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15 de febrero de 2014

INDOAMERICANO: SOLICITARON 41 PROCESAMIENTOS DE POLICIAS.

SOLICITARON 41 PROCESAMIENTOS DE POLICIAS
Pedido masivo por el Indoamericano
Los fiscales Sandro Abraldes y Nuria De Ansó pidieron a la jueza Mónica Berdión de Crudo el procesamiento de 30 policías de la Metropolitana y 11 de la Federal por el violento desalojo del Parque Indoamericano que tuvo lugar el 7 de diciembre de 2010, donde murieron dos personas y cinco resultaron heridas.

Los fiscales dieron por probado que los efectivos policiales se excedieron en sus funciones porque ingresaron al Parque “disparando sus escopetas, pese a que el terreno ya estaba despejado”. En esa labor también excedieron, según la Fiscalía, la orden judicial de desalojo, ya que se enfrentaron con vecinos de la cercana Villa 20, ajenos a los hechos, entre los que se contaban las dos víctimas fatales, Rossemary Chura Puña y Bernardo Salgueiro.

Entre los pedidos de procesamiento figuran los del superintendente de la Metropolitana, Miguel Angel Ciancio, y los comisionados Ricardo Ferrón, Claudio Serrano, Alfredo Córdoba, Alberto Ojeda y César Enrique Menardi. También pidieron el procesamiento de los comisarios de la Federal Hugo Lompizano, Juan Quinteros y Emilio Miragayam, así como el sobreseimiento de 27 agentes porteños. Por este mismo caso, la Fiscalía a cargo de la investigación había pedido esta semana la indagatoria al ex jefe de la Policía Metropolitana Eugenio Burzaco, quien ya fue citado por la jueza para el 12 de marzo.

El Indoamericano, un predio de 120 hectáreas en el sur de la ciudad, fue tomado en diciembre de 2010 por cientos de familias provenientes de las villas de la zona, reclamando vivienda, e intervenido horas más tarde por un confuso operativo del que participaron tanto la Policía Metropolitana como la Federal. El parque sólo se desalojó días después, tras una negociación de la que formaron parte los gobiernos nacional y porteño.
Fuente:Pagina12

11 de febrero de 2014

EL EX JEFE DE LA METROPOLITANA FUE CITADO POR LA REPRESION EN EL INDOAMERICANO.

EL EX JEFE DE LA METROPOLITANA FUE CITADO POR LA REPRESION EN EL INDOAMERICANO
Indagatoria para Burzaco
La jueza Berdión de Crudo aceptó el pedido del fiscal y lo citó para el 12 de marzo. En tanto, el CELS reclamó el procesamiento de otros jefes policiales tanto de la Metropolitana como de la Policía Federal.
Por Irina Hauser

El ex jefe de la Policía Metropolitana Eugenio Burzaco ya tiene cita en el juzgado.Imagen: Télam
La investigación sobre el violento desalojo del Parque Indoamericano en diciembre de 2010, donde fueron asesinadas dos personas, entró en etapa de definiciones después de incontables idas y vueltas, y de un desfile de policías indagados en los últimos meses. Por lo pronto, la jueza Mónica Berdión de Crudo aceptó el pedido del fiscal Sandro Abraldes y citó a indagatoria al ex jefe de la Policía Metropolitana Eugenio Burzaco, para el 12 de marzo. A su vez, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que representa a los padres de una de las víctimas, Rosemary Chura Puña, reclamó el procesamiento de tres altos jefes de la Policía Federal y cuatro de la Policía Metropolitana, así como de 25 oficiales de la fuerza porteña, acusados de efectuar los disparos mortales, y ocho de la federal. Cuando Abraldes pidió indagar a Burzaco, lo señaló como posible responsable de las muertes y de las lesiones a cinco personas provocadas por los agentes policiales que reprimieron en el predio de Villa Soldati a familias que ocupaban el lugar en reclamo de acceso a la vivienda y a personas que sólo estaban allí en forma casual, como Chura Puña, de 28 años, y el otro chico asesinado, Bernardo Salgueiro, de 22. La fiscalía estableció, a partir del relato de uno de los policías indagados, Miguel Angel Ciancio, que existió una mesa de operaciones desde la cual Burzaco hacía un seguimiento de los acontecimientos y daba instrucciones de manera coordinada con la Policía Federal, que había recibido la orden judicial de desalojo.

En rigor, Burzaco había sido citado para mañana ante la jueza, pero la semana pasada se presentó avisando que estaría de viaje, por lo que su declaración quedó postergada para el 12 de marzo. Según el fiscal, el ex jefe policial tenía “injerencia directa” en el “control de la actuación policial”, decía su dictamen de fin de año.
El pedido de procesamientos del CELS insiste en que las dos fuerzas policiales, la Federal y la Metropolitana, actuaron en conjunto. Abarca a los entonces comisarios federales Hugo Lompizano (condenado por el asesinato de Mariano Ferreyra), quien en ese entonces estaba a cargo de la Dirección General de Operaciones; Juan Quintero, jefe de la Circunscripción VIII, y Emilio Miragaya, ex titular de la comisaría 36. El organismo les atribuye los delitos de homicidio y lesiones culposas, que hace extensivos también a los jefes de la policía de Mauricio Macri: los comisionados Claudio Serrano, César Menardi y Alberto Ojeda y Ciancio, el superintendente que comprometió a su jefe máximo.

Los 25 agentes de la Metropolitana están sospechados de haber efectuado disparos con balas de plomo. Chura Puña y Salgueiro fueron asesinados en extremos opuestos del parque con el mismo tipo de proyectil: balas calibre 12/70 compatibles con escopetas policiales. Por el análisis de material visual obtenido de las cámaras de la zona y de los canales de televisión, así como los relatos de testigos, la fiscalía pudo reconstruir que los disparos letales provenían de efectivos de la División Operaciones Especiales Metropolitanas (DOEM). Entre los policías en cuestión se encuentra el comisionado mayor Ricardo Ferrón, quien también está involucrado en la represión en el Hospital Borda y en la Villa 31, donde actuaron agentes metropolitanos cual grupo de choque.

La Metropolitana mantuvo en funciones a los policías implicados. Incluso, advirtió el CELS, “sus abogados tienen domicilio constituido en el Ministerio de Seguridad y Justicia de la Ciudad de Buenos Aires”. La Federal desplazó a la mayoría. Aunque el pedido de procesamiento apunta por abuso de arma a ocho federales que siguen en sus cargos.

“La investigación se ha encontrado con diversos obstáculos: las autoridades porteñas brindaron información insuficiente y contradictoria en varios aspectos claves, como la identificación del personal que participó del operativo y el armamento designado. El ministro Guillermo Montenegro insiste en que la Metropolitana no contaba con munición de plomo, mientras que está probado que para la represión disponía de 300 cartuchos de ese tipo, y que los disparos tuvieron como consecuencia las muertes y heridas”, sostiene el organismo. Recuerda también que hubo efectivos que asistieron sin uniforme, lo que contraría el protocolo previsto para prevenir alteraciones del orden público en concentraciones de personas. Ese protocolo es de la Federal, a la que respondía también la Metropolitana ese día, que carece de protocolo alguno, lo que explica el accionar represivo sin filtro ante conflictos sociales.

