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27 de abril de 2023

“INCLUSO AHORA QUE LO VEO, LO RECONOZCO”.

 


“INCLUSO AHORA QUE LO VEO, LO RECONOZCO”

 ABRIL 27, 2023

El 7 de agosto de 2020, Aixa Bona, sobreviviente de la represión a la Contraofensiva de Montoneros, reconoció a través de la transmisión de La Retaguardia a una de las personas que la trasladó secuestrada desde Campo de Mayo hacia la Departamental de la Policía Federal en San Martín. Roberto Álvarez pasó entonces de testigo a imputado. Ayer se volvieron a ver cuando Bona dio testimonio y lo volvió a reconocer, pero ya no a través de la TV, sino apenas separada por un escritorio.

Redacción: Camila Cataneo
Edición: Fernando Tebele
Foto de portada: Gustavo Molfino

Aquel día que declaró como testigo Roberto Álvarez y Aixa Bona lo reconoció cuando lo vio en la pantalla de TV, ya es parte de la historia de los juicios por crímenes de lesa humanidad. En ese momento, Bona aseguró que había sido una de las personas que la trasladó desde su secuestro en Campo de Mayo hasta la dependencia de la Federal en la que estuvo una semana sin comer y atada a una cama.

Pasaron tres años y ese reconocimiento se convirtió en un juicio. Este miércoles Aixa y su hermana Eloisa declararon frente a Roberto Álvarez. Durante una hora y media, Aixa relató cómo fue su secuestro, su cautiverio en Campo de Mayo y cuando fue trasladada a una cárcel. Su relato fue contundente y detallado. “Es la persona que me sacó de Campo de Mayo”, declaró Aixa al comienzo de la segunda audiencia.

La historia de Aixa y Gervasio

Gervasio Guadix Vigneau y Aixa Bona se conocieron en La Plata y estudiaban juntos. En 1976, un grupo de tareas fue a buscar a Gervasio a su casa y por ese motivo, pasó a la clandestinidad. Formaban parte del área de prensa de Montoneros. En 1977 se fueron a vivir a ciudad de Buenos Aires y trabajaron con la edición y distribución de la revista “Evita montonera”. Los compañeros/as querían que él saliera del país y él “Salió y volvió”, según comentó la sobreviviente. Luego tuvieron que exiliarse un tiempo en México. En 1979 nació su hija Dolores y retornaron al país en el marco de la Contraofensiva. Allí se encargaron de la impresión y distribución del libro “Montoneros, el camino de la liberación”.

Aixa recordó que el 25 de agosto de 1980 llegó un mensaje a su casa para que Gervasio se presentara a una cita al día siguiente en Gaona y Nazca, en el porteño barrio de Flores. “Mi compañero fue y no volvió”, aseguró. “Horas más tarde me fui. Cuando caminé a la esquina, sentí que corría gente detrás mío y un grupo bastante grande de personas vestidas de civil me inmovilizó. Muchas personas me quisieron defender pero en ese momento mis secuestradores me apretaron la garganta para que no hable más y me tiraron en el piso del auto. Cuando salimos de la zona pusieron la sirena”, dijo Bona durante la audiencia.

Nunca comí

“Llegamos a un lugar que después supe que era Campo de Mayo, los mismos captores me llevaron a un lugar encapuchada”, comentó Aixa sobre sus primeras horas en cautiverio. “En el camino me patearon,y me sacaron los objetos de valor que tenía. Nunca comí, esta gente me vigilaba. Para mi eran los mismos que me habían llevado”.

La querellante continuó su relato haciendo referencia al momento en que escribió una carta en la que decía que estaba secuestrada y que pedía a su familia que hiciera un habeas corpus. En ese entonces, el represor Eduardo Stigliano la leyó enojado y preguntó gritando quién había escrito esa carta.

