3 de octubre de 2008

7º SEMANA DE JUICIO-HIJOS ALTO VALLE.




"Hubo que pintar varias veces las paredes ya que no se tapaban las manchas de sangre"
Colimbas obligados a armar y desarmar el centro de torturas la Escuelita

En la 7º semana de Juicio declararon más Genocidas, "como testigos" y los conscriptos que hicieron la colimba en el batallón donde funcionó "la escuelita" en los años 76`-78`.

Lunes 29 de setiembre
En primer lugar declaró Alberto Belmonte, comerciante, que tenía un restaurante en Cipolletti donde Trezza estaba encargado de compras, en ese momento Trezza era pareja de una de las maestras entrerrianas, también secuestrada y llevada a "la escuelita".
Contó al tribunal que su padre le avisa que se lo habían llevado a Trezza del restaurante y él va inmediatamente a la comisaría de Cipolletti, donde lo ve muy atemorizado. Después de 10 días apareció en el restaurante destruido por la tortura. Trezza le contó todo lo sufrido en el centro clandestino "la escuelita".
Le siguió el Genocida Aníbal Araujo quien se entrenó en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), estuvo hasta diciembre del 76`en el regimiento de Zapala y en febrero 77` lo trasladan al Batallón donde forma parte del Grupo JUSTICIA. Explicó que este grupo se encargaba de la parte judicial!
Ante las preguntas de las querellas, admitió que en los fondos del batallón "había una construcción precaria" y admitió que ahí llevaban a los presos de la subversión!
Ante esto decimos: no necesitamos que los genocidas reconozcan que existió la escuelita, el testimonio de lo sufrido por nuestras/os compañeras/os son por demás suficiente. Queremos que estos genocidas digan qué hicieron con ellos y quiénes son todos los responsables. Araujo tendría que estar imputado por ser parte de la implementación del Terrorismo de Estado y la Justicia lo llama como testigo.
Aníbal Araujo
Por la tarde declararon 3 conscriptos. El primero fue Ángel Scaiola, quien entró a hacer el servicio militar en marzo del año 76`. Después de la instrucción fue nombrado Dragoneante (una especie de superior ad honorem de los colimbas, nombrado por el suboficial a cargo de la compañía B), compañía de batalla que participaba en retenes y operativos. Declaró que realizó la instrucción en los fondos del batallón y que nada le llamó la atención, que se enteró mucho después del golpe militar y que no observó nada raro!
Luego declaró Manuel Vera Urrutia. Juró por los compañeros que no están presentes, por aquellos que sufrieron y por la Verdad. Cuando el presidente del tribunal le preguntó (pregunta de rigor a los testigos) si tenía alguna relación con los imputados, dijo NO TENGO NINGUNA RELACIÓN CON ESTOS ASESINOS, rápidamente uno de los defensores pidió que conste en acta!
Ingresa a hacer el servicio militar antes del golpe y realiza la instrucción en los fondos del batallón. Hasta ese momento el edificio de "la escuelita" funcionaba como una caballeriza, en donde los conscriptos descansaban en los minutos que les daban entre baile y baile. Rápidamente después del golpe militar se refaccionó esa caballeriza, en la que trabajó la compañía (de conscriptos) C de construcciones. Terminada la instrucción Vera fue destinado a la compañía de comunicaciones. Su jefe era el Suboficial Caparrós. Él y un grupo de tres colimbas, con Caparrós al mando, realizó el cableado telefónico hasta "la escuelita". Ahí pudo ver por primera vez la remodelación del lugar.
Terminada esta "tarea" se les prohibió acercarse a ese lugar y la instrucción de los colimbas se corrió hacia otro sector.
Vera contó con detalles cómo entraban y salían autos de civil desde y hacia la escuelita custodiados por camionetas del ejército con conscriptos de la compañía B, las cuales eran manejadas por Gaetani (imputado en la 3º etapa de la causa) y Villagra. Esto lo pudo observar permanentemente ya que su compañía estaba pegada a la calle lateral que conducía directamente al centro de detención. También contó cómo de noche se escuchaban gritos desgarradores en el fondo del batallón y disparos, y que en algunas ocasiones, y de noche, observó el vuelo de helicópteros. Cada vez que había operativos de secuestros todo el batallón alteraba su rutina ya que la compañía B participaba en estas acciones. También contó cómo diariamente dos suboficiales llevaban comida desde el comedor, a cargo del Cocinero Torino, hacia la escuelita en viandas de chapa.
Vera cuenta que ya funcionando "la escuelita" como centro de torturas, tuvieron que arreglar la línea telefónica de la escuelita. Se partía desde la central telefónica (dentro del batallón), y seguían el cable en los postes hasta encontrar el desperfecto. En este caso al llegar a unos 50 mts de la escuelita, su superior, Caparrós, les impidió seguir la búsqueda de la falla telefónica y fue él mismo quien continuó hacia dentro del edificio. Pudo observar que el lugar estaba alambrado y custodiado por suboficiales del ejército.
Manuel Vera era un joven que realizaba actividades culturales, hacía teatro, ésto le costó ser perseguido e interrogado por las autoridades del batallón. Fue castigado realizando tareas domésticas como cortar leña en la casas del barrio militar, juntar hojas, e incluso "me obligaron a pasar horas sentado en un tronco o en un piedrita para que piense qué iba a hacer de mi vida después que salga de ahí".
Vera nombró a los responsables del batallón y dijo que no podían desconocer lo que sucedía en "la escuelita", entre ellos nombró al jefe del batallón y subjefe, OLEA y PAPA (que no está imputado porque se hace el enfermo y el juez de instrucción le creyó) y al feje de compañía LACAVA, otro Genocida impune y suelto que ni siquiera está procesado en la causa. Actualmente vive en el barrio Rincón de Emilio en la ciudad de Neuquén.


