Resumen Latinoamericano /AnRed/ 22 abril 2020
Trabajadores del Frigorífico Penta realizaron este miércoles una manifestación hacia Plaza de Mayo.
«Seguimos en la misma situación, sin cobrar desde hace más de un mes. Hacemos esta movilización para visibilizar nuestro reclamo ya que hubo una represión brutal el 8 de abril y nosotros seguimos en la calle» explicaron los trabajadores del Frigorífico Penta en diálogo con ANRed.
La columna llegó al puente Pueyrredón donde se despliega un enorme operativo de fuerzas de seguridad.
Reclaman el pago de los salarios atrasados, recuperar los puestos de trabajo y mejoras en las condiciones de higiene y seguridad.






LA SOLIDARIDAD DE CLASE
Desde Ademys acompañamos la movilización que realizan los trabajadores del Frigorífico Penta y los ferroviarios despedidos, exigiendo su reincorporación y una solución inmediata al conflicto.
La marcha se dirige desde Avellaneda hasta la casa de Gobierno en Plaza de Mayo.
Toda la solidaridad con los trabajadores.
La marcha se dirige desde Avellaneda hasta la casa de Gobierno en Plaza de Mayo.
Toda la solidaridad con los trabajadores.




Recuerdos móviles: Una respuesta a Horacio González por sus críticas hacia las organizaciones anti-extractivistas.
Lea Ross / Resumen Latinoamericano / 22 de Abril de 2020
Hace unas semanas atrás, dentro de la plétora de artículos locales que se vienen generando para profundizar sobre la cuarentena en el contexto de la pandemia del Covid-19, el ensayista Horacio González publicó un extenso artículo en el portal Lobo suelto, titulado La inmovilización. Lo que sigue a continuación es, en realidad, una respuesta al tramo final de ese texto, que apunta particularmente a realizar una apreciación sobre las organizaciones socio-ambientales del país (a pesar que se refiera al ámbito mundial, es difícil no descifrarlo en base a la coyuntura reciente sobre el rol de la militancia y lxs intelectuales sobre las discusiones contra el extractivismo).
Según el ex director de la Biblioteca Nacional, el coronavirus desencadenó dos recuerdos como contracaras de una moneda. Por un lado, “el virus recuerda la fragilidad de los cuerpos por la vía de una inducción externa anómala de más biologismo, cargando una enfermedad que surge de un problema finalmente ético, la ruptura del lazo admisible con animales y plantas”. Un recuerdo que, por lo que se interpreta, emerge en un amplio y difuso sector de la humanidad. Sin embargo, el segundo recuerdo aparece en un sector más particularizado.
Porque “además –dice González-, ante el anti productivismo de los movimientos que critican el extractivismo y la industrialización exorbitante (o la industrialización sin más), recuerda que su desarreglo de todo tipo de productividad afecta todo tráfico inter humano, el comercio en general y por lo tanto la producción, como mínimo, del auto sustento”. Es decir, de repente, todo aquel que critique al extractivismo toma a la producción como algo que está por fuera de toda discusión de proyecto superador.
Finalmente, reitera en el comienzo de su último párrafo: “El movimiento anti productivista que se basa en la crítica al capitalismo productivo, no al financiero, y toma la idea de la salvación del planeta, ve la solución mesiánica en lo que en décadas pasadas se llamó el crecimiento cero. La saga estentórea del Coronavirus, que en la iconografía mundial aparece como un sustituto del planeta tierra con unas chimeneas que sobresalen en toda la redondez de su superficie -es un robot simpático sino encarnara la muerte, bien lo saben los estrategas de los grandes medios de comunicación-, permite dar a luz tendencias latentes de nuestras discusiones. Invita a restituir la producción luego de la inmovilizada. Si es así, ¿qué producción será digna de restituirse?”. No queda claro si es una pregunta retórica u honesta, porque hasta acá llegaron sus reflexiones.
Dejemos a un lado que varios de esos movimientos, desde sus territorios, exigen como propuesta proyectos sustentables ligados a la producción agroecológica, familiar, sistemas de reciclado, trabajos cooperativos, etc., etc., porque en definitiva, lo que podría retrucar el autor del ensayo es que en los mismos solo son paliativos para determinadas geografías, desprovistas de todo un programa de alcance nacional, que sería una discusión pendiente, porque eso también sería re-discutir qué rol tendría el país, junto con el resto del continente, dentro de la división internacional del trabajo.
