29 de agosto de 2016

RADIOGRAFÍA DE MIRTA "CUCA" ANTÓN, LA TORTURADORA DE LA "GESTAPO CORDOBESA".

RADIOGRAFÍA DE MIRTA "CUCA" ANTÓN, LA TORTURADORA DE LA "GESTAPO CORDOBESA"
Esta semana, 28 genocidas fueron condenados a cadena perpetua en el marco de la megacausa La Perla -que incluye los centros clandestinos "La Perla", La Ribera y el Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2).

La única mujer condenada fue Cuca Antón, una persona cuyas víctimas describen como desalmada y perversa.
por Rodolfo Palacios 
Domingo 28 de Agosto de 2016 
Mirta Graciela Antón ahora está de pie frente a un ventanal, en el pasillo de los Tribunales, mirando a los chicos que entran al colegio de enfrente. Busca entre ellos a su nieta de ocho años. Dos veces por semana, cuando la llevan en patrullero desde la cárcel hasta los tribunales donde se realiza el juicio, intenta verla desde esa ventana. Una vez la nena la descubrió, detrás de los vidrios, y la saludó desde lejos.
Mirta Cuca Antón, durante el juicio
―Ella sabe que en la ventanita que está arriba del escudo de la Argentina está su abuela. Mi hija le dice que trabajo acá pero que no puedo salir porque me retan ‒dice Antón.

En 2007, el antiguo edificio del D2 fue declarado Monumento a la Memoria y desde entonces funciona allí un museo que conserva un archivo con 136.242 fotos de los detenidos, que se guardaba bajo el rótulo “Registro de Extremistas”. En la Sala Escrache –así se llama, en la Argentina, a las manifestaciones organizadas a sitios donde viven o trabajan personas relacionadas con tramas oscuras‒ hay una foto gigante de los represores. Fue tomada durante uno de los juicios. En la primera fila aparecen Jorge Rafael Videla yLuciano Benjamín Menéndez. Dos más atrás, seria, mirando a cámara, está Mirta Antón.

―Una vez, mi nieta mayor vino a verme llorando. Pobrecita. La habían llevado al museo, con la escuela. Y me vio en una foto como si yo fuera un monstruo.

Antón llora. El delineador se le corre. Se limpia las lágrimas con una servilleta de papel. Llevo sólo una hora con ella y ha demostrado ser una mujer intensa: ríe, llora, se enoja, cuenta su vida sin orden, y siempre permanece atenta a lo que ocurre en el pasillo. A unos pocos metros, el militar Jorge Exequiel Acosta le grita a su abogado, diciéndole que en la cárcel no lo dejan usar computadora.

―Están nerviosos los muchachos ‒dice Antón.

Héctor Vergez, que en sus épocas de espía y torturador se hacía llamar “Capitán Vargas”, camina con un bastón de caña. Lleva una camiseta, jogging y zapatillas viejas. Su vestimenta contrasta con la de Ernesto “El Nabo” Barreiro, uno de los militares responsables del llamado “levantamiento carapintada” que, en 1987, quiso derrocar al presidente Raúl Alfonsín. Barreiro, ex jefe de interrogadores de La Perla y líder de un grupo de tareas, sale ahora de una de las salas donde los acusados pueden recibir a sus familiares. Va vestido con un saco a cuadros, corbata y pantalón marrones, camisa blanca y zapatos negros. Se toca la corbata con nerviosismo. Pidió una ensalada pero no le trajeron aderezos.

"Menéndez y Videla eran dos caballeros. En el anterior juicio no podía creer estar con ellos. Me sentía parte de una película. Mis hijos estaban orgullosos porque también pudieron saludarlo. No es común estar con un ex presidente con una humildad especial. (Mirta "Cuca" Antón)

―¿Y el vinagre? –le pregunta al mozo que es el encargado de distribuir los pedidos en el pasillo.
―Me lo olvidé, ahora se lo traigo.
Unos 15 minutos después, el mozo vuelve sin el vinagre. 

―¿El vinagre? –vuelve a preguntar Barreiro, que se asoma desde la sala.
―¡Ah! Me lo olvidé. Qué cagada –le responde el mozo.

Barreiro –que sólo dejaba ir al baño a los detenidos con la condición de que gritaran “Viva Hitler”‒ no dice nada.

Antón no tiene hambre. Ni ganas de tomar agua o café. Se sienta en uno de los bancos, frente a una de las ventanas que dan a la calle.

―Cuando era chiquita me gustaba ver trabajar a mi madre, con metros y metros de seda sobre el regazo, con el alfiler en la boca, apenas iluminada por la luz. Me parece verla haciendo vestidos de novia o cosiendo carpas para los gitanos –dice, acariciándose el buzo marca Puma con la palma de la mano derecha.

―¿De su padre qué recuerda?
―Cosas muy bellas. Y otras muy tristes. Una vez el médico le prohibió que siguiera tocando el piano, porque tocaba y lloraba y parecía que el corazón le iba a estallar. Era una emoción tan fuerte, que le hacía mucho mal. Cuando vendimos el piano, lloró como un niño. Amaba ese piano. En tiempos de vacas flaquísimas, después de salir en libertad, se dedicó a dar clases de piano y a remendar zapatos. Al final, volvió a entrar en la Policía. El piano, que era un Burmeister Lamberghini, era el objeto más preciado de la casa. Lo más querido por mi padre. Se sentaba en su taburete de caoba, y se transformaba. Me pedía siempre que lo acompañara cuando tocaba la “Zamba azul”. Para él, tocar el piano era como volar.

"Si tengo que elegir, me quedo con Macri. Es el mejor de los tres porque Massa y Scioli son peronistas (Luciano Benjamín Menéndez)


DE GENOCIDA A GENOCIDA: SU ADMIRACIÓN POR MENÉNDEZ 
Menéndez, el genocida con más condenas

El sol da de lleno en el pasillo, y las ventanas permanecen cerradas, de modo que, aunque es invierno, el clima es asfixiante. Le pregunto si Luciano Benjamín Menéndez está aquí o se quedó en la cárcel.
―¿El general? ¡No! Viene siempre. Pobrecito, está en una sala porque anda mal de salud. Le toman la presión, le dan agua. Está aparte.

―¿No habla con ustedes?
―Sí, es un encanto. Un ca-ba-lle-ro. Vení que te lo voy a presentar.
Se pone de pie y me indica que la acompañe. Recorremos el pasillo y entramos en una de las salas. Allí, sentado en una silla, con las manos entrelazadas, encorvado, mirando el piso, el pelo blanco engominado, los zapatos marrones, el sobretodo negro con la escarapela argentina, está Luciano Benjamín Menéndez. Todo en él parece hecho de fragilidad, hasta que levanta la cabeza y se ve su mirada rabiosa, las bolsas debajo de los ojos caídos. Aunque le quitaron su rango militar, Antón lo saluda como si siguiera siendo el hombre feroz que manejaba a miles de hombre feroces.

―¡General! Este muchacho es periodista y quería conocerlo. No es para menos, usted es una leyenda. 
Menéndez intenta levantarse y emite un quejido que intenta ser una sonrisa.
―Mi general, no se pare. Está bien –le dice Antón.

Pero Menéndez se pone de pie y me da la mano. Es una mano blanca, débil, lenta, llena de venas y manchas. Si la apretara con fuerza, siento que podría deshacerla.

―Esto es injusto. Me sacaron las ganas, la tranquilidad y el tiempo –dice Menéndez, haciendo un esfuerzo por hablar mientras Antón lo sostiene por el brazo‒. Felizmente, Néstor Kirchner está muerto. Todos los días le pido a Dios que este gobierno se vaya antes de que me muera. Muchos se pondrían felices si me muero.

―General, no diga eso. Aunque es cierto que cuando murió Videla mucha gente festejó. Miserables –dice Antón.
Una mujer rubia y robusta, pariente de uno de los acusados, pasa y dice:
―El general es el único prócer que nos queda. Es nuestro San Martín.
Menéndez sonríe, pero su sonrisa parece un gesto de dolor.

―Sé que voy a morir en la trinchera, como murió Videla. No lo extraño, porque los viejos nos endurecemos. Este país se parece a Venezuela y a Cuba. A eso nos llevaron los marxistas. Hay que reconocer que los peronistas son hábiles. Se odian, pero tienen la destreza de unirse y ganar siempre. No me gustan Scioli ni Massa ni Macri. Pero si tengo que elegir, me quedo con Macri. Es el mejor de los tres porque Massa y Scioli son peronistas.

Antón lo ayuda a sentarse, le ofrece un vaso de agua y lo abraza. Antes de irme, Menéndez me da la mano y me dice:

―Gracias, m’hijo, por la visita.

Nosotros salimos de la sala y volvemos al pasillo.

"Ahora inventaron lo del nieto de Carlotto para tapar los dramas del país (Mirta "Cuca" Antón)

―Él y Videla eran dos caballeros. En el anterior juicio no podía creer estar con ellos. Me sentía parte de una película. Videla era muy atento. Se paraba para saludarme. Una vez, me dijo: “A la única mujer que beso es a mi mujer, pero con usted haré la excepción”. Y me dio un beso en la mejilla. Mis hijos estaban orgullosos porque también pudieron saludarlo. No es común estar con un ex presidente con una humildad especial.

Después, Antón camina hacia la ventana desde la que puede ver la escuela de su nieta. Mira la hora, se lamenta. Ya no queda ningún chico en la calle.
―No. Ya entró. Otro día que pierdo sin verla.

Se apoya contra una pared, resignada, y prende un cigarrillo. Dice que cuando vuelva a su celda escribirá en el diario: “Otra vez no pude ver a mi nieta. Siempre lo mismo. Tan cerca y tan lejos”. Un pequeño insecto, un escarabajo con el caparazón negro cubierto de pintas anaranjadas, que en la Argentina se llama vaquita de San Antonio, le camina por el brazo. Ella lo toma delicadamente con dos dedos y lo apoya en el piso. Vuelve a mirar hacia la calle, sin nostalgia, como si la calle fuera un paisaje del pasado, de una vida vivida por otra persona. El viento mueve las hojas de los árboles y levanta tierra. No hay mucho para ver: la escuela, un descampado, un campo deportivo, perros flacos. Pero Antón dice que, de tanto ver ese paisaje, es capaz de detectar hasta las más leves variaciones. Asegura que los perros son ocho, a veces seis. Que puede decir si a un árbol le crecieron hojas, si cambió la dirección de las ramas.

―Ni siquiera me da la tentación de saltar por la ventana y escapar. Hasta podría hacerlo cuando nos trasladan. Pero no vale la pena. Miro la calle y no la veo ni con tristeza ni con alegría ni con esperanza ni con rabia. No me mueve ni me conmueve. Es la nada. Me siento presa aun estando acá.

Entonces hace silencio y, después de unos segundos, pregunta:
―¿Sentís?
―¿Qué?

―Eso que acaba de pasar. ¿No lo sentiste?
―No. ¿Qué pasó?

Antón está pálida. Se abanica con la mano derecha.

―El temblor que hubo en el piso. Fue como si hubiese pasado un tren por abajo.
―No lo noté.

―No estoy loca, yo lo sentí. Un tucutucutucu.
―Está bien, no digo que esté loca...

―¡Ahí está otra vez!
El segundo temblor. Tucutucutucu. Como si corriera electricidad abajo de los pies. Abre los ojos, con una mezcla de temor y asombro. Toca las paredes, mira por la ventana.

―Esta vez lo tenés que haber sentido. Otra vez se movió el piso. Es un peligro. Si pasa algo acá, no hay de qué agarrarse. Encima sufro de vértigo. Yo, en verdad, no sentí nada. Aunque en algunas ciudades de Córdoba hubo sismos en 2012, en 2014 no se registró ningún temblor.

Después comprobé que el Instituto Nacional de Prevención Sísmica no reportó temblores ese día. Pero Antón lo repitió muchas veces aquella tarde: ―¡Cómo se movió el piso! Tucutucutucu.


* INTELIGENCIA Y CONTRAINTELIGENCIA 
El miércoles 6 de agosto, a las 10 de la mañana, estoy otra vez en los Tribunales. Es mi segundo día en ese pasillo y Antón me recibe con dos latas de gaseosa y cuatro empanadas árabes. Usa una campera marrón de gabardina, un suéter blanco, pantalones negros y zapatos de gamuza.

