23 de noviembre de 2014

HALLAZGO DEL ROL CIVIL EN LA DICTADURA.

Hallazgo sobre el rol civil en la dictadura
El huevo de la serpiente
20.11.2014
En un documento difundido por Defensa, el abogado García Belsunce padre confiesa que grupos civiles confeccionaron listas negras en la previa del Proceso. El rol del oscurantista Dr. Perriaux.

Un documento revelado por el Ministerio de Defensa que se dio a conocer el 17 de noviembre pasado, en el marco de la difusión de un amplio archivo correspondiente al almirante Isaac Rojas, puso en evidencia la participación civil en la preparación del terrorismo de Estado. Se trata de la transcripción de una reunión en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas en la que participó Rojas como expositor a fines de la dictadura cívico militar –aún no se pudo precisar la fecha exacta– y donde quedó reflejado que un grupo de civiles liderados por el abogado Jaime Perriaux en 1975 confeccionó listas negras y asesoró a los represores de la última dictadura.

Según se desprende del documento, luego de que Rojas disertara sobre “la formación ideológica de los oficiales de las Fuerzas Armadas”, el abogado Horacio García Belsunce (padre) se refirió al “problema de la enseñanza en institutos militares” y filtró una confesión que demuestra la injerencia de los civiles en la arquitectura del genocidio que ya había aniquilado a miles de personas: “En el año 1975 cuando grupos de civiles, conjuntamente con grupos de las Fuerzas Armadas, empezamos a preparar lo que habría de ser el movimiento o la revolución del ’76, una de las cosas que más nos preocupó era la formación ideológica de los hombres de las Fuerzas Armadas en los institutos militares, y muy particularmente la que reciben y recibían en aquel entonces también, los civiles en la Escuela de Defensa Nacional”, afirmó. “Me acuerdo que nos pusimos muy especialmente en la tarea a trabajar con el doctor Jaime Perriaux, quien tenía un gran archivo, como dirían criollos, de todo bicho que camina. Estaban todos fichados. Y entonces empezamos a analizar. Obtuvimos las listas de profesores civiles de los institutos militares, para revisar quién es quién. Y evidentemente encontramos muchas cosas desagradables. Algunos malos, otros híbridos”, detalló. Según Belsunce, Perriaux llevó las listas a las autoridades. La figura de Perriaux, poco conocida públicamente debido a su bajo perfil, fue central en la confección del golpe de Estado. Pero, según parece, su participación fue crucial también para la confección de las listas de exterminio.

En su libro 1976. El golpe civil, Vicente Muleiro definió a Jaime Luis Enrique Perriaux como el “coordinador del núcleo duro de civiles que conspiraron y prepararon planes para el golpe de Estado” del 24 de marzo de aquel trágico año. Lo vinculó directamente con “el general de Inteligencia Hugo Miatello, enlace ante su amigo Videla”. Abogado especializado en derecho civil y comercial con posgrado en La Sorbona, había sido ministro de Justicia durante la dictadura del general Roberto Levingston y luego, por un breve lapso, del régimen de facto a cargo de Alejandro Agustín Lanusse. En su gestión diseñó la Cámara Federal Penal “para juzgar actividades extremistas”.

En su estudio de la calle Pueyrredón y Vicente López se hacían “algunas de las reuniones de la ‘mesa chica’ de civiles golpistas”. Muleiro recordó que en la víspera del derrocamiento del gobierno de Isabel Perón, Perriaux se reunió con Martínez de Hoz y el Equipo Compatibilizador Interfuerzas, encargado de coordinar el golpe.

Incluso se le adjudica el nombre con el cual los militares bautizaron la trágica etapa que abrieron el 24 de marzo de 1976. El intelectual sugirió que se llamara Proceso de Reorganización Nacional al terrorismo de Estado “en claro homenaje a la organización roquista que el videlismo se proponía resucitar”, escribió Muleiro. Discípulo de Ortega y Gasset –se lo considera el impulsor de que la Municipalidad de Buenos Aires diera el nombre del filósofo español a una calle–, Perriaux tenía mucha ascendencia en el sector castrense liderado por el dictador Jorge Rafael Videla. 

En otro pasaje de 1976, se cita a Martínez de Hoz, quien en una entrevista del Archivo Oral de la UBA dijo para la posteridad: “Los militares pedían consejos a grupos. Por ejemplo, a Jacques Perriaux, que era un discípulo de (el filósofo español José) Ortega y Gasset, que era un hombre superior, había tomado en sí el formar grupos de asesoramiento, pensando posibles soluciones para el país, no siendo equipos de gobierno, sino asesorándolo, brindando opiniones escritas”.

Las ideas de Perriaux nutrieron también el plan económico que instauró la última dictadura y que fue elaborado en 1975, previo al golpe, al igual que las listas negras que mencionó García Belsunce durante su alocución en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Actuó como coordinador político del grupo que confeccionó los lineamientos que debía seguir el Palacio de Hacienda. Jacques, como lo apodaban sus amigos, colaboró con los represores hasta su muerte, en 1981.

Perriaux conoció a José Alfredo Martínez de Hoz en el Ateneo de la Juventud Democrática Argentina (AJDA), tres décadas antes del golpe de Estado. Joe, con 20 años, fue el primer presidente de la aquella organización que se creó en 1946 como resistencia al peronismo. El abogado arribó en 1948. Esta asociación derivó en el club Azcuénaga, a través del coronel retirado Federico de Álzaga que resucitó el espíritu del AJDA. Los cónclaves semanales de este grupo se realizaban en un espacio cedido por uno de sus integrantes: Pedro Blaquier, ex titular del Ingenio Ledesma y procesado por crímenes de lesa humanidad.

El empresario Carlos María Túrolo, autor del libro De Isabel a Videla, aseguró que por el grupo Azcuénaga desfilaron los represores Guillermo Suárez Mason, Santiago Omar Riveros y Alcides López Aufranc. Este club tuvo una relación directa con la facción dictatorial comandada por Videla.
“Fue en el club Azcuénaga donde, por iniciativa de Perriaux, se integró una mesa chica de la que salió la jefatura civil de la dictadura con epicentro en el Ministerio de Economía”, escribió Muleiro en 1976. En la casa del abogado almorzaban periódicamente Martínez de Hoz, Mario Cadenas Madariaga, Luis García Martínez, Guillermo Zubarán, Enrique Loncan, Horacio García Belsunce (p.) y Armando Braun. El comensal Cadenas graficó el rol del anfitrión: “Perriaux era un político y coordinador del grupo. No intervenía. Era el que atraía a toda la gente, el que buscaba, el que indagaba, el que se ocupaba de mantener relaciones”.

Rogelio García Lupo también puso el foco en esta huella de Perriaux como articulador de los sectores de poder que implementaron el genocidio: “Al principio en su fastuoso piso de la calle Gelly y Obes, y más tarde en sus oficinas de la calle Austria, Perriaux permitió que se conocieran personalmente quienes parecían destinados a quedarse con el poder: directores de bancos, representantes de compañías extranjeras, grandes propietarios rurales. Se vieron por primera vez las caras con algunos generales retirados y, sobre todo, con oscuros coroneles que ambicionaban ascensos y prestigio social”.

Así se formó el grupo Perriaux, que se desprendió del seno del grupo Azcuénaga y nutrió con sus cuadros el gobierno de facto. Como titular del Palacio de Hacienda, Martínez de Hoz incorporó a su equipo a García Martínez (como jefe del gabinete de asesores); Cadenas Madariaga (como secretario de Agricultura); Zubaran (como secretario de Energía) y Guillermo Walter Klein (como secretario de Programación Económica), entre otros.

Los vínculos de Perriaux con el fascismo pueden encontrarse en su trayectoria laboral. Según lo describió Rogelio García Lupo, quien investigó la historia de Perriaux en profundidad, el letrado “fue vicepresidente del holding Staudt & Cía. Y abogado familiar de la viuda del fundador, Ricardo W. Staudt (un poderoso empresario industrial alemán nacionalizado argentino), a quien los aliados consideraban uno de los tres cerebros de los nazis en nuestro país”. Uno de los hijos de Jacques no rompió el vínculo con los Staudt: se casó “con una sobrina de la familia de su empleador”, especificó Muleiro en su libro 1976.

En mayo pasado, los fiscales José Villalba y Francisco Snopek requirieron la elevación a juicio de Carlos Pedro Blaquier, por el rol que tuvo su firma (Ledesma) en el secuestro de 29 personas durante el terrorismo de Estado en Jujuy. Los procuradores destacaron la relación entre el empresario azucarero y el grupo “Azcuénaga” así como “la estrecha vinculación que este mantenía con Martínez de Hoz”, quien fue presidente del Centro Azucarero Regional Norte entre el ’58 y el ’76, y el agente de inteligencia Hugo Miatello, hombre cercano a Perriaux. En su escrito también definieron a Jacques como “el mayor exponente de esos ateneos y lobistas del poder económico”. 

Para demostrar la connivencia entre los sectores civiles y militares en el armado del golpe de Estado, los fiscales mencionaron que el 3 de marzo de 2001 Jorge Zorreguieta, ex funcionario de la dictadura militar y padre de la reina de Holanda, Máxima, cometió “un desliz” similar al de García Belsunce. En una carta de descargo dirigida al historiador holandés Michiel Baud, Zorreguieta, quien compartiera con Blaquier el consejo directivo del Centro Azucarero Argentino, aseguró: “Debo dejar aclarado que yo no participé de ninguna manera en la preparación del golpe militar de 24 de marzo de 1976”. Y dijo en una evidente referencia a Perriaux: “El programa económico del gobierno del Proceso fue formulado por un grupo de personas que se reunían en el llamado Club Azcuénaga, del cual yo no participaba”. 

A confesión de parte, relevo de pruebas.
Fuente:Veintitres

ENTREVISTA CON EL JUEZ MIGUEL HUGO VACA NARVAJA.

MIGUEL HUGO VACA NARVAJA, EL NUEVO JUEZ DE CORDOBA, HIJO Y NIETO DE ASESINADOS
“Los crucifijos en los tribunales son una discriminación”
Su abuelo, ex ministro de Frondizi, fue secuestrado y muerto por el terrorismo de Estado. Era abogado de su hijo, un dirigente de la izquierda peronista también abogado, que fue preso y murió acribillado. Los dos se llamaban igual que él, Miguel Hugo Vaca Narvaja. El 20 asumió como juez federal de Córdoba y aquí cuenta su historia.
Por Martín Granovsky

Miguel Hugo Vaca Narvaja, que el miércoles cumplirá 48 años y acaba de convertirse en el primer juez hijo de un fusilado y nieto de un secuestrado al que también mataron, dijo a Página/12 que la idea de ser magistrado ya se le había ocurrido antes y que “hay que cambiar el sistema judicial desde adentro”.

“Cuando trabajaba en la Procuración del Tesoro de Córdoba, en la defensa de los intereses del Estado, di el examen para camarista civil”, contó. “Eramos 30 postulantes y entraban cuatro o cinco. Me fue muy bien en el escrito pero en el oral no llegué a reunir los puntos.

No entré. Después rendí para juez civil y estuve a dos puntos, con 68 sobre 70. Y mientras era querellante en la causa sobre los crímenes de Jorge Videla en Córdoba, cuando quedó vacante el Juzgado Federal No 3 de Cristina Garzón de Lascano y se abrió el concurso, algunos amigos me preguntaron por qué no me anotaba.”