Es cierto que, en general, los intelectuales críticos al extractivismo han tenido un papel más ligado al “denuncialismo”, que el de generar propuestas. Pero en realidad, no obligatoriamente debería ser esa su función, porque para que eso se concrete se requiere más que nada que el propio Estado genere los mecanismos de participación, donde se permita deliberar sobre cómo lograr esa etapa superadora frente a un planeta al borde de su colapso. En lugar de eso, por décadas, prefirió seguir creyendo en las multinacionales.
Pero resulta que curioso que González asegure que los “anti-productivistas”, sentencia previa otorgada a lxs que criticamos al extractivismo, se basan en que sus críticas apuntan al “capitalismo productivo” y no al “capitalismo financiero”, como si una cosa estuviera desprobista de la otra. Dentro de la amalgama de artículos en América Latina, cuyo objeto de discusión sea el extractivismo, será probable encontrar el término “capitalismo financiero” que “capitalismo productivo”. ¿Qué pensadorx actual se le ocurriría criticar al capitalismo actual solo reducido a su costado “productivo”? ¿O por lo menos, todx pensadorx que haya trabajado desde la crisis del petróleo en 1973? ¿Hablar críticamente de la crisis del petróleo de 2020, es criticar al “capitalismo productivo” y no al “financiero”? Solo un «capitalista financiero» podría separar lo productivo de lo financiero.
Si algo se explica que la soja, que no forma parte de la dieta habitual de la población argentina, está presente no solo en la pampa húmeda sino hasta en las banquinas o al borde de los colegios rurales, es por el aval mismo de las cotizaciones de la bolsa de valores de Chicago. Y de ahí, por el Estado, por supuesto. Todo amén por esa fiebre de generar dinero a partir del dinero mismo, despreocupado de toda factibilidad material, es decir, productiva. De lo contrario, en un “capitalismo productivo” de tendencia nacional (si existiese tal cosa), como mínimo esas tierras se destinarían para el consumo interno.
De hecho, en cierto grado de maduración, no hay nada más crítico al “capitalismo financiero” que cuando se profundiza las raíces mismas de la generación de divisas –esto es: la destrucción violenta de territorios, mediante agronegocio, mega-minería y extracción de restos fósiles- para beneficiar a los acreedores de la deuda externa. Es el mismo tiempo de maduración que le llevó a algunos organismos de Derechos Humanos a profundizar el rol de la deuda con el terrorismo de Estado. ¿No es ser un condescendiente del propio “capitalismo financiero” pagando a los bonistas extranjeros con los ojos vendados ante lo que pasa en los territorios? ¿No es ser más condescendiente al “capitalismo financiero” reducir la discusión de la deuda en un mero tecnicismo sobre el tamaño del valor nominal y los plazos de intereses, desprovista de toda historicidad, que nos llevaría a su costado criminal?
Como decíamos, queda todo un trecho por delante conseguir una superación misma del extractivismo. Pero por algo se empieza: como decía el escritor David Viñas, decir “No” es un inicio. Toda experiencia territorial sobre un saqueo de índole extractivista -esto es, arrancar bienes comunes para venderlos al comercio internacional-, comienza con una crítica al capitalismo financiero, no con la “industrialización”, como dice caricaturescamente Horacio González (de hecho, si algo caracteriza la reprimarización de la economía, es el abandono de la industrialización en el desarrollo económico). Y cuando se obtiene un análisis histórico, la crítica alcanza al capitalismo per se o a todo proceso colonial que arranca desde 1492. Para Horacio González, eso sería sinónimo que critizar al «capitalismo productivo». Quizás se conforme con un «capitalismo nacional» y por ende hasta allí llegaría su crítica, aceptando su papel en el mundo. Y de lo que no se puede hablar, es mejor callarse, como diría Wittgenstein.
