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25 de septiembre de 2016

TESTIGOS SIGUEN CONFIRMANDO QUE EL RIMte 29 FUNCIONABA COMO CCD.

Testigos siguen confirmando que el RIMte 29 funcionaba como un centro clandestino de detención
24/09 
Juicio al gendarme Domato por delitos de lesa humanidad 

En el día de ayer se llevó a cabo una nueva audiencia de debate en el juicio que por delitos de lesa humanidad se lleva adelante contra el comandante principal retirado de Gendarmería Nacional Horacio Rafael Domato.

Los jueces se constituyeron en la sede del Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Formosa a fin de examinar a los testigos propuestos por las partes.

Al inicio del debate, el juez Angel Gabriel Nardiello hizo un fuerte reclamo a la Fiscalía General en cuanto a la necesidad de que la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, conteste el oficio remitido sobre el incidente generado en la audiencia del 26 de agosto pasado, cuando la fiscal general subrogante Marisa Vázquez hizo abandono del debate, lo que determinó la suspensión del juicio.

Testigos
En primer término declaró el testigo propuesto por la Defensa, Rubén Mantovani, quien no aportó mayor información en función de que en el año 1976 solicitó la baja de la fuerza. 

Seguidamente, la testigo y víctima Inés González de Rubiano recordó cuando fue secuestrada conjuntamente con su esposo Roberto Rubiano en la madrugada del 3 de setiembre de 1976. El matrimonio Rubiano vivía en el barrio Vial de la capital provincial cuando personas de civil con pelucas y mal vestidos ingresaron en horas de la madrugada a su vivienda, revisaron todas sus pertenencias y se apoderaron de algunas, y al igual que el ingeniero Roberto Rubiano fueron trasladados en su propio vehículo, un Dodge 1.500, hasta el Regimiento de Infantería de Monte 29. Ambos fueron vendados previamente al traslado.

La testigo contó que estando en cautiverio, si bien no recibieron tormentos físicos, los padecimientos psicológicos fueron traumáticos, y al llegar a la unidad castrense, ambos fueron sometidos a un simulacro de fusilamiento. Relató Inés que ella fue llevada a un lugar donde estimó que había alrededor de 20 mujeres, pero debido a que tenía impedida la visión no pudo reconocer a las otras personas

El ingeniero Rubiano, por su parte, fue llevado a una sala donde lo acostaron y le pasaban por el cuerpo un elemento que bien podría haber sido una birome. Sus captores lo interrogaban sobre su relación con algunos sacerdotes de la época, ya que ambos participaban en los Cursillos de Cristiandad. Asimismo, sobre la actividad relacionada con la creación de la UNaF, Rubiano recordó que además de docente universitario en la carrera de Ingeniaría Forestal era empleado de la Dirección Provincial de Vialidad y recordó que alguien realizó gestiones a favor de los mismos, ya que a los cinco días de ser secuestrados pudieron recuperar su libertad y salir del interior del RIMte 29 en la camioneta que conducía el ingeniero Ramón Rosa Barrionuevo quien se desempeñaba como director de Comunicaciones de la provincia y era alférez retirado de Gendarmería Nacional.

En tal carácter conoció a Domato en la Escuela de Oficiales y fue la persona que le confirmó de la detención del matrimonio González-Rubiano. En ese entonces, Barrionuevo también cursaba la carrera de Ingeniería Forestal.

Recordaron los testigos que tras muchas gestiones después de un largo tiempo pudieron recuperar el rodado que estaba secuestrado en el regimiento local.

Por último declaró el suboficial del Ejército Alberto Nemesio Salazar, quien conoció a Domato en el año 1976 dentro del RIMte cuando hacía guardia en el sector externo de acceso restringido donde se alojaban a los presos políticos.

Falso testimonio
Debido a las inconsistencias de las respuestas del testigo, quien afectado en el mes de setiembre en el Regimiento no recordó el hecho de que un soldado hubiese aparecido muerto en el interior de uno de los calabozos (como fue el aparente ahorcamiento del soldado Carlos Rolando Genes, quien fue encontrado muerto el 19 de setiembre de 19/09/76), ameritó que los querellantes Williams Dardo Caraballo y Pedro Velázquez Ibarra solicitaran al tribunal -por entender que el testigo remiso incurrió en el delito de falso testimonio- que el acta y el audio de las declaraciones del mismo sean remitidos al Juzgado Federal a fin de que se inicie una investigación por parte del Ministerio Público Fiscal.

Al final de la audiencia la Presidencia comunicó a las partes las fechas de las próximas audiencias para el mes de octubre, noviembre y diciembre.

Al mismo tiempo, se fijó el 4 de noviembre como fecha de los alegatos de las querellas y 18 del mismo mes el del Ministerio Público Fiscal. El 2 de diciembre hará lo propio la defensa técnica del acusado y el 16 de diciembre se asignó para las réplicas y las palabras finales del enjuiciado Horacio Rafael Domato.

