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31 de diciembre de 2023

Puerta 8: Identifican otro posible centro clandestino dentro de Campo de Mayo.

 

Le prohibieron al Ministerio de Defensa alterar la zona

Puerta 8: Identifican otro posible centro clandestino dentro de Campo de Mayo

Un denunciante anónimo dio detalles del lugar. El Archivo Nacional de la Memoria (ANM) y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación realizaron una investigación y la jueza de San Martín Alicia Vence concluyó que pudo ser otro de los lugares que se usaron para mantener cautivas a personas, torturarlas y después eliminarlas. El lugar funcionó bajo las órdenes del teniente coronel Herman Tetzlaff, apropiador de la legisladora Victoria Montenegro y quien se robó a Horacio Pietragalla Corti, exsecretario de Derechos Humanos.

Por Luciana Bertoia

 Imagen: Bernardino Avila

La Puerta 8 es uno de los accesos a la guarnición militar de Campo de Mayo. A pocos metros de esa entrada y frente a la Ruta 8, existió durante los años de la dictadura una edificación blanca, con tejas rojas y persianas verdes que, hacia finales de la década de 1990, fue demolida. Después de haber recibido una declaración anónima –aportada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación (SDH)–, la jueza federal de San Martín Alicia Vence dictó una medida de no innovar en la zona porque considera que hay elementos suficientes para considerar que ese lugar podría haberse usado como centro clandestino de detención, tortura y exterminio durante el terrorismo de Estado –como otros espacios que también funcionaron dentro del predio de Campo de Mayo.

Hace dos años, la auxiliar fiscal Gabriela Sosti definió a Campo de Mayo como un infierno a cielo abierto. En sus más de 5000 hectáreas, hubo distintos lugares que funcionaron como centros clandestinos: el Campito, Las Casitas, la Prisión de Encausados y el Hospital Militar, entre otros. Ese infierno –a 40 años de recuperada la democracia–, sigue siendo, en buena parte, un misterio por descifrar.

En julio pasado, el Archivo Nacional de la Memoria (ANM) –que depende de la SDH y entonces estaba a cargo de Marcelo Castillo– recibió una declaración anónima de una persona que arrojó luz sobre uno de los espacios de los que se hablaba y había poca información: la Puerta 8 de Campo de Mayo.

La denuncia indicaba que, ingresando por esa entrada y a unos 50 metros de una garita que controlaba la Gendarmería, existía un bloque de edificios que habrían funcionado como el Destacamento de Comunicaciones Puerta 8 o la Estación de Radio Puerta 8. El edificio principal tenía pisos amarillos y rojos. Los edificios laterales se usaban para alojar al personal militar. Había un galpón para guardar vehículos y una cancha de fútbol. La denuncia indicaba, además, que en ese lugar se habría torturado y que se habrían sacado cuerpos para ser escondidos en otros lugares.

El edificio, según la persona que denunció, habría funcionado bajo las órdenes del teniente coronel Herman Antonio Tetzlaff, el militar que se robó a Victoria Montenegro y Horacio Pietragalla Corti –quienes recuperaron su identidad gracias a la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo. Tetzlaff se apropió de Victoria, a quien anotó como su segunda hija, mientras que entregó a Horacio a una mujer que trabajaba en su propia casa.

El edificio como tal no existe ahora. Una investigación realizada por el ANM con imágenes aéreas permitió reconstruir que efectivamente existió entre 1972 y 1997. Después fue demolido y solo quedaron los escombros. No es la primera vez que en Campo de Mayo se destruían edificios para borrar evidencias: ya lo habían hecho --en plena dictadura-- con el Campito. En diciembre de 1997, curiosamente, Tetzlaff fue detenido por la apropiación de Victoria.

Para la jueza Vence, hay elementos para avanzar con una investigación más profunda sobre el lugar. “Existen elementos que me hacen pensar que ese lugar demolido podría haber funcionado como centro clandestino de detención y que allí podrían haberse llevado a cabo enterramientos”, escribió la magistrada en la resolución a la que tuvo acceso Página/12. Vence le ordenó al Ministerio de Defensa –a cargo de Luis Petri– no modificar, mudar, alterar o introducir cambios en la zona.

"Siempre han existido presunciones de que en Campo de Mayo existieron otros lugares de cautiverio además de El campito, Las Casitas, el Hospital Militar, la Cárcel de Encausados, entre los más conocidos. Por eso es necesario que se investigue a fondo la existencia de este probable sitio”, reclama el abogado querellante Pablo Llonto. “En estos 20 años se avanzó mucho en la determinación de hechos ocurridos dentro de todo Campo de Mayo, pero quedan centenares de casos sin determinación de lo que ocurrió y de sus responsables, y por ello es necesario acelerar todas estas investigaciones".

Una foto aérea de la edificación en 1972. Fuente: ARBA- ANM-SDH.


Una foto aérea de 1999 muestra que fue demolida la edificación. Fuente: ARBA-ANM-SDH.


Un hombre de la inteligencia militar

Tetzlaff nació el 28 de junio de 1939 y murió el 17 de mayo de 2003. En el Ejército se especializó en el arma de Comunicaciones. Se casó con María del Carmen Eduartes antes de que lo destinaran a Mendoza. Allí empezó su lucha contra “elementos subversivos”. En un reclamo administrativo consignó que entre 1960 y 1962 estuvo abocado al combate de la Unión Guerrillera Andina (UGA).

En 1974, hizo el curso básico de comando. En 1975, lo mandaron a combatir al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) cuando copó el Batallón de Arsenales 121 Fray Luis Beltrán de Rosario. El 9 de enero de 1976, Tetzlaff ya estaba en Campo de Mayo, donde fue destinado a la sección de Inteligencia. El 13 de febrero de ese año, una patota al mando de Tetzlaff entró en la casita de William Morris en la que vivían Hilda Ramona Torres y Roque Orlando Montenegro con su beba de trece días. Los tres fueron secuestrados. Tetzlaff se quedó con la beba, la inscribió como si hubiera nacido el 28 de mayo de 1976 –un día antes del Día del Ejército– y la llamó María Sol.