De hecho, no parece casual que el extenso ensayo en discusión terminara con realizar esa apresurada apreciación denigratoria hacia las organizaciones que critican el extractivismo, y que concluye con un hasta “acá éstas reflexiones”, como quien tira una piedra y después se va a su casa. Es como si le saltara el “García Linera” que lleva adentro. Pero a diferencia del vicepresidente depuesto, el pensador boliviano por lo menos ha generado frenéticos ensayos que permiten inquietar y avivar más las llamas de la discusión.
No así en el caso del ex referente de Carta Abierta, cuyo aporte sobre éstas discusiones fue igual a cero. Es como si el coronavirus, lejos de hacerles recordar a los «antiproductivistas» de la existencia de la producción, le recordara al autor señalado sobre el gran tema que estuvo presente en nuestro país, previo al Covid-19, que fue la lucha de Mendoza contra la megaminería, cuyas movilizaciones hicieron mover también a lxs que viven por fuera de la cordillera. No es el caso de González, que prefiero quedarse en la inmovilidad.
*Fuente: La Luna con Gatillo
Ollas populares para saciar el hambre y organizar el pueblo
Por Juan Carlos Giuliani*, Resumen Latinoamericano, 22 abril 2020
La pandemia pone en carne viva el problema del hambre en nuestro país. Con Alberto Morlachetti y el Movimiento Nacional Los Chicos del Pueblo se propagó a los cuatro vientos una denuncia que se convirtió en grito justiciero: El Hambre es un Crimen. La miseria está planificada. La pobreza no es un castigo divino. Es una decisión consciente de los que mandan.
El hambre no espera. No sabe de burócratas ni traidores. Los pibes y los viejos conforman la población de riesgo desde mucho antes que llegara el virus que está infectando el planeta. Nadie se salva solo. La salida es colectiva. Al hambre se lo combate con solidaridad. Entre todos los que creemos en una sociedad sin explotadores ni explotados.
La olla popular es sinónimo de solidaridad. De camaradería entre iguales. Y de organización. Los locales sindicales, sociales, culturales, barriales, podrían abrir sus puertas y montarlas a lo largo y ancho del país para saciar el hambre que crece entre los que no tienen trabajo, los jubilados, los que no tienen ningún sustento y darle una perspectiva transformadora a la lucha política y social.
Para visibilizar lo que el COVID-19 ha puesto al desnudo sobre el tapete a nivel mundial. La infamia del hambre naturalizado en un país como el nuestro, plagado de bienes comunes, fabricante de alimentos, que alguna vez supo ser el más igualitario de Latinoamérica y que hoy padece una desigualdad social escandalosa.
Foto: Gentileza del compañero César Garzón
La olla popular en esta etapa signada por la peste es un símbolo de unidad. Para decir que el pueblo no es material descartable. Acá no sobra nadie. Acá no se rinde nadie. Para terminar con el hambre hay que dejar de pagar la Deuda Externa, gravar con impuestos a las grandes fortunas y meterle mano a las rentas extraordinarias.
Hacernos cargo del hambre de nuestro pueblo. Poner el cuerpo. Universalizar los planes sociales focalizados para combatir en serio la pobreza. Defender un Estado Soberano, que promueva la Salud y la Educación Pública, garantice comida para todos y establezca una Renta Básica Universal para que no haya ningún hogar pobre en la Argentina.
Está en disputa como siguen el mundo, la gente y las cosas tras la pandemia. Por lo pronto, los trabajadores somos conscientes que no manejamos la botonera mundial. Esa es una facultad que se arrogan las grandes potencias. Pero no significa que nos quedemos de brazos cruzados mientras el establishment aprieta para que no cambie nada en la Argentina del Coronoavirus y mucho menos después.
Con la complicidad de la burocracia están arrasando los convenios colectivos de trabajo, recortando salarios, suspendiendo y despidiendo personal. Así como hay un estado latente de conflicto en los barrios dejados a la mano de Dios, sin recursos suficientes para hacer frente al desastre social y con las fuerzas de seguridad respirándoles en la nuca, a nivel sindical también crece el descontento y hay aprestos de resistencia.
Esta fuerza -todavía imperceptible- que está dando sus primeros pasos de manera desarticulada e inconexa, tiene como pistones al Movimiento de Mujeres y a la Juventud. La única garantía que blinda su posibilidad de intervención en el debate de lo que pasa y pasará tras el Coronavirus es canalizando la participación popular que, aunque dificultada por la cuarentena, con imaginación y voluntad puede irrumpir con su discurso y acción tanto a nivel municipal como provincial y nacional.
