El 2º aniversario de la declaración de la pandemia en el mundo, este sábado, inspiró 

al secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, a publicar una serie de 

reflexiones con las que marca la cancha en torno al rol del Estado como garante del 

acceso a la salud, y la oportunidad que este flagelo representa para "dejar de ser 

cicatriz y permita construir identidad social".

Lo que sigue en forma de carta es el hilo de Twitter que el médico responsable del 

sistema de salud pública de Rosario escribió y posteó en esa red social esta semana:

"A 2 años de la declaración de la pandemia a nivel mundial, me gustaría realizar un 

balance, repasar y repensar muchas de las cosas que sucedieron y que vivimos 

durante este tiempo.

Considero que por primera vez desde el estallido de la pandemia, el futuro deja de 

ser aquello que planificábamos antes del 2020 -un futuro que había quedado atrás, 

congelado en el tiempo- y vuelve a ser una perspectiva sobre la que podemos 

depositar sueños, anhelos y esperanzas.

Si esos sueños se nutren de las lecciones que nos llevan a mirar como colectivo y no 

como singularidades ese futuro, la cicatriz de la pandemia dejará de ser una cicatriz, 

para ser, en cambio, una oportunidad que nos permitirá construir nuestra identidad 

social.

Repasando los análisis sobre la pandemia encontraremos dos elementos en común: 

todos hablan de lo profundo y global de su impacto y también destacan que este 

evento ha agudizado las desigualdades: educativas, laborales, de ingresos, en salud, 

económicas.

También la pandemia agudizó otras brechas: las grietas, los antagonismos. Las formas

 de pensar en dicotomías no son nuevas, pero hemos vivido en el último tiempo una 

exacerbación de estas lógicas en el posicionamiento ante la realidad social.

Si bien al inicio de la pandemia se dieron consensos y acuerdos sobre las estrategias 

a seguir, poco a poco surgieron fuertes disidencias sobre diversos aspectos del virus 

y los cuidados sanitarios, que articularon con otras oposiciones ideológicas y políticas 

pre-existentes.

Así, fuimos encontrando confianza y desconfianza ante las explicaciones científicas; 

confianza y desconfianza ante los criterios esbozados por sanitaristas, epidemiólogos 

e infectólogos; aceptación y rechazo a las campañas de vacunación.

Y también encontramos temor a la socialización y el encuentro y hastío del encierro y 

la soledad; reivindicación del control del Estado y reivindicación del liberalismo más 

singular e individualista. Y así muchos antagonismos más…

Si nos quedamos con esta lectura de lo acontecido estaríamos también pensando en 

blanco y negro, sin lugar para los grises. Sabemos que el confinamiento y las 

restricciones evidenciaron las desigualdades y la desesperanza de los sectores más 

desfavorecidos.

Pero también permitieron mostrar la capacidad de adaptación y resistencia ante las 

situaciones más difíciles. Aparecieron los ejemplos de solidaridad, de compromiso 

con lo colectivo y de reivindicación de la justicia social.

Y apareció lo público, lo Estatal, dando respuesta, ejerciendo el rol de rectoría para el 

desarrollo de las políticas. Aún en los países más liberales hubo demanda de más 

Estado.

Creo que este es el punto de partida para pensar en el futuro, ese nuevo futuro 

nutrido de lo colectivo, que construya consensos para superar los antagonismos y 

acorte la brecha de las desigualdades".

Fuente:RosarioPlus