El grupo que más padece los prejuicios y la discriminación en el país está conformado por las personas en situación de pobreza.Imagen: AFP
Tres de cada diez argentinos fueron discriminados alguna vez.
Cerca de cinco presenciaron un acto de discriminación.
Pero apenas seis de cada cien hicieron alguna denuncia o conocen a alguien que la haya hecho. Estos son los datos centrales de una investigación que llevó a cabo el Inadi durante un año y medio en todas las provincias y la ciudad de Buenos Aires para conformar el primer mapa de la discriminación en el país.
El estudio evidencia otra situación preocupante: el 70 por ciento de la sociedad se caracteriza por tener pensamientos o prácticas discriminatorias. Es decir, siete de cada diez argentinos discriminan.
La encuesta, cuyos resultados serán presentados oficialmente hoy, se desarrolló desde diciembre de 2006 hasta junio de este año.
Participaron varias consultoras: Analogías, CEOP, OPSM y Ricardo Rouvier y Asociados y tuvo como objetivo conocer las percepciones y representaciones en relación a la discriminación, las prácticas discriminatorias y los prejuicios en el país.
“Es la primera vez que se recorren todas las provincias para tener un panorama de la discriminación –explicó María José Lubertino, presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo–. Esto será una hoja de ruta que guiará la formulación de las nuevas políticas públicas sobre el tema”
La encuesta se basó en datos individuales de percepción, pero también indagó en prácticas discriminatorias en los medios de comunicación, en oficinas públicas, empresas y centros de entretenimientos de todo el país.
Según el informe, la percepción de prácticas discriminatorias está presente en la sociedad argentina de manera muy fuerte: más del 80 por ciento de los consultados considera que en la Argentina se discrimina mucho o bastante.
Entre las provincias con mayor percepción figuran Neuquén, Catamarca, Chaco, Formosa y La Pampa.
En el otro extremo están Tucumán y Entre Ríos.
El grupo que más padece los prejuicios y la discriminación está conformado por las personas en situación de pobreza: alrededor del 75 por ciento de los encuestados reconoció que se las discrimina “mucho” o “bastante”. El 67 por ciento consideró que se discrimina “mucho” o “bastante” a las personas con sobrepeso; casi el 62 por ciento, a las personas con enfermedades contagiosas, y el 52 por ciento, a las personas con discapacidad.
“La alta discriminación por pautas estéticas, principalmente la obesidad, fue una sorpresa que brindó el estudio: no estaba en el imaginario que ese grupo concentrara una de las mayores percepciones de discriminación”, indicó Lubertino.
Frente a la pregunta de si alguna vez fue víctima de algún acto discriminatorio, el 32 por ciento de los consultados contestó que sí. El Litoral (Misiones, Entre Ríos y Corrientes) constituye la zona donde se percibe mayor nivel de discriminación (42,3 por ciento). Por encima de la media nacional figuran además Neuquén, Tucumán y el Gran Buenos Aires.
El índice de la vergüenza
Los datos de la investigación permitieron elaborar el “índice de discriminación”: se trata de un valor de entre 0 y 10 puntos donde un puntaje mayor indica menor nivel de concepciones discriminatorias.
El índice fue conformado sobre la base del acuerdo de los entrevistados en torno de un conjunto de frases que remiten a probables situaciones de discriminación.
Por ejemplo, ante la afirmación “la mayoría de los delincuentes no tiene recuperación”, un 47 por ciento de los encuestados consideró estar de acuerdo.
Las cifras mayores se registraron en Córdoba (61,5 por ciento) y la menor proporción (29,5 por ciento) lo hizo en Capital Federal.
Otra frase fue “si mi hijo fuera homosexual debería llevarlo a un profesional de la salud”: casi el 40 por ciento respondió que coincide. Las cifras más abultadas se dieron en San Luis (60 por ciento), Salta (54,4), La Rioja (52,6) y Misiones (52,2%). Con el 23,3 por ciento, Tierra del Fuego tuvo el porcentaje inferior.
“Las/os trabajadoras/es que vienen de países vecinos les quitan las posibilidades a los trabajadores argentinas/os” fue otro de los conceptos consultados: el 44,5 por ciento dijo que eso es verdad.
Es más, un 51,4 dijo identificarse con la frase “la Argentina debe ser sólo para los argentinos”, en contraposición con la afirmación: “La Argentina debe estar abierta a todo el mundo que quiera”.