Vaca Narvaja les dijo primero que no, que era complicado, que siempre pasaba algo y no llegaba. Pero al final lo hizo. “Y recién cinco minutos antes de que cerrara la presentación de datos los pude mandar. No me entraban las cosas por computadora. Me ayudó un amigo y a las 12 menos cinco terminé de anotarme. De ahí pasé al examen escrito, calificado como el mejor. Luego vinieron el examen oral y las entrevistas personales.

Quedé numero tres en la terna, o sea que estaba entre los candidatos en condiciones de ser juez, y la Presidenta utilizó sus facultades constitucionales y me eligió.”

–¿Ser juez era el gran sueño?
–Lo tenía como una alternativa posible, pero no era un objetivo absoluto. Con mi profesión, hasta el miércoles pasado estaba muy a gusto. Desde el juramento del jueves a la Magistratura la encaro como un desafío.

–¿Por qué?
–Porque hay que cambiar el sistema desde adentro.

–¿Especialmente en Córdoba?
–En general y en Córdoba también. Si uno analiza la represión en mi provincia verá que fue muy particular. Luciano Benjamín Menéndez fue uno de los represores más sanguinarios y actuó en tándem con el cardenal Raúl Primatesta y con dirigentes radicales que colaboraron. Esa tríada ocupó el Poder Judicial de manera absoluta.

–En 1985, durante el Juicio a las Juntas en Buenos Aires, en Córdoba no había un juicio a Menéndez.
–En el ’83 ya había elementos para acusar a Menéndez, pero el fiscal no lo hizo. Menéndez recibió en 1990 el indulto de Menem sin haber sido ni siquiera condenado. En la causa abierta contra Videla en Córdoba pudimos ver cómo una cantidad de asesinatos disfrazados de intentos de fuga no habían sido investigados por los jueces. Sólo reproducían los comunicados de los militares. Y también hubo lentitud y morosidad. El primer juicio fue en el 2008. Recién después empezó la Justicia a activar causas hasta que llegamos a la causa Videla y a la investigación sobre el campo de concentración de La Perla.

Recuerdos
La abogada que más peleó en Córdoba por los juicios, por los juicios de la verdad y luego otra vez por los juicios, fue María Elba Martínez, del Servicio de Paz y Justicia. Martínez, que tenía un conocimiento detallado de cada causa. Vaca Narvaja se formó con ella.

“Cuando me recibí me fui a trabajar con María Elba al Serpaj”, contó a este diario.

María Elba Martínez murió el año pasado. En el juramento de Vaca Narvaja como juez lo acompañaron, y firmaron el acta, Sonia Torres, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Emilia D’Ambra, presidenta de Familiares de Desaparecidos, y Luis Baronetto, que estuvo preso en la Unidad Penal 1, la famosa UP-1 de Córdoba. Waldo Cebrero recogió en su crónica del portal Infojus una frase de Baronetto, casi un juramento: “Por los fusilados. Por tu papá y mi esposa”.

El padre de Vaca Narvaja era el abogado Miguel Hugo Vaca Narvaja. El abuelo era el abogado Miguel Hugo Vaca Narvaja.

“Mi bisabuelo se llamaba Jesús. Cuando tuve a mi primer hijo mi abuela me hinchaba para que le pusiera Miguel Hugo, pero definí que no. Me gustaba Emiliano Zapata porque cuando estuvimos en México en el exilio nos compenetramos mucho con la historia de la Revolución Mexicana. Entonces al nene le pusimos Emiliano. Tiene 16. Mi hija es Guadalupe, un nombre también muy mexicano. Y está Julia, de siete, que se llama Julia porque nos gustó el nombre y nada más.”

Más allá de los nombres, el padre y el abuelo del juez pesan en su historia.

“Tengo recuerdos de mi viejo ayudándome a emparchar la rueda de una bicicleta, mi abuelo diciendo que era uno de sus favoritos... También tengo los recuerdos de esa época de la Córdoba que vivimos después del Navarrazo. Dormía en el asiento de atrás de auto cuando nos trasladábamos de una casa a la otra, escapando. Sentía el movimiento y cuando abría los ojos cada vez estaba en una casa distinta.”

Un 20
El Navarrazo fue el golpe que dio el jefe de Policía Antonio Domingo Navarro en Córdoba el 27 de febrero de 1974 con el aval del entonces presidente Juan Domingo Perón. Detuvo al gobernador Ricardo Obregón Cano y al vice, el dirigente sindical Atilio López. López sería ese mismo año uno de los primeros asesinados por la Triple A. Al momento del Navarrazo el procurador del Tesoro, jefe de los abogados del Estado cordobés, era un profesional joven nacido el 20 de junio de 1941. Hermano de Fernando, uno de los jefes de Montoneros junto con Mario Firmenich y Roberto Perdía, Miguel Hugo Vaca Narvaja a la salida forzada del gobierno se convirtió en abogado de presos políticos. En 1975 era apoderado del Partido Peronista Auténtico, la agrupación que fundaron los Montoneros luego de pasar a la clandestinidad, cuando una patota lo secuestró en las escalinatas de Tribunales. Alcanzó a gritar su nombre y entonces fue preso. Ocurrió un 20 de noviembre, la fecha que eligió su hijo para jurar como magistrado federal.

“Cuando llegué a la Procuración los empleados se acordaban mucho de mi padre”, dijo el juez a Página/12. “Se acordaban bien. Lo que pude reconstruir es que tenía una valentía admirable. A pesar de que sabía que lo estaban buscando no dejó de hacer las presentaciones judiciales por los presos políticos privados de la libertad. Un verdadero precursor de los abogados de derechos humanos de hoy. No midió el peligro real que corría y se arriesgó más allá de los límites posibles. Cuentan que al ser detenido demostró una enorme integridad. En la cárcel, a mi viejo le pegaban para que dijera su apellido no como Vaca Narvaja sino como Vaca. Pero siempre que tomaban lista él decía ‘Vaca Narvaja’ y se aguantaba una cantidad impresionante de palos. Mientras estudiaba abogacía ejerció el periodismo. Mi madre cuenta que conoció al Che Guevara en Uruguay en 1962, en la Conferencia de Punta del Este de la OEA, y quedó muy impresionado por él. Mi padre era una persona muy seria y muy curiosa. Le gustaba escribir cuentos en sus ratos libres. Disfrutaba muchísimo de su familia, de sus hijos...”

El 12 de agosto de 1976 una fuerza de tareas sacó a su padre y a otros presos de la cárcel y los acribilló cerca de la zona donde después fue construido el estadio Chateau Carreras.
Antes había sido secuestrado el abuelo del juez, un antiguo fundador de la Unión Cívica Radical Intransigente que llegó a ser fugazmente ministro del Interior de Arturo Frondizi. Tras el secuestro fue asesinado y su cabeza fue encontrada separada del cuerpo, en una bolsa de náilon.

–Además del recuerdo de un abuelo que quería mucho a uno de sus nietos, ¿cómo era el abuelo Vaca Narvaja? –preguntó Página/12 al juez.
–Hay algo que lo pinta bien. Sabiendo que era un blanco por mi padre y por Fernando, que era dirigente montonero, mi abuelo decidió ser el abogado de mi padre. Pidió que a mi padre le dieran el derecho de opción para salir del país, porque era un detenido a disposición del Poder Ejecutivo, pero no llegó a saber que se la habían concedido porque antes lo secuestraron. Le insistían en que se fuera de la Argentina, pero él respondía que no se iría del país con un hijo preso. Logró que a mi padre le dieran la opción. Cuando salió la resolución lo mataron. Había dicho que no se iría del país con un hijo preso. Desapareció el 10 de marzo de 1976, y pasamos a la clandestinidad. Mi abuelo, según reconstruí por los colegas, era un hombre de una enorme cultura, de un humor particular, muy irónico como expresión de su inteligencia, de muy buen trato, imponente, muy buen mozo, titular de la cátedra de Familia. Tenía 59 años cuando lo secuestraron. Los viejos abogados lo recuerdan como una persona siempre dispuesta y con un as en la manga para sugerir por dónde encarar un proceso que se complicaba. Me han dicho que la forma mía de pararme en la barandilla cuando voy a Tribunales es la misma de mi abuelo.

–La familia era grande, muy grande.
–Mi abuelo era muy católico. Cada vez que mi abuela quedaba embarazada él decía “Dios proveerá”. Tuvieron 12 hijos. Claro, tener 12 hijos era muy complicado.

–¿Tenían mucho dinero?
–No. Se las arreglaban. Mi bisabuelo Jesús tenía cierta fortuna, pero en esa época, si hacías política, te gastabas la fortuna en hacer política.

La patria, el honor
El día de su asunción como juez Vaca Narvaja juró sólo “por la patria y el honor”.
–¿A qué se debió esa fórmula?
–A que no soy católico y entonces simplemente elegí una de las tres fórmulas posibles de juramento. Una es por Dios y los Santos Evangelios. Otra, por Dios. Y la tercera, por la patria y el honor. Por otro lado, me parece que la Iglesia prestó una colaboración significativa y fue una base de sustentación ideológica del exterminio que se de-sató desde mediados del ’75. También pedí expresamente que en la ceremonia retirasen los crucifijos. Afortunadamente, los miembros de la Cámara entendieron mis razones y lo hicieron. Creo que los crucifijos en los tribunales son una discriminación hacia los que no tienen religión o tienen una religión distinta. Yo personalmente no la tengo. Ya retiré el pequeño crucifijo que había en el juzgado.

–¿Y qué sería el honor?
–Lo entiendo como el compromiso con las propias convicciones, con la imagen que damos ante los demás, como una parte de la autoestima, como la sustancia de lo que la historia de cada uno demuestra que es. Por eso en la ceremonia estaban mis compañeros de 26 años de trabajo. Los de Obras Sanitarias, los de la Procuración del Tesoro, los de Anses Córdoba, los abogados de derechos humanos. Había más de 400 personas. Fue un hecho inédito a nivel institucional. Me dijeron que nunca se vio una cosa así en la Justicia de Córdoba.

–¿Qué tira más? ¿El derecho civil o el penal?
–El Juzgado Federal tiene incumbencia sobre todas las áreas. Sobre la civil, la penal, la comercial, la laboral, la previsional y la contencioso-administrativa. Por suerte tengo experiencia variada. En la Procuración del Tesoro fui jefe de la sala civil por concurso. Estuve ocho años, desde 2004 a 2012. Con mi equipo logramos que en 2009 el Estado llevara ganado el 50 por ciento de los juicios y que perdiera sólo el 25 por ciento. El otro 25 estaba pendiente de resolución. No fuimos los abogados de un Estado bobo, a pesar de los bajos sueldos y de los pocos recursos. Lo mejor es dotar al personal de buenos sueldos y presupuesto, pero además está el entusiasmo y la cabeza que pongan los equipos.
Vaca Narvaja dijo a Página/12 que simpatiza con el peronismo “de toda mi vida” y que fue peronista en la universidad y en el sindicato de Obras Sanitarias. “En el menemismo no tuve ningún tipo de militancia”, relató.

–¿Es más difícil ser peronista en Córdoba con la historia del Navarrazo?
–Históricamente hay que ver la influencia de López Rega e Isabel. Perón, según sus necesidades políticas y estratégicas, alentó mucho el tema de la juventud y las formaciones especiales y mucha gente se comprometió con eso y con las órdenes del líder en el exilio. Luego muchos se vieron defraudados, sobre todo cuando quedaron sin el espacio que habían logrado con Héctor Cámpora. Ya a esta altura podemos estar seguros de que el pase de Montoneros a la clandestinidad fue una combinación de errores de Perón y de la izquierda peronista. La historia ya lo demostró. Perón ya estaba muy afectado en su salud.

