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29 de septiembre de 2023

Se cumplen 57 años del Operativo Cóndor.

 PARA NO OLVIDAR

Se cumplen 57 años del Operativo Cóndor: ¿Qué fue? ¿Cuál era el objetivo?

El 28 de septiembre de 1966 un avión de Aerolíneas Argentinas fue tomado por un grupo de 18 jóvenes y aterrizó en las Islas Malvinas con el fin de recuperar la soberanía nacional de estas.

¿Cuál era la situación del país en ese entonces?

Los años 60, se caracterizaron por ser una década de cambios y revoluciones en el mundo. Mientras que los países se encontraban expectantes ante la guerra ideológica entre la Unión Soviética y los Estados Unidos (Guerra Fría), donde ambas potencias trataban de imponer sus ideologías en el globo, comenzaron a emerger en la sociedad dos actores sociales importantes: las mujeres y los jóvenes.

Sin embargo, en ese entonces, Argentina se encontraba en un periodo de sucesión de gobiernos de facto que comenzó con la dictadura de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón. Desde ese momento, perduró un intento de borrar del marco político al peronismo y comenzaron las medidas represivas ante aquellos que se encontraban en desacuerdo; inclusive se lanzó una proscripción peronista.

Durante este tiempo, el inconformismo y las revoluciones sociales se hicieron sentir en el país. Las medidas sociales impuestas por Juan Domingo Perón, habían generado una afinidad de las clases trabajadoras hacia el presidente derrocado, por lo que su destitución provocó un malestar general en la sociedad.

Diez años más tarde, transcurría el tercer gobierno de facto desde el golpe de 1955. Cabe destacar,  que en el medio existieron gobiernos democráticos que no pudieron mantenerse porque la situación se encontraba insostenible. Juan Carlos Onganía, quien había destituido a Arturo Humberto Illia, tomó el poder en julio de 1966 por medio de la dictadura denominada “Revolución Argentina”. Durante su mandato, todo el poder pasó a estar concentrado en él, y estableció medidas represivas hacia sus opositores.  

No obstante, las revueltas sociales tomaron un papel importante en esta etapa. En aquellos días, Onganía pretendía imponer un orden moral estableciendo una sociedad católica con ideales occidentales. Empero, emergió en aquel entonces un grupo social que atentó contra estos ideales y que se convirtió en una amenaza ante los ojos de la dictadura: los jóvenes. Como respuesta, el dictador decidió irrumpir en las universidades y reprimir a los estudiantes.

“Operativo Cóndor”- Objetivo: Islas Malvinas.

Durante esta época, diferentes organizaciones sociales conformadas por jóvenes estudiantes, trabajadores y miembros de la oposición, comenzaron a tomar medidas por sí mismas.

La madrugada del 28 de septiembre de 1966, durante el gobierno de Onganía, el avión Douglas DC-4 perteneciente a Aerolíneas Argentinas despegó desde el Aeroparque Jorge Newery, Buenos Aires, con destino a Río Gallegos, Santa Cruz.  

Tras cinco horas de viaje, a las seis de la mañana, un grupo armado conformado por 18 estudiantes y obreros peronistas, se levantaron de sus asientos y le exigieron al comandante del avión que redirija el vuelo hacia la ciudad Puerto Stanley, de las Islas Malvinas (hoy conocida como Puerto Argentino). Tres horas más tarde, el avión aterrizó en el archipiélago, y una vez en tierra los “cóndores” comandados por Dardo Cabo, desplegaron siete banderas argentinas en la periferia de la nave; incluso denominaron a la ciudad Puerto Rivero, en homenaje al gaucho Rivero por las hazañas en la resistencia de las invasiones inglesas a la ciudad de Buenos Aires de 1806 y 1807.

En ese momento, las autoridades de las islas les solicitaron a los tripulantes que regresen al país. Sin embargo, estos se mantuvieron dentro del avión durante un día custodiando las banderas desplegadas. Para evitar un desenlace trágico, el arzobispo de dicho lugar, el Padre Rodolfo Roel, medió la situación, y los patriotas junto con el resto de la tripulación fueron llevados después de dos días, hasta el buque ARA Bahía Buen Suceso.