En diciembre de 1976, Tetzlaff fue destinado al Batallón Logístico 10 con asiento en Villa Martelli. Allí fue el oficial de Operaciones (S3) y el oficial de Inteligencia (S2). En Martelli mantuvo cautivos a dos grupos de secuestrados que venían del centro clandestino El Vesubio. Por su rol en la represión, Tetzlaff –a quien los sobrevivientes recuerdan como un hombre corpulento y muy violento– le dieron un diploma de honor.

Herman Antonio Tetzlaff. Foto de su legajo.

En 1979, el Ejército le dio una nueva misión: poner en funcionamiento la Agrupación de Operaciones Electrónicas, que tuvo asiento en City Bell. En 1980, volvió a Campo de Mayo como jefe del Centro Fijo de Comunicaciones de esa guarnición. Entre 1980 y 1983, Tetzlaff se dedicó a hacer tareas de inteligencia y operaciones electrónicas contra las “bandas de delincuentes terroristas”. En un descargo administrativo, contabilizó 1017 operativos “sin perjuicio de sus funciones”. Una hipótesis probable es que el destacamento de Puerta 8 haya estado activo como centro clandestino durante ese período.

En democracia, Tetzlaff estuvo al frente de una unidad militar en San Martín y pidió el retiro voluntario en 1992. Al tiempo montó una agencia de seguridad con otros integrantes de su patota. Cuando Tetzlaff cayó en desgracia y fue detenido por la apropiación de Victoria, sus compinches empezaron a presionarlo para que vendiera su parte. Lo hizo. Después puso un locutorio en Campo de Mayo.

Tetzlaff trabajaba también para la empresa Mercedes Benz y posiblemente estuvo vinculado a la intervención de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) durante la dictadura. En su casa guardaba distintos teléfonos de esa compañía. También tenía, entre sus "tesoros", grabaciones con interrogatorios y una manopla, según cuenta Montenegro en su libro Hasta ser Victoria.

El vínculo de Tetzlaff con Campo de Mayo parece innegable. La casaquinta que tenía la familia en la zona de Cañuelas se llamaba “El Campito”. Los perros que habitaban la vivienda eran dos ovejeros que venían de la guarnición militar. En su libro, Montenegro recuerda que uno de ellos mascaba alambres de púa. Eran tan hermosos como asesinos, los describe.

Cuando Victoria declaró en el juicio por el plan sistemático de robo de niños y niñas, la justicia ordenó allanar la quinta “El Campito”. No se encontraron elementos, pero la sospecha es que ese lugar posiblemente haya guardado algunos de los secretos de Tetzlaff. Hoy, la quinta no existe más. El terreno se usó para montar un country.

Fuente:Pagina12

4 de noviembre de 2023

CCDyE dentro de Campo de Mayo.

Fuente:Argentina.gob.ar

Dentro de la guarnición militar de Campo de Mayo funcionaron al menos cuatro centros clandestinos de detención durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983) y antes de esta: “El Campito” –también nombrado como “Los Tordos”–, el Destacamento de Inteligencia 201 conocido como “Las Casitas” o “La Casita”, la Prisión Militar de Encausados y el Hospital Militar “Campo de Mayo”.

Plano de centros clandestinos de detención Campo de Mayo

“El Campito”

Según testimonios obrantes en el Archivo Nacional de la Memoria y en causas judiciales, en “El Campito” estuvieron secuestrados mujeres y hombres perseguidos por su militancia política, social y sindical. También se encontraban detenidos ilegalmente muchos de sus hijos e hijas menores de edad. Las víctimas permanecían en condiciones inhumanas de detención y eran sometidas a torturas, incluyendo la violencia sexual. “El Campito” fue demolido, presuntamente entre fines de 1978 y mediados de 1979. En 2010, por orden judicial, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó excavaciones que permitieron detectar y registrar casi la totalidad de las estructuras de este centro clandestino.

Este lugar también funcionó como maternidad clandestina.

El 30 de septiembre de 2022, la Secretaría de Derechos Humanos señalizó este lugar como sitio de memoria del terrorismo de Estado.

Cartel de señalización de El Campito

“Las Casitas”

Las instalaciones de “Las Casitas” fueron utilizadas en forma eventual como lugar de detención. Los testimonios coinciden en describir el lugar como un chalet con una galería, dos habitaciones, cocina y baño. Se presume que fueron llevadas personas secuestradas a dicho lugar en el período de 1976 a 1979. Allí se asentó también el Destacamento de Inteligencia 201, dependiente del Comando de Institutos Militares, creado en noviembre de 1977.

Hospital Militar Campo de Mayo

Fue probado a través de sentencias judiciales que el pabellón de Epidemiología fue utilizado como lugar de detención ilegal. Las personas detenidas-desaparecidas, algunas de ellas embarazadas, eran trasladadas a este hospital desde distintos centros clandestinos del conurbano bonaerense para recibir asistencia médica; sin embargo, seguían sometidas a torturas. Luego eran llevadas a otros lugares de detención, liberadas, asesinadas o desaparecidas.

Este lugar también funcionó como maternidad clandestina.

El 10 de junio de 2022, la Secretaría de Derechos Humanos señalizó este lugar como sitio de memoria del terrorismo de Estado.

Cartel señalización del Hospital Militar de Campo de Mayo

Prisión Militar de Encausados

El inicio del funcionamiento de la Prisión Militar de Encausados se remonta a los primeros meses de 1976 en un lugar que era conocido como “El Alambrado”, que había servido de prisión para los Testigos de Jehová –estuvieron detenidos por ser objetores de conciencia, su permanencia no se dio en el marco de clandestinidad, pero fueron sometidos a torturas, simulacros de fusilamiento, condiciones de detención precaria y trabajos forzosos–, soldados y otros detenidos. Entre fines de 1976 y principios de 1977, las personas detenidas fueron trasladadas al Casino de Oficiales. “El Alambrado” fue modificado luego de la mudanza: se colocaron en el perímetro chapas –en lugar de los alambres– para impedir que el resto de los detenidos pudiera ver lo que sucedía adentro. “Las Chapas”, como se conoció el lugar en esta segunda etapa, era el centro de detención de los prisioneros políticos. Este centro de detención siguió funcionando al menos hasta diciembre de 1980.

