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4 de septiembre de 2017

PIDEN JUICIO ORAL PARA ACUSADA POR LA APROPIACIÓN DE UNA NIÑA NACIDA EN CAUTIVERIO EN 1977.

30/08/2017
Es María Di Mattia, que recibió la beba de manos de un jefe de la Armada 
Piden juicio oral para acusada por la apropiación de una niña nacida en cautiverio en 1977 

La Unidad Fiscal para crímenes de lesa humanidad de La Plata pidió la elevación a juicio de la causa en la que una mujer está imputada por la apropiación de la nieta recuperada María Natalia Suárez Nelson, hija de María Elena Isabel Corvalán y Mario César Suárez Nelson, víctimas de la última dictadura. María del Luján "Mora" Di Mattia fue considerada por los fiscales Hernán Schapiro y Juan Martín Nogueira coautora del delito de "alteración del estado civil de un menor de diez años, en concurso ideal con falsead ideológica de instrumento público (Acta de Nacimiento) y en calidad de partícipe necesario del delito de falsedad ideológica de instrumento público (Certificado de Nacimiento), todos estos últimos en concurso ideal".

Además, "los delitos atribuidos, concurren a su vez, materialmente, con el delito de retención y ocultamiento de un menor de diez años". María Elena Isabel Corvalán y Mario César Suárez Nelson militaban en Montoneros y vivían en una casa de la calle 8 de La Plata. 

El 10 de junio de 1977, Isabel salió a hacer compras y Mario se quedó en la casa, momento en que tropas de la Armada cercaron la vivienda y se originó un tiroteo en el que murieron Suárez Nelson y un integrante de la fuerza naval. Isabel Corvalán, que cursaba un avanzado embarazo, fue capturada al regresar a la casa y trasladada al centro clandestino de detención La Cacha, donde permaneció hasta agosto de 1977, cuando fue llevada para que diera a luz a su hija, a la que llamó Lucía, para luego ser devuelta al mismo lugar. 

El entonces jefe de la Fuerza de Tareas 5 de la Armada, Juan Carlos Herzberg, entregó a la niña al matrimonio conformado por Omar Alonso y María del Luján Di Mattia, quienes no podía concebir naturalmente. 

El 8 de agosto de 1977, Alonso y Di Mattia recibieron a Lucía y la inscribieron como hija biológica, para lo cual se valieron de certificados de nacimiento apócrifos. La imputada "no sólo co-intervino en la realización de los hechos con su esposo sino que a su vez sostuvo esta situación durante los más de treinta años en los cuales se mantuvo oculta la verdadera identidad de la víctima", señaló el requerimiento de elevación a juicio. 

En 1985, el abogado Ramón Torres Molina, de Abuelas de Plaza de Mayo, denunció judicialmente el caso de la hija del matrimonio Corvalán-Suárez Nelson y en el marco de esa causa se dispuso la detención de Alonso y Di Mattia, pero ambos huyeron a Paraguay con la niña. A mediados de los '90, Alonso y Di Mattia fueron apresados y recién en 2005 la justicia ordenó obtener elementos que contuvieran el ADN de la joven y realizar con ellos el cotejo genético, con el que se probó su verdadera identidad y la falsa inscripción como hija de Alonso y Di Mattia, mediante certificado de constatación de nacimiento expedido por el médico Francisco Bosia. 

En 2007, la justicia declaró la nulidad del acta de nacimiento apócrifa y ordenó su inscripción como hija de Corvalán y Suárez Nelson, tras lo cual el Ministerio Público Fiscal requirió la declaración de cosa juzgada írrita respecto de Alonso y su detención e indagatoria, junto con la del oficial Herzberg. Posteriormente, la Unidad Fiscal platense amplió el requerimiento de instrucción respecto de Di Mattia y el médico Francisco Bosia, al tiempo que solicitó la escisión del trámite para que Alonso y Herzberg fueran enjuiciados. 

Ambos fueron condenados en 2010 por el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata. Recibieron 15 años de prisión tras la revisión del fallo realizada en 2013 por porte de la Cámara Federal de Casación Penal, que ordenó agravar las penas de diez años impuestas en la instancia anterior. 

Tras reiterados pedidos, en 2010 finalmente se indagó a Di Mattia y Bosia, cuyo procesamiento dispuso el juez federal Manuel Blanco, por los delitos de supresión de identidad, retención y ocultamiento de una menor de 10 años y falsedad ideológica de instrumento público. 

La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata confirmó parcialmente el procesamiento de Di Mattia y dictó la falta de mérito respecto al médico, que falleció poco después.
Fuente:Telam
Envío:AgnDDHH

7 de agosto de 2015

NUEVAS INDAGATORIAS EN EL CASO DE SUPRESIÓN DE IDENTIDAD DE LOS "MELLI".

6-8-2015
Lesa Humanidad
Deberán declarar el 19 y 20 de agosto
Nuevas indagatorias en el caso de supresión de identidad de “los melli”

Son dos médicos del Instituto Privado de Pediatría (IPP) de Paraná, Entre Ríos. El juez federal Leandro Ríos busca determinar si fueron partícipes secundarios del delito de sustracción y supresión de identidad de los hijos mellizos de los militantes Raquel Negro y Tulio Valenzuela. Sabrina Gullino Valenzuela Negro recuperó su identidad en 2008. Todavía busca a su hermano.
El médico Miguel Alberto Torrealda está procesado
Luego de que la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná confirmara el procesamiento de Miguel Alberto Torrealday, fundador del Instituto Privado de Pediatría (IPP) de esa ciudad, en el marco de la causa que investiga la sustracción y supresión de identidad de los hijos mellizos de los militantes Raquel Negro y Tulio Valenzuela, el juez federal Leandro Ríos llamó a indagatoria a los médicos David Vainstub y Jorge Rossi, también socios del IPP, con el fin de determinar si fueron partícipes secundarios de la comisión de los delitos que se imputan en el caso. Ambos deberán declarar el 19 y 20 de agosto.

Sofía Uranga, abogada querellante de H.I.J.O.S. Paraná, declaró a Infojus Noticias que “a partir de estas citaciones se confirma la responsabilidad y anuencia de todos los socios del IPP en la causa de los melli” y agregó que el objetivo principal que tienen en mira es encontrar al hermano mellizo de Sabrina Gullino Valenzuela Negro. La melliza mujer fue abandonada en un orfanato de Rosario y adoptada legalmente por la familia Gullino. Recién el 23 de diciembre de 2008 conoció su verdadera identidad: tenía 31 años. Su hermano varón, en cambio, continúa desaparecido.

El caso se remonta a marzo de 1978 cuando los mellizos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela ingresaron al IPP, fundado por Torrealday, para luego ser entregados a personas que no eran sus padres ni personas autorizadas para retirarlos. Habían nacido en el Hospital Militar, adonde llevaron a su madre secuestrada para que diera a luz.

En 2011, Torrealday fue investigado por delitos de lesa, pero la justicia le dictó la falta de mérito. Sin embargo, en junio pasado, la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná revocó el fallo y procesó al fundador del IPP por la sustracción y supresión de identidad de los hijos mellizos Negro Valenzuela. La justicia consideró que, como autoridad máxima del instituto médico, coordinó el ingreso irregular de los mellizos, permitió su estadía y supo de la entrega a personas ajenas a la familia. Además, tampoco dio intervención a la Justicia de Menores.

Ahora, el juez Ríos hizo lugar a un pedido de los fiscales Mario Silva y José Ignacio Candioti y citó a indagatoria a dos médicos y socios del instituto: David Vainstub y Jorge Rossi. A ambos se los investiga por tener conocimiento sobre el ingreso, registro y alta médica de los mellizos, realizados de forma irregular, y por la entrega de los menores a otras personas, sin la autorización de las autoridades competentes. Así, los médicos se suman a la lista de otros civiles imputados en delitos de lesa humanidad
Fuente:Infojus

12 de junio de 2015

PARANÁ: APELAN FALTA DE MÉRITO A UN ACUSADO DE APROIACIÓN.

