16 de mayo de 2021

TROPEL 1 del 16.05.2021.

 

Ramona Medina murió pidiendo 

equidad, pero el agua potable no 

llega a la Villa 31


























Por Laura Litvinoff, Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021.  

El 17 de mayo del año pasado, en medio de la cuarentena estricta para frenar la pandemia, la voz de una promotora territorial, Ramona Medina, se escuchó en todo el país: demandaba porque el agua estaba cortada en el barrio 31 y 31bis justo en el momento en que más se insistía con la necesidad de lavarse las manos y mantener la distancia. Ramona murió de coronavirus diez días después de ese reclamo colectivo y desesperado. Tal vez se contagió en la cola para cargar los baldes, tal vez mientras atendía el comedor comunitario. En esas dos semanas de sequía urbana los contagios subieron en esos barrios cuatro veces. Hoy, el acceso al agua potable sigue sin estar garantizado. Y las cuidadoras comunitarias tampoco son consideradas esenciales.

“Soy parte del grupo de riesgo y hace 12 días que estoy sin agua en mi casa. No tengo plata para comprar bidones, tengo que reciclar agua para todo; desde el Gobierno se la pasan diciendo que este virus se combate higienizándose, ¿pero cómo podemos hacer para higienizarnos si no tenemos ni una gota de agua?», denunciaba hace exactamente un año a esta cronista y Las12, Ramona Medina, trabajadora de comedores y merenderos comunitarios de la villa 31 y 31 bis, y referenta del área de salud de la Casa de las Mujeres y las Disidencias de la Asamblea de La Poderosa. Y mientras lo hacía, su voz potente, construida a base de miles de carencias, temblaba por la rabia, la desesperación, la impotencia y la angustia. Nueve días más tarde, Ramona estaba muerta a causa del covid.

En ese entonces, la curva de contagios de la primera ola de la pandemia no tenía las magnitudes de ahora en la Ciudad de Buenos Aires, era poco lo que se sabía sobre el virus y estaba lejos todavía la discusión sobre las clases presenciales. Pero la realidad que atravesaban los barrios populares no era muy diferente de la actual: la gran pobreza estructural de estos sectores se profundiza con un aumento alarmante de contagios y la imposibilidad de hacer cualquier tipo de cuarentena en viviendas precarias en las que al hacinamiento, al hambre y al desempleo se suma la violencia por razones de género que encuentra su caldo de cultivo en la crisis y las convivencias obligadas sea por razones que impone la pandemia o por la falta de vivienda. El año pasado, además, faltaba el aguase le sumaba la falta de y el abandono absoluto por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Y éste año?

La historia de Ramona Medina fue la crónica de una muerte anunciada. Su voz, aunque ya no podía proyectarla, empezó a amplificarse por todos lados en una sociedad que a veces pareciera despertarse cuando las enormes desigualdades ya se cobran vidas. También se empezó a conocer más sobre su trabajo, su militancia, su compromiso social, su fortaleza, y su profunda intolerancia a cualquier tipo de injusticias, sean propias o ajenas. Con ella, se plantaron en la agenda pública todas las que atienden comedores, merenderos, espacios de acompañamiento a víctimas de violencia machista, cuidadoras sin salario que también son esenciales y que ni siquiera en la segunda ola están consideradas como prioritarias para acceder a la vacunación en la Ciudad de Buenos Aires.

Ramona vivió una vida digna y murió luchando, pero como la mayoría de las mujeres de estos barrios, también murió esperando: esperando un cambio de vivienda que el Gobierno le había prometido y que nunca se concretaba, esperando poder tener algún día las necesidades alimentarias y sanitarias cubiertas, y los mismos derechos que el resto de la ciudadanía.

Al cumplirse un año de aquel mayo fatídico, resulta urgente volver a preguntarse: ¿Qué ocurrió con todo lo que había develado la muerte de Ramona?

Un desalojo encubierto

“Hola mami, ¿qué estás haciendo?” pregunta un niño con tono cómplice en un video grabado desde el celular que envía a Las12 Mirta Rodriguez, trabajadora del comedor y merendero “Somos libres” de la villa 31 y militante desde hace cinco años de la organización social Barrios de Pie.

En la filmación, Mirta está en una cocina preparando y sirviendo mate cocido con leche en varias jarras de plástico. Ella responde que lo hace para entregárselo “a la gente más necesitada” y su hijo, siempre detrás de cámara, la sigue en su recorrido hasta una mesa sobre la que hay platos con porciones de bizcochuelo. La voz del niño vuelve a preguntar: “¿Con bizcochuelo?” y, ante la afirmación de la madre, él agrega: “¡Qué rico!”.

Protestas por la falta de agua en 2020 en la 31 y 31bis (foto: Jose Nico)

Del otro lado del teléfono, Mirta cuenta que el video es de los primeros meses del año pasado, cuando ella y su familia aún vivían en el Bajo Autopista -el sector ubicado debajo de la autopista Arturo Illia y la “columna vertebral” que divide la villa 31 de la 31 bis: “Estábamos preparando la merienda que nos había donado un vecino pastelero para llevarla puerta a puerta, porque en ese momento había bastantes contagios en el barrio y mucha gente no podían ir al merendero porque estaban en aislamiento”, recuerda la mujer, y agrega que, ahora, el comedor en donde trabaja está abriendo dos días a la semana y que siempre se llena, a pesar de que el Gobierno se sigue negando a registrarlo y esto les impide recibir alimentos frescos, por lo que solo reciben los alimentos secos que manda el Estado.

Unos minutos después, Mirta también envía una foto: “Esto es el Bajo Autopista”, dice para describir el lugar en donde vivía antes. En la imagen se ve un gran bloque de cemento que hace de techo a una fila de viviendas construidas con una arquitectura singular y reconocible. Sobre una reja verde ubicada un poco más adelante, hay varios carteles y banderas que rezan: “La Secretaría miente, amenaza y hostiga”, “Bajo Autopista no se va, resiste”, “Vecinos unidos, jamás seremos vencidos”.

“Yo era vecina de Ramona” -dice Mirta- “En octubre, a mí y a otrxs vecinxs nos desalojaron. El Gobierno de la Ciudad lo hizo pasar por una relocalización, pero la realidad es que nos obligaron a irnos”.