―Estas empanadas se las pedí al mozo, para que almorcemos. Las que cocino yo son más ricas. Hace una pausa y me mira el antebrazo derecho.
―Acá tenés tatuado el nombre de tu hijita –dice mientras me toca justo donde tengo el tatuaje. Me sorprende que tenga ese dato. El día anterior tenía puesta una camisa de manga larga y ahora una campera, de modo que ella no tuvo manera de ver mi tatuaje. 

―¿Cómo sabe? –le pregunto. Antón se ríe: ―Yo sé cosas de vos. No puedo con mi genio. Si vos me investigaste y leíste de mí, ahora estamos a mano. Yo trabaja en un área donde llegaba lo que se secuestraba a los terroristas.

Por ejemplo, si el detenido se llamaba Rodolfo Palacios, yo escribía eso, sacaba las cosas de la bolsa, las enumeraba en una máquina de escribir y dejaba constancia de todo eso. Lo ponía en un legajo. Si había papeles rotos, los unía como un rompecabezas.

Hacía así –dice, rompiendo una servilleta en varios pedacitos y empezando a unirlos‒. Y trataba de descifrar el mensaje. Capaz que aparecían datos de las bombas que pensaban poner.

―¿Ese material desapareció?
―Ni idea –dice, encogiéndose de hombros–.

ambién había muchos libros, mucho Estrella Roja, mucho El Combatiente, mucho Evita Montonera, mucho Trotsky, mucho Marx, mucho Che Guevara. Yo sólo hacía eso. Me la pasaba entre papeles. Trabajaba de 7 a 14. Inventaron que me metía con los presos.

¿Cuántos años tenés?
―Tengo 37.
―Casi la edad de mi hija.

En cualquier momento te hacen un ADN. A mi hija se lo querían hacer, pero es muy parecida a mí. De pronto un hombre que pasa cerca dice, en voz muy alta: ―¡Son unos chantas!

―Sí, ahora inventaron lo del nieto de Carlotto para tapar los dramas del país ‒dice Antón, que no ha probado todavía las empanadas, haciendo referencia a la aparición, en 2014, del nieto de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

"Felizmente, Néstor Kirchner está muerto. Todos los días le pido a Dios que este gobierno se vaya antes de que me muera. Muchos se pondrían felices si me muero. (Luciano Benjamín Menéndez) Entre 1974 y 1977, Mirta Antón mereció el elogio de sus jefes, según se desprende de su legajo: “La citada suboficial posee gran conocimiento profesional, responsable y muy celosa en el cumplimiento de su deber, de un gran espíritu de colaboración y sacrificio, haciéndose destacar de forma especial sus méritos personales, máxime en su condición de mujer. Leal y respetuosa con sus Superiores.

Por sus condiciones personales sobresale entre sus camaradas”. ―En mi casa, mi padre no hablaba de su trabajo. Me daba consejos y tanto él como mis compañeros me cuidaban. Pero en 1985 murió de un infarto. Tenía 67 años. Era fumador. Entré en una depresión profunda y pensé en matarme. Él era mi sostén.

Por eso, ese año decidí irme de la policía con licencia psiquiátrica. Cuando se desmembró el D2, me mandaron al Departamento de Judiciales y al final al área de jubilaciones. Todos los días extraño a mi padre. De todos modos asegura que, en verdad, le produce cierta alegría que él no pueda verla en la cárcel.

―Estoy en una caja de zapatos. Me pide el cuaderno y la lapicera y dibuja su celda, un rectángulo estrecho que divide en cuatro: el lugar donde duerme, el baño y la cocina . A un lado, un pasillo y un paredón. Al otro, la única vista que le permite la puerta enrejada: las cuatro pequeñas celdas de castigo. Allí, dice, las mujeres pasan días sin luz, sin poder salir al patio, con poca comida.
―Por más que cierre los ojos, escucho el dolor de esas mujeres. Por eso a veces trato de evadirme y escucho a Wagner, a Tchaikovsky. También me gusta la música gregoriana, Plácido Domingo, Andrea Bocelli, Marta Sánchez. Pero no le gusta el cine. Cada vez que sus hijos le dicen que fueron al cine, ella los reta por haber perdido el tiempo.

―Lloran o se conmueven por un actor que gana millones.
―¿Puedo hablar con sus hijos?

―No los quiero exponer. Y ellos no van a querer hablar. Conmigo es suficiente. Se pone inquieta. Se sienta, se pone de pie, camina. Uno de los policías le ordena:
―Antón, sentate que están por pasar los jueces. Ella no obedece, y no es la única: hay otros acusados de pie.

―¡Antón, sentate! Ella sigue sin sentarse.
―¡Antón, te dije que te sentaras! ¡No me busques más! ¡Andá a sentarte! –grita el policía, usando el tono que usaría un maestro con un alumno travieso.

―Tratame con respeto –le pide Antón. El policía la mira con desprecio y dice algo entre dientes. Luego se acomoda el cinturón, y se sienta.

―¿Qué dijo el animal ese? –me pregunta Antón.
―No escuché. Ese episodio la altera y, aunque trata de retomar la conversación, mira una y otra vez al policía, y él le devuelve la mirada. 

―Antón, no me busques –le advierte.
―Sacate la gorra, botón –le dice ella, en jerga callejera.

―Me estás buscando desde hoy, Antón. Ella lo mira y se ríe, burlona.
―No rompas las pelotas, Antón. Entonces, Mirta Antón atraviesa el pasillo y se sienta en otro banco. Yo, claro, la sigo –qué remedio‒, y me siento junto a ella. El policía no dice nada, pero la mira con el ceño fruncido.

―Es un maleducado el tipo ese. Un irrespetuoso. Ensucia al uniforme. Mirá la panza que tiene. Hay otro que tiene cara de gorila pero es más bueno. Este es un botonazo –dice, en voz muy alta‒. Seguro desayunó con garra de león, pobre imbécil. "Me pinchaba con alfileres y me pisaba los testículos con los tacos de sus zapatos. Era Antón. Pude verla cuando se me corrió la venda.

La reconocí porque íbamos al mismo club de baile (Humberto Vera, detenido en D2 en 1974) El policía ahora la mira fijo.

―Debe tener andropausia, que es la menopausia del varón. Es un conchudazo. Mira por la ventana, dice que busca a una paloma que tiene su nido en una columna del edificio, pero no la ve.
―Este gordo la debe haber espantado. Ni en la casa lo deben querer. Una mujer joven entra y saluda a uno de los detenidos. Usa una remera con un gran escote y un pantalón de jean ajustado.

El policía le sonríe y la acompaña. Antón se indigna:
―Ahí está el problema. Lo que decía yo. Este va a la casa y la mujer está con otro. Ve una piba linda y se hace el Brad Pitt. Y es un espanto, ni se debe mirar al espejo. De pronto, noto que Antón está muy agitada.
―Yo no sé qué les hice. No sé por qué me hacen todo esto. La voz empieza a resquebrajarse, como algo seco.

―No... no... no aguanto más. Y comienza a llorar. Con grandes sollozos. Sin consuelo. En ese momento, su hijo Mariano aparece por el pasillo, vestido con el uniforme de la policía. Tiene 24 años.

―¿Qué te pasa, mamá? Antón solloza, parece una niña que le está por contar a su padre que una compañera le tiró del pelo.
―Ese policía me trató mal ‒dice, señalando al policía, que acaba de regresar a su sitio. Mariano lo mira y está por decirle algo, pero ella lo detiene.

―Dejá, después me van a hacer problemas. Cambiemos de tema. Hijito, decile al periodista cómo es tu mamá. ¿Es un diablo, como dicen? El muchacho sonríe, la abraza, dice: ―Mi mamá es un sol. No hay ser más bueno que ella.
―Es un dulce, el nene. Y un gran policía, como el padre. ¿Sabías que es un experto en tiro? Las empanadas ya están frías, pero Antón toma una, la muerde. Un poco del jugo del relleno cae en su pantalón. Lo limpia con una servilleta de papel.

―Este pantalón era nuevo. Aunque viva en la cárcel, me gusta ser elegante.
―¿Tiene mucha ropa?
―Mucho menos de lo que querría. Me gusta vestir bien. Pero mi debilidad son los zapatos. Tendría cientos. Genocidas acusados de delito de lesa humanidad. Entre ellos, Cuca AntónGenocidas acusados de delito de lesa humanidad. Entre ellos, Cuca Antón *


LAS VÍCTIMAS QUE LA SUFRIERON Y QUE PUDIERON CONTAR SU HISTORIA 
En el primer juicio contra Mirta Antón, María del Rosario Miguel Muñoz, militante de izquierda secuestrada el 19 de diciembre de 1975, declaró: “Cuando llegué [al edificio del D2] me sodomizaron, me golpearon después y me pusieron en un patio hasta la mañana. Creo que eran como las 7 y llegaron los torturadores que marcaban tarjeta, como si fueran panaderos. Me llevaron a una sala de torturas con toda la panoplia de la tortura: picana, submarino. Mientras era golpeada e interrogada, una torturadora que tenía tacos altos de aguja saltaba sobre mí. Luego supe que estaba embarazada.

Al mediodía los verdugos se retiraron a almorzar y al regresar me hicieron un simulacro de fusilamiento”. En el reconocimiento fotográfico, María del Rosario Miguel Muñoz señaló a MirtaAntón como la torturadora embarazada de tacos altos.

En ese mismo juicio, un testigo declaró que Mirta Antón, y dos policías más, habían secuestrado a María de las Mercedes Gómez de Orzaocoa, embarazada de siete meses, aún hoy desaparecida, a quien sometieron a la picana eléctrica, al submarino, una simulación de fusilamiento, golpes, quemaduras de cigarrillos y vejaciones sexuales. Humberto Vera fue detenido en 1974. Era delegado de una fábrica.

En abril de 2014, en el marco del juicio de La Perla, declaró que, entre sus torturadores, había una mujer: “Me pinchaba con alfileres y me pisaba los testículos con los tacos de sus zapatos. Era Antón. Pude verla cuando se me corrió la venda.

La reconocí porque íbamos al mismo club de baile”. Gloria Di Rienzo, también testigo en ese juicio, dijo, según consta en el expediente: “Cuando me torturaron, ella me retorció los pezones y me tiró agua caliente para que abriera las piernas y los policías me pudieran violar”. Carlos Eduardo Santa, testigo en la misma causa, declaró:

“Entre tantos hombres, escuché una voz de mujer. Era La Cuca. Después de acercarse a mí y decirme un montón de groserías, me dijo los nombres de cada uno de los que vivían en mi casa, cerca del hipódromo, en Barrio Jardín. Supongo que ella vivía por ahí. Muchas veces escuché hablar de ella y el sadismo que tenía, especialmente con las mujeres”.

* Según el relato de Charlie Moore, en el invierno de 1975, en la ciudad de Córdoba, Mirta Antón, Raúl Buceta y Herminio“Boxer” Antón salían a menudo a “cazar” jóvenes militantes con “carnadas” humanas. Una de esas noches, mientras Buceta y Boxer esperaban en el auto, Mirta Antón y una chica joven, detenida en el D2, esperaban sentadas en una parada de colectivos.

Antón tenía 21 años y la chica 19. Mientras le hablaba como si fuera su amiga, Antón le apuntaba con un arma a las costillas y le ordenaba: “Hablame, sonreí”. Minutos después se acercaron dos muchachos, que saludaron a la chica. Aunque ella se esforzó en no darles conversación, Mirta Antón comprendió que se trataba de compañeros de la universidad. Cuando quedaron solas, Antón se levantó y llevó a la chica al auto. Al subir, dijo: “Dos más en la lista”.