APELAN FALTA DE MÉRITO A UN ACUSADO DE APROPIACIÓN
¿Dónde está el mellizo?
10/06/2015
Sabrina, junto a sus otros dos hermanos mayores, busca a su mellizo.
Sabrina, junto a sus otros dos hermanos mayores, busca a su mellizo.
Piden que se revea la falta de mérito dictada para un médico acusado por su participación en la apropiación de los mellizos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, militantes montoneros detenidos y desaparecidos en la Quinta de Funes.
La fiscalía y los querellantes en la causa que investiga la sustracción de los mellizos de los militantes desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzela, nacidos en cautiverio en el Hospital Militar de Paraná durante la última dictadura cívico-militar, pidieron este miércoles que sea revisada la falta de mérito dictada para el director del Instituto Privado de Pediatría (IPP) de la capital entrerriana, Miguel Torrealday.
Recientemente, el juez federal de Paraná, Leandro Ríos, dictó esa resolución en beneficio del médico, a quien numerosos testigos y ex enfermeras del IPP señalan que tuvo conocimiento de la internación de los mellizos y en la supresión de sus identidades.
La decisión del magistrado fue apelada y en consecuencia este miércoles se realizó en los tribunales federales locales la audiencia para tratar el pedido de los fiscales y querellantes.
El Tribunal de Apelaciones, compuesto por Daniel Edgardo Alonso, Cintia Gómez y Mateo Busaniche, escuchó los argumentos de la querella, la fiscalía y la defensa de Torrealday y en los próximos días dará a conocer su veredicto.
Los mellizos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela ingresaron al instituto privado en marzo de 1978, pero Torrealday argumenta no recordar nada porque –según alegó– el IPP era una institución de puertas abiertas y cada médico de Paraná y la región podía internar allí a sus pacientes sin que él y sus socios lo supieran.
El 27 de marzo de 1978 los mellizos fueron dados de alta del IPP y entregados a personas que no eran sus padres ni personas autorizadas para retirarlos.
En 2008, la melliza mujer recuperó su identidad como Sabrina Gullino Valenzuela Negro, luego de haber sido abandonada en un orfanato de Rosario y adoptada legalmente por la familia Gullino; pero el varón continúa desaparecido y es buscado con una intensa campaña desplegada por Abuelas de Plaza de Mayo en conjunto con su delegación local y las regionales Paraná y Rosario de Hijos.
En la audiencia de este miércoles, Torrealday fue imputado por los fiscales federales Mario Silva y José Ignacio Candioti por haber tenido internados en su clínica a los bebés con nombres falsos, sin sus padres, por no haber informado de esta situación a la justicia y por haber permitido el egreso de ambos y su entrega a personas que no eran sus progenitores.
Fuente:RedaccionRosario

9 de junio de 2015

TERMINO EL JUICIO POR EL CASO DE LA NIETA FLORENCIA LAURA REINHOLD SIVER: TRES CONDENAS.

8-6-2015
Lesa Humanidad
Fallo unánime del Tribunal Oral Federal N° 5
Condenaron a una pareja de apropiadores a 8 y 6 años y medio de prisión

Es el matrimonio conformado por Juan Carlos Lavia y Susana Marchese, que se apropiaron de Florencia Laura Reinhold Siver. El tribunal también condenó a seis años al médico Francisco Vicente De Luca, que firmó el acta de nacimiento falsa. “Estamos muy satisfechos con el veredicto, mi familia y yo”, dijo a Infojus Noticias Adriana Reinhold, tía de la joven.
La tía de Florencia llora al oir la sentencia a los apropiadores.
En un fallo unánime, la Justicia determinó que el cirujano Juan Carlos Lavia, su esposa Susana Marchese, los apropiadores de Florencia Laura Reinhold Siver, y el médico Francisco Vicente De Luca, que firmó el acta de nacimiento falsa, fueron autores de crímenes de lesa humanidad. Las penas fueron ocho años para Lavia, seis y medio para Marchese, y seis para De Luca, a quien le sumaron la inhabilitación especial por el tiempo que se extienda la condena: aunque resultaron menores a las que pidieron la fiscalía y la querella, los familiares quedaron conformes. “La primera sensación fue de un alivio impresionante, porque es muy tensionante la espera. Estamos muy satisfechos con el veredicto, mi familia y yo”, dijo a Infojus Noticias Adriana Reinhold, tía de Florencia, un rato después de escuchar la sentencia. La joven no escuchó la sentencia contra sus apropiadores: fue la gran ausente en la sala.

Alan Iud, el abogado de la querella de Abuelas de Plaza de Mayo, también valoró el fallo. “El hecho de que se los haya calificado como delitos de lesa humanidad, que puede parecer trillada para los juicios a esta altura, en este no era menor. Porque los tres imputados eran civiles cuya relación con el Terrorismo de Estado es menor a otros imputados en casos similares, y de todas maneras se determinó la responsabilidad que tuvieron”, dijo el letrado. Los delitos por los cuales se los condenó fueron la retención y ocultamiento de un menor de diez años, alteración de estado civil y falsedad ideológica de documento público.

El propio Lavia fue quien reconoció que partir del año ‘82 barajaron la posibilidad de que la beba que les había entregado De Luca fuera hija de personas que estaban desaparecidas. “El tribunal concluyó que son autores de delitos de lesa humanidad, aunque fueran civiles y, hasta donde se pudo comprobar, no hayan pisado un centro clandestino”, agregó Iud.
Susana Marchese, el médico Francisco Vicente De Luca y Juan Carlos Lavia.
Por la mañana, los tres imputados eligieron el silencio, al igual que en las cuatro audiencias anteriores del juicio. Después de un cuarto intermedio de dos horas, los jueces del Tribunal Oral Federal N° 5 volvieron a sus asientos. Había un silencio teatral antes de que su presidente, Oscar Alberto Hergott (lo completan Adriana Palliotti y Daniel Horacio Obligado), comenzara la lectura del veredicto. Los familiares de Florencia, integrantes de organismos humanitarios y público en general, ocuparon las butacas de la planta baja del auditorio de Comodoro Py. En el primer piso estaban los familiares de los imputados.

El juez comenzó declarando imprescriptibles los delitos que se juzgaron. E hizo lugar al pedido de falso testimonio para Juan Carlos Gesualdo, compañero de guardia de Lavia, el único testigo presentado por la defensa, que cayó en evidentes contradicciones. Después de la lectura de las penas (El Ministerio Público Fiscal y Abuelas de Plaza de Mayo habían pedido 10 años para Lavia, 8 para Marchese y seis y medio y siete para De Luca), hubo un aplauso más solemne que eufórico, sin gritos, que se sostuvo en la sala durante varios segundos.

Cuatro jornadas
El debate se desarrolló en cuatro jornadas y entre los testimonios se escucharon el de Adriana, el de Florencia Laura, que fue el primer día de debate, el de Augusto Reinhold, hermano de Marcelo y Adriana, unos primos de ellos y el de Alicia Margulies de Siver. La mujer es tía materna de Florencia y declaró en video conferencia desde Israel, donde vive desde hace varios años. Desde allí relató la vida que llevó su suegra, la mamá de Susana, desde que ella la pudo llamar un día de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y cómo desde entonces fue casi imposible que saliera de la sala en la que estaba el teléfono.
Susana y Marcelo tenían 21 y 22 años cuando fueron secuestrados el 14 de agosto de 1977. Se habían casado a comienzos de ese año en general Madariaga. Se conocieron mientras estudiaban derecho en la UBA y militaban en la JUP/Montoneros. Tras ser secuestrados fueron llevados a la ESMA.

En el debate también se reprodujeron testimonios claves que sobrevivientes de ese centro de detención aportaron durante el juicio por Plan Sistemático y que dieron cuenta del embarazo que Susana cursó en ese lugar y el parto para el que la trasladaron al Hospital Naval. Cuando fue secuestrada, Susana estaba embarazada de cuatro meses. Tenía fecha de parto para enero de 1978. En ese momento el médico represor Jorge Magnaco, que hacía los partos en la ESMA, estaba de vacaciones, por eso cuando se complicó el parto de Susana la trasladaron al hospital. Ahí nació la beba, a la que ella llamó Laura. En la segunda audiencia del debate se pasaron cinco testimonios de mujeres detenidas que vivieron aquellos días con Susana. Entre ellos estuvieron el de Sara Solarz de Osatinsky y Lila Pastoriza.

“Yo le dije a su marido que había un alejamiento por parte de ella y que eso me preocupaba. Él me contestó que ella no está ni de un lado ni del otro, y que es un momento nada más”, contó Adriana a Infojus Noticias. Cuando empezó el juicio oral, Florencia dejó de responder los llamados y mensajes de texto que le envió Adriana, la hermana de su padre.

Cuando se sentó a declarar ante los jueces y tuvo a sus espaldas a sus apropiadores, con quienes mantiene un buen vínculo, Florencia aseguró: “Yo decidí que sea la justicia la que decida la participación que tuvieron ellos”. La Justicia ya decidió. Ahora Florencia deberá decidir qué es lo que puede hacer con eso. “Yo no sé qué puede pasar con ella. Fueron muchos años en los que mantuvo un eje de identificaciones muy fuerte”, vacila Adriana Reinhold ante la consulta de esta agencia. Aunque sí tiene una certeza: “La verdad en algún momento te libera”.
Fuente:Infojus




TERMINO EL JUICIO POR EL CASO DE LA NIETA FLORENCIA LAURA REINHOLD SIVER
Tres condenas por una apropiación
El matrimonio que la anotó como propia recibió ocho años y seis años y medio. El médico que firmó el acta falsa, cinco. “Lo principal es que hubo justicia. Para nosotros esto era importante”, dijo la tía de la joven, Adriana Reinhold.
Por Ailín Bullentini

Adriana Reinhold, tía de la joven que recuperó su identidad en 2011, luego de escuchar la sentencia.
El presunto desconocimiento sobre el origen de Florencia Laura Reinhold Siver del que se valieron Juan Carlos Lavia; su esposa, Serafina Marchese, y el médico Francisco De Luca para insistir en su inocencia no fue suficiente: el Tribunal Oral Federal número cinco los declaró culpables de la apropiación de la joven, que nació mientras sus padres, aún hoy desaparecidos, estaban secuestrados en la ESMA. Lavia fue condenado a ocho años de cárcel. Su esposa, a seis años y seis meses. El médico, a otros cinco. Hasta que la condena no quede firme, ninguno quedará encerrado.