La resistencia del Bajo

El proceso de urbanización de la villa 31 no cambió sustancialmente en nada luego de la muerte de Ramona Medina. A principios de 2019, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires empezó este proceso en el sector del Bajo Autopista, que era el lugar donde también vivía Ramona con su familia. Su objetivo era relocalizar a todas esas familias en pequeñas viviendas nuevas que estaban pésimamente construidas, que no tenían en cuenta las condiciones que cada grupo familiar necesitaba -al igual que le había sucedido a Ramona, cuya relocalización estaba demorada porque por la enfermedad crónica de su hija necesitaba una vivienda más grande que el Gobierno se negaba a reconocerle- y que, además, el plan para llevarlo adelante no incluía ninguna perspectiva de género.

Frente a esta situación, durante varios meses, muchas familias de ese sector se resistieron a mudarse. Como consecuencia de esto, el Gobierno empezó a presionarlas y a amenazarlas para no dejarles otra opción que aceptar el cambio de vivienda: “El hostigamiento que recibimos fue enorme: cada dos por tres nos cortaban la luz, el agua, tapaban las cloacas con los escombros de las viviendas de los vecinxs que se iban yendo y si llovía fuerte nos quedábamos con el agua hasta las rodillas”, recuerda Mirta aún con rabia.

Hasta ahora, el Gobierno ya consiguió relocalizar a más del 80% de las familias del Bajo, y ahora pretende hacer lo mismo con todas las viviendas restantes de la villa 31. Entre otros inconvenientes, las vecinas relocalizadas que fueron consultadas por Las12 aseguran que en las viviendas nuevas además de problemas eléctricos, derrumbe de ventanas y accidentes por la mala construcción de las barandas de los edificios, la gran mayoría no tiene agua caliente desde hace ya más de seis meses.

A su vez, desde la Asamblea Feminista de la 31 y 31 bis -en la que convergen múltiples organizaciones del barrio- también denuncian situaciones de violencia por razones de género por la desprotección que existe cerca de la zona que antes era del Bajo Autopista y que ahora quedó prácticamente deshabitada.

María Muñoz, integrante de la Asamblea Feminista y militante de la organización poíitica NEP (Nuevo Espacio de Participación), explica que los cuidados hacia ella y sus compañeras nunca llegan desde el Gobierno, sino de las mismas promotoras y vecinas de la 31. Y advierte que el año pasado, en plena pandemia, apareció una mujer joven muerta y un hombre que declaró haberla asesinado: “Hasta el día de hoy nosotras no sabemos absolutamente nada de ella, y todo esto ocurrió a unos metros de la comisaría, en un lugar muy peligroso, oscuro y descampado en donde también, después de ese femicidio, hubo dos nuevos intentos de violaciones. Nosotras hicimos las denuncias, pero ni el Gobierno ni la policía nos escuchan”.

La sordera del Gobierno

Según un informe de la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la UBA y el Frente Salvador Herrera de la CTA, a partir del primer caso de Covid-19 registrado en abril del año pasado en la villa 31, luego de pasar 15 días sin agua en la mayoría de las viviendas en plena pandemia, la cantidad de contagios se multiplicó por cuatro. Y a pesar de que hace ya tres años que el Gobierno porteño anunció la inversión de más de mil millones de pesos para obras de infraestructura sanitaria (especialmente para agua potable y cloacas), resulta imposible encontrar una sola conexión formal de agua potable en todo el barrio. Es decir que la realidad sanitaria en la 31 continúa igual o peor que el año pasado.

Responsables de comedores y promotoras de género, trabajadoras esenciales (foto: Jose NIco)

Al comienzo de la cuarentena, un grupo de mujeres y disidencias referentas de distintos barrios populares de la ciudad, acompañadas por la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la UBA, el Observatorio del Derecho a la Ciudad, el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas y la CTA Autónoma de Capital, presentaron una acción judicial para garantizar el acceso al agua en todos los hogares porteños.

En mayo de ese mismo año, la Justicia falló a favor y le ordenó al Gobierno porteño garantizar 150 litros de agua por habitante por día, junto con la elaboración de un protocolo de actuación acordado previamente con las comunidades barriales. Sin embargo, una vez más, nada de todo esto fue cumplido. Ante la nueva falta de respuesta, ese mismo grupo de organizaciones presentó un proyecto de intervención inmediata para que al menos se pudiera garantizar un tanque de agua en cada hogar y de esa forma permitir el almacenamiento de manera segura, pero esa propuesta tampoco fue escuchada por el Gobierno.

María Eva Koutsovitis, ingeniera civil, coordinadora de la materia de Ingeniería Comunitaria de la UBA e integrante de la CTA Capital, explica: “Estamos ante un panorama muy complejo: a un año de la muerte de Ramona, la realidad es que no hemos avanzado en nada. En el último proyecto que presentamos a la Justicia, propusimos que el Gobierno compre 20 mil tanques de agua, lo que significa alrededor de 200 millones de pesos, un número que no tiene ninguna incidencia en relación al presupuesto que maneja la Ciudad de Buenos Aires, y así y todo aún seguimos sin tener ninguna respuesta”.

La ingeniera también advierte que recientemente el Gobierno de la Ciudad ha discutido un protocolo de formalización de los servicios públicos, entre ellos el servicio de agua potable y cloacas, pero que ese documento no fue acordado con la comunidad del barrio, y tampoco ha tenido ninguna intervención de la empresa prestadora: “Nos preocupa que el Gobierno avance en la formalización de servicios sin dar la discusión activamente para incluir la participación del conjunto de la comunidad del barrio, y que tampoco esté presente la empresa prestadora para poder asegurarnos realmente que esas obras de infraestructura luego se formalicen y puedan garantizar el acceso al agua potable en igualdad de condiciones para todxs”.

Las esenciales invisibles

Felicidad Salinas, vecina de la 31 y promotora de Género y Diversidad de la Asamblea Feminista, atiende el teléfono para cumplir con lo acordado, pero en realidad no está de ánimo para hablar con nadie. “Estoy bastante bajoneada, el lunes se murió una amiga mía por covid”, dice con una mezcla de indignación y desconsuelo. La persona a quien se refiere es Teodora Ulloa, una mujer de 59 años, integrante del movimiento Barrios de Pie y cocinera del merendero Juana Azurduy, ubicado en el sector San Martín de la villa 31. Teodora murió la semana pasada luego de haberse contagiado coronavirus por segunda vez.

Felicidad piensa algunas palabras para describir la personalidad de su amiga: “Teo siempre estaba predispuesta a ayudar. Era la encargada de hacer las tortas fritas y el mate cocido en el merendero, y a lxs chicxs que iban a tomar la leche ahí, a ella le gustaba decirles ‘mis niñxs’”, recuerda esta promotora de género. “Cuando el año pasado, en plena pandemia, el Gobierno empezó a reducir las raciones que enviaba a los comedores, Teodora estaba muy preocupada y todo el tiempo se preguntaba: ‘¿cómo voy a hacer para darle de comer a mis niñxs?’. Y luego agrega: “Pero acá en el barrio siempre es así, si en el comedor tenemos 150 personas, el Gobierno nos manda alimento para 100. La comida nunca alcanza, pero nosotras ya estamos acostumbradas y nos las vamos rebuscando como podemos”.