El último en declarar fue Oscar Landaeta. Ingresó a realizar la colimba en marzo del 78` y producto del conflicto con Chile estuvo hasta junio del 79`.
Luego de hacer la instrucción fue destinado a un grupo de elite, ya que junto a otros 20 conscriptos tenían el mejor promedio de tiro. En grupos de a 10 realizaban las guardias nocturnas en el batallón, fundamentalmente en los puestos del fondo, cercanos a "la escuelita", en la barrera que ingresaba a "la escuelita" y dentro mismo del centro clandestino. Contó que "la escuelita" estaba absolutamente restringida, que habían conscriptos que ¡les gustaba! hacer la guardia en la escuelita (Rivero, Córdoba), y que éstos y los suboficiales comentaban que en ese lugar tenían a los zurdos, subversivos.
Landaeta contó que una noche estaba haciendo la guardia en un puesto cercano a "la escuelita" y que escuchó disparos, le pidió a un compañero que le cambiara la guardia y se arrastró unos 50 metros hasta el lugar. Su compañero le dijo que estaba loco que lo iban a matar. Desde el piso y a unos 15 metros pudo ver como militares tiraban 3 cuerpos sin vida sobre un Unimog, un camión militar. Posteriormente la defensa preguntó cómo sabia que estaban muertos y él contesto por la forma que tiraron los cuerpos, "los balancearon y los tiraron arriba del camión".
También contó en su testimonio que cuando había operativos les avisaban con anticipación, para que montaran guardia en la barrera de ingreso a "la escuelita", que los vehículos que ingresaban manejaban contraseñas como, juegos de luces y palabras en clave. Siempre participaban vehículos de civil, como Falcon gris y verde, Renault 12 blanco y Fiat 128 verde, y de apoyo las camionetas del ejército.
En su testimonio contó que una noche salieron en un operativo del ejército a detener a una persona que se había escapado, que cuando volvieron con el detenido al batallón, lo metieron al puesto 1, el cual quedaba al ingreso del batallón, que el oficial al cual le decían "el negro Sosa" lo golpeó brutalmente y que colocó al conscripto Noriega en la puerta.
Por último relató que a este grupo al cual él pertenecía, se le dio la orden de DESMANTELAR! "la escuelita" y no dejar ningún tipo de evidencia. Un medio día les dieron la orden a 10 soldados de su compañía y los llevaron al edificio de "la escuelita". Desarmaron una rancha que estaba pegado al edificio y en el galpón donde torturaban a los detenidos lo tuvieron que pintar varias veces ya que no se podían tapar las manchas de sangre y los disparos de las paredes. Él mismo sacó desde atrás de unos fardos ropa llena de sangre. Nuevamente le dio al tribunal el nombre de varios de sus compañeros de la compañía.
Lamentablemente ninguna de las partes, ni querellas ni fiscal ni el tribunal, le preguntó por los nombres de los oficiales que daban las órdenes o si se acordaba que día vio a los militares tirar los cuerpos de las víctimas al camión. Muchas de las preguntas que nos hacíamos detrás del blindex quedaron sin respuestas en este juicio!

