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22 de enero de 2023

A 34 años del ataque a La Tablada.

 

A 34 años del ataque a La Tablada: la última acción de una organización guerrillera en Argentina

21-01-2023

El Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderado por Enrique Gorriarán Merlo, atacaba el 23 de enero de 1989 el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 del Ejército, ubicado en la localidad bonaerense de La Tablada, donde se llevó a cabo la última acción emprendida por una organización guerrillera en la Argentina y que dejó un saldo de 41 muertos.

Hace 34 años, el Gobierno de Raúl Alfonsín se encontraba en sus últimos meses y el país soportaba una crisis energética con cortes programados de electricidad, en el contexto de una economía que se encaminaba hacia la hiperinflación.

Pasadas las 6, un camión de gaseosas, sustraído minutos antes por los atacantes en el Camino de Cintura, entró por el portón a la unidad militar con asiento en el partido de La Matanza, en el oeste del conurbano bonaerense.

Los guerrilleros lanzaron panfletos en la puerta del cuartel en los que se reivindicaba al coronel Mohamend Seineldín y al teniente coronel Aldo Rico, líderes de los levantamientos carapintadas que habían puesto en jaque a la administración radical en tres oportunidades (abril de 1987, febrero y diciembre de 1988, éste último apenas un mes antes de La Tablada).

De esta forma, los 46 atacantes del MTP planeaban generar confusión entre el personal militar al entonar consignas y vivas para los dos oficiales rebeldes, llegar al sector en el cual se encontraban estacionados los tanques y salir del cuartel a bordo de estos vehículos hacia la Capital Federal.

El denominado operativo "Tapir" debía concluir a media mañana de ese lunes y el objetivo de Gorriarán Merlo -un exjefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que supervisó las acciones desde las inmediaciones de la unidad militar- pasaba por alertar sobre la inminencia de un golpe de Estado por parte de los carapintadas.

Los integrantes del MTP creían que cuando la población tomara conocimiento que estaba en marcha una intentona militar contra la democracia se produciría una insurrección popular que reclamaría cambios políticos de fondo.

Pero en su avance por el cuartel, los atacantes encontraron una férrea resistencia en el casino de suboficiales de la base, lo que generó una rápida intervención policial y el despliegue de más de 2.000 efectivos del Ejército, que cortaron cualquier posibilidad de repliegue.

En las primeras horas, reinó la confusión en torno a la autoría del intento de copamiento del cuartel, y sectores del oficialismo abonaban la hipótesis de que una acción carapintada se gestaba en La Tablada.

Pero, a las pocas horas, desde el Gobierno se reconoció que se trataba de un operativo del MTP, del que participaban antiguos militantes del ERP, la guerrilla que había operado en la Argentina durante los años 70`.

El Ejército rodeó la unidad y tendió un cerco sobre los atacantes, contra los que libró un combate que se prolongó durante 36 horas, con fuego de morteros y proyectiles disparados desde tanques.

El saldo final del combate de La Tablada -que significó incluso el bautismo de fuego para la infantería mecanizada que no había sido empleada por el Ejército en la Guerra de Malvinas- fue de 32 militantes del MTP muertos, en tanto que los militares tuvieron siete bajas y la Policía bonaerense dos.

¿Cuáles fueron las verdaderas motivaciones que impulsaron al MTP, a realizar una acción armada contra el Ejército cuando las instituciones democráticas aún intentaban consolidarse?

Más allá de las hipótesis sobre un golpe cívico-militar que podía contar con el aval del candidato presidencial Carlos Menem, o las relaciones que tenía el entonces ministro de Interior, Enrique Nosiglia, con el dirigente del MTP Francisco Provenzano -capturado con vida en La Tablada, y luego desaparecido-, lo concreto es que se trató de una acción que debilitó a un Gobierno constitucional que travesaba una etapa crítica.

Dos de los juicios que siguieron como consecuencia del ataque al regimiento de La Tablada fueron observados en instancias internacionales, y las violaciones a los derechos humanos cometidas tras la recuperación del cuartel fueron investigadas en un proceso oral y público que se desarrolló en los Tribunales de San Martín.

El primer juicio por el ataque a La Tablada tuvo lugar ese mismo año y 13 militantes del MTP resultaron sentenciados el 5 de octubre, de forma sumaria y sin derecho a formular apelaciones, con penas que fueron desde la reclusión perpetua a los 11 años, en virtud de la Ley 23.077 de Defensa de la Democracia.

El segundo proceso oral y público se efectuó en 1990, y Guillermo Maqueda, juzgado bajo las mismas condiciones, recibió una pena de diez años por haber colaborado con el MTP.

Por esos procesos, el Estado argentino recibió una condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y el presidente Fernando de la Rúa reconoció el incumplimiento del Estado argentino con las garantías del debido proceso.

En octubre de 2000, el Poder Ejecutivo impulsó un proyecto de ley para que los condenados de La Tablada pudieran presentar una apelación al cumplirse 10 años del intento de copamiento, y dos meses más tarde, De la Rúa conmutó las penas de los acusados y nueve de ellos recuperaron la libertad en 2001.

Entre los atacantes no hubo heridos, y cuatro de los integrantes del MTP que estuvieron en La Tablada se encuentran desaparecidos tras haber sido capturados con vida: Díaz, Iván Ruiz, Carlos Samojedny y Francisco Provenzano.

Durante el juicio de lesa humanidad que se llevó a cabo en 2019, el exsuboficial del Ejército César Quiroga reveló que el Ejército "construyó una versión" sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometieron tras la recuperación del cuartel.

Quiroga contó que en el juzgado de instrucción del juez Gerardo Larrambere, y ante presencia del fallecido fiscal Alberto Nisman -que era secretario del magistrado-, debió modificar en 1990 su declaración inicial y refrendar la versión de que los cuatro desaparecidos se habían fugado de la unidad en medio del combate.

Además, el sargento José Almada testimonió ante el TOF 4 de San Martín que hubo ejecuciones sumarias de varios de los militantes del MTP que fueron capturados con vida.

El 12 de abril de 2019, el ex general Alfredo Arrillaga fue condenado a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos tras el copamiento del regimiento militar de La Tablada por el TOF 4 de San Martín. (Télam)

Fuente:GrupoLaProvincia.com

24 de enero de 2021

A 32 años de La Tablada, los misterios que nunca se develaron.

A 32 años de La Tablada, los misterios que nunca se develaron

Nuevo aniversario del copamiento al Regimiento de Infantería Mecánica 3. Persisten las dudas sobre la información que motorizó la acción guerrillera.  

(Foto: AFP)
24 de enero de 2021

  Al cumplirse el trigésimo segundo aniversario del frustrado ataque al Regimiento de Infantería Mecanizada (RIM) 3, con asiento en La Tablada, aún persisten los mismos interrogantes que hubo a partir del 23 de enero de 1989.

Ese lunes había clareado bajo una tirantez informativa; las radios ya daban cuenta de un impreciso incidente en aquella guarnición junto con otra noticia no menos confusa: un extraño incendio en la Unidad 22, la cárcel VIP frente al Teatro Colón, que alojaba a represores y malvivientes de alta gama.

En total, hubo 55 internos evacuados sobre la calle Viamonte. Nueve se esfumaban, mientras el ex agente civil del Batallón 601, Raúl Guglielminetti, sin perder su impronta de botón a pesar de estar preso, agitaba los brazos al grito de “¡Se escapan! ¡Se escapan!”.

A su lado, José López Rega deambulaba a tientas, enceguecido por la diabetes, y vociferaba: “¡Quiero mi insulina!”.

