El Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires rechaza la designación de Palacios
Finalmente, Mauricio Macri designó al "Fino" Palacios como Jefe de la Policía Metropolitana, a pesar de las promesas del Macrismo que implicaban la creación de un cuerpo policial moderno y una conducción intachable y profesional.
Su designación es otro eslabón en la cadena que se encuentra construyendo el Gobierno de la Ciudad para la policía local. Esta designación se suma a la posibilidad de que militares ingresen a la Policía Metropolitana, a que sus miembros no tengan el secundario terminado y al veto de la ley que creaba un organismo de control para esa fuerza.
La designación fue confirmada tanto por el Jefe de Gobierno como por el Ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro. Cabe aclarar que no se conoce, hasta ahora el Decreto de designación, entre otras cosas porque la página web del GCBA, desde que cambió la gestión en la Ciudad, es más lenta y al Boletín Oficial es imposible acceder (y si se logra acceder, tampoco se lo puede consultar porque los decretos son publicados tardíamente). Esta práctica denota -además- la falta de transparencia de esta gestión.
Entre los documentos destacados se encuentra la denuncia a la UCEP, el organismo del Gobierno de la Ciudad que amenaza y golpea a las personas en situación de calle: “En la gestión actual, encabezada por Mauricio Macri, en particular desde mediados de 2008, se tomó conocimiento y se tornó mucho más visible el accionar de un grupo de empleados del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aries que actúan en horas de la noche, desalojando a la fuerza, con amenazas y golpes, a personas en situación de calle que duermen en algún lugar de la ciudad”.
Desde una mirada que pone su objetivo en los derechos humanos la designación de Palacios causa absoluta preocupación. Si bien es cierto que no tiene impedimentos legales para ser el Jefe de la fuerza en tanto no reviste en su contra ninguna condena judicial ni fue exonerado de la Policía Federal sus antecedentes demuestran que no configura el modelo de policía que la Ciudad debería tener en cumplimiento de la normativa internacional, la Constitución Nacional, la Constitución de la Ciudad y particularmente la Ley 2894.
Por ello, este Observatorio se conforma con el objetivo de conseguir el cumplimento de las obligaciones constitucionales en la Ciudad, principalmente en relación con los grupos más vulnerables.
Su designación se realizó de forma inconsulta, con todo el arco opositor en contra y enfrentando la opinión de reconocidos actores de la sociedad civil y organizaciones de derechos humanos.
El "Fino" Palacios es cuestionado por Memoria Activa por encubrimiento comprobado en la investigación del atentado en la AMIA. También está involucrado judicialmente en el asesinato de cinco personas fallecidas como consecuencia de la brutal represión del 20 de diciembre de 2001 en la Ciudad de Buenos Aires, Ciudad que ahora tiene la obligación de cuidar. Además, se denunció su complicidad con uno de los imputados del secuestro de Axel Blumberg. Y, como si fuera poco, es cuestionado por su turbia relación con la barra brava de Boca Juniors mientras era jefe de seguridad de ese club cuándo Mauricio Macri lo presidía.
El "Fino" Palacios es cuestionado por Memoria Activa por encubrimiento comprobado en la investigación del atentado en la AMIA. También está involucrado judicialmente en el asesinato de cinco personas fallecidas como consecuencia de la brutal represión del 20 de diciembre de 2001 en la Ciudad de Buenos Aires, Ciudad que ahora tiene la obligación de cuidar. Además, se denunció su complicidad con uno de los imputados del secuestro de Axel Blumberg. Y, como si fuera poco, es cuestionado por su turbia relación con la barra brava de Boca Juniors mientras era jefe de seguridad de ese club cuándo Mauricio Macri lo presidía.
Palacios es el fruto del triunfo de una interna de la Policía Federal Argentina, que los porteños debemos soportar. Es conocido como un funcionario que defiende los métodos represivos de forma franca y sincera. En el año 2003 publicó el libro "Terrorismo en la Aldea Global" en la editorial de la Policía Federal. y en el capítulo "Guerrilla marxista en los 60 y 70", señala que "la Argentina era el teatro de operaciones de los revolucionarios marxistas que sembraron violencia y terror en la ciudadanía". Para relatar el golpe de Estado del '76 dice: "La guerrilla no decrece y un nuevo movimiento militar toma el poder (Proceso de Reorganización Nacional), durante el cual el combate contra la guerrilla se intensificó".
Denominar el terrorismo de estado y las innumerables violaciones a los derechos humanos cometidos en la dictadura miliar como "combate contra la guerrilla" es una visión que no puede ser aceptada en nuestro país. Teniendo este pensamiento y esta impronta ideológica, es muy fácil imaginar qué tipo de policía quiere para nuestra ciudad: represiva; persecutoria de los "diferentes", de los más vulnerables, despreciando las garantías constitucionales del debido proceso; arbitrariedad y abuso policial, etc.
Nada más lejos de una policía que debe garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y el respeto por los derechos humanos.
(Fuente:Rdendh).
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