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16 de abril de 2022

El día que Héctor Timerman relató el secuestro de su padre Jacobo.

 

En el juicio por el Circuito Camps

El día que Héctor Timerman relató el secuestro de su padre Jacobo

Héctor Timerman relató el secuestro de su padre Jacobo en el juicio por el "Circuito Camps".

Jacobo Timerman fue secuestrado en la madrugada del 15 de abril de 1977, cuando un comando vestido de civil irrumpió en la casa en la que vivía el director del diario La Opinión con su esposa y tres hijos y se lo llevó a la fuerza con el argumento que iba a ser sometido a un interrogatorio, sin especificar a la familia dónde lo trasladaban.

En junio de 2012, durante su declaración en el juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en el Circuito Camps, su hijo, el ex canciller Héctor Timerman contó cómo pasó todo y presentó documentos que probaban "el poder de decisión sobre el secuestro y las torturas" que recibió su padre y señaló la participación del exgobernador bonaerense de facto, Ibérico Saint Jean, como "actor clave" en la detención ilegal.

Héctor Timerman falleció en diciembre de 2018, cuando estaba procesado por "traición a la patria" en la absurda causa por el memorandum con Irán por el juez Claudio Bonadio, que no le permitió viajar a Estados Unidos para continuar el tratamiento contra el cáncer que padecía 

Jacobo Timerman: "No voy a salir vivo de acá"

Después del secuestro, la familia del periodista comenzó a buscarlo, pero recién el 25 de mayo de 1977 lo localizó alojado en la alcaidía de la Policía Federal. "Estaba llorando, golpeado, no podía parar de llorar y nos dijo `olvídense de mí, no voy a salir vivo de acá, no me visiten más, rehagan sus vidas`", detalló el ex canciller Héctor Timerman ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, que juzgó a los represores que se desempeñaron en los centros clandestinos del Circuito Camps.

El canciller relató que antes de localizar a su padre se entrevistó con el represor Miguel Etchecolatz, entonces jefe de Inteligencia de la policía bonaerense, a quien acudió a ver junto al rabino Marshall Meyer. "Meyer le dijo `yo se que te robaste una oveja y yo soy el pastor de esa oveja y no me voy a ir de acá hasta encontrarla", relató el ex canciller. 

Ante esas palabras, recordó Timerman durante el juicio, Etchecolatz miró al rabino y le dijo "por mucho menos hay gente que se fue de acá hecha humo". Etchecolatz, más tarde, se comunicó con la familia y les informó dónde estaba el periodista, aunque en esa oportunidad sólo se les permitió verlo. Tiempo después, el periodista sería liberado por los militares.

El papel de Ibérico Saint Jean

En su declaración ante la justicia, Timerman leyó además una serie de artículos publicados en el diario La Opinión meses antes de su secuestro donde cuestionaban al gobernador Saint Jean o reproducían fuertes declaraciones de éste sobre la represión ilegal que se registraba en ese momento en el país. Además, adjuntó una seria de cables de intercambio entre la Embajada de Estados Unidos y el Departamento de Estado norteamericano en los que, según Timerman, se revela la decisión de secuestrar a su padre.

"El 20 de octubre de 1976 La Opinión reprodujo declaraciones de Saint Jean en el congreso de IDEA en las que éste decía que `en esta lucha ideológico, integral, no se puede ser neutral ni ambivalente, unos sucumbirán por indiferentes, los otro serán fusilados por colaboracionistas´ y esto causaba malestar en el grupo de La Plata", destacó el canciller.

Los tres grupos de interrogadores

El entonces ministro de Relaciones Exteriores puntualizó que tres grupos bien identificados participaron en los interrogatorios bajo torturas que sufrió Jacobo Timerman: uno era el que encabezaban el coronel Ramón Camps y el capellán de la policía Christian Von Wernich, quienes "se centraban en sus actividades subversivas y el carácter subversivo de La Opinión y por ser activista sionista".

