OPINION
Vivienda social: inclusión, empleo y federalismoPor José Francisco López *
Imagen: Télam
Néstor Kirchner decía: “El trabajo es el principal ordenador social”. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner nos dice: “La vivienda fortalece la familia”. Y nosotros sabemos que el trabajo y el acceso a la vivienda propia son elementos esenciales para lograr arraigo. Estas ideas sintetizan los tres ejes conceptuales –social, económico y territorial– sobre los que se apoya la política nacional de vivienda social desde 2003. Política que permitió poner en marcha más de un millón de soluciones habitacionales en todo el país.
En la política de vivienda, lo más importante es el impacto social que provoca, ya que actúa como articulador familiar, llevando equidad e inclusión a quienes están más postergados. También dinamiza la economía y utiliza intensivamente mano de obra. Además, nuestra propuesta distribuye las obras en todo el territorio nacional en acuerdo con el Consejo Federal de la Vivienda, en donde participan las provincias, en el marco del Plan Estratégico Territorial.
Todas las obras se ejecutan descentralizadamente por las provincias y municipios. Esto permitió que, anualmente, tuviéramos en ejecución más de 1500 obras, llevadas a cabo por 600 empresas, pymes locales, con mano de obra local y materiales adquiridos en corralones de la zona.
Primer Quinquenio: 2003-2007
Podemos diferenciar, en el transcurso del 2003-2014, tres etapas diferentes de acuerdo con los avances alcanzados. Entre 2003-2007 (presidencia de Kirchner), la primacía de la política habitacional estuvo ligada a resolver situaciones sociales apremiantes (pobreza, desocupación), una estructura productiva devastada y un stock de obras de vivienda social paralizadas, producto de la crisis 2001-2002.
Con ese diagnóstico, Néstor Kirchner creó una nueva política de vivienda social, asignando nuevos recursos del Estado Nacional a través de los Programas Federales que complementaron la inversión del Fonavi ya que, producto de la crisis, las provincias utilizaban esos fondos para gastos corrientes (pago de sueldos, etc.).
En primer lugar, se reactivaron las obras Fonavi, se iniciaron obras con cooperativas (dando trabajo a beneficiarios del Plan Jefes/as) y obras en Norte Grande (con mayor déficit), para luego, a mitad del período, lanzar dos nuevos programas que constituyeron los pilares de la política de vivienda social. Por un lado, el Programa Federal de Construcción de Viviendas, y por el otro, el Programa Federal de Mejoramiento de Viviendas Mejor Vivir.
Segundo Quinquenio: 2008-2012
Durante la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, la gestión se consolidó como una política de largo plazo (manteniendo metas de finalización de cien mil soluciones habitacionales por año) y se cualificó ampliando y profundizando la variedad de programas para atender la diversidad de problemáticas de la vivienda.
El principal punto fue el fortalecimiento de los programas de mejoramiento de viviendas, muchos de ellos lanzados durante el período anterior, pero que por su complejidad técnico-social necesitaron de mayor tiempo para poder ejecutarse. Así se apuntalaron los programas como Mejor Vivir y el Promeba, que atacaron el déficit habitacional del 80 por ciento de los hogares con carencias. Además, se afianzaron operatorias específicas como el Subprograma de Urbanización de Villas, la vivienda rural o las viviendas en comunidades aborígenes. También se implementaron las primeras experiencias de viviendas para sectores medios.
Tercer Período: 2013-2015
En este período se busca profundizar las nuevas directrices lanzadas a fines del período anterior. La principal herramienta es el Plan Pro.Cre.Ar, lanzado en 2012, que ha tenido un impacto fundamental en 2013 y en este 2014, ya que permite avanzar en la política de vivienda para los sectores medios. Ya se han puesto en marcha 62.661 viviendas (la mayor parte en créditos individuales), habiéndose finalizado 22.830 viviendas que ya están habitadas por sus nuevos propietarios. Además, ya están licitadas, mediante desarrollos urbanísticos, 34.087 viviendas. En el transcurso del 2013 se desembolsaron 14 mil millones de pesos (el equivalente a la inversión en Programas Federales y Fonavi de ese año) y en este 2014 se proyecta invertir 27 mil millones de pesos, dentro de esta política desarrollada por la Anses, el Ministerio de Economía, Planificación Federal, la Agencia de Tierras de la Jefatura de Gabinete y el Banco Hipotecario.