Todo parecía indicar que aquel incendio había sido intencional y que tal acontecimiento estaba enlazado con lo que sucedía en La Tablada. O sea, que ambos episodios formaban parte de la misma conspiración.

A media mañana se daba por hecho que un alzamiento carapintada en el RIM 3 había derivado en una batalla con fuerzas leales del Ejército.

Por lo tanto, sería la cuarta rebelión de los embetunados desde el otoño de 1987 en adelante.

Sin dudar de tal hipótesis llegué con el periodista Juan Salinas al lugar de los hechos. Habíamos sido enviados por la revista El Porteño.

Agazapados en la terraza de una casa sobre la avenida Crovara, frente al Puesto Nº 1 del cuartel y la Guardia de Prevención, nuestros ojos alcanzaban a ver los edificios próximos a la plaza de armas, envueltos por el relampagueo de las explosiones, los focos ígneos y las humaredas.

Al rato emergió un sargento con un fusil. Su carrera se detuvo junto al alambrado perimetral. Estaba exhausto e imploraba por un poco de agua.

Alguien le preguntó por los carapintadas. Y su respuesta fue:

–¿Qué carapintadas? ¡Son guerrilleros!

Resultaba difícil creerle. Pero ese dato fue confirmado poco después. Y que pertenecían al Movimiento Todos por la Patria (MTP), una organización de izquierda muy respetada en el campo popular.  

Con el correr de las horas se supo que las hostilidades habían empezado exactamente a las 6 de la mañana, cuando un camión de la empresa Coca Cola –previamente robado– embistió la barrera del acceso a la unidad, seguido por ocho vehículos.

Un grupo de 14 personas debía llegar a los galpones del fondo, como a 600 metros de la entrada, donde estaba el sector de los tanques. La idea era tomar el control de los mismos. Otras cuatro escuadras –de ocho integrantes cada una– se diseminaron en dirección  a ciertos puntos estratégicos.

Los atacantes incluían antiguos cuadros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), encabezados por Enrique Gorriarán Merlo, a cargo del mando táctico de la incursión.

A los defensores del cuartel se les fueron sumando refuerzos al mando del general Alfredo Manuel Arrillaga y un grupo de artillería encabezado por el coronel Emilio Nani, además de efectivos de la Bonaerense y la Federal. En términos numéricos, había 3600 militares y policías contra 46 guerrilleros.

Tal disparidad incidió en la sobreactuación defencista de los militares y policías que retomaron el control de la unidad con la demora necesaria como para capitalizar la televisación de la refriega.

En la acción murieron 32 guerrilleros, incluidos nueve fusilados luego de rendirse; también hubo cuatro desaparecidos. Entre los militares y policías se registraron once bajas y 20 heridos.

El 15 de octubre de aquel año la Cámara Federal de San Martín impuso condenas a perpetuidad a los guerrilleros sobrevivientes.

Gorriarán fue detenido en México a mediados de 1995, en un operativo irregular de la Side y también fue condenado.

Todos ellos jamás dejaron de sostener que el ataque tuvo el propósito de frenar un golpe de Estado planeado por el sector carapintada.

El 8 de enero de 1999 visité a Gorriarán en la cárcel de Villa Devoto. Y allí hablamos al respecto. “Lo que nos alertó –dijo, al encender un cigarrillo– fue enterarnos de las reuniones del menemismo con el coronel Mohamed Alí Seineldín (NdR: el ataque a La Tablada ocurrió en los últimos meses del gobierno de Raúl Alfonsín). Eso me enteré por un informe de un agente de la Guardia Nacional panameña que había estado conmigo en Nicaragua durante la guerra contra Somoza. Y lo corroboramos por varias fuentes”.

Sin embargo, otra hipótesis desliza la posibilidad de que aquel hombre tan fogueado en los ambientes de la contrainteligencia guerrillera haya sido en realidad víctima de una manipulación informativa efectuada por algún agente del Ejército. Lo cierto es que los detalles específicos de cómo los militantes del MTP accedieron al presunto acuerdo del menemismo y los militares para conspirar contra Alfonsín seguían siendo un secreto que el “Pelado” –tal como todos llamaban a Gorriarán– guardaba bajo siete llaves.

Al respecto, dijo: “Recién vamos a blanquear este punto cuando todos nosotros estemos en libertad".

No menos cierto es que él seguía mostrándose convencido de que diez años antes había abortado un golpe de Estado. Así lo manifestó aquella tarde, cuando un guardiacárcel dio por finalizada mi visita.

Lo volví a ver en dos oportunidades: una en Devoto, y la última, luego del indulto firmado en 2003 por el presidente interino Eduardo Duhalde, que puso en libertad a todos los condenados por lo sucedido en La Tablada. 

Aquella vez tampoco reveló ese gran enigma.

Tres años después, un ataque al corazón hizo que aquel hombre cálido y algo impulsivo se llevara ese secreto a la tumba.

Fuente:TiempoArgentino

2 de abril de 2019

Audiencia en el juicio por los crímenes de La Tablada.

02 de abril de 2019 
Audiencia en el juicio por los crímenes de La Tablada 
La última defensa del acusado 
Por Adriana Meyer
La defensa del general Alfredo Arrillaga, único imputado en el juicio por el asesinato de uno de los militantes que participó de la toma del cuartel de La Tablada en 1989, culminó ayer su alegato en la última audiencia previa a la sentencia, que el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín dará a conocer el 12 de abril. 
“Reforzó lo que ya había planteado, que ya fue contestado por la abogada de nuestra parte, Liliana Mazea, y pidió una nulidad por un presunto cambio del sustento fáctico respecto de los hechos por los cuales fue indagado, pero es todo un invento esa pretendida incongruencia”, resumió ante PáginaI12 Ernesto Lombardi, uno de los abogados del equipo querellante que representa a los familiares de las víctimas. 
El militar, que tiene cinco condenas en causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, dirigió el operativo de recuperación del cuartel, en el que los militantes del Movimiento Todos por la Patria fueron víctimas de torturas, fusilamientos y desapariciones. En su alegato, el abogado de Arrillaga volvió a rechazar las acusaciones al tiempo que consideró a su defendido como una “víctima”.
El juicio oral y público –que había comenzado en diciembre por el asesinato de José Díaz, uno de los cuatro desaparecidos del MTP tras el cruento operativo de recuperación del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 el 23 y 24 de enero de 1989– pasó a un cuarto intermedio hasta el 12 de abril, cuando Arrillaga tendrá la oportunidad de expresar sus últimas palabras antes del veredicto. La querella estima que, en caso de hacerlo, no sería una larga alocución porque el represor ya formuló una extensa ampliación de su declaración indagatoria, en un intento de reflotar la teoría oficial de que los desaparecidos del MTP se habrían fugado.
El abogado Hernán Silva, a cargo de la defensa, dedicó largos párrafos a cuestionar el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que dio por probadas las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Ejército y la Policía bonaerense durante el gobierno de Raúl Alfonsín, para sofocar la toma del cuartel de La Tablada iniciada por el MTP con la intención de frenar un supuesto golpe de Estado.
Respecto de la sentencia, los familiares de Díaz, junto a los de Francisco Provenzano, Iván Ruiz y Carlos Samojedny, en su alegato pidieron la prisión perpetua en una cárcel común, que los hechos sean declarados crímenes de Estado, y que se produzca una reparación simbólica con la realización de un audiovisual con la participación de los familiares y los sobrevivientes para plasmar la “verdad histórica” de lo sucedido. En su fuero íntimo, también esperan que Arrillaga diga dónde están los cuerpos de los desaparecidos.
Fuente:Pagina12

17 de enero de 2019

A 30 años del copamiento del cuartel de La Tablada por parte del Movimiento Todos por la Patria.