En todo caso, es momento de plantearse los cambios desde lo micro, multiplicar pequeñas acciones en el territorio para llegar a instancias superiores de elaboración y construcción de una alternativa más abarcativa, respetando la diversidad de los diferentes actores políticos y sociales.
Es la posibilidad que se abre para promover la unidad necesaria con todas las organizaciones del campo popular. Y de prepararnos para que lo más dramático de la crisis que se avecina en los próximos meses, sea una oportunidad de avance y mejoría de su situación para nuestros pueblos.
*Vocal de la Comisión Ejecutiva Regional de la CTA Autónoma Río Cuarto. Congresal Nacional de la CTA-A en representación de la provincia de Córdoba
En una cárcel de Corrientes, José Mario Candia fue asesinado por el sistema penitenciario-judicial
Hilda Presman, Red de Derechos Humanos / Resumen Latinoamericano / 22 de abril de 2020
A José Mario Candia lo mató la cárcel, el sistema penal, los operadores de la (in)justicia , el servicio penitenciario y su desesperación por no ser una víctima más de la pandemia de Covid-19. Le arrancaron brutalmente sus 22 años de vida y su futuro, tras llevar cumplida casi completa su condena de 6 años de cárcel. Pero no figurará en el parte del Comité de Crisis, de mañana. Solo una crónica roja, un preso menos, de esos que valen menos que la bala (o el cuchillo ) que los mata. (…) En la tarde de este martes 21 de abril volvimos a ver la peor cara de la injusticia y la represión estatal, que mata y esconde la mano asesina, construyendo un falso relato de enfrentamiento.
La muerte de José Candia, condenado de la unidad penal N°1 , 22 años no se debió a un motín, ni a una refriega entre presos. Es la resultante de una secuencia de inacciones , incumplimiento de garantías constitucionales, morosidad judicial, hacinamiento, sobrepoblación, y abandono, que hoy salen a la luz con la pandemia de COvid-19. Más de 400 presos se hallaban en huelga de hambre pacífica, en reclamo de respuestas a pedidos de libertades anticipadas y arrestos domiciliarios, medidas estas recomendada por todos los expertos de organismos internacionales y de la OMS , que sugieren que el despoblamiento gradual y pautado de presos en condiciones de vulnerabilidad y riesgo, desaceleran la posibilidad de un foco de alta transmisibilidad de coronavirus en lugares de encierro. La medida se precipitó con la presencia de un penitenciario que dio positivo al test, lo que generó – y con razón – alarma en la población, que venía reclamando medidas desde antes del inicio de la cuarentena. Y que por la feria judicial quedaban sin respuesta. Recordemos que esta unidad tiene una sobrepoblación del 40% con 670 presos viviendo hacinados y en pésimas condiciones higiénico-sanitarias en un lugar que tiene 440 “plazas”.
Ante un planteo formal del Comité contra la Tortura, para que se aceleren las respuestas a esos pedidos, al STJ de Corrientes dispuso el levantamiento de la feria para el juzgado de ejecución de condena, que hoy se reintegró a sus funciones. El objetivo: abocarse al análisis de los pedidos que aguardaban desde el 6 de marzo respuesta urgente. Esta decisión fue comunicada en la mañana del martes 21, por funcionarios del ministerio de seguridad a delegados de los pabellones. El tono soberbio y descalificante del subsecretario Bravo no permitió un canal fluido de diálogo, la reunión se frustró y la población determinó continuar con la medida de fuerza, hasta que se evidenciaran las actuaciones judiciales con hechos ( libertades) y no palabras.