Al llegar al D2, entre los tres torturaron a la chica hasta que dio los nombres de sus dos compañeros. Días después, en el mismo lugar, Antón picaneaba a otra mujer joven: en la vagina, en los pechos, en el estómago, en las orejas. Antón no sabía el nombre de esa mujer, pero algo las unía: las dos estaban embarazadas. *

―Es un personaje siniestro, perverso. Verla sonreír cínicamente en las audiencias, cuando alguna testigo relata las torturas, es insoportable. Cualquier mujer secuestrada lo que menos deseaba era caer en manos de La Cuca –dice la periodista argentina Ana Mariani, coautora, con Alejo Gómez, de La Perla. Historia y testimonios de un campo de concentración (Aguilar, 2012). Marta Susana Tubis, según consta en las fojas 14.224/25 del juicio de La Perla, declaró que Mirta Antón participaba de las sesiones de tortura que ella sufrió en 1976: “Mientras los otros me pegaban, ella hacía como esos intentos de violación, como meter los dedos en la vagina, en la cola y retorcer pezones”. Charlie Moore, en su declaración, la acusó de haber torturado a su mujer, Mónica Cáceres (los dos fueron detenidos en 1974 y liberados en 1980):

“La metió en una pieza y empezó a torturarla. No le preguntaba nada porque en realidad de esa forma quería torturarme a mí. Mientras la amasijaba, se reía como una loca. Se vestía como una puta de cabaret, con jeans ajustados, zapatos con tacos y toda pintarrajeada. Eso le daba un tinte grotesco a su maldad”.

Ramona Domínguez, ex policía, declaró que en el D2 las mujeres no torturaban, “a excepción de Graciela Antón, que era joven y tenía muchas ínfulas”. A partir de su propia investigación y de la información que pudo recabar cuando estuvo detenido en el D2, Charlie Mooredijo que Antón y los grupos de tareas del D2 mataron al menos a 12 policías, y se mostraron después acongojados ante sus familiares, a quienes ofrecieron custodia para prevenir “posibles atentados”.

“Al mismo tiempo, comenzaron a robar. Casi todos los del D2 estaban implicados: La Cuca, Sérpico, Cara con Rienda. A mi familia le sacaron 50.000 dólares, pero desplumaban a todos. Hacían hasta piratería del asfalto. Yo los veía cuando volvían de robar. Sacaban la guita de las bolsas y repartían.

Se pusieron un negocio donde vendían lo robado. Un día, una mujer compró una heladera en ese negocio y vio que tenía inscripta la leyenda ‘AVONPLAS’, que era un mensaje del ERP que significaba ‘A vencer o morir por la Argentina socialista’. Obvio que la habían robado a los guerrilleros”, declaró Moore ante los jueces.

A otros policías los torturaron porque no querían participar.Uno de ellos es Luis Urquiza, que vive en Dinamarca y aceptó responder algunas preguntas por correo electrónico: “Yo trabajé unos meses en el D2. Y ellos me detuvieron porque pensaron que yo era un infiltrado. Antón me torturó. Me pegó con un latiguito en una herida que tenía en la pierna. Y me decía ‘traidor’ al oído. Tanto ella como su marido, Sérpico, me torturaron con golpes y me quemaron con cigarrillos. Ella me clavaba los tacos. Yo estaba en el piso. A mí me torturaron porque estaba marcado como zurdo y creían que estaba infiltrado.

Esa patota salía a chupar gente. Antón tenía la influencia del padre. Yo lo nombré en la causa porque marcaba gente. Se metía en gremios y en universidades como infiltrado. La que siempre fue extraña y enfermiza es la relación entre Sérpico y Antón”.
* Mirta Antón conoció a Raúl “Sérpico” Buceta en el D2, en 1974. Ambos trabajaban allí, y tenían 19 años.

Él empezó a invitarla al cine, a acompañarla a su casa, hasta que una noche le dijo: “Estoy enamorado de vos”. Ella dice que, con el tiempo, también se enamoró, pero que la relación no era fácil: él estaba separado, tenía una hija (ella lo supo antes que él se lo dijera porque revisó su legajo policial), y Antón sabía que sus padres no iban a aceptarlo. ―No me gustó la idea de embarcarme en ese compromiso, mi familia era muy estructurada y yo, criada por abuelos, muy a la antigua.

Como había sido catequista de la Parroquia de mi barrio, no me cerraba esa cuenta. Dispuesto a seguir adelante, Buceta decidió hablar con el padre de ella. “Mire –le dijo‒, estoy enamorado de su hija”. “Lo único que le pido es que la cuide como la cuidamos nosotros. Ella está acostumbrada a vivir como una reina”, respondió el padre. “No se preocupe, conmigo no le va a faltar nada”, le aseguró Buceta.

Aunque sólo se casarían en 1991, una vez aprobada la ley de divorcio en la Argentina, se fueron a vivir juntos inmediatamente. En 1975 la policía los envió a Buenos Aires, a hacer un curso de explotación (el término más adecuado era “análisis”) de material terrorista. ―Íbamos a quedarnos un mes –dice Antón, en el pasillo de Tribunales‒, pero al tercer día de estar allá, los guerrilleros pusieron una bomba en la casa de mis padres, en Córdoba. Nos volvimos en avión. Mi familia pudo escapar, pero la casa quedó destruida.

El techo cayó como si fuese de trapo. Mis padres se mudaron. Nunca supimos quién fue el autor del atentado. Durante ese viaje interrumpido quedó embarazada de Letizia, su primera hija. La llamaron así por el personaje de una película en la que actuaban Alain Delon y Jean Paul Belmondo, que habían visto en el autocine. ―Mi marido fue el amor de mi vida, un excelente compañero, un gran padre y un laburante terrible. Ya te contaré cómo murió. Fue terrible.

Yo laburé en el D2 hasta que me pedí licencia por el embarazo. ¿Cómo pueden pensar que una embarazada va a torturar? ¡Y torturar embarazadas! En su diario íntimo, cuenta detalles intrascendentes ‒qué medicación tomó, en qué dosis, quiénes la visitan, qué come, qué escucha en la radio‒, pero también cosas como estas: “Necesito un abrazo que me quiebre los huesos, extraño mi mundo exterior: mis hijos, mis nietos, mi casa, mis plantas, mi césped, los perros, el barrio, mis vecinos”, anotó el 13 de febrero de 2012.

El 14 de febrero, un día más tarde: “Planté un árbol, que aún vive en la puerta de mi casa, tuve hijos, sólo me faltaba esto, escribir un libro”. El 28 de abril de 2012: “Es sábado, otra vez tengo una perrita. Se llama Bunky, sólo que a la otra la hicieron sacar con traslado y la mataron de un tiro. A esta trato de disfrutarla y espero que no me la quiten y no la tiren a la calle. Aquí se vive el día a día, o morís de pena y soledad. Bunky tiene un collar verde de goma, que tiene escrito que no la dañen, no la tiren, no la lastimen.

Es mi única compañía. Ojalá no le hagan nada. Si no les caerán 70 años de maldiciones que yo les enviaré con el permiso de Dios. El menú de la cárcel es tan feo que ni la perrita lo quiere comer”. Después de recibir la visita de sus hijos, el domingo 3 de junio de 2012: “Estoy tan opa, tan lela, tan idiota, partieron y partió mi vida con ellos, de a trozos, fue un día helado”. A los jueces y testigos del juicio siempre les dedica palabras secas, agresivas: “Me tienen seca, patilluda, harta, podrida. Me paro frente al espejo y no me veo”.

Familiares de desaparecidos en el juicio de la Magacausa La Perla, que condenó a Cuca, a Menéndez y más 25 genocidas a cadena perpetuaFamiliares de desaparecidos en el juicio de la Magacausa La Perla, que condenó a Cuca, a Menéndez y más 25 genocidas a cadena perpetua *

LA FALSA AMIGA DE FACEBOOK
Mirta Antón aceptó que le hiciera todo tipo de preguntas, pero ninguno de sus tres hijos quiso que lo entrevistara. SóloLetizia, su hija mayor, me dijo escuetamente: “Ella fue padre y madre de nosotros. La mejor madre del mundo”. Un día le pregunté a Antón si podía entrevistar a alguna amiga de su infancia. “Voy a hacer el intento de contactarte con una”, me dijo.

En noviembre, mucho después de mis encuentros con ella en el pasillo de los Tribunales, una mujer llamada CeciliaCastro me pidió amistar por Facebook y me escribió un mensaje privado. Sin presentarse ni saludar, lo primero que escribió fue esto:
―(Cecilia Castro) ¿Qué necesita saber usted de Mirta Antón?
―(Rodolfo Palacios) Hola. ¿Usted la conoce?

―(CC) Absolutamente. Pregunte lo que necesita y le responderé fehacientemente.
―(RP) ¿Cómo me contactó?

―(CC) Ella me dijo que quería entrevistar a alguna amiga. Mirta es mi hermana del alma. Ella sabe todo de mí. Y yo de ella. Como madre fue una madraza, les dio a sus hijos los mejores colegios. Y como persona es excepcional, solidaria, buena madera. Crió a sus hijos sola.
―(RP) ¿Hace cuántos años que la conoce?

―(CC) Somos amigas desde niñas. Hemos cursado la primaria juntas. Hemos tenido una infancia muy feliz, como así la adolescencia. Se retiró de la Policía por su familia. Bajó la persiana y se dedicó a sus hijos. Le inventaron hasta el apodo. No es Cuca, es Chelita. Mientras chateábamos, miré su perfil. No había ninguna foto suya. En sus posteos decía que había tenido visitas en la casa; que era fanática de los zapatos de taco (había fotos de distintos modelos), y solía subir imágenes de animales y de la bandera argentina. Decía que jugaba a menudo al Criminal Case, un juego en el que se investiga un asesinato y se busca al asesino, y el 11 de noviembre había recibido el saludo de cumpleaños de varias personas.

El 11 de noviembre es el cumpleaños de Mirta Antón. Uniendo todas las piezas –visitas, zapatos, animales, bandera argentina, cumpleaños‒, entendí que Cecilia Castro era Mirta Antón. "Sigue defendiendo al sistema monstruoso que la puso ahí. No va a salir nunca de la cárcel. La pregunta es cómo se convirtió en ese monstruo. (Miguel Robles, policía, investigador de homicidios)

―(RP) ¿Hace mucho que no ve a Antón?
―(CC) Hace un año fui a visitarla y me hizo mucho daño. No volví, pero me contacto con sus tres hijos.

―(RP) ¿Vio alguna vez a la familia completa? ¿A Raúl, Graciela y sus hijos? ¿Eran felices? ―(CC) Sí, por supuesto. Eran un familión. Fueron muy felices y sufrieron mucho la pérdida del esposo de ella. Recuerdo que en febrero se iban todo el mes a Brasil, eran de llevar los niños a la calesita, al parque, paseaban mucho juntos. A su padre también lo conocí, porque mi padre también era policía. Era un hombre muy apuesto y recto.

―(RP) ¿Por qué cree que la acusan de torturar y de matar?
―(CC) Porque su marido, que era quien trabajaba en la brigada operativa, está muerto. La lleva la ley del arrastre. Pero mi amiga es un ser increíble, buena persona, sin malos sentimientos, muy buena vecina, solidaria. Es una mujer con mucha energía y fortaleza. La admiro y lamento mucho esta mentira. Es amante de la naturaleza y los animales. Da la vida por sus perros. ¿Qué piensa hacer con esto?

―(RP) Escribir la historia de vida de Mirta, mostrar su lado humano. ―(CC) Se lo agradezco de corazón, ella no merece esto.
―(RP) Cecilia, no lo tome a mal. Pero siento que usted es Mirta Graciela.

―(CC) ¿Por qué siente eso?
―(RP) Las palabras que usa, lo que publica en Facebook.

―(CC) Es usted muy inteligente, aparte de buen periodista. Este es un secretísimo entre nosotros.
―(RP) ¿Cómo anda, Mirta?
―(CC) Cecilia, querrá decir. Tengo que desconectarme. Espero que haya evacuado sus dudas.

―(RP) Cuando la vea a Mirta, mándele saludos.
―(CC) Se los daré de su parte, serán bien recibidos. Al día siguiente, Cecilia Castro me mandó un mail con fragmentos de su diario íntimo. En el último de los párrafos había escrito: “Parece que se asomó el amor, para mí y para él, es un paso bello. Porque yo había terminado con mi vida para un hombre, para un compañero, y no fue así.