“Lo principal es que hubo justicia. Para nosotros esto era importante, no por años de cárcel, sino por escuchar la palabra ‘condena’ ahí adentro”, evaluó Adriana Reinhold, tía paterna de Florencia Laura. La sentencia se leyó en la Sala AMIA de los Tribunales de Comodoro Py. Los familiares de Florencia Laura Reinhold Siver y los que pertenecen al círculo de sus apropiadores comenzaron a llenar los lugares correspondientes: arriba los allegados a los acusados –hermanos, hijas y sobrinos del matrimonio de Lavia y Marchese; y también de De Luca–; abajo, los tíos y primos biológicos de la joven compartieron butacas con miembros de Abuelas de Plaza de Mayo. Más temprano, los acusados habían rechazado la posibilidad de dar su versión de los hechos antes de que los magistrados definieran su veredicto.

El TOF 5 consideró que los hechos debatidos en el juicio constituyen crímenes de lesa humanidad, por lo que rechazó de plano el pedido de prescripción que el abogado de los acusados había solicitado en sus alegatos de la semana pasada.

Susana Siver parió en el Hospital Naval de la ciudad de Buenos Aires, en enero de 1978, a la hija que tuvo con Marcelo Reinhold. Hasta allí la habían trasladado miembros de la patota que mandaba en la ESMA, en donde estaba secuestrada desde agosto de 1977. El mismo día en que los matones de la última dictadura la habían atrapado a ella, que estaba en una reunión de amigos en la casa de sus suegros en el oeste bonaerense, también llegaron a Marcelo, que caminaba por la ciudad de Buenos Aires. Ambos continúan desaparecidos. Susana volvió al chupadero con Laura –así la había llamado– y allí estuvo con ella algunos días hasta que el genocida Héctor Febres se llevó a la nena en un moisés muy coqueto, según el relato de varias sobrevivientes de aquel infierno que echaron luz sobre aquellos tiempos oscuros en la vida de los tres.

Laura la había nombrado su mamá, un nombre que Reinhold Siver recuperó 33 años después, cuando el análisis en el Banco Nacional de Datos Genéticos reveló lo que ella ya sospechaba casi con rigor de verdad. A partir de entonces, sumó el Laura al Florencia, como la llamaron sus apropiadores. En febrero de 1978, Lavia y Marchese la recibieron en la calle, de manos del médico Aldo Chiappe, acusado de atender a mujeres embarazadas víctimas del terrorismo de Estado en la ESMA. Florencia Laura iba en aquel moisés coqueto en el que Febres la había colocado cuando la apartó para siempre de su mamá.

Con la ayuda de De Luca, que puso su firma, falsificaron su certificado y su partida de nacimiento y la inscribieron como hija propia, nacida en la casa familiar. Desde entonces y hasta agosto de 2011, aquélla fue su identidad.

Para el TOF 5, quedó acreditada la responsabilidad de los tres acusados en la apropiación de Florencia Laura. A Lavia y a Marchese los condenó por haber ocultado y retenido a la hija de Marcelo Reinhold y Susana Siver, haber alterado su estado civil y haber falsificado ideológicamente los documentos que acreditaban su identidad. El castigo fue de ocho años de prisión para él y seis años y medio para ella. La conclusión del tribunal, integrado por los jueces Oscar Hergott, Adriana Palliotti y Daniel Obligado, se acercó bastante a los pedidos realizados la semana anterior por la fiscalía y la querella, a cargo de Abuelas de Plaza de Mayo. El fiscal Miguel Angel Palazzani y los abogados Alan Iud y Pablo Latchner habían solicitado diez años de cárcel para Lavia y ocho para Marchese.

En cuanto al obstetra, el fiscal había pedido siete y los letrados en representación del organismo de derechos humanos, seis y medio. Para los magistrados, De Luca resultó responsable de la falsificación ideológica del certificado de nacimiento de Florencia Laura, lo que lo volvió partícipe de la falsedad de su partida de nacimiento y su documento de identidad. Recibió una condena de cinco años de cárcel e inhabilitación para ejercer la profesión por la misma cantidad de tiempo. Ninguno quedará detenido hasta que la sentencia quede firme. De todos modos, se presume que cumplirán las condenas en sus hogares, ya que los tres están cerca o superan los 70 años.

“Estoy bastante conforme. Uno viene acá entregado, sin saber qué puede pasar. Pero hoy tuvimos justicia”, consideró la tía paterna de Florencia Laura, que la buscó junto a su familia, la de Susana y Abuelas de Plaza de Mayo desde que supo que había nacido. Ayer, tras la condena, se declaró en “estado de shock” y con los “sentimientos encontrados”. Su sobrina no estuvo presente en la lectura y tanto el proceso de recuperación de su identidad cuanto la puesta en marcha del juicio en contra de sus apropiadores son pasos que no le resultaron fáciles de dar. “La sensación de que fuera yo la que destapara la olla siempre me pareció muy pesada”, había declarado ante el tribunal durante la primera audiencia del debate. Cuando tenía 21 años, Lavia le aconsejó acercarse a Abuelas de Plaza de Mayo porque “existían” posibilidades, le dijo, de que fuera hija de desaparecidos. “Le dejó la responsabilidad a ella”, consideró Reinhold. Para ella, la condena de ayer fue “el principio del fin”: “Ahora que está la verdad dicha, tenemos que empezar a pensar qué hacemos con ella”, concluyó.
Fuente:Pagina12

7 de junio de 2015

"DECIDÍ QUE SEA LA JUSTICIA LA QUE DECIDA QUÉ PARTICIPACIÓN TUVIERON".

6-6-2015
Lesa Humanidad
El debate se desarrolló en cuatro audiencias
“Decidí que sea la justicia la que decida qué participación tuvieron”

Lo dijo Florencia Laura Reinhold Siver a la Justicia. Se refería a sus apropiadores, que están siendo juzgados. El lunes será la sentencia. “Falta la coronación de este proceso judicial”, dijo a Infojus Noticias Adriana Reinhold, su tía. La querella y la fiscalía pidieron 10 y 8 años para la pareja y seis y medio y siete para el médico que firmó el acta apócrifa.
Por: Cecilia Devanna
Adriana Reinhold quiere escuchar la palabra condena. La quiere escuchar el lunes, cuando el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 5 de su veredicto en el juicio por la apropiación de su sobrina, Florencia Laura Reinhold Siver. “Falta la coronación de este proceso judicial”, dijo Adriana a Infojus Noticias. Florencia nació el 15 de enero de 1978 en el Hospital Naval de la ciudad de Buenos Aires y fue entregada por un médico militar a una pareja de civiles que la anotó como propia. Querella y fiscalía pidieron 10 y 8 años para ellos y seis y medio y siete para el médico que firmó el acta apócrifa.

En el banquillo de los acusados están sentados el cirujano Juan Carlos Lavia y su esposa, Susana Marchese, los apropiadores de Florencia, y Francisco Vicente De Luca, el médico amigo de Lavia que firmó el acta de nacimiento falsa. Durante el debate ninguno de los tres habló. Mañana por la mañana tendrán la oportunidad de decir sus últimas palabras.

Después el Tribunal se irá a deliberar y al mediodía darán a conocer su veredicto.
El debate se desarrolló en cuatro audiencias y entre los testimonios que se escucharon estuvieron el de Adriana, el de Florencia Laura, que fue el primer día de debate, el de Augusto Reinhold, hermano de Marcelo y Adriana, unos primos de ellos y el de Alicia Margulies de Siver. La mujer es tía materna de Florencia y declaró en video conferencia desde Israel donde vive desde hace varios años. Desde allí relató la vida que llevó su suegra, la mamá de Susana, desde que ella la pudo llamar un día de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y cómo desde entonces fue casi imposible que saliera de la sala en la que estaba el teléfono.

Susana y Marcelo tenían 21 y 22 años cuando fueron secuestrados el 14 de agosto de 1977. Se habían casado a comienzos de ese año en general Madariaga. Se conocieron mientras estudiaban derecho en la UBA y militaban en la JUP/Montoneros. Tras ser secuestrados fueron llevados a la ESMA.

