Ayer, Orozco se prestó a la indagatoria 

Luis Orozco prestó declaración indagatoria por más de dos horas
El ex policía, que puso su firma en la cuestionada acta de libertad de Graciela Fiochetti, que luego apareció asesinada en las Salinas del Bebedero a manos de las fuerzas de la represión, tuvo serios inconvenientes para explicar como algunos documentos que aparecían con su firma él sostiene que no los hizo o que los firmó sin haberlos leído.
Explicó que su pase a Informaciones como sumariante porque se desempeñaba en igual tarea "en comisaría primera y tenía cierta habilidad para redactar y escribir a máquina. Yo trabajaba en la Primera, que quedaba en Lafinur y Julio A Roca y que luego fue trasladada a Balcarce y Rivadavia. Yo en ese entonces vivía en 25 de Mayo y Mitre", apuntó y luego aseguró que a "las preguntas las hacía Ricarte y yo solo era un escribiente supeditado a Becerra, a Pérez, a Ricarte, a Calderón. Respecto a las actas de libertad no había una persona fija ni un organismo específico que se dedicara a las actas de libertad, por lo que se han hecho actas de libertad en Informaciones, en comisaría cuarta y en la segunda".
"Respecto al acta de libertad que a mí me ha costado la libertad" dijo refiriéndose a la orden falsa que le hicieron firmar a Fiochetti, "creo que ha sido una maniobra de no se quién, porque por acá han pasado otros que han firmado actas de libertad y están libres", señaló abriendo el abanico de posibilidades, entre las que dejó ver que una de esas podría haber empezado a partir de la declaración del su ex compañero de Informaciones Jorge Hugo Velázquez.
Si bien reconoció que la firma era suya, negó también que él la hubiera confeccionado e hizo una serie de argumentos basados en los formatos, las tintas y las máquinas de escribir que no convencieron a nadie.
Orozco, que ayer dijo que a Pla lo vino a conocer cuando lo detuvieron, negó que en los interrogatorios hayan sido supervisados por el entonces subjefe de la policía y capitán del Ejército. "El encargado de los interrogatorios era el oficial Ricarte. Arce dijo acá que yo le había tomado declaración en el Comando, pero la verdad de eso no me acuerdo, porque yo trabajaba con personal militar solo en los allanamientos, y me limitaba a consignar lo que ellos me dictaban. A Pla nunca lo vi en los interrogatorios", aseguró.
"El acta de libertad yo la firmé porque era mi trabajo. Hoy lo pensaría. Sin embargo yo he firmado actas de libertad de gente que no está desaparecida", argumentó ante una pregunta del abogado querellante.
"¿Recuerda la hora y la fecha del acta?", le consultó Enrique Ponce, a lo que Orozco respondió: "21 de septiembre de 1976 a las 19 horas", contestó Orozco,
"¿Por qué no coincide fecha y hora del acta, con la fecha y la hora asentada en el legajo?", repreguntó el abogado a lo que el imputado respondió: "Yo no se qué hizo la persona que tenía que asentar la fecha en los legajos, si lo anotó mal a propósito, si se equivocó, yo no lo sé...".
Lo que si reconoció es haber participado en la inhumación de dos cadáveres NN, uno de ellos perteneciente a Graciela Fiochetti. "Cuando llegamos a la morgue había un olor terrible que casi impedía entrar, debido a la descomposición de los cadáveres. Nos volvimos y el oficial Severo Torres pasó por los Bomberos y retiró dos máscaras que, luego nos dimos cuenta, no servían. En el corralón municipal nos entregaron dos cajones y en la morgue el señor Rivero con otro más colocaron los cuerpos en los ataúdes. Los sobres tenían órdenes del Comando para el director del Registro Civil y para la municipalidad para asentar las sepulturas. Yo no sospeché nada raro, porque para mí eso era normal, eso era mi trabajo".
En las declaraciones tomadas en fechas distintas a Juan Cruz Sarmiento y Catalina Garraza hay una distancia abismal en la información proporcionada por los detenidos, lo que indica que solo hubo una forma de haberselas arrancado a la confesión: mediane la tortura. Allí también está su firma como sumariante. "Por lo que se ha dicho en este juicio puede dar para pensar que el cambio en las declaraciones obedeció a torturas", reflexionó Orozco, pero negó que en su presencia ningún detenido haya sido víctima de malos tratos.
