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20 de junio de 2019

LA PAMPA - SUBZONA 14 II: "Debe prevalecer la verdad de las víctimas".

"Debe prevalecer la verdad de las víctimas" 
Publicado el 19-06-2019
Durante la réplica que formuló en el juicio de la Subzona 14 II, el fiscal Leonel Gómez Barbella dijo que se comprobó que “hubo un plan sistemático represivo en la provincia".

El fiscal Leonel Gómez Barbella sostuvo ayer que en el juicio de la Subzona 14 II “quedó acreditado que hubo un plan sistemático represivo llevado a cabo por la estructura militar del estado”. El funcionario judicial pronunció durante una audiencia las réplicas a los alegatos de las defensas de los represores y rebatió los intentos de cuestionar las pruebas, las calificaciones de los delitos y de sostener la prescripción de los hechos juzgados en el debate.

Gómez Barbella dijo que los catorce imputados “tomaron parte” y fueron “eslabones” de la represión ilegal en la provincia. Por su lado, el fiscal adjunto Federico Iparraguirre convalidó como pruebas el relato de los testigos “únicos”, la propia víctima, y el “testigo de oídas”, en referencia a los familiares y allegados a las víctimas que narraron sus padecimientos ante la imposibilidad de atestiguar de ellos mismos por el paso del tiempo. “Esto no puede ni debe garantizar la impunidad de quienes están sindicados de cometer estos crímenes de la peor clase”, acotó.

“Los imputados operaban en la clandestinidad eliminando las evidencias de lo que hacían. Eso tornó imposible otro método de reconstrucción. Esta es la verdad que debe prevalecer, porque si no debería poder acreditarse con registros legales y públicos que las fuerzas armadas y policiales actuaron de manera ilegal y clandestina”, argumentó.
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Por otra parte, reafirmó que existieron centros clandestinos de detención en la provincia, más allá de que coincidan con edificios públicos, y descartó el intento de los abogados defensores de minimizar sucedido en La Pampa en relación a otros distritos donde hubo “atrocidades” como robos de bebés o vuelos de la muerte.
“Al analizar lo que pasó en los centros de detención queda expuesto lo ridículo de sostener que no eran clandestinos porque la ubicación geográfica era conocido por todos, pública y notoria. No es verdad que todos sabían dónde se encontraban las víctimas y que les sucedía una vez que ingresaban allí. Lo único público y notorio de esas dependencias era su ubicación. Pero el motivo por el cual estaban secuestradas y los tormentos a los que eran sometidas no lo eran. Eso se aparta del verdadero rol que esas instituciones deberían llevar adelante en un estado de derecho”, comparó.

Además, el fiscal rechazó la pretensión de anular como prueba los sumarios administrativos que hizo la provincia sobre algunos represores con el regreso de la democracia, origen de los juicios, ya que fueron avalados en el fallo del primer juicio a los represores pampeanos.

Gómez Barbella rechazó la idea de que solo hay testimonios en el juicio y aseguró que también “hay pruebas documentales”, como partes policiales, de la presencia de los represores en la escena de los secuestros y los tormentos.
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Repudió el intento de someter a “descrédito” las narraciones de las víctimas por tener militancia política, oficio u otros elementos, “etiquetándolas y colocándoles adjetivos”. “Las víctimas son víctimas, no hay categorías, de primera o de segunda. Son víctimas. Eso es lo que hemos encontrado, víctimas que fueron sometidas a suplicios en contra de su voluntad. Les cambiaron el curso normal de sus vidas, algunos hasta se tuvieron que exiliar o abandonar sus estudios”, reafirmó.

Según la versión de los represores, "nadie habría hecho nada en ningún lugar", ironizó el fiscal, ya que consideró imposible que casi 200 testigos se pongan de acuerdo para hacer un relato "coherente" sobre los secuestros y tormentos que expusieron durante el juicio.
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Dúplicas

Este martes también los defensores de los represores iniciaron la dúplicas, la posibilidad de responder los argumentos expuestos durante las réplicas de querellas y fiscales. Ese trámite continuará en las audiencias del 1 y 2 de julio, cuando también se le dará la oportunidad de pronunciar una última palabra, antes del veredicto, a los imputados. Eso no es una declaración, sino una breve expresión que se permite al imputado antes del fallo.

Luego solo faltará la hora de la verdad: la sentencia que recaerá sobre los acusados en el segundo juicio a los represores pampeanos. Será en agosto o principio de setiembre, según se estima.
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Cabe recordar que en los alegatos del juicio las defensas ya pidieron absoluciones. Y la fiscalía y las querellas condenas con penas máximas.
Los imputados son catorce: los exmilitares Luis Enrique Baraldini y Néstor Greppi, el médico Máximo Pérez Oneto, y los expolicías Oscar Yorio, Néstor Cenizo, Atos Retha, Carlos Reinhart, Oscar “Miseria” López, Juan Domingo Gatica, Hugo Marenchino, Jorge Quinteros, Luis Horacio Lucero, Orlando Osmar Pérez y Miguel Ángel Ochoa.

El tribunal está integrado por los jueces Pablo Díaz Lacava, José Tripputi y Marcos Aguerrido. Este es el segundo juicio a los represores pampeanos. En 2010 se llevó a cabo el primer debate, aunque solo contempló a 28 víctimas. Desde agosto del año pasado se está llevando adelante el segundo juicio por 234 víctimas.
Fuente:ElDiariodelaPampa

19 de junio de 2019

LA PAMPA - SUBZONA 14 II: "Los sobrevivientes son el fracaso del genocidio".

"Los sobrevivientes son el fracaso del genocidio" 
Publicado el 18-06-2019
El querellante Franco Catalini formuló este martes las réplicas a los alegatos de los represores, en el juicio de la Subzona 14 II.  Reivindicó a los testigos víctimas que testimoniaron.  “Soportaron 40 años de asedio",revalorizó.