“A la noche me dijeron que me iba”, contó Aixa y relató lo que sucedió ese día: “Cuando me sacan, me llevan al fondo. Pensé en correr porque creía que me iban a torturar en otros centros clandestinos. Me sentaron en el auto y logré ver que era de noche. Después de un rato de escuchar voces, una persona se subió al asiento de acompañante en el auto. Era Álvarez, me dijo que estaba detenida y que habían sido las Fuerzas Conjuntas. A mitad de camino le voy a sacar la capucha y la vamos a legalizar”, dijo Aixa que le manifestó Álvarez esa noche. La sobreviviente contó que Alvarez estaba interesado en hablar y le había preguntado “qué pensaba sobre la situación política”, y hacía referencia a “ustedes y nosotros”. “No recuerdo de qué más hablamos porque pensaba en mi hija”, manifestó y siguió: “yo seguía pensando que me iba a llevar a otro centro, no conocía a nadie que salga vivo de ahí. Ahí lo vi a Alvarez, miré su cara todo el tiempo y me quedó registrada”. Aixa recordó que le preguntó por su compañero y él le respondió que “estaba colgado” y cambió de tema. Aixa pensó que se refería a algún tipo de tortura, pero tiempo después entendió que se refería a que su destino entre la muerte o la supervivencia no estaba definido por los genocidasHabeas corpus

Al enterarse que habían secuestrado a su hermana y a su cuñado, Eloisa, la hermana de Aixa, viajó a Buenos Aires para presentar junto a su padre un habeas corpus. Al comienzo fueron a Tribunales y como era fin de semana no los recibieron y le dijeron que vaya a un juzgado. Entre las instituciones se pasaban la pelota y no les daban respuesta. Al tiempo ese habeas corpus fue aprobado. Luego recibieron un llamado de una comisaría de Lugano para que vayan a buscar a la hija de Aixa y Gervasio. Era de noche y el hermano de Aixa fue a buscar a la pequeña Dolores Guadix.

Su traslado

Aixa fue trasladada desde Campo de Mayo hacia la Departamental de la Policía Federal en San Martín por el acusado de este juicio. “Estuve una semana en una comisaría. Como se me salían las esposas de las manos, me engrillaron los pies al catre. No podía moverme de la habitación. A mi no me daban de comer, mi familia no sabía dónde estaban”, denunció en la audiencia y expresó: “Los presos comunes eran muy buenos. Me preguntaban cómo estaba y si necesitaba algo a través de una biblia”.

Un día una policía mujer se acercó a Aixa y le comentó que afuera estaba su familia y que tenían a su hija. “Eso me dio mucho alivio”, expresó, y recordó que le dijo a la oficial: “Le avise que le den mamadera antes de dormir, que la lleven al medico y que busquen a su peluche mono que se perdió”. En la audiencia comentó que así le decían a Gervasio y que esperaba que su hermana entendiera el mensaje. Tiempo más tarde se enteró de que Álvarez había entendido el mensaje y se había enojado mucho. Al momento de declarar su hermana Eloisa, corroboró esta situación y manifestó que “Álvarez decía que comía bien y después me enteré por mi hermana que no comía nunca, salvo lo que le daban los presos comunes”.

Te reconocí

Cuando estaba por terminar su testimonio, Aixa detalló: “Cuando vi que declaraba, lo reconocí, puede haber pasado el tiempo pero tenía la misma cara y la misma voz. Me hizo acordar al viaje en el auto”. Esto mismo sucedió más tarde con Eloisa, quien declaró que “cuando salió en el otro juicio lo vi en detalle y era el mismo señor que nos había atendido”. Ambas lo reconocieron observando la transmisión de La Retaguardia.

Finalmente Eloisa comentó que el primer día que logró ver a su hermana Aixa “estaba muy flaca y demacrada, pero estaba entera”, y que casi no hablaba del tema porque estaba muy preocupada por que aparezca su compañero. Gervasio Martín Guadix permaneció en cautiverio hasta diciembre de 1980 cuando las fuerzas represivas montaron un suicidio fraguado en Paso de los Libres (Corrientes), para blanquear su asesinato. Aixa aseguró que su hija Dolores “se pasó más de la mitad de su vida buscando la verdad”.

Al cierre del testimonio, Aixa dialogó con La Retaguardia y se mostró satisfecha por lo que acababa de suceder. “Yo siempre voy a estar agradecida a La Retaguardia porque gracias a ustedes, no solo yo pude reconocer a Álvarez, sino por lo que significó para la difusión de los juicios que ustedes empezaran a transmitir”, cerró.

