27 de junio de 2009

CASO LABOLITA - ELECCIONES: PROPUESTA DE CONSIGNAR AUSENTE POR DESAPARICIÓN FORZADA.

Piden perpetua para los militares acusados por el "Caso Labolita"
Tanto la fiscalía como la parte querellante pidieron ayer prisión o reclusión perpetua para los dos militares que fueron juzgados oral y públicamente por la desaparición del militante peronista Carlos Labolita.
Durante más de ocho horas de alegatos, dos abogados querellantes y un fiscal pidieron ayer reclusión o prisión perpetua para el general de brigada Pedro Pablo Mansilla (77) y el coronel Alejandro Guillermo Duret (56), quienes están siendo juzgados desde el 26 de mayo por la desaparición de Carlos Labolita (24).
Alrededor de las 20, el fiscal general federal Daniel Adler terminó de formular el último de los alegatos y requirió prisión perpetua para ambos militares más inhabilitación absoluta y perpetua por los delitos de "homicidio calificado por alevosía, torturas agravadas y privación de la libertad agravada".
La jornada -que tuvo dos cuarto intermedio- se había iniciado cerca de las 10, cuando el abogado de la familia Labolita, en un alegato de cuatro horas, solicitó reclusión perpetua en cárcel común para dos militares imputados por la desaparición del militante peronista, ocurrida en Las Flores en abril de 1976.
Por su parte, el representante de la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense, también ante el tribunal pidió para los imputados Mansilla y Duret reclusión perpetua y que además se revoque el beneficio de arresto domiciliario para Mansilla.
"Por considerar que quedó comprobado a lo largo del juicio que Carlos Labolita, fue secuestrado, torturado, desaparecido y luego asesinado pido reclusión perpetua para Mansilla y Duret, y que la cumplan en una cárcel común", sostuvo en su alegato.
El abogado también manifestó que "a lo largo de este juicio quedó comprobado que Labolita fue asesinado, sí tenemos certeza que lo mataron pero no cómo lo mataron. Si lo mataron con algunos de los medios o métodos que los militares utilizaban".
"Pedro Mansilla debe responder -prosiguió el abogado- ya que en esa época era el jefe de zona y el jefe del regimiento de Azul, fue el responsables de todo lo que sucedía en su zona, de la comisaría de Las Flores y de la policía. Quedó comprobado que todos respondían a sus órdenes".
"A Carlos Labolita cuando lo trasladan de Las Flores a Azul y los policías le entregan a Labolita esposado y encapuchado, sabían que lo iban a matar por que en ningún momento (el coronel) Duret, que es recibido por él, pide que le saquen las esposas. A los cinco días que a Labolita lo llevan a su casa para requisar su casa seguía esposado".
En su alegato también afirmó que "en este juicio está comprobado por testigos y no por dichos que cuando fueron a detener (24/3/1976) en forma ilegal al padre de Labolita y detuvieron (25/4/1976) a Carlos Labolita (hijo) estaba presente Duret".
"Quedó comprobado en la declaración por los propios policías que llevaron a Labolita de Las Flores hasta el regimiento de Azul, que fueron perseguidos por un Renault Blanco. El mismo auto que la esposa de Labolita dijo que conducía Duret el día que llevaron a Labolita a la casa y la requisaron", señaló el letrado.
También dijo que "quedó demostrado que Labolita fue torturado durante cinco días, en las declaraciones de su esposa, madre y hermanas, ya que lo vieron el día en que una comisión de personas de civil, en la que se encontraba Duret, llevaron a Labolita a la casa para requisarla, buscando armas".
"Labolita estaba esposado, encapuchado y con signos importantes que demostraban que había sido maltratado. Carlos Labolita le dijo a su madre: 'No te preocupes, estoy bien, hace 5 días que estoy en la parrilla'", relató el abogado en la audiencia.
"A lo largo de este juicio, quedó demostrado que Labolita fue secuestrado en forma ilegal por ser un militante peronista. Quedó demostrado que era investigado de antes del 24 de marzo del '76, en que se produjo el golpe militar", aseguró.
Además "quedó demostrado con papeles que Carlos Labolita fue detenido por orden de Mansilla y éste a su vez por haber recibido orden de sus superiores. Quedó demostrado por Mansilla que (Labolita) fue detenido por ser elemento subversivo".
El abogado junto con su pedido de penas solicitó "que se inicie una causa al militar Edgardo Calvi, quien era el II comandante de la Brigada de Tandil, por mentir en este juicio oral, cuando en su momento declaró en primera instancia otros hechos que no condicen con los que dio en este juicio. Por desmemoriado, no acordarse de nada y no saber qué ocurrió en esa época".
"Lo mismo pido para los militares Onell y Rabazano, por falso testimonio, ocultar información y manifestar que no se acuerdan nada", puntualizó.
El juicio continuará el martes con los alegatos de la defensa