Más tarde, fueron enviados a Tierra del Fuego y condenados a prisión por el hecho de desviar la nave y contar con armamento militar. Sin embargo, lo ocurrido en Malvinas no fue considerado como delito. La mayoría de estos, cumplieron una condena de nueve meses, excepto Dardo Cabo quien ya contaba con antecedentes penales y pasó por tres años de cárcel. Diez años después, el líder de este operativo fue fusilado en manos de la dictadura militar de 1976, en el denominado Proceso de Reorganización Nacional. 

Las leyes de reconocimiento de la disputa de las Malvinas de parte de la Unión Cívica Radical, no eran suficientes para la militancia juvenil peronista. Por lo tanto,  tenían a las islas como uno de los puntos centrales de su accionar. Si bien, el objetivo era demasiado ambicioso lograron que numerosos diarios del mundo reconozcan y escriban sobre esta hazaña. Por este motivo, se recuerda el 28 de septiembre como el inicio del “Operativo Cóndor”. 

Fuente:RosarioPlus

9 de mayo de 2023

Juicio Plan Cóndor: declara en Roma el exsubsecretario de DD.HH.de Corrientes

 MILITARES A LA JUSTICIA

Juicio Plan Cóndor: declara en Roma el exsubsecretario de Derechos Humanos de Corrientes


El exsubsecretario de Derechos Humanos de Corrientes, Pablo Vassel, declarará mañana martes en Roma como testigo en el juicio que Italia le sigue al represor uruguayo Jorge Tróccoli, acusado del secuestro de militantes ítaloargentinos en el marco del Plan Cóndor.

19 de abril de 2023

Plan Cóndor: las víctimas de la represión que arrasó Sudamérica siguen luchando por la justicia.

 Plan Cóndor: las víctimas de la represión que arrasó Sudamérica siguen luchando por la justicia

18 abril, 2023

Entre 1976 y 1978, las dictaduras sudamericanas llevaron a cabo una campaña de represión violenta contra los
disidentes y exiliados políticos que se manifestaban en contra de la represión interna y el gobierno militar. Se llamó el Plan Cóndor y afectó a miles de personas. Los historiadores han ido desentrañando numeroso detalles de esta violenta represión. Pero sobre todo, como resaltan en The Conversation, un grupo de personas buscadoras de justicia –sobrevivientes, familiares de víctimas, activistas, profesionales del derecho y periodistas– se han dedicado durante mucho tiempo a sacar a la luz estas violaciones de los derechos humanos. Muchas de estas activistas son mujeres madres, abuelas, esposas, hermanas e hijas cuyas vidas se vieron directamente afectadas por Cóndor y que siguen reclamando la justicia.

Francesca LessaUniversity of Oxford

El Plan Cóndor, como se conoce esta campaña, ha inspirado desde entonces múltiples novelas, obras de teatro y exposiciones, por no mencionar una serie de HBO. Esta última, basada en Las cenizas del cóndor, la novela de 2014 del escritor uruguayo Fernando Butazzoni, cuenta la historia de un joven cuyos padres huyeron de Uruguay durante la dictadura militar.

En 1992, se descubrió un alijo de unos 700 000 documentos en una comisaría de Asunción (Paraguay). Denominados los Archivos del Terror, estos documentos registraban exhaustivamente las actividades de la policía secreta paraguaya durante la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989). Desde entonces, académicos y periodistas en Chile, Argentina y Estados Unidos han investigado esta red transnacional de terror.

Entre 2017 y 2020, compilé la primera base de datos sobre violaciones transfronterizas de los derechos humanos en América del Sur. Registré al menos 805 víctimas de secuestros, torturas, violencia sexual, robo de bebés, así como ejecuciones extrajudiciales y desapariciones ocurridas entre 1969 y 1981.

Jueces con cintas oficiales de pie detrás de un escritorio de madera en una sala de tribunal con paneles.

Una cohorte de jueces mayoritariamente femenina preside el veredicto de Apelación 2019 en el juicio Cóndor en Roma.
Janaina CesarAuthor provided

Cómo surgió el Plan Cóndor

Como explico en mi nuevo libro, Los juicios del Cóndor, la nueva causa que se abrió contra el oficial de la marina, el ciudadano italo-uruguayo Jorge Néstor Tróccoli, constituye la investigación penal número 48 sobre estos años de terror desde la década de 1970. La primera audiencia se celebró en Roma el 14 de julio de 2022. Tróccoli está acusado de los asesinatos en los años 70 de tres personas: una ciudadana italiana, Rafaela Filipazzi, una uruguaya, Elena Quinteros, y un argentino, José Potenza.