Fuente:laRetaguardia

3 de septiembre de 2021

Contraofensiva Montonera: dos represores condenados a perpetua vuelven a sus casas.

 

La Cámara Federal de Casación les otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria

Contraofensiva Montonera: dos represores condenados a perpetua vuelven a sus casas

Jorge Bano y Eduardo Ascheri son dos de los seis genocidas condenados por secuestros, torturas y asesinatos contra militantes que participaron de la Contraofensiva de Montoneros. “Si se tratara de alguien que cometió muchos homicidios, pero perteneciera a una clase social diferente, seguramente votarían de otro modo", dijo a PáginaI12 el abogado querellante Pablo Llonto.

Por Ailin Bullentini
Jorge Bano y Eduardo Ascheri, condenados por múltiples delitos en la Contraofensiva Montonera, salen de la cárcel por decisión de la Cámara Federal de Casación.. Imagen: Télam

Tras ser condenados a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar, Jorge Bano y Eduardo Ascheri habían sido enviados por el Tribunal Oral Federal número 4 de San Martín a cumplir esa pena en cárcel común, algo que a la Cámara Federal de Casación le pareció mucho: les otorgó el beneficio y ambos podrán regresar a sus casas. Para el abogado querellante Pablo Llonto, el voto de los camaristas Carlos Mahíques y Guillermo Yacobucci, quienes avalaron la prisión domiciliaria, es “ideológico”.

Bano y Ascheri son dos de los seis represores dedicados a tareas de Inteligencia dentro del Ejército y condenados, en junio pasado, por haber sido hallados responsables de secuestros, torturas y asesinatos contra militantes que participaron de la Contraofensiva de Montoneros, entre 1979 y 1981. Transitaron todo el juicio bajo el régimen de prisión domiciliaria, pero en su fallo los jueces Esteban Rodríguez Eggers, Matías Mancini y María Morgese ordenaron someterlos a análisis médicos para confirmar que estaban en condiciones de cumplir sus castigos en prisión.

Y así sucedió. A principios de julio, el TOF ordenó su captura y traslado al penal de Campo de Mayo. El movimiento fue registrado por periodistas y reporteros gráficos del medio comunitario La Retaguardia, que fueron agredidos y amenazados por familiares de ambos represores. Tradujeron su enojo, además, en recursos de apelación ante la Cámara de Casación.

A pesar de que tanto el Ministerio Público Fiscal cuanto las querellas de Pablo Llonto y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación insistieron en que los condenados debían permanecer en cárcel común, los planteos de sus defensas hallaron la Sala II hallaron comprensión. Según dejaron registrado en el fallo, los camaristas Carlos Mahíques y Guillermo Yacobucci consideraron que la decisión del TOF número 4 había sido “arbitraria” puesto que no había tenido en cuenta que Bano y Ascheri no se habían fugado durante el juicio, que tenían más de 70 años y sufrían de algunos achaques: diabetes, hipertensión, traumatismos viejos. Así, los habilitaron a regresar a sus casas. El tercer integrante de la sala, Alejandro Slokar, votó en disidencia.

“Era de esperarse”, aseguró Llonto en diálogo con PáginaI12, cuando señaló que Mahíques y Yacobucci “siempre ponen la mirada en temas de salud, presentes en casi toda persona de la edad de Bano y AScheri, y nunca a los argumentos que esgrimimos desde las querellas, cuando decimos que ésas son dolencias que pueden tratarse perfectamente en el hospital del penal, que la prisión domiciliaria solo es aplicable cuando se trate de enfermedad terminal”.

En la Unidad Penal número 34, localizada en Campo de Mayo, cuenta con un hospital “a unos metros” y “servicios de movilidad disponibles para traslados inmediatos al Hospital Militar Central” si así se requeriría.

Así, Llonto calificó de “ideológico” al voto mayoritario de la Sala II: “Si se tratara de alguien que cometió muchos homicidios, pero perteneciera a una clase social diferente a la de los genocidas militares, seguramente votarían de otro modo”, advirtió. 

Fuente:Pagina12


16 de julio de 2021

Contraofensiva: prisión perpetua y cárcel común para el represor Jorge Apa.