El general retirado se negó a declarar y volvió a la Cárcel común de Marcos Paz
Los abogados de Ignacio Aníbal Verdurapresentaron “pruebas” por escrito

Con un saco cuadrillé color beige, salió del Juzgado Federal de Azul y fue subido nuevamente al camión celular, Ignacio Aníbal Verdura para ser trasladado a la cárcel común de Marcos Paz. El ex jefe del Regimiento local durante los primeros años de la última dictadura realizó hoy una presentación formal frente al Juez Juan José Comparato. Sus abogados entregaron más de cincuenta páginas encarpetadas aportando pruebas y datos sobre aquellos años. Pero no respondió preguntas, de la misma manera que lo hicieron quienes lo precedieron en la indagatoria por la causa de Monte Peloni (Grosse, Leites y Ferreyra).
Ignacio Aníbal Verdura, saliendo del Juzgado Federal de Azul. Foto: Carlos Ramírez

La declaración indagatoria prevista para las diez de la mañana de hoy se retrasó entre media hora y cuarenta minutos. Afuera del Juzgado, sólo 6 personas, tres de ellas ex detenidos desaparecidos que estuvieron en Monte Peloni seguían de cerca la indagatoria, que no fue extensa y duró poco más de una hora, ya que se limitó a cuestiones formales. Alrededor de las 11.30, sus abogados salieron del recinto y fueron hasta el hotel donde se alojan, aparentemente para preparar algún tipo de presentación o pedido de excarcelación que aún no se dio a conocer. Pero cuando volvieron, lo hicieron con un paquete con sandwiches y una gaseosa que le entregaron a Verdura antes de que sea nuevamente subido al transporte que lo lleva hacia la cárcel donde se encuentra alojado desde la semana pasada.
Previamente, un médico de Policía revisó al general retirado, como un procedimiento de rutina que se exige desde el Servicio Penitenciario.A partir de ahora Comparato tendrá un plazo de diez días para determinar la situación procesal de Verdura, también en estos días deberá definir que ocurrirá con Leites y Grosse, los primeros que tuvieron su indagatoria en Azul. Omar Ferreyra también el martes pasado.

a 33 años de su desaparición
Labolita: cerca de la justicia
El joven militante era amigo de Cristina y Néstor Kirchner. Acaban de pedir reclusión perpetua para un general y un coronel. El Estado, querellante.
por Martina Noailles
Padre y esposa. Esperan justicia por el secuestro ocurrido en 1976, poco después del golpe de Estado.


Justicia. Desde el día que se llevaron a su marido, hace 33 años, Gladis D’Alessandro espera que los responsables de la desaparición de Carlos Labolita estén tras las rejas. Hoy está más cerca. La querella acaba de pedir reclusión perpetua para el general retirado Pedro Mansilla y el coronel Alejandro Duret, los únicos dos represores que están siendo juzgados por el secuestro, las torturas y la desaparición de este joven de Azul, que fue amigo y compañero de militancia de Néstor Kirchner y su esposa, la presidenta Cristina Fernández. La pareja fue de los últimos que vieron con vida a “Carlitos”, como lo recuerda Gladis.

Labolita fue detenido el 25 de abril de 1976 en su casa paterna de Las Flores y fue trasladado al Regimiento de Azul, a cargo del entonces teniente coronel Mansilla. El jefe de Inteligencia de esa jurisdicción militar era Duret, quien al momento de ser detenido en 2006 aún se hallaba en actividad.

Gladis vio por última vez a su marido el 1 de mayo de ese año, cuando una patota lo llevó a su casa en busca de una libreta de direcciones que no existía. “Hace cinco días que me tienen en la parrilla”, llegó a decirle Carlos a su mujer. “Estaba encapuchado, descalzo, esposado a la espalda y con terribles signos de haber sido torturado”, recordó Gladis cuando brindó testimonio ante el tribunal oral en Mar del Plata que en pocos días dictará sentencia.