Mi investigación ha demostrado que la mayoría de las víctimas de Cóndor (48 %) eran de nacionalidad uruguaya. Argentina fue el principal teatro de operaciones, ya que el 69 % de todas las víctimas fueron atacadas allí. Además, los principales objetivos eran activistas políticos (40 %), seguidos de miembros de grupos guerrilleros (36 %).

Las investigaciones suelen situar los inicios de Cóndor en 1974-1975. Sin embargo, mi investigación ha demostrado que desde 1969, los refugiados brasileños en Uruguay, Argentina y Chile fueron objeto de persecución y, en muchos casos, asesinados.

En el contexto geopolítico de la Guerra Fría se formuló la doctrina de seguridad nacional en Estados Unidos, basada en la idea de que la consecución de la seguridad nacional estaba por encima de cualquier otra preocupación gubernamental. Los líderes militares de América del Sur se inspiraron en esta doctrina para llevar adelante golpes de estado contra los gobiernos civiles.

El golpe de Estado de 1954 en Paraguay, en el que el gobierno del presidente Federico Chávez fue derrocado por el ejército, fue el primero. Siguieron golpes en Brasil (1964), Bolivia (1971), Uruguay, Chile (1973) y Argentina (1976).

Las dictaduras militares instauradas reprimieron brutalmente toda forma de oposición política. Se realizaron miles de detenciones ilegales. La tortura y la violencia sexual fueron frecuentes. Se cometieron secuestros, robos de bebés y ejecuciones extrajudiciales. La violencia hizo que ciudadanos de toda Sudamérica huyeran de sus países de origen.

Los brasileños buscaron refugio en Uruguay y Chile a partir de 1968, cuando se intensificó la represión interna en Brasil. Fueron los primeros en ser atacados.

A principios de 1974, miles de brasileños, bolivianos, chilenos, paraguayos y uruguayos vivían en Argentina. Activos en la denuncia de los crímenes contra la humanidad que se estaban cometiendo en toda la región, se vieron sometidos a un fuego cada vez mayor por parte de sus respectivas dictaduras.

Una pared de fotografías en blanco y negro en una galería.

Una exposición de 2010 sobre los desaparecidos tras el golpe de Estado de 1973 en Chile.
Marjorie Apel / Wikimedia CommonsCC BY-SA

El 25 de noviembre de 1975, representantes de las fuerzas de seguridad de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay fueron invitados por el jefe de la policía secreta de Chile a una reunión de trabajo de la inteligencia nacional en Santiago de Chile. Así nació el Plan Cóndor.

El Cóndor estaba compuesto por cuatro elementos. En primer lugar, el sistema secreto de comunicaciones Condortel permitía a sus miembros compartir información. En segundo lugar, Condoreje abarcaba el eje operativo e incluía una oficina de mando avanzada, situada en Buenos Aires, que supervisaba las operaciones sobre el terreno, especialmente en Argentina. En tercer lugar, un banco de datos en Santiago de Chile centralizaba la información de inteligencia compartida. Y en cuarto lugar, la unidad secreta Teseo se encargaba de llevar a cabo atentados contra objetivos izquierdistas en Europa.

Cómo han luchado las mujeres por la justicia

Un grupo de personas buscadoras de justicia –sobrevivientes, familiares de víctimas, activistas, profesionales del derecho y periodistas– se ha dedicado durante mucho tiempo a sacar a la luz estas violaciones de los derechos humanos. Muchas de estas activistas son mujeres: las madresabuelas, esposas, hermanas e hijas cuyas vidas se han visto directamente afectadas por Cóndor. Como me dijeron los fiscales argentinos, estas personas “impulsaron absolutamente todas las investigaciones que se llevaron a cabo: sin ellas no habría pasado nada”.

El periodista estadounidense Jack Anderson utilizó por primera vez el término “Cóndor” en agosto de 1979, en un artículo del Washington Post. Sin embargo, ya en 1976 y en 1977, el periodista uruguayo Enrique Rodríguez Larreta y el antiguo activista sindical Washington Pérez testificaron ante Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los calvarios sufridos en Buenos Aires y Montevideo.

Las elecciones generales argentinas de 1983 supusieron el retorno gradual de la democracia y el régimen constitucional a Sudamérica. Brasil y Uruguay siguieron su ejemplo en 1985, luego Paraguay en 1989 y Chile en 1990.