Contraofensiva: prisión perpetua y cárcel común para el represor Jorge Apa

El ex oficial de inteligencia intentó ser apartado del juicio por problemas de salud, pero una junta médica determinó que estaba apto y había fingido sus síntomas. El Tribunal Oral Federal 4 de San Martín lo encontró culpable por secuestros, tormentos y homicidios a militantes de Montoneros.

15/07/2021

Finalmente, al igual que los otros 5 acusados del juicio Contraofensiva I, el ex militar Jorge Apa fue condenado a prisión perpetua y cárcel común por crímenes de lesa humanidad cometidos contra militantes de Montoneros entre 1979 y 1980.

Durante la lectura de la sentencia el 10 de junio pasado, Apa logró ser apartado por supuestos problemas psíquicos luego de una sorpresiva presentación de su defensor un día antes de la audiencia.

El Tribunal, integrado por Esteban Rodríguez Eggers, María Claudia Morgese y Matías Mancini, convocó a una junta médica que determinó que, en realidad, el ex oficial de inteligencia había “simulado y sobresimulado un cuadro psicopatológico”. Señalaron además que, si era capaz de realizar ese esfuerzo, también estaba apto para escuchar y entender una sentencia.

Así, poco más de un mes después de la primera sentencia del juicio, Apa fue encontrado culpable como coautor del secuestro, tormentos y homicidios llevados adelante contra 94 militantes de Montoneros entre 1979 y 1980, de los que 70 permanecen desaparecidos.

Apa se encontraba en la cúpula de la estructura de inteligencia del Ejército que planificó y ejecutó la represión ilegal: era jefe de la División Inteligencia Subversiva Terrorista de la Jefatura II de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército.

El resto de la estructura también fue juzgada. Los otros 5 condenados a perpetua fueron Roberto Bernardo Dambrosi, Luis Ángel Firpo, Jorge Eligio Bano, Eduardo Eleuterio Ascheri y Marcelo Cinto Courtaux.

Cinto Courtaux era jefe de la Sección Primera de Ejecución del Destacamento 201 de Campo de Mayo, donde permanecieron secuestrados la mayoría de las víctimas. Bano y Ascheri eran jefes en el Departamento de Inteligencia del Comando de Institutos Militares.

El Batallón 601 recibía y reportaba información a todos los destacamentos de Inteligencia del Ejército del país. Allí estaban Dambrosi, como jefe de la Compañía de Actividades Psicológicas, y Firpo, como jefe de la Central Contrainteligencia y de la División Seguridad.

Todos a cárcel común

El tribunal ordenó que los 6 condenados cumplan la pena en alguna institución dependiente del Servicio Penitenciario Federal y ordenó realizar estudios médicos para revocar sus prisiones domiciliarias.

Firpo y Cinto Courtaux ya se encontraban en prisión: el primero violó los términos de su domiciliaria y el segundo permaneció varios años prófugo de la justicia.

Ascheri y Bano fueron trasladados a la Unidad Penal Federal N°34 de Campo de Mayo esta misma semana. Durante esos traslados, periodistas del medio comunitario La retaguardia, que trasmite y cubre los juicios, fueron agredidos por familiares de los represores. Dambrosi, por su parte, continuará en prisión domiciliaria por problemas de salud.

Ahora resta saber qué pasará con Apa. Una nueva junta médica deberá evaluar si está en condiciones de ser trasladado a un penal.

Contraofensiva II

Después de la feria judicial continuarán los alegatos de la causa Contraofensiva II, donde está como único imputado Mario Guillermo Ocampo, ex jefe de la Segunda Sección de Ejecución del Destacamento de Inteligencia 201 de Campo de Mayo. Como estuvo prófugo durante más de 7 años, no integró el juicio Contraofensiva I.

Fuente:TiempoArgentino

13 de junio de 2021

Virgina Croatto, querellante: "Seguimos un camino colectivo"-

 12/06/2021  - JUICIO "CONTRAOFENSIVA MONTONERA"

Virgina Croatto, querellante: "Seguimos un camino colectivo"

Virginia, hija del exdiputado nacional Armando Croatto -integrante de Montoneros asesinado en 1979, tras volver al país desde el exilio para sumarse a la "Contraofensiva"- conversó con Télam acerca del proceso que se siguó a los verdugos de su padre. 