“Los testigos víctimas soportaron 40 años de asedio. Son, más que nada, el fracaso del genocidio”,sostuvo este martes el abogado Franco Catalani. En nombre de las querellas, formuló la réplica a los alegatos defensivos de los represores en el juicio de la Subzona 14 II, la última palabra de parte de las víctimas que se escuchó en el debate antes del veredicto del Tribunal Oral Federal de Santa Rosa.
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Este martes se iniciaron las réplicas y Catalani revindicó el rol de casi 200 testigos y víctimas de la represión ilegal en la provincia que desfilaron frente al tribunal durante más de un año y medio. El debate entra en su tramo final. Este miércoles hará su réplica el fiscal Leonel Gomez Barbella y, en seguida, tendrán oportunidad los defensores de responder, de hacer las dúplicas. Luego solo faltará la hora de la verdad: la sentencia que recaerá sobre los acusados en el segundo juicio a los represores pampeanos.
Catalani aglutinó las réplicas a los defensores en diez ejes temáticos, en una exposición que insumió dos horas. Rechazó la existencia de un “guerra” como justificación de la represión, que se amparen en la obediencia debida, que la provincia fuera “una isla” donde no se cometieron delitos de lesa humanidad en plena dictadura. Ratificó que en la provincia “hubo desaparecidos” y funcionaron centros clandestinos de detención.
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El valor de los sobrevivientes
Catalani usó un tercio del tiempo de la réplica a rebatir el intento por deslegitimar los testimonios de las víctimas, que las defensas llevaron adelante cuando adujeron que fueron “guionados”, persiguen un fin económico o manipularon la memoria.
“Es absurdo decir que fueron guionados y que tuvieron contradicciones”, señaló en primer lugar. “Más allá de las lagunas o eventuales contradicciones en datos que son irrelevantes, lo real es que todos coincidieron, casi 200, en cuestiones absolutamente relevantes, como la modalidad de los secuestros, los maltratos, los sitios, los interrogatorios y las personas que cumplían funciones en el aparato represivo”, remarcó. Aclaró que las defensas no aportaron ni un testigo que los contradijera durante el juicio.
Sobre las reparaciones del daño causado por parte del estado, mencionó que “son un derecho”. Pero se preguntó “qué sentido tendría testimoniar en un juicio después de haberlas cobrado”. “Si ya fueron ejecutadas, eso refuerza el hecho de que los testimonios son veraces”, razonó. Además, aclaró que la mayor reparación para ellos son las medias simbólicas e inmateriales que pidieron en el alegato y, sobre todo, la sentencia que reafirme la verdad histórica en la disputa por su sentido, que los defensores de la represión ilegal no abandonan a pesar del paso del tiempo.
El abogado reivindicó entonces el ejercicio de memoria de las víctimas, que se sobrepusieron al encubrimiento y ocultamiento de los secuestros y las torturas que ensayó la dictadura militar. “No hay fuerza que pueda hacer olvidar una picana en la vagina o que pueda borrar de la psíquis la espera luego de un secuestro”, dijo.
“El terrorismo tuvo como objetivo imponer la realidad del supuesto ser nacional. Se propuso eliminar a toda persona que lo contradijera. El plan era borrar toda huella de ello. Era consumar un genocidio y que nadie se diera cuenta de ello. Las víctimas soportaron 40 años de asedio que intentó invalidar el sentido de sus experiencias”, revalorizó.
Y destacó que “el testigo víctima es, antes que nada, el fracaso del genocidio, es el reverso porfiado de los desaparecidos. Es el sobreviviente, porque vive y porque soportó el asedio durante cuarenta años. Es una página salvada de una biblioteca que fue intencionalmente quemada”.
“Su resistencia habría sido en vano si no los escucháramos. Le pedimos a los jueces que escuchen la voz de las víctimas”, concluyó.
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No hubo guerra
Catalani negó la existencia de una “guerra” antes y después del golpe de estado en el país, como expusieron los defensores de los represores durante sus alegatos. “Es peligroso eso. No existió una guerra, está largamente refutado”, señaló el abogado, y aludió a los numerosos fallos que rechazan esa argumentación belicista.“Aunque hubiese una situación de violencia interna eso no justifica los métodos ilegales que se utilizaron”, remarcó el letrado.
Sobre el decreto presidencial que ordenó “aniquilar” a la subversión, una coartada recurrente de los represores a lo largo de los juicios de lesa humanidad, señaló que “es inadmisible” ya que ninguna norma constitucional autoriza a iniciar una supuesta guerra por ese medio. “Para su lógica no tenía valor el estado de derecho y las leyes, pretendía justificar el uso de la fuerza y la destrucción del enemigo”, contrastó.
Además, el querellante descartó que los represores se escuden en la obediencia debida. “En un estado de derecho, la obediencia exclusiva es a la ley, no se obedece a otra persona. Más aún cuando se trata de un funcionario del estado”, replicó. Por el contrario, afirmó que “una orden que no es legal no solo debe ser desobedecida, debe ser resistida y denunciada”.
También negó que no se haya acusado a los máximos responsables de la represión ilegal, como dijeron los defensores. En es sentido, recordó que se intentó imputar al jefe de la Subzona 14,  el militar Fabio Iriart, a quien no se pudo llevar al banquillo de los acusados por su estado de salud.
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No fue una isla
Por otra parte, Catalani rechazó por “falaz” la teoría de los defensores de que La Pampa fue “una isla de paz” donde “no pasaba nada” en plena dictadura. “Un componente del genocidio es el ocultamiento”, sostuvo, en referencia al negacionismo de los acusados.
Señaló la “íntima conexión” de los represores pampeanos con el resto del aparato represivo de todo el país, y en ese sentido recordó las personas que fueron fichadas en la provincia por la inteligencia represiva y después asesinadas y desaparecidas en otras ciudades del país.
Además, defendió el concepto de centros clandestinos para denominar a la Seccional Primera de Santa Rosa, por ejemplo, a pesar de ser un sitio “conocido”, como mencionaron los represores para intentar invalidar ese concepto. Catalani explicó que esa denominación obedece a que allí se ejecutaron detenciones “de forma ilegal”.
También refutó el relato del exjefe de la Policía durante la dictadura, Luis Baraldini, respecto a que no hubo desaparecidos en la provincia. “Sí hubo desaparecidos en La Pampa, porque fueron detenidos ilegalmente y cuando se preguntó por ellos, fueron negados, sus familiares no sabían dónde estaban. Eso es una desaparición forzada, más allá de que después aparezca con vida”, confrontó.
Por otra parte, fustigó a los defensores de los represores que se atrevieron a poner en duda el número de 30 mil desaparecidos, una de las banderas de los organismos de derechos humanos del país, para recordar que la búsqueda e identificación de las víctimas ni siquiera ha concluido después de cuatro décadas de la dictadura.
“Los hechos no fueron aislados, se ejecutaron en el marco del estado terrorista que se implantó en aquella época en el país. El designio era eliminar las personas sindicadas como subversivas, por sus actividades ideológicas, militancia política, social o gremial”, completó.
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El rol del médico
Catalani tuvo un párrafo aparte para reafirmar el rol que asumió el exmédico policial acusado en el juicio, Máximo Pérez Oneto. “En un centro de detención legal los médicos están para certificar la salud, para que no le puedan endilgar al centro una responsabilidad que no tiene”, señaló. Y explicó que en un centro de detención “ilegal” el facultativo cumplió “la misma función, mantener con vida al detenido para ver si se le pueden sacar más información”.
“Los médicos cumplían ese rol, se dedicaban a monitorear la salud de la víctima para ver hasta dónde podía ser exigido física y síquicamente”, acotó.
Prescripción
En parte de su réplica, Catalani defendió la forma en la que actuó la justicia federal y la validez de los juicios en curso. Además, rechazó el pedido de prescripción de los delitos que hicieron algunas de las defensas. “Fue el estado el que cometió los crímenes y el que intentó ocultar todo. Argumentar que tardó mucho en juzgar, nos parece un argumento insidioso”, contrapuso.
Los alegatos
En los alegatos del juicio las defensas ya pidieron absoluciones. Y la fiscalía y las querellas duras condenas. El fiscal solicitó las máximas penas previstas por las normas. Reclamó al tribunal la revocación de las prisiones domiciliarias y que las penas se cumplan en cárcel común. Pidió una condena de 25 años de prisión para el exjefe de la Policía de La Pampa durante la dictadura, Luis Enrique Baraldini. Y la misma pena para el médico Máximo Pérez Oneto, que controlaba las sesiones de tortura de las víctimas, y para el exmilitar Néstor Greppi, que era secretario general de la Gobernación del gobierno de facto.
Además, la Fiscalía solicitó 22 años para los represores Oscar Yorio, Néstor Cenizo, Atos Retha y Carlos Reinhart. Para Oscar “Miseria” López y Juan Domingo Gatica pidió 20 años de prisión. También requirió 18 años de castigo para el represor Hugo Marenchino, 14 para Jorge Quinteros, 12 para Luis Horacio Lucero y 10 para Orlando Osmar Pérez y Miguel Ángel Ochoa.
En el segundo juicio a los represores pampeanos quedaron catorce represores en el banquillo de los acusados. En el transcurso del debate quedó fuera del juicio por razones de salud el excomisario Roberto Fiorucci, que ya fue condenado en el juicio de 2010. Salvo el expolicía Reinhart -aún cumple la primera condena-, el resto de los acusados está en libertad o con prisión domiciliaria.
El tribunal está integrado por los jueces Pablo Díaz Lacava, José Tripputi y Marcos Aguerrido. Este es el segundo juicio a los represores pampeanos. En 2010 se llevó a cabo el primer debate, aunque solo contempló a 28 víctimas. Desde agosto del año pasado se está llevando adelante el segundo juicio por 234 víctimas.También se prevé un tercer juicio. Hay varios procesados en el expediente que lleva adelante el Juzgado Federal. Involucrará a víctimas que quedaron fuera de los dos juicios previos y también se juzgarán los delitos sexuales perpetrados durante las detenciones clandestinas en plena dictadura.
También se prevé un tercer juicio. Hay varios procesados en el expediente que lleva adelante el Juzgado Federal. Involucrará a víctimas que quedaron fuera de los dos juicios previos y también se juzgarán los delitos sexuales perpetrados durante las detenciones clandestinas en plena dictadura.
Fuente: La PampaDiario


