A un año de la Carta de la Militancia Montonera a José P. Feinmann
Compañeros: Hace poco menos de un año que nos dirigimos al periodista José Pablo Feinmann, repudiando sus calumnias y agravios contra el cro. Mario Eduardo Firmenich. Aquella carta fue suscrita por militantes y dirigentes que en su momento integraron la Organización Montoneros, así como por ciudadanos que no aceptan pasivamente las campañas dirigidas a enlodar a los que lucharon y luchan contra las dictaduras y la "democracia restringida" de los gobiernos formalmente constitucionales.
Los "campeones de la "libertad de prensa" mostraron su verdadero rostro de cómplices y servidores del imperio y la oligarquía al no publicar nuestra refutación a las tergiversaciones canallescas de la Historia, correspondientes a la todavía vigente "Teoría de los Dos Demonios". A esa campaña le sumaron la sucesión de fábulas acerca del asesinato de José I. Rucci, cuya autoría corresponde a la CIA y el Mossad, tratando en vano de equiparar a los combatientes antidictatoriales con los terroristas de Estado que aun siguen enquistados en diversos partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales.
Invitamos a difundir las verdades de quienes no claudican frente a la prepotencia imperial y oligárquica.
¡LIBERACIÓN O DEPENDENCIA!
¡PATRIA O MUERTE!
¡VENCEREMOS!
Carlos O. Suárez
Buenos Aires, 10 de diciembre de 2008.-
---------------------------------------------------
PRIMERA CONTESTACIÓN ANTE LA OBSESIÓN ARGENTINA DE DIFAMAR A
LOS INCLAUDICABLES
RESPUESTA DE MILITANTES MONTONEROS
ANTE LA AGRESIÓN CALUMNIOSA DE JOSÉ PABLO FEINMANN
CONTRA MARIO EDUARDO FIRMENICH:
"Hay grandeza y profundas miserias en el peronismo, hay demasiados muertos. Hay un plus de historicidad. Hay una historia desbocada. Hay líderes (sobre todo uno ), hay mártires (sobre todo una), hay obsecuentes, alcahuetes, hay resistentes sindicales, escritores combativos, está Walsh, Ortega Peña, está Marechal, están Urondo y Gelman, están asesinos como Osinde y Brito Lima, fierreros sin retorno como el Pepe Firmenich, doble agente, traidor, jefe lejano del riesgo, del lugar de la batalla, jefe que manda a los suyos a la muerte y él se queda afuera entre uniformes patéticos y rangos militares copiados de los milicos del genocidio con los que por fin se identificó, hay pibes llenos de ideales, hay más de cien desaparecidos en el Nacional Buenos Aires, está Haroldo Conti, muerto ...."
José Pablo Feinmann
(Peronismo. Filosofía política de una obstinación argentina,
fascículos dominicales de Página 12)
La historia argentina está signada desde siempre por la deserción de gran parte de sus intelectuales, cuya adscripción a la estrategia de los imperios y la oligarquía nativa es invariable. En el siglo XIX en nombre de “la civilización” justificaron las empresas de exterminio contra los Pueblos Originarios y el gauchaje que resistían a la colonización dirigida a construir la factoría agroexportadora dependiente del imperio británico. Los sucesivos asesinatos de Moreno, Dorrego, Quiroga, Peñaloza y cientos de miles de argentinos enrolados en la causa federal, serían respaldados por la prédica sarmientina de “no ahorrar sangre de gauchos”. De allí a la apología del “progreso”, fundado en una de las concentraciones de la riqueza más gigantescas del mundo, medió la distancia recorrida por los adocenados escribas del coloniaje de raigambre eurocentrista.