–¿Y el golpe contra Obregón Cano?
–Fue cómplice. Los gobiernos progresistas de Córdoba, de Mendoza, de Santa Cruz, fueron los primeros en ser descabezados. Y Atilio López fue una de las primeras víctimas de la Triple A. Yo era muy chico pero recuerdo algunas escenas de la época. Del televisor en blanco y negro con el funeral de Perón. Yo tenía siete años.

–Obviamente ningún recuerdo del Cordobazo, a los dos años y medio de vida.
–Lo impresionante del Cordobazo, que pude reconstruir cuando fui querellante en las causas de derechos humanos, es que hicieron un seguimiento sistemático de cada dirigente que fue utilizado por la represión de la última dictadura.

–La historia personal está clara. Las últimas experiencias como querellante también. ¿Eso se convierte en un proyecto de juzgado?
–Más que proyectos, uno tiene objetivos. Por ejemplo: la Justicia es muy lenta. Las resoluciones demoran. Los juicios también. Como abogado, hace poco terminé un juicio de 17 años. Cualquier nivel de indemnización hace que la gente ni sepa lo que le están pagando. La Justicia tiene que ser más rápida, más igualitaria, más equitativa. Para ese objetivo pienso poner mi compromiso y mi capacidad de trabajo. El juez debe tener un comportamiento ejemplar y hacer honor al cargo. El cargo tiene una implicancia trascendente, aunque llevo tan poco que ya le encontraré la vuelta al asunto, ¿no? (se ríe). Tengo que pensar en el tres. Es la tercera vez que concurso, quedé número tres en el orden de mérito y soy juez del Juzgado No 3.

–¿A qué otra cosa tiene que encontrarle la vuelta un juez que no viene de la carrera judicial?
–Al miedo.

–¿Miedo a qué?
–A equivocarme. Si un juez se equivoca comete una injusticia.

–¿Cuál sería una referencia de buen juez?
–Raúl Zaffaroni. Leí sus votos y hay fallos donde se nota su pluma y su reflexión, como el de Romina Tejerina.

–La chica que fue presa porque mató a su hija y explicó que había sido fruto de una violación.
–Sí. Otro buen referente conocido en el ámbito académico es Juan Carlos Hitters, de la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires.

–De la familia judicial, nada.
–La gente de esa “familia”, y lo digo entre comillas, tiene que acostumbrarse, sin poner palos en la rueda, al ingreso a la Justicia de magistrados que a veces tienen otra formación y trabajan con ideas diferentes. Por eso siempre me acuerdo de María Elba. Cuando estaba enferma y se moría, un día la entré alzada al tribunal para que pudiera asistir a una audiencia. No se quería perder ni un detalle del juicio sobre la masacre, pobrecita. Yo había sido su Sancho Panza cuando ella peleaba contra los molinos de viento. Era tan seria que en uno de los juicios un condenado a perpetua pidió saludarla por el respeto que le había generado su trabajo. Con ella aprendí cómo tiene que ser un abogado.
Fuente:Pagina12

CNU LA PLATA: NUEVA QUERELLA POR LOS CRÍMENES DE LA PATOTA DEL INDIO CASTILLO.

Investigación exclusiva. La CNU
Nueva querella por los crímenes de la patota del Indio Castillo
Será presentada por la agrupación Hijos de Jujuy por el caso del secuestro y asesinato de dos hermanos nacidos en esa provincia norteña que militaban en la izquierda peronista y trabajaban en el Hipódromo de La Plata.
Nueva querella por los crímenes de la patota del Indio Castillo
Arriba izq.: documento. El croquis elaborado por los peritos de la Policía Bonaerense muestra el lugar donde fueron encontrados los cadáveres acribillados de los hermanos Arabel, Rojas y Giaccio. Fueron secuestrados en La Plata y fusilados en un descampad.
A principios del año próximo, la agrupación Hijos de Jujuy se presentará como querellante ante la Justicia Federal de la ciudad de La Plata en el caso de los secuestros  y asesinatos de tres estudiantes universitarios –dos de ellos nacidos en esa provincia– que trabajaban en el Hipódromo platense, y de otro joven jujeño que se encontraba ocasionalmente en la ciudad. Esos crímenes fueron cometidos en la madrugada del 18 de marzo de 1976 por el grupo de tareas parapolicial de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) que operaba bajo las órdenes de Carlos Ernesto Castillo (a) El Indio. Se trata de las muertes de Eduardo Julio Giaccio, Ernesto David Rojas y los hermanos Oscar Gerardo y Raúl Alberto Arabel.

Por estos dos últimos, la agrupación jujeña iniciará ahora una querella. “Los padres de los hermanos Arabel ya han fallecido, pero nosotros vamos a presentarnos como querellantes. Hemos investigado mucho y reunido documentación. Queremos que el caso se visibilice y tome estado judicial”, dijo a Miradas al Sur una integrante de Hijos de Jujuy.

Cómo este dominical publicara oportunamente (ver la nota “Tres fusilados y un muerto en el baúl”, del 11 de septiembre de 2011), los cuatro fueron secuestrados en las viviendas que ocupaban en la zona sur de la ciudad de La Plata. Uno de ellos, Rojas, fue asesinado de inmediato, al resistirse a los golpes cuando la patota intentaba subirlo al baúl de un Ford Falcon. Los tres restantes fueron capturados vivos y luego fusilados en la zona de Ranelagh, correspondiente al partido de Berazategui, donde fueron hallados los cuatro cadáveres.

La patota del Turf. Los autores de esta investigación pudieron establecer que el grupo de tareas que actuó esa noche y cometió los cuatro asesinatos estaba integrado por Carlos Ernesto Castillo (a) El Indio, Dardo Omar Quinteros, Martín Osvaldo Sánchez (a) Pucho, Antonio Agustín Jesús (a) Tony, Gustavo Guillermo Fernández Supera (a) El Misto, Ricardo Calvo (a) Richard, David Masotta (a) Feiño, Néstor Causa (a) El Chino y los policías bonaerenses Alfredo Ricardo Lozano (a) El Boxer y Vicente Ernesto Álvarez. Para ese momento –seis días antes del golpe del 24 de marzo de 1976– la CNU ya operaba bajo las órdenes del jefe del Área de Operaciones 113, coronel Roque Carlos Presti, pero seguía cumpliendo tareas encomendadas por el todavía gobernador de la provincia de Buenos Aires, el sindicalista de ultraderecha Victorio Calabró, que colaboraba con los golpistas.

El Hipódromo de La Plata, donde tenían contratos de trabajo varios de los integrantes de la patota, fue un verdadero coto de caza para la CNU. Poco antes de este cuádruple crimen, el 12 de febrero de ese año, el grupo de tareas secuestró y asesinó –por orden directa de Victorio Calabró– a Carlos Antonio Domínguez, presidente del Partido Justicialista platense y dirigente de los trabajadores del Hipódromo. Meses antes, en abril de 1975, la patota también secuestró y asesinó a la delegada de los empleados por reunión del Hipódromo, Luisa Marta Córica, y también asesinó –en un operativo conjunto con la Triple A, comandado por Aníbal Gordon (a) El Viejo– al médico del Policlínico del Turf, Mario Alberto Gershanik.

Las víctimas de la madrugada del 18 de marzo de 1976 no eran sólo empleados del Hipódromo sino que también tenían actividad gremial. Los hermanos Arabel militaban en la izquierda peronista y participaban de la vida sindical en el ámbito del turf platense. Eduardo Giaccio era miembro de la comisión directiva de la agrupación gremial de los empleados por reunión del Hipódromo.

Además, de acuerdo con un documento  al que tuvo acceso la investigación de Miradas al Sur, Oscar Jesús Arabel, padre de los hermanos asesinados, figuraba en una “Nómina de dirigentes, militantes o sindicados como comunistas, marxistas o sindicales (sic) como tales y/o contactos registrados”, elaborada por la Policía de la Provincia de Jujuy.

Los fusilamientos. Los cuatro cadáveres fueron encontrados en un camino vecinal frente al establecimiento rural Las Hermanas, en una zona descampada de Ranelagh, a pocos kilómetros del camino General Belgrano. Uno de ellos estaba sobre el camino, mientras que los tres restantes estaban alineados unos metros más allá de la banquina. Las víctimas habían sido maniatadas con sogas y sus cuerpos estaban acribillados.

En el informe que el perito balístico Mario Fernando Garro, oficial principal de la Bonaerense, elevó al comisario inspector Francisco Wojciekian, designado instructor, dice en la farragosa jerga policial: “El día 18 de marzo del corriente año nos constituimos juntamente con esa Instrucción en el lugar del hecho, camino vecinal sin nombre, lugar descampado ubicado a 1.500 metros al sur del Barrio Marítimo de esa jurisdicción (Ranelagh), donde se hallaban los cadáveres de las víctimas, cuatro en total, ensangrentadas y presentando impactos de bala, hallándose en dicha zona varios pertrechos balísticos que fueron secuestrados por esa Instrucción, y observando las cercanías de los cadáveres, observé próximo, un hoyo reciente que impresiona como producido por el disparo de un cartucho provisto de municiones múltiples”.

La causa quedó en manos del juez en lo Penal Carlos de la Colina, a quien la Policía Bonaerense aportó una lista de las vainas y cartuchos encontrados junto a los cadáveres. Allí se enumeran: “Cuatro vainas servidas calibre 12, catorce vainas servidas de 11.25 (.45), tres proyectiles de plomo acorazado y nueve proyectiles de plomo desnudo”.

La investigación de Miradas al Sur también tuvo acceso a las autopsias de los hermanos Oscar y Raúl Arabel –obtenidas por Hijos de Jujuy–, que dan cuenta de lo impiadoso de sus ejecuciones. El examen traumatológico de Oscar Arabel consigna: “Fractura expuesta de antebrazo izquierdo con herida desgarrada en dicho lugar; fractura expuesta del primer metacarpiano izquierdo con orificio de entrada y salida de proyectil de arma de fuego; fractura de falange ungueal de cuarto y quinto dedo derechos; fractura quinto metacarpiano derecho, por proyectil de arma de fuego; orificio de entrada en cara interior de axila y de salida en región deltoidea derecha; orificio de entrada de región parotídea izquierda y orificio de salida en región esterno cleido mastoidea; gran hematoma en cuello; herida de arma de fuego, con orificio de entrada en región parietal derecha, penetrante en el cráneo y orificio de salida en región parietal izquierda; seis heridas en región dorsal, tres sobre escápula derecha y otras tres sobre escápula izquierda”.

En el caso de Raúl Arabel dice: “Herida por proyectil de arma de fuego en la cara anterior del cuello con fractura de clavícula y esternón derechos; herida por proyectil de arma de fuego en la región esterno cleido mastoidea izquierda; gran hematoma fronto ocular derecho por proyectil de arma de fuego; orificio desgarrado por proyectil de arma de fuego en región occipital línea media; herida en cara anterior de antebrazo izquierdo y otra similar en región dorsal; orificio por proyectil de arma de fuego sobre escápula izquierda y otra similar próxima a la línea media; gran orificio redondeado de 5 centímetros de diámetro con múltiples perforaciones en su periferia de donde se extraen varios proyectiles de arma de fuego a nivel de la región lumbar izquierda; herida desgarrada en cara dorsal de mano izquierda; profundos surcos a nivel de ambas muñecas”.