En el debate también se reprodujeron testimonios claves que sobrevivientes de ese centro de detención aportaron durante el juicio por Plan Sistemático y que dieron cuenta del embarazo que Susana cursó en ese lugar y el parto para el que la trasladaron al Hospital Naval. Cuando fue secuestrada, Susana estaba embarazada de cuatro meses. Tenía fecha de parto para enero de 1978. En ese momento el médico represor Jorge Magnaco, que hacía los partos en la ESMA, estaba de vacaciones, por eso cuando se complicó el parto de Susana la trasladaron al hospital. Ahí nació la beba, a la que ella llamó Laura. En la segunda audiencia del debate se pasaron cinco testimonios de mujeres detenidas que vivieron aquellos días con Susana. Entre ellos estuvieron el de Sara Solarz de Osatinsky y Lila Pastoriza.

Por parte de esos testimonios Florencia supo que nació el 15 de enero de 1978. “Esa madrugada fue la que mataron a (Norma) Arrostito. De mi mamá no se sabe más nada desde que me separaron de ella”, contó durante el juicio la joven que tiene 37 años, está casada, es médica y tiene dos hijos. “Fue un momento oportuno para hacer esos collages de testimonios”, dijo Adriana.
Adriana Reinhold, la tía de Florencia Laura Reinhold Siver.
La entrega de “Lauchita”
Susana y Florencia Laura estuvieron juntas hasta comienzos de febrero. En ese tiempo Susana la amamantó y la apodó “lauchita” por el tamaño. Florencia Laura lo contó con ternura y una sonrisa durante su testimonio. En febrero las separaron y el médico militar, Aldo Clemente Chiappe, compañero de Lavia en una guardia y ya fallecido, se las entregó a Lavia y Marchese en una calle del barrio de Belgrano, como declaró Lavia en la instrucción. Él aseguró que Chiappe le dijo que era una beba que habían dejado abandonada en el Hospital Naval de La Plata e insistió en que desconocía lo que pasaba durante la última dictadura cívico-militar.

Un ex yerno de Chiappe fue uno de los testigos del juicio. Hijo y sobrino de desaparecidos, Santiago Colomer, contó que en la navidad de 2003 Chiappe intentó suicidarse y cuando se recuperó contó cómo lo perseguían las atrocidades de lo que había hecho durante la dictadura. “Su testimonio fue contundente. Dio cuenta de antecedentes de muchos años y de una participación activa”, contó Adriana.  “Se fue armando muy bien el rompecabezas del ciclo”, agrega.

Juan Carlos Gesualdo fue el único testigo de la defensa. Médico y amigo de Lavia, dio un testimonio que dejó más dudas que certezas. “Fue bochornoso. Decir que fue pobre es poco. Fue una vergüenza y muy cínico. Hasta el fiscal pidió que se lo procese por falso testimonio”, contó Adriana. Para ella Lavia y Marchese “no tuvieron nada para revertir su situación. Ni un familiar, ni un amigo. Nada. Eso es bastante contundente”, agregó.  “Como si eso fuera poco, el alegato de la defensa fue muy pobre. Con un lenguaje muy lejano del tema”, completó.

El abogado que defendió a los tres acusados pidió la absolución de todos. Negó que Lavia, Marchese y De Luca supieran el origen de Florencia y lo que sucedía en el país durante aquellos años. “Insisten en eso y lo más perverso es que (Lavia) le contó a Florencia que podía ser hija de desaparecidos cuando tenía 21 años. “Le devuelven la carga a ella y se liberan de culpa”, agregó Adriana. “Esa es la postura de ellos, que no sea considerado un delito de lesa humanidad porque tenían desconocimiento de lo que pasaba y que él le dijo”, completó. En 1998, cuando Lavia atravesaba un tratamiento de quimioterapia, le dijo a Florencia, que siempre supo que era adoptada, que “él creía que podía ser hija de desaparecidos. Y si alguna vez quería completar mi historia, empezara por ahí. El momento fue raro. Me impactó”, contó la joven durante el juicio.

“Quiero escuchar la palabra condena”
Mientras que la defensa pidió la absolución, la querella, a cargo de Abuelas de Plaza de Mayo, y la fiscalía coincidieron en pedir 10 años de prisión para Lavia y 8 para su esposa. Para Francisco Vicente De Luca, el médico que firmó la partida de nacimiento apócrifa, la querella pidió 6 años y medio de prisión y la fiscalía, 7. Fue por considerarlos coautores y partícipes necesarios de los delitos de apropiación, retención y ocultamiento de la joven cuando era una beba recién nacida, la alteración de su estado civil y la falsificación ideológica de documentos públicos.

En su testimonio sobre la responsabilidad de Lavia y Marchese, con quienes mantiene un buen vínculo, Florencia aseguró: “Yo decidí que sea la justicia la que decida la participación que tuvieron ellos”.

Desde agosto de 1977, cuando supo de la desaparición de Susana primero y de Marcelo después, Adriana comenzó la búsqueda. En noviembre de ese año, junto a su familia, supo que el cuerpo de su hermano había aparecido dentro de un auto calcinado al costado de la Panamericana. Siguió buscando a Susana y al bebe del que estaba embarazada. En 1982 supo que ese bebe fue una nena. A la que en agosto de 2011 ya casi no tenía esperanzas de encontrar. Por eso se sorprendió con el llamado de Estela de Carlotto. Pensó que era porque iba a declarar en Plan Sistemático. Y entonces todo cambio.

Un análisis de ADN dijo que Florencia era su sobrina. A casi cuatro años de ese día, y mientras trabaja el vínculo con ella, Adriana cuenta que la expectativa por el juicio la fue bajando antes de que empezara. Pero entonces insiste: “Quiero escuchar la palabra condena”.
Fuente:Infojus

2 de junio de 2015

PIDEN ENTRE SEIS Y DIEZ AñOS POR APROPIACION.

PIDEN ENTRE SEIS Y DIEZ AñOS POR APROPIACION
El día de los alegatos
Por Ailín Bullentini

Los acusados Juan Carlos Lavia, Serafina Marchese y Francisco De Luca.
La querella de Abuelas de Plaza de Mayo y la fiscalía solicitaron penas de entre seis y diez años de prisión para el matrimonio que crió como propia a la nieta recuperada Florencia Laura Reinhold Siver y el médico que falsificó su certificado de nacimiento. Los consideraron coautores y partícipes necesarios de los delitos de apropiación, retención y ocultamiento de la joven cuando era una beba recién nacida, la alteración de su estado civil y la falsificación ideológica de documentos públicos –su certificado y partida de nacimiento y su documento de identidad–. Los alegatos de las partes acusadoras tuvieron lugar en la penúltima audiencia del juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Nº 5. Los magistrados oirán hoy la posición de la defensa de los tres acusados, Juan Carlos Lavia, Serafina Marchese y Francisco De Luca, y emitirá la sentencia la semana próxima.

Las exposiciones del fiscal Miguel Angel Pallazani y de los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo Alan Iud y Pablo Lachtner giraron en torno de una misma premisa: el matrimonio de Lavia y Marchese conocía el origen de la beba que tenía 15 días cuando la recibieron de la mano del médico genocida Aldo Chiappe en enero de 1978. Integrantes de la familia biológica de Florencia Laura y miembros del círculo íntimo de la que fue su historia hasta agosto de 2011 –cuando recuperó su identidad– escucharon la audiencia. Ella no asistió.

“La estrategia de la defensa estuvo limitada a esgrimir el desconocimiento de los acusados sobre el origen de Florencia Laura, pero hay suficientes elementos para demostrar lo contrario y calificar su conducta como un crimen de lesa humanidad”, advirtió Iud al inicio del alegato.

Entre esos elementos, ambas partes destacaron los testimonios de varias sobrevivientes de la ESMA, el centro clandestino en donde los padres de Florencia Laura –Marcelo Reinhold y Susana Siver– estuvieron encerrados a mediados de 1977. Ellos permitieron confirmar su gestación, su nacimiento en el Hospital Naval y el día en que aquello sucedió. En los alegatos también se mencionaron las declaraciones de sus tíos paternos, Adriana y Augusto Reinhold, y de su tía materna (esposa del hermano de su mamá), Alicia Margulies, que revivieron la búsqueda de sus padres y de ella que ambas familias sostuvieron en el tiempo.

La fiscalía encuadró el hecho en “el plan organizado de exterminio, tortura, desapariciones y apropiación de niños que tuvo como finalidad la eliminación de una identidad colectiva para imponer otra” y consideró que a lo largo del debate quedó demostrado que en la apropiación de Florencia Laura Reinhold Siver “el patrón se cumplió: la entrega de los niños a personas relacionadas con personajes de las fuerzas de seguridad actuantes durante el terrorismo de Estado y la imposibilidad de que los familiares de los desaparecidos tuvieran vínculos con los bebés nacidos en cautiverio”.