En el segundo grupo de interrogadores ubicó a "gente más profesional que conocía de economía internacional y estaban interesados en las relaciones de los grupos económicos con la subversión y las vinculaciones a la investigación del Caso Graiver", apuntó.

En ese momento, Timerman destacó que el propio Camps reconoció que utilizó "a grupos de civiles para que se dedicaran al estudio de los artículos que se publicaban en La Opinión". Por último, el ex canciller señaló que el tercer grupo eran "los torturadores". "A mi padre lo torturaron con picana eléctrica, con falta de alimentos, haciéndolo dormir en una cucha de perro con rejas y haciéndolo presenciar las torturas infligidas a otros prisioneros", enumeró.

También puntualizó que uno de los interrogadores que torturó a su padre era el general Bartolomé Gallino, que apareció nombrado en una solicitada que publicaron el 19 de mayo de 1977 los diarios Clarín, La Nación y La Razón, donde detallaban el traspaso de acciones de Papel Prensa. 

Fuente:Pagina12


9 de noviembre de 2021

LA PLATA: Un hermano de uno de los adolescentes detenidos en La Noche de los Lápices relató el secuestro.

 

Un hermano de uno de los adolescentes detenidos en La Noche de los Lápices relató el secuestro

08-11-2021

Víctor, uno de los hermanos de Francisco López Muntaner, adolescente detenido y desaparecido en el hecho conocido como La Noche de los Lápices, relató el secuestro del joven de 16 años y las consecuencias que sufrió como soldado durante la Guerra de Malvinas.

Victor López Muntaner dio testimonio hoy ante el Tribunal Oral Federal de La Plata que juzga al represor Miguel Etchecolatz y al exjefe policial Julio Garachico, y también ante el tribunal que lleva adelante el juicio unificado por las víctimas de Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y El Infierno, ya que en ambos juicios se investiga el caso de su hermano.

El testigo relató las circunstancias en las que, en la madrugada del 16 de septiembre de 1976, un grupo de tareas ingresó a su casa y se llevó secuestrado a su hermano, frente a la madre de ambos.

Contó que su mamá, Irma Irene Muntaner, quiso saber por qué se lo llevaban esposado y uno de los hombres respondió: "Si él (por Francisco) nos dice lo que queremos saber yo mismo se lo traigo de regreso".

"¿Y si no sabe lo que ustedes le preguntan, quiso saber mi madre, a lo que el hombre le advirtió: ´entonces que se atenga a las consecuencias´ y se lo llevaron", recordó.

Francisco López Muntaner dijo que, luego, por declaraciones de otros sobrevivientes supo que su hermano estuvo cautivo en Arana y el Pozo de Banfield.

"A partir del secuestro de Pancho al vecindario le costaba acercarse, mis padres tenían comercio y los clientes comenzaron a dejar de comprar: los vecinos no dejaban que sus hijos se juntaran con nosotros y a mi que me tocó transcurrir toda la secundaria me tocó sufrir amonestaciones", detalló Victor.

Contó además que cuando debió renovar su DNI, "los organismos de derechos humanos aconsejaron a mi madre que me registrara con un sólo apellido para que no me pudieran identificar.

Pero al cumplir con el servicio militar supo que sus superiores sabían bien que él era familiar de un detenido desaparecido: "Me separaban del grupo y me hacían hacer movimientos vivos aparte y me decían que eso era así porque era familiar de un detenido desaparecido y me daban los nombres de todos mis hermanos".

"Durante la Guerra de Malvinas cuando ya subíamos a los camiones para viajar a Malvinas, me bajan del camión y traen a otro soldado y me hacen entregar todo mi equipo. Suben al camión y se van a la Guerra mientras a mi me meten en el calabozo", dijo.

"Todo el tiempo que duró la guerra me tuvieron en el calabozo, por ser familiar de un detenido desaparecido", subrayó.