La reproducción de los informes en estas líneas, consignando una por una las heridas, no es gratuita. Tiene por objeto mostrar la ingeniería de las ejecuciones: primero el fusilamiento a granel de los cuerpos de las víctimas maniatadas y luego el tiro de gracia en la cabeza.

Casi cuatro décadas más tarde, este cuádruple asesinato –de la misma manera que todos los crímenes cometidos por el grupo parapolicial de la CNU platense entre 1974 y 1976– sigue impune. Por tratarse de delitos de lesa humanidad, no prescriben ni prescribirán. Pero ya es –tardía– hora de que se haga justicia.
Fuente:MiradasalSur

DIFUSIÓN.

1° Encuentro de Productores y Comercializadores de la Economia Popular DE LA CTEP


La secretaria de Producción y comercialización de la CTEP organiza en 1 encuentro nacional de productores y comercializadores de la Economía Popular.
El encuentro se realizara los días 28 y 29 de Noviembre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Más de 1000 trabajadores de todos el país se encontraran para compartir experiencias y problemáticas alrededor de los distintos ámbitos de producción y comercialización.
En la Sede de la CTEP el día 28 se realizara una jornada de debate e integración de los trabajadores, productores, artesanos, vendedores ambulantes, feriantes, cartoneros, motoqueros, integrantes de Cooperativas de Trabajo, empresas recuperadas, pescadores.
El día 29 de Noviembre en la plaza de los dos congresos se montara una carpa para la realización de varios paneles que le den un cierre a la misma.
Alrededor de la plaza se montara una Feria de la Economía Popular con más de 100 stand en donde los trabajadores de la economía popular expondrán los productos que comercializan.
Los panenel de cierre contaran con la participación de compañeros que expondrán respecto de las realidades que encuentran a la hora de la producción y comercialización de sus productos. Otro panel abordara la realidad de los derechos laborales y la importancia de la sindicalización de los Trabajadores de la Economía Popular en la CTEP. Y por último un panel con compañeros de organizaciones sociales de América latina compartiendo sus experiencias.





1° Encuentro de Productores y Comercializadores de la Economia Popular DE LA CTEP


La secretaria de Producción y comercialización de la CTEP organiza en 1 encuentro nacional de productores y comercializadores de la Economía Popular.
El encuentro se realizara los días 28 y 29 de Noviembre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En la Sede de la CTEP el día 28 se realizara una jornada de debate e integración de los trabajadores, productores, artesanos, vendedores ambulantes, feriantes, cartoneros, motoqueros, integrantes de Cooperativas de Trabajo, empresas recuperadas, pescadores.
El día 29 de Noviembre en la plaza de los dos congresos se montara una carpa para la realización de varios paneles que le den un cierre a la misma.
Alrededor de la plaza se montara una Feria de la Economía Popular con más de 100 stand en donde los trabajadores de la economía popular expondrán los productos que comercializan.

Cronograma:
28 de Noviembre 2014
Lugar: Pedro Echague 1265, sede CTEP Nacional
Horario Comienzo: 9.00 Hs
Duracion: Todo el dia
Actividad: Jornada de debate e intercambio de la Sec. De Produccion y comercialización
Hospedaje a definir
29 de Noviembre
Lugar: Plaza de los dos Congresos
Horario: 8.00 Hs
Duracion: Todo el dia

Actividad: Carpa con paneles de debate y feria con mas de 100 puestos

Envío:Dip.Gerardo Rico

TUCUMÁN: SE LLEVÓ A CABO UNA INSPECCIÓN OCULAR EN EL MARCO DEL JUICIO ORAL.

Domingo, 23 de noviembre de 2014 
Se llevó a cabo una inspección ocular en el marco de un juicio oral en Tucumán por delitos 
de lesa humanidadEl reconocimiento se realizó la semana pasada en el penal de Villa Urquiza. Fue encabezado por el Tribunal Oral Federal de la capital provincial. En el proceso son juzgados once acusados. Se investigan crímenes en perjuicio de 39 víctimas




Se llevó a cabo una inspección ocular en el marco de un juicio oral en Tucumán por delitos de lesa humanidad-Foto: Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán realizó el pasado miércoles una inspección ocular en el marco del juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos en esa provincia durante la última dictadura.

El reconocimiento se llevó a cabo en el Penal de Villa Urquiza, en el marco del proceso en el que se juzga a Jorge Omar Lazarte, Roberto Heriberto Albornoz, Daniel Arturo Álvarez, Ángel Armando Audes, Augusto Wertel Montenegro, Santo González, José Víctor Gerez, Juan Carlos Medrano, Pedro Fidel García, Francisco Alfredo Ledesma y Héctor Manuel Valenzuela.

También está imputado Luciano Benjamín Menéndez, pero fue apartado del debate por afrontar otro proceso por crímenes de lesa humanidad, en Córdoba.

Se investigan los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad, torturas y homicidio, cometidos en perjuicio de 39 víctimas. Está previsto que declaren alrededor de 130 testigos.
Fuente:CIJ.gov.ar

UN RECUERDO DE LA MASACRE DE SAN PATRICIO SERVIRÁ PARA IDENTIFICAR A LOS RESPONSABLES.

domingo, 23 de noviembre de 2014
Un recuerdo de la Masacre de San Patricio serviría para identificar a los responsables

Estaba conservada en una capìlla de la parroquiaLa bala incrustada en una cruz de madera será peritada  como parte de la investigación para conocer quién mató a los curas palotinos.
Gerardo Aranguren

Mariano Pinasco - "Esa cruz y la alfombra forman parte de lo que quedó. Las reliquias", contó el sacerdote palotino - Foto: Santiago Pandolfi

En una capilla dentro de la casa parroquial de la Iglesia de San Patricio los palotinos conservan un altar con los recuerdos de la masacre de San Patricio, el 4 de julio de 1976: la alfombra con las marcas que dejaron las decenas de disparos con los que remataron a los 5 sacerdotes y una cruz realizada con el parquet de ese piso agujereado con una bala en su centro.
Se trata de los objetos más preciados para la comunidad y cada aniversario del asesinato de los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, son colocados sobre el altar y venerados en la iglesia ubicada en la esquina de Estomba y Echeverría, en el barrio porteño de Belgrano.

Estos elementos, resignificados por la comunidad religiosa de San Patricio, ahora podrían además convertirse en prueba judicial. Al menos una de ellas. La bala incrustada en el centro de la cruz de madera será peritada por orden del juez federal Sergio Torres, a cargo de la causa judicial que avanza de a poco con la reconstrucción del hecho y en la identificación de los autores, a más de 38 años de la masacre.

La cruz fue creada y enmarcada en 2006, cuando se levantó el parquet original de la habitación del primer piso de la casa parroquial donde fueron asesinados los curas tercermundistas. Al remplazar el piso, agujereado hace casi cuatro décadas por los disparos, encontraron el proyectil. "Con esa bala y los pedacitos de parquet hicieron una cruz que exhibieron al lado de la alfombra. Forman parte de lo que quedó. Las reliquias", reconstruyó en diálogo con Tiempo el sacerdote palotino Mariano Pinasco.
El 30 de octubre pasado, por orden de Torres, un grupo de funcionarios judiciales y peritos realizó una inspección ocular en la iglesia de San Patricio y en la casa parroquial, y se llevó el cuadro para ser analizado.
La cruz con el proyectil fue enviada a la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de Gendarmería, donde tratarán de obtener rastros de ADN. Luego, será llevada a la División Balística de la Policía Federal para tratar de identificar con qué armas se corresponde la bala, conocer la trayectoria, distancia, antigüedad o cualquier dato que permita determinar algún detalle más sobre el hecho. "Los peritos sostienen que podría servir, no importa que el proyectil tenga casi 40 años", señalaron fuentes judiciales.

De la inspección participaron dos especialistas designados por el juzgado de Torres, uno de Gendarmería y otro de Prefectura. Además de analizar este proyectil, los dos peritos deberán trabajar con las balas que están en la justicia desde los días posteriores a la masacre.
El objetivo principal de los dos estudios balísticos es tratar de determinar qué fuerza integraban los autores del hecho. Para eso, el juzgado ya tiene en su poder un informe del Ministerio de Defensa sobre el armamento que utilizaban las fuerzas de seguridad y militares en la última dictadura.

LA CAUSA JUDICIAL. El juez Torres, a cargo de la megacuasa ESMA, tiene una competencia provisoria sobre el expediente de los palotinos. En 2006 hubo 17 miembros del Grupo de Tareas de la ESMA procesados a partir del testimonio de sobrevivientes del centro clandestino que escucharon a Antonio Pernías, alias "Rata" o "Trueno", jactarse de haber participado. Sin embargo, la Cámara Federal porteña les dictó la falta de merito al considerar que no había pruebas suficientes para señalar a los represores de la Armada.
El peritaje servirá para confirmar o descartar la participación de la Marina en el hecho.
El juzgado también baraja otra hipótesis que señalaría a la Policía Federal. Dos días antes, había sido volada Coordinación Federal en un atentado y esa misma semana se produjeron al menos tres fusilamientos como represalia. Ese dato cobra fuerza a partir de uno de los mensajes escritos en la pared donde fueron asesinados los cinco sacerdotes: "Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria."

ARCHIVOS DEL VATICANO. "Como sucedió con el juicio de Angelelli, el juez tiene que mandar a pedir que se abran los archivos del Vaticano", señaló el sacerdote Pinasco sobre los documentos aportados por la Santa Sede al juicio oral por el asesinato del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli.

A partir de una reforma legal realizada por el Papa Francisco, los jueces y fiscales pueden pedir al Vaticano la apertura puntual de alguno de los archivos relacionados con la última dictadura.

"Sería interesante conocer el informe que envió el nuncio apostólico en la Argentina, Pío Laghi", agregó Pinasco. Un indicio de lo que sabía Laghi quedó expresado en un cable secreto filtrado por WikiLeaks. Días después de la masacre, el nuncio apostólico durante la dictadura detalló a la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires que los autores habían sido agentes de las fuerzas de seguridad que operaron "sin orden oficial de sus superiores" con el objetivo de "limpiar la Iglesia".  
Fuente:CasaPueblos
Envío:Andrea Benítes Dumont

ESPECIAL COLOMBIA.

COLOMBIA / URGENTE 
ANUNCIO EN LA HABANA: 
Garantes de los Diálogos de Paz acuerdan condiciones de liberación de Alzate 
Acuerdan condiciones para liberar a gral. Alzate y demás secuestrados Países garantes anunciaron que las liberaciones se darán "a la mayor brevedad posible". | 19 de noviembre de 2014 Los diálogos de paz en La Habana, que cuenta con Cuba como uno de los países garantes del proceso, cumplió dos años este miércoles.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Farc acordaron las "condiciones necesarias" para la liberación del general Rubén Darío Alzate, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, quien cayó en manos de esa organización en cercanía de Quibdó (Chocó), el pasado fin de semana.

Con el general del Ejército serán liberados también el cabo Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego, secuestrados junto con Alzate en Las Mercedes (Chocó). Los soldados César Rivera y Jhonatan Díaz, secuestrados en Arauca una semana antes, también serán dejados en libertad.

Cuba y Noruega, países garantes del proceso de paz de La Habana, confirmaron en la noche de este miércoles que "las liberaciones se llevarán a cabo a la mayor brevedad posible".