Este lugar también funcionó como maternidad clandestina.

Actualmente aquí funciona la Unidad Penal N° 34. En esta unidad cumplen su condena muchos de los represores sentenciados a prisión en los distintos juicios por crímenes de lesa humanidad.

Circuito represivo

Campo de Mayo era el asiento del Comando de Institutos Militares, que ejerció el control operacional de la Zona de Defensa IV con jurisdicción en los partidos de Escobar, General San Martín, General Sarmiento, Pilar, San Fernando, Tigre, Tres de Febrero y Vicente López, de la provincia de Buenos Aires.

25 de septiembre de 2023

Un documento inédito con la identidad de 19 secuestrados en Campo de Mayo.

 

Un documento inédito con la identidad de 19 secuestrados en Campo de Mayo

Un aporte a la verdad y a la Justicia

El Archivo Nacional de la Memoria recibió una lista con los nombres de detenidos ilegales de origen chileno y uruguayo que estuvieron en esa guarnición militar y luego fueron exiliados. Hace 47 años fueron llevados de una sede universitaria en José C. Paz

Por Ailin Bullentini
El documento que 47 años después recibió el Archivo de la Memoria y prueba el secuestro.. Imagen: Jorge Larrosa

El 28 de marzo de 1976, una patota de fuerzas conjuntas acudieron a la ex sede de la Facultad Luterana de Teología, ubicada en José C. Paz y se llevaron a 19 personas que habían huído de la dictadura chilena años antes y que en el conurbano la Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF) les había dado asilo. Entonces y durante muchos años, se supo que todas habían estado secuestradas en la guarnición militar de Campo de Mayo durante 11 días y que, al menos unas cuatro habían sobrevivido. Del resto, nada. Hasta estos días, en los que trabajadores archivistas de CAREF hallaron un documento inédito en el que quedó registrado el nombre de cada una de las víctimas y certificado que todas ellas fueron liberadas y partieron al exilio. El papel ya está en manos del Archivo Nacional de la Memoria (ANM). Su presidente, Marcelo Castillo, adelantó que el refugio será señalizado como sitio de memoria.

“Entregamos este documento en la convicción de que tenemos que mantener la memoria, tenemos que seguir buscando la verdad y que se haga justicia”, sostuvo Susana Jacob, presidenta de la junta directiva de la comisión, durante la conferencia de prensa en la que formalmente Castillo recibió el listado con los nombres de los sobrevivientes de aquel operativo de la última dictadura cívico militar vinculado con los crímenes de lesa humanidad que tuvieron lugar en El Campito, uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que funcionaron en Campo de Mayo.

El documento tiene membrete de CAREF, está encabezado con la leyenda “Lista de detenidos” y enumera, a máquina, con nombre y apellido, las personas secuestradas de diferentes lugares. El primero mencionado es el “Refugio José C. Paz”. Luego, a mano, cada nombre tiene asignado algún país: Gran Bretaña, Canadá, Australia, Dinamarca, Francia, los destinos adonde esas personas fueron exiliadas.

Tras recibir el registro, Castillo destacó su “importancia” como “documento” que da cuenta del horror de esa guarnición militar durante el Terrorismo de Estado, uno de los objetivos que la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación durante la gestión de Horacio Pietragalla Corti se propuso. Por estos días avanza la construcción del memorial que tendrá lugar en lo que será el Espacio para la Memoria proyectado dentro del predio del Ejército, donde además de El Campito –del que solo quedaron cimientos– funcionaron otros cuatro centros clandestinos, por lo menos.

“La documentación y el trabajo de archivo respaldan el ejercicio de memoria, una forma de hacerle frente a los discursos fascistas que hoy nos interpelan con dignidad, porque sabemos que de este lado está la verdad, del otro lado no”, remarcó Castillo. El documento fue así recibido por el ANM que entablará un trabajo articulado con el equipo de querellas de la Secretaría de Derechos Humanos, a cargo de Federico Efron, y el Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado (RUVTE). “Esta información pasa al área jurídica porque ahora tenemos la responsabilidad de que a estas personas se las reconozca como víctimas y tengan justicia”, puntualizó el titular del archivo. Al momento, solo una de esas víctimas declaró ante la Justicia argentina.

De la conferencia también participaron la directora ejecutiva de CAREF, Gabriela Liguori, y la embajadora de Chile en Argentina, Bárbara Figueroa, quien reconoció a la institución por haber “protegido y contenido” a “muchos de los exiliados chilenos” de la dictadura de Pinochet. “Estar lejos de la patria tiene muchos dolores, y mucho más en dictadura, porque no sabes si vas a poder retornar y si vas a poder volver a tus familiares vivos cuando volvés", expresó.

Historia de un hallazgo

El documento fue hallado por trabajadores del Archivo Histórico de CAREF entre papeles de la institución. “Lo primero que encontramos fueron tres correspondencias en las que se informaba, a modo de telegrama, sobre los secuestros, los trámites que se estaban haciendo con el ACNUR para la liberación de esas personas y finalmente la nota en la que se anuncia la liberación”, contó a este diario la coordinadora del archivo histórico de la comisión, Aymará Pais. Una trabajadora del ANM –que trabaja en coordinación con el archivo histórico de CAREF– recordó el caso a partir de su investigación con legajos de la Conadep. El rastreo de información llevó a otra trabajadora de la Comisión, quien halló en internet una foto de una familia en el predio de la Universidad Luterana, fechada en 1975. Esa familia integró el grupo de secuestrados el 28 de marzo del 76.