Por Leonardo Castillo


"Eran militantes, que tenían contradicciones, miedos, pero decidieron que no podían quedarse con los brazos cruzados ante el avance de una dictadura". refirió Virginia respecto de su padre y el grupo que integraba.

La documentalista y realizadora Virginia Croatto, querellante en el juicio de la causa de "Contraofensiva Montonera", aseguró que los familiares de las víctimas siguieron "un camino colectivo que les permitió encontrar justicia después de tantos años", tras el fallo del Tribunal Oral Federal 4 de San Martín que esta semana condenó a prisión perpetua a cinco represores por delitos de lesa humanidad.

"Siento que después de tantos años de lucha, los familiares de las víctimas y los querellantes logramos que el Estado nos escuchara. Es muy importante que el fallo de los jueces haya mencionado que nuestros padres, madres, hermanos, y hermanas hayan sido reconocidos como perseguidos políticos", señaló Croatto en declaraciones a Télam.

Virginia es hija del exdiputado nacional Armando Croatto, integrante de Montoneros que murió en 1979, cuando había retornado al país desde el exilio para sumarse a la "Contraofensiva", un intento de esa organización de volver a combatir contra la dictadura cívico-militar en el territorio argentino.

Varios de las hijas e hijos de esos militantes que retornaron a Argentina en 1979 y 1980 para sumarse a un proyecto de resistencia popular, permanecieron en La Habana, Cuba, en una guardería al cuidado de otros integrantes de esa organización.

Por la vía virtual, el juicio fue seguido por familiares y compañeros que estaban en Europa, México e Israel.
Por la vía virtual, el juicio fue seguido por familiares y compañeros que estaban en Europa, México e Israel.

En base a esas vivencias, Virginia dirigió el documental "La Guardería", una historia sobre aquel lugar en el cual convivió con otros chicos del exilio y que era dirigido por su madre Susana Brardinelli.

El jueves pasado, en los Tribunales de San Martín se puso fin al debate de una causa de la "Contraofensiva", en la que se investigaron delitos de lesa humanidad cometidos por el aparato de inteligencia de la última dictadura contra los militantes montoneros que emprendieron ese fallido retorno.

Cinco represores, Roberto Bernardo Dambrosi, Luis Ángel Firpo, Jorge Eligio Bano, Eduardo Eleuterio Ascheri y Marcelo Cinto Courtaux fueron encontrados culpables como coautores de los delitos de privación ilegal de libertad, tormentos y homicidio, y fueron sentenciados a prisión perpetua que deberán cumplir de manera efectiva.

En función de las limitaciones sanitarias impuestas por la pandemia de coronavirus, Virginia y otros querellantes debieron presenciar la lectura del veredicto en la playa de estacionamiento de los Tribunales de San Martín, mientras otros familiares y público en general siguieron las alternativas de esta audiencia por el canal de YouTube del sitio "La Retaguardia", que cubrió la mayor parte de este proceso oral que se prolongó durante más de dos años.

"Después de tantos años de lucha, los familiares de las víctimas y los querellantes logramos que el Estado nos escuchara" planteó Virginia..
"Después de tantos años de lucha, los familiares de las víctimas y los querellantes logramos que el Estado nos escuchara" planteó Virginia..

"Por la vía virtual, el juicio fue seguido por familiares y compañeros que estaban en Europa, México e Israel. Hubo muchos reencuentros a lo largo de todos estos años. Y todo eso fue muy movilizador para nosotros", apuntó Virginia.

En ese proceso oral, se analizaron crímenes en perjuicio de 94 víctimas, y sus familiares formaron un colectivo de más de 200 personas que impulsó este juicio.

Entre los integrantes de este colectivo de querellantes y familiares estuvieron Florencia Tajes Albani, Ana Montoto Raverta, Martin Mendizabal, Oscar Benitez, Joaquin Frias, Maria Jose Lujan, Maria Maggio, Benjamin Antonio, Luis Picoli, Ana Maria Avalos, Luciana Milberg, Susana Brardinelli, Lucia Presta, Carolina Romagnoli, Daniel Cabezas y Gustavo Molfino, entre otros.