"Solo me dejaban salir si necesitaban algo, como habían quedado pocos soldados. Y de noche me sacaban y me llevaban a la Oficina de Inteligencia donde un coronel de apellido Mora me decía que sabía muy bien quien era yo, que tenía familiares detenidos desaparecidos y que por eso no había ido a la Guerra", apuntó.

El Tribuna Oral Federal 1 de La Plata juzga desde el 30 de agosto último al represor Miguel Etchecolatz y al exjefe policial Julio Garachico por los secuestros, torturas y crímenes cometidos en el excentro clandestino conocido como "Pozo de Arana" en perjuicio del albañil López; Norberto Rodas; Alejandro Emilio Sánchez; Patricia Dell Orto, Efraim Guillermo Cano, Ambrosio De Marco y el estudiante de La Noche de los Lápices Francisco López Muntaner.

Con otra composición de jueces, el mismo tribunal juzga desde el 27 de octubre último a 17 represores, entre ellos Miguel Etchecolatz y el exmédico policial Jorge Berges, por los delitos cometidos contra casi 500 víctimas alojadas en los centros clandestinos de detención conocidos como Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y El Infierno.

Fuente:GrupoLaProvincia.com

19 de octubre de 2021

Audiencia Juicio Pozos de Banfield, Quilmes y El Infierno.

 

Audiencia Juicio Pozos de Banfield, Quilmes y El Infierno

Seguí la transmisión en vivo del juicio contra los represores que actuaron en los centros clandestinos de Quilmes, Banfield y Avellaneda.

Valeria Jasper
Martes 19 de octubre 

TOCF La Plata N°1 - LESA HUMANIDAD - Causa Minicucci. Nombre popular: Las Brigadas - YouTube

Declaran Luis Ángel Pérez, hermano de Héctor Pérez, fue secuestrado el 29 de noviembre de 1976 y visto en el CCD Brigada de Investigaciones de Lanús con asiento en Avellaneda, y Martín Carriquiriborde, hermano de Gabriela Carriquiriborde, secuestrada el 30 de setiembre de 1976, con 19 años de edad y estando embarazada, vista por sobrevivientes en el Pozo de Banfield.

Fuente:LaIzquierdaDiario

1 de septiembre de 2021

Dictadura en el conurbano: «En la escuela decía que la ocupación de mi papá era desaparecido».

 


Dictadura en el conurbano: «En la escuela decía que la ocupación de mi papá era desaparecido»

Laura Lafleur esperaba que con la vuelta de la democracia en 1984 también regresara su padre, Gustavo Lafleur, secuestrado en noviembre de 1976. Por testimonios, supieron que estuvo secuestrado en El Infierno de Lanús. Allí también estuvo Corina Yoli, trabajadora social de la Fundación Emaús.

Por  Gabriela Calotti -

Ago 31, 2021

Por Gabriela Calotti

«Soy la hija de Gustavo Lafleur, quien fue detenido y desaparecido y visto en el centro clandestino de detención de la Brigada de Lanús conocido como El Infierno», afirmó el martes Laura Lafleur ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata, que lleva adelante desde octubre de 2020 el juicio por los delitos de lesa humanidad perpetrados en las Brigadas de Banfield, de Quilmes y de Lanús, esta última con asiento en Avellaneda.

Aunque tenía dos años cuando un comando armado irrumpió en su casa de Castelar y secuestró a su papá, Laura pudo reconstruir lo sucedido aquella madrugada y meses después gracias a los relatos de su madre, Helena Alapín (fallecida el año pasado), de su hermano, Lautaro, cuatro años mayor que ella y de sobrevivientes del genocidio.

Después de permanecer varias horas en su casa, la madrugada del 10 de noviembre de 1976, esos hombres armados se llevaron a su papá, que tenía 32 años y militaba en la organización Montoneros. A través de testimonios de sobrevivientes, como Horacio Matoso y Nilda Eloy, pudo saber que «fue visto en la Brigada de San Justo y luego en El Infierno de Lanús», aseguró esta mujer con voz pausada y una angustia creciente.

