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12 de septiembre de 2017

ORLETTI: CUATRO REPRESORES CONDENADOS.

12 de septiembre de 2017
Terminó un nuevo juicio por crímenes del centro clandestino Automotores Orletti 
Cuatro represores condenados 
Los imputados, quienes nunca habían sido juzgados, recibieron penas de entre 25 y 6 años de prisión. En Orletti hubo una articulación entre SIDE, Policía Federal, Triple A, banda de Aníbal Gordon y Plan Cóndor.
El ex centro clandestino de detención Automotores Orletti, sede, entre otras cosas, del Plan Cóndor. 

Imagen: Guadalupe Lombardo
Concluyó ayer un nuevo juicio oral por crímenes vinculados al centro clandestino Automotores Orletti. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 condenó a cuatro imputados, quienes nunca habían recibido sentencia, a penas de entre 25 y 6 años de prisión. Entre ellos fue condenado a la pena máxima José Nestor Ferrer, de la División de Asuntos Extranjeros de la Superintendencia de la Policía Federal, por el homicidio de Estela Moya de Gayá, asesinada frente a su hijo de dos años, un caso que también llegó a juicio por primera vez. La querella celebró las nuevas sentencias como un avance del proceso de memoria, verdad y justicia. Sin embargo, van a recurrir las condenas a 6 años de prisión de Rolando Nerone y Oscar Gutíerrez, también del Departamento de Asuntos Extranjeros. Tanto el ministerio público fiscal como las querellas del Cels y la secretaría de Derechos Humanos de Nación habían pedido para ellos prisión perpetua por el asesinato del uruguayo Mario Roger Julian. Los jueces sólo los condenaron por la privación ilegal de la libertad de su esposa, Victoria Grisonas. Ahora ambos están en condiciones de pedir la libertad, ya que llevan cinco años detenidos.
“Hay que celebrar una sentencia más que reconoce a los crímenes que se cometieron en Orletti como delitos de lesa humanidad en la que además resultan condenados cuatro imputados que nunca habían recibido ninguna sentencia”, dice Luz Palmas Zaldúa, coordinadora del área Memoria, Verdad y Justicia del Cels y cabeza de la querella unificada que integró la Fundación Liga por los Derechos Humanos. “También es importante que el homicidio de Estela Moya recibió una primera sentencia que la tiene como víctima. Vamos a esperar los fundamentos de la sentencia, porque habíamos pedido que ese homicidio sea considerado agravado, por eso tenía un pedido de prisión perpetua, pero el tribunal lo consideró un homicidio simple, por eso tiene 25 años”. La abogada adelantó que una de las cuestiones por las que presentarán un recurso de Casación es por la absolución del homicidio de Mario Roger Julien. “Habíamos acusado a Nerone y Gutierrez como coautores del homicidio. Este es el punto más complicado del veredicto porque acá no hubo una cuestión de calificación legal, hubo una absolución directamente. No encuentran la responsabilidad de estos dos acusados en el homicidio”. 
El tribunal estuvo integrado por los jueces Adrián Federico Grünberg, José Antonio Michilini y Daniel Horacio Obligado. Grünberg leyó la sentencia en el auditorio AMIA de los tribunales de Comodoro Py ante los cuatro acusados. El juicio comenzó en octubre del año pasado. Los acusados son tres policías federales y César Alejandro Enciso, un agente de la SIDE extraditado de Brasil condenado a 16 años de prisión. Uno de los aportes de este juicio fue que aunque la existencia de este centro clandestino está probada desde el Juicio a las Juntas, en los últimos años se produjo gran cantidad de información que permitió entender la responsabilidad de los acusados como parte de una articulación entre SIDE, Policía Federal, la Triple A, la banda de Aníbal Gordon y el Plan Cóndor. Es decir, dijo Palmas Zaldúa en su alegato, “hilvanar las distintas instancias del plan sistemático”.
Uno de los casos más trabajados por fiscales y querellas fueron las pruebas del homicidio de Roger Julien, esposo de Victoria Grisonas -hoy desaparecida– y padre de los hermanos Julien Grisonas, trasladados clandestinamente a Chile por la dictadura y abandonados allí. En línea con la prueba de la instrucción del juez federal Daniel Rafecas, querellas y fiscalía sostuvieron que a Roger Julién lo mataron durante el operativo en el que fue capturada su esposa y sus hijos, realizado el 26 de septiembre de 1976. “Señores jueces: Nerone y Gutiérrez participaron en la producción de inteligencia que dio lugar a este operativo, en su planificación”, dijo el fiscal Pablo Ouviña en su alegato. “Estuvieron allí con la específica función de capturar ellos mismos a las víctimas, y dispararon contra ellos”.
El ataque de fuerzas conjuntas, integradas por el Ejército, las policías bonaerense y federal y el grupo de tareas 5 de la SIDE, fue dirigido contra la casa en la que vivía la pareja junto a los niños, ubicada en Mitre 1390 de la localidad de San Martín. Para la reconstrucción de los hechos fueron fundamentales las declaraciones de tres vecinos que brindaron una secuencia del accionar criminal, que se desarrolló en cuestión de minutos. Según publicó el sitio del Ministerio Público Fiscal, “una vez asegurada la escena, los policías de la DAE encabezaron el ingreso a la vivienda, que habría sido resistido por la pareja. En ese contexto, Nerone habría recibido el disparo. Grisonas y sus niños fueron rápidamente capturados, mientras que Julién Roger escapó hacia una casa vecina por una pared lindera”. Según los vecinos, “el joven uruguayo de 33 años les pidió que mantuvieran la calma para que no hubiera disparos, se quitó la ropa que llevaba sobre el torso, se colocó una toalla y se mojó el rostro para salir a atender a los militares y policías que estaban golpeando las puertas de todas las casas de la manzana. Intentó despistarlos, pero aparentemente los represores lo tenían individualizado, contaban con imágenes de su rostro y rápidamente lo detuvieron. Instantes después, una balacera terminó con su vida”.
Esto es lo que la sentencia evaluó de otra manera. De acuerdo a lo que pudo saber este diario, dieron por probado el homicidio, pero consideraron que no se pudo tener por probada la participación de los imputados en el crimen. Para la querella no hay dudas. Ahora esperan los fundamentos para entender cómo dieron por probado la participación en el secuestro de Victoria, explica Palmas Zaldúa, pero “inexplicablemente” los absolvieron por el crimen que forma parte del mismo operativo. “Tenemos que esperar los fundamentos –dijo–, pero es como si hubiese partido la responsabilidad para condenador por un hecho pero no por el otro”. 
Durante la mañana, los acusados tuvieron la oportunidad de decir las últimas palabras antes del veredicto. Nerone describió su infancia y el nacimiento de su vocación. Luego mencionó que bajo el lema “entrar para aprender, salir para servir”, en la Escuela de Cadetes “nos enseñaron a defender a los ciudadanos, a sus bienes”. “Nunca fui, soy ni seré un monstruo”, cerró. “No soy un represor”, sostuvo a su turno Ferrer. “No he participado de secuestro u homicidio alguno”, se limitó a decir. Por su parte, Gutiérrez y Enciso prefirieron no hacer uso de su derecho. 
Fuente:Pagina12