A 30 años del copamiento del cuartel de La Tablada por parte del Movimiento Todos por la Patria
Resumen Latinoamericano / 16 de enero de 2019 / Gonzalo Giuria, La Diaria
En el amanecer de una calurosa mañana de enero de 1989, más precisamente el día 23, un grupo de integrantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) irrumpió en el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano del Ejército argentino ubicado en la localidad de La Tablada, en la provincia de Buenos Aires. La intención de los guerrilleros era impedir un supuesto golpe de Estado contra el gobierno de Raúl Alfonsín, que habría sido pergeñado por Carlos Menem –que pocos meses después ganaría las elecciones presidenciales–, el militar carapintada Mohamed Alí Seineldín y el sindicalista peronista Lorenzo Miguel, el llamado “complot de los tres turcos”.
De acuerdo al plan del grupo liderado por Enrique Gorriarán Merlo –quien había sido uno de los comandantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en los años 70 y dirigió desde afuera el copamiento del cuartel– la idea era llevar a cabo una acción rápida, tomar los tanques y con ellos dirigirse hacia la Plaza de Mayo, esperando que una reacción popular masiva legitimara su acción y dejara en evidencia el plan golpista. “En aquel momento el poder político estaba cada vez más condicionado, el pueblo se sentía cada vez más separado de ese poder político y los golpistas estaban cada vez más envalentonados. Con La Tablada intentábamos frenar ese proceso y ayudar a un cambio de rumbo que despejara el camino a la democracia […] La idea era ganar la iniciativa, parar el golpe, lograr la movilización popular y exigir al gobierno firmeza frente a los planteos militares”. Esta es la explicación que dio Gorriarán Merlo sobre la acción en el libro Memorias de Enrique Gorriarán Merlo, de los setenta a La Tablada (2003).
Pero investigaciones posteriores, particularmente la realizada por la socióloga Claudia Hilb y también de los periodistas Felipe Celesia y Pablo Waisberg, plasmada en el libro La Tablada: A vencer o morir, la última batalla de la guerrilla argentina (2013), dejaron más que en duda el supuesto complot, planteando que lo que Gorriarán y su grupo pretendían era una insurrección popular que sobreviniera en una revolución.
Más allá de las versiones de unos y otros, el copamiento del cuartel de La Tablada resultó ser la última acción guerrillera en el Río de la Plata bajo el modelo de acción de las organizaciones surgidas en los años 60 y 70. La intentona guerrillera en La Tablada generó un enfrentamiento militar que se prolongó por más de 30 horas y finalizó con el saldo de 32 guerrilleros, nueve militares y dos policías muertos. Además, luego de la rendición de los guerrilleros, cuatro de ellos fueron desaparecidos por las fuerzas castrenses.
El resultado de la acción, además del costo humano, supuso un enorme desprestigio para la izquierda en general, que rápidamente y casi en bloque se desmarcó de la acción liderada por Gorriarán, quien logró salir de Argentina pocos días después del copamiento.