«Matoso cuenta que mi papá llega a El Infierno junto con un grupo de detenidos que venían de la Brigada de San Justo, [como] José Rizzo, Darío Chidichimo y un tal Jaramillo», refirió Laura Lafleur.

Vivir con la ausencia

«Quizás en lo que puedo más aportar yo en ese sentido es lo que a mí me genera todo este relato de la ausencia de mi papá. Yo era muy chiquita. No tengo recuerdos de mi papá […] es muy difícil explicar a alguien de dos años que alguien desaparece de golpe», explicó de forma virtual al tribunal integrado por los jueces Ricardo Basílico, Esteban Rodríguez Eggers, Walter Venditi y Fernando Canero.

«En ese momento, de muy chiquita, el recuerdo que yo tengo es ser como rara porque no tenía papá. Luego, con el advenimiento de la democracia, a pesar de que mi mamá nos había dicho de que a mi papá lo habían matado, yo tenía la fantasía de que mi papá viniera a buscarme a la escuela hacia el 84… tenía miedo de no reconocerlo […] O cuando te preguntaban ocupación del padre, yo ponía desaparecido», relató.

A partir de los treinta años, Laura pudo empezar a preguntarse qué significaba para ella que su padre «fuera un desaparecido». Y es en el marco de ese proceso personal, emocional y familiar que confió en que su testimonio les permitiera saber «qué pasó, en qué condiciones vivió sus últimos meses, cómo murió y dónde está su cuerpo», sostuvo.

A su padre le decían «Tato» o «Chicho». «Desde su juventud había militado en el peronismo, en la Juventud Peronista Revolucionaria, junto a Gustavo Rearte, con quien fue a Cuba, y a fines de los sesenta empieza a integrar un grupo junto a Sabino Navarro. Ese grupo luego se juntaron y formaron la agrupación Montoneros», precisó.

Era maestro mayor de obras, pero en el momento de su secuestro trabajaba en una fábrica metelúrgica de La Matanza, donde también tenía actividades sindicales.

Tras su secuestro presentaron varios habeas corpus. Su abuela paterna le escribió inclusive al dictador Jorge Rafael Videla con la esperanza de que le dijeran algo sobre su hijo, pero todo fue en vano.

«Esperemos que se haga justicia y que los responsables de infligir tanta tortura y tanto sufrimiento tengan su justa condena», confió Laura Lafleur, antes de mostrar el pañuelo de Madres de Plaza de Mayo que era de su abuela.

Lautaro Lafleur tenía seis años cuando secuestraron a su padre. Su relato, más breve que el de su hermana, completó la descripción de aquel allanamiento durante el cual los obligaron a permanecer en su dormitorio.

Él y su hermana dieron muestras de sangre al Equipo Argentino de Antropología Forense a la espera de que en algún momento sean encontrados los restos de su papá.

«No sé muy bien cómo dimensionar esas consecuencias. Básicamente fue crecer sin mi padre», respondió cuando una de las abogadas querellantes le preguntó acerca de cómo fue su vida tras el secuestro de su progenitor.

El trabajo social, blanco de la represión

Patricia Eva Rinderknechet tenía veintidós años en 1976. Había llegado a la Argentina tras el golpe de Estado en Uruguay en 1973, donde participaba en actividades sociales, militancia estudiantil y con la Iglesia.

Aquí encontró trabajo en la Fundación Emaús, impulsada por el abate Pierre en Francia tras la Segunda Guerra Mundial para socorrer a la población más desfavorecida. En la Argentina impulsaban proyectos en el interior del país y en el conurbano. Allí conoció a Liliana Corina Yoli, una trabajadora social oriunda de General Rodríguez, de treinta años, que la sumó para trabajar con grupos de jóvenes en Santiago del Estero como voluntarios en zonas de extrema pobreza.

Patricia recordó el martes con mucha admiración el trabajo que llevaba adelante Corina, como por ejemplo lograr la formación de una cooperativa de ladrilleros en San Andrés de Giles financiada por la asociación Emaús.