11 de septiembre de 2017

ORLETTI: HOY SE CONOCERÁ LA SENTENCIA A CUATRO REPRESORES.

Orletti: hoy se conocerá la sentencia a cuatro represores 
En el tercer juicio por violaciones a los derechos humanos en el centro clandestino Automotores Orletti están acusados tres policías y un agente de Inteligencia. El Ministerio Público Fiscal pidió penas de entre 24 años y reclusión perpetua.
11.09.2017
Tres ex miembros de la Policía Federal y un ex agente de la SIDE que antes integró la Triple A escucharán hoy su primera sentencia por secuestros, torturas y asesinatos en 1976.
Se trata del tercer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos por grupos de tareas del centro clandestinoAutomotores Orletti, epicentro del Plan Cóndor en la Argentina, que tuvieron por víctimas a militantes del PRT-ERP y del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) de Uruguay.
Los ex policías Rolando Oscar Nerone y Oscar Roberto Gutiérrez, juzgados por una privación ilegal de la libertad y un homicidio en septiembre de 1976, intervinieron antes en 190 secuestros en Coordinación Federal (actual Superintendencia de Seguridad Federal) según la investigación del equipo encabezado por el fiscal federal Pablo Ouviña y la fiscal ad hoc Mercedes Moguilansky.
José Néstor Ferrer, denunciado por apremios ilegales desde 1970, integraba la Dirección de Inteligencia de esa fuerza. César Alejandro Enciso, miembro de la banda de Aníbal Gordon y autor de innumerables crímenes desde 1973, sólo podrá ser condenado por secuestros de personas que permanecen desaparecidas, en cumplimiento del fallo del Superior Tribunal de Brasil (donde estaba prófugo) que lo extraditó al país.
El Ministerio Público Fiscal pidió penas de reclusión perpetua para los ex policías y de 24 años de reclusión para Enciso. La sentencia del proceso que comenzó en octubre del año pasado la dictarán los jueces Adrián Grünberg, Oscar Amirante y Pablo Laufer. Los interesados en escuchar el fallo y antes las últimas palabras de los acusados –si es que ejercen ese derecho– deben presentarse a las 9.30 con su DNI en los tribunales de Comodoro Py.