“A partir de esos hallazgos ya contábamos con la identidad de cinco de las 19 personas”, contó Pais, quien no se dio por vencida. “Por conocer el archivo, por trabajarlo, estaba convencida de que tenía que haber una lista de esas personas. CAREF hacía muchas listas pero no de manera sistemática, sino frente a acontecimientos que lo requirieran. Por ejemplo, ante el golpe del 76, se hicieron listas de todas las personas que vivían en cada uno de los refugios por las dudas”, reseñó. No se equivocó. Finalmente, dio con el documento.

Los chilenos

El operativo del 28 de marzo de 1976 en la sede de la Universidad Luterana de Teología, ubicada en la localidad bonaerense de José C. Paz, era, hasta el hallazgo del documento, escasamente conocido. “Este grupo aparecía como un grupo de chilenos, pero no teníamos la identidad de todos ellos. Hoy también sabemos que uno era uruguayo”, advirtió Castillo durante la rueda de prensa. Del papel surge también que en aquel operativo secuestraron a un trabajador del refugio y al secretario ejecutivo de CAREF, pastor Armin Ihle. Una sola de las 19 personas que fueron secuestradas entonces integró el enorme conjunto de casos de violaciones a los derechos humanos que se juzgaron en el juicio por la Megacausa de Campo de Mayo y que tuvo sentencia condenatoria para los 19 acusados, a principios de julio de 2022.

Juan Hankte declaró desde la ciudad de Surrey, Canadá, en el marco de la instrucción del expediente, y su testimonio fue incorporado por lectura al debate. Entonces, contó que llegó desde Chile a Argentina en 1974, con su esposa e hijos y que vivieron en la pobreza durante algún tiempo –él durmiendo en la calle, inclusive– hasta que logró dar con la asistencia de Caref vía Naciones Unidas –a través de convenios con la ACNUR–. Entonces, se instalaron en la Universidad de Teología, en donde la comisión mantenía una de sus siete casas refugio con las que garantizaba vivienda, alimentación, educación y salud de casi la totalidad de las personas y familias provenientes de Chile, perseguidas por la dictadura de Pinochet, atendidas entre 1973 y 1989.

En su relato, Hantke contó que cuatro días después del golpe de Estado en Argentina, “un grupo armado con ametralladoras ingresaron al predio de la universidad” y se llevaron a quienes vivían allí. “Había hombres, mujeres y niños”, precisó. Mencionó que los integrantes de la patota “revisaban todas las habitaciones, buscaban papeles y aún sin encontrar nada los llevaron a un destacamento”, donde los tuvieron “afuera en el cemento, que hacía mucho frío y todo el tiempo los apuntaban”, que le pegaron, que los “apuntaban con ametralladoras”.

“Recordó que luego los llevaron a Campo de Mayo y los tenían encapuchados con una bolsa y atados de la parte de atrás. Que escuchó, durante las noches, que le pegaban a alguien y que una vez alguien fue mordido por un perro que estaba por allí. Dijo que les dieron algo de comer que estaba muy salado como así también que se escuchaban aviones y entre ellos les decían que los iban a llevar a Bolivia o tirarlos al mar”, figura en los fundamentos de la sentencia. Que a los días los ataron “fuertemente” de las manos y los subieron a un camión, que los llevaron a “una comisaría en San Miguel” donde los hicieron firmar papeles, que de ahí lo llevaron a Migraciones y que por intermedio de Naciones Unidas pudieron quedar en libertad después de 18 o 19 días secuestrados.

En la sentencia figuran algunos otros testimonios de vecinos de la casa refugio que acreditaron el operativo. Durante la conferencia de prensa del jueves pasado en el ANM, Jacob también aportó su relato ya que aquel día –”fue un domingo”, recordó– la patota también pasó por su casa. Ella, su esposo y sus cuatro hijos vivían en un chalet en la esquina del predio de la Universidad Luterana, pero ese 28 se habían ido a visitar familia a la ciudad de Buenos Aires. “Cuando bajamos en la esquina de casa veo pasar un camión del Ejército. Cruzamos la calle, estaban nuestros amigos en la puerta. A nuestra casa que la habían dado vuelta y se lo habían llevado a nuestro amigo Pancho. En ese camión los llevaban a todos”, recordó la mujer. El refugio en el predio había sufrido un allanamiento en diciembre de 1975. 

Fuente:Pagina12


23 de mayo de 2023

Campo de Mayo: Solicitan el llamado a declaración indagatoria de 24 represores.

 

Presentación de la Oficina fiscal de Derechos Humanos de San Martín

Campo de Mayo: Solicitan el llamado a declaración indagatoria de 24 represores

La Oficina fiscal de Derechos Humanos de San Martín pidió el llamado a declaración indagatoria de 24 nuevos imputados por crímenes de lesa humanidad en el centro clandestino que funcionó en Campo de Mayo durante la última dictadura militar.

El planteo partió del fiscal Miguel Angel Blanco García Ordás, titular de la oficina, y fue presentado ante el Juzgado Federal 2 de ese partido del conurbano bonaerense.

Las acusaciones abarcan al menos 300 casos de víctimas que pasaron por el Comando de Institutos Militares de esa guarnición. Se trata de imputados considerados "autores mediatos" de crímenes de lesa humanidad, quienes tuvieron "tropa a su cargo en los departamentos de Inteligencia, Personal y Operaciones del Comando de Institutos Militares", según informó la Procuración General de la Nación.

Los imputados, según la acusación, pusieron a disposición "todos los recursos materiales y humanos necesarios para el cumplimiento del objetivo criminal". La imputación abarca a quienes tenían cargos de teniente general, coronel, teniente coronel, mayor, capitán, teniente primero, teniente, subteniente, suboficiales y sargentos con "tropa a su cargo".