«Corina era muy activa, tenía muchas iniciativas», aseguró al tribunal esta mujer a quien Corina le ofreció albergue en su departamento de la ciudad de Buenos Aires para que pudiera estudiar magisterio y seguir trabajando en Emaús Constitución.

«El 24 de agosto del 76 yo estaba volviendo al departamento a eso de las nueve de la noche. Abro con mi llave y al abrir veo que estaba todo oscuro. Enseguida se me tiran encima, me golpean, y cuando me levantan tenía la cabeza tapada. Temblaba como una hoja», así comenzó el relato de Patricia sobre la noche en que un comando de unos seis hombres las secuestraron a ella, a Corina y a otro amigo, Rubén Calatayud.

En un momento le sacaron la cartera y vieron su documento. «Me dicen que era tupamara. Me encuentran la foto de mi novio, que era chileno. Me preguntaban si era del MIR 19… una mezcla del MIR chileno y del M19 de Colombia», agregó.

En varios autos los llevaron a una zona fuera de la ciudad. «Había olor a pasto». Ella piensa que era una casa quinta ocupada. Allí fue torturada con picana y con un cigarrillo encendido. «Yo tenía mucho miedo, pero no conocía nada. Yo sabía que Corina era peronista, pero para mí ella no participaba en Montoneros», aseguró.

Patricia Eva relató que horas después la obligaron a cebar mate y a presenciar el interrogatorio al que un hombre «muy bien arreglado», de «unos 35 o 40 años», «que para mí era del Ejército» y estaba vestido de civil, sometió a Corina en la misma cama metálica. Ese «oficial la acusa de que en estos campamentos a donde llevaban chicos jóvenes los estaban convirtiendo en guerrilleros de Montoneros y del ERP», indicó al recordar el episodio.

Al día siguiente, ya 25 de agosto, a ella y a Rubén, según se dio cuenta después, los llevaron en auto hasta una zona descampada cercana a la ruta 202 entre San Miguel y Moreno.

«Al otro día fui a ver a la familia de Corina y me cuentan que primero habían ido a buscarla a General Rodríguez».

«A los quince días, por el 10 de septiembre, la sueltan a Corina. Cuenta que la habían liberado en una zona de Dock Sud, junto a su amigo Eduardo Cora y la señora de Eduardo, que se llamaba Gladys Yolanda Rodríguez. Que habían estado quince días secuestrados en condiciones muy severas. Que sabían dónde estaban porque pasaba un avioncito que promocionaba un circo de la zona sur», explicó antes de afirmar que por testimonios en este juicio «supe que todos ellos estuvieron en El Infierno».

Corina falleció años después, de cáncer, sin haber contado lo que le había pasado ni a la Conadep ni a la Justicia, contó Patricia Eva en su primera declaración en un juicio por delitos de lesa humanidad.

El presente juicio por los delitos perpetrados en las Brigadas de la Policía bonaerense de Banfield, Quilmes y Lanús es resultado de tres causas unificadas en la causa 737, con solo dieciocho imputados y apenas dos de ellos en la cárcel: Miguel Osvaldo Etchecolatz y Jorge Di Pasquale. El resto está cómodamente en su casa.

El juicio oral y público comenzó el 27 de octubre de 2020 de forma virtual debido a la pandemia. Por los tres centros clandestinos de detención pasaron 442 víctimas tras el golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, aunque algunas estuvieron secuestradas en la Brigada de Quilmes antes del golpe. Más de 450 testigos prestarán declaración en este juicio.

Las audiencias pueden seguirse a través de las plataformas digitales de La Retaguardia TV y el Facebook de la Comisión Provincial por la Memoria. Más información en el blog del Programa de Apoyo a Juicios de la UNLP.

La próxima audiencia será el martes 7 de septiembre a las 9 hs.

Fuente:Contexto

25 de agosto de 2021

Familiares de un desaparecido reclamaron la "pena máxima" para los represores y la apertura de los archivos.

