5 de octubre de 2008

MADRES SU LUCHA POR VERDAD Y JUSTICIA.

Una batalla más de la larga lucha de la Madres de Rosario por verdad y justicia.

Pasaron 32 años de la desaparición de una pareja de militantes peronistas, Miriam Moro y Roberto De Vicenzo, a manos de los “grupos de tareas” de la última dictadura militar. Pero en todos estos años sus familiares jamás bajaron los brazos y mantuvieron bien alto su reclamo público por justicia todos los jueves en las rondas de las madres de la plaza 25 de Mayo, y en las innumerables presentaciones frente a distintos organismos nacionales e internacionales. A finales de setiembre pasado, se hicieron presentes en la Justicia Federal de Rosario para constituirse como querellantes en la denominada causa Feced. Lo particular de esta presentación es que concurrió todo el grupo familiar sobreviviente: cuatro generaciones compuestas por una madre, una hermana, dos hijos y tres nietos. “Los criminales nunca deben haber pensado que íbamos a tener tanta tenacidad y que íbamos a seguir buscando justicia durante tantos años”, dijo Ana Moro, hermana de Miriam, a la salida del juzgado. Acompañados por los abogados Nadia Schujman y Lucas Ciarnello Ibáñez, del equipo jurídico de H.I.J.O.S., se presentaron ante los tribunales Noemí Johnston de De Vicenzo, madre de Roberto e integrante de las Madres de Plaza 25 Mayo; Ana Moro hermana gemela de Miriam, y los hijos de la pareja, Darío y Gustavo, quienes concurrieron, además, con sus propios hijos.Los testimonios apuntalan el escrito presentado ante el Juzgado Federal Nº 4, a cargo del juez Marcelo Martín Bailaque, en donde se relata que Miriam Moro fue acribillada a balazos por fuerzas de seguridad la madrugada del 27 de setiembre de 1976, cuando iba en moto con un amigo llamado Antonio López, también víctima fatal de la dictadura. Roberto De Vicenzo fue secuestrado de su domicilio el día siguiente y fue visto por última vez en el Servicio de Informaciones de la Policía de Santa Fe en Rosario. Aquella mañana Miriam iba junto a su compañero de militancia política (Antonio López) a tirar volantes en la zona de frigoríficos, en el horario de entrada de los obreros, denunciando a la dictadura militar. De regreso, fueron alcanzados a la altura del Club Talleres de Villa Diego por fuerzas de seguridad movilizadas en coches particulares desde donde les abrieron fuego. Miriam y Antonio fueron secuestrados y la moto en la que se movilizaban quedó tirada frente al club por varios días. Miriam tenía 24 años, era madre de Darío de 1 año y 11 meses, y de Gustavo de 7 meses, y en ese momento estaba embarazada, esperaba su tercer hijo. Poco después, en un nuevo operativo, fue detenido su esposo Roberto De Vicenzo, también de 24 años, trabajador industrial y estudiante de Ciencias Económicas. La hermana gemela de Miriam, Ana Moro, sufrió el allanamiento de su domicilio el 21 de mayo de 1977. Junto a su esposo fue llevada al Servicio de Informaciones de la Jefatura. Allí, se encontró con varios compañeros de militancia de su hermana y cuñado. La familia comenzó una serie de presentaciones judiciales y trámites que nunca fueron respondidos. Pero un 19 de diciembre de 1983, Ana se encontró casualmente con la esposa de Antonio que le reveló un hecho estremecedor: en 1979, por intermedio de la Policía federal de Rosario, había concurrido a los tribunales provinciales, en donde le mostraron la fotografía de dos cuerpos, uno femenino y otro masculino, y ella reconoció a su esposo. Le dijeron que habían aparecido muertos el 29 de setiembre de 1976, cerca de la ciudad de Casilda y enterrados el 25 de octubre del mismo año como NN en el cementerio de aquella ciudad. La familia Moro se dirigió al juzgado en cuestión y le exhibieron una foto en donde reconocieron a Miriam, acribillada a balazos. Se trasladaron a Casilda para recuperar el cuerpo, y allí se encontraron con numerosas irregularidades, pese a haber sido un entierro legal. La municipalidad de Casilda, el día 28 de diciembre de 1983, comunicó al juez: “el 25 de octubre de 1976, ingresaron al cementerio local dos cadáveres provenientes de la ciudad de Rosario, inhumados en las tumbas N 9 y 10, sección H, tierra gratis. Uno de esos cadáveres fue entregado a la familia López, como el Sr. Antonio Ángel López. El otro, al no ser retirado por los familiares fue depositado en el Osario”. En la presentación judicial, los familiares que recordaron también a la primera abogada Delia Rodríguez Araya, fueron acompañados por Madres de Plaza 25 de Mayo, el grupo de ex detenidos políticos, las legisladoras Alicia Gutiérrez, Verónica Benas y Mónica Fein; los gremios Amsafé, ATE, Coad, Bancarios y la CTA; la Secretaría de Derechos Humanos, el Movimiento Evita, el director provincial de la Memoria Jorge Pedraza, Ángel Ruani e H.I.J.O.S Rosario.
(Fuente:Elciudadano).

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