"Todos ellos fueron parte del engranaje represivo, ordenando a sus subalternos la realización de hechos ilícitos que de ninguna forma estaban incluidos dentro de aquello que constituyen órdenes militares lícitas", sostuvo el dictamen.

Los imputados "fueron autores mediatos de los hechos ilícitos llevados a cabo por la empresa criminal" con "los roles, las tareas y los aportes fueron diferentes, pues el escalón que ocuparon dentro de la maquinaria fue distinto, conforme a la división de funciones pergeñada".

Se trata de 175 casos con al menos 300 víctimas secuestradas en operativos ilegales en Zárate, Campana, General San Martín, General Pacheco y Tigre, durante la dictadura.

En la imputación fiscal se incluyeron los casos de niñas y niños que "permanecieron privados de su libertad y en algunos casos sufrieron tormentos junto a sus padres, familiares o las personas que los tenían a su cuidado" hasta que eran separados de ellos y se disponía su destino "arbitrariamente". Por la Brigada Femenina de San Martín se constató el paso de al menos 50 menores en esta situación.

Fuente:Pagina12


3 de abril de 2023

La confesión de un excapellán sobre los partos clandestinos en Campo de Mayo.

 

Un testimonio inédito revela la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura

La confesión de un excapellán sobre los partos clandestinos en Campo de Mayo

El relato aparece en el libro “La verdad los hará libres” de la Conferencia Episcopal Argentina. La información ni siquiera fue aportada a la hora de los juicios.

Por Ailin Bullentini
La confesión de Gogala habría sido escrita en octubre de 2007 y entregada a la CEA en noviembre de 2013.

El excapellán del Hospital Militar de Campo de Mayo Federico Gogala nunca lo declaró ante la Justicia, pero sí lo dejó escrito: durante la última dictadura cívico militar en la maternidad de ese lugar había "algunas parturientas que eran presas o incomunicadas"; vio a una de ellas, primero en una de las habitaciones, donde "estaba muy triste porque la separaron de su criatura", luego sentada en el asiento de atrás de un "coche particular". Por ello, fue amenazado: "Padre, usted con estas personas no puede hablar". Su testimonio fue revelado hace algunas semanas, de modo fragmentado y con partes censuradas, en el tomo II del libro de la Conferencia Episcopal Argentina "La verdad los hará libres". Llega 16 años después de que Abuelas de Plaza de Mayo solicitara a la Justicia federal de San Martín que citara a Gogala a declarar y no tuviera éxito. Ocho años después de su fallecimiento. 

La confesión habría sido escrita por el excapellán en octubre de 2007 y entregada a la CEA en noviembre de 2013, donde fue archivada. Su revelación, en el marco de la investigación que el Episcopado encargó a un grupo de teólogos de la Universidad Católica Argentina sobre los archivos de la institución y los del Vaticano vinculados a la última dictadura cívico militar eclesiástica argentina y sus años previos, no solo confirma que la Iglesia supo sobre las violaciones a los derechos humanos que se estaban llevando a cabo. Además, y sobre todo, subraya la indiferencia con la que la institución trató al proceso de memoria, verdad y justicia durante todos estos años.

“Para las Abuelas y los familiares que buscan a sus desaparecidos y desaparecidas, a los nietos y nietas que aún nos falta encontrar, hubiera sido importante contar con esta información mientras era posible ampliarla. Eso hubiera demostrado un compromiso real de parte de la Iglesia de avanzar en las investigaciones” que revisan los crímenes del terrorismo de Estado, apuntó la abogada Carolina Villella, integrante del equipo jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo. En los próximos días solicitarán información y medidas judiciales vinculadas al testimonio del excapellán de Campo de Mayo que la CEA cita, así como el acceso a la totalidad de los archivos eclesiásticos. 

“Todo lo que yo sé”

Los teólogos Luis Liberti y Federico Tavelli presentan varios extractos del testimonio de Gogala , al que califican de “inédito”, a lo largo de uno de los apartados del capítulo 17 del tomo II de “La verdad los hará libres” que titularon “Los niños desaparecidos”. “Todo lo que yo sé acerca de la Maternidad Clandestina en el Hospital Militar de Campo de Mayo en los años setenta” dicen Liberti y Tavelli que se llama el escrito de monseñor Gogala, que en el libro no se ofrece en su versión completa. También informan que está fechado el 26 de octubre de 2007, un dato llamativo: tres meses antes, en agosto de ese año, el cuerpo de abogados de Abuelas de Plaza de Mayo había solicitado ante la secretaría de Derechos Humanos del Juzgado federal número 2 de San Martín, a cargo de Alicia Vence, una serie de medidas en relación al ex capellán, entre ellas su citación a prestar testimonio. Una monja y una enfermera habían declarado que Gogala, recientemente jubilado y vinculado a la diócesis de San Miguel –lo estuvo hasta su muerte en agosto de 2015– solía visitar a las embarazadas detenidas en los centros clandestinos que funcionaron en Campo de Mayo durante la última dictadura que eran mantenidas aisladas en el área de Epdemiología del hospital.

Según el testimonio revelado en el libro –unsa siete folias manuscritas firmadas por Gogala que habrían llegado a la CEA en noviembre de 2013, como anexo de una carta enviada por el entonces obispo de San Miguel, Sergio Fenoy– el excapellán hace referencia a ese sector del hospital. Sin embargo, los extractos citados por Liberti y Tavelli cuentan un episodio que tuvo lugar en el área de la maternidad propiamente dicha.

En el recorte realizado por los teólogos, Gogala describe que realizaba “tareas habituales de atención espiritual de los pacientes” ingresados en el Hospital Militar de la guarnición y que “un buen día”, que presuntamente no precisa, quiso “visitar la maternidad” del lugar y encontró “la puerta custodiada” por un soldado, a quien presuntamente no identifica. “Con fusil apresto” ese soldado le “impidió la entrada diciendo que solamente los médicos y enfermeras pueden entrar”. “Al preguntarle por qué me dijo que adentro había algunas parturientas que eran presas o incomunicadas”, continúa el recorte.