Una salida difícil

Aldo Marchesi, doctorado en Historia Latinoamericana por la Universidad de Nueva York, explicó a la diaria el contexto político que se vivía en el momento y en el que se dieron las acciones en el cuartel de La Tablada.
“Siempre cuando se habla de los procesos de transición hacia la democracia en Uruguay y Argentina se habla del caso bueno y el caso malo. Pero me parece que hay un elemento muy interesante que no ha sido muy enfatizado: si bien particularmente el sector de Gorriarán Merlo siempre tuvo una postura militarista y siempre creyó en que el foco militar era el desencadenante de todos los procesos, hay una cuestión que diferencia al proceso político uruguayo del argentino en relación a las organizaciones armadas de izquierda en el contexto de la transición democrática. En Uruguay en 1985 se votó la ley de amnistía de los presos políticos, que fue total e irrestricta para todos. No pasó nada con nadie, lo cual generó un ambiente muy propicio para que la gente que salía de la cárcel se incorporara a la vida democrática. Y eso pasó en Uruguay y pasó en Brasil, pero en Argentina pasó otra cosa”, señaló.
El historiador recordó que el gobierno de Alfonsín, abonando a la teoría de los dos demonios, pidió, por un lado, la captura de los miembros de la Junta Militar, lo que desembocaría luego en el juicio, pero en otro decreto solicitó la captura de toda la dirigencia de Montoneros y del ERP.
“Son dos decretos que se hicieron en dos días y que llevaron a que mucha gente que había formado parte de agrupaciones guerrilleras en Argentina tuviera miedo de volver al país. Además, durante el gobierno de Alfonsín siguió habiendo presos políticos, un tema del cual se habla muy poco. Entonces, para cierto sector de los movimientos de izquierda armada en Argentina la reinserción tampoco era una cuestión sencilla. De hecho, una de las figuras claves del MTP y el gran impulsor del copamiento de La Tablada, que fue Gorriarán Merlo, no pudo volver a Argentina legalmente, sino que siempre entró y salió del país en forma clandestina”, explica Marchesi.
Luego de su militancia en el ERP en los años 70, Gorriarán Merlo, artífice de la acción en La Tablada, se fue a Cuba y posteriormente a Nicaragua, donde combatió con el ejército sandinista. En 1980 ganó notoriedad porque fue uno de los que comandaron la ejecución del ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle, hecho ocurrido en Asunción, la capital paraguaya, donde Somoza se había asilado bajo la protección de Alfredo Stroessner luego del triunfo de la Revolución sandinista en 1979.
Luego del final de la última dictadura argentina (1976-1983), Gorriarán retornó en forma clandestina a su país y comenzó a tener actividad política, contribuyendo a crear el MTP, que oficialmente se fundó en Managua en 1986. En el evento estuvo presente y dio un emotivo discurso Raúl Sendic, quien siempre tuvo una relación de amistad y mutuo respeto con Gorriarán (ver recuadro).
El espectro del MTP era muy amplio; agrupaba gente que provenía de diferentes sectores de la izquierda argentina y tuvo una participación decisiva en la fundación del diario Página 12, en 1987.
“En realidad el MTP, que provenía de lo que había sido en los 70 el ERP, tuvo un problema por el que pasaron todas las organizaciones guerrilleras del Cono Sur: la cuestión de la transición hacia la democracia, de cómo reinsertarse en el sistema democrático”, dice Marchesi.
Enfatiza además en que los procesos no fueron iguales en todos los países, aunque pueden encontrarse algunos elementos en común. “La tensión entre las fracciones más militaristas y los sectores más políticos se dio en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile, existió en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y también en los movimientos guerrilleros argentinos. Porque si comparás lo que pasa en Uruguay y en Argentina en todo el proceso del inicio de la transición, se ven muchas similitudes entre la propuesta del MTP en Argentina y lo que estaban haciendo los Tupamaros acá. Se ve un discurso en el que hay muchas coincidencias. En los 80 los grupos de la izquierda armada tuvieron un proceso de renovación que implicó una mayor apuesta hacia el trabajo social, hacia las tareas más de base, muy a tono con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que en ese momento era un movimiento muy prestigioso y una referencia. Esa idea estaba muy presente, la de un frente que incorporaba elementos cristianos, las culturas y las tradiciones populares, una apuesta muy fuerte a proyectos culturales, muy a tono con los nuevos movimientos sociales, de corte más territorial, barrial. O sea, los tipos no se habían quedado estancados en su discurso de los años 70, no quedaron automatizados en eso. Por un lado veían que había un escenario político diferente, que había cosas que estaban pasando. El MTP tuvo una fuerte inserción social, mucho diálogo con el movimiento de derechos humanos, y de hecho una de las personas que terminó muriendo en el copamiento de La Tablada fue Jorge Baños, un abogado joven integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales”, cuenta  Marchesi, y agrega otro factor muy importante para entender el contexto en el que se dio el copamiento de La Tablada.
“Hay otro elemento a tener en cuenta –no para justificar, ni mucho menos, lo de La Tablada, que fue un desastre, pero que sirve para entender el contexto en el que se produjo esta acción–, que son los tres alzamientos de los carapintadas, que sucedieron uno en 1987 y dos en 1988. En Argentina en esos años había una gran inestabilidad, por lo que la idea de que se pudiera producir un nuevo golpe militar tampoco era algo tan impensable”, explica el historiador.
El MTP comenzó a tener divergencias internas y así fue que entre 1987 y 1989 muchos militantes abandonaron la organización. En ese marco fue ganando cada vez más peso la figura de Gorriarán, alguien que siempre tuvo un perfil más militarista que político. Al respecto cuenta Marchesi: “Los tipos en este contexto piensan que tienen que hacer algo para frenar el golpe, y ahí hay que analizar algunos elementos. Uno de ellos es el sector del MTP más próximo a Gorriarán Merlo, que es un grupo con historia propia. Cuando el ERP se divide durante el exilio, luego de la dictadura, el grupo de Gorriarán pasa por Cuba y después termina participando en la revolución sandinista en Nicaragua, y más tarde tiene un peso importante dentro del gobierno nicaragüense. Este grupo fue una de las grandes patas sobre las que se fundó el MTP, y el que terminó protagonizando lo que pasó en La Tablada. Ahí jugó muy fuertemente la lealtad que tenía este grupo hacia Gorriarán Merlo”.
Armas en la mano
46 fueron los guerrilleros que irrumpieron a las 6.00 el 23 de enero de 1989 en el cuartel de La Tablada.
Utilizando como ariete un camión de Coca-Cola –la guardia interpretó que venía a dejar las bebidas, tal como se hacía usualmente– seis autos ingresaron con todos los integrantes del MTP que participaron en el operativo. Munidos de armas y walkie-talkies para comunicarse entre sí, la idea era llegar hasta el sector de tanques y dejar el cuartel entre las 8.30 y las 9.30. Si llegado ese plazo la acción no había tenido éxito, la orden era de retirarse. Pero los hechos condujeron a otra cosa. Ni bien entraron en La Tablada al grito de “¡Viva Rico! ¡Viva Seineldín! ¡Mueran los generales hijos de puta!”, para intentar dar la idea de que se trataba de un nuevo alzamiento carapintada, comenzaron los intercambios de tiros entre los guerrilleros y los militares, algunos de ellos jóvenes conscriptos que se encontraban haciendo el servicio militar obligatorio.
Al principio reinó la confusión entre los militares, que no sabían a ciencia cierta lo que estaba pasando. Recién con el correr de las horas y al ver que en el grupo que atacó el cuartel había mujeres, se dieron cuenta de que no se trataba de una acción carapintada, sino que se estaban enfrentando a un grupo guerrillero de izquierda. La desinformación fue la nota predominante en esas primeras horas de combate, mientras se sumaban las bajas de uno y otro lado. Ante la magnitud de la acción, desde el cuartel de La Tablada rápidamente se pidió ayuda a otras dependencias militares y también entraron en acción policías, así como particulares autoconvocados que pretendían combatir la acción guerrillera. El jefe del Ejército argentino, Francisco Gassino se mantenía en permanente contacto con el presidente Alfonsín, informándole sobre lo que estaba aconteciendo.
Pasadas las 9.30, los guerrilleros no habían logrado su objetivo de llegar a la zona de tanques, pero, contrariando el plan inicial, decidieron no retirarse del cuartel, debido a que muchos de ellos estaban heridos y no querían dejarlos en manos de los militares. Esta situación generó que el combate se extendiera y se volviera cada vez más violento. Los militares utilizaron todo su poder de fuego para repeler a los guerrilleros –cañones, tanques y todo tipo de armas largas– y recién cuando llegó la noche la situación se calmó. La mayor parte de los guerrilleros que aún estaban con vida, 19, se atrincheraron en el casino de suboficiales del cuartel, manteniendo como rehenes a algunos militares y conscriptos.
En el amanecer del nuevo día, el 24 de enero, hubo algunos movimientos pero prácticamente ningún disparo, y sobre las 9.00, el militar a cargo de la recuperación del cuartel, el general Alfredo Arrillaga, intimó a la rendición de los guerrilleros.
Estos accedieron luego de que los militares les aseguraran ciertas garantías, según explican en su libro Celesia y Waisberg, pero los uniformados no cumplieron con su palabra. Inmediatamente luego de rendirse, los guerrilleros fueron trasladados hacia el fondo del cuartel, lejos de la prensa, que estaba apostada en la puerta del establecimiento, y comenzaron a ser torturados. En el correr de la mañana dos guerrilleros, Francisco Pancho Provenzano y Carlos Samojedny, fueron separados del resto y hasta hoy siguen desaparecidos. Una de las mujeres que integraba el grupo, Berta Calvo, que estaba herida, fue asfixiada con una bolsa.
Según cuenta Gorriarán Merlo en sus memorias, “de los cinco emblemas del terrorismo de Estado –la tortura, el asesinato de los prisioneros, la desaparición de personas, la explosión de cadáveres y el robo de niños–, los represores de La Tablada practicaron cuatro. No había ninguna compañera embarazada, quizá por eso faltó la quinta técnica: el robo de niños”.
Sobre el mediodía del 24 de enero, el presidente Alfonsín aterrizó en un helicóptero en la plaza de armas del cuartel junto al general Gassino y el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, entre otros integrantes del gobierno.
De acuerdo al relato de los periodistas Celesia y Waisberg, “el presidente, de traje claro de verano, recorre con Gassino y Arrillaga los escenarios de los combates y contempla, en silencio, con cierta actitud de recogimiento, los cuerpos destrozados de atacantes y militares”.
La acción de La Tablada fue un golpe duro para la izquierda argentina, y las reacciones condenando el hecho no demoraron en llegar. Horacio Verbitsky consideró el asalto al cuartel “un disparo por la espalda a la conveniencia democrática”, y Eduardo Luis Duhalde, que había sido fundador e integrante del MTP, calificó la acción de “un operativo contrarrevolucionario”.
De los 46 guerrilleros que ingresaron al cuartel sólo sobrevivieron 13. Todos ellos fueron juzgados, junto a otras siete personas detenidas posteriormente a quienes se vinculó con el grupo armado.
Tras vivir largos años en la clandestinidad, Gorriarán Merlo fue detenido en México en 1995, en un operativo coordinado por los gobiernos del argentino Carlos Menem y el mexicano Ernesto Zedillo. Fue enjuiciado y encarcelado, pero en 2003 recuperó la libertad luego de un indulto dictado por el entonces mandatario argentino Eduardo Duhalde.
Liberado y legalizado después de décadas de clandestinidad, Gorriarán Merlo retomó la actividad política, declaró su renuncia a la lucha armada y en 2006 fundó la agrupación Partido para el Trabajo y el Desarrollo, con la intención de presentarse en las elecciones de 2007; no obstante, un infarto fulminante terminó con su vida el 22 de setiembre de 2006 en la ciudad de Buenos Aires. Tenía 64 años.
Raúl Sendic y La Tablada
Ni bien conocidos los hechos que estaban sucediendo en La Tablada, desde toda la izquierda se expresó un rotundo rechazo a la acción que habían emprendido Gorriarán Merlo y sus seguidores.
Una de las pocas voces disonantes fue la de Raúl Sendic, un viejo amigo del guerrillero argentino. “Podrán haberse equivocado en sus previsiones, pero no es hora de cobrar errores, sino del abrazo fraterno a quienes combatieron con coraje”, dijo el histórico líder tupamaro, a quien, como era de esperar, le cayeron con todo. Pero a él no le importaba. Ya enfermo del cáncer que terminaría con su vida tres meses después en París, Sendic reflexionó acerca de los hechos de La Tablada en dos columnas publicadas en el semanario Mate amargo en enero y febrero de 1989.
En una de ellas Sendic dijo: “Hay que esperar un tiempo para ver cómo repercute esta acción en el pueblo argentino o si no tiene repercusión incluso. Lo que ahora tenemos es sólo la repercusión sobre la clase política, dada en medio de una histeria informativa. Los terroristas de la palabra no escatimaron epítetos: ‘delincuentes’, ‘ratas’ se hicieron términos comunes en esos días en los medios de difusión, y por cierto lograron su objetivo de sembrar terror aun a costa de la honestidad en la información”.
Por otra parte, el líder tupamaro criticó duramente la dualidad con la que actuó Alfonsín ante los levantamientos carapintadas y con los guerrilleros encabezados por Gorriarán, y tampoco escatimó valorizaciones sobre los militares argentinos. De ellos dijo: “Que los que vieron y ocultaron el asesinato de prisioneros en La Tablada no nos vengan a decir que nunca participaron de la violencia. Ellos tendieron la cortina de humo de su terrorismo verbal sobre los prisioneros para justificar ante el pueblo, esos asesinatos. Ellos colaboraron y encubrieron la violencia en su forma más cobarde”.
Tras los hechos de La Tablada, el MLN brindó cobertura a muchos militantes del MTP que salieron de Argentina y vía Uruguay terminaron mayoritariamente en Brasil, Cuba y Nicaragua. El afecto mutuo entre Sendic y Gorriarán sin duda tuvo mucho que ver en la colaboración entre las dos organizaciones. En sus memorias, Gorriarán le dedicó más de un párrafo al líder uruguayo.
Dijo sobre él: “Recuerdo que apenas salió de la prisión nos juntamos en Nicaragua y en Cuba; él estaba en una casa nuestra, a media cuadra de donde yo vivía y todas las noches cenábamos juntos, el típico asado que él insistía que era mejor el uruguayo que el argentino… Éramos muy amigos”.
Envio:RL