Para esta vecina de la 31, la muerte de su amiga hubiera sido perfectamente evitable si las trabajadoras esenciales de los barrios populares hubieran entrado en el plan de vacunación: “Las mujeres y diversidades de la 31 estamos a la intemperie, somos las primeras personas en riesgo porque estamos a cargo de los comedores, las ollas populares, las tareas de cuidado, y todo eso nos hace estar muy expuestas y nos termina sobrepasando. Teodora se murió igual que Ramona: poniendo el cuerpo y pidiendo ayuda. Nosotras siempre somos las que cuidamos, pero el Estado no nos cuida”.

A partir de junio del año pasado, el FOL (Frente de Organizaciones en Lucha), el FOB (Federación de Organizaciones de Base), el movimiento Barrios de Pie y la CTA llevaron adelante la campaña “Somos esenciales” para obtener el reconocimiento de los derechos laborales de más de 4.500 trabajadoras comunitarias -cocineras, promotoras sanitarias y de género, educadoras populares, etc.- que gestionan las políticas públicas en los barrios populares y que están en la primera línea de la pandemia, como era el caso de Ramona.

La campaña duró seis meses y durante ese tiempo, cada jueves de manera ininterrumpida, las trabajadoras comunitarias sacaron las ollas a la calle para visibilizar la esencialidad de sus trabajos y para exigir también que estos sean remunerados. En diciembre esta campaña acompañó un conjunto de proyectos y la presentación de 15 mil firmas en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Al mes siguiente, en una conferencia de prensa, el Ministro de Salud de la Ciudad Fernando Quirós, aseguró que lxs trabajadorxs comunitarixs esenciales iban a ser incorporadxs al calendario de vacunación, pero al día de hoy y en plena segunda ola de la pandemia, ningunx de ellxs ha sido vacunadx.

¿Y en casa quién nos cuida?

Según datos de la OVD (Oficina de Violencia Doméstica), desde marzo de 2020 a marzo de 2021 se registraron 9.096 casos de violencia doméstica en la Ciudad de Buenos Aires. A estas cifras hay que sumarles además los casos que llegan a los CIMS, los Centros de Justicia, las Comisarías, los que son acompañados por redes comunitarias y los que se desvinculan de su agresor sin tomar medidas judiciales.

Particularmente en los barrios populares, frente a la violencia machista son las redes de cuidado comunitarias que articulan las promotoras de género y diversidad de los barrios las que protegen: “Estas trabajadoras tienen como función principal el fortalecimiento, la difusión de los dispositivos de asistencia y prevención ya existentes, así como también el acompañamiento en la derivación y asistencia a las víctimas de violencia de género, entendiendo que, en los sectores más vulnerables, el acceso a la protección estatal es más dificultoso”, explican las integrantes de la Asamblea Feminista de la 31.

Por esto, desde el comienzo de la pandemia, la Asamblea viene tramando distintas estrategias de resistencia en el barrio para que tanto las promotoras de género y diversidad como las promotoras de salud sean reconocidas en sus trabajos y puedan acceder a las condiciones laborales dignas de un empleo formalizado. En un informe difundido en redes sociales durante el mes pasado, las integrantes de la Asamblea señalaron: “Las promotoras de Género y Diversidad estamos listas para tejer otro año de redes de cuidado ¿Está el Estado listo para reconocer nuestra labor comunitaria?”.

A un año de la muerte de Ramona, la situación de las mujeres y disidencias de la villa 31 y 31 bis no solo no ha mejorado, sino que, en la mayoría de los casos, ha empeorado aún más. Y ante la desidia y el abandono de quienes son los principales responsables de garantizar las condiciones básicas en los barrios más vulnerables; la ayuda, los cuidados y la solidaridad vuelve a llegar, una vez más, de las redes feministas, de las organizaciones sociales y del enorme y conmovedor trabajo comunitario que realiza cada vecina del barrio. 

Fuente: Página 12




Autoconvocatoria por la Suspensión 

del Pago e Investigación de la Deuda 

llama a una Asamblea Abierta



Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021.

Argentina transita una situación angustiante, entre la pandemia, el empobrecimiento, el desempleo y las amenazas al ambiente, la soberanía, la autodeterminación. El gobierno denuncia el fraude del acuerdo firmado con el FMI, por el gobierno anterior, pero persiste en reconocer y pagar la deuda odiosa resultante. Persiste en negociar un nuevo programa para continuar por 10 o 20 años, el ajuste y las reformas estructurales que buscan los poderes centrales para profundizar la explotación y el saqueo. 

Desde la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda, decimos ¡BASTA! ¡La Deuda es con el Pueblo y la Naturaleza! Y llamamos a Asamblea, el próximo martes, 18 de mayo, a las 18,30hs., para debatir estrategias que nos lleven a fortalecer la campaña en todo el país por no pagar lo que no debemos.

Invitamos a participar para, colectivamente, analizar el estado de la deuda y las negociaciones con el FMI, en el marco de la pandemia, la compleja situación socio-económica que atraviesa nuestro país, las denuncias penales realizadas por el gobierno y el Fallo del Juicio Popular a la Deuda y al FMI, y acordar nuevas acciones. 

Invitamos a acercar sus propuestas y a ratificar su compromiso para avanzar juntes en la construcción de una campaña activa en cada rincón de nuestro país y articulada con los pueblos hermanos de Nuestramérica y el mundo. ¡Les esperamos!

AUTOCONVOCATORIA POR LA SUSPENSIÓN DEL PAGO E INVESTIGACION DE LA DEUDA

Para confirmar la participación tuya y/o de tu organización, y acercar las propuestas que quieren poner a consideración: https://cutt.ly/gbS9WXR



 Memoria. “Kollas en el balcón de 

Casa Rosada”

Por Marcelo Valko[1], Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021.