Él me abrió las alas a seguir volando como mujer, él me halaga cada día, él me abraza con sus brazos fuertes, él me hace inmensamente feliz. Ahora esperamos nuestros encuentros para poder realizar la obra de nuestro amor”. Traté de saber más sobre su noviazgo. Le mandé un mail y ella respondió escuetamente:

"Estoy con un compañero de causa condenado a prisión perpetua, aunque no importa la causa judicial, importa el sentimiento de ambos. El amor rompe barreras. No voy a decir quién es. Igual fue juzgado en otra causa. Estoy muy entusiasmada. Esto me ha cambiado la vida. Y pasé de estar muerta en vida a pensar en casarme. ¿Es raro el amor, no?”.

* SIN ESCRÚPULOS A LA HORA DE ASUSTAR
En marzo de 2014, durante el juicio, Mirta Antón fue expulsada de la sala de audiencias por insultar a una testigo.La mujer que logró enfurecerla se llama María Teresa Sánchez, fue presa política, es abogada de Abuelas de Plaza de Mayo, regional Córdoba, y representa a varios de los familiares de desaparecidos. Fue secuestrada el 24 de febrero de 1976, un mes antes del golpe militar.

Estaba embarazada de siete meses y fue torturada en el D2. “¿Conoce a MirtaAntón?”, preguntó uno de los jueces esa mañana. “Sí, le decían La Cuca. La Cuca Antón”, respondió Sánchez. En ese momento, Mirta Antón se levantó de su silla y gritó: “¡Mentira! No me decían así. ¡Bruja mentirosa! ¡Cacatúa! ¡Tutuca! ¡Bruja mentirosa!”.

El juez ordenó que la sacaran de la sala. Hablé con María Teresa Sánchez después de una de las audiencias del juicio, el 6 de agosto de 2014. Se sorprendió cuando le dije que estaba entrevistando a Antón. 

―Qué raro, nunca dio entrevistas, debe querer fama. Sentados en el hall del primer piso de los Tribunales, me contó del día en que la vio por primera vez, en el D2.
―Fue en 1976. En un momento, me hicieron subir unas escaleras. De pronto, levanté la cabeza y la vi a La Cuca. Hablaba con otra mujer. Por cómo hablaban ‒una daba órdenes y la otra aceptaba con temor‒ supe que la otra era una prisionera.

Las dos estaban embarazadas, tenían panzas indisimulables. A mí ella no me torturó, pero otras mujeres la acusaron de haber tenido una participación fundamental en las torturas. En 2005, María Teresa Sánchez recibió varias amenazas en su estudio jurídico.

Por entonces representaba a dos presuntas víctimas de Antón. Le dejaban hojas en las que se leía: “Te vamos a matar, sabemos dónde vas porque te estamos siguiendo”. “Feliz día del amigo”, le escribieron el 20 de julio de ese año. Sánchez descubrió que en la oficina que estaba debajo de la suya nunca había nadie. Averiguó, pidió los nombres de las personas que la habían alquilado, y surgió lo que sospechaba:
―Figuraba Mirta Graciela Antón. Estaban abajo de mi estudio. Verla en el juicio me impresionó. Sigue siendo la misma. Hablando aparatosamente y descalificando a las víctimas. *

PERFIL DE UNA PERVERSA
Miguel Robles tiene una regla que no piensa romper: no involucra sus sentimientos a la hora de investigar. En 20 años como policía trabajó en más de 800 homicidios. En todos dejó la pasión de lado, aun en el caso del crimen de su padre, José Elio Robles, el comisario acribillado en noviembre de 1975. Según la versión oficial, fue obra de Montoneros.

Pero en "La Búsqueda", el libro que escribió, Miguel Robles dice que los asesinos fueron miembros del D2. Robles está de visita en Buenos Aires para participar de una exposición de armas: es un tirador experto, capaz de destrozar la tapita de una gaseosa a 70 metros. Se sienta a una mesa de la vereda, en Corrientes y Uruguay, a cinco cuadras del Obelisco, y pide un café cortado. Cuando un vendedor ambulante se acerca, se pone tenso.

Es un policía con prestigio. Hizo cursos en el FBI y estudió técnicas de perfilación de la criminología alemana.Una de ellas es el análisis de la declaración espontánea. Cuando le cuento que Antón tocó mi tatuaje y me investigó, dice:
―¿Viste mi reacción ante el vendedor ambulante?
Me traicionó la declaración espontánea. Como policía, cuando alguien se acerca intempestivamente uno se pone en alerta. Bueno, la reacción espontánea de La Cuca fue investigarte. Forma parte de su esencia. Lo mismo el mensaje que te mandó del hijo, eso de que es tirador. Mentira. No puede ser instructor de tiro a esa edad. Tiene que tener esta tarjeta y dudo que la tenga. La Cuca es del lumpenaje. Del estilo más crudo. Una pistolera muy bajuna. Cumplía roles de ejecución. Hasta cometía errores por su torpeza, como encañonar a un hombre por error porque pensaba que era guerrillero.

Era parte de los salvajes que encontraron las fuerzas represivas para transformarlos en máquinas de matar. Esta mujer fue el último eslabón. Mataba policías que podían ser un estorbo. Despreciaba a los que no eran como ella. Es para tenerle lástima. Es una víctima también. Sigue defendiendo al sistema monstruoso que la puso ahí. No va a salir nunca de la cárcel. La pregunta es cómo se convirtió en ese monstruo. Más allá del pacto de sangre, de que todos tenían que matar y torturar y el que no lo hacía estaba en problemas, y de que los más sanguinarios cobraban un extra, algo pasó para que esta mujer hiciera todo lo que hizo.

―¿Es una psicópata?
―Habría que hacerle un perfil psicológico. La pregunta es por qué hizo todo eso. Es difícil saber de qué está hecha La Cuca. Pero su mente debe estar perturbada. No creo que sueñe con flores y pajaritos.

* EL DÍA QUE FUE DETENIDA 
El comienzo y el fin de la carrera policial de Mirta Antón estuvieron marcados por su padre, Herminio. Entró en la fuerza gracias a él y –después de haber trabajado en el D2, en la subcomisaría de Mina Clavero (una pequeña ciudad del interior de la provincia) y en los tribunales‒ en octubre de 1986, cuando él murió de un infarto, ella se deprimió y pidió licencia por enfermedad psiquiátrica.

En diciembre de 1993 compró, con su marido, una casa en las sierras, pero el 5 de marzo de 1994 él murió allí, en un accidente, y ella decidió volver a la ciudad de Córdoba, al barrio Jardín, donde puso un criadero de perros. Más tarde, estuvo en pareja dos años.

“Después del horror de perder al amor de mi vida, vi una luz nueva –escribió en su diario‒. Comencé a vincularme con amigas, compartíamos cenas y cumpleaños. Mis hijos quedaban siempre al cuidado de alguien, ellos también tenían sus compromisos. Ellos crecieron, se casaron y se fueron de casa.

Con el dinero del seguro de mi marido muerto tristemente, me compré un auto nuevo en una concesionaria. Con el tiempo conocí a un hombre, con quien comencé una relación que rápidamente creció para bien de ambos. Pero no prosperó por problemas de convivencia. Yo seguía alejada de la Policía con licencia psiquiátrica hasta que en 1997, el jefe de Policía Máximo Lazcano me citó para ofrecerme un retiro obligatorio que acepté.

Mi vida iba cerrando etapas y al mismo tiempo se iba llenando con la llegada de mis nietos”. La vida de Antón transcurría con tranquilidad hasta que el domingo 28 de junio de 2009, por disposición del juzgado federal Nº 3 de Córdoba, fue detenida cuando se presentó a votar en las elecciones legislativas.

Ese día entró en una escuela (el sitio donde se realizan las elecciones en la Argentina), hizo la fila para ingresar al cuarto oscuro, saludó a dos vecinos (la escuela quedaba a dos cuadras de su casa) y esperó el turno. Lo demás lo recuerda en su diario: “La presidenta de mesa era una señorita que conocía de la infancia, su madre tenía una mercería y ella siguió con ese negocio. De pronto en la puerta vi a un hombre, que me pareció extraño, que hablaba por celular. Tenía un rompevientos rojo y azul. Sus movimientos eran ansiosos.

En la fila había otras dos mujeres que nunca había visto en el barrio. Mi corazón me decía que algo extraño estaba ocurriendo. Entregué mi documento, pasé al cuarto oscuro y cuando salí me interceptó el hombre del rompevientos. Me pidió el documento, noté que le temblaban las manos y se identificó como policía. Enseguida aparecieron las dos mujeres de la fila con un sobre que anunciaba mi detención”.

El día siguiente, lunes 29, el diario La Voz del Interior decía: “Siete ex uniformados vinculados al Departamento de Informaciones de la Policía (D2), acusados por la represión iniciada antes de la última dictadura, fueron detenidos entre ayer y hoy, dos de ellos cuando votaban (...) Los detenidos son: Mirta Antón, Juan Carlos Cerutti, Antonio Filiz, Alfredo Bini, Américo Domingo Argüello, Alberto Luis Choux y Eduardo Grandi. (...) Todos ellos están acusados por los delitos de ‘privación ilegítima de la libertad’, ‘tormentos agravados’ y ‘homicidios agravados’ en el marco de una causa en la que se investigan delitos cometidos antes del golpe del 1976, muchos de los cuales fueron realizados por el Comando Libertadores de América, la versión cordobesa de la Triple A”.

En cuanto a Antón, el diario añadía: “Esta mujer ya estaba procesada por tormentos agravados en el marco de la causa por las torturas sufridas por policías, pero nunca había sido detenida. Este mediodía todavía estaba en la Alcaidía de Tribunales federales y se esperaba que fuera trasladada al pabellón EP3 de la cárcel de Bouwer, ‘en una celda separada por razones de seguridad’, según dijo a lavoz.com.ar el ministro de Justicia provincial, Luis Angulo”. Desde entonces, Mirta Antón continúa detenida.

* LA MUERTE DE SU MARIDO
El jueves 7 de agosto de 2014, a las nueve de la mañana, me encuentro por tercera vez con Mirta Antón en los Tribunales de Córdoba. Hoy no hay audiencia. La han traído hasta aquí sólo para que pueda charlar conmigo. Cuando llego, la encuentro escribiendo en su computadora. Está en una pequeña sala espejada, sentada a una mesa. Mastica chicle y fuma. Le pregunto si puedo leer lo que escribe.

Ella me responde: ―Justo escribía sobre vos. Me pasa la computadora, leo: “Jueves 07 de agosto de 2014: Vuelvo a escribir después de unos días. Hace ya tres días que me viene entrevistando el periodista Rodolfo Palacios. Según sus dichos, procura contar mi otra cara. No el demonio que aparece en los medios, esa figura de única mujer mala en el juicio. Se abocó de lleno a saber de mi familia, amigos, visitas, todo lo que hace a mi vida privada y a la contención que tengo.

Hoy 1000 hs espero en el locutorio de debajo de alcaidía, para la entrevista con él. Veremos qué surge de esto, qué es lo que realmente lo ha movilizado al periodista a acercase a mí. No ha perdido detalle alguno de mi persona a ojos vista. Pero también me ha preguntado muchas cosas sobre mi infancia, adolescencia, mis hijos, nietos, la relación que guardo con ellos. Ayer, mientras conversábamos y tomábamos una gaseosa, llegó mi hijo Mariano, uniformado, y tuvo oportunidad de saludarlo.

Yo sabía cosas suyas antes de conocerlo, por medios obvios, que no hacen a la cuestión. En fin, estoy a la espera, un poco ansiosa, porque me olvidé de tomar el ansiolítico con el desayuno, pero tengo chicles en la boca y un poco pasa”. Cuca Antón, la única mujer en Córdoba condenada a perpetua por delitos de lesa humanidadCuca Antón, la única mujer en Córdoba condenada a perpetua por delitos de lesa humanidad Me siento raro.

He venido a Córdoba para entrevistarla y escribir sobre ella, pero ella me gana de mano y escribe sobre mí. Antón sabe que no tenemos mucho tiempo más. En pocos minutos, un guardia vendrá a buscarla y probablemente no volvamos a vernos nunca. Le pregunto por su marido, porque no quiero irme sin saber cómo murió.