Las Abuelas hablaron de la “ceguera voluntaria”. Para Iud y Lachtner, Lavia, Marchese y De Luca por motivos personales decidieron “sacar ventaja del contexto” presumiblemente desconocido –el terrorismo de Estado– para cometer un crimen en beneficio propio. “Voluntariamente decidieron no indagar, prefirieron no saber” con lo cual “no se trata de un simple desconocimiento, sino de un desconocimiento voluntario”, apuntaron en su alegato.
Durante la instrucción, Lavia había mencionado que, al saber de sus inconvenientes para tener hijos, Chiappe –colega en el sanatorio de Haedo– le había ofrecido una bebé que había sido abandonada en el Hospital Naval de La Plata; que él “siempre” le creyó la versión del abandono y que con su esposa aceptaron a la beba; que no les pareció ilegal ese “método de adopción”; que le pidió a De Luca, amigo suyo, que elaborara un certificado de nacimiento falso en el que figurara la niña como hija biológica de él y de Marchese; que no sabía “nada” de los crímenes del terrorismo de Estado de aquellos años, pero que cuando llegó la democracia empezaron a tener “mucho miedo de los militares”; que siempre le dijo a Florencia Laura que había sido adoptada, pero que recién a su mayoría de edad le traspasó su “sospechas” sobre la posibilidad de que fuera hija de desaparecidos para que “ella decidiera qué hacer”.

“Se negaron conscientemente a confirmar lo que sospechaban. No hay posibilidad de que justifiquen su accionar en el desconocimiento”, advirtió Iud y añadió: “El que cierra los ojos, actúa de mala fe. ¿Cuál eral miedo de Lavia? A quedar preso. Era consciente de su conducta”.

Para la fiscalía y los abogados de Abuelas, Lavia y Marchese son coautores de los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de una niña así como de la alteración de su estado civil. Lavia también es coautor de falsificación ideológica de documento público, delito en el que a Marchese la ubicaron como partícipe necesaria. Para él pidieron 10 años de prisión e inhabilitación profesional por el mismo período de tiempo. Para ella, ocho años. A De Luca, quien había reconocido durante la instrucción haber elaborado el certificado de nacimiento falso, pero negado haber sospechado del origen de Florencia Laura así como de haber sabido de los secuestros, torturas, desapariciones y robo de bebés durante la última dictadura, las acusaciones también lo consideraron culpable. La querella pidió seis años y seis meses de cárcel. La fiscalía, siete.
Fuente:Pagina12

27 de mayo de 2015

EL JUICIO ORAL POR LA APROPIACION DE FLORENCIA LAURA REINHOLD SIVER.

EL JUICIO ORAL POR LA APROPIACION DE FLORENCIA LAURA REINHOLD SIVER
La historia de la búsqueda
Alicia Margulies de Siver contó que la abuela de la joven apropiada recibió un llamado de su hija desde la ESMA y que su vida fue “buscarla y esperar en el living de su casa a que volviera a sonar el teléfono”.
Los apropiadores de Florencia Laura Reinhold Siver están siendo juzgados en los tribunales de Comodoro Py.Imagen: Infojus

La segunda y última audiencia de declaraciones en el juicio por la apropiación de Florencia Laura Reinhold Siver transcurrió ayer entre el recuerdo a la distancia de una tía materna de la joven, un yerno de quien fue su entregador, el médico Aldo Chiappe, y un ex colega de Juan Carlos Lavia. Este último, su esposa Serafina Marchese y el obstetra Vicente De Luca están acusados de retención y ocultamiento del origen biológico de la hija de Marcelo Reinhold y Susana Siver –quienes fueron secuestrados en 1977, detenidos en la ESMA y aún están desaparecidos– de haber alterado y suprimido la verdadera identidad de la menor y de falsificar su certificado de nacimiento. Laura Reinhold Siver, al igual que la semana pasada, estuvo presente en la sala de los tribunales de Comodoro Py. El lunes comenzarán los alegatos.

Desde Israel, Alicia Margulies de Siver contó al Tribunal Oral Federal Nº5, a la fiscalía –representada por Miguel Angel Pala- zzani y Pablo Parenti–, a los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo y a los acusados durante casi una hora de la historia que la une a Florencia Laura. Es la tía política de Laura; viuda de Lito, el hermano de Susana, la mamá de la médica clínica de 37 años que recuperó su verdadera identidad en 2011 y desde entonces intenta reconstruir los vínculos con sus familiares de sangre.

Alicia y Lito se instalaron en Israel poco tiempo después del regreso de la democracia a la Argentina. Para entonces, Susana y Marcelo llevaban varios años de- saparecidos. Al igual que le sucedió a los Reinhold, la familia Siver también recibió, aunque escasas, noticias de ellos a fines de 1977. Desde su encierro en la ESMA, “Susana llamó a su casa y habló con mi suegra. Desde entonces, la mujer no se despegó nunca más del teléfono. Su vida fue buscarla y esperar en el living de su casa a que volviera a sonar ese teléfono”, reflexionó.
Cuando Marcelo y Susana fueron secuestrados, Alicia transitaba el cuarto mes de uno de sus cuatro embarazos: su panza estaba en la misma etapa de crecimiento que la de Susana. La hija del matrimonio exiliado nació en enero de 1978; igual que Florencia Laura. Del hecho, no obstante, las familias Reinhold y Siver se enterarían mucho tiempo después.

Durante la audiencia de ayer fueron reproducidos los testimonios que algunas sobrevivientes de la ESMA –Sara Solarz de Osatinsky, Lila Pastoriza, Marta Alvarez, entre otras– ofrecieron en el marco del juicio por el plan sistemático de apropiación de niños y que aportaron información sobre el embarazo de Siver, su traslado al Hospital Naval para dar a luz, el nacimiento de Florencia Laura y cómo ambas fueron separadas a los pocos días de vida de la bebé.

Cuando supo de la recuperación de Florencia Laura, en 2011, Alicia viajó desde Israel junto a sus cuatro hijos. Lito había fallecido más de una década atrás. “Siempre tuvo presente a su hermana y a su sobrina”, recordó ayer. “Yo no entiendo qué pensaban”, reflexionó en referencia al matrimonio que la crió y que, recién cuando la joven llegó a la mayoría de edad, le advirtió que podía llegar a ser hija de desaparecidos: “¿Qué se pensaban? ¿Que (la niña que Lavia recibió de parte de Chiappe, que participó en la ESMA) no tenía familia, abuelos, primos, tíos que la estaban buscando? ¡Cómo puede ser que exista gente mala, gente así?”, se preguntó.

La reconstrucción de Alicia y la reproducción de los testimonios de las sobrevivientes no fueron las únicas palabras oídas en la audiencia de ayer. El ex yerno de Chia- ppe, Santiago Colomer, fue bastante más generoso que Juan Carlos Gesualdo, un médico que trabajó con Chiappe y Lavia en el sanatorio de la UOM. Colomer, que novió con una de las hijas de ese obstetra, se enteró de su desempeño en el centro clandestino de detención más grande del país cuando su por entonces suegro quiso suicidarse en la Navidad de 2003, atormentado por las violaciones a los derechos humanos de las que había participado. Gesualdo, testigo de la defensa, no aportó demasiada información. “A la mayoría de las preguntas respondió con un ‘no sé’ y por eso fue advertido por el tribunal, parecía que se estaba haciendo el zonzo”, apuntó Adriana Reinhold, tía de Florencia Laura, quien escuchó la audiencia junto con su hermano Augusto. En la sala también estuvo la joven acompañada de su esposo. Los testimonios de ayer fueron los últimos del debate oral y público que, a partir de la semana que viene, ingresará en etapa de alegatos.
Fuente:Pagina12

CUATRO PROCESADOS EN LA CAUSA DONDA.

martes, 26 de mayo de 2015
Cuatro procesados en la causa Donda

La apropiación de la diputada nacional Victoria Donda, que nació en la ESMA durante la última dictadura cívico-militar y fue criada por el genocida Juan Antonio Azic y su esposa Esther Abrego, tiene cuatro nuevos presuntos responsables. 

El juez federal Daniel Rafecas, a cargo de la investigación, procesó a los represores Adolfo Donda y Carlos Galián y a los médicos Jorge Magnacco y Héctor Pessino, por su responsabilidad en la sustracción, retención y ocultamiento de Donda a pocos días de su nacimiento. Donda nació en agosto de 1977 en la ESMA. Su mamá, María Hilda Pérez, había sido secuestrada junto a su esposo, José María Donda, cuando llevaba cinco meses de embarazo. Tras pasar algunos días junto a su madre, la beba fue entregada a Azic, quien purga, desde hace casi una década, una condena de 14 años de prisión por su apropiación y por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA. Donda recuperó su identidad en 2004.