Además, seguimos garantizando las inversiones que nos permitan dar continuidad y previsibilidad a los planes de obras. A fines de 2012, ante un nuevo contexto de crisis internacional, la Presidenta nos pidió que volviéramos a motorizar la obra pública como herramienta contracíclica, para lo cual dispuso de partidas extras para los Programas Federales (iniciando 60 mil soluciones habitacionales), fondos que se aplicaron a partir del cuarto trimestre de 2012, y continuaron durante 2013-2014. Producto de estas acciones desarrolladas en 2013, la construcción recuperó la senda del crecimiento luego de un 2012 donde se decreció. Es decir, se verificó el rol contracíclico de la inversión pública, manteniéndose la cantidad de puestos de trabajo (incluso se creció en el segundo semestre). Todo esto fue posible gracias al crecimiento de la inversión pública, la construcción de viviendas sociales y el plan Pro.Cre.Ar.
En síntesis, hemos finalizado más de 790 mil soluciones habitacionales, tenemos otras 265 mil en marcha, lo que significa más de un millón de soluciones habitacionales. Estamos orgullosos de esta política y podemos mirar con satisfacción el camino recorrido. Sabemos que lo hasta aquí logrado es sólo el inicio, que aún queda mucho por realizar. Miramos el futuro con optimismo y esperanza, porque la política de vivienda se ha consolidado y forma parte de las políticas de Estado.
Por último, quiero hacer una mención a la política social más reciente lanzada por la Presidenta: el Plan Progresar, que junto a la Asignación Universal por Hijo (AUH) constituye una fuerte apuesta por el país y su gente. Argentina apostó por sus hijos, por su futuro y por mayor inclusión, para que, como decía Néstor Kirchner, la bandera nacional contenga a los 40 millones de argentinos, acciones que reafirma con todos sus actos la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
* Secretario de Obras Públicas de la Nación.
Fuente:Pagina12
OPINION
De las resistencias cotidianas al espacio público
Por Norma Giarracca *
Hace un tiempo, las ciencias sociales convencionales tenían casi la certeza de que la eficaz reproducción social del sistema capitalista/ colonial/ patriarcal configuraba sujetos dominantes y otros dominados-resignados en ese espacio de diferencias constituido en sociedad. Algunos autores hablaban de la complicidad del subordinado en sus propias condiciones de vida y explotación y en esos escenarios las mujeres como madres y maestras jugaban un papel clave: eran quienes reproducían activamente la subordinación. Basta rastrear los textos de quienes se dirigían a las mujeres lectoras –docentes, amas de casa, etc.– para corroborar esta idea. Es paradigmático el texto dedicado a la mujer de campo de un agrónomo francés que había sido invitado por las grandes corporaciones agrarias a comienzos del siglo XX, quien le recomendaba a “la reina del hogar” colaborar desde el orden doméstico con la acumulación de los chacareros y criar hijos dóciles.
El paradigma emancipador de la modernidad proponía un cambio en las relaciones de propiedad de los medios de producción como solución para la dominación económica que solucionaría todas las otras, pero el paso del tiempo demostró que no pudieron solucionar ni una ni otras. No obstante, hubo infinidad de resistencias al orden capitalista/ colonial/ patriarcal que impidieron consolidaciones económico-sociales aún más injustas de las que sufrimos y generaron un espacio de “derechos” dentro del mismo sistema. En América latina, como dice Perry Anderson, se encuentra una combinación de factores que conjuga las resistencias culturales, sociales y nacionales continuas durante todo el siglo XX. Por otro lado, se suele distinguir entre resistencias que se transformaron en luchas explícitas (revoluciones, levantamientos, protestas...) y otras que se mantuvieron en los órdenes domésticos, tenaces y silenciosas; “discursos ocultos”, como las caracterizó James Scott.
Esos discursos ocultos, resistencias cotidianas muy analizadas en las comunidades campesinas, se las encuentra –sobre todo en nuestro continente– fundamentalmente en los pueblos indígenas, que lograron desde allí atravesar etnocidios, “modernizaciones” y maltratos continuos tendientes a que desaparecieran por lo menos en el nivel de sus propias identidades. Ese tipo de resistencias fue registrado también por las ciencias sociales y la literatura en sujetos que sufrieron predominantemente la dominación patriarcal, las mujeres y los homosexuales por ejemplo.