―Ya te dije. Es muy triste esa historia. ¿Querés que te cuente?
―Sí. ―Fue una muerte absurda. Ya pasaron 20 años. Fue el 5 de marzo de 1994. Habíamos comprado una casita precaria en las sierras. Nuestro plan era envejecer ahí. Un día, antes de inaugurarla con amigos y familiares, fuimos con mis hijos y una compañerita de mi hija mayor.

Después de almorzar, mi marido y yo nos dedicamos a limpiar la pileta para que los nenes se metieran. Las chicas patinaban en rollers y el chiquito jugaba con sus juguetes. Mi marido entró en la pileta para levantar las hojas que había en el fondo. ¿Sigo? Lo que pasó es terrible…

―Siga…
―El tocó el carro aspirador con las manos y el aparato cayó al agua y las manos de mi marido quedaron pegadas al carro. Todavía puedo escuchar el grito. En la desesperación, tomé la paleta de barrer hojas, pero el cabo era de aluminio. Le pegué en las costillas, pero en lugar de desprenderlo me quedé adherida.

La compañerita de mi hija tiró del cable y así sedesconectó la máquina. Fui a parar a un costado de la pileta y él, desde adentro del agua, balbuceó: “Los chicos”. Después se hundió. Lo sacamos como pudimos, pero era tarde. Me sangraban los labios de hacerle respiración boca a boca. No lo pude traer. Se había ido.

Lo amé hasta el último suspiro. Después de eso, quise morirme. Pero mis hijos me dijeron que yo era lo único que les quedaba. Durante dos años viví con las persianas bajas. Desde ese día pienso que van a pasar cosas malas. Sin embargo, la ex esposa de Raúl “Sérpico” Buceta acusó a Mirta Antón de haber causado esa muerte, e hizo la denuncia ante la Justicia, pero la causa no prosperó por falta de pruebas.

―Ella y su hija pensaron que no nos habíamos casado –dice Antón‒.

Por eso reclamaron todos los bienes. Como no pudieron dejarme en la calle, inventaron todas esas mentiras.

―¿Qué inventaron?
―Que lo maté, que no fue un accidente. Odiosas e infames, la justicia me dio la razón. Dice que, desde aquel momento, tiene pesadillas con su marido. Recuerda una: él, sonriendo, se acuesta a su lado y le dice que se vaya con él, que la va a cuidar. Ella le responde que no, que no puede dejar a sus hijos y a sus nietos. Se despiden con un último beso y, entonces, Antón se convierte en un alien y le devora la boca.

―Fue un horror. No me puedo sacar esa imagen de la cabeza. Cuando pienso en ese sueño, enseguida agarro la Biblia y leo. Me fui de la policía en 1988, con un estado depresivo por la muerte de mi padre y con el grado de sargento. Sin él sentí que perdía mi protección y mi guía. Recién me dieron el retiro en 1997, después de la muerte de mi marido. Me dediqué a la casa, a mis hijos, a mis nietos. Estar en mi casa, que tiene un jardín hermoso, siempre fue mi cable a tierra. 
―¿Qué hizo, además de cuidar a sus hijos? ―¿Te parece poco ser ama de casa? Bueno, en realidad puse un criadero de perros dogo. Me iba bastante bien. Amo esa raza. Cuando me muera quiero que tiren mis cenizas en las tumbas de mis perros Atahualpa y Amancay, que están enterrados en el Cementerio Parque del Amigo, en Córdoba. Algún día, si consigo recursos, voy a fundar un refugio para animalitos. Ojalá Dios me ayude. 

―¿Cuando su marido se retiró de la policía, puso una agencia privada de seguridad?
―No, su padre puso esa agencia. También era policía. Mi marido puso un kiosco. Vendía golosinas y esas cosas. A mí, además de criar perros, me gustaba hacer muñecos de trapo, duendes, brujitas, muñecas. Y me encantaba tejer para mis nietos. Siempre rezo para que no les pase nada.

―¿Es católica?
―En la cárcel dejé de ser católica. El capellán dejó de visitarme, nunca supe la razón, y por eso me hice adventista. Recibo a dos pastores todos los sábados. Quiero bautizarmeen el río. Los muertos no están muertos sino dormidos, esperando a Jesús. Mi marido no está muerto. A él lo perdoné.

―¿De qué lo perdonó?
―De sus infidelidades. Entonces me dice que a veces lo seguía. Cuando él anunciaba que saldría con amigos, ella le contestaba; “Bueno, que te vaya bien”, pero no le creía y salía detrás de él. Se ponía una peluca rubia, anteojos negros y sombrero. Una noche él le dijo que iría a ver una pelea de box con un amigo y ella lo siguió. El entró a una boite, donde permaneció solo, y ella no se acercó. Al día siguiente, en el desayuno, le preguntó: “¿Cómo estuvo la pelea?”.

Él dijo que muy buena. “Mentiroso –dijo ella‒. Fuiste a la bailanta de la Asociación Belgrano. Te vi”. “Estás loca”. Así siguieron las cosas, pero ella nunca lo encontró con otra mujer, aunque años después de su muerte alguien le contó que la engañaba. "No maté a ninguna. El que estaba imputado era mi marido.

Pero como está muerto, dijeron: ¿qué hacemos ahora? Y me arrastraron a mí por cercanía a él. (Mirta "Cuca" Antón)

―Ustedes, los hombres, se delatan solos. Pero a él lo perdoné. Me mira y sonríe, pícara. ―¿Usted nunca lo engañó? –le pregunto.
―No. Y eso que dicen que yo rajaba la tierra. Como toda piba de 20 años.

―¿Volvió a tener pareja?
―Sí, salí con un buen hombre. Pero cortamos. Éramos muy distintos. Además, el hijo de él fumaba porro. Eso no me gusta. No quería que se juntara con mis hijos. Ellos son sanos, no tienen tatuajes ni se drogan.

―¿Le gustaría enamorarse?
―No. El sexo y el amor son parte de mi pasado. Me gustaría ser libre. Estar preso es horrible, a veces pienso que es mejor que te agarre un cáncer o el sida. Un guardia golpea la puerta y entra en la sala. Dice que quedan pocos minutos.

Antón se apura. ―¿No querés hacerme preguntas sobre lo que dicen de mí? 
―Sí, claro.
―Dale, hacelas.
―¿A cuántas personas mató?
―A ninguna. El que estaba imputado era mi marido. Pero como está muerto, dijeron: ¿qué hacemos ahora? Y me arrastraron a mí por cercanía a él. Con esto no quiero decir que él haya hecho algo. Pero de estar vivo, él estaría en el banquillo de los acusados y yo cuidando a mis nietos y regando mis plantas. Los testigos inventan. El juicio es una farsa. Yo lo llamo Circo Beat. Buscan cobrar indemnizaciones del Estado. Nunca un superior me dijo “andá a matar a esa persona o andá y torturá a esa otra persona”.

―¿Y si se lo hubiesen pedido?
―Le hubiese dicho: “¡Andá vos!”. Tengo principios, soy madre, no podría haber criado a mis hijos si hubiese hecho todas esas cosas. No soy asesina. ¿Quién puede creer que una cabo de 19 años va a ser sanguinaria? Tengo mis manos impolutas para poder acariciar a mis nietos. ―¿Vio cómo torturaban y mataban?

―No. No vi nada. Mi marido y yo nunca lastimamos a nadie. Lo juro por mis hijos, mis nietos y la memoria de mis padres, que están en el cielo. Ya es tarde, y se acaba el tiempo. El guardia abre la puerta y dice que quedan dos minutos. Ella enciende otro cigarrillo y apaga la computadora. 

―¿Qué vas a hacer con todo lo que hablamos? –pregunta.
―Escribirlo –le digo. Entonces me abraza y me desea que tenga buen viaje de regreso a Buenos Aires. El guardia abre la puerta y la escolta hasta el estacionamiento, sin ponerle esposas. Los sigo, me paro junto a la camioneta que la llevará de regreso a la cárcel de Bouwer.

Mirta Antón se da vuelta, me saluda con la mano y, cuando sube al vehículo, tropieza, por culpa del taco de uno de sus zapatos, y cae contra la butaca. Sólo porque apoya las manos evita golpearse la cara.
El policía la ayuda a levantarse. Ella agradece. Antes de que la camioneta arranque me mira y se ríe, divertida, como si alguien le hubiera contado un chiste.
Envío:Luis Alberto Urquiza

DIFUSIÓN.

Fuerte denuncia
Así lo afirmó un ex referente regional de la UEJN (Unión de Empleados Judiciales de la Nación). Denunció que Piumato ofreció un trabajo en la Justicia Federal a su pareja, a cambio de tener intimidad con la misma. (Leer nota)

Política
Marijuán: los audios complican cada vez más al fiscal (Leer nota)

Déficit Habitacional
Modificación de la ley 26.737: "tierras sin campesinos y campesinos sin tierras" (Leer nota)
Los vecinos de la Villa 20 exigieron la urbanización del barrio (Leer nota)

Formación
Instituto PATRIA: encuentro con universidades (Leer nota)
AGENCIA PACO URONDO:otro récord de visitas en 2016 y un nuevo proyecto
 
La carta de una alumna kirchnerista sobre el caso Dante Palma
APU TV | Kicillof"El proceso de reindustrialización no alcanzó"
Con un texto, Dante Palma describió su posición sobre su suspensión en la UBA

DIFUSIÓN.

Revisionismo

El 20 de agosto se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento del historiador José María Rosa. Agencia Paco Urondo recuerda su figura emblemática a partir de una serie de notas que revisan su vida y obra.

José María Rosa, el historiador del pueblo, por Enrique Manson (Leer nota)
 El regreso del escritor que jamás se fue, por Gabriela Canteros (Leer nota)
Pepe Rosa sobre Juan Manuel de Rosas (Leer nota)
Cuando el Pepe Rosa fue Martín Pincén, por Pablo Adrián Vázquez (Leer nota)
Revisar la prensa es revisar la historia, por Karina Bonifatti (Leer nota)


Música
Jazz Room, un encuentro after office en el Paco Urondo (Leer nota)
AGENCIA PACO URONDO:otro récord de visitas en 2016 y un nuevo proyecto
 
La carta de una alumna kirchnerista sobre el caso Dante Palma
APU TV | Kicillof"El proceso de reindustrialización no alcanzó"
Con un texto, Dante Palma describió su posición sobre su suspensión en la UBA

28 de agosto de 2016

SANTA FE: DIEZ AñOS DE CARCEL PARA LAS MUJERES QUE SE APROPIARON DEL NIETO 120.

DIEZ AñOS DE CARCEL PARA LAS MUJERES QUE SE APROPIARON DEL NIETO 120
Probado con grado de certeza
Son Cecilia Góngora de Segretín y Elsa Nasatsky, acusadas de una "desaparición forzada de persona que comenzó con la sustracción del niño (José Luis Maulín)" y se extendió por 32 años hasta que éste conoció su verdadera identidad, en mayo de 2009.
Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe.

El fiscal Suárez Faisal recordó que José Luis "nos dijo que sólo la identidad podrá recuperar".Imagen: Eduardo Seval
El fiscal Martín Suárez Faisal consideró "cierto y probado, con grado de certeza" que el nieto 120 fue "sustraído" apenas nació el 26 de marzo de 1977, en el Sanatorio Reconquista. Un "delito de lesa humanidad" -dijo- porque se trata de una "desaparición forzada de persona que comenzó con la sustracción del niño" y se extendió por 32 años hasta que éste conoció su verdadera identidad, en mayo de 2009. Le pidió al Tribunal Oral de Santa Fe que condene a diez años de prisión a las dos mujeres investigadas por el "crimen": Cecilia Góngora de Segretín, que lo anotó como hijo propio y Elsa Nasatsky, la médica que firmó el certificado de nacimiento falso, ordene la inmediata detención de ambas y devuelva a José Luis (que hoy tiene 39 años) el apellido de sus padres biológicos, Rubén Maulín y Luisa Pratto, sobrevivientes del terrorismo de estado. "El nos dijo en este juicio que había 'cosas que ya no podrá recuperar nunca, sólo la identidad, eso sí puedo recuperar'", recordó el fiscal.