La injusticia suele ser el motor de la historia. Lo vemos hoy con el proyecto de Duque en Colombia pretendiendo esquilmar con impuestos desmesurados al pueblo. Sucedió en Chile con el aumento del 4% del boleto del Metro de Santiago. Ocurrió en octubre de 2019 Ecuador cundo Lenin Moreno pretendió imponer el ajuste draconiano diseñado por el FMI. Los ejemplos abundan. Ocurre en la Patagonia a ambos lados de la cordillera con la tenencia de las tierras reclamadas por las comunidades originarias, pero un día como hoy, me interesa rescatar un caso de profunda injusticia como fue el Malón de la Paz de 1946 una protesta indígena por sus tierras usurpadas por latifundistas que, desmemoria mediante, terminó desvanecido en los rincones más oscuros del inconciente argentino.

En el noroeste, las comunidades originarias experimentaban una enorme tensión a raíz de la paulatina usurpación de sus tierras a manos de conspicuos terratenientes, entre los que se destacaba Robustiano Patrón Costas, uno de los mayores latifundistas del Noroeste Argentino (NOA) y poseedor de una enorme proyección política. Enorme latifundista, poderoso industrial azucarero dueño del ingenio de San Martín del Tabacal que superaba el millón de hectáreas, socio de la Standard Oil, acusado de las más oscuras prácticas mafiosas, Patrón Costas reunía las características arquetípicas del señor feudal.

Los kollas que habitaban el NOA desde un tiempo primigenio, debían pagar arriendo a los capataces de Patrón Costas hasta por los cementerios donde estaban enterrados sus ancestros. A fines de 1945, aprovechando la aparición de la figura carismática del coronel Perón, la situación llegó a un punto de no retorno. Las comunidades dijeron “basta de abusos”. En las elecciones de febrero de 1946, los kollas votaron masivamente a papacito Perón quien durante la gira electoral había pronunciado dos conceptos mágicos “Expropiación” y “Reforma Agraria”. Tanto la Puna como en el oeste salteño estaban convulsionados y la idea de bajar a Buenos Aires para recordarle las promesas de campaña comenzó a tomar forma.

No era sencillo ponerse de acuerdo: “¿Para qué ir a Buenos Aires?” En las reuniones de las comunidades se escuchaban voces que aseguraban: “Allá abajo nunca nos dieron nada. A un indio nunca le harán caso. Nuestro problema es de aquicito. Nada tenemos que hacer allí. ¿Qué justicia vamos a buscar allá abajo? Tenemos que defendernos acá. Ustedes sueñan que abajo les van a hacer caso”. Más allá de los incrédulos, las nuevas condiciones sociopolíticas creadas por Perón entusiasmaba a la mayoría. Se vivía otro tiempo, los alentaban los aires de cambio y los alcances de la revolución justicialista que conmocionaban al país. Comprendieron que había que marchar a Buenos Aires y forzar un acuerdo por los reclamos de tierras, sus tierras, que las distintas comunidades venían pleiteando desde finales de la Colonia.

El 15 de mayo de 1946 comienzan a moverse los distintos grupos que, como pequeños arroyos, van a confluir en las afueras de San Salvador de Jujuy el 24 de mayo. Son 174 comuneros que marchan la mayoría a pie, acompañados por un centenar de mulas y dos carros. Jamás se había producido un reclamo indígena de tal magnitud. Un poco en broma un poco en serio comienzan a definirse como un Malón, por las dudas le agregan la palabra Paz: “el Malón de la Paz”. Atenta a la magnitud del movimiento que gestaban los kollas, desde principio del año, la Secretaría de Trabajo, trampolín desde el que se catapultó Perón había destacado al teniente Mario Bertonasco para monitorear la marcha desde adentro.

Como señaló La Época días antes del arribo del Malón a la Capital Federal: “El general Perón escuchará de sus labios los detalles completos del sistema de vida reinante en aquellas regiones. Y ha de arbitrar los medios para que no sólo la justicia sea ejercida con estos desheredados, sino que también alcance el castigo a los culpables de esta inicua explotación”. Por lo pronto, todo el arco de la prensa oficialista identificó como único culpable del padecimiento kolla a Robustiano Patrón Costas que, hasta con el nombre calzaba a la perfección con el physique du rol del oligarca explotador. Los periodistas se deleitaron en contrastar su oscura personalidad con la ascendente figura de Perón. Después de todo, y pese a su condición de indios, los kollas también eran argentinos y acreedores de la Justicia Social proclamada a los cuatro vientos por la nueva administración a la que habían votado en forma entusiasta

El Malón comienza a desandar los 2.000 kilómetros que lo separan de Buenos Aires calzados con simples ushuntas (ojotas) de suela de neumáticos, vestidos con ponchos y llevando sus instrumentos musicales para matizar el trayecto. Evidentemente, para concitar una mínima atención, un indio debe parecer indio y mostrar sufrimiento. El vía crucis desde la Puna que evidenciaba la impunidad de los señores feudales del NOA frente a la humildad de los kollas fue objeto de una impactante cobertura periodística como jamás volvería a suceder con una protesta indígena por tierras.

Durante la marcha las notas y entrevistas van in crescendo en forma proporcional con su cercanía a la Capital Federal. Este insólito interés, tiene que ver con el propósito inicial del flamante gobierno de convertir a los maloneros y ese primer reclamo multitudinario que tuvo que afrontar a pocos días de asumir, en un ejemplo de los alcances de la Nueva Justicia Social. La solución del pedido kolla sería inmediata. Radios, revistas y periódicos se ocupaban de los indígenas, brindándoles espacio en la tapa y un destacado centimetraje interior. Hasta el noticiero cinematográfico “Sucesos Argentinos” mostró en varias emisiones el avance semana a semana de la caravana.

Los kollas para quebrar la invisibilidad y extrajerización de la que siempre fueron objeto, hacen gala de un itinerario tan prolijo como estratégicamente argentino. El contingente aprovecha las fechas patrias para ingresar a distintas capitales de provincia que jalonan su itinerario: San Salvador de Jujuy el 25 de Mayo, Córdoba el 20 de junio y el 9 de julio de 1946 entran en Rosario. Allí, los casi doscientos maloneros con sus caballos y mulas, desfilaron junto a regimientos de infantería por las principales avenidas de Rosario para terminar alojados en guarniciones del Ejército. Los indígenas conocían el interior de los cuarteles sólo en calidad de cautivos y las veces que marcharon con las tropas, lo hicieron encadenados como trofeos de guerra. Esta vez, desfilaban junto a las tropas en el día de la independencia. Todo un símbolo de lo que parecía el advenimiento de un nuevo tiempo para los pueblos originarios.