La fórmula para facilitar la liberación de los retenidos por la guerrilla fue posible, según los países facilitadores, gracias a una solicitud conjunta que les hicieron tanto el Gobierno como la guerrilla. Según el comunicado, leído en español por el representante de Cuba, Rodolfo Benítez, y luego en inglés por la delegada de Noruega, las condiciones para la liberación incluyen la participación de los países garantes y la contribución del Comité Internacional de la Cruz Roja, tal como corresponde “con las (liberaciones) acordadas para otros tipos de operaciones realizadas en el marco del proceso de paz”.

Los países garantes, además, felicitaron al Gobierno y a las Farc por facilitar esta salida y reiteraron su "firme apoyo a los diálogos de paz y continuarán contribuyendo en todo lo posible para lograr un acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera en Colombia".

El general Alzate fue retenido de manera ilegal por la guerrilla el pasado domingo cuando estaba de civil y sin escolta, lo que llevó al Gobierno a suspender de manera transitoria los diálogos de La Habana. Se espera que tan pronto se produzca la liberación del alto oficial, se reanude el proceso de paz en la capital cubana, que en estos momentos discute el reconocimiento de las víctimas.

EN CONTEXTO
La suspensión de los Diálogos de Paz fue anunciada por el presidente colombiano Juan Manuel Santos tras la retención del general Rubén Alzate Mora el pasado domingo. El mandatario señaló a las FARC-EP como responsables de la retención. El general desapareció en una zona selvática del Departamento del Chocó (oeste) el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán.

La última vez que se supo del general Alzate fue el domingo pasado a las 15H00 cuando llamó al comandante de Infantería para pedirle que se prepare un bote; minutos después se desplaza en ese bote con las tres personas que son mencionadas. El reporte militar citado por el diario El Espectador indica que el soldado le advirtió al alto oficial de que se encontraban en zona roja, por la presencia de guerrilleros. Sin embargo, el oficial le dijo que continuara con la ruta indicada.

Así violó Alzate el protocolo de seguridad: El pasado martes, el bloque, mediante un comunicado confirmó la retención del funcionario y afirmaron que le respetan “la vida e integridad física y moral" (...)

Estamos plenamente dispuestos a garantizarlo”. Posteriormente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) se pronunciaron sobre el hecho e instaron al Gobierno colombiano a concretar un cese el fuego bilateral que permita dar soluciones al caso de Alzate.

Tenemos la disposición de contribuir a una pronta y sensata solución de este problema y que los diálogos deben continuar. Lo que hay que suspender es la guerra no el proceso de paz”, afirmó el vocero Pablo Catatumbo durante su alocución.




COLOMBIA /urgente 
FARC asume haber capturado al general Alzate, reafirma su decisión de continuar los diálogos de paz y ponen el acento en instar a un cese bilateral de las acciones militares 
Las FARC emitieron un segundo pronunciamiento este martes. (Foto: Archivo) Las FARC emitieron un segundo pronunciamiento este martes. 
18 noviembre 2014
“Mientras continúe la confrontación se van a guerra este tipo de hechos”, sostuvo las FARC. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) ofrecieron este martes una segunda rueda de prensa para ofrecer información en torno a la retención del general Rubén Darío Alzate lo que produjo que Juan Manuel Santos suspendiera los Diálogos de Paz iniciados en octubre de 2012.

“Se trata de un acontecimiento extraordinario. Genera un hecho. Lo entendemos, pero apenas está empezando esto. Tenemos la disposición de contribuir a una pronta y sensata solución de este problema y que los diálogos deben continuar. Lo que hay que suspender es la guerra no el proceso de paz”, afirmó el vocero Pablo Catatumbo durante su alocución.
“Creemos que es necesario. Se debe abordar ya un cese bilateral al fuego (...) generaría un medio ambiente más tranquilo nos evitaríamos otros incidentes y permitiría adelantar estas negociaciones”. Agregó que “mientras continúe la confrontación se van a guerra este tipo de hechos. Es hora de la sensatez.

A Colombia le llegó la hora de la paz. Hay que generar esas condiciones”. Sostuvo que eso “no se puede lograr si no se escalona por lo menos el lenguaje”. “Ante esta situación hay que buscarle una salida: es lo que nosotros estamos dispuestos; a encontrarle una pronta, tranquila y justa solución a este problema” afirmó al tiempo que agregó que están a la espera “de que el ministro de Defensa le aclare al país qué hacía ese general rompiendo todos los protocolos de seguridad en una zona en la que no hay posibilidades de hacer hidroeléctricas”.

Previamente, el representante de las FARC, Rubín Morro, hizo lectura de un comunicado firmado por el bloque Iván Ríos confirmó la retención del general. El texto explicó que respetan “la vida e integridad física y moral" (...)

Estamos plenamente dispuestos a garantizarlo hasta donde nos sea permitido por la ira estatal". De igual forma, precisó que: “No está de más advertir que estamos subordinados a las decisiones que adopten las instancias superiores de las FARC-EP”.

El bloque también dio cuenta de la responsabilidad “que ocupa el general Alzate en el Ejército Nacional, como cabeza de una Fuerza de Tarea Conjunta, estructura diseñada por los mandos militares del Pentágono para la guerra frontal contra el pueblo de Colombia y su insurgencia armada.

Son grandes las cuentas pendientes del general Alzate con la justicia popular. Seguramente su caso amerita un detenido examen en el que habrá que balancear muchas cosas”.

Previamente, el vocero del grupo insurgente, Pastor Alape leyó un comunicado en el que se expresó que “debemos comprometernos a cumplir con los diálogos ya establecidos para que el proceso avance”.

En el texto, las FARC afirman que “se sintieron sorprendidas con la suspensión temporal de las conversaciones” sobre todo porque “cuando se establecieron, uno de los acuerdos era que el escenario de Colombia no interferiría en las mesas de negociación”.

La suspensión temporal de los Diálogos de Paz fue anunciada por el presidente colombiano Juan Manuel Santos tras la retención del general Rubén Alzate Mora, la cual es atribuida por el propio mandatario colombiano al grupo insurgente.

EN CONTEXTO Este domingo desapareció en una zona selvática del Departamento del Chocó (oeste) el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, el General Rubén Darío Alzate.




FARC confirma retención del general Alzate 
Comunicado completo del Bloque Iván Ríos de las FARC-EP 
Un comunicado dio a conocer la información. (Foto:Archivo) 
Un comunicado dio a conocer la información. El bloque Iván Ríos admitió la retención, sin embargo, están subordinados a las órdenes de las FARC.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) confirmaron este martes la retención del general Rubén Darío Alzate. El texto, firmado por el bloque “Iván Ríos” explicó que respetan “ la vida e integridad física y moral" (...)

Estamos plenamente dispuestos a garantizarlo hasta donde nos sea permitido por la ira estatal". El texto leído por Rubín Morro, miembro de la mesa de negociación, además, precisa que “No está de más advertir que estamos subordinados a las decisiones que adopten las instancias superiores de las FARC-EP”.

El bloque también da cuenta de la responsabilidad “que ocupa el general Alzate en el Ejército Nacional, como cabeza de una Fuerza de Tarea Conjunta, estructura diseñada por los mandos militares del Pentágono para la guerra frontal contra el pueblo de Colombia y su insurgencia armada.

Son grandes las cuentas pendientes del general Alzate con la justicia popular.

Seguramente su caso amerita un detenido examen en el que habrá que balancear muchas cosas”. De igual forma, reitera que “Buscamos la paz porque hay un conflicto armado, reconocido legal y políticamente por el actual gobierno (...)

Sin cese bilateral de fuego, las que el Presidente llama reglas del juego, no pueden operar solo para las fuerzas del Estado”.

Desde La Habana (Cuba), el vocero del grupo insurgente, Pastor Alape leyó previamente un comunicado en el que se expresa: “debemos comprometernos a cumplir con los diálogos ya establecidos para que el proceso avance”.

La suspensión temporal de los Diálogos de Paz fue anunciada por el presidente colombiano Juan Manuel Santos tras la desaparición del general Rubén Alzate Mora. Este es el comunicado completo:

El día 16 de noviembre, a eso de las 15:00 horas, unidades guerrilleras pertenecientes al Bloque Iván Ríos de las FARC-EP, en ejercicio de sus tareas de seguridad, interceptaron, en uno de los retenes móviles que mantienen a orillas del río Atrato, el bote en que se trasladaba el señor Brigadier General del Ejército Nacional, en servicio activo, Rubén Darío Alzate Mora, comandante de la denominada Fuerza de Tarea Conjunta Titán que opera en esta zona del país.

En compañía del general Alzate viajaban el cabo segundo del Ejército Jorge Contreras Rodríguez y la señora Gloria Urrego, abogada al servicio de la mencionada unidad militar. Una vez identificados plenamente, pese a vestir ropas civiles, los tres fueron capturados por nuestras unidades, en razón a que se trata de personal militar enemigo, que se mueve en ejercicio de sus funciones, en área de operaciones de guerra.

Más si se tiene en cuenta la responsabilidad que ocupa el general Alzate en el Ejército Nacional, como cabeza de una Fuerza de Tarea Conjunta, estructura diseñada por los mandos militares del Pentágono para la guerra frontal contra el pueblo de Colombia y su insurgencia armada.

Son grandes las cuentas pendientes del general Alzate con la justicia popular.

Seguramente su caso amerita un detenido examen en el que habrá que balancear muchas cosas. Todos los días, en distintos lugares del país o el exterior, el Presidente Santos reitera la orden de arreciar con todo el poder del Estado contra las FARC-EP.

Y eso pese a las conversaciones de paz que se adelantan en La Habana. Su ministro de defensa bufa una y otra vez sobre lo cerca que están de caer las cabezas de los mandos guerrilleros, asegurando que quienes salen a dialogar en la Mesa de Conversaciones lo hacen para huir de la muerte inminente.

Buscamos la paz porque hay un conflicto armado, reconocido legal y políticamente por el actual gobierno. La soberbia de la oligarquía la lleva a pensar que incluso en medio del proceso de paz, posee el derecho de matar y despedazar colombianos, de aterrorizarlos y aplastarlos, sin que estos tengan el menor derecho a responder a sus violencias.

Sin cese bilateral de fuego, las que el Presidente llama reglas del juego, no pueden operar solo para las fuerzas del Estado. Respetamos la vida e integridad física y moral de nuestros prisioneros y estamos plenamente dispuestos a garantizarlo hasta donde nos sea permitido por la ira estatal. Las cárceles del país están hacinadas de prisioneras y prisioneros políticos y de guerra.

La solución a los grandes males que padece nuestra patria tiene que ser la del diálogo, siempre hemos estado dispuestos a ello. Sin imposiciones, respetando la condición política y personal de los adversarios. No está de más advertir que estamos subordinados a las decisiones que adopten las instancias superiores de las FARC-EP.
ESTADO MAYOR DEL BLOQUE IVAN RÍOS DE LAS FARC-EP
Montañas de Colombia, 17 de noviembre de 2014







Primer comunicado: 
El proceso de paz debe continuar 
Martes, 18 Noviembre 2014
La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, noviembre 18 de 2014 La Delegación de Paz de las FARC-EP manifiesta su sorpresa por el anuncio del Presidente Santos de suspender las conversaciones de paz de La Habana.

El proceso de paz, cuyos avances han activado la esperanza de la reconciliación, no puede arriesgarse con determinaciones impulsivas. Para asombro del mundo, esta decisión la toma un gobierno que ha negado, tozudamente, la posibilidad de que el proceso de paz se desenvuelva en medio de una tregua o armisticio que ayude a desescalar el conflicto. La posición de dialogar bajo el fuego, cada día arrastra mayor insensatez.