27 de enero de 2018

MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA PARA LOS DESAPARECIDOS DE LA TABLADA.

Memoria, Verdad y Justicia para los desaparecidos de La Tablada
Resumen Latinoamericano, 26 de enero de 2018
Este 23 de enero se cumplió un aniversario más, el 29°, del copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano (RIM 3) del Ejército Argentino, ​en La Tablada, provincia de Buenos Aires, Argentina, por parte del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Un hecho más de la historia Argentina sobre el que aún no se hizo justicia, a pesar de haber sucedido durante el primer gobierno electo democráticamente, de Raúl Alfonsín, luego de la última dictadura cívico militar eclesial.
Y es que el regreso a la democracia, el Juicio a las Juntas, entre otros, no lograron desbaratar los mecanismos y proyectos que la dictadura, como programa económico y político, implantó en nuestro país.  Un operativo desproporcionado de 9 mil efectivos para los 30 militantes del MTP que habían tomado el regimiento, el uso de bombas de fósforo, son algunos ejemplos.
L@s compañer@s que ingresaron a La Tablada ese 23 de enero lo hicieron “por lograr un país mejor” como dijera Roberto Felicetti durante la cena que se celebró este jueves 25 en el barrio de Palermo.  Lo habían hecho durante los ’70 y lo volvieron a hacer durante esa nueva democracia jaqueada por los levantamientos de los militares “carapintadas”.
Sin embargo, a pesar del juicio sumario que condenó a Enrique Gorriarán Merlo, quien conducía el MTP y el copamiento al cuartel, jamás se esclareció que les sucedió a José Diaz, Ivan Ruiz, Carlos Samojedny y Francisco “Pancho” Provenzano. Pruebas y testigos no faltaban. Desde compañer@s que cuentan que una vez detenidos, encapuchados y esposados, mientras eran brutalmente golpeados, los militares preguntaron por Pancho y Carlos, ambos en el mismo lugar, de donde fueron retirados con vida y jamás se supo de ellos, hasta la foto de Diaz arrodillado, entregándose, tomada por el fotógrafo español Longoni, quien jamás fue citado a declarar por la justicia.
Cuando en el año 2014 se corría el riesgo de que la causa prescribiera, los familiares y compañer@s, lograron demostrar que dado la violación de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad, Ejército y Policía Bonaerense, hacia los militantes del MTP en la recuperación del cuartel, la causa debía ser imprescriptible según la Corte Suprema de Justicia.
Los actuales abogados Pablo Llonto y Enrique “Coco” Lombardi, explicaron durante la cena, el avance de la causa que a pesar del clima judicial desfavorable de esta época, debería tener su primer juicio oral en el Tribunal Oral Federal N° 4(TOF) de San Martín, contra el General Arrillaga. También de la necesidad del apoyo de las organizaciones sociales y políticas para que la justicia actúe.
Remarcaron el papel estigmatizante que jugarán los medios de comunicación hegemónicos, en la demonización de los militantes de MTP, pero como dijera el abogado Pablo Llonto, “es parte de lograr la impunidad de los responsables”. También intenterán ampliar el número de responsables de los actos de violación de los derechos humanos, acusando a oficiales y suboficiales, a partir de los testimonios de testigos.
A pesar del clima de época, los familiares, compañer@s y amig@s, seguirán luchando para honrar la memoria de estos compañeros que permanecen desaparecidos, y entre otras actividades que llevarán a cabo este año estará la de colocar baldosas con sus nombres en los barrios.

 Envío:ResumenLatinoamericano

2 de noviembre de 2016

REABREN LA CAUSA POR LOS DESAPARECIDOS DE LA TABLADA.

Reabren la causa por los desaparecidos de La Tablada 
Lo resolvió la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal y abarca los tormentos, homicidios y desapariciones de Iván Ruiz y José Díaz, dos de los cuatro militantes del Movimiento Todos por la Patria desaparecidos tras el copamiento del cuartel militar en enero de 1989.

Además, los integrantes de la Sala 1 calificaron estos hechos como crímenes imprescriptibles. Radio La Retaguardia dialogó durante el programa Hora Libre, con Irene Provenzano, hija de Francisco, otro de los desaparecidos, sobre la importancia de este fallo y el largo recorrido realizado para alcanzarlo.


El momento en que Díaz (arrodillado) se entrega (Foto Eduardo Longoni)
El 23 de enero de 1989, militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) ingresaron al Regimiento de Infantería Mecanizada III de La Tablada con el objetivo de coparlo. Consiguieron su objetivo pero rápidamente las fuerzas estatales comenzaron la tarea de recuperar el control del lugar. Para esa tarea, recurrieron a las "viejas" prácticas del Terrorismo de Estado. Hubo un largo enfrentamiento con la Policía Bonaerense y el Ejército, en el que murieron varios integrantes del MTP y otros finalmente se rindieron y entregaron.