TRAMO FINAL EN EL JUICIO SUBZONA 1.4 II: “EN LA PAMPA HUBO DESAPARECIDOS” 
18/06/2019
Este martes dio inicio la primera audiencia de la etapa de las Réplicas que las querellas hacen sobre los alegatos de las defensas de los represores y la Defensa Pública, en el juicio Subzona 1.4 segunda etapa.
El abogado querellante Franco Catalani fue el encargado de realizar la exposición que fue dividida en varias etapas, atendiendo a cada uno de los supuestos planteados por las defensas de los imputados.
No fue una guerra; hubo desaparecidos; La Pampa no fue una isla; quedó comprobado la existencia de centros clandestinos de detención; y la represión ilegal llevada a cabo fue parte de un plan sistemático de secuestro, tortura y exterminio, que se desplegó en todo el territorio nacional, fueron algunos de los puntos más importantes de la exposición.
En el cuarto intermedio, el exjefe de Policía, Luis Enrique Baraldini, se descompuso y debió ser atendido por el servicio médico de emergencia.
El miércoles 19 por la mañana será el turno de la réplica del Ministerio Público Fiscal, a cargo de Leonel Gómez Barbella, y en dos semanas hará lo propio la defensa. Una vez terminada esta etapa habrá una larga pausa que tendrá como corolario la lectura de la sentencia contra los represores por parte del Tribunal Oral Federal de Santa Rosa. Se estima que se extenderá hasta finales de agosto.
En principio,  Catalani  se refirió a argumento planteado sobre la existencia de una guerra y fue tajante: «tal guerra no existió”, dijo y expuso los fallos y resoluciones de la justicia argentina y órganos internacionales que echan por tierra esta hipótesis.
“Aunque se hubiera evidenciado una situación de guerra interna, no hubiera justificado los métodos que se utilizaron” para combatir a las organizaciones armadas, dijo en referencia a lo que establece la Convención Interamericana de Derechos Humanos sobre el concepto de guerra basado en el convenio de ginebra que establece la protección de las personas.
“Ninguna regla escrita o consuetudinaria autoriza a desarrollar una guerra fuera de toda normatividad”, recordó al citar el decreto dirigido al “exterminio” de las personas.
Catalani dijo además que la “supuesta lógica de la guerra se refuta así misma por otros hechos” y citó que “Videla cuando visitó la Escuela de las Américas dijo que la guerrilla estaba completamente aniquilada” y recordó que “tales no existieron en nuestra provincia”.  Sobre esto expresó que la Defensa de los represores se había referido en su exposición a los alzamientos militares luego de la recuperación de la democracia, como parte de “toda una interpretación belicista” que forma parte de un corpus ideológico que las Fuerzas Armadas sintetizaron en el concepto de “guerra sucia” y que versa sobre la “destrucción del enemigo” y que se desplegó con plena intensidad durante todos los genocidios que se han cometido en las dictaduras que se desarrollaron a partir de la modernidad.
“Argumentaron la vigencia del código militar para argumentar sobre la interpretación de los hechos que se juzgan en este proceso. Esto es esgrimir una causa de justificación, que no está prevista en el código penal y que ya argumentamos en la causa 13”, continuó.
En ese pasaje, se refirió a 3 argumentos esenciales para desmentir la justificación de los crímenes que se cometieron, y citó: “En un Estado de Derecho la única obediencia de todo ciudadano es a la ley, de ahí que no deberían regir los espíritus corporativos más allá de la ley. Este principio de legalidad es mucho más exigente cuando se trata de un funcionario del Estado. Están obligados a hacer exclusivamente lo que la ley manda y no otra cosa. Por eso una orden que no es legal no solo debe ser resistida, sino también denunciada”, dijo sobre el principal argumento que refuta la obediencia debida.
Además, reafirmó que los juicios de lesa siempre buscaron el juzgamiento de los máximos responsables de los delitos contra los derechos humanos, y recordó que el cnel. Fabio Iriart, máximo responsable de la Subzona 1.4 no pudo ser juzgado por diversas razones, entre ellas la interposición de un problema de salud.
“Todo este eje argumental de la guerra en la cual se inscriben todas estas ramificaciones, entre las que encontramos la obediencia debida, también es necesario
“Le solicitamos al TOF que rechazo todos estos argumentos”, como han exigido históricamente los organismos de derechos humanos.
La Pampa una “Isla de Paz”
El genocidio tiene no solo en su fin la desaparición de personas sino también “su ocultamiento”.
Una de las cosas que se demostraron durante los procesos judiciales fue la existencia y funcionamiento de Centros clandestinos de detención de personas en territorio provincial.
“Hubo desaparecidos en La Pampa. Porque fueron secuestrados de manera ilegal y luego cuando fueron requeridos fueron negados. Negaron que estuvieran en un centro de detención u otro”, agregó.
30.000 desaparecidos
Catalani dijo que esto no era objeto de debate durante el proceso pero que la información calificada y citó los fallos que desmienten la falacia del argumento “negacionista”.
A su vez, planteó que el concepto de “genocidio no se configura por la cantidad de personas”, y que “bajo la figura fraudulenta del desaparecido, del abatido en fuga, etc, mecanismos que se utilizan hasta el día de hoy, se buscó ocultar” los crímenes que se llevaron a cabo con el Terrorismo de Estado.
“Parte fundamental del Terrorismo de Estado fue la eliminación sistemática de datos de las personas muertas y desaparecidas”, dijo Catalani y agregó que “no se pueden seguir negando estos hechos”.
En este pasaje, también dijo que “la Defensa de Ochoa, Lucero y Quinteros sostuvieron que los hechos fueron aislados” y argumentó que “esto no fue así, sino la interpretación que estos hicieron de esos hechos”.
Y reafirmó que el objetivo del proceso de reorganización nacional era la eliminación de las personas que fueron marcadas como “peligrosas” por su ideología.
Pérez Oneto
La querella también explicó el porqué del pedido de pena contra el médico Máximo Pérez Oneto.
La pregunta de la existencia de un médico en un Centro clandestino de detención, tenía como fin monitorear la salud de la víctima para saber hasta dónde podía aguantar la salud física y psíquica de la persona que era torturada. “La responsabilidad y la función que allí desempeñaba era igual o similar a la del resto (fuerza policial)”, dijo.