"Fue para nosotros muy importante que en su alegato, la fiscal (Gabriela) Sosti haya hablado del 'derecho a la resistencia que tienen los pueblos' ante las dictaduras. También quedó en claro que a nuestros padres no los obligaron a volver, lo hicieron porque estaban convencidos", remarcó Virginia.

"Eran militantes, que tenían contradicciones, miedos, pero decidieron que no podían quedarse con los brazos cruzados ante el avance de una dictadura"



La cineasta también ponderó el trabajo que realizó en el juicio el abogado de la querella Pablo Llonto, que también fundamentó en su alegato la tesis de la Contraofensiva como un hecho de resistencia a una tiranía.

Y en ese sentido agregó: "Eran militantes, que tenían contradicciones, miedos, pero decidieron que no podían quedarse con los brazos cruzados ante el avance de una dictadura".

Armando, el padre de Virginia, resultó asesinado en Munro, en septiembre de 1979, por los grupos de tareas de la dictadura, cuando estaba junto Horacio Mendizábal, un importante cuadro de Montoneros que fue trasladado herido y murió dos días más tarde en Campo de Mayo.

"En estos años, encontramos un excolimba que nos contó a mí y a Martín (Mendizábal, el hijo de Horacio) que vio los cuerpos de nuestros padres y pudimos saber cosas importantes de esa historia y de la causa. Son parte de las muchas cosas que pudimos reconstruir entre todos", indicó.

"Siento que este juicio fue un cierre de muchas cosas pero que se abrieron otras. Tenemos que seguir juntos porque otros juicios que se van a venir después de esta causa"



A lo largo de la audiencias, los integrantes de este colectivo llevaron como emblema una rosa roja, de fantasía, que fueron tejidas por Irma Ortolani que tiene 98 años y es la madre de Susana Brardinelli.

"Fue la forma que tuvo de acompañarnos. No pudo estar en el final de juicio por su edad, pero estuvo junto a mi mamá cuando tuvo que declarar. Siento que este juicio fue un cierre de muchas cosas pero que se abrieron otras. Tenemos que seguir juntos porque otros juicios que se van a venir después de esta causa", subrayó.

"Lo fundamental, para nosotros es el camino colectivo que emprendimos y nuestro crecimiento como grupo. Ir por más justicia", concluyó.
Fuente:Telam

Los militantes de la Contraofensiva montonera no fueron engañados, señaló la fiscal Sosti.

 

Los militantes de la Contraofensiva montonera no fueron engañados, señaló la fiscal Sosti

12-06-2021

La fiscal federal Gabriela Sosti consideró que los integrantes de la organización Montoneros que participaron de la “Contraofensiva” de 1979 y 1980 “no fueron engañados y obligados a retornar al país” y volvió a reivindicar “el derecho a la resistencia” ante la dictadura como lo hizo en el alegato del juicio que concluyó el jueves pasado en los Tribunales de San Martín.

“Los integrantes de Montoneros que decidieron volver al país para combatir a la dictadura no fueron engañados ni obligados por la conducción de la organización. Ese es uno de los grandes mitos que rondaron en torno a este tema y dejamos claro en nuestro alegato que eso no sucedió”, señaló Sosti en declaraciones a Télam.

La Contraofensiva fue un intento de Montoneros de generar una etapa de resistencia social en la Argentina que era gobernada por la dictadura y fue llevada a cabo por militantes que volvieron al país desde el exilio.

La acción fracasó y los integrantes de esta organización político-militar sufrieron hechos de terrorismo de Estado que se analizaron en un proceso oral y público que comenzó en abril de 2019.

El Tribunal Oral Federal número 4 (TOF) de San Martín condenó esta semana a prisión perpetua de cumplimiento efectivo a Roberto Dambrosi, exjefe de la Compañía de Actividades Psicológicas del Batallón 601 de Inteligencia; Juan Firpo, exjefe de la Central Contrainteligencia y jefe de la División Seguridad del Batallón de Inteligencia 601; Jorge Bano, quien integró la Sección Operaciones Especiales (SOE) de la guarnición de Campo de Mayo; Eduardo Ascheri, también integrante de la SOE de Campo de Mayo; Marcelo Sixto Courtaux, jefe de Actividades Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia del Destacamento de Inteligencia 201.