Suárez Faisal arrancó esta semana la etapa de los alegatos. El miércoles, seguirán los abogados querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munné y la próxima, los defensores. Después, el Tribunal que integran los jueces José María Escobar Cello, María Ivón Vella y Luciano Lauría deberá definir la fecha del veredicto.

Los cargos que el fiscal le reprochó a las imputadas son "retención y ocultamiento de un menor de diez años previamente sustraído", "supresión de identidad de estado civil de un menor" y "falsificación ideológica de documento público". La escala del tipo más grave oscila entre cinco y quince años de prisión, así que solicitó una pena intermedia de diez años de "cumplimiento efectivo" y la "detención inmediata" de ambas.

El tercer acusado era el comodoro Danilo Sambuelli, jefe del centro clandestino que operó en la III Brigada de Reconquista, pero falleció en diciembre de 2014 mientras cumplía una condena a 21 años por secuestros y torturas de militantes políticos, entre ellos Maulín y Juan Carlos Pratto (hermano mayor de Luisa) y "violación agravada" a Griselda Pratto (la hermana menor, que entonces tenía 16 años).

El fiscal dijo que José Luis fue "sustraído" mientras su familia sufría una feroz persecución del grupo de tareas que comandaba Sambuelli. El 19 de octubre de 1976, secuestraron a su padre, Rubén Maulín, a su tía Alcira Maulín, a su abuela Elena Ana Schoesting, a una compañera de los tres, Mónica Martínez y a su tío, Juan Carlos Pratto. Al día siguiente, la patota se instaló en la casa de Luisa Pratto y la convirtió en un infierno y a ella y a sus hijos (de 2 años y 9 meses) en rehenes del terrorismo de estado.

El 15 de febrero de 1977, la banda volvió a la casa de Luisa y esta vez secuestró a la hermana menor, Griselda Pratto, de 16 años, quien había llegado desde Buenos Aires para ayudarla con sus dos chiquitos y el embarazo. En el traslado, Griselda pudo reconocer a otro de sus hermanos, Ricardo, quien había caído el 19 de enero. En cuatro meses, secuestraron a siete integrantes del grupo familiar: los dos hermanos Maulin y a su madre, a Martínez, y a los tres hermanos Pratto, mientras Luisa quedaba sola con sus niños y era quebrada por la patota.

En la sentencia que condenó a Sambuelli y a su banda, en agosto de 2013, este mismo Tribunal consideró probado que Luisa estaba "privada de su libertad en su propia casa", lo que significa que el 26 de marzo de 1977, cuando nació José Luis, ella era cautiva de la patota. El fallo es histórico, uno de los primeros en el país que juzgó la violencia sexual que sufrieron Luisa y Griselda Pratto como delito de lesa humanidad. Es más, dijo que el "testimonio" de Griselda había sido "desgarrador".

En ese "contexto de violencia, secuestros y terror" -recordó Suárez Faisal- Luisa dio a luz a su tercer niño. Ella dijo que después del parto "se descompuso, comenzó a temblar" y Nasatsky "le administró un sedante". "En este juicio, cuando Luisa nos contó ese episodio dijo que, en realidad, lo que había sentido era pánico".

Ese mismo 26 de marzo, Sambuelli dejó libre a Griselda que estaba secuestrada en el chupadero en la III Brigada Aérea y le dijo que fuera al Sanatorio Reconquista porque su hermana "había tenido un hijo". En las afueras, Griselda vio custodia policial y militar y adentro, se convirtió en testigo de la "apropiación" de José Luis.

En el alegato, el fiscal habló de la "familia apropiadora", lo que significa una "madre apropiadora" (Cecilia Góngora), un "padre apropiador" (José Luis Segretín) y un "abuelo apropiador" (José Ignacio Góngora, quien era personal civil de la Fuerza Aérea y amigo del genocida Basilio Lami Dozo, jefe de Sambueli). "Quedó probado que Góngora, amparada por el manto de impunidad que le brindaban los contactos con los altos mandos militares sustrajo del poder de sus padres a José Luis Maulin". "Pudo "ejecutar su delito de apropiarse de un bebé a través de la complicidad que le garantizaba ser hija y hermana de miembros de la Fuerza Aérea", explicó.

"El plan criminal de apropiación no podría haberse concretado sin el accionar de Nasatsky" que firmó el certificado de nacimiento falso.

En el juicio, Suárez Faisal logró probar que Góngora y Nasatsky se conocían. "¿Saben porqué ocultaron esa relación?", preguntó el fiscal. "Porque el supuesto desconocimiento es la puerta de salida para ser absueltas y quedar impunes. Nasatsky no puede alegar ser víctima del delito de otros porque ella misma consistió y llevó a cabo de su propio puño y letra un crimen macabro".

"Es fácil explicar porqué la dictadura participó de esta empresa criminal. La apropiación de niños se hacía bajo la macabra concepción de que como los abuelos no habían sabido educar a sus hijos que la dictadura se dedicaba a encarcelar o eliminar, tampoco iban a poder educar a sus nietos", concluyó el fiscal.
Fuente:Rosario12

LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO FINALIZARON AYER LA PRIMERA MARCHA DE LA RESISTENCIA DESPUES DE 10 AÑOS.

CORAZÓN CORASA

Miles de personas respondieron a la convocatoria a la Resistencia de las Madres de Plaza de Mayo, marcharon durante 24 horas y desafiaron la tormenta en el cierre encabezado por Hebe de Bonafini. Los discursos, muy críticos con el Gobierno, llamaron a enfrentar las políticas de ajuste.



LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO FINALIZARON AYER LA PRIMERA MARCHA DE LA RESISTENCIA DESPUES DE 10 AÑOS
“Hay que resistir a este gobierno salvaje”

La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, en el acto de cierre de la Marcha de la Resistencia.Imagen: Joaquin Salguero
Hebe de Bonafini pidió “armar grupos de solidaridad” para “acompañar a los desocupados que genera el plan económico de Macri” y llamó “a llenar todas las plazas del país”. En el acto hablaron además Máximo Kirchner, Agustín Rossi, Mario Secco y Edgardo Depetri.


La campana de la Catedral marcó las cinco de la tarde en punto. “Ahora sí, compañeros, podemos decir orgullosos que cumplimos 24 horas de marcha sin descanso.” La arenga provino desde el escenario y fue festejada con aplausos y el ruido de los bombos. Todavía había quienes seguían dando vueltas a la plaza, una más de cientas, cuando el locutor de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo anunció que Hebe de Bonafini y un grupo de madres subían al escenario de la mano de Máximo Kirchner, Edgardo Depetri, Agustín Rossi y el intendente de Ensenada, Mario Secco. Bajo una lluvia torrencial, la multitud que marchó desde el viernes y los que fueron llegando ayer buscaron refugio bajo los paraguas disponibles para escuchar los discursos. “Pensé que nunca volveríamos a hacer esta marcha, pero hay que resistir a este Gobierno salvaje”, introdujo Hebe antes de hacer un llamado “a llenar todas las plazas del país” y pedir “solidaridad con los compañeros desocupados”, consigna con que dio marco a la convocatoria.

Cuando se subió al escenario, Bonafini llevaba más un día entero de vigilia. Reeditar la Marcha de la Resistencia después de diez años fue idea suya, y estuvo hasta en el último detalle de la organización. Ya en el escenario, habló poco, pero fue contundente: “Macri, pará la mano. Vamos a hacer cuantas marchas querramos, y si jodemos a este Gobierno, mejor. Nos acusa de desestabilizadores, pero se va a caer solo, hijo de puta”, dijo. Luego disparó contra “la burocracia sindical”, sostuvo que “algunos dirigentes sindicales son más malditos que el ministro de Economía, porque tranzan”, y reivindincó que la militancia gremial de los 70 “hacía reuniones después del horario de trabajo”. Y no se olvidó de ironizar sobre el Presidente: “El, en cambio, no puede hacer una reunión ni en el baño, porque no lo llena.”

Frente al mar de banderas y paraguas desplegado sobre la plaza, Bonafini pidió “armar grupos de solidaridad” y “llenar las plazas de todo el país” para “acompañar a los desocupados que genera el plan económico de Macri”. “Nuestros hijos nos enseñaron que hay que darlo todo. Muchos de nosotros tenemos más de lo que necesitamos. Tenemos que ser solidarios con ellos”, recitó.

“Esta marcha nació cuando los medios callaban la lucha de las Madres y que había desaparecidos. Y hoy vuelve a surgir otra vez, cuando los medios callan los despidos y las consecuencias del plan económico”, rememoró Máximo Kirchner la primera Marcha de la Resistencia, que tuvo lugar el 10 de diciembre de 1981. Aquella vez, como ayer, la convocatoria estuvo fijada para las cinco de la tarde.

El líder de La Cámpora tomó el micrófono en el cierre del acto y reivindicó la jornada: “Llama la atención que digan que esta marcha es subversiva cuando estamos acá celebrando un acto democrático. Este Gobierno ve fantasmas en todos lados porque le tiene miedo a los trabajadores cuando salen a la calle”, dijo.

Con una consigna
La consigna que aglutinó ayer a las organizaciones que formaron parte de la jornada fue inequívoca. “Cristina Conducción” se leía, con letras imprentas blancas sobre un fondo azul, en la bandera que encabezó cada una de las vueltas alrededor de la Plaza. Aunque sin dar nombres propios, Máximo Kirchner se refirió a los dirigentes que recientemente rompieron con esa idea: “Todavía están a tiempo de volver. Algunos, pensando más en los cargos que en las ideas, y con miedo, se fueron. Hay que tener coraje para defender ideas”, disparó. Y advirtió: “El poder quiere un peronismo previo al del 25 de mayo de 2003, quieren ese pre-peronismo de vuelta en la Rosada.”

Todos los discursos aludieron a la situación interna del FpV y el peronismo. El diputado del Mercosur, Agustín Rossi, se encargó de contestarle al jefe del bloque del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, quien ayer temprano dijo que el término “resistencia” no es “propio de un sistema democrático en donde el pueblo ha votado” y aseguró que “el peronismo no está en estos espacios críticos radicalizados”. “Hay pocas cosas más nobles que la militancia kirchnerista”, dijo Rossi. “Somos un ejemplo de convicción, la resistencia es un acto legítimo de la democracia”, siguió para luego completar: “La gente, con su voto, nos puso en el lugar de oposición. Y eso es lo que espera del peronismo y no un paraoficialismo.”

El “nene triste”
En el tramo de su discurso en el que reivindicó la creciente lucha en las calles, que el Gobierno no tardó en señalar como desestabilizadora, Máximo Kirchner remarcó que “en ocho meses, el Presidente elevó la desocupación del 6 al 9 por ciento, cuando a nosotros nos llevó 4 años bajarla del 20 al 10 entre 2003 y 2007. Entonces que no dramatice si el pueblo y los trabajadores salen a la calle”. “Que se haga cargo de que quiso ser presidente, que no juegue a victimizarse, al nene triste. Si no le encuentra el agujero al mate, que lo busque”, graficó. “En Cristina tiene un ejemplo: le cortaron 200 rutas durante el conflicto del campo. Y siguió aún cuando murió Néstor”, agregó.

El referente de La Cámpora sostuvo que las movilizaciones surgieron “en respuesta a un plan económico que se parece mucho a un plan de negocios de las multinacionales”. “Es un plan económico gélido, vacío y frío como la mirada del Presidente”, aseguró y le dedicó varios dardos a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien ayer sostuvo que las movilizaciones buscan una “deslegitimación” del Gobierno. “La ministra tiene la mala suerte de haber sido parte de dos gobiernos que aumentaron la desocupación”, ironizó. “Nosotros no estamos desestabilizando a nadie. Estamos militando, convocando, debatiendo, como lo hicimos siempre”, dijo.

“Hay que tener cuidado con la idea de desestabilización, porque esconde la idea de reprimir, del Estado de sitio. No dudo que esa maniobra está dando vueltas en la cabeza de alguno de los asesores del Presidente”, había advertido Rossi un rato antes y dicho también que. “inestable es el plan económico del Gobierno, y fue la resistencia civil la que frenó el tarifazo”, arengó.