A la audiencia de ayer concurrieron una decena de alumnos de la carrera de abogacía de la Universidad de la Cuenca del Plata, acompañados de la docente Malena Suárez.
Fuente:LaMañana

21 de septiembre de 2016

BIGNONE A JUICIO POR DESAPARICIÓN DE LOS CONSCRIPTOS.

LA DESAPARICION DE LOS CONSCRIPTOS
Bignone a juicio
Luis Pablo Steimberg, Luis Daniel García y Mario Molfino estuvieron secuestrados en El Campito. Además de Bignone, están acusados Riveros y otros cuatro represores.
El Tribunal Oral de San Martín comenzó ayer el juicio contra el dictador Reynaldo Bignone.

Las familias de Luis Pablo Steimberg y Luis Daniel García denunciaron a Reynaldo Bignone, integrante de última junta militar del golpe, por la desaparición de los dos colimbas, cuando el olor a podrido de la última dictadura cívico militar todavía podía sentirse en las calles de todo el país. Era 1984 y la denuncia desembocó en la primera razón para investigar al genocida que por estos tiempos colecciona condenas por crímenes de lesa humanidad. Ayer, 32 años después, Bignone comenzó a ser juzgado por estos hechos.

Los años, sobre todo los que vinieron tras la caída de las leyes de impunidad, permitieron sumar pruebas, casos y responsables. A las desapariciones de García y Steimberg se sumó la del soldado Mario Molfino y el secuestro de otros tres que, como ellos, pasaron por el centro clandestino de detención El campito. Junto con Bignone están siendo juzgados Santiago Riveros y otros cuatro ex integrantes de fuerzas militares y de seguridad. El debate está a cargo del Tribunal Oral Federal de San Martín.

Steimberg, García, Molfino, Roberto Britos, Sergio García y Hugo Carvallo fueron secuestrados en 1976 mientras cumplían con el servicio militar obligatorio en el Colegio Militar de El Palomar. Una noche de agosto de 1976, Steimberg tuvo una reunión en el bar La Paz, en pleno centro porteño, con Molfino. Un testigo vio cómo era metido por la fuerza a un auto por un grupo de personas armadas. El testigo recogió de la calle los documentos de Steimberg y se los entregó a su papá, Jaime, que nunca más supo de su hijo, que fue visto en El Campito, al igual que Molfino y García. Según informa el Serpaj, en su confesión, el suboficial del Ejército Víctor Ibáñez dice que García integró uno de los vuelos de la muerte.

Britos, García y Carvallo, en tanto, sobrevivieron al encierro y a la tortura. Por esos delitos comenzaron ayer a ser juzgados Bignone, que fue director del Colegio Militar entre 1976 y 1977; Riveros, en calidad de Comandante de Institutos Militares; Carlos Somoza, que ofició de civil de inteligencia del Batallón 601; los ex teniente primero y jefe de compañía del Colegio Militar en 1976 y 1977, respectivamente, Alberto Federico Torres, Jorge Teodoro Alvarado, y el gendarme Hugo Miguel Castagno. Este último ejerció, junto a Julio San Román –quien no llegó a juicio por haber fallecido el viernes pasado–, la jefatura de El Campito.

En la audiencia de ayer, la defensora de Torres, Mariana Barbita, pidió la nulidad de la elevación a juicio, cuestionó la calificación del delito de “homicidio” -que le cabe a su defendido por los casos de Steimberg, García y Molfino- por la ausencia de cuerpo y advirtió sobre el riesgo del “derecho a defensa” por las dificultades que representa en “viáticos” trasladarse para entrevistar a su defendido. Por su, parte, la fiscalía respondió que los incidentes fueron resueltos con anterioridad.

En tanto, ninguno de los acusados hizo uso de la palabra, ofrecida ayer tras la lectura de la elevación a juicio, que comprende además de la causa que investiga el secuestro y la desaparición de conscriptos durante la última dictadura, otro expediente que repasa el asesinato de Floreal Avellaneda, el adolescente de 15 años cuyo cadáver apareció en las aguas del Río de la Plata y el secuestro de otras cuatro personas que sobrevivieron. Por esos hechos se juzgará a Riveros y a Mario Rubén Domínguez, quien se mantuvo prófugo hasta hace poco más de dos años. Domínguez se hacía llamar “Escorpio” durante su actuación en El Campito. Fue detenido en abril de 2014 por la Policía de Seguridad Aeroportuaria en Córdoba.
Fuente:Pagina12

20 de septiembre de 2016

COMIENZA UN NUEVO JUICIO EN LA MEGACAUSA CAMPO DE MAYO: CONSCRIPTOS DESAPARECIDOS.