 

Familiares de un desaparecido reclamaron la "pena máxima" para los represores y la apertura de los archivos

2 de junio de 2021

Nieto recuperado reclamó cárcel efectiva para los genocidas que arruinaron 4 generaciones.

Nieto recuperado reclamó cárcel efectiva para los genocidas que arruinaron 4 generaciones

01-06-2021

Diego Ogando Montesano, nieto recuperado número 118, reclamó hoy "cárcel efectiva para los genocidas" de la última dictadura militar, tras relatar las dramáticas circunstancias de su nacimiento en el centro clandestino Pozo de Bánfield, donde su madre fue mantenida cautiva y obligada a parir "vendada y esposada".

"Hay un antes y un después del 2015 en mi vida. Conocer la verdad reconforta, pero hay mucho dolor, muerte, mis padres desaparecidos, una hermana que a consecuencia de esto no pudo seguir viviendo más, por eso digo que estos genocidas arruinaron cuatro generaciones", remarcó Ogando Montesano ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata.

El nieto recuperado dio su testimonio hoy ante los jueces Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Ricardo Basilico, quienes juzgan a más de una decena de represores por los delitos cometidos en el Pozo de Bánfield y el Pozo de Quilmes durante la última dictadura militar.

"Quiero pedirles (a los jueces) cárcel común y efectiva; nada de domiciliaria para esta gente, si es que se le puede llamar gente", expresó el hombre, quien dio detalles de cómo los genocidas "arruinaron" varias generaciones de su familia y mencionó el suicidio de su hermana Virginia, víctima de la depresión, en el 2011.

Contó que a él lo "compraron" y que sus padres de crianza -quienes no podían tener hijos- le dijeron la verdad, que había sido adoptado en forma ilegal, con el pago de dinero de por medio.

"En mi partida de nacimiento figura que nací el 17 de diciembre de 1976, pero siempre supe que no era esa la fecha de nacimiento. Nunca pensé en hacerme a prueba de ADN porque pensaba que si resultaba ser hijo de desaparecidos ellos (sus padres de crianza) podían tener problemas judiciales", explicó.

El hombre de 44 años, que vive en Estados Unidos desde el 2000, relató que al morir sus padres adoptivos, en el 2015, se acercó a la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, donde en cuanto vieron su partida de nacimiento se dieron cuenta que era apócrifa y en ella aparecía el nombre de una partera Juana Franisevich, cercana al médico policial Jorge Berges, que se dedicaba a la venta de bebés.

Diego Martín se hizo la toma de muestra en el consulado argentino en Miami y pasaron casi 6 meses hasta que un día recibió el llamado de Claudia Carlotto.

"¿Estás sentado?, porque voy a contarte la historia de tu vida", le dijo Claudia a Diego Martín, que desde el otro lado de la línea oyó por primera vez el nombre de sus padres: Jorge Ogando y Stella Maris Montesano, ambos secuestrados el 16 de octubre de 1976, cuando la mujer de 24 años tenía ocho meses de gestación y su hermana Virginia 3 años.

Carlotto le contó que había nacido en el Pozo de Bánfield, que su hermana y su abuela lo buscaron siempre y le preguntaron si quería hablar con su abuela, Delia Cecilia Giovanola, una de las 12 fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo.

"Con ella tengo un vínculo excelente, nos hablamos a diario, todo el tiempo", contó Diego Martín, quien lamentó no haber conocido a su hermana Virginia, quien en el 2011 se arrojó del piso 20 de un edificio en Mar del Plata.

Afirmó que "es terrible no haberla conocido. Cuando ella empezó a buscar conocer detalles del cautiverio de nuestros padres, querer saber de las torturas, todo eso le hizo muy mal y entró en una depresión muy grande".

Fuente:GrupoLaProvincia.com

 

1 de junio de 2021

Una sobreviviente de la "Noche de los Lápices" declara en un juicio a represores.