El diputado Edgardo Depetri, de origen sindical, pidió que “la CGT convoque a un paro general para enfrentar el ajuste” y adelantó que la Marcha Federal, a la que convocan ambas CTA y algunos gremios de la CGT “van a llenar esta misma plaza la próxima semana”. “Tenemos claro dónde tenemos que estar: en la oposición a esta política económica que es la misma de Martínez de Hoz y Cavallo, que fue inaugurada a sangre y fuego durante la dictadura”, dijo también Depetri y sostuvo que Cristina Fernández “es la salida política que el pueblo necesita”.

“Este es el gobierno de los ricos”, calificó Depetri a la administración macrista y para graficarlo enumeró medidas como “la transferencia de recursos a los sectores exportadores, el pago a los fondos buitre y la liquidación de los fondos previsionales”. En contraste, remarcó que “Néstor y Cristina defendieron al trabajador, por eso nos odian y hacen campañas mediáticas y judiciales”. Máximo Kirchner retomó después el tema el “bombardeo mediático” a favor del gobierno actual y en contra del anterior y acusó a los “medios hegemónicos” de haber sido “cómplices y parte de la mentira electoral de Cambiemos”. “Mintieron que no iba a haber tarifazos, mintieron que nadie iba a perder el trabajo, mintieron cínicamente con la pobreza cero”, señaló.

El intendente de Ensenada, Mario Secco, quien hace una semana recibió a la ex presidenta en ese municipio, dijo que “se empieza a ver el hambre y la desocupación” en el conurbano. “Algunos creían que el frío nos iba a parar. Pero acá estamos, demostrando una vez más la lealtad a las ideas”, aseguró Secco, quien añadió que “las bases están intactas”. “¿Se imaginan lo linda que va a ser esta plaza el día que volvamos de la mano de Cristina?”, preguntó al público, que contestó con el clásico “Vamos a volver”.
Informe: Matías Ferrari.





LOS ASISTENTES A LA MOVILIZACION EN PRIMERA PERSONA
Un desafío a la lluvia, y al ajuste
Hombres y mujeres de a pie compartieron con militantes kirchneristas el cierre de la marcha de la resistencia convocada por la Asociación Madres de Plaza de Mayo. El temor al 2001 y la represión; la pérdida de empleo y el apoyo a CFK.


“Para mí es atípico esto de resistir”, cuenta un jubilado de hablar pausado que llegó solo a la Plaza de Mayo y nunca militó políticamente. “Yo trabajé toda mi vida y personalmente no la paso mal pero vengo por una cuestión solidaria. La comida no me cae bien si el que tengo enfrente no puede comer”, dice mirando a los ojos y agrega: “veo muchas medidas que afectan a la mayoría de la población, veo cada vez más gente que la está pasando mal y pienso que hay que estar acá, tratando de expresar la disconformidad”. Alberto es una de las miles de personas que ayer soportó el diluvio y el frío que congelaba hasta los huesos para marchar durante horas junto a militantes de organizaciones sociales y políticas, en contra del gobierno de Mauricio Macri. La convocatoria de Hebe de Bonafini, que invocó las históricas “Marchas de la Resistencia” nacidas para enfrentar el terrorismo de Estado, planteó como consigna central del acto la lucha por el derecho al trabajo. “Derecho a trabajar, resistir sin descansar. Cristina conducción”, decía entre pañuelos la gran bandera diseñada por la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Entre los manifestantes podía verse a los jóvenes de La Cámpora, Kolina, la Juventud Peronista, Nuevo Encuentro y la Tupac Amaru.

La marcha tradicional alrededor de la pirámide de Mayo se amplió esta vez hasta la mitad de la plaza habilitada por el vallado (el recorrido incluyó el frente de la Catedral y del Cabildo). A las tres de la tarde, cuando ya habían transcurrido 22 horas de ronda y las Madres se tomaban un merecido descanso bajo una carpa en el centro de la plaza, la columna de manifestantes (que abarcaba unas cuatro a cuadras a juzgar por el trayecto) no tenía espacios vacíos. La mayor delegación, encabezada por el diputado Andrés Larroque y el nieto recuperado Horacio Pietragalla, fue la de La Cámpora, con pibes de la ciudad pero también de San Miguel, Ituzaingó, Almirante Brown y varios partidos más del conurbano. “Porque Néstor no murió/ lo llevo en el corazón/ con la jefa los soldados de Perón”, cantaron a coro.

A pesar de las inundaciones que complicaron la movilización desde muchos barrios, fue notoria la delegación de la Tupac con sus camperas caqui y una ancha bandera de “Milagro Sala #presa política”. También aportaron garra, trompetas y música la JP Descamisados, la JP Peronismo Militante, el Partido Comunista Congreso Extraordinario y el Movimiento Aníbal Verón, entre otros.

Las banderas, pecheras y sombrillas que identificaban a dirigentes políticos no fueron mayoritarias. Se destacaban la agrupación Eva Perón referenciada en el intendente Jorge Ferraresi, de Avellaneda, y los partidarios de Mario Secco, el intendente de Ensenada, que sería el primer orador del acto.

“¿Querés saber qué siento? Siento angustia”, confiesa un hombre al cronista de Página/12 mientras saca un cartel con esas mismas dos palabras. Detrás suyo, en la vereda de Hipólito Irigoyen, una mujer duerme sobre un colchón mugriento y dos criaturas con rostros curtidos comen las migas de lo fue un budín. “Vengo ahora porque cuando empiecen a reprimir tal vez no me anime. Están preparando el terreno”, agrega Jorge, el hombre de la angustia, y se explaya sobre su certeza de un escenario que incluirá palos y balas a partir de un escenario planificado con denuncias de “amenazas” al presidente Mauricio Macri o a la gobernadora María Eugenia Vidal.

“Vengo a apoyar a la presidenta”, dice sin dudar Margarita, madre de familia de Florencio Varela, quien sonríe al reparar que la gestión de CFK terminó en diciembre. Detrás hay un puesto de pines de Evita, Cristina, “Juicio y castigo” y “#soydel49%” que en el ballotage no votó a Cambiemos. Margarita cuenta que su marido y sus hijos, obreros de la construcción, quedaron sin trabajo en los últimos meses, y que no se referencia en ningún otro liderazgo. Cuando se le recuerda el pedido de la ex presidenta en Avellaneda hace apenas una semana (“Cristina conducción, no. Cristina militante, junto a cada uno de ustedes”) asiente con la cabeza. “Espero que cambie de postura”, reclama, mientras de fondo retumba “Vamos a volver…”

“Soy de quienes quedamos en la calle en 2001 y estoy porque no quiero que aquella historia se repita”, explica René mientras camina y cobija al cronista con su paraguas. “Después de aquella crisis pudimos crear una cooperativa de reciclado de plástico. Crecimos durante el gobierno de Néstor y somos parte de la lucha por el trabajo sin patrón”, explica y agrega que la cooperativa forma parte del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas. “Con el tarifazo pasamos de pagar 12.000 pesos de luz a recibir una factura de 67.000, que por supuesto no podemos pagar”, agrega.

Minutos antes de las cinco, con el frío pegando duro y techos de nylon improvisados para cubrirse de una lluvia torrencial, la voz oficial del acto agradece “esta maravillosa herramienta que nos regalaron las Madres”, celebra a gritos “casi 24 horas ininterrumpidas de marcha” y anuncia que Hebe de Bonafini está en el escenario. La columna que marchó durante horas se transformó en un bloque de militantes apiñados para darse calor, que ocupan buena parte de la histórica plaza. Los vendedores de choripanes y bondiola empiezan a levantar campamento. Mientras un vendedor ofrece paraguas y pilotos, un anciano con una bolsa de nylon en la cabeza muestra un cartel con la leyenda “Macri, pará la mano!”.
Fuente:Pagina12



“Macri no puede hacer una reunión en un baño porque no lo llena” 
Sábado 27 de Agosto

La titular de Madres de Plaza de Mayo estuvo a cargo del cierre de la convocatoria que se realizó desde ayer por 24 horas

 La titular de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, cerró esta tarde la Marcha de la Resistencia convocada ayer para “combatir” al Gobierno de Mauricio Macri.
En ese sentido, Bonafini lanzó: “Me emociona volver con la Marcha de la Resistencia a esta Plaza. Tuvimos 12 años de felicidad. Desde que asumió este salvaje de Macri al poder la verdad es que enseguida pensé que íbamos a necesitar alguna marcha.

Tenemos que pensar en los compañeros que no tienen trabajo”. Vamos a hacer unas cuantas marchas más Además, agregó:

“Una gran parte no tiene trabajo por el plan económico de Macri. Pero a veces porque no saben elegir a sus dirigentes sindicales. No elijan burócratas ni tipos que tienen fábricas. Son más malditos que el propio ministro de Economía porque negocian por detrás de ustedes, negocian con las obras sociales”.

“¿Qué vamos a hacer por los compañeros sin trabajo? Hay que llenar las plazas y decir: ‘Aquí estamos’. No permitamos que sigan echando gente. Macri no puede hacer una reunión en un baño porque no lo llena. Nosotros llenamos las plazas y las calles y por eso nos odian”, remarcó.
"Vamos a hacer unas cuantas marchas más. Macri esta noche no vas a poder dormir. Te vas a sacar solo hijo de puta", cerró.



Máximo Kirchner: “Este modelo económico es gélido y frío como la mirada del Presidente” 
Sábado 27 de Agosto

El diputado nacional del Frente para la Victoria habló durante el cierre de la Marcha de la Resistencia organizada por Madres de Plaza de Mayo.

El diputado nacional del Frente para la Victoria (FpV), Máximo Kirchner, estuvo a cargo, junto con Hebe de Bonafini, del cierre de la Marcha de la Resistencia que se realizó durante 24 horas desde ayer por la tarde.

Al tomar la palabra, Kirchner expresó: “La verdad es que tengo que agradecer a las Madres la invitación a cerrar esta marcha. La verdad es que siempre van sucediendo cosas que uno no espera. Gracias a ustedes y a ellas estas cosas que suceden suelen ser hermosas cuando hay que soportar el bombardeo mediático”.

“Decían que no iban a endeudarnos, que iba a haber trabajo, que iba a haber pobreza cero. Esta marcha comenzó porque los medios callaban. Y hoy vuelve porque los medios callan lo que está pasando”, aseguró.

Además, remarcó: “No les importa nada más que volver a la Casa Rosada para aplicar este plan económico. Es lógico y no debe enojarnos que un Gobierno de CEO en vez de tener un plan de gobierno tenga un Plan de Negocios”.

“Esto no puede sólo ser una Marcha de la Resistencia. Tiene que ser una Marcha de la construcción. Llama la atención que vean fantasmas en todos lados y hablen de subversión”, sostuvo el diputado. Este modelo económico es vacío, no tiene nada “Hay que tener los brazos bien abiertos y el corazón bien grande para enfrentar un Gobierno económico que viene a explotarnos”, subrayó.

Por otro lado, indicó: “Este modelo económico es vacío, no tiene nada. Es gélido y frío como la mirada del Presidente. Nada bueno anida para el pueblo argentino”.

La Marcha 
La Asociación Madres de Plaza de Mayo estuvo acompañada las últimas 24 horas por miles de ciudadanos y militantes de organizaciones políticas y sociales. La Marcha de la Resistencia nació en 1981 para denunciar a la última dictadura militar y dejó de hacerse hace una década. "Esta no es un marcha de las Madres, vinimos acompañar a los hombres y mujeres que no tienen trabajo" , dijo Hebe ante una multitud que llegó a la Plaza. Los marchantes permanecieron 24 horas frente a la Casa Rosada. Hebe justificó la reanudación de la Marcha al afirmar que desde diciembre último "hay un enemigo en la Casa de Gobierno".



“El plan desestabilizador lo lleva adelante el Gobierno con los trabajadores” 
Sábado 27 de Agosto
El referente de La Cámpora Andrés Larroque aseguró que “Macri debe revisar sus políticas” pidió que se tome esta movilización con "total naturalidad". Aún permanece en la Marcha de la Resistencia en la Plaza de Mayo. Larroque, junto a las Madres de Plaza de Mayo.

Foto de Twitter. Larroque, junto a las Madres de Plaza de Mayo. 