Otro de los ejes sobre los cuales se basó la réplica de la Querella tiene que ver con el pedido de extemporaneidad de los procesamientos a los represores.
Testimonios: testigo víctima, testigo único.
También, hizo hincapié en los “descréditos” de los abogados defensores de los represores contra las víctimas y testigos del proceso.
“Impugnaron sus testimonios alegando que fueron informados con anterioridad que era lo que tenían que decir, que carecía de valor. Otros que perseguían un fin económico, alguno hizo un cálculo sobre los millones de dólares que les fueron entregados (reparación del Estado). Es absurdo y más allá de las lagunas o posibles contradicciones que pudieran haber tenido los testigos coincidieron en cuanto a las torturas, los sitios de aislamiento, las personas que ejecutaron estas acciones”, explicó.
Además, señaló que las defensas apostaron a la “contradicción” en testimonios “pero no fueron capaces de aportar ninguna prueba o testimonio que desmintiera esto”.
Reparaciones
Sobre las reparaciones, dijo que “el argumento en sí mismo pretende deslegitimar el ejercicio de un derecho” y que “al mismo tiempo si las reparaciones fueron ya ejecutadas, que objetivo tendría venir a dar un testimonio al juicio después de haber cobrado. Entonces no tiene otro sentido que venir a exponer su verdad”.
“La memoria puede fallar, pero nada de eso ha sucedido y nada ha podido ser probado. Solo se trató de un argumento de una “conspiración” contra sus defendidos”, dijo Catalani.
“No hay muestra que pueda borrar de la psiquis de estas personas el secuestro, la espera de la tortura o la muerte inminente”, expresó.
El abogado hizo hincapié en el ejercicio del derecho a la memoria de las víctimas y testigos en contraposición de “el genocidio planificado que se encargó sistemáticamente del ocultamiento o eliminación de toda prueba”.
Por esto – dijo Catalani –  “queremos revalorizar el aporte de víctimas por tener el valor de testimoniar en estos juicios”, resaltó que la figura del desaparecido reafirma la concepción del genocidio puesto que “se elimina el concepto de sujeto y su sentido del mundo”, y que el negacionismo o justificacionismo, son la continuidad de ese genocidio.
“Por eso para las querellas creen que la sentencia será una forma fundamental de reparación para las víctimas que han sido parte de este juicio”, dijo Catalani y a recordó que ninguna de las defensas se opuso a las reparaciones inmateriales exigidas por las querellas.
“El testigo que sobrevive es una página salvada de una biblioteca que fue intencionalmente quemada”, fue una de las frases que resonó en la sala de audiencia en el pedido de escucha al testimonio de las víctimas que hizo la querella al Tribunal Oral Federal de Santa Rosa.
Fuente:PLanB/

6 de junio de 2019

LA PAMPA - SUZONA 14: Culminó la ronda de alegatos en el juicio.

Culminó la ronda de alegatos en el juicio de la Subzona 14 II 
06-06-2019
El juicio continuará en dos semanas con el turno de las réplica a los alegatos defensivos por parte de las querellas y la fiscalía. Recién después, en fecha que aun no se fijó, el próximo paso será la sentencia, que está cada vez más cerca.