Buenos muchachos

Nerone y Gutiérrez integraron el Departamento de Asuntos Extranjeros (DAE) de la Policía Federal, dedicado a perseguir militantes de países vecinos que en el marco del Cóndor buscaron refugio en la Argentina. “Eran importantes agentes, especializados en organizaciones políticas latinoamericanas y con larga experiencia en la represión, tanto en la faz de inteligencia como operativa”, indicó Ouviña durante el alegato.
“No cuentan en sus legajos personales más que con felicitaciones por secuestrar y torturar personas”, destacó. Ambos llegaron a juicio por el secuestro de Victoria Grisonas y el asesinato de Mario Roger Julién Cáceres, miembros del PVP. La organización fue especialmente perseguida por represores de ambos márgenes del Río de la Plata para hacerse con sus fondos de financiamiento, diez millones de dólares cobrados por el rescate de un empresario.
La pareja de uruguayos y sus dos hijos vivían en una casa en Mitre 1390, en San Martín. En la tarde del 26 de septiembre de 1976, fuerzas de Ejército, policías de la Federal y la bonaerense y del Grupo de Tareas 5 de la SIDE cercaron la cuadra, ubicaron a sus francotiradores, cortaron la luz y el teléfono, y se dispusieron a secuestrarlos.
A partir del análisis de legajos de inteligencia, documentos policiales y declaraciones testimoniales, Ouviña probó que los dos policías junto a su compañero Roberto Gómez Mígenes (fallecido) encabezaron el operativo. Grisonas fue sacada de los pelos y torturada en plena calle. A Julién Rogers, de 33 años, lo asesinaron en una casa vecina donde intentó refugiarse. Madre e hijos estuvieron en Orletti al menos hasta el 2 de octubre de 1976.
Los niños fueron abandonados en una plaza de Valparaíso, en Chile, a fines de 1977, y fueron recuperados por su abuela. Grisonas está desaparecida. El cuerpo de Julián Rogers no fue encontrado aunque el único certificado de defunción labrado ese día en San Martín es de un hombre de unos 30 años muerto por herida de bala en el mismo lugar y a la misma hora. Fue inhumado en una tumba NN y años después trasladado al osario común.
En la reconstrucción del operativo fueron claves testimonios de vecinos y un sumario de la División Retiros y Pensiones de la Federal para acreditar que una herida de bala en una pierna de Nerone –durante la resistencia de la pareja a sus secuestros– fue por “actos de servicio” ese día y en ese lugar, que terminaron con el “abatimiento de un sedicioso”.
Gutiérrez firmó el expediente como parte del procedimiento. “De no ser porque Nerone fue herido, no habría quedado ningún registro oficial del hecho”, explicó Ouviña.

Cuerpos fondeados

José Néstor Ferrer es juzgado por su rol en una operación de contrainteligencia contra miembros del ERP que culminó con el homicidio de cuatro personas, tres vistas en Orletti y otra asesinada en un procedimiento ilegal. La cadena de delitos comenzó el 30 de julio de 1976 con el secuestro de Ricardo Gayá, un militante del ERP que se había infiltrado en la Superintendencia de Seguridad Federal. Gayá fue trasladado a Orletti y torturado con especial saña por sus compañeros de trabajo.
Su pareja Ana María del Carmen Pérez, su hermano Gustavo Gayá junto con su esposa Estela María Moya y su hijo Ernesto –testigo del juicio– pasaron de casa en casa para no ser secuestrados. El 14 de septiembre debían reunirse con el jefe de inteligencia del ERP, Javier Ramón Coccoz (alias teniente Pancho), en un sexto piso de avenida Forest 1010.
“Esta noche te vamos a traer a Pancho y a tu hermano”, le anunciaron a Ricardo los secuestradores. Coccoz subió por la escalera hasta el cuarto piso pero al advertir “presencias extrañas” intentó volver sobre sus pasos. Los policías y militares que lo esperaban comenzaron a disparar: unos al departamento, otros a Coccoz, que herido en un brazo se ocultó en un galpón. En la balacera cayó muerta Estela Moya. A Gayá, con la tibia fracturada, lo secuestraron junto a su hijo –luego entregado a los abuelos– y a Ana María, con un embarazo avanzado. Ambos fueron torturados en Orletti.
El 9 de octubre, los hermanos Gayá fueron asesinados con tiros en la cabeza. “A Ana María, en cambio, le dispararon tres veces en el vientre, lo que le ocasionó la muerte por un shock traumático-hemorrágico, al igual que a su hija”, describió Ouviña.
Sus cuerpos, en tambores con cal y cemento, fueron fondeados en el canal de San Fernando junto a otras cinco personas. Días después los encontró Prefectura. Fueron enterrados como NN e identificados en 1989 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Ferrer, que ya en 1970 había sido denunciado por apremios, llegó a juicio por el asesinato y los secuestros en calle Forest. Su nombre, como responsable del operativo, figuraba en el expediente de un “Consejo de Guerra” del Ejército.
“El expediente no tenía como fin una investigación objetiva sino una explicación pública sobre lo ocurrido, para dar la impresión de que se trató de un operativo legal y evitar que se iniciara una investigación judicial”, explicó Ouviña, según las exhaustivas crónicas del alegato publicadas por el portal Fiscales.org.ar.