Sin embargo, algunos fueron fusilados y otros capturados con vida, de los cuales cuatro fueron desaparecidos: Francisco Provenzano, Carlos Samojedny, Iván Ruiz y José Díaz. El fallo de la Sala I hace referencia específicamente a las torturas y asesinatos de Ruiz y Díaz en la guardia de prevención del cuartel, cuyos restos permanecen desaparecidos.

En primera instancia, el juez de Morón Germán Castelli había declarado la causa por las cuatro desapariciones como de lesa humanidad, pero la medida fue revocada por la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín.

Sin embargo, la lucha e insistencia de familiares y organismos de derechos humanos llevaron a que en los últimos días, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, reabriera la causa contra el entonces general Alfredo Manuel Arrillaga y el militar Jorge Eduardo Varando por la aplicación de tormentos y las ejecuciones contra militantes del MTP.

“Esta decisión tuvo su primer paso con el fallo de la Corte Suprema en diciembre de 2014 cuando le reclamamos que no permitiera que la causa prescribiera. En ese momento, con los votos negativos de (Carlos) Fayt y (Ricardo) Lorenzetti, se logró que la Corte dijera que se tenía que seguir investigando, haciendo suyos la mayoría de los argumentos de la procuradora (general de la Nación, Alejandra) Gils Carbó, que se había pronunciado unos meses antes.

La continuidad del juicio con la postura de la Corte Suprema y ahora con la Cámara de Casación nos permite que tenga un correlato jurídico esto que venimos denunciando hace muchos años los familiares y ex compañeros de los desaparecidos y fusilados en La Tablada”, explicó Irene, hija de Francisco Provenzano.

Para Provenzano, el avance de esta causa se dio en gran medida gracias al informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de 1997 que hacía referencia a las violaciones a los derechos humanos que se cometieron en el cuartel: “se responsabiliza en ese momento a Arrillaga y Varando, y se le recomienda al Estado argentino que realice una investigación completa e imparcial de los hechos, investigación que el Estado nunca llevó adelante, pero que es una y otra vez tomado por la Corte y Casación, y también por nuestras abogadas querellantes, como prueba y elemento para insistir en la necesidad de investigar y que esto no quede en la impunidad total.

La CIDH da legitimidad a lo que los compañeros vienen sosteniendo desde 1989 cuando fueron llevados a juicio quienes estuvieron en La Tablada; desde ese momento ellos denuncian que había compañeros que fueron llevados del cuartel y que no estaban, denuncian las torturas, los fusilamientos extrajudiciales y las violaciones a los derechos humanos que ocurrieron en el cuartel, y como eso nunca tuvo un correlato en la investigación y juzgamiento de los responsables”.

Provenzano destacó la importancia del informe presentado ante la Corte Suprema por las abogadas querellantes Liliana Mazea y Marta Fernández para alcanzar este fallo y mencionó además la estrategia llevada adelante por la defensa de los acusados: “previo a nuestra presentación también hicieron lo propio la defensora pública oficial de Arrillaga presentando argumentos vinculados a que las recomendaciones de la CIDH son solo recomendaciones, que no son vinculantes y que, por otro lado, sí hubo una investigación completa e imparcial solo que a la querella no le satisface el resultado, y que al no ser crímenes catalogados como de lesa humanidad hay una prescripción establecida por ley de 20 años que ya estaría superada y que en el caso de Arrillaga tiene derecho a juzgamiento en un plazo razonable, cosa que después de 25 años se habría cumplido.

Esos argumentos pueden ser fácilmente rebatidos aun cuando no se catalogue el caso como de lesa humanidad, ya que están comprobadas las violaciones a los derechos humanos, y en ese sentido el Estado argentino tiene responsabilidad no solo de investigar hasta el fondo las consecuencias y no dejar esto en la impunidad, sino de juzgar a los agentes del Estado que cometieron estas violaciones”.

Por otro lado, la hija de Francisco Provenzano aclaró que tanto Arrillaga como Varando están detenidos actualmente, pero por otras causas: “Arrillaga por ser responsable también de lo sucedido en la Noche de las Corbatas durante la última dictadura cívico militar (se hace referencia al secuestro de abogados laboralistas combativos en su mayoría en Mar del Plata). En tanto, Varando siguió después en sus funciones como secretario privado de seguridad y es el responsable de algunos de los asesinatos de la represión de 2001.

Esto no anula que no tienen sentencia por su responsabilidad en los crímenes cometidos en La Tablada, con lo cual un avance en el juicio y una condena como principales responsables de la represión permitirían que se haga justicia en este caso particular. Los familiares, los compañeros, las compañeras y los organismos de derechos humanos, las organizaciones que nos han acompañado todos estos años en el reclamo seguimos exigiendo memoria verdad y justicia por los hechos cometidos en La Tablada, señalando a los principales responsables y exigiéndole a la justicia que investigue y lleve esto hasta las últimas consecuencias”.

Hacia el final de la entrevista, Provenzano volvió a destacar el trabajo realizado por los familiares y organismos para conseguir este fallo: “después de 25 años de complicidad política y judicial que hace que todos los crímenes cometidos en La Tablada sigan impunes, creo que este fallo es producto de la lucha de compañeros y compañeras que siguen denunciando esto desde hace más de 20 años, que siguen haciendo presentaciones, que seguimos yendo al juzgado de Morón donde la causa sigue estando, donde se puede seguir investigando, se puede seguir llamando a indagatoria a quienes estuvieron a cargo del operativo mal llamado de ‘recuperación’ del cuartel”.

Provenzano cerró la charla con La Retaguardia con un grito que se escucha desde hace más de 25 años, pero que no por ello deja de perder fuerza: “Iván Ruiz y José Díaz, Francisco Provenzano, Carlos Samojedny presentes, todos y todas los compañeros y compañeras caídos en La Tablada presentes, ahora y siempre”.
Fuente:LaRetaguardia

7 de enero de 2015

TABLADA: REABREN CAUSAS POR TORTURA y DESAPARICIÓN A MILITANTES DEL MTP.

Reabren causas por tortura y desaparición a militantes del MTP en La Tablada
Reabren causas por tortura y desaparición a militantes del MTP en La Tablada
enero 06
La Suprema Corte de Justicia revocó el sobreseimiento del general Alfredo Arrillaga y del mayor Jorge Varando, acusados del homicidio agravado de Iván Ruiz y José Alejandro Díaz. Ambos militantes capturados con vida después de la sanguinaria represión en el cuartel de La Tablada en 1989.

A días de cumplirse 26 años de la frustrada operación, el máximo tribunal anuló el sobreseimiento dictado por la Cámara Federal de San Martín a los militares. A favor votaron Juan Carlos Maqueda, Eugenio Raúl Zaffaroni y Elena Highton de Nolasco. En tanto que los jueces Ricardo Lorenzetti y Carlos Fayt votaron en contra.

La decisión de la Corte se basó en el dictamen elaborado por la procuradora general Gils Carbó. En el mismo se señaló la “imprescriptibilidad de la acción penal” en caso de violaciones graves a los derechos humanos. La procuradora tomó en cuenta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que declaró que el Estado argentino faltó a su obligación de investigar de “manera exhaustiva, imparcial y concluyente” la ejecución de Díaz y Ruíz.