Pero luego Gogala pudo ingresar a la maternidad. Dice la selección de los autores: “[...] una vez adentro encontré en la pieza más cercana a la puerta a una señora que se estaba reponiendo después de su parto. Estaba vestida con un camisón blanco y sentada en la cama. Cuando me vio se puso muy contenta. Estaba muy triste porque la separaron de su criatura, que nació unos días antes. Me dijo que era miembro de la Acción católica junto con su esposo y me pidió si le pudiera traer la comunión. Se la traje enseguida asegurándome previamente para que el soldado me dejara entrar por segunda vez”, .

En el testimonio, según los recortes oficiales, Gogala cuenta que volvió a ver a esa mujer a la mañana siguiente en una de las calles internas de la guarnición, a bordo de “un coche particular parado”. “La puerta del conductor estaba abierta, pero el conductor no estaba adentro. En el asiento trasero estaba sentada la señora presa. Comprendí que la estaban devolviendo a la cárcel clandestina. Por eso me acerqué al coche para saludarla. Ya que la puerta del conductor estaba abierta me asomé para darle la mano”, citan los autores. Según el relato el ex capellán es amenazado por quien conducía el auto, a quien presenta como “un oficial del Cuerpo Comando, es decir, no era médico, con grado de capitán o mayor, con apellido [...]”. Se presume que Gogala en su testimonio identifica a ese oficial, dato que se encuentra censurado en la publicación. “Al verme a mí al lado del coche se vino casi corriendo y, con cara seria, me dijo: ‘Padre, con estas personas usted no debe hablar’. Después se sentío rápido en el coche y arrancó y se llevó a la señora presa”, continúa el testimonio citado.

Según se menciona en el libro, Gogala asegura en su escrito que el oficial de apellido censurado le dijo, más tarde, que “tenía prohibido visitar a las parturientas presas” y que “los chicos que nacen todos ellos serán entregados a los familiares de las parturientas”, y que días después el director del Hospital Militar lo llamó para “reafirmarle la prohibición de concurrir al servicio de maternidad para no entrar en contacto con las parturientas presas ni con los hijos de ellas” a riesgo de “ser puesto en prisión”.

Un aporte que llega tarde

Dentro de un libro de casi 900 páginas, el origen del testimonio de Gogala está explicado en un escueto pie de página. Allí, Tavelli y Liberti indican que una vez recibido por la CEA su destino fue el fondo documental nomenclado “Derechos Humanos” del archivo de la institución, en una carpeta titulada “testimonios episcopales”. Hasta lo que saben desde Abuelas, nunca fue aportado a la Justicia. Supuestamente, integra el compendio de archivos que la CEA entregó al juez federal Ariel Lijo en paralelo a la puesta en circulación pública del primer tomo del libro, editado por Planeta. Lijo, a su vez, los habría puesto a disposición de las Cámaras Federales de todo el país. Este diario solicitó el testimonio completo, pedido que fue rechazado.

En diálogo con este diario, Villella celebró que la Iglesia entregara los archivos a la Justicia. También remarcó que la asociación no tuvo acceso “ni a éste testimonio ni a ningún otro”. “Hicimos múltiples reclamos históricamente para que la Iglesia desclasifique los archivos y entregue todo lo que puede ser relevante para encontrar los nietos y nietas que faltan y no hubo nunca respuesta favorable" de parte de la CEA, añadió.

También reclamaron a la institución que ampliara las condiciones actuales que impone el protocolo para la consulta del material archivístico vinculado a la última dictadura que la Iglesia reveló hace algunos años, cuyo criterio “es muy restrictivo e imposibilita a veces la búsqueda”, apuntó la abogada. Hasta el momento, sólo pueden solicitar información “las víctimas, los familiares de los desaparecidos y detenidos y, en caso de eclesiásticos y religiosos, sus respectivos Obispos y Superiores mayores”.

Sin embargo, advirtió Villella, y “como sucede en este caso, la información muchas veces no está vinculada a una persona determinada. ¿Cómo se accede a un testimonio como el de Gogala, fundamental, que no tiene nombres?”, se preguntó. “Compromiso con la verdad y la justicia es también revisar los archivos para determinar en dónde y en qué formato puede llegar a haber información relevante”, reclamaron desde Abuelas.

La realidad es que el excapellán podría haber aportado todo lo que supo acerca de la maternidad clandestina muchísimo tiempo antes. Podría haberse presentado ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, ante la Justicia, ante los organismos. Podría haberlo presentado la CEA una vez que lo tuvo en su poder. “Hubiera sido importantísimo tenerlo cuando lo pedimos para poder tomar medidas que posibilitaran su ampliación. Quizá a Gogala se le podría haber mostrado fotos de las mujeres embarazadas que sabemos parieron en Campo de Mayo para que las reconozca y tal vez podría haberla identificado a que menciona” en su escrito, se lamentó Villella.

Según los registros, al menos siete mujeres detenidas clandestinamente durante el genocidio parieron en el Hospital militar de Campo de Mayo, guarnición que albergó durante la dictadura a al menos 37 embarazada o mamás secuestradas junto a sus hijes. La inmensa mayoría están desaparecidas.

“Lo que sucede es que siempre las víctimas y los organismos tienen un rol sumamente activo en las investigaciones” sobre los crímenes de la dictadura, puntualizó la abogada de Abuelas de Plaza de Mayo, quien abogó por la necesidad de que esa actitud “se extienda a actores tan importantes como la Iglesia, que tiene tanta información para aportar”. “Intentamos por todos los medios que tuvimos a nuestro alcance tener el testimonio de Gogala y nos llega recién ahora, mediado, y tarde. Si la Iglesia hubiera aportado lo suyo diferente sería la historia, enormemente diferente”.