Las defensas de los agentes acusados de disparar insisten ante la jueza con la teoría de que las balas letales provenían de armas tumberas. En rigor, los peritajes en sí mismos concluyeron que no se puede determinar a ciencia cierta a qué arma pertenecen. Hoy declaran dos peritos de Gendarmería, pero es improbable que cambien lo que ya dijeron. En la fiscalía reconstruyeron los hechos con otros elementos y están convencidos de que los proyectiles son de armas policiales.

La jueza no tardaría en tomar definiciones en la causa, tal vez después de la indagatoria de Burzaco.
Fuente:Pagina12

28 de diciembre de 2013

PIDEN LA INDAGATORIA DEL EX JEFE DE LA METROPOLITANA POR LA REPRESION DEL INDOAMERICANO.

PIDEN LA INDAGATORIA DEL EX JEFE DE LA METROPOLITANA POR LA REPRESION DEL INDOAMERICANO
Un eslabón arriba en la cadena de mandos
El fiscal Sandro Abraldes pidió la citación de Eugenio Burzaco por el desalojo del parque. En ese hecho fueron asesinadas dos personas por balas policiales. En la causa están involucrados 56 agentes de la Metropolitana y 11 de la Federal.
Eugenio Burzaco, ex jefe de la Policía Metropolitana, fue señalado por el fiscal como responsable de la represión.Imagen: DyN
Cuando merodeaba el día de las elecciones por el bunker de PRO, difícilmente Eugenio Burzaco, ex jefe de la Policía Metropolitana, imaginara lo que le esperaba a fin de año. El fiscal Sandro Abraldes pidió que sea indagado por el desalojo del Parque Indoamericano, donde hace tres años fueron asesinados por balas policiales Rosemary Chura Puña, de 28 años, y Bernardo Salgueiro, de 22. La reciente indagatoria del entonces superintendente de Seguridad Metropolitana, Miguel Angel Ciancio, reveló que la fuerza porteña tuvo el día de aquel operativo una mesa de operaciones desde la cual el propio Burzaco hacía un seguimiento de los acontecimientos y daba instrucciones en coordinación, a la vez, con la Policía Federal, que era la que había recibido la orden judicial para el desalojo.

La hipótesis de Abraldes es que Burzaco podría ser responsable de las muertes y las lesiones provocadas por los agentes que desplegaron la represión en el predio, ocupado aquel 7 de diciembre por familias con necesidades habitacionales. Ahora, la jueza Mónica Berdión de Crudo debe decidir si respalda el pedido de citación de la fiscalía, que podría ser la última de una larga lista, que incluyó a 56 agentes de la Metropolitana y a 11 de la Policía Federal. La investigación judicial tuvo muchas vueltas y demoras. Hubo con anterioridad un juez, Eliseo Otero, quien sobreseyó a todos los sospechosos en febrero de 2012. Luego fue apartado por la Cámara del Crimen y recién en los últimos meses se concretaron las indagatorias, que trajeron algunas sorpresas.

Hasta ahora se sabía en el contexto de la investigación que la Policía Federal monitoreaba lo que sucedía en el predio de Villa Soldati desde la Dirección General de Operaciones (DGO) y, además, la fiscalía contaba con las modulaciones de los uniformados, lo que permitió establecer qué hablaban entre ellos. De la Federal, los agentes con rango más alto imputados son los comisarios Hugo Lompizano y Roberto Palavecino, aunque este último falleció antes de ser indagado. Lompizano arrastra una condena por el homicidio de Mariano Ferreyra. La Policía Metropolitana se comunicaba con aparatos Nextel, por lo tanto no hay constancia de lo que hablaban sus efectivos. Lo que hay en el expediente son imágenes televisivas y de las cámaras de la zona, así como relatos de testigos, que permitieron determinar la presencia de efectivos de la División Operaciones Especiales Metropolitanas (DOEM) en el lugar y el momento en que cayeron muertos, en distintos extremos del parque, Chura Puña y Salgueiro. Ambos fueron alcanzados por proyectiles muy similares compatibles con escopetas policiales.

La novedad que vino con el relato de Ciancio en su propia indagatoria fue que contó que estuvo junto con Burzaco en el sexto piso del Ministerio de Seguridad porteño, donde funcionaba el Centro de Monitoreo y Control, y que desde allí tenían contacto con la sala de situación de la DGO de la Federal mientras se desarrollaba el violento desalojo en el Indoamericano. Explicó que podían “visualizar imágenes que transmitían los distintos medios de comunicación presentes en el lugar y también de algunas cámaras periféricas de AUSA”. El dictamen de Abraldes dice que Burzaco y Ciancio estaban en contacto con Palavecino y Lompizano.

“La colaboración de la policía porteña surgió de un acuerdo previamente alcanzado entre ambas jefaturas”, sostiene en el texto del fiscal, que también firma la fiscal ad hoc Nuria de Ansó, al que accedió Página/12. Había, así, una suerte de doble comando. La Policía Federal impartía directivas y la Metropolitana retransmitía novedades y daba instrucciones. En lo que a Burzaco respecta, Abraldes sostiene que tenía “injerencia directa” en el “control de la actuación policial” y por las responsabilidades de su cargo le correspondía “extremar los recaudos”. Tuvo intervención, precisa, “en la preparación, el inicio y el desarrollo del desalojo del Parque Indoamericano”. Además de lo dicho por Ciancio, otros efectivos se refirieron a que el ex jefe policial dio indicaciones, por ejemplo, para la firma de un acta que establecía que el parque quedaría en custodia de esa fuerza una vez desalojado. A la mañana siguiente estaba ocupado otra vez.

“Las falencias detectadas en la conducción y dominio del procedimiento resultan igualmente atribuibles a Burzaco”, advierte la fiscalía, que sostiene que debió cuanto menos tomar todas las “precauciones orientadas a evitar la producción de los acontecimientos constatados, preservando la seguridad pública y, fundamentalmente, la vida e integridad física de las personas”, según lo establece la Ley de Seguridad Pública. Además de citar esa norma, Abraldes argumenta que la actuación conjunta con la Federal y la falta de protocolos de la Metropolitana obligaba a aplicar el orden del día interno 184, del que surge un protocolo de actuación policial destinado para los casos en que los agentes intervienen ante concentraciones de personas para prevenir alteraciones del orden público. El objetivo de ese protocolo es controlar a la policía y “corregir definitivamente inconductas” de su personal. Por ejemplo, obliga a que todos los efectivos estén identificados como tales, prohíbe el uso de armas letales e indica que el uso de la fuerza solo puede ser progresivo.

“Se advierte una clara infracción a deberes elementales de cuidado por parte de Eugenio Burzaco, que normativamente se ha traducido en las muertes y lesiones verificadas”, dice el llamado a indagatoria, que de ese modo sugiere una imputación por homicidio culposo y lesiones culposas. “El criterio rector de la actividad del jefe policial, expresamente establecido en las normas, le impide al jefe policial, presente en el centro de monitoreo y control, desentenderse de las obligaciones a su cargo”, explica.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) alertó al cumplirse tres años del desalojo del Indoamericano que los policías de la Metropolitana implicados siguen en funciones como si nada. Las pericias mostraron que no disparaban para disuadir, sino al cuerpo. La jueza Berdión de Crudo deberá resolver su situación en la causa después de las vacaciones. El fiscal analiza la compra de proyectiles de plomo por la fuerza porteña, negada sistemáticamente por el ministro Guillermo Montenegro. Algunos de los policías implicados también participaron de otros desalojos u operativos represivos, como el del Borda, la Sala Alberdi del Teatro San Martín y el Parque Centenario. Actúan como un verdadero grupo de choque.
Fuente:Pagina12

9 de diciembre de 2013

UN MAST´AKU POR EL INDOAMERICANO.