Con la intervención del defensor oficial, Luciano Rodríguez, que solicitó la absolución de nueve de los imputados en el juicio de la Subzona 14 II, concluyó el miércoles último la ronda de alegatos de los defensores oficiales. De esta manera, el funcionario judicial completó la defensa que había iniciado la semana anterior, en el caso de los represores Oscar Yorio, Néstor Cenizo, Juan Domingo Gatica, Athos Reta, Orlando Pérez, Jorge Quinteros, Miguel Ochoa y Luis Lucero.
Rodríguez realizó un examen de las penas subrayando la desproporción de los pedidos de condena para sus defendidos con relación a las requeridas para sus superiores. En el mismo sentido, repasó sancionas aplicadas por tribunales internacionales a partícipes de masacres en Europa oriental y las comparó con las establecidas en el orden nacional.
Finalmente, abogó para que el tribunal, en caso de no acceder a estos reclamos, se deje guiar por el criterio de benignidad habida cuenta la edad de los imputados, sus condenas previas y los períodos de prisión ya cumplidos. El juicio continuará en dos semanas con el turno de la réplica a los alegatos defensivos por parte del querellante Franco Catalani. Al día siguiente podrá hacer su réplica la fiscalía a cargo de Miguel Palazzani. Recién después, en fecha que aun no se fijó, llegará la sentencia.
La Fiscalía y las querellas ya pidieron duras condenas en sus alegatos. El fiscal solicitó las máximas penas previstas por las normas. Reclamó al tribunal la revocación de las prisiones domiciliarias y que las penas se cumplan en cárcel común. Pidió una condena de 25 años de prisión para el exjefe de la Policía de La Pampa durante la dictadura, Luis Enrique Baraldini. Y la misma pena para el médico Máximo Pérez Oneto, que controlaba las sesiones de tortura de las víctimas, y para el exmilitar Néstor Greppi, que era secretario general de la Gobernación del gobierno de facto.
Además, la Fiscalía solicitó 22 años para los represores Oscar Yorio, Néstor Cenizo, Atos Retha y Carlos Reinhart. Para Oscar “Miseria” López y Juan Domingo Gatica pidió 20 años de prisión. También requirió 18 años de castigo para el represor Hugo Marenchino, 14 para Jorge Quinteros, 12 para Luis Horacio Lucero y 10 para Orlando Osmar Pérez y Miguel Ángel Ochoa.
En el segundo juicio a los represores pampeanos quedaron catorce represores en el banquillo de los acusados. En el transcurso del debate quedó fuera del juicio por razones de salud el excomisario Roberto Fiorucci, que ya fue condenado en el juicio de 2010. Salvo el expolicía Reinhart -aún cumple la primera condena-, el resto de los acusados está en libertad o con prisión domiciliaria.
El tribunal está integrado por los jueces Pablo Díaz Lacava, José Tripputi y Marcos Aguerrido. Este es el segundo juicio a los represores pampeanos. En 2010 se llevó a cabo el primer debate, aunque solo contempló a 28 víctimas. Desde agosto del año pasado se está llevando adelante el segundo juicio por 234 víctimas.
También se prevé un tercer juicio. Hay varios procesados en el expediente que lleva adelante el Juzgado Federal. Involucrará a víctimas que quedaron fuera de los dos juicios previos y también se juzgarán los delitos sexuales perpetrados durante las detenciones clandestinas en plena dictadura.
Fuente:ElDiariodelaPampa

31 de mayo de 2019

LA PAMPA - SUZONA 14 II: Comisarios se escudan en la «obediecia debida».

Comisarios se escudan en la «obediecia debida»
31/05/2019
La defensora oficial Laura Armagno argumentó que los ex policías Antonio Oscar Yorio, Athos Reta y Néstor Bonifacio Cenizo, acusados por delitos de lesa humanidad en el juicio de la Subzona 14 II, eran «subordinados» y que cumplían ordenes de los máximos jefes de dictadura, integrando el grupo de tareas que realizaba secuestros y torturas en La Pampa. Los alegatos entraron en etapa de definición y según confiaron fuentes judiciales, entre julio y agosto se conocería la sentencia.

Durante su alegato, el pasado miércoles Armagno solicitó al Tribunal Oral Federal la absolución de los represores condenados en 2010 por otros delitos ocurridos en la dictadura. Además, pidió la prescripción afirmando que en el enjuiciamiento implica directamente un doble juzgamiento.
Subordinados.
Repasando distintos testimonios que se registraron en las audiencias realizadas en el Colegio de Abogados de esta capital, indicó que no se genera allí ninguna clara evidencia que lleve a la condena de los acusados. En esa misma línea, se refirió a las declaraciones que hicieron Juan Carlos Pumilla y Raque Barabaschi, ambos querellantes en la causa.

En varias oportunidades, la defensora reiteró que los acusados eran «subordinados», debiendo cumplir órdenes de sus superiores, en sintonía con el planteo realizado en otros alegatos por ex militares, añadiendo que la ley penal distingue al cómplice (el subordinado) del superior.

Por su parte, el también defensor oficial Luciano Rodríguez, que asiste a los ex comisarios Oscar Alberto «Miseria» López, Luis Horacio Lucero, Miguel Angel Ochoa, Jorge Quinteros y Juan Domingo Gatica, manifestó que los testimonios están matizados por «los siete pecados capitales de la memoria». Particularmente, dijo que su defensa es de carácter técnico sin consideraciones sobre las víctimas.

En las primeras audiencias de este año, la fiscalía federal y las querellas pidieron penas duras contra los ex militares y ex policías, entre ellas 25 años de prisión para el ex jefe de la Policía pampeana en la dictadura, Luis Baraldini, al ex médico policial Máximo Pérez Oneto, que controlaba a las víctimas durante las torturas, y al ex militar y ex secretario general de la Gobernación, Néstor Greppi.

Además, solicitaron que Yorio sea condenado a 22 años de prisión, al igual que Cenizo, Carlos Alberto Reinhart y Reta; para López y Gatica 20 años, 18 años para Hugo Roberto Marenchino, 14 años para Quinteros, 12 años para Lucero, y 10 años para Orlando Osmar Pérez y Ochoa. Todos están acusados de genocidio, asociación ilícita, privación ilegal de la libertad en carácter de funcionario público con el agravante de hechos cometidos con violencia o amenazas, en concurso real con imposición de tormentos reiterados.
Fuente:LaArena

Defensora de represores afirmó que solo eran “subordinados” 

Publicado el 30-05-2019 
La defensora oficial Laura Armagno solicitó en el juicio de la Subzona 14 II la absolución por prescripción de los represores Yorio, Reta y Cenizo. Y dijo que en el juicio no hubo evidencia suficientes para condenarlos.