Así, el índice mostró que un 70 por ciento de la sociedad discrimina, es decir, que se caracteriza por tener pensamientos o prácticas que segregan.
Ese porcentaje está conformado por un “núcleo duro” que se posiciona con una alto nivel de prácticas discriminatorias.
El resto (un 55 por ciento), se ubica en un nivel medio. En el mapa nacional, las provincias con menos niveles de discriminación, según ese índice, son Santa Cruz, La Pampa, Río Negro, Santiago del Estero, San Juan y Neuquén.
Los distritos con valores más preocupantes son Corrientes, Catamarca, Salta y Jujuy. En la ciudad de Buenos Aires, el “núcleo duro” se reduce al 6 por ciento, el nivel medio llega al 67 por ciento y el porcentaje con menores actitudes discriminatorias es de 27.
La investigación también indagó en los ámbitos donde se discrimina. La escuela obtuvo uno de los valores más altos.
“¿En qué medida la televisión reproduce prácticas discriminatorias?”, fue otra de las consultas. El 44,6 por ciento respondió “mucho” o “bastante” y un similar 44,3, “poco” o “nada”.
Las entrevistas fueron domiciliarias, con un universo de población de 18 a 74 años, de ambos sexos y seleccionados según cuotas de género y edad.
“Este mapa nos permite conocer la realidad provincia por provincia, municipio por municipio. Conociendo la situación en cada lugar, en cada ámbito, podremos en conjunto con las autoridades locales encarar las políticas públicas necesarias para revertir las actitudes y las creencias discriminatorias”, señaló Lubertino.
Hay indicadores que son favorables para esa tarea, de todos modos: más de cinco personas de cada diez conocen que la discriminación puede ser denunciada judicialmente, cerca de cinco de cada diez sabe de la existencia de una ley nacional contra la discriminación y más de siete de cada diez señala que el gobierno nacional debería darle una importancia significativa al tema.


LUBERTINO, LA TITULAR DEL INADI
“Una hoja de ruta”
En el Inadi conocen de cerca la discriminación, batallan contra ella a diario, conviven con la preocupación y el dolor de los segregados. Pero también están contentos con algunos avances. “Cuando vemos que en la tele hay algún dicho o actitud que está en el límite y alguien dice en chiste ‘guarda que viene el Inadi’, eso indica que se va tomando conciencia de que hay que cuidarse con lo que se dice o se hace. Y eso es motivo para festejar”, señaló María José Lubertino poco tiempo atrás en unas jornadas sobre el tema. Ahora, también está exultante: acaba de conformar el primer mapa de la discriminación en el país, que será “un instrumento fundamental para conocer una realidad que apuntamos revertir”.
“Hasta ahora trabajábamos con los datos duros estadísticos del Indec y las denuncias que nos llegan. Ahora agregamos este mapa, que es una hoja de ruta para el trabajo que tenemos por delante.
–¿Cuáles son los datos de la encuesta que más le llamaron la atención?
–Uno es el prejuicio por los parámetros estéticos, principalmente la obesidad. No teníamos presente ese tema como una de las percepciones más importante de discriminación. Otra es la situación de la violencia y la discriminación por género. Los datos duros del mapa indican que la percepción es baja, pero sabemos que la realidad es otra y muy grave. Esa contradicción es parte del problema: la violencia de género está naturalizada, invisibilizada. Buscamos correr la percepción sobre qué es discriminación o no. También es grave que la escuela aparezca como uno de los ámbitos de mayor discriminación.
–¿Cómo evalúa ese lugar de la escuela?
–Este ámbito figura en una percepción superior a la policía y las empresas. La escuela reproduce la discriminación en la sociedad. Los alumnos discriminan a otros alumnos, los docentes discriminan a los alumnos. En la construcción de los estereotipos ocupa un lugar preocupante.
–¿Hay grandes diferencias entre las regiones?
–La tendencia general es bastante unívoca, aunque hay situaciones particulares. Por ejemplo, aparece más la discriminación hacia inmigrantes de países limítrofes en provincias con situación más presente.
–¿Qué significa el mapa en términos de combate a la discriminación?
–Es una herramienta para diseñar las políticas públicas del área. Y al conocer la situación en cada provincia, en cada municipio, podemos encararlas con la especificidad de cada caso. Hay distritos abiertos con los que trabajamos muy bien, otros no tanto. Esto es un paso para poner en evidencia cada realidad.
(Fuente:Pagina12-Andrés Osojnik).
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