El referente de La Cámpora Andrés “el Cuervo” Larroque salió a hablar en medio de la Marcha de la Resistencia en la Plaza de Mayo que se realiza desde ayer a la tarde. En este sentido, lanzó duras críticas contra el Gobierno y dijo que “el plan desestabilizador lo llevan adelante ellos con la vida de los trabajadores”.

"Si en la Argentina hay algún plan desestabilizador, lo motoriza la política económica del Gobierno", afirmó a la radio AM750 y puntualizó que esas medidas afectaron a “las familias, Pymes, comerciantes y empresarios nacionales”.

Desde ayer a la tarde que miles de personas se concentran en la Plaza de Mayo y realizan una nueva versión de esta movilización que nació en 1981 para denunciar a la última dictadura militar y dejó de hacerse hace una década.

Esta tarde, en tanto, en el cierre, se espera la palabra de Máximo Kirchner y Hebe de Bonafini. Larroque, por otra parte, agregó: "El Gobierno tiene que tomar la manifestación con absoluta naturalidad y lo tiene que entender como parte del funcionamiento de la democracia. Durante el gobierno de Cristina Kirchner no veíamos esta situación de retracción económica”.
Fuente:InfoNews



La Marcha de la Resistencia terminó con fuertes críticas al macrismo 
Bajo una intensa lluvia, las Madres cumplieron el ritual de dar vueltas a la Pirámide. Máximo Kirchner llamó a "enfrentar al modelo económico" vigente. Gustavo Montiel Sábado 27 de Agosto de 2016
Madres Plaza de Mayo Marcha de la Resistencia. Hebe de Bonafini Sobre el final de la Marcha de la Resistencia, que volvió a hacerse después de diez años, Máximo Kirchner fue uno de los encargados de dar un discurso.

Ubicado en un escenario montado a la izquierda de la pirámide de Mayo y de espaldas a la Casa Rosada, el diputado criticó “el cinismo” de la administración de Cambiemos. “En campaña hablaban de pobreza cero.

Pero queda claro que no les importaba la desocupación. Sólo les importaba volver a la Casa Rosada para imponer este programa de gobierno. No nos sorprende que un gobierno de CEOs tenga un plan de negocios para las trasnacionales”, cargó.

El santacruceño, además, dedicó un largo párrafo a desmontar la acusación de que el kirchnerismo pretende desestabilizar al gobierno, una hipótesis de la que se hicieron eco ciertos medios, algunos periodistas y no pocos dirigentes alineados con el PRO.

En el mismo sentido se pronunciaron los otros cuatro oradores: la propia Hebe de Bonafini, el legislador del Parlasur Agustín Rossi, el diputado Edgardo Depetri y el intendente de Ensenada, Mario Secco. Madres de la plaza, el pueblo las abraza. “Nos quieren provocar.

Acusar a los trabajadores argentinos de poner palos en la rueda, y que lo haga un presidente, mientras sube la desocupación, es algo muy cínico", sostuvo el diputado santacruceño, en el cierre de una marcha que había comenzado 24 horas antes. Comenzó, precisamente, el viernes antes de las 17, cuando Hebe de Bonafini llegó junto a un grupo de Madres. La gente las recibió al grito: "Madres de la plaza, el pueblo las abraza".

La presidenta de la agrupación se detuvo unos segundos frente a los fotógrafos y después, una a una, fueron entrando en la carpa blanca que tiene por fuera un cartel que dice "Resistir es combatir...Cristina conducción".

Luego las Madres esperaron sentadas la hora de empezar a marchar. Esta mañana, a pesar de la tormenta, la concentración seguía con su agenda programada, los artistas continuaban sobre el escenario, apoyando la histórica lucha con buen ánimo mientras llegaban nuevas columnas entonando los clásicos cánticos, como "Olé Olá, por el derecho a trabajar / junto a Cristina resistir sin descansar".

Mientras tanto se espera el cierre con las palabras de Hebe de Bonafini y Máximo Kirchner a las 17 horas. Desde el 2006 que no se hacía esta marcha especial porque, como decía Hebe de Bonafini, el "enemigo no estaba en la Casa Rosada".

Y justo a las 5 de la tarde, todas ellas, -con Hebe trasladándose en silla de ruedas- empezaron con el ritual de caminar alrededor la Pirámide de Mayo una y otra vez. Esta vez haciendo tronar la voz de la resistencia.

Marchaban con ellas Martín Sabbatella, Andrés Larroque, Carlos Castagneto, Leopoldo Moreau, Miguel Funes, Edgardo Depetri, Carlos Raimundi, Gustavo López, José Cruz Campagnoli y Ariel Basteiro, entre muchos otros. Ellos y un racimo de militantes de La Cámpora protegían a las Madres.

Algunos cantaban "Somos de la gloriosa juventud peronistas, somos los herederos de Perón y de Evita, a pesar de las bombas y los fusilamientos, los compañeros muertos los desaparecidos, no nos han vencido". Y luego entonaban: "Olé olé, olé ola, olé olé, olé ola, como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar". "Vamos a volver", cantaron en Bolívar e Yrigoyen.

Así, con un nutrido acompañamiento y una treintena de organizaciones sociales, políticas, sindicales y de Derechos Humanos presentes, comenzó una nueva Marcha de la Resistencia convocada por la Asociación Madres de Plaza de Mayo bajo la consigna "Por el derecho a trabajar, resistir sin descansar. Cristina conducción".

De esta manera arrancó una vigilia de 24 horas que cerrará este sábado con las palabras de la presidenta de la Asociación, la Madre Hebe de Bonafini, quien promete permanecer en la plaza durante toda la jornada, a pesar de su salud. Sobre el final de la marcha también participarían como oradores el diputado nacional Máximo Kirchner, el diputado del Parlasur Agustín Rossi, el intendente de Ensenada Mario Secco y el diputado nacional del FpV Edgardo Depetri, entre otros. Más allá de estar previsto que empezara a las 17, desde las primeras horas de la tarde la convocatoria comenzó a tomar fuerza con la llegada de las diferentes organizaciones y participantes.

Así, fueron sumándose, junto a Madres y en el resto de la Plaza, agrupaciones como La Cámpora, La Néstor K, Colectivo de Estudiantes, Nuevo Encuentro, la Tupác Amaru, ATE Capital, CTA Capital, Frente Transversal, Peronismo Militante, Descamisados, el Movimiento Alfonsinista, Forja, Frente Grande, la Eva Perón de Avellaneda, Unidos y Organizados, la Gráfica Patricios, la Puiggrós, PCCE, Irrompibles, Miles, el SUTEBA, SITRAJU, CTA Provincia de Buenos Aires, Los Hijos de Juana, Peronismo Vecinal de Esteban Echeverría, Frente Ciudadano, Resistiendo con Aguante, SI, entre varias más. 

Vigilia 
Las rondas alrededor de la Pirámide de Mayo continuaban anoche, entre cantos y banderas, con dirigentes que se turnan en algunos casos, con una columna que mayormente se mantiene y en parte se renueva, con la vigilia en pleno desarrollo. "Venimos a esta plaza también con tristeza.

En estos siete meses se han perdido muchos puestos laborales, y estamos acompañando para que se vuelva a recuperar el empleo, que se mantenga la industria nacional, que se baje el tarifazo a la pequeña y mediana empresa" señaló a Tiempo el diputado nacional Carlos Castagneto, del FpV. "Nosotros hemos creado 400 parques industriales y miles y miles de pequeñas y medianas empresas, y hoy vemos que se están destruyendo" lamentó.

"Esta Marcha de la Resistencia es una continuidad histórica de las convocatorias de las Madres de Plaza de Mayo... las organizaciones sociales y sindicales volvemos a plantear nuestra oposición al ajuste, a decir que tenemos derecho a vivir con dignidad, como vivimos en estos doce años con Néstor y Cristina, y a ratificar el liderazgo de Cristina" destacó su par del bloque Edgardo Depetri.

Las rondas no se detendrán, hasta que llegue el momento de los oradores en el cierre este sábado a la tarde. Uno de los participantes, el diputado bonaerense del FPV, Miguel Funes, le aseguró a Tiempo:

"Esta marcha es vital y se enmarca en este contexto nacional en el que los trabajadores y los sectores más humildes de nuestra patria lo están pasando mal". Luego se refirió al papel de las Madres en la historia reciente de la Argentina:

“La Inmensa generosidad y humildad de estas mujeres, que después de haber peleado 39 años aún siguen manteniendo esa humildad, entendiendo que justamente como nos enseña Cristina también con un interesante poder de síntesis, la Patria siempre es el otro". Y concluyó: "Tenemos la obligación moral de venir a esta convocatoria, porque venimos sufriendo el tarifazo, la devaluación, el desempleo y una cantidad ya innumerable de despidos a nivel estatal y privado."




LA JORNADA EN LA VOZ DE HEBE


"Esta marcha es para los compañeros que no tienen trabajo" 
 Hebe lideró el comienzo de la movilización y después explicó sus alcances.
G.M
Sábado 27 de Agosto de 2016
"Compañeros, por favor, esta marcha no es para pedir contra contra los milicos, ni por los juicios, ni los vamos a buscar. Esta marcha es para los compañeros que no tienen trabajo". Hebe había arrancada esta edición de la Marcha de la resistencia, pero a los pocos minutos debió detenderse a descansar.

Aprovechó para charlar brevemente con algunos allegados y perioriodistas.

Advirtió, sonriente, la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo: "Ustedes sigan marchando, porque la característica de esta marcha es marchar sin parar. Ustedes tienen que ser nuestras piernas ahora, porque nosotras ya no podemos caminar".

Luego Hebe y también otras de las Madres ingresaron a la carpa a descansar. Las rondas continuarán todo el día y la noche hasta mañana, sin detenerse.



Las mejores fotos de la protesta 
Soledad Quiroga/Eduardo Sarapura/Diego Martínez/Mariano Espinosa 
Sábado 27 de Agosto de 2016






Fuente:TiempoAr




IMPACTANTE DISCURSO

Máximo: "Este modelo es vacío, es gélido y frío como la mirada del Presidente" 
El diputado Máximo Kirchner cerró la Marcha por la Resistencia de Madres de Plaza de Mayo con un discurso que cargó duramente contra la gestión de gobierno de Mauricio Macri. "Vienen por los derechos de los trabajadores", sostuvo.
Sábado 27 de agosto de 2016 
“Decían que no iban a endeudarnos, que iba a haber trabajo, que iba a haber pobreza cero. Esta marcha comenzó porque los medios callaban. Y hoy vuelve porque los medios callan lo que está pasando”, arrancó el diputado del Frente para la Victoria en una plaza que resistió el mal clima. "Hablan de la lluvia de las inversiones y la unica lluvia que vemos es esta", añadió.

“No les importa nada más que volver a la Casa Rosada para aplicar este plan económico. Es lógico y no debe enojarnos que un Gobierno de CEO en vez de tener un plan de gobierno tenga un Plan de Negocios”.

“Esto no puede sólo ser una Marcha de la Resistencia. Tiene que ser una Marcha de la construcción. Llama la atención que vean fantasmas en todos lados y hablen de subversión”, sostuvo el diputado.

“Hay que tener los brazos bien abiertos y el corazón bien grande para enfrentar un Gobierno económico que viene a explotarnos”, subrayó.

Por otro lado, indicó: “Este modelo económico es vacío, no tiene nada. Es gélido y frío como la mirada del Presidente. Nada bueno anida para el pueblo argentino”.




MARCHA DE LA RESISTENCIA
Hebe: "Pensemos qué vamos a hacer por los compañeros que no tienen trabajo" 
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo pidió ser generosos con aquellos que perdieron sus trabajos. Criticó a los medios de comunicación y al gobierno y llamó a "resistir sin descansar por el derecho a trabajar".
Sábado 27 de agosto de 2016





RESISTIR SIN DESCANSAR POR EL DERECHO A TRABAJAR
Las mejores fotos de la jornada de cierre de la Marcha de la Resistencia 
Mirá las mejores fotos de la marcha realizadas por distintos reporteros gráficos.
Sábado 27 de agosto de 2016






























Fuente:DiarioRegistrado