La novedad, a nuestro juicio, es que las resistencias ocultas, cotidianas, que no se manifestaban frente al dominador, cambiaron y desde unas décadas atrás son manifiestas, con discursos explícitos, permanentes y hasta formadoras de sociedades “otras” o por lo menos, generadoras de alternativas. Chiapas es paradigmático en tal sentido, no sólo por el discurso explícito autonomista y a distancia del Estado mexicano, sino por el valor de la palabra en voz alta de las indígenas en las Juntas de Buen Gobierno y en la comandancia; pero también son notables los pueblos indígenas de Bolivia, de Perú, los mapuches en Chile... así como los movimientos campesinos o de mujeres. Se conjugan en todos ellos resistencias anticapitalistas, anticoloniales y antipatriarcales.
En casi todos estos fenómenos de resistencias con discursos explícitos, radicales, permanentes, capaces de generar experiencias sociales nuevas, están las mujeres en el centro de la escena. Mujeres campesinas, mujeres indígenas pero también, y es muy importante en nuestro país, están las de los territorios amenazados por las actividades extractivas en expansión. No podemos reflexionar acerca de las acciones de resistencias contra la megaminería a cielo abierto sin rememorar nombres y rostros de mujeres, no sólo dando cuenta en el espacio público del atropello a los territorios sino acostadas en las rutas impidiendo el paso a las camionetas mineras, acudiendo al llamado de las campanas de la iglesia de Famatina en situaciones de peligro o preparando la información científica para conocer las consecuencias de la contaminación con cianuro y ganar los plebiscitos. Pero ahora se sumaron mujeres a estas resistencias, esta vez al agronegocio.
Como las anteriores, son diarias, cotidianas, permanentes y explícitas. Son mujeres que salieron de los órdenes domésticos y están allí, como “madres” –rememorando con esa denominación aquellas otras que con el testimonio de los pañuelos blancos en sus cabezas pusieron una distancia al horror y la crueldad de la dictadura–; son las Madres de Ituzaingó en Córdoba quienes logran poner un límite al agronegocio que devasta alimentos, biodiversidad y la salud de las poblaciones.
En otras palabras, indígenas, campesinas, madres... mujeres rebeldes y dignas que son capaces de oponerse al poder ya no desde los discursos ocultos de los órdenes domésticos sino desde el testimonio, la acción y el pensamiento en el espacio público están entre nosotros. Honrarlas a ellas, traerlas a la esquiva ciudad habitada por otro tipo de mujeres, significa recordar las resistencias y experiencias territoriales que nos unen con la América latina.
* Socióloga. Instituto Gino Germani (UBA).
Fuente:Pagina12
justicia: reforma o retroceso
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, admitió el miércoles la necesidad de encarar una reforma del Poder Judicial, un planteo que la Casa Rosada viene efectuando sistemáticamente, con poco éxito, en los últimos años.
Por: Hernán Dearriba
Ayer, a menos de 24 horas del reconocimiento del supremo, el juez federal Sebastián Casanello movió las piezas de modo tal que no hacen más que confirmar la imperiosa necesidad del cambio.
En un fallo inédito, el magistrado dejó sin efecto la elevación a juicio oral para el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, en la causa por las escuchas ilegales. El argumento de Casanello es que no hay pruebas suficientes para llevar al titular del PRO al banquillo de los acusados porque no se puede probar que sea el jefe de una asociación ilícita y tampoco se puede establecer si Macri estaba al tanto de lo que estaba sucediendo. El juez llegó a esa conclusión incluso a sabiendas de que dentro de la lista de espiados estaba el cuñado del jefe de gobierno, Néstor Daniel Lorenzo, por ese momento en conflicto con la familia Macri.
No hay antecedentes de una decisión como la que tomó Casanello, ya que la Cámara Federal porteña había confirmado la elevación a juicio de Macri. Con esta decisión, la causa puede quedar en un limbo, ya que será difícil avanzar con el juicio oral para el resto de los imputados antes de que se defina la situación procesal del jefe de gobierno.
Si el proceso seguía los tiempos naturales, era muy probable que Macri tuviera que sentarse en el estrado para responder por la acusación de crear una estructura con la intención de llevar adelante operaciones de espionaje a familiares de víctimas del atentado a la AMIA, todo en los meses previos a una elección presidencial que, él pretende, lo tenga como protagonista. Después de la medida que adoptó ayer Casanello parece que eso ya no va a suceder.
Fuente:TiempoArgentino


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