La causa número 4012, registrada originalmente en el Juzgado federal a cargo de Vence, investiga los hechos de la última dictadura vinculados con la zona de defensa número 4 e incluye a la guarnición militar de Campo de Mayo. Dentro de esa causa, el caso 37 indagó e indaga las irregularidades sucedidas en el Hospital Militar, el germen que decantó en dos juicios orales y públicos, Hospital Militar I y II, que culminaron con condenas para médicos y militares retirados. “Pero aún resta mucho por conocer sobre los suecos de la maternidad clandestina que funcionó en uno de los mayores centros clandestinos del país. Hay muchos desaparecidos, nietas y nietos que seguimos buscando y es fundamental el compromiso real de la Iglesia en esta búsqueda”, reforzó la abogada de Abuelas de Plaza de Mayo. 

Fuente:Pagina12

24 de marzo de 2023

Inicio de obras en el Espacio de Memoria Campo de Mayo.

 

Inicio de obras en el Espacio de Memoria Campo de Mayo

"Un sueño a 40 años de la democracia"

Con dos de los aviones de la muerte como telón de fondo, Alberto Fernández anunció el comienzo de la construcción del memorial en el mayor campo de exterminio del Ejército. El sueño, el alivio y la tristeza de Iris Avellaneda, sobreviviente del sitio donde su hijo Floreal de 15 años fue visto por última vez.

Con dos de los aviones usados por el Ejército en los vuelos de la muerte como telón de fondo, el presidente Alberto Fernández anunció ayer el inicio de la construcción del Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex CCDTyE Campo de Mayo, una promesa que había formulado el 1º de marzo de 2020 ante la Asamblea Legislativa pero que se demoró por la pandemia de Covid-19. “Estos actos son una mezcla de dolor por la tragedia que se vivió acá pero también es un momento de paz espiritual: 47 años después no nos olvidamos, seguimos reclamando Memoria, Verdad y Justicia”, afirmó el mandatario en la previa a un nuevo aniversario del golpe de Estado. “A pesar de la tristeza y de todo lo que viví en este lugar, siento un alivio porque después de 40 años de la recuperación de la democracia se va a lograr este sueño que tanto anhelamos”, reflexionó Iris Avellaneda, sobreviviente de ese centro de torturas y exterminio donde fue visto por última vez su hijo Floreal Avellaneda, de apenas 15 años.

La creación del Espacio para la Memoria se impuso frente a la pretensión del macrismo de convertir en reserva natural el predio del Ejército en el partido de San Martín por el que se estima que pasaron 5.000 detenidos-desaparecidos. En 2018, ante la Asamblea Legislativa, Mauricio Macri comunicó la decisión de “preservar una parte importante de Campo de Mayo y transformarlo en un parque nacional”, anuncio que generó el rechazo de organismos nacionales e internacionales. Dos años después, también ante el Congreso, Fernández prometió “impulsar la creación del espacio de memoria El Campito”, aunque la pandemia y el aislamiento social retrasaron los trabajos.

El 10 de diciembre de 2021, el Presidente dejó finalmente sin efecto la disposición de su antecesor y firmó el decreto que estableció la cesión de dos fracciones de tierra de la guarnición militar para la creación del Espacio. La Secretaría de Derechos Humanos, a través del Archivo Nacional de la Memoria y la Dirección de Sitios y Espacios de Memoria, convocó entonces al Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de San Martín, y se inició un proceso que involucró a los estudiantes en el desarrollo de un proyecto participativo. De las 20 propuestas, cuatro fueron seleccionadas y con ellas se conformó un único proyecto.

“Que podamos estar acá a 47 del golpe de Estado nos llena de orgullo, porque lo que pudimos lograr en políticas de Memoria, verdad y Justicia, en políticas de reparación integral para las víctimas, es único en el mundo”, destacó Horacio Pietragalla, titular de la SDH, quien visitaba Campo de Mayo cuando era un niño apropiado. “Cuando pensábamos en la recuperación de este predio el neoliberalismo planeaba emprendimientos de viviendas, pero nosotros sabíamos que acá tenía que haber un Espacio de Memoria que recuerde a cada uno de los compañeros y compañeras a quienes le quitaron el patrimonio más grande que tiene un ser humano, la propia vida”, destacó.

“Después de 47 años, no nos olvidamos, seguimos reclamando verdad y justicia, seguimos poniendo en valor la memoria colectiva respecto de lo que nos pasó”, señaló el Presidente, que antes recorrió el predio con los ministros de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, de Justicia, Martín Soria, y de Defensa, Jorge Taiana, además de Pietragalla, sobrevivientes y familiares. “Si uno es un ser humano de bien, sólo puede sentir que su alma se estruja”, señaló el Presidente tras escuchar a Iris Avellaneda. Fernández subrayó el nivel de crueldad de la dictadura y explicó que sólo pudo ser posible “por la complacencia de una sociedad que guardó silencio, por los medios de comunicación que nunca hicieron el mea culpa y por los jueces que convalidaban y avalaban las atrocidades”. Acto seguido fustigó a quienes aún hoy “cuestionan” si son verdad los delitos de lesa humanidad o bien “piensan que los derechos humanos son un negocio de alguien”, en referencia a Macri. “De esos aviones tiraban hombres y mujeres al mar como método de eliminación, eso no es mentira”, dijo señalando los aviones Fiat G222 que formarán parte del Espacio, y enfatizó que “estamos poniendo en valor la Memoria desde un lugar ético, desde la ética del Estado de derecho, para que nunca más alguien se anime a hacer algo semejante”. El Presidente recordó también cómo “uno se sobrecogía” al escuchar los testimonios del Juicio a las Juntas, en 1985, y añadió que “necesitamos que esos testimonios retumben en las cabezas de los argentinos, necesitamos que vean esos aviones, que no era mentira que eran capaces de tirar gente viva de esos aviones para hacerlos desaparecer de la tierra”

Fernández dedicó un largo párrafo al ex presidente Néstor Kirchner y dijo ser “el único testigo del momento en el que él decidió cambiar la lógica que Argentina venía siguiendo el tema de los derechos humanos”. Contó que durante un viaje recibieron la noticia del pedido de extradición de 46 oficiales por parte del entonces juez Baltasar Garzón. “La democracia había hecho todo lo necesario para que las investigaciones no avancen”, contextualizó en relación a las leyes de impunidad y los indultos, y que agregó que aquella noche, en el Tango 01, Kirchner le pidió que impulsara en el Congreso la anulación de las leyes. Gracias a aquella decisión ya existen 1.200 represores juzgados y condenados, celebró. “Nuestras consignas se mantienen inalterables. Cada 24 de marzo podemos tener muchas diferencias en lo político, pero la inmensa mayoría de los argentinos se abraza y marcha y sigue reclamando verdad y justicia”, concluyó.