La recuperación de cuartel por parte de las Fuerzas Armadas supuso un sangriento enfrentamiento, en el que los militantes del Movimientos Todos por la Patria (MTP) no tuvieron chance de ofrecer resistencia. En este sentido, más allá de la feroz represión que demostró el todavía vigente poder de fuego del aparato militar, se abren muchos interrogantes sobre cómo y con qué fines fue organizada tal operación armada.

La última acción de la guerrilla argentina
El 22 de enero de 1989 unos 50 integrantes del MTP se movilizaron para tomar el cuartel del Ejército ubicado en el partido de La Matanza. El motivo de tal acción, según algunos de los protagonistas, era evitar un golpe de Estado pergeñado por sectores militares y del peronismo menemista.

De algún modo los jefes de la organización sabían o suponían que ese mismo día iba a comenzar una sublevación militar contra el gobierno del presidente Raúl Alfonsín. Una vez abortados los planes golpistas, la intención de los militantes era aprovechar la coyuntura para tomar el poder junto a una gran movilización popular.

La estrategia no resultó y el resultado fue el exterminio de gran parte del MTP. Como cuando fueron gobierno, las Fuerzas Armadas volvieron a practicar el homicidio, la tortura y la desaparición. Además, la acción fue utilizada por todo el espectro derechista para presionar por sus objetivos y limitar al campo popular.

El copamiento se vio totalmente frustrado el día 23. Tanto militares como policías se apuraron a rodear el cuartel evitando cualquier intento de fuga. De esto que resulte imprescindible que Arrillaga y Varando expliquen qué fue de los militantes desaparecidos que pasaron por sus manos como prisioneros.

Desaparecidos en La Tablada
Además de Ruiz y Diaz, Carlos Samojedny y Francisco Provenzano se encuentran desaparecidos. Estos dos últimos también fueron vistos con vida estando prisioneros pero sus cuerpos nunca fueron encontrados.

La Comisión de Familiares y Compañeros de los Detenidos-Desaparecidos de La Tablada celebró la decisión de la Corte y señaló que los cuatro militantes “fueron capturados al interior del Regimiento, existiendo como prueba de ello registros fotográficos, fílmicos y testigos que afirman haberlos visto con vida. Estas aberraciones se produjeron por agentes del Estado, con total abuso de poder, y su impunidad fue garantizada y avalada por el accionar de la Cámara Federal de San Martín durante casi 25 años”.

Asimismo, la Comisión rememoró los antecedentes de los ahora acusados. Así, informó que Arraillaga “cuenta con tres condenas por crímenes de lesa humanidad cometidos en Mar del Plata durante la última dictadura cívico-militar”. Por su parte Varando “también actuó en la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001”.

Santiago Lecuna – @santirayado
Fuente:NotasPeriodismoPopular

1 de enero de 2015

LA TABLADA: LA CORTE ORDENÓ REABRIR LA CAUSA POR LOS DESAPARECIDOS DEL MTP.

Hay cuatro militantes desaparecidos
La Tablada: la Corte ordenó reabrir la causa por los desaparecidos del MTP

31/12/2014 
La decisión del máximo tribunal revocó el sobreseimiento que la Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Martín le otorgó al general Arrillaga y al mayor Varando, ambos acusados por la desaparición de dos militantes del MTP.

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La Tablada: la Corte ordenó reabrir la causa por los desaparecidos del MTP
Por Pablo Waisberg
En la última reunión del año, la Corte Suprema de Justicia revocó el sobreseimiento por prescripción del general Alfredo Arrillaga y del mayor Jorge Varando. Ambos están imputados por el homicidio agra los fusilamientos de Iván Ruiz y José Alejandro “Maradona” Díaz, dos de los militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) que fueron detenidos con vida durante el copamiento del cuartel de La Tablada, en 1989, y continúan desaparecidos.

“Esta Corte comparte y hace suyos, en lo pertinente, los fundamentos y conclusiones de la señora Procuradora General (Alejandra Gils Carbó), a cuyos términos se remite en razón de brevedad”, señaló la resolución en su primer párrafo. El texto, que fue aprobado por la ministra Elena Highton de Nolasco y los ministros Juan Carlos Maqueda y Eugenio Raúl Zaffaroni, revocó el sobreseimiento que había confirmado la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal. Los jueces Ricardo Lorenzetti y Carlos Fayt consideraron que el recurso extraordinario era inadmisible.

El 23 de enero de 1989,  un grupo de 46 militantes del MTP irrumpieron en el cuartel de La Tablada. El enfrentamiento duró dos días y durante ese combate se cometieron casi todos los crímenes de la última dictadura: torturas, fusilamientos extrajudiciales, desapariciones forzosas y rapiña de los bienes de las víctimas. Lo único que no  hubo fue apropiación de niños.

Ruiz y Díaz fueron detenidos con vida el 23 de enero por la tarde -según se observa en la serie de fotografías que tomó Eduardo Longoni- pero sus cuerpos nunca aparecieron.  Según el relato elaborado por el Ejército, los detenidos –que llevaban varias horas de combate con mala hidratación y deficiente alimentación- fueron entregados a Varando, quien luego se los dio a otro militar al que lograron burlar y escaparon de un cuartel que estaba rodeado por un cerco policial y militar. El militar al que Varando dijo que le entregó a los detenidos apareció muerto.

La Cámara Federal de San Martín había considerado que la acción penal contra Arrillaga y Varando –también acusado por la muerte de un manifestante durante la represión del 20 de diciembre- había prescripto. Arrillaga está condenado por delitos de lesa humanidad en lo que se conoció como la “Noche de las corbatas”, el secuestro y desaparición de abogados laboralistas, ocurrido en Mar del Plata en 1977.

Pero Marta Díaz y Aurora Sánchez Nadal interpusieron un recurso de casación sosteniendo que esa decisión implicaba incumplir con lo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)  había dispuesto en el año 1997. Sin embargo, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal rechazó este recurso  por considerar que la recomendación no era obligatoria para el Estado argentino.

Por eso, el caso fue presentado ante la Corte, que remitió el dictamen a la procuradora general Gils Carbó, quien consideró que la Cámara había desconocido la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la “imprescriptibilidad de la acción penal” en caso de graves violaciones a los derechos humanos. Y recordó los antecedentes que fijó el caso del joven Walter Bulacio, asesinado en una comisaría de la Policía Federal, en 1991.

La decisión que la Corte tomó esta mañana remite al dictamen de Gils Carbó: hizo lugar el pedido de la querella y revocó la decisión dictada por la Cámara Federal de Casación Penal. Para ello tomó en cuenta que, en 1997, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos declaró que el Estado Argentino había faltado a su obligación de investigar de “manera exhaustiva, imparcial y concluyente” la ejecución de Díaz y Ruíz, según el informe 55/97 (caso 11.137 “Abella, Juan Carlos”).

Los casos de Ruiz y Díaz no son los únicos donde se produjeron desapariciones forzosas luego de que los militantes del MTP, que habían ingresado al cuartel de La Tablada, se habían rendido. Carlos Samojedny y Francisco Provenzano, ambos integrantes de la conducción del MTP, se rindieron con vida en la mañana del martes 24 de enero y los llevaron junto a los otros 14 asaltantes a una oficina en los fondos del cuartel.

Según las denuncias de los sobrevivientes, allí los desnudaron y torturaron a todos. Después preguntaron por Samojedny y Provenzano, se los llevaron aparte y nunca más aparecieron. También denunciaron fusilamientos o ejecuciones sumarias de asaltantes rendidos y heridos como Berta Calvo y Pablo Ramos, que fue detenido y su cuerpo apareció con ocho balazos, uno de ellos disparado de cerca y en la cabeza.
Fuente:ChacoDiaPorDia

17 de diciembre de 2014

LA TABLADA: PEDIRÁN A LA CORTE QUE INVESTIGUE LAS CUATRO DESAPARICIONES.