09.12.2013 
Identidad 
Un mast’aku por el Indoamericano
A tres años de la toma del Parque, la historia de lucha de Elizabeth Ovidio, quien sufrió el asesinato de su marido durante el violento desalojo. 




Por: Nicolás G. Recoaro
Cargada como un ekeko, Eli caminaba con paso sereno por las calles del cementerio de Flores, llevando un ramo de rosas rojas y arrastrando en un changuito dos cajas repletas de panes, cervezas y una foto de su marido. Según la tradición andina, las ajayus –las almas de los difuntos– vuelven cada 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, en forma de tantawawas, "niños de pan" en aymara, y en la construcción de mesas comunitarias con los alimentos que les preparan los vivos, el mast’aku. Cuando llegó a la cruz de madera curtida que tenía tatuado con un liquid paper fantasmal el nombre Juan Castañeta Quispe, se detuvo. Luego limpió parsimoniosamente la tumba: sacó algunas flores secas que dormían sobre la tierra, extendió un aguayo multicolor sobre la sepultura y, con un alambre, ató a la cruz la foto pegada sobre un papel, que tenía grabado a modo de epígrafe: "¡Justicia por Emilio Canaviri Álvarez! Asesinado en el Parque Indoamericano". Después se persignó y empezó a repetir como un mantra el Padre Nuestro.


Elizabeth Ovidio llegó a Buenos Aires en 2003, junto a Emilio, su marido. Como muchos paisanos que cruzan la frontera entre la Argentina y Bolivia, se habían entusiasmado con un aviso que escucharon en una FM de Oruro, que ofrecía el paraíso, o sus alrededores. "Buena paga, casa y comida", prometía un locutor de voz melosa. La historia fue distinta. Un cuarto escuálido, trabajo esclavo a destajo y desayunos, almuerzos y cenas paupérrimos, sobrecargados con abundante arroz, ese fue el panorama que encontraron al llegar al barrio Rivadavia. Una imagen calcada en la vida de miles de migrantes víctimas de la trata, que sobreviven en condiciones de semiesclavitud en talleres clandestinos, trabajando contra el reloj y el sueño, costurando por centavos pantalones y remeras.

De aquel primer taller pasaron a un galpón textil administrado por un coreano en Cuenca y Aranguren. El monocorde ruido de las máquinas de coser era la banda de sonido del lugar. Al tiempo llegaron desde Bolivia dos de sus hijas, Evelyn y Tatiana. "Ahorramos y ahorramos –recuerda Eli– y nos buscamos una pieza para alquilar, ahí vivimos como cinco años." Las cosas parecían encaminarse. Emilio empezó a trabajar en una remisería, con un DNI trucho a nombre de Juan Castañeta Quispe, mientras esperaba conseguir la "precaria". "Jugaba al básquet en el polideportivo y le decían 'Evo', porque tenía la misma cara que el Evo Morales."

La noche del 6 de diciembre de 2010, con la grave crisis habitacional –que aún persiste– en la Ciudad de Buenos Aires como marco, un puñado de familias se asentó en los terrenos del Parque Indoamericano, en Villa Soldati. Al día siguiente, la ocupación se hizo masiva. "Con 500 pesos entramos, Negra", recuerda Eli que le dijo Emilio, entusiasmado. "El alquiler seguía subiendo y teníamos dos nenas que iban creciendo; no se podía vivir en un cuarto de cuatro por cuatro. Por eso me animé a ir al Indoamericano."

La presencia policial anticipaba la tormenta y la sangre llegó al río el 7 de diciembre. Ese día, Bernardo Salgueiro, paraguayo de 22 años, y Rosemary Churapuña, boliviana de 28, fueron asesinados en los límites del Indoamericano, durante la salvaje represión para desalojar el parque, llevada adelante por la Policía Federal y la Policía Metropolitana. El pánico se expandió entonces entre las familias que ocupaban el predio, convertido en zona liberada para barrabravas y vecinos xenófobos. Cuando las aguas se aquietaron, la policía bloqueó los accesos al parque y se realizó un censo para evaluar las distintas situaciones habitacionales de

13.800 personas a las que se prometieron viviendas a cambio de que abandonaran la toma. Pero la bomba de tiempo racista seguía activa en el sur de la ciudad. Estalló dos días después, y se cobró la vida de Emilio.
 "Las autoridades ni vinieron a inspeccionar. Yo, armándome de valor, he mostrado la bala que mató a Emilio a los medios. Quiero que se hagan cargo de su muerte, no quiero que quede impune", dice hoy Elizabeth, a tres años del asesinato de su marido. Hace casi dos años, Eli logró dejar la húmeda pieza en la villa y pudo mudarse a un pequeño departamento de los monoblocks de la Avenida Bonorino, a pasitos de la 1-11-14. Cuenta que debe trabajar harto para juntar los 700 pesos mensuales del crédito a 30 años que le dieron, luego de un acampe eterno frente al Instituto de la Vivienda. Ahora vende jugo de naranja y sándwiches de chola en la feria de Bonorino, y explica que tras varias marchas y promesas de distintos políticos, la causa sigue estancada. Busca testigos que puedan destrabarla.

En septiembre, nació Elías Nicolás. Eli cuenta que ha quedado medio débil por la cesárea, pero que su alegría es enorme cuando ve la sonrisa de su hijo. Está en pareja, con "un excelente hombre, mecánico y gran padre", y hace un año comenzó a estudiar, terminó segundo y tercer grado de la primaria. Elizabeth ya sabe leer y escribir. "Yéndome a Bolivia estaría escapando; lo mejor, por el bien de mis hijas, es enfrentar la realidad que tengo acá, mirar para adelante." En la cosmovisión del tiempo de los pueblos andinos, el pasado está siempre adelante, y es lógico, porque es lo único que siempre se ve. El pasado que mira Eli va cambiando y transformando los hilos de la historia que la alcanzará mañana. Por eso, como muchos de sus paisanos que viven hoy en la Argentina, elige seguir mirando para adelante, sin perder la memoria. 
Memorias
Tantawawas
El documental Tantawawas. Memoria del Indoamericano narra la lucha de Eli y la retrata durante la celebración andina del Día de Todos los Santos en el cementerio de Flores. Se puede ver en


09.12.2013
El dato podría significar un giro en la causa por el violento desalojo del parque, ocurrido en 2010 Indoamericano: investigan si el PRO adquirió balas de plomo
La justicia busca esclarecer una licitación donde el macrismo compró este tipo de proyectiles para la Policía Metropolitana, y que tras los episodios en Villa Soldati apareció como anulada.
Por: Néstor Espósito
La justicia investiga por qué una única licitación aparece dos veces con una misma identificación en los registros documentales de la Ciudad de Buenos Aires, pero en una se consigna que la Policía Metropolitana compró proyectiles de plomo previo a la recuperación del Parque Indoamericano (en 2010, donde murieron dos personas por impactos de bala) y en la otra los rubros sobre la adquisición de ese tipo de municiones aparecen anulados. El dato, que podría darle un giro inesperado a la investigación que lleva adelante la jueza de instrucción Mónica Berdión de Crudo, fue aportado por la querella del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), figura en el expediente desde agosto pasado y aún no ha sido esclarecido.