A principios de mes, Rafecas ordenó nuevas medidas en la causa, que hasta entonces contaba con Abrego como única procesada. El 11 de mayo, el magistrado procesó al ex capitán de Fragata Adolfo Donda, apodado Jerónimo o Palito, quien era represor en la ESMA durante la época en que su hermano y su cuñada fueron secuestrados por la Aeronáutica, en marzo de 1977. El magistrado también responsabilizó por la sustracción de la actual diputada al médico naval Jorge Luis Magnacco, que asistió el parto de Pérez en el centro clandestino de detención; a Galián, uno de los encargados del cuidado de las mujeres embarazadas y de los niños nacidos en la ESMA, y al médico Horacio Pessino, quien firmó el certificado de nacimiento falso en el que Donda figuró como hija biológica de Juan Antonio Azic y Esther Noemí Abrego.
Fuente:CasaPueblos
Envío:Andrea Benítes Dumont

20 de mayo de 2015

COMENZO EL JUICIO POR LA APROPIACION DE FLORENCIA LAURA REINHOLD SIVER.

COMENZO EL JUICIO POR LA APROPIACION DE FLORENCIA LAURA REINHOLD SIVER
“Nunca más pude dejar de pensar en eso”
En el inicio del proceso, Florencia contó que las dudas sobre su origen se multiplicaron cuando quedó embarazada: “Sentí que si me sacaban a mi hijo me moría y eso me hizo un boom”. Su tía Adriana Reinhold definió como “perversa” la conducta de los apropiadores.
Por Ailín Bullentini

“No creo que desconocieran su origen”, dijo Adriana Reinhold (derecha), en la foto junto a su hija.Imagen: Fotos: Joaquín Salguero
Varias veces Florencia Laura se encontró mirando la foto de los desaparecidos Marcelo Reinhold y Susana Siver en la página web de Abuelas de Plaza de Mayo, cuando su origen aún era un pesado bloque de dudas. Siempre las descartó: no hallaba rasgos en Susana que la unieran físicamente. Pero en 2001 las dudas se transformaron en certezas: “Abrí la carpeta que me entregaron cuando el ADN dio positivo y fue muy shockeante. Los había visto varias veces y eran ellos al final”, reconstruyó ayer la hija de aquel joven matrimonio secuestrado en agosto de 1977, cuando aún ella se gestaba en la panza de su mamá. El de Florencia Laura Reinhold Siver fue el primer testimonio en el juicio contra las personas que la criaron, Juan Carlos Lavia y Serafina Marchese, y el obstetra Francisco De Luca, por su apropiación en enero de 1978. Su versión de los hechos excluye a los acusados de la responsabilidad en el delito: aseguró que cuando cumplió la mayoría de edad, Lavia le confesó que “podía ser hija de desaparecidos” para que “hiciera lo que necesitara” con esa información. Su tía paterna, Adriana Reinhold, quien testimonió después de ella, calificó de “perversa” tal actitud. “Podrían haberla ayudado antes a buscar a su familia, podrían haberla acompañado. No creo que desconocieran su origen”, opinó.

Los testimonios de sobrina y tía consumieron más de la mitad de la primera jornada del juicio a cargo del Tribunal Oral Federal número 5, integrado por los jueces Oscar Hergott, Daniel Obligado y Adriana Paliotti. También se presentaron Augusto, el hermano menor de los Reinhold, a quien la emoción no le permitió explayarse con soltura, y dos primos de esa familia. Miguel Angel Palazzani, a cargo de la fiscalía general 3, representó al Ministerio Público; Alan Iud y Pablo Lachtner lideraron la querella, que quedó en manos de Abuelas de Plaza de Mayo luego de que Adriana Reinhold decidiera delegarla, en 2011, a modo de gesto hacia su sobrina recién recuperada, que no termina de aceptar el juicio contra quienes la criaron. También interviene en el debate Pablo Parenti, como titular de la unidad especializada en casos de apropiación de niños durante el terrorismo de Estado.
Florencia Laura nació el 15 de enero de 1978 en el Hospital Naval de la ciudad de Buenos Aires. Su mamá, Susana Siver, había sido trasladada hasta allí desde la ex ESMA, en donde estaba secuestrada desde mediados del año anterior. Permaneció encerrada con su mamá algunos días. “Eso espero”, confesó ante los jueces. Susana y Marcelo eran militantes de la JUP y de Montoneros, estudiantes de Derecho, jóvenes. El certificado de nacimiento que De Luca falsificó para inscribirla en el Registro de las Personas como hija de Lavia y Marchese miente que nació el 7 de febrero de 1978. Sin embargo, el matrimonio le contó de su “adopción” desde sus primeros años.

Confesión a medias
El tema fue retomado cuando estrenaba la adultez. Ella relaciona la confesión a medias con la enfermedad de Lavia: “Transitaba una enfermedad oncológica y creo que tenía miedo de morir y llevarse eso con él”. Más tarde, Adriana Reinhold, su tía, confesó que le pareció “perversa” la actitud de “esperar a que ella sea mayor de edad para pasarle la responsabilidad” de buscar su identidad.

“Tenía 20 o 21 años cuando Lavia me dijo que quería completar la historia que no me habían terminado de contar de chica, para que hiciera lo que necesitara. Me contó que llegué a la familia a través de un compañero de la guardia, que era médico militar. Me preguntó si sabía quiénes eran las Abuelas (de Plaza de Mayo) y dijo que creía que había una gran posibilidad de que yo fuera hija de desaparecidos. Que si necesitaba completar la historia, que empezara por ahí”, contó la joven. De Marchese no recibió sino conmoción.

“La cabeza no me daba para reflexionar y tenía miedo, así que encontré la forma de guardar todo otra vez”, reconoció.

La información brotó en forma de angustia algunos años después, cuando esperaba su primer hijo. Entonces, dijo, “apareció la idea de que había habido un padre y una madre y nunca más pude dejar de pensar en eso. Sentí que si me sacaban a mi hijo me moría y eso me hizo un boom”, intentó graficar. Fue su primer intento de sobreponerse al peso de “abrir esa caja de Pandora”. “La sensación de que fuera yo la que destapara la olla siempre me pareció muy pesada”, dijo. Era 2008 y se acercó a Abuelas, pero solo a preguntar. Dejó un teléfono. Después de un tiempo, se reunió con Manuel Goncálvez.

Cuatro años más tarde, el contacto fue inverso: de Abuelas a ella. “Me dijeron que había posibilidades de que yo fuera hija de desaparecidos y yo les contesté que estaba prácticamente segura de serlo”. Por primera vez pensó en su “necesidad de saber y de reconstruir” su historia por sobre “la de contener” a su familia de crianza: “El deseo de saber y el deseo de proteger chocaban permanentemente”, añadió. Se acercó al Hospital Durand con su esposo y sus hijos. En agosto de 2011 le confirmaron que era hija de Marcelo Reinhold y Susana Siver.

¿Sabían o no?
El “positivo” fue un “palazo en la cabeza” para ella y “de miedo, de angustia, de qué bueno por vos” para Lavia. Ella cree que Lavia y Marchese no sabían. “Yo pregunté y me dijeron que no sabían, así que los corro de la parte más terrible de mi historia, la pérdida de mis padres, la decisión del Estado de alejarme de mi familia”, dijo Florencia. Ese es el punto de roce con su familia paterna. “No creo que las personas que la estaban esperando desconocieran su origen. Es inverosímil pensarlo así de dos médicos que, además, negaron que el anotar a una beba como hija propia, tal como lo hicieron ellos, sea un delito”, consideró Adriana Reinhold a su turno.

En su declaración indagatoria, Lavia negó saber el origen de Florencia Laura. Reconoció, sí, que la recibió de las manos del obstetra militar Aldo Chiappe, un colega del Sanatorio de la UOM de Haedo. Dijo que Chiappe, al saber de la imposibilidad de su matrimonio para concebir, le “ofreció” una beba recién nacida, “abandonada en el hospital”. También, que acudió a su “amigo de toda la vida”, De Luca, para que le fraguara el certificado de nacimiento que le permitiera registrarla como hija propia. “Lo vi como la única posibilidad que teníamos de tener una hija”, declaró durante la instrucción de la causa. Aseguró que “nunca” dudó de la historia de Chiappe, pero que cuando “se comenzó a saber qué había pasado con los desaparecidos” él y su familia vivieron “momentos de mucho terror”.

Marchese se acopló a lo dicho por su esposo, a través de un escrito. De Luca negó tener información alguna sobre el origen de la beba de Marcelo Reinhold y Susana Siver.

La elevación fiscal a juicio enmarcó los delitos imputados en el plan sistemático de apropiación de bebés, pensado y llevado a la práctica durante la última dictadura cívico-militar, y consideró al matrimonio que crió a Florencia Laura Reinhold Siver como presunto coautor de la retención y el ocultamiento de su origen biológico, de haber alterado y suprimido su verdadera identidad y como partícipe necesario en la falsedad ideológica de su certificado de nacimiento. Al obstetra, en tanto, lo señaló como presunto autor de la falsificación de ese documento público y como partícipe necesario en los otros delitos.