En países como Chile y Brasil, el régimen saliente intentó garantizar su propia impunidad con nuevas leyes de amnistía. En otros, como Argentina y Uruguay, los nuevos parlamentos democráticos trataron de impedir el retorno del régimen militar con leyes similares. Como resultado, se archivaron todas las investigaciones penales sobre las atrocidades del pasado.

A pesar de estos contratiempos, desde finales de la década de 1970 se han llevado a cabo múltiples investigaciones penales sobre las atrocidades del Cóndor. Treinta de estos casos han llegado a sentencia, cuatro juicios están en curso, tres han sido archivados y 9 están en fase de instrucción.

Hasta la fecha, 112 funcionarios militares y civiles sudamericanos, incluidos antiguos dictadores y ministros del gobierno, han sido llevados ante la justicia. Lo más probable es que esta cifra solo represente una parte de los culpables. Aunque no hay una estimación oficial del número total de ellos, es probable que sean miles.

Este proceso es importante para las víctimas, sus familias y las sociedades más amplias que sufrieron en el pasado. También es crucial para evitar que se cometan estas atrocidades en el futuro.

Además, la represión transnacional de exiliados y disidentes sigue siendo un problema acuciante en todo el mundo. Según el thinktank estadounidense Freedom House, solo en 2021 se produjeron 85 incidentes de este tipo. La justicia por los delitos del Plan Cóndor se erige, por tanto, en una clara advertencia para los Estados autoritarios de hoy en día.The Conversation

Francesca Lessa, Lecturer in Latin American Studies and Development, University of Oxford

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

Fuente:RadioCable.com

6 de abril de 2023

El hallazgo de un avión abandonado en Uruguay reflota las huellas del Plan Cóndor.

 

5 de abril de 2023

LESA HUMANIDAD

El hallazgo de un avión abandonado en Uruguay reflota las huellas del Plan Cóndor

Era la aeronave en la que viajaba Massera y se usó para trasladar personas secuestradas desde Paraguay en 1977. Revelación fortuita y pedido de repatriación.

PorAilin Bullentini

El jet Hawker Siddeley de la Armada argentina abandonado en Uruguay

Aviación Naval Argentina

Un avión de la Armada en el que viajaba habitualmente el dictador Emilio Massera, y fue utilizado para trasladar personas secuestradas del Plan Cóndor entre Argentina y países limítrofes durante la última dictadura militar, permanece abandonado en un pequeño aeropuerto de Uruguay. Lo asegura un ilustrador local que encontró la aeronave mientras hacía una investigación para una de sus producciones. Representantes jurídicos de sobrevivientes y víctimas del terrorismo de Estado solicitaron a la Justicia argentina que disponga acciones para preservarla como medida de prueba y analice la posibilidad de traerla a Buenos Aires. “Fue instrumento de perpetración de delitos en nuestro país”, argumentan los abogados querellantes.

En marzo de 1977, el uruguayo Gustavo Inzaurralde y el argentino José Nell intentaban, desde una pensión en Asunción (Paraguay), instrumentar un salvoconducto que les permitiera a coterráneos como Nelson Santana ScottoAlejandro Logoluso Dora Landi exiliarse en Europa. El grupo fue secuestrado por las fuerzas de seguridad paraguayas y torturado durante dos meses por efectivos del país vecino y sus pares de inteligencia argentinos y uruguayos.

En el llamado Archivo del Terror, un directorio con documentación pormenorizada de la dictadura de Alfredo Stroessner vinculada al Plan Cóndor y que luego fue desclasificada por las fuerzas represivas del Paraguay, hay constancias de esos viajes. El 16 de mayo de 1977 a las 16.34 fueron trasladados a Buenos Aires “en un avión birreactor de la armada argentina con matricula 5-7-30-0653, piloteado por el capitán de corbeta José Abdala”, consigna el acta donde el comisario Alberto Cantero le comunica a Pastor Coronel, del Tercer Departamento de Investigaciones, la concreción del traslado. También figuran la nómina de personas secuestradas, que “fueron entregadas por conducto de esta Dirección, en presencia del coronel Benito Guanes y del capitán de fragata Lazaro Sosa, el teniente primero José Montenegro y Juan Manuel Berret, ambos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIDE)”. Esos nombres son alias.

