Por un error de los médicos del Siprosa, Bussi circuló por el pasillo del segundo piso de Tribunales y quedó expuesto frente a los fotoperiodistas. [Foto de Télam]
Por un error, Bussi se entregó a las cámaras
Por un error de los médicos del Siprosa que conducían su silla de ruedas, Antonio Domingo Bussi quedó atrapado sin salida ante las cámaras de los fotoperiodistas que hacían guardia en los pasillos del segundo piso de Tribunales Federales. Aparentemente, se trataba de médicos que no conocían el camino que conduce desde el ascensor (por donde ingresa al edificio desde el subsuelo) hasta el despacho de la Secretaría de Derechos Humanos del Juzgado, donde es habitualmente indagado.
Sorpresa y media fue para los fotoperiodistas cuando vieron que Bussi se dirigía hacia ellos que no dudaron en captar el momento, siempre impedido por un sigiloso operativo de seguridad que se monta para evadir las cámaras de la prensa. Al advertir el camino errado, los médicos dieron la vuelta e ingresaron a la Secretaría junto al defensor público adjunto Edgardo Berttini.
Por segunda vez en la semana, el represor Antonio Domingo Bussi fue ayer a Tribunales Federales. Esta vez, escuchó las imputaciones por la desaparición de José Díaz en junio de 1976 pero no dio explicaciones sobre el hecho. "Su grave estado de salud no le permite entender acabadamente de qué se lo está acusando", aseguró su defensor público adjunto Edgardo Berttini al término del acto procesal que duró un poco más de una hora. El letrado amenazó con pedir la nulidad de la indagatoria al sostener que si bien las pruebas están exhibidas es imposible, dado su volumen, su lectura. Por un error, Bussi mostró la cara y quedó expuesto frente a los fotoperiodistas.
No sabe, no contesta. Esta parece ser la actitud del represor Antonio Domingo Bussi cada vez que escucha las graves imputaciones en su contra por delitos de lesa humanidad cometidos en los años sangrientos de la última dictadura militar. Según la defensa pública, el ex gobernador de facto no se encontraba ayer en condiciones de declarar pese a que los chequeos médicos que le realizaron antes de la indagatoria indicaron que se encontraba estable. "Su grave estado de salud no le permite entender acabadamente de qué se lo está acusando ni tampoco hacer una defensa efectiva", aseguró Edgardo Berttini, el defensor público oficial adjunto, quien estuvo sin la presencia de la defensora titular Amalina Assaf en el acto procesal que se realizó ayer en la Secretaría de Derechos Humanos del Juzgado Federal Nº 1, a cargo de Daniel Bejas.
Por segunda vez en la semana, Bussi fue trasladado ayer desde el country de Yerba Buena donde cumple arresto domiciliario a Tribunales Federales, para dar explicaciones por la desaparición de José Díaz ocurrida en junio de 1976, cuando estaba al frente de la V Brigada de Infantería del Ejército y del gobierno de la provincia. "Se hizo una lectura de los hechos con una referencia compleja de las pruebas. Y cabe aclarar que si bien las pruebas se encuentran en el lugar físico donde se presta declaración, el volumen de las pruebas genera la imposibilidad material de su lectura, a lo que se suma el estado grave de salud que padece Bussi", sostuvo a la prensa Berttini al término de la indagatoria que duró un poco más de una hora. El letrado alertó que si bien se dio por terminado el acto procesal, este "sería pasible de nulidad por no haberse cumplido con los requisitos formales".
Berttini insistió en que Bussi no está en condiciones de declarar. "Al inicio de las audiencias, Bussi es sometido a un chequeo de su presión arterial y su frecuencia cardíaca. Y lamentablemente los resultados son parámetros que dan normales debido a la cantidad de medicamentos pero no refieren directamente a sus patologías cardiorrespiratorias", sostuvo. El abogado también indicó que si bien este acto procesal iba a ser el último del año, le informaron que se agregó una nueva citación por parte del juez Bejas. Según especulaciones periodísticas, se estima que podría ser el 4 de diciembre próximo.