La defensora oficial Laura Armagno completó este martes y miércoles en el juicio de la Subzona 14 II los alegatos de los represores Oscar Yorio, Athos Reta y Néstor Cenizo. Pidió la absolución y se encargó de resaltar en varios tramos que el papel de “subordinados” que cumplían en el grupo de tareas que se encargó de secuestros y torturas en la provincia durante la dictadura.
Yorio, Reta y Cenizo ya fueron condenados en el primer histórico juicio, de 2010. Pero en el segundo debate -que se inició en agosto del año pasado- afrontan imputaciones por más víctimas, 31, 34 y 33 casos respectivamente. Armagno insistió también en el pedido de prescripción con abundantes citas de autores y añadió que la sustanciación de este juicio implica un doble juzgamiento.
La funcionaria judicial repasó cada testimonio volcado en las audiencias para indicar que de ellos no surgen evidencias condenatorias y se extendió un poco más en las exposiciones de los querellantes Raquel Barabaschi y Juan Carlos Pumilla para concluir que de ellas no surgen elementos que demuestren la culpabilidad de sus defendidos.
Subrayó en todo momento la condición de “subordinados” de sus defendidos en el esquema de la Subzona. Además, sostuvo que no hubo tormentos y apeló a las formulaciones de un testigo que, a su entender, había banalizado en su relato las consecuencias de un simulacro de fusilamiento. Finalmente, pidió la absolución y solicitó el amparo de las leyes de obediencia de vida y punto final.
Con el mismo mecanismo de analizar cada uno de los testimonios, el defensor oficial Luciano Rodríguez inició el miércoles la defensa de los comisarios imputados Juan Domingo Gatica (acusado por 26 víctimas), Oscar “Miseria” López (23), Luis Lucero (1), Miguel Ángel Ochoa (4) y Jorge Quinteros (4).Aludió a que los testimonios expresados en el curso del juicio están teñidos por lo que calificó “los siete pecados capitales de la memoria”.
A diferencia de otros defensores, puso énfasis en aclarar que su defensa es de carácter técnico y no formularía consideraciones sobre las víctimas. Su exposición no se completó, de manera que en la audiencia siguiente -dentro de quince días- consumará el tratamiento de las imputaciones a López para pasar luego a lo que resta de su alegato.
Cabe recordar que el resto de los imputados (Luis Baraldini, Omar Greppi, Hugo Marenchino y Máximo Pérez Oneto) ya presentó su alegato defensivo. Una vez que concluya el de la defensa oficial, habrá espacio durante algunas audiencias -en junio- para las réplicas de las partes, durante las cuales responderán planteos. Recién después llegará la sentencia.
Antes, la Fiscalía y las querellas habían pedido duras condenas en sus alegatos. El fiscal Miguel Palazzani solicitó las máximas penas previstas por las normas. Reclamó al tribunal la revocación de las prisiones domiciliarias y que las penas se cumplan en cárcel común. Pidió una condena de 25 años de prisión para el exjefe de la Policía de La Pampa durante la dictadura, Luis Enrique Baraldini. Y la misma pena para el médico Máximo Pérez Oneto, que controlaba las sesiones de tortura de las víctimas, y para el exmilitar Néstor Greppi, que era secretario general de la Gobernación del gobierno de facto.
Además, la Fiscalía solicitó 22 años para los represores Oscar Yorio, Néstor Cenizo, Atos Retha y Carlos Reinhart. Para Oscar “Miseria” López y Juan Domingo Gatica pidió 20 años de prisión. También requirió 18 años de castigo para el represor Hugo Marenchino, 14 para Jorge Quinteros, 12 para Luis Horacio Lucero y 10 para Orlando Osmar Pérez y Miguel Ángel Ochoa.
En el segundo juicio a los represores pampeanos quedaron catorce represores en el banquillo de los acusados. En el transcurso del debate quedó fuera del juicio por razones de salud el excomisario Roberto Fiorucci, que ya fue condenado en el juicio de 2010. Salvo el expolicía Reinhart -aún cumple la primer condena-, el resto de los acusados está en libertad o con prisión domiciliaria.
El tribunal está integrado por los jueces Pablo Díaz Lacava, José Tripputi y Marcos Aguerrido. Este es el segundo juicio a los represores pampeanos. En 2010 se llevó a cabo el primer debate, aunque solo contempló a 28 víctimas. Desde agosto del año pasado se está llevando adelante el segundo juicio por 234 víctimas.
También se prevé un tercer juicio. Hay varios procesados en el expediente que lleva adelante el Juzgado Federal. Involucrará a víctimas que quedaron fuera de los dos juicios previos y también se juzgarán los delitos sexuales perpetrados durante las detenciones clandestinas en plena dictadura. Fuente:ElDiaruidelaPampa

18 de mayo de 2019

LA PAMPA - SUBZONA 14 II: La defensa oficial inició el último alegato de los represores

La defensa oficial inició el último alegato de los represores
Publicado el 17-05-2019
Esta semana la defensora Laura Armagno comenzó el último alegato de los acusados en el juicio de la Subzona 14 II. Reanuda en quince días, después llegará el momento de las réplicas y, finalmente, será el turno de la sentencia.
La defensora oficial, Laura Armagno, comenzó el miércoles y el jueves de esta semana a formular el alegato defensivo de un grupo de represores en el juicio de la Subzona 14 II. La funcionaria judicial se tomó esos dos días para tratar de invalidar las acusaciones por prescripción de la causa, una línea argumentativa que ya ha sido rechazada en diversos juicios de lesa humanidad en el país.
Durante dos extensas audiencias y con mucho énfasis, Armagno sostuvo que las acusaciones contra sus defendidas están prescriptas y, por lo tanto, el juicio sería inválido. Ese criterio ha sido rechazado ya por distintos tribunales en el país, inclusive por la Corte Suprema de Justicia.

El alegato continuará el 28 y 29 de este mes, cuando el también defensor oficial, Luciano Rodríguez, alegará sober las imputaciones que tiene cada uno de los acusados. Los defensores oficiales patrocinan a los represores Athos Reta (condenado en el primer juicio y acusado ahora por 34 víctimas), Oscar Yorio (condenado y acusado por 31), Néstor Cenizo (condenado y 33 víctimas), Oscar “Miseria” López (23), Luis Lucero (1), Juan Domingo Gatica (26), Miguel Ángel Ochoa (4) y Jorge Quinteros (4).

El resto de los imputados (Luis Baraldini, Omar Greppi, Hugo Marenchino y Máximo Pérez Oneto) ya presentaron su alegato defensivo. Una vez que concluya el de la defensa oficial, habrá espacio durante algunas audiencias -en junio- para las réplicas de las partes, durante las cuales responderán planteos. Recién después llegará la sentencia.