Esa acta es una de muchos documentos que certificaron la coordinación de las dictaduras vecinas y el intercambio de información y de personas secuestradas entre ellas. El caso fue uno de los más fuertes del juicio por los crímenes de Plan Cóndor que en Argentina culminó en mayo de 2016 con penas para 15 genocidas. Habían sido imputados más de 30, entre ellos el dictador Jorge Rafael Videla, pero fallecieron durante el proceso judicial. Una vez que parten desde Asunción en esa aeronave hacia Buenos Aires, se pierde el paradero de los prisioneros; a excepción de Inzaurralde, quien fue visto en “Club Atlético”, el centro clandestino que funcionó en el barrio porteño de San Telmo e integró el circuito represivo ABO, a cargo de la Inteligencia de la Policía Federal. Los cinco permanecen desaparecidos.

Instituto Naval

Instituto Naval

El avión; no cualquier avión

Sebastián Santana Camargo es uruguayo, ilustrador y trabajador de artes visuales. A mediados del año pasado se sumó a plancondor.org, un proyecto colaborativo impulsado por la investigadora Francesca Lessa que reúne en una plataforma virtual toda la información que circula por diferentes vías y territorios sobre los crímenes de lesa humanidad coordinados en el operativo que compartieron Chile, Uruguay, Paraguay, Argentina, Bolivia y Brasil. “Teníamos que hacer un corto sobre los traslados de prisioneros desde Asunción a Buenos Aires realizados en mayo del 77. Me puse a investigar cómo era el avión para poder ilustrarlo”, contó a Letra P el artista uruguayo. Nunca imaginó que la preproducción de ese material lo llevaría hasta “el” avión que intentaba recrear.

Primero, Santana Camargo se topó con fotografías en internet: imágenes de aquel avión birreactor utilizado por la Armada y otras actuales sobre una aeronave de iguales características abandonada en el pequeño aeropuerto de Melilla, en Montevideo. “Lo vi oxidado y me sorprendí. No podía creer estar frente al mismo avión, ¿podía ser que estuviera así tirado?”, se preguntó.

Mientras recogió la historia de la aeronave, consigna en blogs de gente aficionada de la aviación que suelen ser fuente verídica de información sobre aviones que sirvieron a las fuerzas armadas. El jet Hawker Siddeley HS-125 modelo 400B con códigos de identificación 5-T-30-0653 era considerado, según resumió Santana Camargo, como “un orgullo muy particular de la armada” dado que era el único de esas características de la fuerza. La diferencia entre el registro de los archivos de Paraguay (que lo menciona como 5-7-30) y el número de chasis real del avión es, según figura en la causa judicial del Plan Cóndor, un error de escritura de los militares paraguayos.

La Armada argentina lo adquirió en 1971 y lo sumó a la 2da Escuadrilla Aeronaval de Sostén Logístico. Una aeronave pequeña, de siete asientos recubiertos de cuero y de uso “exclusivo” del comandante en Jefe. Es decir, que sirvió para llevar y traer al dictador Emilio Massera. De hecho, se lo menciona en un artículo periodístico de la época del terrorismo de Estado que cuenta un viaje del "amo y señor" de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) a la provincia de Santa Fe; tres días antes del traslado de prisioneros desde Paraguay a Buenos Aires. Utilizado para tareas de observación en la guerra de Malvinas de 1982, fue vendido a la empresa Alparamis S.A. en 1987. En 2004, pasa a ser propiedad de Nemiro S.A. y un año después fue adquirido por la compañía Air Wolf, que nunca lo llegó a poner operativo.

Ahora le toca a la Justicia

Santana Camargo acercó esta información a cuanta parte interesada hubo en Uruguay en relación con las personas secuestradas que fueron trasladadas en el avión en mayo de 1977. Allí los caminos para “hacer algo” con la aeronave encontraron, enseguida, un límite. Entonces, la información cruzó el Río de la Plata y llegó hasta la querella de sobrevivientes y familiares de víctimas de la última dictadura a cargo del abogado Rodolfo Yanzón y la abogada Flavia Fernández Brozzi. El viernes pasado solicitaron medidas de preservación de la prueba y su posible traslado a la Argentina en la causa que investiga los crímenes del Primer Cuerpo del Ejército, que incluye el circuito represivo ABO. Las querellas harán lo propio en las causas Plan Cóndor y ESMA.