Todos enfrentan posibles penas de una década de cárcel.

“Soy dos historias”
La hija de Marcelo y Susana tomó la decisión de “seguir respetando el afecto que hubo siempre” entre ella y sus presuntos apropiadores. “Yo soy lo que soy por la genética, pero también por su función, muy positiva. Soy dos historias en una”, completó. Mantiene un vínculo “en construcción” con sus familiares biológicos. Para Adriana, la dificultad en esa reconstrucción –“para nosotros es un reencuentro, la esperamos desde siempre”– tiene que ver con “los años transcurridos” y la acción de “quienes impidieron que este vínculo pudiera concretarse antes”. “Vos y nosotros somos víctimas”, aseguró ayer que le repitió “las veces que fue posible” a su sobrina: “Todos estos años –concluyó–, quienes dicen no saber de dónde venía Florencia Laura tuvieron la posibilidad de ayudarla a buscar a su familia. Podrían haberla acompañado”.
Fuente:Pagina12





19-5-2015
Lesa Humanidad
Recuperó su verdadera identidad en agosto de 2012
“Cada momento de mi embarazo me relacionaba con mi mamá”

Florencia Laura Reinhold Siver declaró frente al Tribunal Oral en lo Criminal Federal 5. Hoy empezó el juicio por su apropiación y la falsificación de su acta de nacimiento. Entre los acusados están sus apropiadores, Juan Carlos Lavia y Serafina Marchese, y el médico que firmó la partida apócrifa. Florencia nació en enero de 1978 en el Hospital Naval. “Hasta febrero lo pasé con ella, que me pudo amamantar. Sé que me apodó ‘Lauchita’”, declaró hoy.
Por: Cecilia Devanna
Fotos Facundo Nívolo
Fue el embarazo de su primer hijo lo que a Florencia Laura Reinhold Siver le hizo hacerse decenas de preguntas sobre su identidad y sus orígenes. En ese momento “apareció por primera vez la idea de que había una madre y un padre. Cada momento de mi embarazo me relacionaba con mi mamá”, declaró hoy frente al Tribunal Oral en lo Criminal Federal 5, que juzga su apropiación y la falsificación de su acta de nacimiento. Entre los acusados están sus apropiadores, Juan Carlos Lavia y Serafina Marchese, y Francisco De Luca, un médico amigo de Lavia que firmó la partida apócrifa.

Florencia es bellísima, tiene un hablar delicado y se ríe con dulzura. Tiene 37 años, es médica clínica, está casada y tiene dos hijos. Desde que era una nena supo que era adoptada y a los 21 se enteró de que podía ser hija de desaparecidos. Y si con su primer embarazo comenzaron a surgir tantas dudas con su identidad, después del segundo empezaron a responderse.

Durante el primer embarazo, sintió que “necesitaba saber, pero a la vez tenía temor de abrir la caja de Pandora”, contó hoy. La angustia que tenía la llevó a ir a terapia y, por consejo de su psicóloga, se acercó a la sede de Abuelas de plaza de Mayo. Preguntó por el examen de ADN. Habló con un abogado, dejo su nombre de pila y un teléfono y se fue. No volvió más. “La sensación de ser yo la que destapara la olla, me resultó muy pesada”, contó. Eso fue en 2007, 2008, según recordó ante las preguntas de la fiscalía a cargo de Pablo Parenti y Miguel Palazzani y la querella de Abuelas. “Básicamente decidí: ‘Esto no lo puedo hacer . Hasta que ellos no estuvieran más”. Ellos eran Lavia y Marchese, que hoy la miraban desde el banquillo de los acusados. Florencia mantiene una buena relación con ellos.

En 2010 Florencia tuvo a su segunda hija. Las preguntas se repitieron, pero no volvió a Abuelas. En junio de 2011, mientras se preparaba para festejar el primer cumpleaños de la beba, sonó el teléfono. “Me llamaron de Abuelas, del área de investigación”, declaró. Arregló para encontrarse al día siguiente en un bar. Ahí le contaron que había denuncias y sospechas de que podía ser hija de desaparecidos. “Yo estoy prácticamente segura de serlo”, les respondió.

“Yo hasta acá llegue. Hasta acá puedo llegar a protegerlos”, dijo que pensó cuando decidió que era hora de “reconstruir el rompecabezas que había sido mi vida”. Fue al hospital Durand para hacerse el examen de  ADN y en agosto la llamaron para decirle que había dado positivo. Entonces supo que sus papás habían sido Susana Siver y Marcelo Reinhold.

Eran dos estudiantes de Derecho de la Universidad de Buenos Aires que militaban en la JUP/Montoneros. Fueron secuestrados el 14 de agosto de 1977. Susana continúa desaparecida. El cuerpo de Marcelo apareció asesinado a un costado de la Panamericana, adentro de un auto, en noviembre de aquel año.

Parte de esa historia la reconstruyó con la carpeta que le entregaron en Abuelas, con recortes y fotos. “Fue muy shockeante”, declaró y a través de sus tíos maternos y paternos, sus primos, y de Luisa, su abuela paterna, la única a la que pudo conocer.
Una tía y una sobrina de Florencia, hoy en el juicio.
La noche que mataron a Arrostito
Florencia sabe que nació el 15 de enero de 1978. Lo supo por los testimonios de sobrevivientes de la ESMA, que lo recordaban por que “esa madrugada fue la que mataron a (Norma) Arrostito. De mi mamá no se sabe más nada desde que me separaron de ella”, contó. “Supongo que hasta febrero lo pasé con ella, que me pudo amamantar. Sé que me apodó “Lauchita”, porque era muy chiquita”, agregó. Florencia nació por cesárea en el Hospital Naval de la ciudad de Buenos aires, adonde su mamá fue trasladada desde la ESMA, donde estaba detenida junto a Marcelo.

En los primeros días de febrero de ese año, Florencia fue entregada a Laiva y Marchese. Se las dieron en una calle de Belgrano, según se desprende del testimonio de Laiva, que hoy declinó de declarar, por lo que fue leída su versión de 2012. El médico cirujano de 70 años contó entonces que con su esposa habían tenido problemas para tener hijos, pero que los estudios diagnosticaron que no había ningún impedimento físico. Por eso les sugirieron que adoptaran un bebé.

Él contó esa situación en el sanatorio de la UOM de Haedo, donde trabajaba, y fue ahí que un compañero, el médico militar Aldo Clemente Chiappe, le dijo que podían darle “una criatura que habían dejado en el hospital Naval de La Plata”: “A los pocos días me entregó a la nena de menos de un mes”. Aseguró que “nunca” dudó de la historia. Y agregó: “No tenía ni idea de lo que estaba pasando” en el país, en referencia a la dictadura. Marchese apoyó todos los dichos de su marido en un escrito que presentó en 2012 y negó todo tipo de relación con las fuerzas militares.

El argumento de De Luca frente a la justicia también fue desconocer lo que sucedía durante la dictadura cívico-militar y aseguró que, cuando fue a conocer a la beba que había adoptado su amigo Laiva, como él era obstetra, se ofreció a firmarles el acta de nacimiento.
El documento apócrifo sostenía que Florencia había nacido el 10 de febrero en la calle Honduras de Capital Federal y que sus padres biológicos eran Marchese y Laiva, a pesar de que desde que ella tenía cuatro años ya le contaron que era adoptada.

Cuando Florencia tenía alrededor de 21, Laiva, que atravesaba un tratamiento de quimioterapia, volvió de una de las sesiones y le dijo que le preguntó si sabía quiénes eran las Abuelas de Plaza de Mayo. “Él me dijo que él creía que yo podía ser hija de desaparecidos. Y si alguna vez quería completar mi historia, empezara por ahí. El momento fue raro. Me impactó”, contó Florencia, que entonces no avanzó con el tema. Sobre la responsabilidad de Laiva y Marchese, Florencia aseguró: “Yo decidí que sea la justicia la que decida la participación que tuvieron ellos”.

Adriana Reinhold, su tía paterna, declaró después de ella. Contundente, dijo que le parecía “perverso” haber delegado en Florencia la decisión de averiguar cuales podían ser sus orígenes.

La mujer contó cómo en 1982 reconstruyeron por testimonios de sobrevivientes el nacimiento de Florencia y cómo empezaron a buscarla. También habló de la relación que intentan construir  desde que se reencontraron y del 2 de agosto de 2011, cuando recibió el llamado de Estela Barnes de Carlotto.

Yo tenía que declarar en Plan Sistemático y me llamó y me dijo: ‘Adri, te tengo que contar algo. ¿Estás sentada? Le dije que no y me dijo ‘anda a buscar un lugar para sentarte”, relató emocionada. Carlotto esperó que se sentara y le dijo: “Encontramos a tu sobrina”.