Esperando que cesen las incoherencias del gobierno, que con constancia reitera que lo que ocurra en el territorio colombiano no tiene por qué afectar la Mesa, seguiremos en La Habana trabajando por la paz y dispuestos a continuar las conversaciones, atendiendo a lo convenido en el Acuerdo General de La Habana, donde se establece que las “conversaciones serán directas e ininterrumpidas”.

Queremos que este impase sea resuelto lo más pronto posible para que el proceso siga avanzando sin sobresaltos hacia el acuerdo final. 
DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP





OTRO COMUNICADO DE LAS FARC: 
DOS SOLDADOS HECHOS PRISIONEROS DE GUERRA

Comunicado
El señor general Lasprilla, comandante del Ejército Nacional, ha salido a los medios a mentir nuevamente con relación a las FARC-EP y a los desarrollos del conflicto armado interno. No es cierto que unidades del Décimo Frente Comandante Arcesio Niño y la compañía Alfonso Castellanos tuvieran preparado un ataque contra la población de Tame, Arauca, el pasado 9 de noviembre, el cual supuestamente fue frustrado por el accionar de las tropas oficiales.

Ese día lo que tuvo lugar fue la operación HONOR Y GLORIA A NUESTROS MÁRTIRES, en desarrollo de los actos conmemorativos al tercer aniversario del asesinato de nuestro Comandante Alfonso Cano.

La operación desarrollada entre las 2:45 y las 3:30 de la tarde del pasado 9 de noviembre, consistió en el asalto y copamiento a una patrulla de la brigada móvil 34, perteneciente a la Fuerza de Tarea Quirón, cumplido en la zona rural, vereda la Esperanza, de dicho municipio, con saldo de dos soldados muertos, cuatro heridos, dos capturados y el siguiente armamento recuperado: una ametralladora Neget calibre 2.23 con cañón de repuesto, un lanza granadas múltiple MGL con 6 granadas de 40 mm, 3 Fusiles M16 calibre 2,23 con miras, 9 proveedores, 5 cananas y un cañón para ametralladora M-60, 2.23 , 19 granadas M 26, 14 equipos con su dotación y abundante material de información, al que se suma variedad de material de intendencia.

Tampoco es cierto que las FARC-EP hayamos secuestrado a los dos soldados profesionales.

Los uniformados Paulo Cesar Rivera y Jonatán Andrés Díaz fueron hechos prisioneros tras haber sido reducidos en combate abierto. Ni mucho menos es cierto que obrando de ese modo estemos violando los derechos humanos o el derecho internacional humanitario. Por el contrario, lo que estamos haciendo es obrar en cumplimiento de dichos preceptos legales internacionales, respetándoles su vida e integridad física y otorgándoles el trato humanitario que merecen.

Muy al contrario de lo que hizo el Ejército Nacional, por órdenes del Presidente Santos, cuando procedió a ejecutar a nuestro Comandante Alfonso Cano tras haberlo bombardeado y reducido. Mucho menos es cierto que las FARC-EP estemos faltando a nuestro compromiso de no realizar ningún tipo de retenciones.

El general Lasprilla y todo el país conoce que desde el mes de febrero de 2012 las FARC-EP, de manera pública, expresamos nuestra decisión de no realizar retenciones con fines financieros, fenómeno completamente distinto a la captura de prisioneros de guerra.

Tras sus permanentes operaciones aéreas de bombardeo y ametrallamiento, la tropa desembarca y captura guerrilleros heridos y sobrevivientes, para conducirlos a las prisiones del Estado en las que se los somete a tratos discriminatorios e inhumanos. A diferencia del Estado y el gobierno, las FARC-EP manifestamos nuestra voluntad de dialogar acerca de la liberación de los prisioneros.

Miente finalmente el general Lasprilla cuando pretende que sus tropas puedan perseguir, reprimir, bombardear, ametrallar, asesinar, secuestrar, amenazar y realizar todo tipo de acciones criminales contra la inconformidad popular y la insurgencia armada, pero condena la legítima respuesta que se levanta heroicamente por el pueblo de Colombia.

No se puede entender cómo un régimen que habla de paz y reconciliación se niega tozudamente a pactar un alto al fuego o armisticio reiteradamente propuesto.
ESTADO MAYOR BLOQUE
COMANDANTE JORGE BRICEÑO DE LAS FARC-EP
Montañas de Colombia, 14 de noviembre de 2014.
Envío:ResumenLatinoamericano

CAMPO DE MAYO: LAS MUJERES QUE PARIERON EN EL HOSPITAL MILITAR.

22-11-2014
Campo de Mayo
Esta semana terminan los alegatos por el juicio por la apropiación
Las mujeres que parieron en el Hospital Militar de Campo de Mayo

El sector de epidemiología del Hospital Militar de Campo de Mayo fue el lugar donde, entre 1976 y 1980, mantuvieron cautivas a ocho mujeres hasta el momento del parto. Eran ingresadas como NN y después de parir se les quitaba a su hijo para ser llevadas nuevamente a los centros clandestinos. Estas son sus historias.
Por: Cecilia Devana

“¿Recuerda cómo era físicamente?” La pregunta del abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, Alan Iud, se repitió con cada uno de los testigos del juicio oral y público por la apropiación de ocho menores en Campo de Mayo que aseguraron haber visto o atendido a mujeres embarazadas detenidas ahí. En el debate, que se realiza frente al Tribunal Oral en lo Federal N° 6, se juzga la apropiación de ocho menores. Desde los partos, sus mamás permanecen desaparecidas y cinco de ellos, también. Los otros tres recuperaron su identidad en los últimos seis años.

En este juicio, un desprendimiento del juicio por Plan Sistemático de Apropiación de Menores, hay cinco imputados. Dos militares, Reynaldo Bignone y Santiago Omar Riveros; dos médicos, Norberto Atilio Bianco y Eugenio Raúl Martín, y la obstetra, Luisa Yolanda Sala de Arroche de García.  Durante los años de la dictadura,  todos ellos detentaron distintos roles en la mayor guarnición militar del país, en la que el sector de “epidemiología” del Hospital Militar sirvió como el lugar para mantener a las mujeres cautivas hasta el momento del parto. En ese centro estuvieron Marta Álvarez, Liliana Isabel Acuña, Susana Strizler, Silvia Quintela Dalla Lasta, Miriam Ovando, Mónica Masri, Valeria Belaustegui y María Eva Duarte.

“Lamentablemente, ni usted ni yo vamos a saber el destino de sus hijos” le dijo el dictador Jorge Rafael Videla al médico Oscar Gutiérrez cuando este lo fue a ver para preguntarle por el paradero de su hijo Oscar y su nuera Liliana Isabel Acuña.  Los dos eran militantes de la columna “oeste” de Montoneros y vivían en una casita de San Justo que les había regalado la familia de Oscar. Ahí fueron secuestrados el 26 de agosto de 1976 por el Ejército. Liliana Isabel tenía 24 años y estaba embarazada de cinco meses. Lo declaró su suegra Vilma Sessarego, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, ante la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (CONADEP) al retorno de la democracia. La familia Gutiérrez supo que el embarazo había llegado a término y durante años creyeron que había nacido un varón. En febrero de este año supieron que era una mujer: Valeria. La joven creció convencida de que era hija biológica de un matrimonio conformado por un comisario de la policía bonaerense y una ama de casa. Hace dos años una prima le dijo que era adoptada y ella se acercó a Abuelas. El ADN comprobó su identidad. Su pelo negro azabache y su sonrisa amplia la asemejan a su mamá de un modo asombroso. Valeria no sabe exactamente dónde nació, pero sí que fue en algún lugar de la zona IV. Tampoco dónde están sus papás que, al igual que sus tíos maternos, permanecen desaparecidos.
Marta Álvarezy Francisco Hugo Mena  tenían un hijo, Gastón, de seis años, cuando fueron secuestrados en abril de 1976. Ambos eran militantes de Montoneros. Cuando se la llevaron ella estaba embarazada de entre siete y nueve meses y durante su cautiverio en Campo de Mayo fue violada y torturada. Durante los vejámenes le dijeron, entre otras cosas: “así que ustedes quieren hacerle la revolución a don Videla”. El 6 de mayo los fusilaron en un predio de Ezeiza. Entre el día que la secuestraron y el que le reventaron el cráneo, Marta tuvo a su bebé. “No se sabe si un nene o una nena, pero sí que lo busca su hermano Gastón”, dijo la fiscal ad hoc, Nuria Piñol, durante los alegatos. Después de ser fusilados llevaron sus cuerpos al cementerio de Avellaneda. El de Francisco fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en 2009. Estaba en una fosa común, el de Marta se supone que también está ahí, pero aún no fue identificado.
Flaquísima y de rasgos angulosos, Susana Stritzlertenía 21 años cuando fue secuestrada en diciembre de 1976. Su extrema delgadez hacía aún más evidente la panza de ocho meses que tenía cuando se la llevaron de su casa en Boulogne. A bordo de un camión del Ejército la trasladaron hasta el centro clandestino de detención “El Campito”, ubicado en Campo de Mayo. A Carlos Castro, su pareja, padre del bebé y militante de Montoneros como ella, lo asesinaron en el operativo delante de Susana. En enero de 1977 Susana parió a un varón.  Sólo se lo dejaron tener en brazos unos 10 o 15 minutos y se lo sacaron con la promesa de que se lo iban a entregar a sus papás. La situación fue atestiguada por Griselda Fernández, una sobreviviente del campo de exterminio. El bebé nunca fue entregado a los Strizler y continúa desparecido, al igual que Susana.
Un día caluroso de febrero de 2010 Francisco Madariaga Quintela supo quién era. Se lo dijo el psicólogo de Abuelas de Plaza de Mayo. También le contó que su papá era Abel, el secretario de la organización y que siempre lo había buscado. Francisco también supo que su mamá se llamaba Silvia Quintela Dalla Lasta, que era médica y estaba haciendo la residencia en el Hospital de Tigre cuando la secuestraron. Tenía 28 años, estaba embarazada de cuatro meses y junto a su compañero, también eran militantes de Montoneros. Estuvo detenida de forma ilegal durante seis meses en El Campito. Dio a luz en el Hospital Militar de Campo de Mayo, donde le hicieron una cesárea. A la semana la trasladaron. Silvia estuvo detenida en el área de Epidemiología y desde entonces permanece desaparecida. Su hijo fue entregado a un matrimonio conformado por un teniente del ejército que para inscribirlo recurrió a un certificado firmado por Arroche.
    