Además de certificar que la aeronave sea efectivamente el jet de la Armada que sirvió de transporte de personas secuestradas del Plan Cóndor; jueces y fiscales deberán recorrer otras líneas de investigación que se abren con el hallazgo. “Necesitamos que este avión se preserve, pero también que se revisen las planillas de vuelo para saber en qué otros traslados estuvo involucrado”, mencionó la abogada.

Fuente:LetraP

16 de julio de 2022

El represor uruguayo Jorge Troccoli comienza a ser juzgado en Italia por crímenes del Plan Cóndor.

 

INÉDITO

El represor uruguayo Jorge Troccoli comienza a ser juzgado en Italia por crímenes del Plan Cóndor

Está acusados por la desaparición en Montevideo de una pareja argentina y de una docente uruguaya. Por tener ciudadanía italiana, no pudo ser extraditado. Por primera vez, el Estado argentino será querellante en un juicio en el exterior.

15/07/2022

El exmilitar uruguayo Jorge Troccoli será juzgado por segunda vez en Roma por crímenes de lesa humanidad cometidos en el Plan Cóndor. El represor, que ya fue condenado a perpetua por delitos cometidos contra ciudadanos chilenos y uruguayos, esta vez deberá responder ante la justicia italiana por la desaparición de una pareja argentina en Montevideo y una ciudadana uruguaya.

El proceso comenzó este jueves en la sala de la cárcel de Rebibbia. Troccoli estuvo ante los jueces de la Tercera Corte Penal de Roma en una audiencia de admisión de pruebas, en la que se comenzó a definir el calendario del debate, que comenzaría en enero del año próximo.

Troccoli fue oficial de la Marina de Uruguay, donde se desempeñó como miembro del Cuerpo de Fusileros Navales (FUSNA), cuya sede fue utilizada como cárcel de presos políticos y, en paralelo, funcionaba como centro clandestino de detención y tortura. Allí, fue uno de los torturadores y cumplió además el rol de enlace con la Escuela de Mecánica de la Armada de Argentina.

En 2007, cuando era investigado por la justicia por esos hechos, se fugó de Uruguay hacia Italia. Como tenía ciudadanía de ese país, no pudo ser extraditado. En cambio, empezaron a realizarse en Italia juicios por sus crímenes.

En este debate está acusado por la desaparición de José Agustín Potenza y su esposa Rafaela Filipazzi, pareja argentina secuestrada en Montevideo en 1977. Potenza era militante peronista y trabajaba en la Biblioteca del Congreso Nacional y Filipazzi había nacido en Italia pero vivía desde su niñez en Argentina y militaba en el Partido Socialista.  

El 25 de junio de 1977 fueron detenidos en el hotel Hermitage. Fueron llevados al centro clandestino de detención de la FUSNA y luego trasladados de manera clandestina a Paraguay, donde fueron asesinados. Sus cuerpos fueron hallados en una fosa común en 2017 e identificados a instancias del Equipo Argentino de Antropología Forense.

También se investiga su responsabilidad en la desaparición de Elena Quinteros, docente y dirigente sindical uruguaya, quien fue secuestrada en junio de 1976.

Por primera vez en un juicio en el exterior, el Estado argentino se presentó como querellante a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y el secretario, Horacio Pietragalla, estuvo presente durante la audiencia preliminar. En la próxima audiencia del 27 de septiembre el tribunal definirá si acepta o no las distintas querellas: se presentaron además las familias de Potenzay Filipazzi, los gobiernos italiano y uruguayo, entre otros.

Esta no es la única causa por crímenes de la dictadura que avanzan en Italia. Está abierto el proceso de extradición contra el excapellán del Ejército Franco Reverberi Boschi y una causa penal contra el ex militar Carlos Luis Malatto, ambos prófugos de la justicia argentina que se refugiaron allí por tener ciudadanía italiana.


En el caso de Reberveri Boschi es investigado por secuestros, torturas y homicidios en San Rafael, Mendoza, cometidos en el Centro Clandestino de Detención “La Departamental”, que funcionó en los tribunales. Si bien el pedido de extradición fue inicialmente rechazado, semanas atrás fue reabierto por la Corte Suprema italiana, que ordenó volver a analizar el caso.

