
Por: Julio Algañaraz.
Los italianos están muy enojados con los brasileños porque la Justicia del país sudamericano y el presidente Lula rechazan el pedido de extradición de Cesare Battisti, acusado de terrorismo y cuatro homicidios a fines de los años '70, que hasta podrían anular un partido amistoso entre la nazionale y la seleçao programado el 10 de febrero, en Londres.
Los italianos están muy enojados con los brasileños porque la Justicia del país sudamericano y el presidente Lula rechazan el pedido de extradición de Cesare Battisti, acusado de terrorismo y cuatro homicidios a fines de los años '70, que hasta podrían anular un partido amistoso entre la nazionale y la seleçao programado el 10 de febrero, en Londres.
El embajador italiano en Brasilia, Michele Valensise, fue llamado ayer "para consultas" por el canciller peninsular Franco Frattini, quien se mostró prácticamente ultrajado por la "decisión inaceptable" de considerar a Battisti como un refugiado político.
"No merece en absoluto el status de refugiado", dijo el ministro Frattini.
En el estilo y el lenguaje diplomáticos cuando se llama a un embajador para consultas en realidad se quiere demostrar que las relaciones bilaterales han quedado seriamente dañadas y, en la práctica, las relaciones quedan en un nivel más bajo.
No se sabe si la diplomacia de Itamaraty replicará convocando a Brasilia a su embajador en Roma.
El subsecretario de Relaciones Exteriores Alfredo Mántica no oculta su indignación. Abiertamente dijo que "el gobierno brasileño pone en discusión la democracia italiana y sería el caso de anular el partido amistoso Italia-Brasil".
La Federación del calcio y el director técnico de los azzurros, Marcelo Lippi, han pedido al gobierno que les diga qué es lo que hay que hacer, y crecen las dudas en cuanto a la realización del partido entre las dos potencias más grandes del fútbol, porque Brasil ha ganado cinco títulos mundiales y los italianos cuatro.
"Del gobierno brasileño no podemos aceptar lecciones", sostuvo belicoso el vicecanciller Mántica. "Lula continúa poniendo en discusión la democracia y el sistema jurídico italiano. Battisti es un terrorista común y no se le puede reconocer el status de refugiado político".
Battisti está acusado de haber asesinado dos policías, un carnicero y un joyero cuando actuaba al frente de su grupo de extrema izquierda "Proletarios Armados para el Comunismo" a fines de los años '70. Perseguido por la Justicia huyó a París, después a México y después otra vez a París. Allí vivió 20 años como refugiado político y se hizo famoso como escritor de novelas policiales. Pero cambió el clima político y el gobierno francés concedió la extradición, una buena razón para que Battisti se cambiara al clima más cálido de Brasil.Actualmente el ex líder de los Proletarios se encuentra detenido en el penitenciario de Papuda en Brasilia a la espera de que su caso se resuelva.
La crisis se desató el lunes pasado, cuando el procurador general de la República de Brasil, Antonio Fernando De Souza, pidió archivar el proceso.
El procurador respondió negativamente a una consulta del Supremo Tribunal Federal italiano sobre la extradición de Battisti.En Italia dirigentes del presidente conservador Silvio Berlusconi acusaron a Carla Bruni esposa del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, de haber hecho presiones subterráneas en favor de Battisti, que cuenta con el apoyo de numerosos intelectuales franceses.La Bruni negó hace dos días en un programa de televisión en Italia de haber hecho "nada de nada".
(Fuente:Rdendh).
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