Cabe recordar que la Fiscalía y las querellas habían pedido duras condenas en sus alegatos. El fiscal Miguel Palazzani solicitó las máximas penas previstas por las normas. Reclamó al tribunal la revocación de las prisiones domiciliarias y que las penas se cumplan en cárcel común. Pidió una condena de 25 años de prisión para el exjefe de la Policía de la Pampa durante la dictadura, Luis Enrique Baraldini. Y la misma pena para el médico Máximo Pérez Oneto, que controlaba las sesiones de tortura de las víctimas, y para el exmilitar Néstor Greppi, que era secretario general de la Gobernación del gobierno de facto.

Además, la Fiscalía solicitó 22 años para los represores Oscar Yorio, Néstor Cenizo, Atos Retha y Carlos Reinhart. Para Oscar “Miseria” López y Juan Domingo Gatica pidió 20 años de prisión. También requirió 18 años de castigo para el represor Hugo Marenchino, 14 para Jorge Quinteros, 12 para Luis Horacio Lucero y 10 para Orlando Osmar Pérez y Miguel Ángel Ochoa.

En el segundo juicio a los represores pampeanos quedaron catorce represores en el banquillo de los acusados. En el transcurso del debate quedó fuera del juicio por razones de salud el excomisario Roberto Fiorucci, que ya fue condenado en el juicio de 2010. Salvo el expolicía Reinhart -aún cumple la primer condena-, el resto de los acusados está en libertad o con prisión domiciliaria.

El tribunal está integrado por los jueces Pablo Díaz Lacava, José Tripputi y Marcos Aguerrido. Este es el segundo juicio a los represores pampeanos. En 2010 se llevó a cabo el primer debate, aunque solo contempló a 28 víctimas. Desde agosto del año pasado se está llevando adelante el segundo juicio por 234 víctimas.
También se prevé un tercer juicio. Hay varios procesados en el expediente que lleva adelante el Juzgado Federal. Involucrará a víctimas que quedaron fuera de los dos juicios previos y también se juzgarán los delitos sexuales perpetrados durante las detenciones clandestinas en plena dictadura.´
Fuente: ElDiariodelaPampa

5 de mayo de 2019

LA PAMPA - SUBZONA14: Pidieron absolución de Pérez Oneto en el juicio de la Subzona 14.

Pidieron absolución de Pérez Oneto en el juicio de la Subzona 14 
04-05-2019 
El defensor Gerardo Ibañez pronunció esta semana el alegato defensivo que una barra de familiares y amigos del exmédico policial coronó con aplausos. En el juicio está acusado de haber controlado a 22 torturados en la Primera.
En medio de los aplausos de una barra de familiares y amigos que colmó la sala de audiencias, el pasado viernes la defensa del exmédico policial, Máximo Pérez Oneto, pidió su absolución en el juicio de la Subzona 14 II. El médico está imputado por 22 víctimas de torturas, por haberlas revisado o asistido a las sesiones de tormentos en el primer piso del edificio de la Seccional Primera de Policía, principal centro clandestino de detenciones durante la última dictadura militar.
El jueves y viernes de esta semana prosiguieron los alegatos defensivos de los represores en el juicio que comenzó en agosto del año pasado. En primer término, el abogado Hugo Vidal planteó que durante la dictadura hubo una guerra en el país, ratificó la teoría de los dos demonios e intentó desacreditar los testimonios que comprometen a sus defendidos, el ex militar Omar Greppi, Hugo Marenchino y Carlos Reinhart, ya condenados en el primer juicio de 2010 por otras víctimas. Pidió la absolución.
En segundo turno, el abogado defensor Gerardo Ibañez se ajustó a un alegato más técnico, durante el que sostuvo que existió un “ensañamiento” en las acusaciones contra el médico Pérez Oneto y considero que los testimonios que se escucharon en el debate no arrojaron certezas sobre el rol que ocupó durante las sesiones de torturas o la revisación de los secuestrados en la Primera.
El letrado pidió la absolución porque, en su criterio, no quedó acreditado con certeza que el médico haya estado comprometido con las torturas. De todos modos, no refutó la existencia de los vejámenes y tormentos a las víctimas en el mismo espacio temporal en el que su defendido cumplía funciones en la Primera y era el encargado de asistir a los detenidos.
Un mes atrás, la fiscalía y la querella habían pedido que se condene a Pérez Oneto a 25 años de cárcel. El imputado fue médico policial a partir de abril del 75. Según la acusación, colaboraba con los represores al no registrar los efectos de la tortura sobre los detenidos que revisaba, tenía trato frecuente con las víctimas y coadyuvó a agravar las condiciones infrahumanas del cautiverio.
Las pruebas de que revisaba a los secuestrados son constancias escritas y los testimonios. Por ejemplo, Raquel Barabaschi -una de las querellantes- relató que a ella le suministró unas píldoras y cuando le mostró las heridas en los pechos que le había dejado la picana, le contestó: “Estás así porque no te la aguantás”. Otro testigo contó que el médico les pidió a los represores que frenasen la tortura porque tenía 20 de presión, que le dieran tiempo para recuperarse y siguieran después.
Según consta en la causa, Pérez Onetoordenó la internación de Héctor Zolecio (funcionario del gobernador Aquiles Regazzolli) porque lo revisó y no tenía reflejos en la pierna izquierda, consecuencia de los salvajes tormentos a los que había sido sometido. Incluso varios polícías declararon en el juicio que acudía a revisar a los secuestrados pero no dejaba constancia en los libros, como era de práctica con el resto de los detenidos.
En abril de 2016 la filial pampeana de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre reclamó al Consejo Médico de La Pampa que le retire la matrícula al médico. Sin embargo, la institución no hizo lugar a ese pedido.
A partir del procesamiento dictado en su momento por la exjueza Iara Silvestre, Pérez Oneto estuvo preso 3 años y 7 meses. En mayo de 2015 consiguió el beneficio de la prisión domiciliaria y recuperó la libertad, fue excarcelado, el 23 de marzo de 2016, con el argumento de que en ese momento se extinguieron los plazos previstos para la prisión preventiva sin llegar a juicio.
Después de la liberación, el médico volvió a ejercer la medicina en su actividad privada. En agosto del año pasado, el fiscal y las querellas pidieron que los acusados regresaran a prisión antes de que comenzara el juicio de la Subzona 14 II. Sin embargo, el Tribunal Oral Federal de Santa Rosa permitió que siguieran en libertad y se cruzaran en los pasillos con las víctimas durante el desarrollo de las audiencias.
Pérez Oneto tiene más de 70 años. 
Fuente:ElDiariodelaPampa

6 de abril de 2019

LA PMAPA - SUB ZONA 14 II: Barabaschi criticó al abogado de los represores: "son de manual".

