Tormentos a los reclusos en la Unidad Penal 17, en Candelaria.
Seis presos políticos de la última dictadura declararon este martes en el juicio oral y público que se le sigue a los ex agentes penitenciarios Rubén “Lobo” Gómez y José María Cuenca, quienes están acusados de aplicar tormentos a los reclusos en la Unidad Penal 17, en Candelaria.- La jornada se caracterizó por las escasas preguntas de los defensores.
- Carlos Alberto Souriau, de 62 años, recordó que era un próspero empresario dedicado al abastecimiento de carne cuando fue detenido el 18 de octubre de 1977 por un grupo de encapuchados que lo llevaron a un sótano de la Jefatura de Policía. “Yo no militaba políticamente en esa época y creí que no me iba a pasar nada”, contó.
- Jorge González, que ahora tiene 55 años, militaba en la Juventud Peronista y fue capturado en la casa de Enrique Igor Peczak, adonde había buscado refugio porque su casa había sido allanada. Sobre su paso por la Unidad Penal 17 dijo que “yo era uno de los presos más golpeados por las noches, durante las guardias de Cuenca y Gómez.
- Juan Piñeiro (71) se presentó solo ante Gendarmería cuando se enteró que lo buscaban por su militancia en la juventud peronista y en un gremio. “En Candelaria, a la noche entraban los guardias y preguntaban tu nombre en voz baja y si estabas en la lista te engrillaban y sacaban para torturar”, contó. Y recordó que los tormentos finalizaron en forma coincidente con el desembarco de una comisión de la Cruz Roja Internacional y de Derechos Humanos en la cárcel.
- Julio Hipler, que tiene dos hermanos desaparecidos durante la dictadura militar.
- “Cuando sacaban a la gente para golpearla se escuchaban gemidos, gritos y era imposible dormir” .
- En octubre de 1976, Francisco Osvaldo Solís tenía 24 años y trabajaba con una camioneta como taxiflet. Contó que gente de civil pero fuertemente armada lo llevó hasta la Jefatura de Policía y allí comenzaron a preguntarle por una mujer que él jura no haber visto nunca. Incluso le mostraron cómo funcionaba la picana eléctrica. Dijo que Gómez y Cuenca les hacían hacer salto rana con una maceta y que a consecuencia de ello actualmente tiene problemas en la columna vertebral. “Ellos dos estaban en las guardias terroríficas”, aseguró casi al borde del llanto.
“No sabía cómo iba a salir de ese calvario y a la vez tampoco sabía por qué estaba privado de mi libertad”, agregó.
- Alipio Cardozo, tuvo un breve paso por la cárcel de Candelaria. “Estuve menos de un mes pero me sacaron siete veces para golpearme. Llegué a orinar sangre y aún así no recibí atención médica”, agregó quien por entonces era sindicalista en el Alto Paraná.
(Fuente:Rdendh-noticiasdel6.
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