Todos ellos formaron parte de la estructura de inteligencia de la última dictadura cívico militar que utilizó un aparato para perseguir, secuestrar y torturar a militantes de Montoneros en delitos de lesa humanidad que se cometieron incluso más allá de los límites de Argentina, y en países como Brasil, España, Bolivia y Perú.

En un extenso alegato formulado a fines del año pasado, Sosti defendió “el derecho a la resistencia a la dictadura por parte de los militantes que formaron parte de la “Contraofensiva”, y describió los hechos de represión ilegal que padecieron como parte de un plan sistemático de genocidio.

“Lo que intenté en este juicio de lesa humanidad y en todos los que tengo que acusar es dar un contexto histórico, social y político en el cual se cometieron los crímenes. El derecho tiene a veces un discurso pobre; una mirada que se esconde desde una pretendida neutralidad, como si las leyes no fueran el resultado de una puja”, sostuvo la fiscal.

En ese sentido, la funcionaria judicial afirmó que el aparato de inteligencia de la dictadura ejerció “una acción psicológica que hizo posible la invisibilización” de los sectores que se enfrentaron a ella.

“Nos cuentan que la dictadura terminó con la derrota en la Guerra de Malvinas y se ignora la lucha que dio el movimiento obrero y las organizaciones políticas. Los asesinos que fueron condenados formaban parte de una estructura de inteligencia que sabían que los militantes venían a recomponer una red de resistencia y por eso los persiguieron y mataron. Hubo una invisibilización del poder de esa lucha”, apuntó.

Al emitir su sentencia, el TOF 4 ordenó que se abrieran nuevas investigaciones judiciales a partir de los hechos que se ventilaron en el juicio de “Contraofensiva”.

En la actualidad, hay un proceso que se denomina “Contraofensiva II, que se encuentra en la etapa de alegatos y en el cual Sosti ejerce la representación del Ministerio Público Fiscal.

“Lo importante es que se profundicen las investigaciones y que continuemos indagando sobre el aparato de inteligencia de la última dictadura militar y ese poder que montó en Argentina 600 centros clandestinos de detención ilegal”, subrayó la fiscal.

Fuente:GrupoLaProvincia.com

12 de junio de 2021

PABLO LLONTO sobre la sentencia del juicio contraofensiva.

El abogado querellante en la causa Contraofensiva, por la cual ayer se condenó a cinco represores, dijo: "Este es uno de los juicios más importantes desde el Juicio a las Juntas porque se juzga a la estructura de inteligencia del Ejército" y "Nada de lo que ocurrió en la Dictadura en el país y el exterior estuvo fuera de las estructuras de inteligencia del Ejército".

En declaraciones a El Destape Radio, el letrado aseguró: "Nunca se había juzgado a la toda la estructura de inteligencia del Ejército junta", "La Contraofensiva montonera siempre cargó con la palabra locura y esta sentencia pone las cosas en su lugar en la historia", "Muchos que ya estaban fuera del país vinieron a dar pelea contra la Dictadura. Era hora de reivindicarlos" y "En esta causa hubo 94 víctimas pero en la Contraofensiva hubo muchísimas".
En ese sentido, Llonto destacó: "Hay algunos que focalizan en acciones armadas de la Contraofensiva que hubo pero fueron pocas", "La Contraofensiva se dedicó a recomponer las relaciones políticas, a trabajar con sindicatos y las Madres de Plaza de Mayo", "Hubo muchos secuestros que fueron en el exterior, secuestrados en escalas en otros aeropuertos", "Era hora que la Justicia reconociera el Derecho a la Resistencia" y "Hubo más de 700.000 obreros que hicieron una huelga en abril de 1979".
Asimismo, dijo: "Empezamos con 16 acusados y terminamos con 5 condenados y uno que logró que lo excluyan", “El veredicto es muy importante porque fueron 5 cadenas perpetuas y se revocaron las prisiones domiciliarias", "Si están en condiciones los genocidas irán a la cárcel común" y "El lugar de los genocidas es la cárcel común".
Fuente:ElDestape