Barabaschi criticó al abogado de los represores: "son de manual" 
publicado Abril 06, 2019
El abogado Hernán Vidal, defensor de represores, se quejó este jueves de que en los juicios se les aplica “el derecho penal del enemigo”. Raquel Barabaschi sostuvo que "Vidal niega el terrorismo de Estado, niega los 30.000 desaparecidos y niega a las víctimas pampeanas".


“Hernán Vidal está en todos los juicios y es de manual para ellos. No hablan en ningún momento de los hechos que acontecieron sino que trata de descalificar. Vidal empezó su alegato negando a los 30 mil, poniendo la situación que se vivió en La Pampa que no tiene nada que ver con lo que realmente ocurrió. Descalificando a las víctimas, tratandonos de mentirosos, que tenemos un interés económico”, criticó Barabaschi.


Luego agregó: “Como no tienen una defensa concreta, porque son indefendibles, los hechos como los relató cada uno de los testigos está probado que acá hubo terrorismo de Estado, que fue un genocidio, que fueron crímenes de lesa humanidad y que somos 240 víctimas las que pasamos por los centros clandestinos de detención”


Raquel Barabaschi insistió en cuestionar el accionar del abogado de los represores: “Habla de que no hubo ni muertos ni desaparecidos ni apropiación de bebés. Hay que decirle que en La Pampa hay 53 muertos y desaparecidos. En muchos de los casos sabemos que la inteligencia se hizo desde acá. También niega que la Policía de La Pampa haya hecho la inteligencia, quiere culpar a los federales”.
  • Fuente:106.1RadioKermes

5 de abril de 2019

LA PAMPA - SUBZONA14 II: Un defensor se queja de que aplican el “derecho penal del enemigo”.

Un defensor se queja de que aplican el “derecho penal del enemigo”
04-04-2019
Los represores Greppi, Reinhart y Marenchino afrontan nuevas acusaciones en el juicio de la Subzona 1.4, por víctimas que no estuvieron entre los casos ventilados en el primer debate. 
El abogado porteño Hernán Vidal comenzó este jueves el alegato defensivo. 
El abogado Hernáno Vidal, defensor de represores, se quejó este jueves de que en los juicios se les aplica “el derecho penal del enemigo” por pertenecer a las fuerzas de seguridad en lugar del “derecho de autor”. El letrado comenzó el alegato defensivo de los represores Néstor Omar Greppi, Carlos Reinhart y Hugo Marenchino, que ya fueron condenados en el primer e histórico juicio, durante una nueva audiencia del juicio de la Subzona 14 II.
Greppi, Reinhart y Marenchino afrontan nuevas acusaciones, por víctimas que no estuvieron entre los casos ventilados en el primer juicio. El exmilitar está imputado ahora por 91 víctimas, Reinhart por 35 y Marenchino por 7.
El abogado Vidal, que también fue defensor en el primer debate, comenzó el algato pidiendo la nulidad de los alegatos de los querellantes Raquel Barabaschi y Pinky Pumilla. Insistió con la idea de que en la década del ‘70 hubo “una guerra civil ideológica”.
Después indicó que las acusaciones públicas y privadas no estaban fundadas. Y que no hay pruebas de los delitos que se le imputan a Marenchino. Por último, argumentó que el delito de genocidio y asociación ilícita no puede aplicarse porque se viola el artículo 18 de la constitución nacional. También atacó la teoría de la autoría mediata utilizado por las acusaciones ya que no se adecua al derecho penal argentino.
Adujo que a los represores se les está aplicando “el derecho penal del enemigo” por pertenecer a las fuerzas de seguridad en lugar del derecho penal de autor. El alegato, muy técnico y abstracto y sin bajada a las imputaciones concretas, todavía no concluyó. Proseguirá en la próxima audiencia, pautada para dentro de dos semanas.
El miércoles había concluido el alegato de la defensa del represor Luis Baraldini, que pidió la absolución del exjefe de la Policía de La Pampa durante la dictadura. Los abogados Pedro Mercado y Omar Cayre -yerno del imputado- solicitaron la absolución por nulidad y violación del principio de legalidad, por considerar que Baraldini fue juzgado dos veces por los mismos hechos. También plantaron la prescripción de la acción penal.
En el segundo juicio a los represores pampeanos quedaron catorce represores en el banquillo de los acusados. En el transcurso del debate quedó fuera del juicio por razones de salud el excomisario Roberto Fiorucci, que ya fue condenado en el juicio de 2010. Salvo el expolicía Reinhart -aún cumple la primer condena-, el resto de los acusados está en libertad o con domiciliaria.
Los imputados son el excoronel y exsecretario general de la Gobernación, Néstor Omar Greppi; el exmayor del Ejército y exjefe de la Policía de La Pampa, Luis Enrique Baraldini; Carlos Reinhart, oficial del grupo; Antonio Oscar Yorio, oficial; Néstor Bonifacio Cenizo, oficial; Hugo Roberto Marenchino, oficial; Oscar Alberto López, oficial; Athos Reta, oficial; el exagente Orlando Osmar Pérez; el exoficial de la Seccional Primera de Santa Rosa Miguel Ángel Ochoa; el exoficial de la Primera Jorge Osvaldo Quinteros; el exoficial de la Comisaría de Toay y de la Primera de Santa Rosa Juan Domingo Gatica; el exoficial del Departamento de Informaciones Policiales Luis Horacio Lucero, y el exmédico policial Máximo Alfredo Pérez Oneto.
En el alegato de la fiscalía se pidieron las máximas penas previstas por las normas para los imputados. Solicitó una condena de 25 años de prisión para Baraldini, el médico Pérez Oneto y Greppi. Además, la fiscalía solicitó 22 años para Yorio, Cenizo, Retha y Reinhart. Para López y Gatica, pidió 20 años. También requirió 18 años de castigo para Marenchino, 14 para Quinteros, 12 para Lucero, y 10 para Pérez y Ochoa.
El tribunal está integrado por los jueces Pablo Díaz Lacava, José Tripputi y Marcos Aguerrido. Este es el segundo juicio a los represores pampeanos. En 2010 se llevó a cabo el primer debate, aunque solo contempló a 28 víctimas. Desde agosto del año pasado se está llevando adelante el segundo juicio por 234 víctimas.
También se prevé un tercer juicio. Hay varios procesados en el expediente que lleva adelante el Juzgado Federal. Involucrará a víctimas que quedaron fuera de los dos juicios previos y también se juzgarán los delitos sexuales perpetrados durante las detenciones clandestinas en plena dictadura.
Fuente:ElñDiariodelaPampa