Después de Rosario, la marcha se vuelve vertiginosa y se producen situaciones inquietantes. Ante su mera aproximación, se crean comités “Pro Reforma Agraria”. En Pergamino miles de ciudadanos los reciben con antorchas. Después llega Areco cuna de la Tradición para demostrar su argentinidad. Finalmente tocan el santuario de Luján para evidenciar que no eran indios idolatras. Cuando el sábado 3 de agosto ingresaron a la Capital fueron aclamados por millares de porteños. Desde las ventanas de los edificios de la Av. de Mayo los vecinos arrojaban flores al paso del Malón. Al llegar a la Plaza de Mayo, varios de sus integrantes se unieron en un abrazo fraternal con el general Perón, nada menos que en el mítico balcón de la Casa Rosada a la vista de la multitud. Jamás en nuestra historia había pasado algo similar. Media docena de diarios destacan las palabras del presidente cuando asegura: “den por hecho lo pedido”. Paradójicamente, después de tan apoteótica recepción fueron alojados en el Hotel de Inmigrantes, el sitio donde internaban a los extranjeros que descendían de los barcos. De hecho Perón los visita allí acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores…

El gobierno advirtió tarde las alianzas y apoyos suscitados por el Malón y comprendió que había ingresado en un terreno peligroso. Si les otorgaban las parcelas a los 174 kollas, una lluvia de pedidos indígenas y reclamos de peones rurales necesitados de tierras se desataría a lo largo del país. El presidente no tenía opción, o les daba la tierra a los maloneros afrontando lo que vendría después o los borraba de la vidriera nacional. Por lo pronto fue desalojado de las portadas de los diarios para ser mencionado esporádicamente en páginas interiores.

Era necesario sacárselos de encima. El modo que encontraron fue devaluar las aspiraciones de los kollas ante la ciudad que los habían recibido con los brazos abiertos. El 15 de agosto, dos semanas después de su arribo un personaje del gobierno tuvo la extravagante ocurrencia de organizar dos equipos de fútbol con integrantes del Malón para disputar el partido preliminar antes del clásico River-Boca que, como es sabido, se trata del evento de máxima visibilidad nacional. Aquella tarde según la prensa oficialista “los collas brindaron la nota simpática” y según la oposición “fueron objeto de risas”. Otros diarios como El Pueblo olvidando completamente el motivo del reclamo de tierras, presentaron el episodio como si los maloneros estuvieran participando de una gira deportiva: “Por primera vez juegan en la Capital”. Los 40.000 asistentes al encuentro se preguntaban extrañados “¿estos son los kollas que vinieron por sus tierras y están jugando a la pelota?” Esa fue la última vez que los porteños tuvieron noticias de los kollas. Tras el partido quedan confinados en el Hotel de Inmigrantes. Hermógenes Cayo, uno de los maloneros, escribe en su Diario de Viaje: “Esperamos las justicias, pero nada… Todo bien. Pero nada…”.

Mientras finalizaba agosto, Buenos Aires comenzó a interesarse en otros temas y los kollas comenzaron a ingresar en el callejón del olvido. En cambio el entorno gubernamental estaba inquieto. El general Filomeno Velazco asumió la voz cantante de las Fuerzas Armadas y de la Sociedad Rural preocupados por el problema que los indios desnudaron. Todos comprendieron que el inusual apoyo recibido por el Malón a su paso por la Pampa Húmeda por parte de pequeños chacareros, arrendatarios, sociedades de socorros mutuos, ligas agrarias, sociedades de fomento y centros de inmigrantes, encubría un problema de una envergadura que no podía ser obviado. Además, tampoco la Gendarmería que debía lidiar en las fronteras con grupos de indígenas, observaba con buenos ojos que el gobierno cediera ante los kollas. Entregar las tierras solicitadas era sentar jurisprudencia, una muestra de debilidad que llevaría a que un sin fin de sectores y comunidades se envalentonaran en una avalancha de reclamos.

Tal como explico en mi investigación “Los indios invisibles del Malón de la Paz” (Ed. Continente-Sudestada) Perón vaciló durante 25 días y luego dejó hacer…Tres semanas después de su apoteótica llegada la esperanza indígena terminó de la peor manera. En la madrugada del jueves 29 de agosto de 1946 en medio de gases lacrimógenos, golpes, insultos, llantos y vejámenes, una fuerza conjunta compuesta por cientos de soldados de la marina de guerra y una brigada lanzagases “convencieron a los kollas de retornar a sus lares”. Los maloneros fueron secuestrados, arrojados dentro de un tren de carga con custodia armada para que no pudiesen descender antes de arribar a la Siberia Argentina, nombre inicial de Abra Pampa.

Al día siguiente ante el escándalo periodístico, el gobierno se hizo el desentendido. Nadie sabía quién había ordenado la movilización de la tropa, el envió del tren de carga con gente armada y que tuviera como destino el extremo norte. El presidente Perón se limitó a crear una Comisión Investigadora que obvio no investigó nada. Un diputado jujeño de apellido Saravia gritó desde su banca: “en Jujuy no existen indios ni kollas”. El problema de las tierras desaparecía por arte de la semántica. Para el imaginario argentino en general nuestro país es blanco y europeo y por ende resulta natural su ausencia.

La peregrinación de 2000 kilómetros que conmovió a la Argentina, fue concebida para mostrar el sufrimiento indígena con el objetivo de obtener algo de justicia a cambio. Sin embargo, la bandera en una mano y la cruz en la otra no alcanzaron para expiar la culpa de ser indios, culpa que al año siguiente en 1947, los pilagás y wichis de Formosa experimentarían de la manera más cruda y desgarrada en la mayor matanza de indígenas del siglo XX que costó la vida de cientos de niños, mujeres y hombres en Rincón Bomba y que la Desmemoria hizo desaparecer de la historiografía oficial. Hermógenes Cayo, horas antes de ser “envagonado” en el tren de carga que los desterró finaliza su Diario de Viaje: “Mala suerte la nuestra. Si no hay justicia, que no haiga leyes, hay apenas para los pobres como yo y mis hermanos. Los ricos quedarán, pero habrá un día en que se igualarán todas las cosas que nos han hecho. Así será


[1] Autor de numerosos textos como Cazadores de Poder, Pedestales y Prontuarios y Pedagogía de la Desmemoria




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¿Qué establece Ley de Educación 

Ambiental?



Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021.

La Cámara de Senadores de la Nación aprobó esta madrugada por unanimidad la ley de Educación Ambiental Integral que plantea una política pública nacional «permanente, transversal e integral» en todos los establecimientos educativos de la República Argentina. El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, calificó la sanción de la Ley como una «victoria» fruto de «un trabajo federal con las provincias, representativo de todas las voces de la sociedad».

«¡La Educación Ambiental #EsLey!», celebró el funcionario para quien la nueva norma salda «una deuda histórica que busca forjar un desarrollo argentino sostenible con justicia social y ambiental».