Consolidada la subordinación de los gobiernos conservadores a las directivas británicas, sólo a través del fraude electoral y la violencia represiva fue posible controlar las legítimas rebeldías de un pueblo privado de sus derechos más elementales. No es ocioso recordar que salvo las excepciones de José y Rafael Hernández, Guido Spano, Saldías, Ricardo Rojas y unos pocos, entre el período que va del derrocamiento de Juan Manuel de Rosas al triunfo de Hipólito Yrigoyen en los comicios de 1916, los escritores sumaron sus voces y su producción periodística o bibliográfica para glorificar “el avance” del país hacia un “destino de grandeza”. Pero esta característica de los que construyeron la superestructura cultural de la nación, o sea las bases necesarias al proyecto del saqueo y la expoliación diagramada desde Londres y ejecutada por “los notables” de Buenos Aires, adquirió un elevado nivel de sofisticación en la defensa del neocolonialismo a partir de 1930.
Durante la “década infame” los que enfrentaron las políticas de la desnacionalización impulsada por el régimen oligárquico y convalidada por la Oposición de su Majestad (radicales, socialistas, comunistas, etc.), serían calumniados sin retaceos con la calificación de “nazis” – tales los casos de Scalabrini Ortiz y Jauretche – mientras los entreguistas resultaban ser ejemplares “demócratas”. El advenimiento del Movimiento Peronista en 1945-46 resquebrajó en parte el dominio omnímodo de la intelligentzia, brillantemente definida por Jauretche, pero en tanto los canales de abastecimiento imperiales y oligárquicos siguieron funcionando, aun con deterioros y limitaciones, los panegiristas de “la libertad” y “la democracia” para unos pocos predominaron en los olimpos culturales e informativos.
Ya en los 60 y 70, agudizadas las contradicciones sociales y políticas entre los sostenedores de la Dependencia y los que luchaban por la Liberación , la inserción violenta de las metodologías del Pentágono y la CIA estadounidenses fue traduciéndose en los hechos cotidianos de la represión salvaje. Por eso es que Montoneros enfrentó desde sus orígenes a las dictaduras y al variado conjunto de escritores, periodistas e intelectuales que colaboraron directamente con las tiranías cívico-militares o, en su defecto, sesgaron su participación al estructurar las complicidades de la Teoría de los Dos Demonios, actualmente aplicada por oportunistas, renegados y serviles a un sector que sigue sosteniendo los mismos principios y conductas que tuvieron en los orígenes de su militancia. De la misma manera instrumentan una suerte de “obediencia debida” en el seno de nuestro espacio político. Manipulación interesada del concepto: montoneros buenos y montoneros malos. En el caso de Feinmann, quien al parecer rechaza el maniqueísmo gorila de “civilizados libertadores” contra “bárbaros peronistas”, la identificación con los valores y proyectos europeos y/o norteamericanos adquiere gran relevancia.
Asumiendo la posición de los encubiertos que al parecer no niegan la heroicidad de la lucha antidictatorial – en este caso de Montoneros – el periodista de Página 12 acude al arbitrio de distinguir a la militancia y los cuadros medios de una conducción que eligió el “exilio dorado”, abandonando a su suerte a miles de combatientes . Dejando de lado “el pequeño detalle” que alrededor del 80 por ciento o más de la conducción de Montoneros cayó luchando en el país o fue secuestrada en ocasión de retornar desde el exterior (Yager, Mendizábal, Roqué, Pereyra Rossi y Campiglia, entre otros), resulta indispensable señalar que la permanencia de Firmenich y otros compañeros de la Conducción Nacional fuera de Argentina fue decidida por la Organización y aceptada por el conjunto de sus integrantes. No hubo entonces “privilegiados que a la distancia enviaban a los jóvenes a la muerte”, sino resoluciones organizativas que respondían a la relación de fuerzas y posibilidades en el enfrentamiento entre los resistentes y la dictadura genocida. Aún así, años más tarde, en 1983, ante la persecución política e ideológica del ex Presidente Alfonsín, Firmenich se somete en aras de la transición democrática al veredicto de jueces y fiscales comprometidos con las leyes de la Dictadura Oligárquico Militar. A consecuencia de ello sufre más de siete años de cárcel.
