María Herminia Brenta de Erro. Una vida de lucha, solidaridad y compromiso"Lógico que voto a Mujica. ¿A quién voy a votar, si no?"
En su casa solariega de La Paz, la viuda de Enrique Erro, con más de 90 años, desgrana recuerdos de su azarosa peripecia vital junto al incansable luchador. Los comienzos de Erro en política, la prisión en Argentina, el exilio en Francia, la vida familiar, son evocados con una lucidez envidiable.
Por Julio Guillot

"Mi marido no transigía". "Vinieron las diferencias y él dejó el Ministerio (de Industrias y Trabajo) y se separó del Partido".

Poco antes del golpe de Estado. Michelini le dijo a Erro: "Ni te muevas (de Buenos Aires), porque allá está que explota todo".

Con Herrera. El caudillo nacionalista decía: "Precisaría seis Erros, pero tengo sólo uno".

No bien llegamos a la calle Dr. Andreón, somos recibidos por la ex nuera de Erro, Blanca Alvez Arévalo (primera esposa de su hijo Enrique) y sus nietas (bisnietas, por tanto, de doña Herminia) Laura, de siete años, y Sara, de uno.
En seguida pasamos al estar, donde nos invade la calidez y cordialidad de esta mujer excepcional. María Herminia Brenta Rosa es hermana de Juan José Brenta, reconocida figura del teatro y la ópera, y es asimismo parienta de la no menos célebre bailarina Hebe Rosa. En la fachada de la casa luce una inscripción donde consta que allí vivió Enrique Erro.
--¿Siempre vivió en esta casa?
--Prácticamente sí. Esta casa la construyó mi padre, y aquí nacimos mi hermano y yo. Me casé en el 43. Al principio no vivíamos aquí, pero veníamos muy a menudo con Erro para cuidar a mi madre enferma, hasta que nos quedamos a vivir en esta casa después que murió mi madre.
--La Paz en particular y todo Canelones fue tradicionalmente un bastión colorado. ¿Su familia era de origen colorado?
--Ah no. Los Rosa y los Brenta eran blancos. Hoy, por el lado de los Rosa estamos todos en el Frente, salvo un par de primos que siguen siendo blancos; y bueno, allá ellos. Y la familia de mi marido, por el lado de mi suegro también, todos blancos.
--Sé que ahora usted adhirió a la candidatura de Mujica.
--¡Lógico! ¿A quién voy a acompañar si no?
--Cuando se casaron, ¿Erro ya tenía militancia política?
--Ya empezaba, sí cómo no. Y antes de casarnos también. Nos conocimos muy jóvenes... Tuvimos once años de noviazgo, como era normal entonces, y Erro ya militaba en política. En aquellos años había que asegurar un porvenir para fundar una familia, así que esperamos, fuimos preparando todo el ajuar. Él trabajaba en la OSE y en un estudio jurídico.
--¿La primera participación electoral de Erro fue en el 58 o antes?
--Antes. Él empezó con Arrillaga Safons, en la lista 4. Después, a raíz de diferencias políticas, fundó la 41. Y de ahí siguió dentro del Nacionalismo hasta que lo abandonó a principios de los sesenta, y en el 62 fundó la Unión Popular. En las elecciones del 58 fue electo diputado, y al asumir el gobierno blanco fue designado ministro de Industrias y Trabajo. Me acuerdo que Herrera decía: "Precisaría seis Erros, pero tengo sólo uno". (Se ríe). Como sabés, en el Ministerio duró poco, cerca de 10 u 11 meses. Porque como empezó a llevarle la contra al gobierno en todo, además del lío del azúcar con los acaparadores, que Erro los perseguía y ellos se pusieron de punta, tuvo que dejar el Ministerio. Mi marido no transigía en eso, vinieron las diferencias y él dejó el Ministerio y se separó del Partido.
--Bueno, doña Herminia, volvamos al 73, cuando Bordaberry dio el golpe porque el Parlamento no votó el desafuero de Erro. Ustedes pudieron irse a la Argentina antes del golpe.
--Dio la casualidad de que Erro estaba invitado hacía ya tiempo a dar una conferencia en Rosario de Santa Fe, por el doctor Zanetti que era bibliotecario de Biblioteca Públicas, igual que Erro. Porque olvidé decirte que Erro dejó la OSE cuando hizo la suplencia de López Gutiérrez en el Parlamento. López Gutiérrez se fue tres meses a Europa y ahí Erro, en tres meses, hizo tanto como el diputado titular en tres años. Así que cuando llegaron las elecciones, el otro no se presentó y Erro salió diputado. Ahora, volviendo al golpe del 73, Erro había sido invitado a dar una conferencia en Rosario, y después, cuando ya tenía el pasaje para volver a Uruguay por Aliscafo, a las once de la mañana llegó.