En diciembre de 2010, un grupo de personas tomó el Parque Indoamericano ante un rumor que indicaba que el predio sería loteado y quienes estuvieran allí tendrían prioridad en la adjudicación de terrenos. En el violento desalojo intervinieron fuerzas de la Policía Federal y de la Metropolitana. El ciudadano paraguayo Bernando Salgueiro, de 22 años de edad, y la vecina boliviana Rosemarie y Chura Puña, de 28, murieron por heridas de balas de plomo. El ministro de Seguridad porteño, el ex juez federal Guillermo Montenegro, aseguró por aquellos días que la Policía Metropolitana no poseía "postas" de plomo.

Tras una larga investigación, aún inconclusa, en abril pasado la jueza –a instancias del fiscal Sandro Abraldes– llamó a indagatoria a 33 oficiales de la Metropolitana y a 11 de la Federal. Las declaraciones están aún desarrollándose.

Pero entre el  22 y 26 de agosto pasado, y sin que trascendiera, Berdión de Crudo dispuso una serie de medidas tendientes a "determinar la existencia y alcance de la compra de munición de plomo por parte de la Policía Metropolitana durante el año 2010". Según documentación a la que tuvo acceso Tiempo Argentino, el CELS detectó que "en el sitio web del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aparece publicado dos veces el mismo acto administrativo pero con contenido diferente, más precisamente la Resolución N° 171-MJYSGC/2010 relativa a la adquisición de municiones para la Policía Metropolitana".

De la constatación con el Boletín Oficial de la Ciudad, la justicia pudo "comprobar el hecho de que en un sector del sitio web del gobierno comunal obre publicada una resolución con idéntico número, que alude a la misma licitación pública, pero que contiene un texto sensiblemente distinto a la anterior". ¿Cuál es la diferencia? En uno aparecen aprobados tres renglones de la licitación, que incluyen las postas de plomo. En el otro, los renglones dos y tres, los de esas mismas postas de plomo, están suspendidos. Concretamente, se trata de la adquisición de "440.000 cartuchos a bala calibre 9x19 mm, 40.000 cartuchos calibre 12/70 Antitumulto (AT) y 10.000 cartuchos calibre 12/70 Propósito General (PG)". Estos últimos son el eje de la controversia, en el marco de una licitación que, según surge del artículo 15 del pliego de bases y condiciones particulares, trepó a 858 mil pesos.

"En cuanto a la gravedad, se tiene en cuenta que la divergencia de contenido de la mencionada Resolución N° 171-MJYSGC/2010 versa, ni más ni menos, sobre la cantidad y tipo de munición adquirida mediante dicho proceso licitatorio, reflejando en un caso la aprobación de la compra de la totalidad de los renglones licitados mientras que en el otro se deja sin efecto la compra de los renglones 2 y 3", alertó el fiscal Abraldes en un escrito que consta en el expediente. 

Pese a la documentación que ya recolectó el juzgado, aún no está claro qué ocurrió con ese proceso licitatorio. La última medida relevante en ese sentido ocurrió a fines de noviembre, cuando declaró como testigo ante la jueza de instrucción Silvia Ramond (quien remplazaba en ese momento a Berdión de Crudo) el ex director de Compras y Contrataciones del gobierno porteño cuando se produjo la licitación, Lisandro Agustín Greco. El joven funcionario, de 31 años de edad, no pudo recordar ni precisar detalles de aquel proceso y, como consecuencia de los baches y contradicciones que halló, el fiscal Abraldes y su colega Nuria De Ansó pidieron su detención por el delito de "falso testimonio". La jueza Ramond rechazó el planteo.

Greco es hoy subsecretario de Administración del Ministerio de Ambiente y Espacio Público del gobierno porteño, y tiene su despacho en la Avenida Roque Saenz Peña 570. 
 
 
"El déficit habitacional permanece irresuelto"
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) realizó un balance de la situación social y habitacional del sur de la Ciudad de Buenos Aires, a tres años de la toma del Parque Indoamericano. "El déficit habitacional que originó la ocupación permanece irresuelto, los referentes sociales están siendo juzgados por usurpación y las causas en las que se investiga la responsabilidad policial en el desalojo en el que murieron Rosemary Chura Puña, Bernardo Salgueiro y Emiliano Canaviri Álvarez tiene escasos avances", subrayó el organismo. 
Además, advirtió que los violentos hechos registrados en el Indoamericano "dejaron en evidencia las graves consecuencias de imponer respuestas estatales represivas frente a reclamos por situaciones de exclusión e inequidad social". 
Fuente:TiempoArgentino

31 de mayo de 2012

La Cámara del Crimen ratificó la hipótesis de la responsabilidad policial en los homicidios del Parque Indoamericano.

28 de mayo de 2012 
La Cámara del Crimen ratificó la hipótesis de la responsabilidad policial en los homicidios del Parque Indoamericano 

La Sala I de la Cámara del Crimen de Buenos Aires, con los votos de los jueces Jorge Luis Rimondi y Luis María Bunge Campos, avaló la investigación del fiscal Sandro Abraldes, quien había solicitado la indagatoria de 12 policías federales y 33 metropolitanos por las muertes de Bernardo Salgueiro y Rossemary Chura Puña y por las heridas causadas a cinco personas durante la represión de la toma del Parque Indoamericano. La hipótesis de la responsabilidad policial había sido rechazada por el juez Eliseo Otero, a quien la Cámara resolvió apartar del proceso.

El fallo de Otero, que sobreseía a los policías imputados, fue apelado por Abraldes y por las querellas de Bernardo Salgueiro y Rossemary Chura Puña. En su resolución, la Cámara anuló estos sobreseimientos por considerar que la actuación de Abraldes refleja “una profusa y seria investigación desarrollada durante casi un año (…) que de ningún modo es merecedora de las descalificaciones a las que (el juez) ha echado mano”.

Para la Cámara, la decisión de Otero de desechar de plano la hipótesis policial careció de los mínimos fundamentos y vulneró “derechos y garantías constitucionales tales como la defensa en juicio y el debido proceso legal”. Ante el claro prejuzgamiento, el tribunal resolvió anular la decisión y apartar al juez del caso por no garantizar la debida imparcialidad. Con esta decisión, la Cámara confirmó la existencia de elementos de prueba para profundizar la línea de la responsabilidad policial por las personas muertas y heridas.

Los numerosos obstáculos que encontró esta investigación dan cuenta de la reacción de algunos sectores del sistema judicial ante el avance de causas que involucran el accionar de fuerzas de seguridad contra víctimas pobres. Desde el inicio, Otero demoró las autopsias, limitó los pedidos de investigación sobre barras bravas que habían intimidado con armas de fuego a los ocupantes y calificó hechos de tortura como simples vejámenes.

Los sectores afectados directamente por la represión del Parque Indoamericano no sólo no han visto mejoras en su situación habitacional, sino que han recibido un mensaje intimidante de la justicia: referentes sociales, que en medio de la crisis resultaron claves para habilitar diálogos obturados con el poder político, fueron imputados por el Ministerio Público Fiscal de la ciudad de Buenos Aires.

A pesar de la fuerza de la hipótesis policial en la investigación y la imputación que pesa sobre 33 metropolitanos, el gobierno porteño no asumió la responsabilidad política sobre el operativo ni inició, al menos hasta un año después, actuaciones internas sobre algún agente.