19/09/2016 
Llega a buen puerto así una investigación iniciada por un militar atípico 
Conscriptos desaparecidos: Comienza un nuevo juicio en la megacausa Campo de Mayo 
D´Andrea Mohr también escribió "Obediencia De Vida".
El Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, iniciará mañana, martes, un nuevo juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en la guarnición de Campo de Mayo en el cual los principales acusados son el último dictador, Reynaldo Bignone, el entonces jefe de Institutos Militares y por de la guarnición, Santiago Omar Riveros, y otros cuatro acusados del secuestro de seis soldados conscriptos, tres de ellos desaparecidos.

Se trata de un tramo de la megacausa Campo de Mayo, en la que se juzga las desapariciones de los soldados conscriptos Luis Pablo Steimberg, militante del Partido Comunista; Daniel García y Mario Molfino, así como las detenciones ilegales de Roberto Britos, Sergio García y Hugo Carvallo, por parte de una patota que operaba dentro del Colegio Militar de la Nación.

La investigación fue iniciada y sistematizada por un militar que se puso al servicio de la verdad y la justicia: el capitán José Luis D’Andrea Mohr, autor de “El escuadrón perdido”. En el banquillo de los acusados, junto a los generales Bignone y Riveros estará el coronel retirado Alberto Federico Torres, que estuvo a cargo de “El Campito”, y los agentes civiles de inteligencia Carlos Somoza, Hugo Miguel Castagno Monge y Julio San Román.

El caso de Steimberg, secuestrado, torturado y arrojado vivo al mar, permitió probar por primera vez la responsabilidad de Bignone, en ese momento director del Colegio Militar, en crímenes de lesa humanidad.

Por esta causa Bignone fue detenido ya en 1984, pero por la aplicación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, el proceso fue interrumpido y retomado en 2006, tras la anulación de aquellas leyes inicuas.

Steimberg se incorporó como soldado conscripto del Colegio Militar en marzo de 1976 y fue destinado a la Agrupación Tropas, Compañía Comando, cuyo jefe, el entonces teniente 1º Alberto Federico Torres, le firmó una orden de salida permanente para tener franco todos los días desde las seis de la tarde hasta diana del día siguiente, por "razones de estudio".

El 10 de agosto a las 20.30 Steimberg salió de su casa, en Morón, para encontrarse con otro conscripto del Colegio Militar, Mario Molfino -quien desaparecería un año después- en el bar La Paz, de Corrientes y Montevideo, en pleno centro porteño.

Según testigos, el conscripto vestido de civil fue introducido a la fuerza en un automóvil por un grupo de personas armadas que aguardaban desde mucho antes en la esquina de su casa. Su padre hizo la denuncia en la Comisaría de Morón y dio aviso del episodio en el Colegio Militar. Sin embargo, dos días después del secuestro, se presentó en su casa una comisión policial numerosa y fuertemente armada bajo las órdenes del mismo oficial que recibiera la denuncia del padre del conscripto con la orden de "buscar al "desertor".

Por testimonios de otros soldados del Colegio Militar, pudo saberse que Steimberg fue visto junto a otros prisioneros en el centro clandestino de detención "El Campito" que funcionó en Campo de Mayo.

El tribunal compuesto por las juezas Marta Isabel Milloc, María Lucía Cassiain y el juez Diego Barroetaveña, con la intervención del fiscal general Marcelo García Berro darán inicio a la audiencia a las 9.30.

El área de actuación de los “grupos de tareas” que tenían como base a Campo de Mayo abarcaba más de una docena de distritos al norte del Gran Buenos Aires, con una población superior a los dos millones de habitantes, y hubo allí una importante cantidad de soldados desaparecidos, ya fuera dentro de las unidades militares, saliendo de franco o cumpliendo alguna tarea encomendada por su superior.

La zona incluía los actuales partidos bonaerenses de San Miguel, Vicente López, Tres de Febrero, Pilar, Escobar, Tigre, San Fernando, General San Martín, Exaltación de la Cruz, Zárate, Campana y San Isidro y el control del área estaba a cargo del Jefe del Comando de Institutos Militares, Santiago Riveros.

Dentro del predio de unas 5.000 hectáreas, desde 1976 hasta 1980, funcionaron cuatro centros clandestinos de detención tortura y muerte: El Campito o Los Tordos, Las Casitas o La Casita, el Hospital Militar y la Prisión de Encausados. En 2015, un grupo de ex soldados conscriptos entregó al ministerio de Defensa un listado con los nombres de 218 detenidos-desaparecidos mientras hacían el servicio militar obligatorio para que sean reconocidos como víctimas del terrorismo de Estado.

El empujón inicial lo había dado, curiosamente, un ex capitán del Ejército (al que se le restituyó el grado poco antes de falleciera, en el verano de 2001), hijo y nieto de generales, José Luis D’Andrea Mohr, con su investigación El escuadrón perdido, publicada como libro en 1998 con un prólogo de los padres de los “colimbas” Steimberg y García.
Fuente:Telam