Juan Chenlo, el secretario de la agrupación en ese momento, a decirle que la cosa estaba muy fea, que no se moviera de Buenos Aires. A las siete de la tarde, llega Michelini y le dice: "Ni te muevas, porque allá está que explota todo. Yo me voy mañana a las ocho porque se reúne la Asamblea General y tengo que hablar". Y allí estuvieron hablando los dos sobre la situación. Pero Michelini ni llegó, quedó allá también porque a las cinco de la mañana se produjo el golpe; estaba también Gutiérrez Ruiz, que se salvó aunque unos años después, ya sabemos lo que pasó con él y con Michelini. Y ahí se quedó Erro a pedido de los de acá.
--¿Usted estaba con él en Argentina?
--Sí. Vivíamos en Argentina, en Martínez, una localidad de las afueras de Buenos Aires, con Blanca, mi nuera, y mi nieta Tania que era chiquita, porque mi hijo Enrique estaba preso acá. Pero al tiempo, mi marido también fue detenido y estuvo dos años preso en Argentina. La cosa fue así. Cuando Erro tenía que hacer algún trámite en Argentina, tenía que ir a hablar con un comisario de la Federal, un tal Gatei; iba a menudo para hablar por gente que llegaba de acá huyendo y que había que ubicar y proteger. Y un día Gatei lo llamó por teléfono y le dijo que tenía que hablar de un asunto muy importante. Mi marido fue enseguida, y cuando llegó, este comisario le dice: "tengo que darle una mala noticia: usted está detenido". Erro protestó y preguntó por qué; y resulta que era una orden de la Presidencia (ya estaba Isabelita, la "Perona"). Y de ahí, fue a la cárcel de Villa Devoto. Estuvo ahí, hasta que lo pasaron a otra y después al Chaco. Ahí iba yo a verlo con Tania, nuestra nieta, que tenía tres años. Cada 15 días podía ir a la visita, y te daban dos o tres días para verlo. Yo no podía hacer un viaje de 18 horas en ómnibus para estar dos días, entonces juntaba las dos visitas del mes y me quedaba seis días en una pensión. Tania era muy pegada al abuelo, y siendo una niña muy sana, de pronto empezó a tener problemas respiratorios, de bronquios; y el pediatra que la atendía me dice un día: "señora, ¿ustedes tienen algún problema familiar? Porque la chica es perfectamente sana...". Yo le conté la situación que estábamos viviendo, con mi hijo (el padre de la niña) que había estado preso en Uruguay y en ese momento estaba refugiado en Francia, y mi marido (el abuelo que había hecho las veces de padre) preso en el Chaco. Entonces el pediatra empezó a tratarla de otra manera, teniendo en cuenta las causas emocionales de los trastornos respiratorios, y me dijo que hiciera cualquier sacrificio para llevarla por lo menos una vez por mes a ver al abuelo. Y a partir de entonces la chica empezó a mejorar.
--¿Cuánto tiempo estuvieron ustedes en esa situación?
--Erro estuvo 21 meses preso. Y cuando salió se fue a Francia, donde ya estaba Enrique.
--¿Usted se fue con él?
--No, no. Me fui después porque antes tuve que vender la casa de Martínez. Al irnos a la Argentina habíamos vendido unos terrenos que teníamos en la playa, acá en Uruguay, para comprar la casa de Martínez, una casita muy linda con jardín. Bueno, hubo que venderla de apuro cosa de llevar algo de dinero para empezar allá, en Francia.
--Se fueron en calidad de refugiados.
--Sí, igual que mi hijo que ya estaba en París. Y en Argentina nos habíamos instalado también como refugiados, porque cuando llegamos a Buenos Aires, todavía no había dictadura militar. Nosotros nos fuimos de acá en el 73, y el golpe de Estado de Videla fue en marzo del 76; y un año después, en marzo del 77, nos fuimos para Francia. Volvimos en el 2004.
--¿De Francia volvieron en el 2004?
--Definitivamente, sí. En el 88 u 89, por ahí, fue que empezamos a viajar, a venir periódicamente, hasta que después nos vinimos del todo. Ya hace cinco años que estamos acá. Pero Enrique ya se había vuelto antes.