Junto a Francisco y Valeria Gutiérrez Acuña la tercera de los nietos recuperados por Abuelas cuyos casos son juzgados en este debate es Laura Catalina de Sanctis Ovando, la hija de Miriam Ovando y Raúl de Sanctis.
Miriam y Raúl eran rosarinos, pero fueron secuestrados en el norte del conurbano bonaerense, en la zona IV. Eran militares de  Montoneros. No hay datos claros sobre cómo fueron secuestrados., tampoco sobre el lugar sobre su detención, pero sí que fueron torturados y que ella dio a luz en el Hospital Millitar de Campo de Mayo, donde tuvo una nena.  Después la llevaron a un centro en Escobar donde escribió una carta a sus padres y hermanos en la que les pidió que cuidaran a Laura Catalina, pero la nena no les había sido entregada. Se las habían dado al militar Carlos del Señor Hidalgo Garzón, recientemente condenado a cadena perpetua por los hechos convertidos en La Cacha. Garzón tenía pleno conocimiento sobre quien era la menor. En 2008 cuando el esposo de Laura Cataliana le preguntó qué había pasado con  Miriam, él le dijo que había “volado el paquete”, dando a entender que había sido arrojada en los vuelos de la muerte. Ella y René permanecen desaparecidos.
A los 21 años Mónica Masri dividía su tiempo entre militancia política  en la Juventud Peronista, su trabajo en un laboratorio en Martínez, y la convivencia con Carlos Roggerone, su pareja. Él trabajaba en una tintorería industrial y militaba con ella en la JP.  El 12 de abril de 1977 se los llevaron  encapuchados de su departamento en el norte de la Capital Federal y fueron vistos por varios sobrevivientes en Campo de Mayo. Clara Jurado, la madre de Carlos, sabía que su nuera estaba embarazada de entre dos y tres meses. Ella y el padre de Mónica intentaron encontrarlos, pero no tuvieron suerte. A 37 años de su secuestro, Mónica y Carlos siguen desaparecidos, como él o la bebe que debió nacer entre octubre y noviembre de 1977.
La enfermera Ofelia Martínez reconoció a Valeria Belaustegui Herrera como una de las jóvenes detenidas que parió en el Hospital Militar de Campo de Mayo. Tuvo un varón que nació en diciembre de 1977. Ella y su esposo, Ricardo Waisberg, militantes del PRT-ERP, habían sido secuestrados en mayo de ese año, en San Antonio de Padua. Con ellos se llevaron a Tania, la hija de 15 meses de ambos, a la que dejaron abandonada poco después y recuperada por sus abuelos. Valeria y Ricardo tenían 24 y 29 años y fueron vistos en “El Campito”.  Después del parto a Valeria la habrían envuelto en una sábana y tirado viva al Río de la Plata. Era hija de la escritora, periodista y poeta, Matilde Herrera. La mujer, una activa militante contra la última dictadura militar y miembro de Abuelas de Plaza de Mayo, también perdió durante esos años a sus otros dos hijos, José y Martín,  y sus dos nueras, Electra y Cristina, que también estaba embarazada. Todos permanecen desaparecidos.
Hasta el 9 de septiembre de 1977 María Eva Duartey Samuel Aranda tenían dos hijos juntos, una militancia en Montoneros que los apasionaba y un embarazo que los llenaba de ilusión. Ese día los secuestraron. A ella, que tenía 22 años, se la llevaron de su casa de Los Polvorines y a él de la fábrica en Munro donde trabajaba. Los trasladaron a Campo de Mayo donde, entre abril y mayo de 1978, María Eva habría tenido un varón. Los tres están desaparecidos.
El curso del juicio
El próximo miércoles el debate cerrará la etapa de alegatos con la exposición de los defensores de Bignone, Riveros, Bianco, y Sala de Arroche García. Luego vendrá la etapa de réplicas y dúplicas, últimas palabras y la condena.
Fuente:Infojus

MEGACAUSA ESMA: LA TESTIGO QUE NO PODÍA DORMIR.

22-11-2014
Juicio Lesa
El arte de declarar ante un tribunal
Causa ESMA: la testigo que no podía dormir

Mónica Beherán es una de las miles de testigos que declaran en los juicios por delitos de lesa humanidad. Por primera vez en casi 37 años, pudo contar ante la Justicia lo que marcó su vida: el secuestro de su mejor amiga. Cómo se vive la citación y la declaración puertas adentro.
Por: Cecilia González
Fotos:Santiago Cichero
Mónica Beatriz Beherán casi no durmió esa noche. El insomnio la acosaba desde hacía varios días y ni siquiera las pastillas la ayudaban. Cuando lo logró ya eran más de las dos de la mañana, pero el descanso fue breve: debía levantarse a las seis y media. No necesitó despertador. Encendió la radio para escuchar Radio Nacional. El agua caliente de la ducha no la ayudó a sacudir la tensión de sus músculos. Sentía una mezcla de nerviosismo y desazón, pero quería mantenerse entera, controlar sus emociones. Ese jueves iba a declarar como testigo en el juicio por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Por primera vez iba a contar en público una historia vivida en 1976, a los veintiún años, cuando una patota secuestró a Alicia Cosaka, su gran amiga de la adolescencia, a la que nunca más volvió a ver desde la madrugada en que presenció su secuestro.

El día de su declaración, Mónica -59 años, soltera, sin hijos, empleada bancaria, ojos verdes y cabello cenizo- se vistió a las apuradas: jogging gris, remera roja y botas de gamuza. Coloreó sus pestañas con rímel azul. Después de desayunar, tomó su campera negra y salió. Como el edificio queda justo sobre Corrientes, le bastó atravesar la avenida para formarse en la fila del colectivo 92. Antes, compró Página 12, pero no tuvo tiempo ni ánimo para hojearlo. Su mente estaba absorta recordando los detalles de una madrugada de hacía casi treinta y siete años. Y pensando que, quizá, testificaría frente a los asesinos de su amiga. En el trayecto hacia los tribunales de Comodoro Py, se repitió mentalmente una promesa. -No voy a llorar delante de esos hijos de puta.

Yo fui testigo
Ese día Mónica se convirtió en testigo de los juicios por delitos de lesa humanidad. Los testigos conforman un grupo fundamental para que militares, policías y civiles sean condenados por los crímenes que cometieron. Desde 1983 hasta octubre se celebraron 145 juicios. La megacausa que investiga lo que pasó en la Escuela de Mecánica de la Armada, es emblemática: por este centro clandestino de detención pasaron más de 5000 personas. El primer juicio relacionado con la ESMA comenzó en 2007 y tenía como único imputado al prefecto Héctor Antonio Febres.

El 10 de diciembre de ese año, cuatro días antes de declarar ante el tribunal, el represor murió envenenado con cianuro en su celda de la Prefectura de Tigre. Los testigos que se habían animado a declarar se indignaron. No habría condena. Mónica, como muchos otros, concluyó que a Febres lo habían asesinado. “El cobarde nunca se hubiera tomado cianuro. Supongo que se quería llevar a otros puestos, y se lo impidieron”, explicaba al recordar un
momento de tanta frustración.

Tres años más tarde, en diciembre de 2009, se inició otro tramo: ESMA 2. El 26 de octubre de 2011, gracias al testimonio de 160 personas, el tribunal condenó a doce represores a cadena perpetua, entre ellos algunos de los personajes más tenebrosos de la historia argentina como Jorge “El Tigre” Acosta, Alfredo Astiz y Ricardo Miguel Cavallo. El día de la sentencia, Mónica esperó durante horas en las puertas de Comodoro Py, de pie, con frío y paciencia, junto con otras miles de personas. No debía estar ahí, la habían operado para extirparle un tumor en el cerebro y tenía que cuidarse. Al escuchar cada una de las condenas a través de una pantalla gigante, sentía que el sentimiento de justicia la colmaba de adrenalina. Nada podía ser más sanador.

En noviembre de 2012 comenzó el juicio ESMA 3. Involucraba al mayor número de víctimas (789), represores (68) y testigos (930) que ningún otro proceso por delitos de lesa humanidad en el mundo. Mónica no sospechaba la iban a convocar a este proceso, pero sabía que, a pesar de que los testigos son vitales para la continuidad de los juicios, los fiscales todavía batallaban para conseguir testimonios porque muchas personas temen acudir a los tribunales. En 2006, después de haber testificado contra Miguel Etchecolatz, el albañil Jorge Julio López volvió a ser secuestrado y aun no aparece.

Mónica no tuvo miedo, pero sí ansiedad cuando a través de un mensaje en su contestador, supo que la convocaban a los tribunales por la desaparición de Alicia Cosaka. La habían localizado porque era una de las denunciantes en la causa. Al escuchar el nombre de su amiga, el corazón le palpitó más rápido. Le pidieron que testificara una semana después. Comenzaron sus siete días de insomnio.

Funcionarios del Centro de Asistencia a Víctimas de Violación de Derechos Humanos Fernando Ulloa -que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos- la llamaron varias veces para preguntarle si necesitaba apoyo de cualquier tipo, incluso psicológico. Desde la fiscalía le ofrecieron enviarle un auto que la llevara y trajera de Comodoro Py. Rechazó la oferta. Quería manejar sus tiempos.

Los días previos a su testimonio estuvo irreconocible. Dejó de ser la mujer sociable, extrovertida, charlatana, hiperactiva, bailadora y mal hablada de siempre. Casi no vio ni habló con sus amigos. -Siempre estuve bien… bien mal-, recordaría semanas después, ya más repuesta. Se sentía muy presionada emocionalmente, pero trató de mantener la cordura. Le avisó a su jefa en el banco que iba a faltar, y por qué. Nerviosa, llamó a Daniel, el hermano menor de Alicia, para que le refrescara detalles. Uno de sus principales temores era olvidar algo importante, el dato clave que sirviera para condenar a los culpables de la desaparición de su amiga.

Dos noches antes de ir a tribunales, Daniel llegó a la casa de Mónica y tuvieron una larga charla. Recordaron cuando él era el hermanito de “Alichú”, y ella, su mejor amiga. Mónica se acordó de la foto que quería llevar a los tribunales. No estaba en ninguna parte. Se desesperó, revolvió su casa, tiró cosas. Daniel le pidió que se calmara. Ya tarde, encontró la foto debajo de la cama, en una bolsa. La noche previa a la audiencia, tenía gripe y tos, y temía que la voz no le saliera frente al tribunal. Había declarado una vez, hacía muchos años, ante la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), pero fue en el teatro San Martín, sola ante Graciela Fernández Meijide, no frente a jueces, fiscales y abogados, como lo iba a hacer.

En 1985 tuvo miedo. Había recibido amenazas telefónicas en el banco. Que la iban a encontrar tirada en un callejón, que se dejara de joder, que no participara en política. Ahora cree: fue raro que nunca le pasara nada, daba mucho la cara. Contrarrestaba el dolor por la desaparición de Alicia con un desenfado que rayaba en la inconsciencia. Se ponía en riesgo. El día de la declaración Mónica llegó sola a los tribunales a las siete y media de la mañana. Su madre y su hermano viven en Misiones. En Buenos Aires tiene muchos amigos, pero le parecía que era un momento demasiado íntimo. Después de que se anunció como testigo del juicio ESMA 3, la llevaron a un despacho y le presentaron al equipo de la fiscalía.

La jornada comenzó con el testimonio de Luis Alberto Bogliolo sobre la desaparición de su hermana María Mercedes, secuestrada en la ESMA. Mónica no lo escuchó porque los testigos sólo pueden presenciar el juicio después de haber declarado. A eso de las diez y media, le avisaron, era su turno. Al ingresar a la sala sintió agobio, le temblaron las piernas. Recordó la promesa: no iba permitir que los represores la vieran llorar, mucho menos derrumbarse o titubear. Como otras veces, el miedo se transformó en dureza. Tomó aire, se sentó, y comenzó un monólogo de cincuenta minutos. No necesitó tomar agua. La tos desapareció.

Hay todo tipo de testigos en las audiencias por los juicios de lesa humanidad en Argentina. Los que miran al vacío para abstraerse y evitar las lágrimas. Los que, por más esfuerzos que hacen, no pueden impedir que les gane el llanto. Los que testifican de una manera tan conmovedora, que hacen llorar al público y a los jueces. Los que no comprenden las preguntas porque los nervios los dominan y tienen la mente en blanco. Los que terminan su declaración a los gritos, con consignas políticas. Los que ensayan. Los que improvisan y confían en su memoria. Los sobrevivientes de la ESMA. Los que presenciaron algún secuestro. Los que citan pasajes bíblicos de memoria. Los que recitan poemas. Los que son ovacionados y consolados por abrazos amigos cuando abandonan la sala. Los que llegan y se van solos.