Malatto, por su parte, actuó en el Regimiento de Infantería 22 de la provincia de San Juan pero no pudo ser juzgado en el país. Se escapó poco antes de iniciar el juicio en el que estaba acusado, beneficiado con una excarcelación masiva realizada por la Cámara Federal de Mendoza, integrada por los después condenados por delitos de lesa humanidad Otilio Romano y Luis Miret.

Los pedidos de extradición de Malatto, requerido por secuestros, torturas y homicidios, fueron rechazaos por la justicia italiana, por lo que se inicio una causa allá, que se encuentra en etapa de instrucción.

Fuente:TiempoArgentino

15 de julio de 2022

Plan Cóndor: segundo juicio en Italia contra el represor uruguayo Jorge Troccoli.

 

El excapitán de la Marina ya fue condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad

Plan Cóndor: segundo juicio en Italia contra el represor uruguayo Jorge Troccoli

Troccoli está acusado del homicidio de un ciudadano argentino, José Luis Potenza, de su esposa italiana Raffaella Filipazzi, y de la uruguaya Elena Quinteros.

Por Ellena Lorente

Desde Roma

Este jueves comenzó en Roma el segundo proceso contra el militar uruguayo Jorge Troccoli, ya condenado a cadena perpetua por la justicia italiana en julio del año pasado junto a otros 13 militares y civiles latinoamericanos. A los condenados se los consideró responsables del homicidio de 43 ciudadanos de distintos países en el contexto del macabro Plan Cóndor, el plan que coordinaba la represión entre las distintas dictaduras sudamericanas de los años 1970-80.

Esta vez Troccoli, siempre en el contexto del Cóndor, está acusado del homicidio de un ciudadano argentino, José Luis Potenza, de su esposa italiana Raffaella Filipazzi, y de la uruguaya Elena Quinteros.

Quiénes eran las víctimas

Potenza y Filipazzi fueron secuestrados en Montevideo en 1977 y trasladados a Paraguay donde fueron asesinados. Potenza trabajaba en la Biblioteca del Congreso Nacional en Buenos Aires. Era peronista. Su esposa Raffaella, nacida en la ciudad italiana de Brescia, llegó con sus padres a Argentina cuando tenía poco más de un año. Sus padres escapaban de la Segunda Guerra Mundial. José Luis y Raffaella vivieron en Buenos Aires pero al parecer viajaban a menudo a Uruguay. En el Hotel Hermitage de Montevideo fueron secuestrados. Potenza fue llevado a un centro de detención clandestino de Asunción del Paraguay llamado “La Emboscada” mientras su esposa fue llevada a la cárcel “El Buen Pastor” de la capital paraguaya. Sus restos fueron encontrados años más tarde en Asunción y fueron identificados en 2016.

La maestra Elena Quinteros, era una activa militante del sindicato de trabajadores de la educación y de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) de Uruguay pero también militaba en la Federación Anarquista uruguaya. El 26 de junio de 1976 fue arrestada y llevada a un centro de detención clandestino llamado “300 Carlos”, dependiente del ejército. El 28 de junio se hizo llevar cerca de la embajada de Venezuela diciendo que delataría así a un contacto suyo. Pero en realidad trató de escapar pidiendo asilo a la embajada pero sin éxito. Fue llevada al batallón de Infantería 13 donde fue torturada bárbaramente, según contaron otros presos. Sus restos nunca aparecieron.

El acusado

Troccoli era un capitán de la Marina uruguaya. Formó parte del FUSNA (cuerpo de Fusileros Navales) que era parte del Comando General de la Armada. El Fusna fue creado en 1972 y ubicado en un gran edificio con galpones que antes habían sido usados como depósitos. Pero desde 1972 se transformó en una cárcel para presos políticos al principio y luego en un centro clandestino de detención y tortura. En este centro, donde fueron secuestradas y torturadas cientos de personas de distintos países, actuó Jorge Néstor Troccoli que además era miembro de los servicios secretos de la marina uruguaya. (S2). En 2007, la justicia uruguaya abrió el caso para procesarlo pero Troccoli escapó a Italia, dado que tenía pasaporte italiano. Vivió en Marina di Camerota (Calabria, sur del país) donde fue descubierto. En julio del año pasado, fue condenado a cadena perpetua al concluirse en Roma el llamado Juicio Cóndor, contra los militares latinoamericanos. Desde ese momento está en la cárcel.