El proyecto -aprobado con el voto afirmativo de los 58 legisladores presentes- pretende que los estudiantes puedan adoptar un enfoque que permita comprender la interdependencia de todos los elementos que conforman e interactúan en el ambiente; el respeto y valor de la biodiversidad; la equidad; el reconocimiento de la diversidad cultural; el cuidado del patrimonio natural y cultural; y el ejercicio del derecho a un ambiente sano.

Qué propone la nueva ley

La iniciativa crea la Estrategia Nacional de Educación Ambiental Integral (ENEAI) como «principal instrumento de la política de educación ambiental en todo el territorio nacional».

Sus objetivos son promover la elaboración y el desarrollo de la ENEAI y de las Estrategias Jurisdiccionales de Educación Ambiental Integral (EJEAI); elaborar y diseñar políticas nacionales y orientar políticas jurisdiccionales, estrategias y acciones de educación ambiental integral; alcanzar la más amplia cobertura territorial, social y sectorial a nivel nacional y generar consensos sociales sobre los cuales establecer acuerdos temáticos y prioridades.

Además, con motivo de celebrarse cada año el Día Mundial del Ambiente, y con el propósito de afianzar el compromiso con el ambiente en toda la sociedad, cada jurisdicción deberá promover una acción comunitaria en la que se fomente el «Compromiso Ambiental Intergeneracional» en el cual las personas tengan la oportunidad de establecer un pacto de responsabilidad con el ambiente y las generaciones sucesivas.

Cada jurisdicción dispondrá la modalidad de implementación en la agenda educativa de al menos una jornada o espacio de mejora institucional dedicada a la educación ambiental y dará debida difusión sobre la actividad y sus participantes, así como la entrega de las correspondientes menciones por la participación.

El proyecto establece que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, las jurisdicciones provinciales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) tendrán la facultad de implementar la ENEAI y las EJEAI en el ámbito de la educación no formal, Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y medios de comunicación.

Además, el Ministerio de Educación de la Nación, en articulación con el Consejo Federal de Educación (CFE), tendrán la facultad para implementar la ENEAI y las EJEAI en los ámbitos de la educación formal, no formal, Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y medios de comunicación.

El debate fue seguido en el recinto de sesiones por los ministros de Educación, Nicolás Trotta; y de Ambiente, Juan Cabandié.

La presidenta de la Comisión de Educación del Senado, la oficialista sanjuanina María del Carmen López Valverde, dijo que «para tener el ambiente que deseamos ese deseo tiene que ir de la mano de la educación de jóvenes y niños» y agregó que para que ello ocurra «la escuela debe estar presente». «Este proyecto nos habla de una política pública, reforzando el paradigma de que la participación de la ciudadanía y hacen que sea posible la sustentabilidad del ambiente», destacó.

Valverde opinó que «este proyecto de Educación Ambiental Integral percibe un enfoque dinámico en el que se toma conciencia de la relación con el medio».

Por su parte, la titular de la Comisión de Ambiente de la Cámara alta, la opositora bonaerense Gladys González, afirmó que «la humanidad vuelve a enfrentarse a una pandemia que pone en crisis la forma en que vivimos». «Lo que decidimos hoy va a ser determinante para evitar futuras pandemias», destacó.

La legisladora de Juntos por el Cambio afirmó que «sabemos cuál es la estrategia correcta, pero nos falta voluntad». «La forma efectiva de obtener ese cambio cultural que necesitamos es la educación», sentenció.

En tanto, Antonio Rodas, del Frente para la Victoria, vicepresidente de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable, consideró que la ley ahora sancionada constituía «una deuda que tenía la democracia» y valoró que la norma «otorga a los diversos sectores de la población herramientas e información para el uso sostenible de los recursos naturales».



El Gobierno bonaerense asistió el

año pasado a 164 víctimas de trata




Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021.

De ese total 112 fueron amparadas en el marco de la pandemia, a través del Programa de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el delito de Trata.

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires asistió durante 2020 a 164 víctimas de trata, de las cuales 112 fueron amparadas en el marco de la pandemia, a través del Programa de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el delito de Trata, se informó hoy oficialmente.

Los datos surgen del informe presentado en un plenario que reunió a todos los organismos que integran la Oficina Provincial de Lucha contra la Trata de Personas, la Explotación Sexual Infantil y la Protección y Asistencia a las Víctimas, donde se referenció la cantidad de casos y víctimas que se asistieron en 2020 y 2021.

Según precisaron desde la cartera, el informe puso en conocimiento los objetivos de trabajo, el modo de intervención y la importancia de establecer articulaciones institucionales para la ejecución de políticas públicas integrales en la asistencia a las víctimas, para continuar trabajando en esta problemática.

El objetivo central del Programa es garantizar la asistencia alimentaria y sanitaria, como el fortalecimiento económico de las personas rescatadas, incluso en un escenario complejo por la pandemia de la Covid-19.

En ese marco, el trabajo dio a conocer las estadísticas sobre los casos ingresados al Programa en el contexto de la pandemia y las dificultades presentadas en ese contexto, con un total de 112 víctimas asistidas.

Durante la presentación del informe, participaron por la Unidad de Coordinación, el subsecretario de Política Criminal Lisandro Pellegrini y la directora provincial de Acceso a la Justicia y Asistencia a la Víctima, Lucía Iañez; el director provincial de la Lucha contra el Delito Complejo, Santiago Nabaez; la directora del Programa de Rescate y Acompañamiento Elina Contreras; la directora de Lucha contra la Trata y la Explotación, Andrea Pereyra Barreyro; la coordinadora legal, Natalia Guagnini; la directora del Observatorio de Lucha, Lucía Coppa; y los asesores Federico Ciappina y Leopoldo Santucho, entre otros.

Fuente: Télam



Campos de exterminio y maternidad 

en la Trata




Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021.

La difusión internacional de la revolución informática y el nuevo orden mundial neoliberal afectó profundamente al despliegue de un capitalismo de nuevo tipo, dando lugar tanto a una nueva configuración espacial y social de características muy diferentes a las anteriores, como también, por sus características socio-políticas, a un proceso muy acentuado de polarización estructural, retirada del Estado de bienestar y desigualdad creciente. En esta etapa de capitalismo financiero de una sociedad del desempleo, reconcentrada, patriarcal y de desigualdad extrema, solo tres variables maneja el poder sobre la sociedad civil: la explotación, la exclusión y el exterminio. La trata es una de sus peores expresiones por su perversidad e impunidad. Es la garantía del sometimiento de la mujer y de otras identidades que disputan las hegemonías consagradas desde los gobiernos y las iglesias. Delito de lesa humanidad, sin dudas, con secuelas aún inciertas para las víctimas.