Triple A y SIDE

Matón de la UOM en sus orígenes, César Alejandro Enciso participó desde 1973 en los asesinatos de la Triple A. Un año después ingresó en la SIDE y, en 1976, con la banda de Gordon y miembros de la CNU, pasó a torturar en Orletti con los apodos Pino, Polaco o Polaquito.
Su afición al crimen organizado se prolongaría por años tras el cierre de Orletti. Enciso llegó a juicio por los homicidios de Gerardo Gatti y Julio César Rodríguez Rodríguez, y las argentinas Manuela Santucho y Cristina Navajas de Santucho. Los cuatro están desaparecidos.
Antes de exiliarse, Gatti presidió en su país el Sindicato de Artes Gráficas, fue uno de los fundadores de la Convención Nacional de Trabajadores de Uruguay, fue dirigente de la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE) y de la Federación Anarquista Uruguaya.
En Argentina participó de la constitución del PVP. Fue secuestrado el 9 de junio de 1976 y brutalmente torturado en Orletti, desde donde los represores de la SIDE extorsionaron a sus compañeros en libertad para que entregaran dos millones de dólares a cambio de su vida.
Su hija Adriana, embarazada de siete meses, fue secuestrada en abril de 1977. Años después, el EAAF identificó sus restos en el cementerio de la Chacarita. Rodríguez Rodríguez, quien a sus 20 años llegó al país con su esposa y se integró al PVP, fue secuestrado el 15 de junio de 1976 al ingresar en la fábrica donde trabajaba. Previa escala en una comisaría, lo llevaron a Orletti, donde se lo vio por última vez.
Manuela Santucho y su cuñada, casada con Julio Santucho, militaban en el PRT. El 13 de julio de 1976 la patota de Orletti secuestró a Carlos Santucho, también hermano del jefe del PRT. Esa noche secuestraron a las dos mujeres y a su amiga Alicia D’Ambra. “Debido a su pertenencia a la familia Santucho fueron objeto de un particular ensañamiento por parte de quienes los tenían cautivos”, destacó Ouviña antes de repasar torturas físicas y psicológicas.
“Manuela fue obligada por sus captores a leer, en voz alta, una crónica relativa a la muerte de su hermano Mario Roberto Santucho”, recordó. Manuela y Cristina, embarazada, fueron vistas por última vez en el Pozo de Banfield, en el marco de un traslado masivo en abril de 1977.
Enciso, que desde los 80 se escondió en Brasil con una identidad falsa, fue detenido en Río de Janeiro a fines de 2010 por un pedido del fiscal Giancarlo Capaldo en la causa del Cóndor que se instruyó en Italia.
El Tribunal Superior de Brasil lo extraditó a la Argentina ante un requerimiento del juez federal Daniel Rafecas a condición de que se lo juzgue sólo por secuestros de personas que permanecen desaparecidas, que son delitos permanentes. Brasil no firmó la Convención contra la imprescriptibilidad de los delitos de Lesa Humanidad, por lo que considera prescriptos los asesinatos y las torturas que Enciso cometió hace cuatro décadas al servicio de la SIDE, que encabezaba su suegro, el general Otto Paladino. 
Fuente:91.1

30 de agosto de 2017

ORLETTI III y IV: POSTERGAN PARA SEPTIEMBRE EL JUICIO A CUATRO REPRESORES.

Postergan para septiembre el juicio a cuatro represores
 Agosto 29, 2017 

El veredicto del juicio a cuatro represores en la causa unificada Orletti III y IV, que estaba programado para el próximo viernes, fue postergado para el 11 de septiembre, según informaron fuentes cercanas a la causa.

Actualmente, el debate que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 1 a partir de la unificación de dos tramos de la causa -Automotores Orletti III y IV- se encuentra en la etapa de réplicas, que comenzaron ayer con la correspondiente al Ministerio Público Fiscal y continuarán este viernes con las de las querellas.
En tanto, para la semana próxima está previsto que comiencen las réplicas de las defensas y las dúplicas, mientras que el lunes 11 de septiembre será la última audiencia, con las “últimas palabras” de los acusados y el veredicto del tribunal.
En el alegato de la fiscalía, Pablo Ouviña pidió al Tribunal las penas de reclusión perpetua para los policías federales retirados Rolando Oscar Nerone, Oscar Roberto Gutiérrez y José Néstor Ferrer, y de 24 años de reclusión al ex agente de la SIDE César Alejandro “Pino” Enciso. 
En la misma línea se pronunció la querella que representa a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación con respecto a los acusados.
Automotores Orletti fue un centro clandestino de detención y torturas que dependía de la Secretaría de Informaciones del Estado que operó entre mayo y noviembre de 1976 y donde se estima que permanecieron en cautiverio más de 300 detenidos-desaparecidos que estaban en las listas del Plan Cóndor, como se conoce a la coordinación represiva entre las dictaduras del conosur durante la década del ’70. 
Fuente:DiarioSomos

26 de junio de 2017

LA ETAPA DE ALEGATOS POR ORLETTI.

26 de junio de 2017 
Cuatro represores acusados de delitos de lesa humanidad 
La etapa de alegatos por Orletti 
El juicio oral Automotores Orletti 3 y 4 ingresó en etapa de alegatos. Luego del alegato del fiscal Pablo Ouviña y la querella de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a cargo de Martín Rico, hoy y el viernes alega Luz Palmas Zaldúa por la querella unificada del CELS y la Fundación Liga por los Derechos Humanos.

El juicio comenzó en octubre y entre los acusados figuran tres policías federales y un agente de la SIDE extraditado de Brasil, todos juzgados por primera vez. Entre los hechos, el debate trabajó también por primera vez el asesinato de Roger Julien, padre de los hermanos Julien Grisonas.

“Es un juicio importante porque es un centro clandestino cuya existencia se probó en el Juicio a las Juntas pero desde entonces se acumuló y se reconstruyó cantidad de información novedosa que permitió entender la articulación entre SIDE, Policía Federal, la Triple A, la banda de Aníbal Gordon y el Plan Cóndor, es decir hilvanar instancias del plan sistemático”, señala Palmas Zaldúa. Uruguayo del OPR33, a Roger Julien lo mataron en San Martín en un operativo en el que secuestraron a su esposa Victoria Grisonas –luego desaparecida– y sus dos hijos llevados clandestinamente a Chile.

