas.

En esos momentos no podemos equivocarnos en qué lado elegimos estar.
En mi larga vida de militante puedo mencionar muchos momentos de definiciones, que suelen coincidir con esos bordes difusos de las aguas y de la historia:
Cuando sucede el golpe de Ongania, algunos  compañeros dudaron… también hubo tentaciones de participar en ese gobierno antipopular.

Elegimos estar al lado del pueblo, sumarnos a su lucha, es más poner nuestras vidas en esa lucha. Todo esto con muchos errores, pero con el rumbo correcto. El tiempo nos dio la razón, ese gobierno derivó hacia la entrega, la represión, tomo los caminos malditos de la historia.

Cuando el gobierno de Isabel se caía a pedazos, por sus propios errores y empujada por derecha e izquierda hacia el abismo, con enormes dudas, reconocimos que el peor gobierno democrático era mejor que los salvadores providenciales que nos ofrecían los medios concentrados, los grondona y los poderosos de la economía.

Cuando los militares carapintadas, jaquearon al gobierno de Alfonsin, nos sentimos representados por Cafiero, que asumiendo enormes costos políticos, se puso a su lado en el palco de la casa Rosada, apoyando sin límites a un gobierno legitimo y democrático, con el que no compartíamos el rumbo dado al país en muchos aspectos.

Puedo mencionar muchas otras coyunturas donde fue necesario elegir, entre un camino imperfecto, o el retroceso hacia pasados negativos para el pueblo y la patria.
Hoy estamos como sociedad enfrentando un golpe de mercado, donde los enemigos de siempre, atacan desde todos lados a un gobierno elegido por el pueblo.

En cada uno de los episodios que mencione antes, encontramos a los mismos actores que hoy atacan al gobierno: el poder económico concentrado, los medios de difusión, la derecha reaccionaria y también porque no decirlo, los grandes poderes mundiales, que hoy más que nunca tienen un nombre.

Que este gobierno tiene errores? Como dudarlo!! Que se puede hacer mejor la gestión?? Cada uno de nosotros en su espacio de conocimiento, puede proponer mejoras y cambios.

Pero que pasará si los golpistas económicos le doblan el brazo al gobierno? Alguien puede pensar que nos beneficiaremos en algo?.

Alguien puede pensar que la debilidad o la caída de este gobierno abre las puertas a algo mejor? A algún cambio positivo?.

Aun para aquellos que piensan ocupar el lugar de este gobierno, en las condiciones impuestas por el golpe económico, solo les quedará el rol de ser servidores del poder económico, ejecutores mansos de órdenes e ideas ajenas. El lamentable papel de un menem del siglo veintiuno.

Cuando hace cinco años, algunos mencionaron la idea de maniobras “destituyentes” muchos dijeron se exagera, otros trataron de ridiculizar la idea.

El tiempo nos demuestra que esas maniobras destituyentes, hoy han tomado cuerpo en este golpe económico.

No necesito decir que he elegido, todo lo anterior lo define, aun reconociendo errores, vacilaciones, del gobierno actual, el campo del golpismo mediático y económico, dirigido por los poderes mundiales, solo nos puede traer retrocesos, peor distribución de la riqueza, menos democracia, mas corrupción.

Quizás la violencia y dureza del ataque que hacen los golpistas económicos, ayude a ver esta realidad, nada bueno para el pueblo y la patria pueden ofrecernos.
Con la esperanza y el deseo de reencontrarnos en el camino, te mando con esta carta un afectuoso abrazo.
Envío:AexPPCdba

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