Una de las más dramáticas habitan en las eventuales maternidades en condiciones de esclavitud que proponen estas mafias enquistadas en el poder. Bestias! dicen nuestros testimonios. El más apropiado calificativo para conductas no solo delictivas o inmorales si no inhumanas en todo el sentido del término.

El tema de los embarazos en la trata, constituye un capítulo, tal vez el más repudiable, de las prácticas perversas de la trata y de las conductas abominables de sus agentes. Las redes que constituyen este delito de lesa humanidad, tienen para los embarazos protocolos vinculados a las necesidades de la clientela y al reforzamiento del sistema esclavista que aplican.

El procedimiento más aplicado es producir el aborto para que las mujeres vuelvan a ejercer la prostitución en un plazo no mayor de tres días. En algunas circunstancias los clientes prefieren a mujeres embarazadas para su sometimiento, lo que determina que los proxenetas esperen hasta último momento del parto para luego hacer desaparecer a lxs nacidxs.

Los abortos eran practicados en general en los hospitales públicos. Los testimonios de Soledad Pedraza en Youtube en varios capítulos (Material aportado por la Asociación «Madres de Constitución), denuncian como fue llevada al Hospital Fiorito (Hospital Interzonal General Agudos “Pedro Fiorito”, uno de los centros de salud más importantes en la zona sur del Gran Buenos Aires. Está en el centro de la ciudad de Avellaneda), donde la hicieron figurar como mayor de edad y que era madre quien la acompañaba.

Frente a nuestra sede funciona un prostíbulo. Margarita asegura que era de costumbre que aparecieran fetos en volquetes o contenedores de basura. Al tratar de recogerlo, el camión ya se había retirado a toda prisa. Lo que confirma de que las redes tienen múltiples entes periféricos al servicio de una estructura con fuertes vínculos con el poder político, religioso y económico.




Autoconvocados de Salud Neuquén 

en marcha por Campaña Nacional 

por la anulación de sumarios y causas 

penales



Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021

Uno mira el frío y gris pavimento, y se pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué tenemos que estar acá y no en nuestro trabajo? ¿Por qué tenemos que estar acá, y no descansando en los brazos de nuestras familias? ¿Por qué tenemos que estar acá, y no estudiando y capacitándonos, para hacer nuestro trabajo de la mejor manera?

Los por qué se multiplican, mientras que algunas certezas también se van haciendo carne en el andar. Es el calor de un fuego improvisado el que cobija nuestros días y sus noches. No el calor de nuestro hogar, ni los abrazos, ni las sonrisas de quienes amamos, aunque siempre estén presentes y, seguramente, por elles también estamos acá. Y entonces, vuelve la pregunta ¿por qué?

Resulta inevitable identificar con claridad a les responsables. Resulta inevitable no indignarse ante el hecho de que, para algunes, la vida no vale nada…También resulta inevitable que, al calor de la rabia organizada, se tejan lazos de compañerismos y de solidaridad. En estas circunstancias, une llega a ver gestos tan hermosos que pueden trastocar nuestra existencia para siempre.

Gestos que en verdad afirman que nada está perdido, porque somos muches quienes sentipensamos que nuestras vidas valen más que sus ganancias. Pero también, parece resultar inevitable que algunes exploten de ira, gracias al grosero individualismo que les carcome la existencia y que desnuda sus miserias.

Resulta inevitable no indignarse ante semejante insensibilidad, ante tanto YO por encima del NOSOTRES. Pero… ¿por qué?

2 “Los pueblos tienen memoria” ha dicho alguien en un piquete. “Memoria de elefante” replicó otro. Con los pies firmes en la ruta, recordamos todas las promesas de campaña, y otras tantas que se llevó el viento. Recordamos todos los despachos por los que tuvimos que pasar, para defender nuestros derechos. Recordamos sus rostros hipócritas, diciéndonos que lamentan, de todo corazón, no poder ayudarnos. Recordamos los extensos debates en las asambleas, en donde formulábamos las propuestas que les burócratas no dudarían en traicionar.

También recordamos la cantidad de notas, de solicitudes, de reclamos, de petitorios, de insistencias ¡y ya escúchennos de una buena vez! Recordamos, también, que la lucha no empezó con nosotres: que son miles, millones, quienes nos precedieron. Recordamos a tantas familias poniéndole el pecho al día a día ante el desgaste y el ninguneo. Recordamos protestas realizadas frente a los municipios, frente a los juzgados o frente a las casas de les funcionaries criminales, que sabemos responsables.

Y así un largo etc., y que, ¿saben qué? la memoria nos dice que nunca escucharon nuestras demandas. Nunca escuchan a quienes se niegan a vivir en la miseria, a quienes se niegan a vivir sin educación, sin trabajo, sin techo. Eso no lo olvidamos. Es la memoria que reside en el pueblo, la que nos marca caminos. Por eso se llega al piquete.

“Estamos de acuerdo con uds, el reclamo es justo peeeero… no es la forma” Esta es una frase que se escucha mucho por ahí… Y nosotres nos preguntamos, mirando el frío y gris pavimento ¿Qué otra puerta nos quedó sin tocar? ¿Qué otra forma nos faltó explorar? Agotadas todas las instancias ante el sistemático pisoteo ¿qué hacer?

Es ahí, en este punto y tras un largo camino, en que cualquiera que sienta todo el peso de la injusticia sobre sí, saldrá a protestar. Y, si es necesario, cortará una ruta. Y por qué, porque tiene memoria, y porque tiene dignidad. Jamás el piquete es la primera acción. Es, en definitiva, una acción de lucha ante un sinfín de reclamos desoídos.

Pero, ud vecine, quizás que no comparte esta forma de protesta y de reclamo, quizás ni sabe que esas formas que ud considera legítimas ya se han probado, y han fracasado. Quizás no sepa esto, y entonces no sea un problema de memoria, sino, más bien, de desconocimiento e ignorancia. Ignorancia que se puede saldar acercándose, preguntando; ud también puede preguntar ¿por qué?

Quizás así, se puedan desmontar prejuicios. Quizás así, asuma una conciencia crítica que le permita ver, que ud, es parte ese pueblo que está siendo atacado.

3 La base por la cual se llega al piquete, es porque ahí se interrumpe lo único que perturba la tranquilidad de les miserables que nos gobiernan. Ahí es cuando se ven forzades a levantar el teléfono, a concretar un diálogo. ¿Tiene que ser así? ¿Tenemos que llegar a esto? Claro que no. Pero para el capitalismo, no hay nada peor que la interrupción de la circulación de la mercancía, y es principalísimo partir de la base de que vivimos en una sociedad capitalista.