Por el homicidio, son juzgados Rolando Nerone y Oscar Gutiérrez del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Superintendencia de Policía Federal en comisión en el GT5 que dependía de la SIDE.

La División de Asuntos Extranjeros, foco de este juicio, estuvo vinculada al Cóndor e hizo seguimiento de chilenos en Argentina luego del golpe en su país. El juicio también reconstruyó el asesinato de Estela Moya de Gayá frente a su hijo de dos años, en un operativo que incluyó secuestro y luego homicidio de Gustavo Gayá y Ana María del Carmen Pérez, con un embarazo a término. Por el caso es acusado José Ferrer de Asuntos Extranjeros.

También es juzgado César Pino Enciso, agente de la SIDE, yerno del jefe Otto Paladino, extraditado a la Argentina de Brasil.
Fuente:Pagina12

12 de octubre de 2016

NUEVO JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN EL CENTRO CLANDESTINO AUTOMOTORES ORLETTI.

NUEVO JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN EL CENTRO CLANDESTINO AUTOMOTORES ORLETTI
Las pruebas contra cuatro represores
La causa abarca los casos de Lucía Grisonas, Mario Julién Cáceres, Estela Moya, Gustavo Gayá y Ana Pérez.
Orletti, “un centro clandestino común para los torturadores sudamericanos”, señaló la fiscalía.Imagen: Guadalupe Lombardo
¿Por qué un Estado se convierte en un Estado criminal? ¿Qué razones lo legitiman? ¿Cómo una sociedad llega a ese nivel de violencia?, leyó la secretaria del Tribunal Oral Federal 1. La Sala AMIA de los Tribunales de Comodoro Py estaba casi vacía pese al primer día de audiencia de un nuevo juicio. Un comisario, dos subcomisarios retirados y un ex agente de la SIDE oían desde el sector de acusados. En 1976 eran parte de los grupos de tareas entrenados para la caza de personas que luego eran recluidas en Automotores Orletti, “un centro clandestino común para los torturadores sudamericanos”, como se escuchó decir a la secretaria. Siete personas entre el público. Dos policías de seguridad.
El trajinar de la voz de la secretaria del tribunal dejó en la sala flotando el texto de elevación a juicio oral con sus pruebas y argumentos, escritos por el fiscal Federico Delgado.
“No podemos responder a esas preguntas definitivamente –continuó la mujer– pero podemos, en cambio, citar una frase como sendero para una respuesta. Eric Hobsbawm, probablemente uno de los mejores historiadores del siglo XX, dijo que el ascenso de un colosal terror a lo largo del último siglo no es reflejo de la banalidad del mal, sino de la sustitución de los conceptos morales por imperativos superiores”. Esto es decisivo, señaló el escrito de Delgado. Y luego: “En los regímenes militares de América Latina, en la época en que podía obligarse a todos los oficiales argentinos de una unidad a participar de actos de tortura a fin de que recayera sobre ellos, en su conjunto, lo que de este modo quedaba admitido como una infamia compartida”.

Una de las características de este juicio es que la acusación toma como imputados a quienes ocuparon lugares de “autores directos” de crímenes de lesa humanidad. Esas personas, según la acusación, “no actuaron bajo coacción, las sanciones que podían llegar a tener por oponerse a la cadena de mandos nunca fueron letales como en la Alemania nazi. No actuaron por error. Conocían las manifestaciones ilegales de las órdenes”.
Durante el juicio que se extenderá hasta febrero se estima que declararán sesenta testigos. El tribunal oral, integrado por Adrián Grünberg, José Antonio Michilini, Daniel Obligado y Gabriel Eduardo Vega como juez sustituto, pondrá en escena tres grandes casos.
El secuestro y desaparición de Lucía Victoria Grisonas, el homicidio de su pareja, Mario Roger Julién Cáceres y, aunque no son objeto de este juicio, el secuestro de sus hijos Anatole y Victoria, trasladados y abandonados en una plaza de Valparaíso, donde fueron adoptados por un matrimonio que desconocía su origen. Por el secuestro y la desaparición de Lucía Victoria y el homicidio de Mario son juzgados el comisario retirado Rolando Oscar Nerone y el subcomisario retirado Oscar Roberto Gutiérrez, que compartieron destino en la División de Asuntos Extranjeros de la Superintendencia de Seguridad Federal, uno desde 1969 y otro desde 1972, ámbito desde el que quedaron adscriptos al Grupo de Tareas 5 de la SIDE, bajo cuyo control estuvo el centro clandestino. Una de las pruebas sobre la responsabilidad de ambos son los datos surgidos de sus legajos personales, leídos también en la primera audiencia. Nerone dejó la fuerza con un retiro obligatorio en 1979, promovido al grado de comisario inspector retirado por haber sido herido en un procedimiento de la calle Mitre 1050, de la localidad de San Martín, el 26 septiembre de 1976, día del asesinato de Mario.