Los manuales de la CIA y el Pentágono ofrecen a sus agentes un variado repertorio de recursos para llevar adelante la “guerra de baja intensidad” contra los enemigos del imperio y las oligarquías. En los ataques a Mario Eduardo Firmenich se ha suplantado el debate político por los partes policiales o paramilitares que reconocen ese origen. De la misma manera, se tergiversan los hechos por parte de los que ensalzan la pluralidad, la participación y la democracia. Todo lo expuesto nos conduce a la respuesta que como militantes que rescatan una historia de luchas por la liberación de Argentina y de la Patria Grande Latinoamericana, difundimos hoy para repudiar los infundios de José Pablo Feinmann, aunque en rigor de verdad nuestras afirmaciones están dirigidas a los que en las últimas tres décadas han pretendido enlodar a todos los que luchamos con aciertos y errores contra las dictaduras y los regímenes seudo constitucionales.
Finalmente, le decimos al conjunto de los que sirven –conciente o inconscientemente -
a los planes colonizadores del imperio y las oligarquías, que mientras exista un Peronista Montonero no quedarán sin respuesta los ataques del sistema antinacional. Seguros del triunfo de la Verdad y la Justicia histórica, enfrentaremos todas las veces que sea necesario a los calumniadores de oficio.
Juan Carlos Giuliani (Secretario Comunicación CTA Nacional), Roberto Perdía, Carlos Suárez ( La Voz del País), Gerardo Rico (Diputado Frente para la Victoria – Santa Fe), Guillermo Robledo (Astilleros Río Santiago), Jorge Cardelli ( Instituto de Formación de la CTA ), Ricardo Peidro ( Sec. Derechos Humanos - CTA Nacional), Julio C. Urien, Santiago R. Firmenich, Héctor Carrica (Fed. Nacional de Salud – CTA), , Ernesto Paillalef, Daniel Vaca Narvaja, María I Firmenich, Berta Barberá, Roberto Baschetti, Mario J. Firmenich, Jorge A. Firmenich, MENDOZA: Guillermo Martínez Agüero, Roberto Sosa, Alicia Larrea, Vicente Antolín, Gabriel Reta, José A. Beamonte, Facundo Gregori, Hortensia Espínola, Fernando Saenz, Claudia Sosa, Roberto Figueroa, Osvaldo Lucero, CÓRDOBA: Héctor Pedro Pardo, Soledad Martínez Agüero, José Haidar , Alicia Pizzabiocche, Daniel Roberto Juez, Elena Novo, Pablo Charras, Marcelo Echenique, David Lanuscou Sofía Menoyo, Javier García, Roxana Vedia, José L. Barrionuevo, Piedad Nuñez, Verónica Castillo, Oscar Salcito - RÍO NEGRO: Jorge A. Layana Bascones, CHACO: Hugo Rodríguez ( Secretario Gral. CTA), SANTIAGO DEL ESTERO : Carlos Zurita, NEUQUEN: Luis Narbona, CORRIENTES: Arturo Helman, BUENOS AIRES: Hugo A. Ramos, María Inés Luchetti, Carlos González, Héctor Ramón Dragoevich, María Cristina Pflüger, Rubén H. Famá (MPA), José C. Rey (MPA) , Movimiento Peronista Auténtico, Foro del Pensamiento Nacional y Latinoamericano, Miriam Etchemendy, Emilio Miguel Cruz, Maria del Carmen Devoto, José Luis de Francisco, Cristina Maciejowskij, Hugo Luis Cánepa, Daniel Sampaoli, Jorge Falcone, Omar Morales, Juan M. Vigñagra, Beba Balvé (CICSO),Jorge Bellini, Osvaldo Beatti, Tomás Luque, Alberto Braña, Alberto José Cortés, Daniel Guggini, Armando Rivero (Polo Social), Alberto M. Muñoz, Héctor C. Martín , Héctor Allocati, David Berenstein, Claudio Ayala, Ivone E. Larrieu, María del C. Devoto, Javier De Marco
Siguen las firmas de militantes, adherentes y simpatizantes Montoneros y Ciudadanos Argentinos que reivindican La Verdad y Justicia Históricas.
República Argentina, 17 de diciembre de 2007.-
(Fuente:Aliciaester).
No hay comentarios:
Publicar un comentario