"¿Qué recuerda del Operativo en el que muere Cobos?", preguntó Ponce, "Lo que se dijo días después, porque yo de esa causa no participé", contestó esquivo el sumariante Orozco. "Si no participó de esa instrucción ¿cómo es que su firma está al pié de una inspección ocular efectuada el día 23 de septiembre de 1976 a las dos y media de la mañana, en el lugar donde se produce el enfrentamiento, donde muere Cobos y son detenidos Ledesma y Sarmiento?", "Es mi firma, pero yo no participé" aseguró Orozco, al igual que con el acta de libertad de Graciela Fiochetti.
Otra situación que el ex cabo no pudo explicar es como sabía que el auto que había "levantado" a Pedro Ledesma era de color borravino, ya que consta en el sumario, pero ese dato no había sido proporcionado por el padre del muchacho desaparecido.
O bien se conocía entre los represores que ese auto se utilizaba en los procedimientos clandestinos o directamente formaba parte de la patota que lo secuestró.
En un momento de su extensa declaración indagatoria, Luis Orozco dijo; "Yo no sabía que esos eran secuestros, para mí eran detenciones. Yo sabía que había una ley, que luego fue declarada como nula e insana, pero que a nosotros nos regía. Yo era un sumariante y los militares antes de los allanamientos me pasaban a buscar en un camión o en un jeep y me llevaban para que escribiera. En los allanamientos se secuestraba permanentemente material bibliográfico, algunos libros de Marx. Recuerdo que en la casa de la señora Lilian Videla se secuestraron armas", pero tampoco en esta oportunidad él había participado del operativo.
Ya casi para el final de su poco creíble declaración, Orozco se reservó un bocadillo para los políticos aliados del gobierno y los comunicadores: "Desde que hace dos años estoy detenido, vengo escuchando a periodistas y locutores de radio rasgarse las vestiduras respecto a las atrocidades que dicen ellos que la dictadura cometió, como si ellos no hubieran colaborado. Yo sé que muchos de los que ahora critican tendrían que callarse la boca porque en aquel entonces estaban a favor de todo lo que pasaba, porque yo no escuché ninguna crítica. Al lado de la oficina de sumarios estaba la de Personal, a cargo del comisario Morán, que luego fue diputado, senador y otros cargo más", todos durante la gestión de Adolfo Rodríguez Saá y de la mano del PJ.
El ex policía, que puso su firma en la cuestionada acta de libertad de Graciela Fiochetti, que luego apareció asesinada en las Salinas del Bebedero a manos de las fuerzas de la represión, tuvo serios inconvenientes para explicar como algunos documentos que aparecían con su firma él sostiene que no los hizo o que los firmó sin haberlos leído.
Explicó que su pase a Informaciones como sumariante porque se desempeñaba en igual tarea "en comisaría primera y tenía cierta habilidad para redactar y escribir a máquina. Yo trabajaba en la Primera, que quedaba en Lafinur y Julio A Roca y que luego fue trasladada a Balcarce y Rivadavia. Yo en ese entonces vivía en 25 de Mayo y Mitre", apuntó y luego aseguró que a "las preguntas las hacía Ricarte y yo solo era un escribiente supeditado a Becerra, a Pérez, a Ricarte, a Calderón. Respecto a las actas de libertad no había una persona fija ni un organismo específico que se dedicara a las actas de libertad, por lo que se han hecho actas de libertad en Informaciones, en comisaría cuarta y en la segunda".
"Respecto al acta de libertad que a mí me ha costado la libertad" dijo refiriéndose a la orden falsa que le hicieron firmar a Fiochetti, "creo que ha sido una maniobra de no se quién, porque por acá han pasado otros que han firmado actas de libertad y están libres", señaló abriendo el abanico de posibilidades, entre las que dejó ver que una de esas podría haber empezado a partir de la declaración del su ex compañero de Informaciones Jorge Hugo Velázquez.
Si bien reconoció que la firma era suya, negó también que él la hubiera confeccionado e hizo una serie de argumentos basados en los formatos, las tintas y las máquinas de escribir que no convencieron a nadie.
Orozco, que ayer dijo que a Pla lo vino a conocer cuando lo detuvieron, negó que en los interrogatorios hayan sido supervisados por el entonces subjefe de la policía y capitán del Ejército. "El encargado de los interrogatorios era el oficial Ricarte. Arce dijo acá que yo le había tomado declaración en el Comando, pero la verdad de eso no me acuerdo, porque yo trabajaba con personal militar solo en los allanamientos, y me limitaba a consignar lo que ellos me dictaban. A Pla nunca lo vi en los interrogatorios", aseguró.