Casi todos, al salir, lamentan haber olvidado un episodio, un detalle, un nombre. Para ninguno es fácil. El esfuerzo de memoria es agotador, tienen que recordar direcciones, fechas, horarios, nombres, colores, descripciones físicas o de lugares. Detalles de situaciones traumáticas vividas hace más de 35 años.

Los testigos del juicio ESMA 3, como Mónica, se sientan al lado de un tribunal que está en un estrado superior, de frente a los represores. Cerca de ellos. Es una situación que califican de pesadillesca, irreal. Los testigos deben evadir las trampas de la defensa. Y no todos están preparados. No cualquiera sabe que no deben llamar “criminales” a los acusados si todavía no han sido condenados, porque el represor quedaría en condiciones de iniciar una querella por calumnias. O que cuando les preguntan por la “detención” de alguien, deben aclarar que no fue una “detención”, sino un “secuestro”, y evitar que la defensa centre el interrogatorio en la militancia de la víctima, como si eso justificara su tortura, asesinato o desaparición.

El trato hacia los testigos ha cambiado. Algunos miembros de organismos de derechos humanos recuerdan que en los juicios a las Juntas Militares los hacían esperar en rincones oscuros, no les ofrecían agua ni café, los miraban con desconfianza, aun después de haber descrito cómo los habían vendado, golpeado, torturado en los centros clandestinos. Ahora el clima no es hostil. Ya no hay maltrato. Hay, sí, una contención que Mónica agradeció porque se sintió cuidada en todo momento. Desde que la llamaron por teléfono, hasta que comenzó a dar su testimonio.

La última noche que vio a su amiga
Mónica Beatriz Beherán dice que Alicia Elsa Cosaka era su amiga del alma desde que habían cursado el secundario en el Normal 8 de Buenos Aires. Que en septiembre de 1976 su papá tuvo un infarto, así que fue a visitarlo. Luego regresó a Buenos Aires, donde estudiaba Ciencias Económicas en la UBA. Días depsués su papá falleció y viajó otra vez al norte. Regresó a Buenos Aires el 27 de octubre y al salir de Aeroparque se sorprendió al no ver a Alicia y a su amigo Walter José Marino Pereyra, alias “Pinguito”: habían quedado en ir a recogerla. Mónica fue a la casa de Alicia, en Virrey Liniers 547, adonde vivía gracias a la generosidad de su amiga, que la alojó ahí para que no deambulara por pensiones.

Mónica cuenta al tribunal que con otra amiga llamada Miriam formaban un trío inseparable que se divertía y que, a diferencia de muchos veinteañeros de la época, no militaba. Que Alicia había conocido a “Pinguito” porque había salido seis meses con su hermano “Chacho”, que sí estaba en Montoneros, pero en enero de ese año había dicho que se iba y dejaba todo. La testigo dice que el día que volvió a Buenos Aires estaba tan sumida en su duelo que no se percató del estado de ánimo de su amiga. En algún momento Alicia le dijo que se sentía cansada porque había estado quemando papeles, pero Mónica no repreguntó. Tiempo después, concluyó que “Pinguito”, que también militaba en Montoneros, había convencido a Alicia de operar como correo y por eso ella había quemado los papeles que la vinculaban a la organización. Pero de eso nada sabían ni la familia ni los amigos.

La noche siguiente a su regreso, Mónica, Alicia, y los hermanos de ésta, fueron a jugar bowling a un boliche por Juan B. Justo. La pasaron bárbaro. Volvieron a la casa y se acostaron. Alicia, Cristina y la testigo se quedaron charlando en la habitación que compartían. Como a las tres y media de la mañana, tocaron el timbre, pero Alicia y Mónica dormían profundamente. Cristina bajó a abrir, cuenta Beherán, porque tenía un novio que vivía en el sur y cada tanto venía a Buenos Aires. “¡Abrí! ¡Coordinación Federal!, ¡si no abren la puerta la tiramos abajo!”. Abrió. Entraron cuatro o cinco hombres, la mayoría encapuchados. Luego, por los vecinos, la testigo supo que la calle había estado totalmente rodeada de vehículos y de personal de seguridad vestido de civil. Parte de la patota mantuvo a Cristina en la planta baja, pero otros subieron a las habitaciones y despertaron a Mónica, a Alicia y a la mamá. Al hermano de 13 años, no lo levantaron.

Al encender la luz del dormitorio de las chicas, uno de los hombres preguntó quién de las dos era Alicia. “Yo”, respondió ella. “Entonces vos sos Mónica, a la que se le murió el padre”, dijo otro. Entonces sospechó que alguien ya había hablado sobre ellas y que pudo haber sido “Pinguito”. Dos días antes había sido secuestrado y llevado a Campo de Mayo.

Aclara la testigo que, de cualquier manera, no juzga a quienes dan información a través de tortura. Uno de los hombres se quedó con Mónica y le ordenó: “No te levantés, ni me mirés. Ponete contra la pared”. Le pegó en la nuca con la culata de una Itaka, pero no le pasó nada. A Alicia le pidieron que se vistiera.

Mientras, los hombres dieron vuelta a los colchones, abrieron cajones, encontraron cartas y les preguntaron con quiénes se escribían. Robaron dinero suelto y lapiceras. Hicieron rapiña. A Mónica le preguntaron si conocía a Walter Pereira. “No”, respondió todo el tiempo, por instinto, aunque sabía que se referían a “Pinguito”, el amigo de Alicia. “No te hagas la pelotuda”, insistieron. Mónica mantuvo la negativa. Luego entendería: no la tenían totalmente ubicada por haber pasado casi los últimos dos meses en Misiones por su padre.

No la habían visto con Alicia o “Pinguito”. Recuerda la testigo que seguía contra la pared, y en un momento miró de reojo y el hombre que la vigilaba se había ido. Se asomó por la escalera, y trató de escuchar qué decían, pero ya se estaban yendo. Se llevaban a Alicia.

El operativo duró media hora. Cuando la patota se fue, la madre bajó desesperada las escaleras. Lloraba y se convulsionaba. No podía ni hablar. Las tres mujeres no sabían qué hacer. Fumaron y tomaron café hasta el amanecer. En algún momento localizaron al hermano mayor, que era médico a domicilio, pero tenían miedo porque no sabían si la patota iba a volver a la casa. El papá de Alicia llegó de una fiesta a la que había ido a las nueve de la mañana. Le contaron lo que había pasado y él encaró inmediatamente a Coordinación Federal, para preguntar a dónde se habían llevado a su hija. Lo miraban como si estuviera loco y le decían que no sabían nada de ella.

Mónica les avisó a sus compañeros de la Facultad que no iba a ir más. Los llamó desde diferentes teléfonos públicos y no desde la casa. Ante el tribunal, lamenta la testigo que, desde entonces, sólo ella y el padre buscaron a Alicia, porque los hermanos mayores no quisieron involucrarse. En 1977, un año después del secuestro de su amiga, Mónica trató de volver a la Universidad, pero no salió anotada en ninguna de las tres materias en las que se inscribió, por lo que fue al Departamento de Alumnos a preguntar qué pasaba. Un chico le dijo: “Flaca, andate de aquí, porque si no saliste en ninguna materia es porque te están buscando”. La habían borrado. Su legajo académico se recuperó en 1984.

Después del secuestro, todos los días compraba Clarín porque publicaba la lista de las personas que quedaban a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional): salían de los centros clandestinos. Así supo que “Pinguito” había salido el 15 de junio de 1977. Después de eso, la familia del amigo de Alicia vendió todo y se fue a España.

Cuenta Mónica que durante los primeros años posteriores al secuestro no pudo dormir. Padecía insomnio crónico. Cuando se afilió al Partido Comunista encontró la contención que necesitaba. Empezó a militar y, ahora sí, se involucró políticamente en la realidad del país. Nunca dejó de buscar a su amiga. También dice que la familia de Alicia quedó destruida. El padre, “un alemán grandote que medía dos metros dos centímetros”, no resistió la desaparición de su hija y murió de cáncer. La madre está en un neurosiquiátrico hace diez años. Daniel, el hermano más chico que se quedó dormido durante el operativo, no se habla con los hermanos mayores porque culparon a Alicia de haber puesto en riesgo a la familia. La única que siguió luchando por saber qué había pasado con Alicia fue Mónica.

La buscó durante más de treinta años, sin rastros. En 2009, fue a la ex ESMA, a una visita guiada, pero no pudo entrar a “capucha” y “capuchita”, donde estuvieron los secuestrados: de pensarlo le temblaban las piernas. Sólo recorrió la zona donde se exhiben pancartas, fotos y afiches que avisan: “por aquí pasó”, con la imagen y nombre de cada víctima. Ahí vio la foto de Alicia. Se quedó helada. Había buscado tanto, durante tantos años, y de pronto, casi por casualidad, se enteraba de que su amiga había sido llevada a la ESMA.
***
Alivio. Reparación. Desahogo. Palabras utilizadas por los testigos para describir su ánimo después de cada audiencia. Orgullo. Argentina es el primer país del mundo que juzga a sus represores de manera sistemática.

El relato de Mónica en el juicio fue tan minucioso que, a diferencia de otros testigos, no hubo interrogatorio por parte de la querella ni de la defensa. La fiscal sólo le pidió que repitiera la dirección de la víctima Alicia Cosaka, aun desaparecida. Cuando la presidenta del tribunal le dijo que podía retirarse, Mónica se despidió con tres “buenos días”. Uno para los jueces, otro para los fiscales y querellantes, y el último para los defensores. A los represores ni los miró. Tampoco quiso voltear hacia la decena de personas que conformaron el escaso público de esa jornada. No quería descubrir ninguna cara conocida.

La cámara oficial que había filmado su testimonio, como el de todos los testigos, se apagó en cuanto salió de la sala.

La tensión de su cuerpo se evaporaba, aunque ahora enfrentaba una ebullición emocional.

Se sentía diferente. Contar su historia en voz alta, ante tanta gente, le había provocado un consuelo que no esperaba. Estaba aliviada porque, pese a que no paró de hablar casi durante una hora, nadie la interrumpió, la dejaron decir todo lo que quiso, como quiso, sin distraerla. Empleados del tribunal la llevaron otra vez al despacho en el que suelen esperan los testigos. Mientras se tomaba un té, dio las gracias a los funcionarios judiciales. Cuando salió de los tribunales de Comodoro Py, eran las once y media de la mañana.

Ahora sólo resta esperar a que el juicio terminara para regresar a escuchar las sentencias, a fines de 2014. Mientras llega el día, Mónica cuida la salud que ha recuperado por completo, casi como un milagro, después de que le extirparan el tumor en la cabeza. Y disfruta su vida, como ha hecho siempre.

Aquella tarde, Mónica fue a la reunión semanal de Barrios por Memoria y Justicia, la organización que fundó hace casi siete años junto con otros compañeros y que desde entonces interviene las calles de Buenos Aires con cientos de baldosas en recuerdo de los desaparecidos. La de su amiga Alicia la pusieron el día de su cumpleaños, el 23 de abril de 2007, en la vereda de la casa donde la secuestraron. El día de su declaración estaba agotada, se quedó poco. Caminó a casa, tomó un té con leche y se acostó. Esa noche, por fin, pudo dormir en paz.
Fuente:Infojus