16-12-2014
Petitorio
También harán una presentación ante la CIDH
La Tablada: pedirán a la Corte que investigue las cuatro desapariciones

Durante el copamiento del cuartel, que comandó el MTP en 1989, se produjeron torturas, fusilamientos sumarios y todavía hay cuatro militantes desaparecidos. Mañana se presentará un petitorio ante el máximo tribunal para que ordene investigar qué pasó con Carlos Samojedny, José Díaz, Iván Ruiz Sánchez y Francisco Provenzano.
Por: Pablo Waisberg
Telam
La Comisión de Familiares y Compañeros de los Detenidos-Desaparecidos en La Tablada entregarán mañana un petitorio ante la Corte Suprema de Justicia para que ordene investigar el destino de cuatro militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) que fueron desaparecidos. Carlos Samojedny, José Díaz, Iván Ruiz Sánchez y Francisco Provenzano participaron del copamiento al cuartel de La Tablada en 1989, fueron detenidos con vida y sus cuerpos nunca aparecieron. “Vamos a mostrar el apoyo social y político que tiene el reclamo por esclarecer lo que ocurrió y castigar a los responsables”, explicó Irene Provenzano, hija de uno de los primeros desaparecidos en democracia.

“Reclamamos una investigación completa e imparcial que permita saber el destino de los desaparecidos y responsabilizar y juzgar a los integrantes de las fuerzas militares y de seguridad actuantes involucrados en las torturas, fusilamientos, y posteriores desapariciones. Los cuatro fueron capturados al interior del Regimiento, existiendo como prueba de ello registros fotográficos, fílmicos y testigos que afirman haberlos visto con vida”, escribieron en el segundo párrafo del petitorio, que ya fue publicado en forma de solicitada y que tiene las firmas de Abuelas de Plaza de Mayo,  Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, el  Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entre otros.

Irene Provenzano anticipó a Infojus Noticias que también harán una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en su informe 55/1997, publicado en 1995 había señalado las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas en el cuartel y recomendó al “Estado argentino realizar una investigación independiente, completa e imparcial al respecto”. Sobre esa base, volverán a plantear la situación de los cuatro militantes desaparecidos.

El 23 de enero de 1989,  un grupo de 46 militantes del MTP irrumpieron en el cuartel de La Tablada. El enfrentamiento duró dos días y durante ese combate se cometieron casi todos los crímenes de la última dictadura: torturas, fusilamientos extrajudiciales, desapariciones forzosas y rapiña de los bienes de las víctimas. Lo único que no  hubo fue apropiación de niños.

“Estas aberraciones se produjeron por agentes del Estado, y su impunidad fue garantizada y avalada por el juez que actuó en la instrucción Gerardo Larrambebere y por el accionar de la Cámara Federal de San Martín, integrada en el año 1989 por los jueces Jorge Barral, Hugo Fossati y Marta Herrera”, indicaron en el texto que mañana presentarán ante la Corte Suprema. También está firmado por Osvaldo Bayer, Horacio González, Eduardo "Tato" Pavlosky, Norman Briski, Vicente Zito Lema, Carlos “Perro” Santillán, Emilio Pérsico, Eduardo Anguita,  Torcuato Di Tella, Eduardo Jozami, Ricardo Forster, Jaime Sorín y Atilio Borón, entre otros.

La Corte tiene por resolver un pedido para que se rechace el sobreseimiento por “prescripción de la acción penal” sobre el general Alfredo Arrillaga, quien comandó el operativo de recuperación del cuartel y está señalado como el principal responsable de las desapariciones. El 19 de junio pasado, la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, emitió un dictamen en el cuál rechazó el sobreseimiento que había firmado la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín.

En la causa están señalados Arrillaga, quien ya tiene una condena por delitos de lesa humanidad en lo que se conoció como la “Noche de las corbatas”, y el mayor Jorge Eduardo Varando, señalado por los fusilamientos de Ruiz y Díaz, quien también actuó en la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001 cuando –como empleado de seguridad del banco HSBC- disparó contra los manifestantes con munición de plomo.

Ruiz y Díaz fueron detenidos en la tarde del 23 de enero. Ambos fueron fotografiados por Eduardo Longoni y se ve claramente como desarmados y heridos son conducidos hacia los fondos del regimiento militar. Luego fueron desaparecidos.

Samojedny y Provenzano se rindieron junto a sus compañeros el 24 de enero por la mañana. Fueron llevados encapuchados y con las manos atadas a la espalda hasta una oficina. Allí fueron torturados junto al resto y Samojedny y Provenzano fueron apartados y del grupo y sacados del lugar. También fueron desaparecidos.

“Después de tantos años transcurridos sin respuestas, esperamos el fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que revoque definitivamente la prescripción de la acción penal y el consecuente sobreseimiento sobre Arrillaga emitido por la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín”, señalaron los familiares y compañeros de los desaparecidos en La Tablada.

El petitorio que presentarán mañana lleva, además, las firmas de los diputados nacionales Horacio Pietragalla, Juan Cabandié, Victoria Donda, Víctor De Gennaro y  Claudio Lozano; y de los legisladores porteños Maria Rachid, Pablo Ferreyra y Alejandro Bodart. También dieron su respaldo el Espacio Carta Abierta, CTA Autónoma, Confluencia Movimiento Popular La Dignidad, Movimiento Popular Patria Grande, Frente Popular Darío Santillán y la Organización Social y Política Los Pibes, entre otros.
Fuente:Infojus







¿Dónde están los cuatro detenidos-desaparecidos en la Tablada?


Tuesday, 16 de December de 2014
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Luego de más de 25 años sin respuestas, los familiares y compañeros de los detenidos-desaparecidos en La Tablada, convocan a todas las organizaciones y personas comprometidas con la defensa de los Derechos Humanos de ayer y de hoy a acompañarlos en el pedido de Justicia ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por las violaciones a los derechos humanos, torturas, fusilamientos extrajudiciales y las desapariciones forzosas de Carlos Samojedny, José Díaz, Iván Ruiz Sánchez y Francisco Provenzano, ocurridas en el cuartel de La Tablada el 23 y 24 de enero de 1989. Es por esto que realizarán una conferencia de prensa este miércoles 17 de diciembre, a las 11, en Talcahuano 550 de la Ciudad de Buenos Aires.

Contactos: Irene Provenzano 15-6934-7420 / Carlos Motto 15-3400-0034


Los familiares y compañeros esperan el fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que revoque la prescripción de la acción penal sobre los militares responsables de dichas desapariciones: “Con ello buscamos un nuevo impulso de la causa judicial, en el marco a su vez de lo señalado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe 55/1997, que por las graves violaciones a los derechos humanos cometidas, recomienda al ‘Estado argentino realizar una investigación independiente, completa e imparcial al respecto’. Ambicionamos además del juicio y castigo a los responsables de las violaciones a los derechos humanos, encontrar los restos de nuestros familiares y compañeros desaparecidos.

 Convocamos a acompañarnos en la presentación de un petitorio que cuenta con el apoyo de organismos de derechos humanos, diputados y legisladores, intelectuales, personalidades de la cultura, el periodismo, organizaciones sociales, partidos políticos, sindicatos y gremios, instituciones y ciudadanos comprometidos con la defensa de los Derechos Humanos”, explicaron.
Fuente:RedEcoAlternativo