El tribunal

En la llamada “aula bunker” (aulas super vigiladas donde originariamente se procesaba en Italia a los exponentes de las mafias y se usa también para procesar a ya condenados muy peligrosos) de la Tercera Corte Penal del Tribunal Ordinario de Roma ubicado en el barrio de San Basilio, estuvo presente el acusado Troccoli, detrás de las rejas de una de las celdas del aula, y con dos guardias de la policía penitenciaria que lo tenían bajo control.

No estuvieron presentes en esta primera audiencia los testigos, porque el tribunal debe todavía analizar y aceptar cada uno y lo hará en la próxima audiencia prevista para el 27 de setiembre. Hay más de 30 personas propuestas como testigos que podrán testimoniar tanto en presencia como en video conferencia y esto deberá ser definido próximamente. La tercera audiencia estaría prevista para enero, pero todavía no se ha fijado la fecha.

Además de los abogados defensores y varios representantes de organizaciones de Derechos Humanos, como Jorge Ithurburu de “24marzo.it” , estuvo presente uno de los personajes más simbólicos de todos estos procesos: el Secretario de Derechos Humanos de Argentina, Horacio Pietragalla Corti, hijo recuperado de padres desaparecidos durante la dictadura.

Los abogados hablaron de las partes querellantes, que por lo demás deberán todavía ser aceptadas por la Corte. Entre ellas la Argentina (que por primera vez en la historia de juicios como éste se presenta como querellante), el Consejo de Ministros de Italia (o sea el gobierno italiano), el partido uruguayo Frente Amplio, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Argentina, las centrales sindicales CGIL, Cisl y Uil de Italia.

Memoria, Verdad y Justicia

“Para nosotros es de suma importancia estar presente en esta primera audiencia para que el Tribunal vea que estamos -declaró Pietragalla a Página 12-. Reconocemos además el accionar de los estados que han condenados a represores como Italia. No es el primer juicio que se hace aquí. Nosotros tenemos en nuestra conciencia una frase que siempre cantamos: ‘A los nazis les va a pasar, donde se vayan los iremos a buscar’. Estamos haciendo eso. Respetando nuestras consignas históricas”.

Pietragalla estuvo recientemente en Berlín, Alemania, por el caso Luis Esteban Kyburg , comandante de la Agrupación de Buzos Tácticos de Argentina, acusado de crímenes cometidos en la Base Naval de Mar del Plata. Cuando Argentina comenzó la etapa indagatoria del juicio, en 2013, Kyburg escapó a Alemania porque tenía doble ciudadanía. Kyburg fue encontrado tiempo después allí por un periodista argentino y luego se pidió la extradición que Alemania rechazó. Alemania no prevé la extradición de sus ciudadanos por lo cual debería ser procesado y condenado allí. El juicio alemán todavía está en la etapa preliminar..

En Berlín el secretario de Derechos Humanos argentino se reunió con el fiscal que está llevando adelante la causa y con el que el estado argentino colabora desde 2021 con todo lo que la justicia alemana necesita. “Estamos trabajando para que cuando aparezcan prófugos de Argentina en otros países se puedan extraditar, porque lo mejor sería juzgarlos en nuestro país. Pero si no es posible, ayudaremos para que sean condenados en los países donde viven. Todo esto nos da respaldo a la política de Memoria, Verdad y Justicia. Ante tantos discursos negacionistas que existen, los procesos judiciales que se hacen en Europa reafirman el proceso judicial que se lleva adelante en Argentina”, añadió Pietragalla.

El secretario, que en principio debía retornar a Argentina este fin de semana, debió prolongar su estadía para poder concretar un encuentro con el secretario de estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, probablemente el lunes. Con Parolin ya se habían reunido hace algunos meses, cuando Pietragalla visitó al papa Francisco en el Vaticano. Y con el primer ministro vaticano habló del acceso a los archivos vaticanos que entre muchas cosas, reúnen toda la documentación de las embajadas de la Santa Sede en los distintos países, lo que podría ser muy útil.

“Nuestra idea es ampliar los requerimientos de quienes pueden consultar los archivos vaticanos. Hoy pueden hacerlo sólo los familiares directos de los desaparecidos. La intención nuestra es que esos archivos puedan ser consultados por la secretaría de Derechos Humanos y algunos organismos de Derechos Humanos de Argentina, para poder seguir avanzando y encontrar algo que nos dé material para los juicios pero también para poder encontrar a los nietos que seguimos buscando”, concluyó Pietragalla.

Fuente:Pagina12