(Fuente:Rdendh).
Por un error, Bussi se entregó a las cámaras
Por un error de los médicos del Siprosa que conducían su silla de ruedas, Antonio Domingo Bussi quedó atrapado sin salida ante las cámaras de los fotoperiodistas que hacían guardia en los pasillos del segundo piso de Tribunales Federales. Aparentemente, se trataba de médicos que no conocían el camino que conduce desde el ascensor (por donde ingresa al edificio desde el subsuelo) hasta el despacho de la Secretaría de Derechos Humanos del Juzgado, donde es habitualmente indagado.
Sorpresa y media fue para los fotoperiodistas cuando vieron que Bussi se dirigía hacia ellos que no dudaron en captar el momento, siempre impedido por un sigiloso operativo de seguridad que se monta para evadir las cámaras de la prensa. Al advertir el camino errado, los médicos dieron la vuelta e ingresaron a la Secretaría junto al defensor público adjunto Edgardo Berttini.
Por segunda vez en la semana, el represor Antonio Domingo Bussi fue ayer a Tribunales Federales. Esta vez, escuchó las imputaciones por la desaparición de José Díaz en junio de 1976 pero no dio explicaciones sobre el hecho. "Su grave estado de salud no le permite entender acabadamente de qué se lo está acusando", aseguró su defensor público adjunto Edgardo Berttini al término del acto procesal que duró un poco más de una hora. El letrado amenazó con pedir la nulidad de la indagatoria al sostener que si bien las pruebas están exhibidas es imposible, dado su volumen, su lectura. Por un error, Bussi mostró la cara y quedó expuesto frente a los fotoperiodistas.
No sabe, no contesta. Esta parece ser la actitud del represor Antonio Domingo Bussi cada vez que escucha las graves imputaciones en su contra por delitos de lesa humanidad cometidos en los años sangrientos de la última dictadura militar. Según la defensa pública, el ex gobernador de facto no se encontraba ayer en condiciones de declarar pese a que los chequeos médicos que le realizaron antes de la indagatoria indicaron que se encontraba estable. "Su grave estado de salud no le permite entender acabadamente de qué se lo está acusando ni tampoco hacer una defensa efectiva", aseguró Edgardo Berttini, el defensor público oficial adjunto, quien estuvo sin la presencia de la defensora titular Amalina Assaf en el acto procesal que se realizó ayer en la Secretaría de Derechos Humanos del Juzgado Federal Nº 1, a cargo de Daniel Bejas.
Por segunda vez en la semana, Bussi fue trasladado ayer desde el country de Yerba Buena donde cumple arresto domiciliario a Tribunales Federales, para dar explicaciones por la desaparición de José Díaz ocurrida en junio de 1976, cuando estaba al frente de la V Brigada de Infantería del Ejército y del gobierno de la provincia. "Se hizo una lectura de los hechos con una referencia compleja de las pruebas. Y cabe aclarar que si bien las pruebas se encuentran en el lugar físico donde se presta declaración, el volumen de las pruebas genera la imposibilidad material de su lectura, a lo que se suma el estado grave de salud que padece Bussi", sostuvo a la prensa Berttini al término de la indagatoria que duró un poco más de una hora. El letrado alertó que si bien se dio por terminado el acto procesal, este "sería pasible de nulidad por no haberse cumplido con los requisitos formales".
Berttini insistió en que Bussi no está en condiciones de declarar. "Al inicio de las audiencias, Bussi es sometido a un chequeo de su presión arterial y su frecuencia cardíaca. Y lamentablemente los resultados son parámetros que dan normales debido a la cantidad de medicamentos pero no refieren directamente a sus patologías cardiorrespiratorias", sostuvo. El abogado también indicó que si bien este acto procesal iba a ser el último del año, le informaron que se agregó una nueva citación por parte del juez Bejas. Según especulaciones periodísticas, se estima que podría ser el 4 de diciembre próximo.
(Fuente:Rdendh).
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