El de Campo de Mayo será el primer espacio para la memoria construido desde cero. Su finalización se estima para julio de 2024 y la obra requerirá una inversión de 2.198 millones de pesos. Tal como informó Página/12, la construcción prevé un memorial con los nombres de quienes pasaron por ese campo de concentración, una plaza pública de acceso, un salón para la Memoria (con las historias de militancia de los desaparecidos), otra de Verdad (con foco en la responsabilidad empresarial) y un tercero de Justicia (sobre los represores y los cómplices civiles, incluidos los de la Iglesia católica). El memorial será la antesala del espacio donde se instalarán los aviones usados en los vuelos de la muerte.

Fuente:Pagina12

17 de marzo de 2023

Realizan un acto para recordar a los desaparecidos de Campo de Mayo.

 

El próximo sábado a las 13 horas, en el marco del mes de la Memoria

Realizan un acto para recordar a los desaparecidos de Campo de Mayo

La presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y sobreviviente de "El Campito", Iris Avellaneda, convocó a la actividad y recordó a su hijo torturado y asesinado por la dictadura cívico militar, Floreal Edgardo Avellaneda: "Todavía tengo esperanza de que encuentren su cuerpo", dijo en AM750.

En el marco del mes de la Memoria, se realizan durante todo marzo actividades para recordar y exigir justicia por los delitos de lesa humanidad de la dictadura cívico militar (1976-1983). El próximo sábado 18 a las 13 horas se hará en Campo de Mayo un acto para recordar a los detenidos desaparecidos en ese centro clandestino de detención. 

La presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y sobreviviente de Campo de Mayo, Iris Avellaneda, convocó a la manifestación y recordó a su hijo asesinado y torturado en 1976, Floreal Edgardo Avellaneda: "Fue tremendo para mí, yo quisiera saber qué hicieron con él. La sigo peleando. En el 2009 empezamos el juicio y recién ahora le dieron la condena firme a los culpables", dijo este jueves en AM750.

El "Negrito" Avellaneda era estudiante y militante de la Federación Juvenil Comunista cuando un grupo de tareas entró en su casa de la localidad bonaerense de Munro y lo secuestró junto a su madre. El 15 de mayo de 1976, meses después de su desaparición, la prensa uruguaya dio a conocer que un día antes se encontraron ocho cuerpos en las costas del país vecino, entre los que estaba el joven de 15 años. Sin embargo, el Ejército de Uruguay, por pedido de la dictadura militar argentina, hizo desaparecer los restos.  

"Estuve secuestrada desde el 15 al 30 de abril de 1976. Ahí no pude ver a nadie, estábamos tirados en los galpones como si fuéramos animales", contó Iris, en diálogo con Aquí, Allá y en Todas Partes.

Además, la presidenta de la Liga Argentina por lo Derechos Humanos reveló que pudo identificar dónde estuvo secuestrada cuando en 1979 llegó al país la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): "Solo vimos los escombros porque los milicos ya habían sacado todo", explicó. 

Según contó la sobreviviente, en 2023 se abrirá un Espacio de la Memoria en Campo de Mayo de 1600 metros. "Antes del 24 de marzo se va a poner la piedra fundamental, pero no se va a hacer en 'El Campito' porque el lugar aún está en estudio por el juicio", agregó Avellaneda.  

Por último, dio detalles de la causa y aseguró que la investigación del centro de clandestino de detención estaba "muy tapada" porque quedan pocos sobrevivientes, por la complejidad de Campo de Mayo y la cantidad de galpones que había en ese espacio. 

"El caso del 'Negrito' no está cerrado porque hubo mucha gente involucrada, como los que manejaron el avión (de los vuelos de la muerte) o los secuestradores, no sólo los cinco que están detenidos", concluyó. 

Fuente:Pagina12


25 de noviembre de 2022

En 2023 se inaugurará el Espacio de Memoria en Campo de Mayo.

 MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

En 2023 se inaugurará el Espacio de Memoria en Campo de Mayo

24/11/2022

Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se comenzó a impulsar la creación del Espacio de Memoria que estará ubicado en Campo de Mayo, realizado en conjunto con los ministerios de Obras Públicas y de Defensa de la Nación.

En este marco, Causas urgentes se comunicó con Lorena Battistiol, Directora Nacional de Sitios y Espacios de Memoria dependiente de la Subsecretaría de Promoción de Derechos Humanos de la Nación quien informó que durante diciembre se estarán señalizando dos Espacios de Memoria en la provincia de Santa Fe, el sitio de la Brigada Aérea en Reconquista y la Cárcel de Coronda a fin de visibilizar los espacios vinculados con los crímenes de lesa humanidad. 

Acerca del Espacio de Memoria de Campo de Mayo, Battistiol informó que se inaugurará un memorial que contendrá los nombres de todas las víctimas que pasaron por los centros clandestinos de detención; y a su vez continuarán las investigaciones en el sitio denominado “El campito”. Para el diseño del espacio se convocó, mediante el Archivo Nacional de la Memoria, a estudiantes de la Universidad Nacional de San Martín, de la Universidad Nacional de Rosario y de la Universidad de Buenos Aires, entre los que se seleccionaron proyectos y se creó la idea final.

Fuente:RadioNacional