–¿Cómo vive este juicio?
–Estamos esperando que se resuelva como corresponde. Después de esperar tantos años, exigimos que estos represores vayan a donde tienen que ir, a cárcel común y efectiva; y que desaparezca el beneficio de la domiciliaria.
–¿Cómo es tener a Mansilla y a Duret a un metro de distancia?
–Es una forma de decir acá están. Pero verles las caras a los que desaparecieron a nuestros familiares, tenerlos enfrente y tratando de defenderse de lo indefendible es terrible. Ponen cara de viejos buenos, pero lo que pasó demuestra otra cosa. Treinta mil desaparecidos, alguien lo hizo.
–¿Cree que debería haber más represores sentados en el banquillo de los acusados?
–Sí. Por ahí pasaron policías y militares que son responsables desde el primero hasta el último. Están en el juicio las dos caras visibles, el jefe del Regimiento y el que estaba a cargo de la represión en Las Flores. El resto de la patota funcionó en las sombras, no sabemos exactamente quiénes son. Nosotros no tuvimos la posibilidad que ellos están teniendo hoy, que los juzguen a cara descubierta.
–¿Qué significa que el Estado, a través de la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense, sea querellante en el juicio?
–Es importante. Creo que el Estado debe hacerse cargo de lo que ocurrió, de su responsabilidad en el terrorismo de Estado. Presentarse como querellante es una manera de hacerse cargo.
–Usted fue amiga de Néstor y Cristina Kirchner. ¿Qué piensa de sus políticas de derechos humanos?
–A pesar de la lentitud y de que tendría que haber más juzgados, vamos a llegar a que todos los represores estén presos si la sociedad toda se compromete a que sin verdad y sin justicia no podemos seguir adelante. El de mi marido es sólo un caso de los miles de desaparecidos. Yo creo que deberían juntarse todos los casos y hacer los juicios por zona o por centros clandestinos. En Las Flores tuvimos un centro y sus responsables deberían ser juzgados por todos los secuestrados y torturados que pasaron por allí.
–La querella pidió que los Kirchner sean testigos de este juicio pero el tribunal lo rechazó. ¿Qué podrían aportar al proceso?
–Entre las últimas personas con las que nosotros estuvimos antes de que se llevaran a Carlitos fue con Cristina y Néstor porque manteníamos una relación personal. Por eso se pidió que testimonien en el juicio. Éramos muy amigos. Néstor fue uno de los últimos que vieron con vida a Carlitos.
–¿Siente que llegó la justicia?
–Es difícil explicar lo que siento... Justicia completa sería saber dónde está Carlitos. Ningún castigo nos va a conformar por lo terrible que nos pasó. Nos destrozaron. Yo hasta hoy trato de salir adelante todos los días. Porque nos castigó la dictadura, pero también la democracia con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Recién hace 4 años pudimos retomar este juicio y llegar hasta aquí.


ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES
Una de las funciones del Estado es preservar la verdad. Por ello las planillas electorales deben reflejar la irrefutable verdad deplorada por el Estado argentino y sus habitantes de la desaparición de miles de personas, criminalmente arrancadas con vida y por la fuerza de sus hogares, lugares de trabajo, de estudio o de la vía pública y, cuyo destino no fue aún revelado. Borrarlas del padrón -o computarlas como “ausentes” en los actos eleccionarios- ignora la historia que exige recordar nuestra sociedad.
El domingo 28 de junio de 2009, a pesar de reiterados pedidos de los organismos de Derechos Humanos a los legisladores, los 30 mil detenidos desaparecidos tendrán asignada una mesa para votar y-o serán nombrados autoridades de ellas. En consecuencia, su ausencia forzada por un delito cometido por el estado terrorista, se computará por el Estado democrático como infracción a la ley electoral por parte de quienes padecieron ese delito.
Por la memoria y la verdad, por ¡Nunca Más a la desaparición! persistimos en demandar que se consigne la figura jurídica: ausente por desaparición forzada al lado del nombre de cada detenido desaparecido a partir de los próximos padrones electorales y para siempre.
Asociación Anahí
Asociacion de ex-detenidos desaparecidos
Comision DDHH del HOspital Posadas

Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo CADeP

Herman@s de desaparecidos por la verdad y la justicia

Madres de plaza de Mayo-Linea Fundadora
ladh
Barrios x memoria y justicia Almagro-Balvanera

Serpaj
Uniòn por los Derechos Humanos La Plata.
(Fuente:Rdendh).

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