El segundo caso es el de Estela María Moya de Gayá y Gustavo Gayá, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores. También el de Ana María del Carmen Pérez, embarazada de siete meses y cuñada de Gustavo. El secuestro se realizó el 14 de septiembre de 1976 sobre la avenida Forest 1010, de la Capital. Los cuerpos de Gayá y de Ana María del Carmen Pérez aparecieron luego con el de Marcelo Gelman y otras víctimas del centro clandestino en tambores de 200 litros rellenos de cemento, arrojados a las aguas del canal de San Fernando. Ana María, con un tiro en la panza. Por estos hechos, llega como imputado por homicidio José Néstor Ferrer, asignado para la época en la Dirección General de Inteligencia de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal.
El cuarto imputado es el ex agente de la SIDE Cesar Alejandro “Pino” Enciso, extraditado desde Brasil. Con él se abre el tramo conocido como Orletti IV. Enciso está acusado por los secuestros del dirigente sindical Gerardo Francisco Gatti y de Julio César Rodríguez, ambos uruguayos, y de Manuela Santucho y su cuñada Cristina Silvia Navaja de Santucho, secuestradas el 13 de julio de 1976 en un departamento de la calle Warnes. Cuando la secuestraron Cristina estaba embarazada. La presencia de Enciso marca otra de las particularidades del juicio. Pese a que existen elementos en la causa sobre su participación en otros delitos, sólo será juzgado por el secuestro de cuatro personas porque así lo determinó el acuerdo de extradición con Brasil.

Luego de un receso, el personal de seguridad de la Sala AMIA retiró los grilletes de las manos de los acusados, y con eso parte de los pocos signos visibles de su estado de detención. Además de los representantes de las querellas de la Secretaría de Derechos Humanos, el CELS y Kaos, en la sala estuvo el fiscal Pablo Ouviña, acusador en el juicio por el Plan Cóndor y que también revisó los casos llamados como Orletti II. El centro clandestino funcionó en un inmueble alquilado desde el 11 de mayo de 1976 hasta el 3 de noviembre de ese mismo año. El contrato lo firmaron agentes de la SIDE. Cuando describió la inserción de ese centro clandestino en la Operación Cóndor, el fiscal hizo hincapié en el antisemitismo de los represores de Orletti. Explicó que la planta alta estaba destinada a los “interrogatorios bajo tortura”, donde había “una máquina con que se colgaba a las víctimas, haciéndolas pender con sus brazos colocados por detrás, y que las bajaba y subía provocando que tocaran con la punta de los pies el piso que había sido inundado de agua y sal gruesa”.

Las audiencias continuarán el viernes 14 y el lunes 17 de octubre.
Fuente:Pagina12

6 de octubre de 2016

CCD AUTOMOTORES ORLETTI; COMO OPERABAN LOS CUATRO DEMONIOS.

El horror por dentro: cómo operaban los cuatro demonios de Automotores Orletti 
Participaron de las torturas perpetradas en los 176 días que funcionó el Centro Clandestino de detención ubicado en el barrio de Floresta. Los acusan de privación ilegal de la libertad y homicidios agravados. Esperan su condena 40 años después.
por Manuela Fernández Mendy 
Jueves 06 de Octubre de 2016
Fueron cuarenta años de impunidad. Cuatro décadas de legajos que fueron pasando de mano en mano. Pero después de 480 meses que Automotores Orletti bajó su cortina de hierro por última vez, el Tribunal Oral y Federal N°1 de la Ciudad de Buenos Aires dio inicio al juicio contra cuatro de los más atroces torturadores del Centro Clandestino que funcionó sólo 176 días, pero por el que pasaron más de 300 secuestrados y logró convertirse en la oscura cueva desde donde se coordinó el Plan Cóndor.
Un símbolo de horror. 
En el banquillo de Comodoro Py se sentarán el ex agente de la SIDE César Alejandro Enciso, el ex principal de la Federal que trabajó con la Dirección de Inteligencia de la Superintendencia de Seguridad Federal, José Néstor Gerrer, y los ex inspectores de la División de Asuntos Extranjeros, Oscar Roberto Gutiérrez y Rolando Oscar Nerone.
Cesar Alejandro Enciso escapó a finales de los 80 a Brasil. Cayó en 2010. 
El juicio eleva dos causas por privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia o amenazas y homicidio agravado por alevosía. Ambos procesos comprenden nueve casos y se espera que más de 60 testigos aporten información en los cuatro meses que se estima que durará el proceso.

Será la tercera sentencia por las atrocidades cometidas en el garaje que la SIDE alquiló el 11 de mayo de 1976 y que mantuvo en funcionamiento hasta el 3 de noviembre de ese mismo año.

EL HORROR DE AUTOMOTORES ORLETTI 
Inmerso en el corazón de Floresta y a sólo 10 cuadras de la Autopista Perito Moreno, el local de barrio se convirtió en uno de los más atroces centros clandestinos de la última dictadura.

Por sus cuatro heladas paredes, divididas sólo por una cortina, pasaron, entre otros, el hijo del escritor Juan Gelman, Marcelo, y su compañera, Claudia Iruretagoyena.