Además de estos necesarios controles, ante las respuestas violentas frente a reclamos en las que numerosas personas perdieron la vida, resulta fundamental disponer medidas efectivas para la protección de derechos, que incluyan la sanción de protocolos claros y obligatorios para la actuación de todas las fuerzas policiales en contexto de conflictos sociales.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) interviene en la causa en representación de los padres de Rossemary, Sabina Puña Chambi y Galo Chura Paco, quienes viven en Oruro, Bolivia. Rossemary tenía 24 años al momento de su muerte y vivía en el barrio de Los Piletones, junto a sus hijos de 7 y 9 años. La decisión de la Cámara es un paso sustancial hacia el esclarecimiento de los hechos de represión que involucraron el accionar de ambas fuerzas policiales, con el fin de determinar responsabilidades, aportar justicia y reparación a las víctimas.

Centro de Estudios Legales y Sociales
web@cels.org.ar / www.cels.org.ar
Envío:Cecilio M. Salguero                                                                

29 de mayo de 2012

LA CAMARA ANULO EL SOBRESEIMIENTO A 45 POLICIAS DE LA METROPOLITANA Y DE LA FEDERAL EN LA CAUSA DEL INDOAMERICANO.

OTRA VEZ AL BANQUILLO
Por Irina Hauser
La Cámara Federal separó al juez y anuló el sobreseimiento de los 33 policías y oficiales de la Metropolitana y los 12 de la Federal, acusados por los dos asesinatos cometidos en el intento de desalojo del Parque Indoamericano.



LA CAMARA ANULO EL SOBRESEIMIENTO A 45 POLICIAS DE LA METROPOLITANA Y DE LA FEDERAL EN LA CAUSA DEL INDOAMERICANO
Con la lupa de nuevo sobre el accionar policial
En duros términos, la Cámara también apartó al juez Eliseo Otero, quien prácticamente había dejado la causa paralizada. En el expediente por la represión de diciembre de 2010 se investiga la muerte de dos personas.
Por Irina Hauser
En total, eran 45 los efectivos de las fuerzas policiales que habían sido beneficiados con el sobreseimiento en primera instancia.Imagen: Leandro Teysseire

Los 45 policías de la Metropolitana y de la Federal que habían sido beneficiados con un sobreseimiento en la causa sobre los asesinatos durante el feroz de-salojo del Parque Indoamericano vuelven a quedar bajo sospecha. Los uniformados, entre quienes había personal jerárquico, ni siquiera habían sido indagados a pesar de las imputaciones formuladas por el fiscal Sandro Abraldes, pero ahora se reabre esa posibilidad. Es porque un fallo de la Sala I de la Cámara del Crimen anuló en durísimos términos la resolución que los había eximido de responsabilidad y apartó al juez del caso, Eliseo Otero, quien había llevado la causa prácticamente a fojas cero. El tribunal evaluó que la decisión del magistrado había sido “prematura” y no resultaba “de una derivación razonada de los hechos de la causa” sino de su propia valoración. 
Por lo tanto, concluyó, no está garantizada su imparcialidad para seguir en el expediente.

La represión policial a las familias que se habían instalado en el predio de Villa Soldati se produjo el 7 de diciembre de 2010, aunque se sumaron episodios de violencia los días posteriores. Al fiscal Abraldes le tomó casi un año reconstruir cómo habían sido asesinados Bernardo Salgueiro, de 22 años, y Rossemary Chura Puña, de 28, en medio del operativo de expulsión que unió agentes de las policías Federal y porteña. Ambos murieron, en extremos opuestos del parque, por el impacto de balas de plomo idénticas, calibre 12 milímetros, compatibles con las escopetas de munición múltiple que usan las fuerzas policiales. Durante el trámite de la causa, hubo un tensión constante entre Abraldes y el juez Otero, quien objetaba los pasos que la fiscalía daba.

La primera consecuencia de los sucesos en el Indoamericano fue política, y se reflejó en la creación del Ministerio de Seguridad, que –entre otros grandes cambios– quedó a cargo de la conducción de la Policía Federal. El devenir de la investigación judicial fue trabajoso.


Las pruebas
A comienzos de diciembre del año pasado, después de analizar pericias, cientos de horas de filmaciones, comunicaciones policiales y testimonios directos, el fiscal dictaminó que la Policía Metropolitana había sido responsable de los disparos mortales y de las heridas, con el mismo tipo de proyectiles, sufridas por otras seis personas. A la vez concluyó que las órdenes las daba la Policía Federal. El operativo, sostuvo, había sido conjunto. De ahí que pidiera la declaración como imputados de 33 policías porteños y doce federales. También señaló que debía ser indagada la jueza María Cristina Nazar, quien había dado la orden inicial para el desalojo, a su entender, bajo posibles presiones que podrían haber tenido origen en el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño.

Pero en apenas dos meses (uno de ferial judicial), Otero sobreseyó a todos los sospechosos, con varios párrafos destinados a descalificar la actuación de Abraldes, a quien acusó de “desconocimiento” “en aspectos jurídicos esenciales” y en la “metodología investigativa”. Decía que había sacado conclusiones “genéricas” “a modo de justificación por la propia incapacidad de dar con los autores materiales”. La fiscalía apeló y lo mismo hicieron los querellantes (familiares de Salgueiro y Chura Puña), quienes reclamaron el apartamiento de Otero.

La Sala I de la Cámara, finalmente, con los votos de Luis María Bunge Campos y Jorge Rimondi, dio un expreso aval a la investigación de la fiscalía, que calificó como “profusa” y “seria”, y a su hipótesis de las responsabilidades policiales. El pedido de indagatoria, dice el fallo, “puede compartirse o no” pero, como “pieza jurídica”, “de ninguna manera es merecedora de las descalificaciones a las que ha echado mano” el juez. “Además, es necesario resaltar que el método utilizado por el magistrado parece haberlo desviado del objeto de su decisión, esto es, exponer los motivos por los que, a su criterio, los sujetos indicados por el doctor Abraldes (los policías) debían ser apartados definitivamente del proceso. Como surge palmario (...) esto no se encuentra cumplido en absoluto”, lo que ha llevado a vulnerar los derechos de “defensa en juicio y debido proceso” para las partes. Recién se sortearía el nuevo juez para la causa una vez que todos los imputados y las querellas sean notificados de la decisión. Los policías, tal vez, intenten que la Cámara de Casación revise su situación.

¿Qué había dictaminado el fiscal Abraldes? Según su reconstrucción de los hechos, los disparos fatales habían salido de un grupo de agentes de la División Operaciones Especiales de la Metropolitana (una guardia de Infantería), encabezados por el comisario Ricardo Ferrón. Identificó al grupo de policías, no al autor puntual de los disparos, y les imputó “homicidio en agresión” ya que “ninguno de los fallecidos ni lesionados se encontraba atacando a la policía”. A Salgueiro le dispararon en la entrada a la Villa 20, a poco de iniciado el desalojo. A Chura Puña la mataron una hora más tarde, en la otra punta del predio, donde se había trasladado la DOEM.
Con los peritajes de Gendarmería, Abraldes estableció que las municiones (múltiples) estaban adulteradas por la propia policía, mezcladas las postas de goma y de plomo, a pesar de que el gobierno porteño lo negó. Los disparos fueron directo a los cuerpos, decía. Fueron “ofensivos”, no “defensivos”, es decir que no había circunstancia que los justificara. El operativo fue armado en conjunto, según verificó Abraldes. A los comisarios de la Federal implicados les imputó “homicidio y lesiones imprudentes”. Roberto Palavecino y Hugo Lompizano, precisó, daban instrucciones desde la Dirección General de Operaciones. Juan Antonio Quintero y Emilio Miragaya estaban en el Indoamericano mismo. Los cuatro fueron desplazados por Garré.