Martes 30 de setiembre

Al comenzar el día, pudimos observar cómo este tribunal cuida a los genocidas, se produjeron algunos cambios por ej. el ingreso simultáneo de jueces y genocidas (será para evitar nuestros cánticos?).
Por la mañana, declararon Daniel Tejedor (ex-conscripto) y Luis Velazquez (ex-conscripto) primo de Oscarcito Ragni, desaparecido y víctima en este juicio. No se pudo localizar a cinco testigos y la fiscalía desistió de uno de ellos.
En primer lugar, dio testimonio Daniel Tejedor quien fue incorporado en marzo del 78` al
Batallón 181, hasta mayo del 79'. Contó al tribunal que cuando comenzaron con las guardias, observaron que fuera del batallón había un edificio de color blanco, iluminado con reflectores. Todos sabíamos que era "la escuelita", nosotros hacíamos guardias en diferentes puestos más o menos a 100 m., se decía que las personas que estaban allí eran guerrilleros. Se escuchaban gritos, en una oportunidad él le pregunta a un suboficial que pasaba, y la respuesta fue que era un Sr. que estaba loco porque había estado en la 2da guerra mundial!
Por último, declaró Luis Velazquez, fue incorporado como conscripto en marzo/76. Dijo que su padre tenía la concesión de la cantina que se encuentra dentro del Batallón- En junio de 1976, cuando vuelve de licencia pudo ver más militares que no eran del lugar (ya que conocía a los militares del batallón porque su familia atendía la cantina y repartía la soda en el barrio militar). Estos Suboficiales iban a buscar la comida al batallón. En una oportunidad pregunté ¿estos qué hacen? Y la respuesta fue, están en la escuelita, es "el lugar donde enseñan hablar a la gente".
Contó al tribunal que cuando volvió de licencia se enteró que sobre el techo de "la escuelita" montaron una ametralladora MAG y que la orden era disparar a primera vista hasta 100 mts más de donde terminaba el predio militar.
Desde el 20 de diciembre del 76' comienza con una nueva licencia hasta marzo/77, Recuerda que salieron a buscar a su primo Oscar Ragni, que en ese tiempo su tío Oscar Ragni (padre) fue al Batallón y hablo con Olea, cordialmente como siempre, sin obtener ninguna información.
Comentó que el día del secuestro de Oscarcito, otro de sus primos De Caso fue a la casa de Ragni a preguntar por él. Es importante aclarar que, De Caso "trabajaba" en el Servicio de Inteligencia del Ejército.

Queda claro con los testimonios de los conscriptos cuándo empezó a funcionar la escuelita, cuándo se la desmanteló, que fue usada como centro clandestino de detención y tortura. También que todos los suboficiales, oficiales, hasta el jefe del batallón controlaban este centro de detención y usaron a los colimbas para estas operaciones.
(Fuente:rdendh).

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