Si la correa que hace circular sus millones se ve interrumpida, recién ahí tenemos su atención. Se podrán mover multitudes a sus casas, a sus gobernaciones, municipios o juzgados, pero mientras sus negocios circulen, nuestros reclamos serán desoídos.

Miramos otra vez el frío y gris pavimento, y la memoria nos pega ahí donde duele. Los gobiernos juegan al desgaste, estigmatizan y desinforman. Buscan dividir, fragmentar a la población. Siembran la confrontación, la desconfianza y la pelea del pobre contra el pobre. Los gobiernos, fieles representantes de los intereses que rige el capital, juegan a ganar una pulseada en la que nunca deja de tener a mano la represión.

Entonces ¿Porque alguien cortaría las rutas? ¿Por qué, después de haber pasado por mil despachos, de haber presentado mil notas, de hablar acá y allá, se elige cortar una ruta sabiendo que podés pasar largos días lejos de tu familia, durmiendo mal, pasando frío y con la amenaza abierta de ser reprimides?

¿Por qué llegaríamos a eso? Porque existe algo que llamamos dignidad, y porque nos negamos a entregarle nuestras vidas a la codicia de elles. Porque rechazamos la injusticia atroz que supone el mundo que buscan construir.

Miramos el fuego, el cielo, y los ojos lagrimosos de nuestres compañeres de ruta, y entendemos que nadie está acá por gusto. Nuestra frente está en alto, y vos, quien lee, quizás no sabías toda la previa de un piquete. Pero la memoria nos arroja enseñanzas y cada vez sabemos más con qué bueyes aramos. El piquete es la acción final, luego de un sin número de esfuerzos por ser escuchades. Es un acto de dignidad frente a todas las puertas y oídos cerrados. Es un acto de dignidad ante una enorme injusticia.

Nuestras miradas abandonan el frío y gris pavimentos cada vez que se encuentran con otra que le sonríe. Nuestras miradas vislumbran el presente, y se proyectan al futuro en cada gesto solidario, en cada persona que rompe el prejuicio, en cada une que pasa con el puño en alto.

4 ¿Por qué les trabajadores esenciales de la salud están en lucha? Porque la burocracia sindical sigue conduciendo los sindicatos. Porque la provincia es gobernada por un corrupto, como lo es Omar Gutiérrez. Porque Omar Gutiérrez es del MPN, y el MPN es un partido capitalista que no tiene nada de popular. Porque les trabajadores aún no tienen un sindicato ni un gobierno de trabajadores. Porque aún no asumimos la tarea de gobernarnos a nosotres mismes.

Porque es hora de hacernos cargo de que la pandemia es el capitalismo: el mismo que explota a muerte a les trabajadores, el mismo que pone el dinero por delante de la vida, el mismo que te dice: “ser es tener” por todos los medios posibles. El mismo que alienta el consumo, el individualismo, el egoísmo y la fragmentación de la sociedad. El mismo que en su afán de acumulación de riquezas, está llevando a toda nuestra especie al colapso.

Es un signo de salud popular la rebeldía que se organiza más allá de las conducciones sindicales y partidarias. El estado, los gobernantes, los partidos capitalistas (¡por favor dejemos de decirle popular a partidos que asumen abiertamente su carácter capitalista!), la burocracia, los medios de desinformación masiva, y el aparato represivo, vienen actuando abiertamente (y ya sin filtro) contra el pueblo.

Es el pueblo con memoria el que no agacha la cabeza, el que se organiza y lucha en las calles y rutas del país. El que está haciendo germinar la auto organización popular, el que siembra otro mundo posible.

¡Salud!

Manke en Movimiento

FPDS CP

Movimiento de los Pueblos

Regional Patagonia Puel Mapu



La solidaridad con el pueblo palestino 

se hizo sentir en acto frente a 

Cancillería



Resumen Latinoamericano, 14 de mayo de 2021.  

En un emotivo acto, militantes solidarixs con el pueblo palestino se concentraron y manifestaron su repudio a la agresión sionista. La actividad se efectuó este viernes frente a la Cancillería Argentina, donde una delegación del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino, fue recibida por el funcionario encargado de África y Medio Oriente, a quien entregaron un petitorio detallando la grave situación que se vive en Palestina ocupada, las provocaciones en Jerusalén donde el ejército reprimió a los palestinos y palestinas que deseaban orar en la Mezquita de Al Aqsa, los desalojos de viviendas para ser entregadas a los colonos judíos y la actual escalada contra Gaza y Cisjordania, que ya ha costado cientos de muertos y heridos, muchos de ellos niños y niñas.

Luego se realizó un acto donde intervinieron varixs oradorxs que dieron información sobre las acciones de terrorismo estatal por parte de israel contra la población palestina, denunciaron la hipocresía mundial que mira a un costado o directamente apoya al agresor israelí, y exigieron que el gobierno argentino tome partido por el pueblo que está siendo bombardeado y masacrado.

Hubo también intervenciones artísticas a cargo del Frente Cultural Che Adelita.      

Representantes del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino entregaron petitorio en Cancillería exigiendo definiciones de abierta solidaridad con Palestina frente a la agresión sionista
Entrega del petitorio en apoyo de la lucha del pueblo palestino en Cancillería
Tilda Rabi
Carlos Aznárez, de la OLP.Resistir y Luchar, expresó la necesidad de unir todas las fuerzas populares para apoyar la causa de la resistencia palestina
Joven judío antisionista expresó su solidaridad con el pueblo palestino
El pueblo mapuche presente
Diputado Juan Carlos Giordano, de Izquierda Socialista exigio ruptura de relaciones con Israel por su continua y brutal agresion israeli a Palestina ocupada.
Integrante del Pueblo Mapuche expresó su total solidaridad con Palestina.
María Torrellas, del Frente Cultural Che Adelita, entonó la canción «Yo nací en Palestina».
Integrante del MST manifestó su solidaridad con la lucha palestina.
Jorge «Pampa» Ubertalli, expresó su solidaridad con Palestina y repudió la agresión sionista.
Habla militante del Nuevo MAS, solidarizándose con Palestina.
Leonardo Grosso, de la Autoconvocatoria por la Suspensión del pago de la Deuda Externa
Laura Marrone de Izquierda Socialista en el FIT, reivindicó la necesidad de ampliar la solidaridad con Palestina

    

 Envio:RL

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