Pero a la siesta, vino la brutalidad y la represión. Dos versiones absolutamente contradictorias. El relato penitenciario refiere (otra vez sopa) peleas entre internos, motines, y situaciones incontrolables que resultaron en el deceso de José Mario Candia. Las filmaciones y testimonios de vecinos del penal, y de los propios presos dicen otra cosa completamente diferente. A la siesta, estaba en recreo el pabellón 10, haciendo un picadito de fútbol. La pelota esquiva, se sale del patio, y bajo la mirada de celadores que rondaban por ahí, un preso se trepa a una reja (interna, que no da a la calle, sino a la zona de carpintería) para rescatarla. En ese momento el penitenciario garitero dispara tiros con su escopeta. Gritos, reclamos, protestas, claro está. Según algunos, el garitero se disculpó por la acción desmedida. Una pausa en la represión, Fin del primer round. Luego todo es confusión. No se sabe cómo, de repente, surge este “conflicto” entre los pabellones, 9 y 10 (los que según la versión oficial, se enfrentaron), irrumpen violentamente todos los grupos especiales prestos a reprimir, en ese sector primero y luego van, uno por uno, a los otros pabellones, algunos distantes del lugar donde se jugaba al fútbol . Ingreso arrollador, a las patadas, a los gritos, a los golpes, con escopetas, con tonfas, con cuchillos. Y en esas incursiones, matan en el pabellón 6, a José Candia. 6 personas más, fueron llevadas a los hospitales públicos con heridas contusas y perdigonazos de goma, uno con convulsiones. 39 presos más atendidos en (in)sanidad del penal. Un penitenciario con una herida cortante, profunda, en un brazo, y dos penitenciarios con cascotazos en la cabeza.
Ahora sí, se hacen presentes en la Unidad TODOS los funcionarios que nunca llegaron a tiempo para resolver sus pedidos (fiscal, ministro, subsecretarios), todos muestran facas, recientemente requisadas, hablan de enfrentamientos entre presos y necesidad de mantener el orden, obligados a reprimir para evitar males mayores. La muerte de Candia es un «mal menor», está claro.
Desde la Red de Derechos Humanos nos solidarizamos con la familia de José Mario, con sus padres, con su compañera e hijito, exigimos una investigación objetiva y a fondo, garantías para los compañeros de pabellón, para los testigos, preservación de cámaras de seguridad, videos y otros elementos probatorios. Apartamiento de los funcionarios que estuvieron a cargo del operativo y toda la responsabilidad penal para los responsables de este nuevo crimen del aparato represivo estatal.
A José Mario Candia lo mató la cárcel, el sistema penal, los operadores de la (in)justicia, el servicio penitenciario y su desesperación por no ser una víctima más de la pandemia de Covid-19. Le arrancaron brutalmente sus 22 años de vida y su futuro, tras llevar cumplida casi completa su condena de 6 años de cárcel. Pero no figurará en el parte del Comité de Crisis, de mañana. Solo una crónica roja, un preso menos, de esos que valen menos que la bala (o el cuchillo ) que los mata.
Corrientes, 21 de Abril, 2020
Red Corrientes de Derechos Humanos.
APL*
Aeronáuticos exigen test para todos los trabajadores y el cese de despidos, suspensiones y reducción salarial del sector
Resumen Latinoamericano / 22 de abril de 2020
Desde la Comisión de Higiene y Seguridad Aeronáutica de Ezeiza y Aeroparque denunciamos que ante la crisis sanitaria y económica que hay en el país a partir del coronavirus, aún no se ha establecido tests de detección temprana del virus para todos los trabajadores esenciales, incluidos los trabajadores y trabajadoras aeronáuticos y de salud. Nos parece muy grave esta situación ya que hay varios casos positivos en tripulantes de varias empresas.
También denunciamos que desde que se detectó el primer caso de Covid-19 en el país, las empresas han aprovechado para despedir, suspender y reducir salarios en la rama aeronáutica, gravemente golpeada por la crisis. El DNU que prohíbe los despidos es insuficiente ya que no es retroactivo al primer caso de conoronavirs detectado y el artículo 223bis que habilita suspensiones y reducción salarial mientras este homologado por el Ministerio de Trabajo. Antes y después de la cuarentena ha habido infinidad de ataques a las condiciones de trabajo en los aeropuertos y despidos, entonces es necesario que los sindicatos se pongan a la cabeza de los reclamos para frenar esta situación conjuntamente con impulsar Comisiones de higiene y seguridad en todas las empresas para canalizar estos reclamos en conjunto con los trabajadores.