Adriana se empezó a reír y a llorar. Trabaja en el Ministerio de Desarrollo Social y salió para la sede de Abuelas. “Estoy a seis cuadras de la sede, pero me tomé un taxi y como me pareció que tardaba mucho me bajé y fui corriendo”, contó.

Después declararon Augusto Reinhold, hermano de Marcelo, y dos primos. El debate se reanudará el martes próximo a las 9 con la declaración vía conferencia desde Israel de una tía política de Florencia.
Fuente:Infojus

19 de mayo de 2015

EMPIEZA EL JUICIO POR LA APROPIACIÓN DE FLORENCIA REINHOLD SIVER.

19-5-2015
Apropiación
Recuperó su identitad en 2011
Empieza el juicio por la apropiación de Florencia Reinhold Siver
Es la nieta recuperada 105 y será hoy la primera en declarar ante el TOF 5 en el juicio por su apropiación y falsificación de la partida de nacimiento, en el que están imputados los apropiadores Juan Carlos Lavia y Serafina Marchese y el médico Francisco Vicente De Luca.


Florencia Laura Reinhold Siver nació el 16 enero de 1978, en el Hospital Naval de la ciudad de Buenos Aires. Pero eso no lo supo hasta el 2 de agosto de 2011. Ese día se convirtió en la nieta 105 restituida por Abuelas de Plaza de Mayo y recuperó su identidad. Hoy será la primera persona en declarar frente al Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 5, en la sede de Comodoro Py en el juicio por su apropiación y falsificación de su partida de nacimiento, en el que están imputados sus apropiadores - un matrimonio de civiles- y el médico que firmó el acta. “Este juicio es algo muy representativo y concreto a la vez. Yo ni lo soñaba, en algún momento había perdido hasta las esperanzas”, dijo a Infojus Noticias Adriana Reinhold, tía paterna de Florencia Laura.

Además de Florencia Laura en el debate oral y público, que se extenderá durante cuatro o cinco audiencias, declararán unas diez personas, entre ellas sus tíos Adriana  y Augusto Reinhold, dos primos de su papá, y una tía materna. La querella estará representada por Abuelas de Plaza de Mayo.

En la causa se investigan los delitos de “sustracción, ocultación y retención de un menor de diez años, en concurso ideal con los delitos de falsificación ideológica de documento público y supresión del estado civil de un menor de diez años”. Los imputados son los apropiadores de Florencia, Juan Carlos Lavia y Serafina Susana Marchese, y Francisco Vicente De Luca, el médico que firmó la partida de nacimiento falsa. El entregador fue Aldo Chiappe, quien ya falleció.

El secuestro de los padres de Florencia
Florencia Laura es hija de Susana Siver y Marcelo Reinhold, dos militantes de Montoneros secuestrados el 14 de agosto de 1977. Esa tarde, mientras uno de los tíos paternos de Florencia preparaba una despedida de solteros juntos  a sus amigos, un grupo de personas armadas, vestidas de civil, entró en la casa de los padres de Reinhold, en la localidad bonaerense de Haedo. Estaban a cargo del Servicio de Inteligencia Naval y buscaban a Marcelo, que no estaba ahí en ese momento. Secuestraron a Susana, que estaba embarazada de  cuatro meses. El grupo de tareas que comandó la operación estaba a las órdenes del capitán de navío Luis D'Imperio, alías "Abdala".

Unas horas más tarde sí detuvieron a Marcelo, que estaba junto a su amigo Alejandro Roberto Odell. Ellos dos y Susana fueron trasladados a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Susana y Marcelo o “Susanita” y  "Chelo", como muchos les decía, militaron primero en la Juventud Universitaria Peronista, en el Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), hasta que llegaron a Montoneros. Cuando se los llevaron él tenía 22 años y ella 21.

El parto clandestino de Susana
En la ESMA Susana fue sometida a trabajo esclavo hasta que el domingo 16 de enero de 1978 empezó con dolores de parto. El médico Jorge Magnacco, que atendía los partos clandestinos en ese centro de detención, estaba de vacaciones por lo que el capitán de navío Raúl Scheller, alías "Mariano",  fue a buscar al jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Naval, quien diagnosticó que había que hacerle una cesárea.

Susana fue trasladad desde Núñez hasta el hospital en Parque Centenario, donde tuvo a su beba. La llamó Laura, pero cariñosamente le decía “lauchita”, porque era muy chiquitita. Estuvieron juntas entre 10 y 15 días. Durante ese tiempo, Susana estuvo esposada a una cama con rejas.

Unos días después del parto, la familia Reinhold recibió un llamado que atendió el papá de Marcelo. Le dijeron “felicidades, abuelo”, contó Adriana. Ese fue el primer indicio de que el embarazo de Susana había llegado a término.

Pocas horas antes de ser trasladada, a Susana le dijeron que la nena iba a ser entregada a sus abuelos. Ella les escribió una carta, pero la beba nunca llegó a estar con ellos. Ese día el prefecto Héctor “Selva” Febres les dijo a las demás detenidas embarazadas en la ESMA que se llevaría a la beba.  A la noche de ese día, a Laura se la llevó Carlos Gaitán, el jefe de guardia apodado “Pedro Bolita”.

El médico Aldo Chiappe, el entregador
La niña fue entregada por el médico represor de la Armada Aldo Clemente Chiappe al matrimonio Lavia-Marchese. Chiappe, en ese momento, prestaba servicios en la ESMA, donde estuvieron detenidos Marcelo y Susana, pero además, era compañero de guardia de Lavia en el Sanatorio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM)  de Haedo. “Ese lugar –por el sanatorio de la UOM- es a una cuadra y media de la casa de mis padres”, explicó Adriana.

Esa no fue la primera “cercanía” que unió a Florencia Laura con su familia. La casa de Adriana, en Ramos Mejía, está a quince cuadras de donde se crio y vivió su sobrina desde que tenía un año hasta que se casó, hace casi diez años. “Me impresionó cuando lo supe, no podía creer que estuvimos tantos años a tan pocas cuadras, quizá hasta nos hayamos cruzado”, explica a Infojus Noticias.

En 2011 cuando recibió el llamado de Abuelas de Plaza de Mayo que le informaba sobre la restitución de su sobrina, no podía creerlo. “Yo en algún momento había perdido las esperanzas de encontrarla”, confiesa.

Desde 1982 la familia Reinhold sabía que Susana había parido una nena. Porque si el primer indicio de que el embarazo había llegado a término fue aquel llamado telefónico, el segundo fue el retorno de la comisión de Madres y Abuelas que viajó a Ginebra. “Ahí una testigo da cuenta de que había estado con ella –por Susana- y de que había tenido una beba”, agregó Adriana. Desde entonces empezaron a buscarla. Se acercaron a Abuelas y comenzaron un largo camino en el que supieron muchos datos del nacimiento y los primeros días de vida de la bebe, pero nunca tuvieron pistas sobre quién o quienes podrían haberla apropiado.

Una búsqueda de 30 años
En junio de 2011 Laura llegó hasta la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, adonde había sido convocada ante las dudas que había sobre su origen. “Ella ya había ido antes a la sede de Abuelas, unos cuatro o cinco años antes de esa citación de 2011. Fue a indagar porque tenía dudas sobre su identidad, pero no se hizo el análisis, ni dejó datos, ni nada. Le pesaba lo que podía pasar con lo que para ella son sus padres de crianza y para mí, sus apropiadores”, contó Adriana.  Convocada por Abuelas, Florencia se hizo el análisis de ADN y los resultados arrojaron que pertenecía al grupo familiar Siver- Reinhold.

"Felizmente Laura, que siempre tuvo dudas sobre su identidad, accedió a realizarse voluntariamente los análisis de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) en junio de este año, a través de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI)", relató entonces Estela de Carlotto, titular de Abuelas.

Florencia conoció a sus tíos, primos, y a su abuela Luisa Bermúdez, la mamá de Marcelo. La mujer vive, pero no declarará durante el juicio. La relación entre la joven y su familia es cíclica desde entonces. “Para resguardar el vínculo, el juicio es necesario. Ella tiene que escuchar lo que pasó en ese ámbito (por el de la justicia”, agregó Adriana.

Susana continúa desaparecida y Marcelo fue asesinado. Fue sacado de la ESMA en noviembre de 1977. Su cuerpo fue encontrado dentro de un Renault incendiado. Estaba en el kilómetro 34 de la Panamericana, acceso Pilar. En el auto, junto a Marcelo, había tres cuerpos más. Estaban tan carbonizados y mutilados que no pudieron ser identificados.
Para Adriana, que ya declaró en varios juicios y ahora deberá hacerlo nuevamente, el juicio es una especie de cierre. “No es fácil llegar a este punto, pero es muy necesario”, asegura.
Fuente:Infojus