Los torturadores de Orletti también se jactaron de haber capturado a Carlos y Manuela Santucho, hermanos de Mario Roberto, el líder del Ejército Revolucionario del Pueblo. Y al día de hoy, los vestigios del horror siguen presentes en las paredes y pisos del lugar, que sigue en manos de Santiago Cortell, el mismo que se lo alquiló a los servicios sólo 18 días después de que asumiera la Junta Militar y diera comienzo al nefasto y autoproclamado “Proceso de Reorganización Nacional”.
Rolando Oscar Nerone permanece detenido desde 2013 en el penal de Marcos Paz. 
Carlos fue asesinado dentro de las instalaciones, hoy reconvertidas en un espacio “para la memoria”. Su cuerpo fue colgado en el centro del lugar para que el resto de sus compañeros presenciaran una sesión de tortura, conocida como “el submarino”, que terminó con su vida. Sólo dejaron de sumergirlo en un tanque de agua cuando se dieron cuenta de que ya no respiraba. Manuela sigue desaparecida.
Manuela, hermana de Roberto Santucho, sigue desaparecida. 
El gancho que usaron sus torturadores sigue allí, en el centro del lugar, tal como pudieron confirmar los ex detenidos que participaron en 2006 de la reconstrucción ocular en el lugar. En la misma, también fueron encontrados entre los ladrillos que revisten las paredes de la primera planta (en donde los carceleros jugaban a los dardos) papelitos con inscripciones que decían “izquierdistas”, “montoneros” y “judíos”.
El Centro Clandestino sufrió pocas remodelaciones desde su época de horror. AUTOMOTORES ORLETTI, UN RECUERDO CON DISFRAZ DE PESADILLA 
Se hicieron pocas remodelaciones. “El piso es el mismo, sólo se modificó un poco el del ingreso”, aseguró en su momento el dueño, luego de que los ex detenidos recordaran la frialdad y la suciedad en la que tenían que recostarse, rodeados de chasis y autos robados, muchos de los cuales pertenecían a los propios secuestrados.
El gancho del que colgaban a los detenidos para torturarlos sigue en el miso lugar.
Aunque ahora están peladas, durante sus meses de terror absoluto las paredes tenían cuadros de Juan Manuel de Rosas, Adolf Hitler y del comisario Alberto Villar, uno de los fundadores de la Triple A. Al menos así lo recuerda la actriz Marta Bianchi, quien fue secuestrada el 9 de julio de ese año junto a su pareja, Luis Brandoni.
La actriz Martha Bianchi permaneció secuestrada en Orletti junto a su pareja, Luis Brandoni. 
Permanecieron cuatro horas y fueron de los pocos que lograron salir con vida de la persiana de hierro que separaba el horror de la tranquilidad de Floresta. El actor, por entonces dirigente de la Asociación Argentina de Actores, había regresado hacía un año de su exilio en México, país en el que se refugió luego de sufrir las amenazas de la Triple A. 
Brandoni logró escapar gracias a la intervención de un actor español.
“Vos te cagaste en nosotros. Ahora nosotros nos vamos a cagar en vos”, le gritaron mientras lo metían vendado en un auto junto a su mujer, una amiga de la pareja y el humorista español Miguel Gila, quien paradójicamente había sobrevivido a un pelotón de fusilamiento en Valsequilla porque los franquistas que debían dispararle estaban ebrios. 

Gila fue liberado pocas cuadras después y fue su intervención la que le salvó la vida a la pareja de actores. Se comunicó de inmediato con el actor Emilio Alfaro, quien tenía línea directa con Arturo Corbetta, un general del Ejército.
La oficina desde la que Aníbal Gordon dirigía el centro de torturas. 
“De la cintura para abajo me temblaba el cuerpo. Es una sensación muy difícil de describir”, recordó Bianchi en 2010, durante el primero de los juicios de Orletti. Entre gritos y amenazas, llegó finalmente el llamado que los salvó: Aníbal Gordon, jefe de la Triple A, recibió la orden de dejarlos en libertad. “Se van. Y vos Brandoni, festejá el 9 de julio como el verdadero día de tu cumpleaños, porque hoy volviste a nacer”, le advirtieron.
Las escaleras que conducían al área en la que los represores jugaban a los dardos. 
Gordon era el “rey del lugar”. Fue él quien desde febrero coordinaba las tareas de inteligencia del Plan Condor a pedido de Otto Paladino, por entonces jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército y fue quien sumó a Enciso, su yerno, al grupo de torturadores. Para hacerlo y darle una cueva operativa a la denominada “banda del Gordon”, la SIDE aprobó el alquiler del local de Floresta y desembolsó, sólo por los dos primeros meses, 240 mil pesos: es decir, 949 dólares, a cotización de mayo de 1976.

LA BASE NEFASTA DEL PLAN CÓNDOR 
Por Orletti pasaron, en su mayoría, secuestrados uruguayos, paraguayos, chilenos y bolivianos. Después de “cazarlos”, las patotas regresaban a gran velocidad con los detenidos y daban aviso de su llegada por handy, para que los que habían quedado de guardia abrieran el portón. “Operación sésamo”, era la frase clave.
En el centro del galpón colgaron a Carlos Santucho y lo asesinaron.
El aporte de la nefasta banda al Plan Cóndor era detener a perseguidos políticos latinoamericanos en la Argentina, mantenerlos cautivos en Orletti y luego trasladarlos de modo clandestino a sus respectivos países de origen. Eso, claro, si lograban sobrevivir a las desgarradores sesiones de torturas a las que eran sometidos.

LA VIDA DE LA BANDA DESPUÉS DE ORLETTI Y EL VÍNCULO CON LOS PUCCIO
La impunidad de los torturadores llegó a su fin a finales de octubre, cuando José Ramón Morales y su mujer, Graciela, tomaron un fusil y lograron escapar del lugar. La SIDE temía que, incluso exiliados en México, pudieran identificar el lugar y dar aviso a los grupos armados que resistían a las políticas represivas de Jorge Rafael Videla y compañía.
Arquímedes cayó 17 meses después que Aníbal Gordon por los cuatro secuestros.