 01/06/2021  LESA HUMANIDAD

Una sobreviviente de la "Noche de los Lápices" declara en un juicio a represores

Emilce Moler brindará su testimonio en la cauda que juzga el accionar de la dictadura en los centros clandestinos de detención Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y El Infierno, en Lanús. También lo hará Martín Ogando, nieto recuperado nacido en cautiverio.












Emilce Moler es una de las sobrevivientes de "La Noche de los Lápices".


Emilce Moler, sobreviviente de "La Noche de los Lápices" y un nieto recuperado declararán este martes ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, que juzga a 17 represores, entre ellos, Miguel Etchecolatz, por los secuestros, torturas y crímenes cometidos en los centros clandestinos de detención Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, y El Infierno, en Lanús, durante la última dictadura cívico militar.

Moler y Martín Ogando, nieto recuperado 118, prestarán declaración testimonial en el marco del juicio unificado por los delitos cometidos en esos centros clandestinos de detención.

Moler relatará lo ocurrido entre el 16 y el 17 de septiembre de 1976, cuando junto a otros nueve jóvenes platenses que habían participado el año anterior de las movilizaciones por el boleto estudiantil, fueron detenidos por efectivos del Ejército y la Policía Bonaerense.

De ese grupo, Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Claudio de Acha, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro permanecen desaparecidos, y Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce, lograron sobrevivir.

Miguel Etchecolatz es uno de los exrepresores a los que juzga el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata
Miguel Etchecolatz es uno de los exrepresores a los que juzga el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata


Por su parte, Martín Ogando, describirá lo que pudo reconstruir sobre su nacimiento en el Pozo de Banfield, donde su madre, Stella Maris Montesano, estaba cautiva, tras haber sido secuestrada de su casa junto a su esposo, Jorge Ogando, el 16 de octubre de 1976, en la ciudad de La Plata.

Martín nació el 5 de diciembre de 1976. Su madre lo pudo tener apenas 5 días con ella y luego fue regresada a su celda.

El bebé fue adoptado por un matrimonio y creció sabiendo parte de su historia, pero recién en el 2015, cuando murió la pareja que lo crió, el joven se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo para resolver las dudas que tenía sobre su identidad y se convirtió luego en el nieto recuperado 118.

El TOF 1, integrado por Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Ricardo Basilico, juzga por los delitos cometidos en el Pozo de Banfield y el Pozo de Quilmes al exministro de Gobierno bonaerense durante la dictadura, Jaime Smart; al exdirector de Investigaciones de la Policía bonaerense, Miguel Etchecolatz; el exmédico policial Jorge Antonio Berges, y a los imputados Federico Minicucci; Carlos Maria Romero Pavón, Roberto Balmaceda y Jorge Di Pasquale.

También empezó a juzgar a Guillermo Domínguez Matheu; Ricardo Fernández; Carlos Fontana; Emilio Herrero Anzorena; Carlos Hidalgo Garzón; Antonio Simón; Enrique Barré; Eduardo Samuel de Lío y Alberto Condiotti.

Por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro conocido como "El Infierno" también están imputados Etchecolatz, Berges y Smart y el ex policía Miguel Angel Ferreyro.

El Pozo de Banfield fue uno de los centros clandestinos de detención más grandes que funcionaron en la provincia de Buenos Aires.
El Pozo de Banfield fue uno de los centros clandestinos de detención más grandes que funcionaron en la provincia de Buenos Aires.


Por los crímenes en el Pozo de Banfield y Quilmes, dos de los centros clandestinos de detención más grandes que funcionaron en la provincia de Buenos Aires, se juzgarán los delitos sufridos por 429 víctimas y se prevé que declaren unos 400 testigos.

Por los delitos cometidos contra 62 víctimas en el centro conocido como "El Infierno", que funcionó en la Brigada Lanús, será juzgado también Etchecolatz, el civil Jaime Smart, el exrepresor Juan Miguel Wolk (también juzgado por ambos Pozos) y el expolicía Miguel Angel Ferreyro.

Fuente:Telam