El fallo
Como parte de su argumentación los dos camaristas dicen que los propios abogados defensores abonaron “la idea de que la investigación se encuentra lejos de su agotamiento”. Y señalan que hasta Otero había dicho que no pretendía “discutir la posibilidad fáctica de que los hechos se hubieran producido como lo sostiene la hipótesis fiscal” y que sus fundamentos fueron en “términos vagos e imprecisos”. Según la Cámara, además, el juez se “extralimitó” al designar a la Prefectura Naval para “individualizar” a los autores de los hechos”, y correr a la Gendarmería, que había dado “una valiosa cooperación”. Lo que sucede es que Abraldes había nombrado a la Gendarmería para investigar después de apartar a la Policía Federal, que aparecía implicada.

“Surge prístino el empleo de un método de valoración propio de épocas anteriores del sistema procesal, que ha sido abandonado en un avance hacia otro, en el que las razones que llevan a adoptar una postura deben ser explicitadas en un resolutorio debidamente fundado, es decir el de la sana crítica”, cuestionan Bunge y Rimindi al juez, con un toque de ironía. Además, advierten que como Otero había expresado la “íntima convicción” respecto “del caso”, podría haber un “menoscabo” en su “imparcialidad” y que esto “no inspire la confianza necesaria de las partes en el caso”. Por estas razones es que deciden anular el sobreseimiento masivo de los policías imputados y sacarlo del expediente. En relación con la jueza Nazar dicen que la prueba es endeble y refrendan su sobreseimiento. Confirman también como parte querellante a los familiares de Chura Puña, representados por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), algo también cuestionado por el magistrado. El camarista Alfredo Barbarosch hizo un voto de disidencia parcial, en el que en lugar de anular directamente los sobreseimientos, dice que habría que revocarlos.

El abogado Nicolás Tauber, que representa a la familia de Salgueiro, destacó, conforme, que “la decisión de la Cámara de anular los sobreseimientos implica que los consideró arbitrarios e ilegales porque no tienen ni el mínimo razonamiento de una resolución judicial; esto pone en peor situación a los imputados ya que, además, dice que la hipótesis de la fiscalía no sólo es razonable sino que está basada en pruebas”. Sobre la jueza Nazar consideró “esperable” que quedara desvinculada. “Los jueces no se pisan el poncho”, acotó.

El CELS advirtió que los “numerosos obstáculos que encontró esta investigación dan cuenta de la reacción de algunos sectores del sistema judicial en el avance de causas que involucran al accionar de fuerzas de seguridad contra víctimas pobres”. Recordó que “desde el inicio Otero demoró las autopsias, limitó los pedidos de investigación sobre barras bravas que habían intimidado con armas de fuego a los ocupantes y calificó hechos de torturas como simples vejámenes”. “Los sectores afectados directamente por la represión del Parque Indoamericano no sólo no han visto mejoras en su situación habitacional sino que han recibido un mensaje intimidante de la Justicia: referentes sociales, que en medio de la crisis resultaron claves para habilitar diálogos obturados con el poder político, fueron imputados por el ministerio público fiscal de la Ciudad de Buenos Aires”, añadió el organismo que representa a los padres de Rossemary. También cuestionó al gobierno porteño, “que no asumió la responsabilidad política sobre el operativo ni inició, al menos hasta un año después, actuaciones internas sobre algún agente”. Según el CELS, todavía faltan “protocolos claros y obligatorios para la actuación de todas las fuerzas policiales en contexto de conflictos sociales”.


LA SECRETARIA CAAMAñO DESTACO LA FUNCION DEL MINISTERIO DE SEGURIDAD
“La clave para el control político”
La funcionaria recordó que la creación del Ministerio de Seguridad tuvo lugar a partir de los sucesos del Parque Indoamericano. Dijo a Página/12 que la anulación del sobreseimiento de los policías imputados por la represión del Indoamericano “es una medida adecuada”.
“Los sucesos del Parque Indoamericano fueron determinantes para que la Presidenta de la Nación decidiera crear el Ministerio de Seguridad”, recordó a este diario Cristina Caamaño –secretaria de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas del Ministerio de Seguridad–. La funcionaria destacó que “el control político sobre las fuerzas de seguridad facilita a los jueces las investigaciones”, recordó algunas de las principales acciones del ministerio en estos meses –desde la prohibición de utilizar armas letales ante protestas sociales hasta los acuerdos con el Ministerio de Cultura para recuperar plazas como espacio público– y, en cuanto a la anulación del sobreseimiento de los policías imputados por el Indoamericano, sostuvo que “es una medida adecuada: el caso debe dirimirse en el juicio oral”.

El Ministerio de Seguridad fue creado en diciembre de 2010 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien lo puso a cargo de Nilda Garré. “La instauración de un firme control político propicia que los jueces profundicen las investigaciones; antes, la falta de colaboración de las fuerzas de seguridad podía generar vacíos y desaliento”, destacó Caamaño.

Una de las primeras medidas del ministerio –vinculada con el propósito de que no se repitieran los sucesos del Indoamericano– fue la supresión del uso de armas letales por las fuerzas de seguridad en manifestaciones. “Desde el principio se procuró evitar toda actividad que pudiera lesionar o generar daños en manifestaciones sociales. El año pasado se dio a los policías un curso sobre mediación en situaciones de conflicto. También se les prohíbe que en esos casos vayan sin uniforme”, comentó Caamaño.

Lo que no ha sido posible hasta ahora es modificar la obligación de que el policía intervenga aun de franco: “Cerca de la mitad de las muertes de policías se producen en francos de servicio. El ‘estado policial’ del personal significa que un policía lo es las 24 horas, los 365 días. Pero debería preservar la posibilidad de no actuar si, como ha sucedido, un policía va a una heladería con su hija y entran varios a robar. No debe estar obligado a intervenir sólo para que lo maten”, advirtió Caamaño.

Las acciones del ministerio han incluido la incorporación de 1250 gendarmes y 1250 prefectos para reforzar la seguridad en la ciudad de Buenos Aires; 6000 gendarmes se agregaron en el conurbano bonaerense y la Policía de Seguridad Aeronáutica colabora en el sector internacional de la terminal de micros de Retiro.

Además, “en la Villa 31 se ha desplegado la Policía Barrial, capacitada desde el año pasado para acercamientos en situaciones de conflicto”. Y “un convenio con el Ministerio de Cultura, articulado con operativos en la zona de Constitución, permitió hacer recitales en plazas de ese barrio, a donde la gente antes no podía ni acercarse, para consolidar su reincorporación al espacio público”.

En cuanto a la anulación del sobreseimiento de los policías involucrados en la represión del Indoamericano, “me parece bien, ya que el fiscal Abraldes había hecho una investigación muy profunda del caso, que así deberá dirimirse en el tribunal oral”, señaló la funcionaria.


EL CELS DENUNCIO NEGOCIOS A COSTA DE LOS POBRES
El caldo de cultivo


El caldo de cultivo que provocó la toma del Parque Indoamericano no tuvo ribetes delictivos, como el supuesto corredor para el narcotráfico y el mercado inmobiliario que uniría los villas 1-11-14 y 20, que aventuraron los fiscales implicados. Es lo que se desprende del último informe anual del Centro de Estudios Legales y Sociales, donde se describe la situación de creciente marginalización habitacional en la Ciudad y una serie de factores inmediatos: promesas incumplidas del gobierno porteño y órdenes de desalojo en asentamientos inmediatos al parque. La Justicia, agrega el CELS al referirse a la jueza María Nazar, brindó “una cobertura de aparente legalidad al accionar policial”.