El traspié les costó a todos el desaire de la fuerza, pero no sus puestos. Gordon recién abandonó la SIDE en 1984, meses después de la asunción de Raúl Alfonsín. Ya en democracia, el ex "capo de Orletti" habría participado de los dos primeros secuestros perpetuados por Arquímedes Puccio, siendo él uno de los garantes de la liberación de las zonas gracias a sus conexiones con la Policía. Pero cayó 17 meses antes que el “Clan Puccio”, detenido en agosto de 1985 mientras intentaba cobrar el rescate de Nélida Bollini de Prado.
Fue Rafecas quien logró la extradición de uno de los cuatro torturadores. 
Gordon fue capturado en enero de 1984 en las sierras de Córdoba, acusado por el secuestro del periodista Guillermo Patricio Kelly. Dos años después, fue condenado a 16 años de prisión tras admitir su participación en Orletti y pertenencia a la SIDE durante los años de plomo. Murió encerrado en septiembre de 1987 de un cáncer de pulmón, habiendo cumplido sólo 13 meses de prisión.

Enciso, conocido como “Pino”, escapó a finales de los 80 a Brasil bajo la identidad de Héctor Domingo Echebaster. Adoptó a una nena brasileña y vivió una vida tranquila, en la que incluso pudo regresar en reiteradas oportunidades al país para actualizar sus documentos. Pero todo cambió en noviembre de 2010, cuando cayó por una requisitoria internacional solicitada por el fiscal italiano Gianncarlo Capaldo, en el marco de la investigación por los delitos cometidos contra ciudadanos italianos en el marco del Plan Cóndor.
Los acusados permanecieron detenidos desde 2013 en el penal de Marcos Paz.
Fue extraditado en noviembre de 2013 a pedido del juez Daniel Rafecas y permanece detenido desde entonces en el penal de Marcos Paz, a la espera de ser juzgado por el secuestro y desaparición de Gerardo Francisco Gatti, Julio César Rodríguez, Manuela Santucho y Cristina Navajas. Todas víctimas de la persiana de Orletti.

Ese mismo año, “Pino” se reencontró con sus viejos compañeros de torturas, Oscar Roberto Gutiérrez y Rolando Oscar Nerone, quienes también permanecen detenidos en la misma cárcel a la espera de la sentencia.
Fuente:BigBang

3 de octubre de 2016

COMIENZA EL JUICIO A GENOCIDAS POR AUTOMOTORES ORLETTI III y IV.

Comienza el juicio a genocidas por “Automotores Orletti III y IV” 
02 octubre , 2016 

El martes 4/10 empezará el tercer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio (CCDTyE) Automotores Orletti, que funcionó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la última dictadura cívico-militar y fue parte del accionar represivo del Plan Cóndor.

El juicio estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1. Por el Ministerio Público Fiscal intervendrá Pablo Ouviña, fiscal general de la Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los derechos humanos.

En el debate se unificarán dos tramos de la causa: “Automotores Orletti III” y “IV”. Automotores Orletti fue un CCDTyE que dependía de la SIDE, la Secretaría de Informaciones del Estado. Entre mayo y noviembre de 1976, permanecieron en cautiverio más de 300 detenidos-desaparecidos.

En este juicio, por el tramo “Automotores Orletti III” se juzgará a Rolando Oscar Nerone, ex comisario, y a Oscar Roberto Gutiérrez, ex subcomisario. Los dos fueron integrantes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal Argentina.

Serán juzgados por el homicidio de Mario Roger Julien Cáceres y el secuestro de Victoria Lucía Grisonas de Julien, militantes del PVP (Partido por la Victoria del Pueblo). Mario y Victoria tenían un hijo, Anatole, y una hija, Victoria Eva.

La madre y los hijos fueron secuestrados y llevados al centro clandestino el 26/9/1976. En diciembre de 1977, los niños fueron dejados abandonados en una plaza en Valparaíso, Chile, donde fueron adoptados por una familia.

Las Abuelas de Plaza de Mayo los localizaron en agosto de 1979. Por el mismo tramo, será juzgado José Néstor Ferrer, quien trabajaba en la Dirección General de Inteligencia de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal Argentina, y está imputado por el homicidio de Estela Marías Moya de Gayá y los secuestros de Gustavo Gayá, militantes del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores); y Ana María del Carmen Pérez, quien estaba embarazada de siete meses y era la cuñada de Gustavo.

El 14/9/1976 Ana María y Gustavo fueron secuestrados y llevados al Orletti. Por “Automotores Orletti IV” será juzgado el ex agente de la SIDE César Alejandro Enciso, quien está imputado por los secuestros de Gerardo Francisco Gatti, Julio César Rodríguez, Manuela Santucho y Cristina Silvia Navajas de Santucho, quien estaba embarazada de dos meses.

Para participar en el juicio La primera audiencia se realizará el martes 4/10 desde las 10:00 horas en Av. Comodoro Py 2002, Retiro. Para ingresar, es necesario ser mayor de 18 años de edad y presentar DNI o pasaporte. Las demás audiencias se desarrollarán los lunes y viernes.
Fuente:LaImposible