"El acta de libertad yo la firmé porque era mi trabajo. Hoy lo pensaría. Sin embargo yo he firmado actas de libertad de gente que no está desaparecida", argumentó ante una pregunta del abogado querellante.
"¿Recuerda la hora y la fecha del acta?", le consultó Enrique Ponce, a lo que Orozco respondió: "21 de septiembre de 1976 a las 19 horas", contestó Orozco,
"¿Por qué no coincide fecha y hora del acta, con la fecha y la hora asentada en el legajo?", repreguntó el abogado a lo que el imputado respondió: "Yo no se qué hizo la persona que tenía que asentar la fecha en los legajos, si lo anotó mal a propósito, si se equivocó, yo no lo sé...".
Lo que si reconoció es haber participado en la inhumación de dos cadáveres NN, uno de ellos perteneciente a Graciela Fiochetti. "Cuando llegamos a la morgue había un olor terrible que casi impedía entrar, debido a la descomposición de los cadáveres. Nos volvimos y el oficial Severo Torres pasó por los Bomberos y retiró dos máscaras que, luego nos dimos cuenta, no servían. En el corralón municipal nos entregaron dos cajones y en la morgue el señor Rivero con otro más colocaron los cuerpos en los ataúdes. Los sobres tenían órdenes del Comando para el director del Registro Civil y para la municipalidad para asentar las sepulturas. Yo no sospeché nada raro, porque para mí eso era normal, eso era mi trabajo".
En las declaraciones tomadas en fechas distintas a Juan Cruz Sarmiento y Catalina Garraza hay una distancia abismal en la información proporcionada por los detenidos, lo que indica que solo hubo una forma de haberselas arrancado a la confesión: mediane la tortura. Allí también está su firma como sumariante. "Por lo que se ha dicho en este juicio puede dar para pensar que el cambio en las declaraciones obedeció a torturas", reflexionó Orozco, pero negó que en su presencia ningún detenido haya sido víctima de malos tratos.
"¿Qué recuerda del Operativo en el que muere Cobos?", preguntó Ponce, "Lo que se dijo días después, porque yo de esa causa no participé", contestó esquivo el sumariante Orozco. "Si no participó de esa instrucción ¿cómo es que su firma está al pié de una inspección ocular efectuada el día 23 de septiembre de 1976 a las dos y media de la mañana, en el lugar donde se produce el enfrentamiento, donde muere Cobos y son detenidos Ledesma y Sarmiento?", "Es mi firma, pero yo no participé" aseguró Orozco, al igual que con el acta de libertad de Graciela Fiochetti.
Otra situación que el ex cabo no pudo explicar es como sabía que el auto que había "levantado" a Pedro Ledesma era de color borravino, ya que consta en el sumario, pero ese dato no había sido proporcionado por el padre del muchacho desaparecido.
O bien se conocía entre los represores que ese auto se utilizaba en los procedimientos clandestinos o directamente formaba parte de la patota que lo secuestró.
En un momento de su extensa declaración indagatoria, Luis Orozco dijo; "Yo no sabía que esos eran secuestros, para mí eran detenciones. Yo sabía que había una ley, que luego fue declarada como nula e insana, pero que a nosotros nos regía. Yo era un sumariante y los militares antes de los allanamientos me pasaban a buscar en un camión o en un jeep y me llevaban para que escribiera. En los allanamientos se secuestraba permanentemente material bibliográfico, algunos libros de Marx. Recuerdo que en la casa de la señora Lilian Videla se secuestraron armas", pero tampoco en esta oportunidad él había participado del operativo.
Ya casi para el final de su poco creíble declaración, Orozco se reservó un bocadillo para los políticos aliados del gobierno y los comunicadores: "Desde que hace dos años estoy detenido, vengo escuchando a periodistas y locutores de radio rasgarse las vestiduras respecto a las atrocidades que dicen ellos que la dictadura cometió, como si ellos no hubieran colaborado. Yo sé que muchos de los que ahora critican tendrían que callarse la boca porque en aquel entonces estaban a favor de todo lo que pasaba, porque yo no escuché ninguna crítica. Al lado de la oficina de sumarios estaba la de Personal, a cargo del comisario Morán, que luego fue diputado, senador y otros cargo más", todos durante la gestión de Adolfo Rodríguez Saá y de la mano del PJ.
(Fuente:Rdendh-Gustavo Senn).
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