“Por un lado, la presencia de funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad, conocidos por tener poder de otorgar subsidios, en ocupaciones cercanas al parque alimentó la expectativa de que habría chances de negociar beneficios. Por el otro lado, integrantes del bloque PRO de la Legislatura elaboraban un proyecto para la facilitación de la escrituración, en las villas Los Piletones, 20, 1-11-14 y Fátima. En los barrios corrió el rumor de las inminentes titularizaciones, lo que llevó al desalojo de inquilinos para facilitar los eventuales trámites de regularización”, dice el informe al repasar los días anteriores a la toma.

Este primer panorama previo en la Comuna 8, donde 80 de cada 100 personas “deben alquilar cuartos sin resguardo legal”, derivó en la extensión de una serie de ocupaciones precarias en la zona, en los asentamientos La Veredita y Los Pinos, que motivaron órdenes de desalojo antes que asistencia estatal por parte del gobierno porteño. Los proyectos macristas en la Legislatura nunca prosperaron. Y cuando, en diciembre de 2010, muchos de esos inquilinos desalojados ocuparon el parque, fueron reprimidos por 200 efectivos de la Policía Federal y 60 de la Policía Metropolitana. Dos personas resultaron asesinadas.

“A pesar de que conocían las necesidades de los barrios lindantes al parque y otras tensiones latentes que podían derivar en un conflicto, funcionarios políticos y judiciales de la Ciudad abordaron la toma como una crisis delictiva inesperada e intencionalmente provocada por pequeños sectores con fines de lucro, que requería dar una respuesta ejemplar, disciplinante, tanto desde lo policial y penal como desde lo social”, sostiene el informe. La coordinación de esta “crisis delictiva” fue del Ministerio Público Fiscal porteño. Ni la jueza ni los fiscales supervisaron el operativo. La Defensoría General porteña quiso representar a los ocupantes, pero la jueza se lo negó.

A las dos primeras víctimas tras la represión se sumó una tercera, luego de los disparos de una patota de barrabravas. La Defensoría y las organizaciones sociales intentaron que la Justicia procesara el conflicto por vías alternativas a la penal, “pero el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) reafirmó este camino como el terreno privilegiado para dirimir los conflictos sociales”, recuerda el estudio. Sólo la jueza Alicia Ruiz votó en disidencia. “Cuando la represión se amplía, al extender los límites del derecho penal, se acentúa el riesgo de gravísimos daños colaterales”, argumentó. Ante un nuevo pedido de desalojo de la Procuración porteña porque el parque, pese a la represión, seguía ocupado, la jueza Nazar optó por permitir la intervención de la Defensoría y también la Asesoría Tutelar de la Ciudad. Y tras escuchar otros argumentos descartó el uso de la fuerza pública y exigió pacificar la zona. Fue el comienzo de una extensa negociación, que incluyó censos y una intensa labor de Desarrollo de la Nación y la Gendarmería, mientras el gobierno porteño saludaba con buenos ojos lo que nunca estuvo en sus planes: escuchar las demandas.
Fuente:Pagina12

21 de abril de 2012

REVISAN LOS SOBRESEIMIENTOS DE 45 POLICIAS.


REVISAN LOS SOBRESEIMIENTOS DE 45 POLICIAS

Por los crímenes del Indoamericano

La Cámara del Crimen comenzará el lunes a revisar los sobreseimientos de 33 oficiales de la Policía Metropolitana y 12 de la Federal acusados por los crímenes de Bernando Salgueiro y Rosemary Chura Puña, cometidos en diciembre del 2010, cuando se intentó desalojar a quienes ocupaban el Parque Indoamericano. Los que sí están procesados, en una causa paralela, son dos dirigentes sociales, quienes están a un paso del juicio oral. Ayer, en la Legislatura porteña, organismos de derechos humanos y otras organizaciones se solidarizaron con los acusados.
Como adelantó Página/12, en la causa por los crímenes, la Sala I de la Cámara convocó para el lunes a las 11 a una audiencia con todas las partes del proceso, luego de que el fiscal Sandro Abraldes y el abogado querellante Nicolás Tauber apelaron los sobreseimientos dictados en febrero por el juez de instrucción Eliseo Otero. La fiscalía y la querella piden que los sobreseimientos sean revocados.
La audiencia, que encabezarán los jueces Jorge Rimondi, Luis María Bunge Campos y Alfredo Barbarosch, será acompañada por una marcha de familiares de las víctimas y organizaciones civiles a la sede de la Cámara del Crimen, ubicada en Viamonte 1147.
En tanto, ayer a las 11, en una reunión convocada por el diputado Rafael Gentili (Proyecto Sur), los dirigentes Diosnel Pérez, delegado de la Villa 20, y Antonio Nardulli, coordinador de la Corriente Clasista Combativa, ratificaron que no cometieron ningún delito en los días posteriores al 6 de diciembre de 2010, cuando ocurrió la toma del parque, sino que la acción consistió en una protesta para reclamar por la falta de viviendas. Recibieron la adhesión de organizaciones de izquierda, Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas
El Indoamericano fue tomado el 6 de diciembre de 2010 por vecinos de la zona y al día siguiente desalojado en forma violenta.
Fuente:Pagina12

11 de febrero de 2012

INDOAMERICANO: apelan sobreseimientos.