Comisión de Higiene y Seguridad Aeronáutica
Ayelen Córdoba GPS Aerolíneas Argentinas (11-6745-7503)
Eduardo Saab delegado LATAM (11-6361-9511)
Luciano Corradi delegado GPS Aerolíneas Argentinas (11-5989-0113)
Ayelen Córdoba GPS Aerolíneas Argentinas (11-6745-7503)
Eduardo Saab delegado LATAM (11-6361-9511)
Luciano Corradi delegado GPS Aerolíneas Argentinas (11-5989-0113)
Deuda. Se formalizó la decisión de no pagar vencimientos de este miércoles
Resumen Latinoamericano*/ 22 de abril 2020 .—-
El gobierno argentino decidió hacer uso legal del período de gracia de 30 días y no pagar los vencimientos previstos para hoy por 500 millones de dólares, al tiempo que ratificó «la voluntad de pago» en el marco del proceso de reestructuración de deuda puesto en marcha.
El Ministerio de Economía envió un comunicado a los inversores en el que sostuvo que «en el marco del lanzamiento de esta oferta, cuyos términos expiran el día 8 de mayo de 2020, que la República decidió valerse de los períodos de gracia contemplados para los servicios de renta» de los vencimientos previstos para la jornada de hoy.
De este modo, el gobierno argentino hace uso legal del período de gracia de 30 días y no pagar los vencimientos previstos para hoy por 500 millones de dólares, al tiempo que ratificó «la voluntad de pago» en el marco del proceso de reestructuración de deuda puesto en marcha.
Los títulos en cuestión son los Bonos Internacionales de la República Argentina en dólares estadounidenses 6,875% 2021, los Bonos Internacionales en dolares 7,50% con vencimiento en 2026 y los Bonos Internacionales en dólares 7,625% 2046.
En el mismo comunicado el gobierno ratificó «su voluntad de pago aun en el gravísimo contexto internacional que se ha generado producto de la pandemia del COVID-19, y busca dentro del marco de los contratos existentes un perfil de endeudamiento sostenible que no atente contra, sino que sea en un todo compatible con, un sendero de crecimiento sustentable en el mediano y largo plazo».
Esta comunicación se produjo luego de enviar el lunes pasado la invitación formal a los acreedores para el ingreso a la oferta de canje de deuda por alrededor de 64.800 millones de dólares, en la que estableció la fecha del 8 de mayo para que los bonistas notifiquen la decisión de participar de la operación.
Según la carta enviada a los inversores, «la invitación caducará a las 5:00 p.m. (hora de la ciudad de Nueva York) el 8 de mayo de 2020, a menos que la República la prorrogue o termine antes» de esa fecha.
La decisión oficializada de no pagar los vencimientos previstos para hoy era descontado por parte del mercado, tras las declaraciones formuladas en tal sentido por el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán.
El lunes pasado, tras la formalización de la oferta, tres grupos de bonistas emitieron comunicados en los que rechazaron la propuesta argentina y pidieron una mejora.
Frente a esto, Guzmán respondió que “las expresiones de rechazo en algún sentido eran esperables, es parte de un proceso en el cual la otra parte busca presionar para que la Argentina ofrezca más. Pero, como digo, ofrecer más no se puede, porque no es sostenible”, se plantó el ministro.
En unos documentos suplementarios a la oferta enviados a la SEC y conocidos hoy, el gobierno argentino especificó que los títulos en circulación de los tenedores que podrán ingresar al canje, que totalizan unos 68.400 millones de dólares, se dividen de la siguiente forma, según moneda de origen de emisión: 45.250 millones de dólares, 17.200 millones de euros en bonos europeos y 400 millones en francos suizos.
La Argentina invitó a los inversores a elegir entre 10 bonos cuyos vencimientos van desde el 2030 al 2047, en el marco de la operación en la que los bancos Bank of America Securities y HSBC fueron designados «administradores de las invitaciones».
En la invitación a los acreedores también se infiere la posibilidad de que la Argentina se reserve el derecho de efectuar reestructuraciones parciales.
La oferta incluye una quita de intereses general de 62%, y un recorte de capital promedio en los bonos de 5%, en líneas generales.
Los analistas de mercado estimaron que la quita general, en valor presente neto, es de 67%, similar al canje de deuda concretado en 2005.
*Fuente: Telam
Envio:RL





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