10.02.2012
el fiscal cuestionó con dureza la posición del juez otero sobre lo ocurrido en diciembre de 2010
Indoamericano: apelan sobreseimientos
El funcionario sostiene la teoría de que fueron disparos policiales los que causaron las muertes en la violenta
represión del predio. El magistrado había beneficiado a 33 oficiales de la Metropolitana, 12 de la Federal y a una jueza.
Por N.O.E
Los sobreseimientos masivos a favor de 33 oficiales de la Policía Metropolitana, 12 de la Federal y a la jueza penal y contravencional de la Ciudad de Buenos Aires María Cristina Nazar por las dos muertes y los seis heridos del 7 de diciembre de 2010, durante la ocupación del Parque Indoamericano, dictados el lunes pasado por el juez de Instrucción Eliseo Otero, fueron apelados ayer por el fiscal Sandro Abraldes, quien sostiene la teoría de los disparos policiales como causantes de las pérdidas humanas.
Otero había sido inusualmente duro contra el fiscal, y la respuesta, si bien menos virulenta en los términos, fue igualmente pesada en las argumentaciones que revelan un ya inocultable enfrentamiento entre ambos.
Abraldes cuestionó que el juez Otero “ensaya, sin sustento probatorio alguno, posibles y aleatorios escenarios paralelos en los que las víctimas fueron heridas”, y repudió que posara sobre ellas sospechas de victimarios. “Es la propia resolución en crisis la que reconoce que la hipótesis allí sostenida, conforme a la cual los muertos y heridos producidos en el marco del desalojo del Parque Indoamericano reconocen su causa próxima en los disparos producidos por los civiles ocupantes, goza del mismo grado de posibilidad que la desarrollada por esta fiscalía al momento de solicitar las declaraciones indagatorias, según la cual se afirma la responsabilidad policial de una parte de los intervinientes en la ejecución del lanzamiento de los ocupantes del predio”, contrapuso el fiscal. “Aún en la línea de razonamiento del fallo el sobreseimiento es prematuro, por cuanto no se haya reunida la certeza negativa exigida para un pronunciamiento que cierre el proceso definitiva e irrevocablemente con relación a los imputados.”
La apelación repite, concretamente, que “a los miembros de la División Operaciones Especiales Metropolitanas (D.O.E.M.) y la División Vigilancia Preventiva de la Policía Metropolitana se les endilgó el homicidio en agresión (por la muerte de Salgueiro) en concurso ideal con lesiones en agresión”. Por su parte, “a los directores policiales del desalojo, el concurso ideal de homicidios y lesiones imprudentes”. A la jueza María Cristina Nazar, “el concurso ideal de homicidios y lesiones imprudentes, que materialmente concurren con el delito de prevaricato”. Y finalmente “al personal de la Policía Federal Argentina, la figura de abuso de armas”.
Empinado sobre esa acusación, Abraldes descartó que las muertes y heridas se hubieran producido por la utilización de armas tumberas, cuya existencia no pudo dar por probada. Incluso restó trascendencia a la declaración de un testigo que dijo haberlas visto porque “las armas a las que refiere las habría visto tres días más tarde” de la ocupación del Parque. “También resulta cierto que refirió haber visto un arma el día 7 de diciembre de ese año, un pistolón (no un arma ‘tumbera’), que era portada por una persona que discutía con otra por un problema con un caballo”.
Ahora será la Cámara del Crimen la encargada de determinar si la causa por las muertes del Indoamericano se ha terminado o sigue adelante. Los camaristas Jorge Rimondi, Luis Bunge Campos y Alfredo Barbarosch tienen en sus manos una tarea pequeña (dirimir quién tiene razón, si el juez o el fiscal) y una gigante: asegurar que las víctimas de aquellos hechos del 7 de diciembre de 2010 no queden sin justicia.
Fuente:TiempoArgentino

7 de febrero de 2012

EN LA CAUSA POR LA REPRESIÓN Y LOS ASESINATOS EN EL PARQUE INDOAMERICANO:Un sobreseimiento para 44 policías.

EN LA CAUSA POR LA REPRESION Y LOS ASESINATOS EN EL PARQUE INDOAMERICANO
Un sobreseimiento para 44 policías
El juez Edison Otero sobreseyó a los agentes de la Metropolitana y de la Federal imputados por las muertes de Bernardo Salgueiro y Rosemary Chura Puña. También eximió de responsabilidad a la jueza que había ordenado desalojar el Parque. La fiscalía apelará.
Por Adriana Meyer

El fallo de Otero cuestionó a la fiscalía y le endilgó haber realizado una “acusación genérica”.Imagen: DyN

La causa por el violento desalojo policial del Parque Indoamericano –que el 7 de diciembre de 2010 produjo dos asesinatos durante la represión a los ocupantes de ese predio en Villa Soldati– quedó prácticamente en fojas cero. El juez de instrucción Edison Otero sobreseyó a 44 policías, 33 de ellos de la Metropolitana y 11 de la Federal, imputados por la fiscalía por la muerte con balas de plomo de Bernardo Salgueiro y Rosemary Chura Puña, de nacionalidad paraguaya y boliviana, respectivamente. El magistrado eximió también de toda responsabilidad a su colega porteña María Cristina Nazar, quien había dado la orden para expulsar a los “usurpadores”. En su resolución, el juez descalificó la investigación del hecho producida por la fiscalía a cargo de Sandro Abraldes y aludió a su “incapacidad” para dar con los autores materiales de las muertes y de producir una “acusación genérica”.

En diciembre, el fiscal había solicitado la indagatoria de 33 uniformados y había argumentado que “integrantes de la Policía Metropolitana efectuaron disparos de arma larga tipo escopeta contra las víctimas, utilizando cartuchos antitumulto, adulterados mediante la sustitución previa con una posta de plomo”, de modo que sólo así “puede explicarse la cantidad de heridas con un solo perdigón en diferentes personas, en tiempos tan disímiles y en lugares tan distantes entre sí”. Y acusó a la jueza Nazar de haber actuado de manera forzada, bajo posibles presiones, sin supervisar el procedimiento ni tomar medidas para proteger la vida de las personas en riesgo. En definitiva, dijo que fue “desaprensiva”. El juez Otero enfatizó que “la presente causa no afecta el buen nombre y honor del que gozaran” los beneficiados por su medida, que da por tierra la posibilidad de imputar a quienes dieron las órdenes en aquel operativo, incluida la magistrada que había sido acusada por la fiscalía.

Por la responsabilidad conjunta en la represión, Abraldes había apartado a la Federal de la investigación y pedido el auxilio de la Gendarmería para las pericias balísticas. Había sido ése el momento inicial de sus cruces. En su fallo, Otero encomendó a “personal de la Prefectura Naval Argentina la individualización de los autores del hecho aquí investigado” y prometió “impartirle las directivas específicas que el caso amerita”. Según una fuente judicial consultada por Página/12, el juez “no explica por qué saca a la Gendarmería, y es falso que la Prefectura vaya a revisar la causa porque el propio fallo hace imposible revisar la actuación de las fuerzas de seguridad”. Entre los sobreseídos figuran los comisarios federales Roberto Agustín Palavecino, Hugo Ernesto Lompizano, Juan Antonio Quintero y Emilio Ramón Miragaya. Entre los Metropolitanos, en tanto, están el comisario mayor Ricardo Ferron, el inspector Diego Castillo, subinspectores Mario Barrionuevo, Hugo Sánchez, Rubén Boonstra, Claudio Maeso y Víctor Germán Petraitis y decenas de oficiales participantes del operativo desplegado bajo el paraguas de la orden de la jueza Nazar.

En la misma línea descalificatoria de la actuación de la fiscalía, el juez agregó que “se ha desperdiciado una oportunidad de gran valor para dar respuesta a quienes han resultado damnificados en este suceso, a los familiares de las víctimas fatales y a la sociedad en general”. Según argumentó, las conclusiones a las que llegó Abraldes “terminan conformando, a modo de justificación por la propia incapacidad de dar con los autores materiales, una imputación cuasi genérica dirigida hacia todos aquellos que se hallaran comprendidos en sectores distintos de quienes intentaron ocupar el predio denominado Parque Indoamericano”. A su criterio, como la orden de desalojo era legítima, el accionar policial estaría justificado. “La ecuación ha sido tan simple como efectista: los proyectiles debieron provenir del grupo de funcionarios que pretendían cumplimentar la orden judicial de desalojo sobre el predio y la responsabilidad debiera extenderse a todos quienes participaron en la gestación de aquella orden”, dijo Otero, al cuestionar el razonamiento del fiscal.

“Nunca vimos un nivel de agresividad semejante”, se sorprendió ayer la fuente consultada respecto de los duros términos de Otero. Pero el enfrentamiento no es novedad, de hecho el fiscal Abraldes había intentado sin éxito recusar al magistrado. El fallo será apelado por la fiscalía ante la Cámara del Crimen, que en otros tramos del expediente le dio la razón a Abraldes. Así las cosas, queda en pie el procesamiento de un comisario de la Federal, Eduardo Pereyra, cuyo sobreseimiento fue revocado por la Cámara a pedido del fiscal, por no haber evitado que sus subalternos torturaran al joven Emanuel Ríos.
Fuente:Pagina12