--¿Cómo fue la vida en Francia? ¿Qué hacía Erro allá?
--Allá se vinculó, en una especie de sociedad, con las Iglesias Ecuménicas. Ahí estaba el pastor Emilio Castro, uruguayo, y el Tito Iznardi. Ellos editaban un diario del Ecumenismo, y allí Erro escribía artículos sobre la realidad latinoamericana, sobre las dictaduras. Las Iglesias le daban un sueldo y con eso nos íbamos arreglando; teníamos vínculos con Mitterrand, que nos ayudó mucho. Por otro lado, mi nuera hizo un curso de francés para después hacer un curso de tres años de asistente social, y cuando se recibió, obtuvo un empleo. Así podíamos vivir. Yo me encargaba de la casa, nunca tuvimos empleada, así que yo era la que limpiaba, ordenaba, cocinaba y me ocupaba de Tania. Esa es la historia familiar. Tania estudió medicina; ahora es médica pediatra y trabaja en Hospital de Las Piedras. Es la madre de Laura y Sara, mis bisnietas. Laura, de siete años, hace danza con Hebe Rosa.
--Entonces, en el 2004 ya pudieron votar.
--Ah sí, votamos a Tabaré. Pero ya en el 99 yo había venido a votar; y en el 2009 estamos con Mujica, como no podía ser de otra forma.
LA VISION DE UN FAMILIAR
La ex nuera de Erro, Blanca Alvez Arévalo, fue asistente social en Francia durante más de 20 años. Vivió siempre junto a sus suegros y aún sigue viviendo con María Herminia.
-Yo fui la primera esposa de Enriquito. Hace poco gané uno de los premios de los Fondos Concursables con un libro, "Para Laura", en el cual le cuento mis vivencias a mi nieta mayor. Y ahora me decidí a escribir un libro sobre Erro. No desde el punto de vista político, pues ya se ha escrito bastante desde ese ángulo, sino desde la visión de un familiar que vivió con él hasta su muerte, rescatando el perfil humano de Erro. Pienso publicarlo antes de las elecciones.
Mujica, discípulo de Erro
--Mujica también es de origen blanco, y tengo entendido que Erro era un referente para él. ¿Es así?
--Ah sí, sí. La mamá de Mujica era del Comité de damas de la agrupación de la lista 41, y tenía un club en Paso de la Arena, de donde son oriundos ellos. Yo a Pepe lo conocí cuando él tenía 16 ó 17 años; yo creo que ni votaba cuando lo conocí. Y de ahí, él siempre dijo que se había formado al lado de Erro y que por eso seguía la línea de Erro. Hace poco estuvieron él y Lucía aquí, y él miraba todo, aquí y allí, y decía: "para mí esta casa es un templo", porque claro, siempre lo consultaba a Erro; venía a casa a hablar con mi marido, y salía de casa con las cosas claras. Fue una relación muy importante, muy estrecha.
LA PRISION DE MUJICA Y EL CALVARIO DE SU MADRE
--Y cuando Mujica empezó a aparecer en los diarios sindicado como tupamaro...
--Imaginate, todos estábamos con pena y con temor de que pudiera pasar algo más grave, que no pasó porque las circunstancias no lo quisieron. Recuerdo a la madre de Mujica, pobre, siempre llorando, porque iba a averiguar dónde estaba el hijo, le decían que en Tacuarembó, llegaba a Tacuarembó y le decían: "ah no, lo trasladaron a Treinta y Tres", y allá marchaba a Treinta y Tres, y "lo pasaron para Rocha"... Y así, gastando lo que no tenía en pasajes y sin poder dar con el hijo. Fueron momentos terribles para ella y para todos los que la rodeábamos.
--Prácticamente sí. Esta casa la construyó mi padre, y aquí nacimos mi hermano y yo. Me casé en el 43. Al principio no vivíamos aquí, pero veníamos muy a menudo con Erro para cuidar a mi madre enferma, hasta que nos quedamos a vivir en esta casa después que murió mi madre.
--La Paz en particular y todo Canelones fue tradicionalmente un bastión colorado. ¿Su familia era de origen colorado?
--Ah no. Los Rosa y los Brenta eran blancos. Hoy, por el lado de los Rosa estamos todos en el Frente, salvo un par de primos que siguen siendo blancos; y bueno, allá ellos. Y la familia de mi marido, por el lado de mi suegro también, todos blancos.
--Sé que ahora usted adhirió a la candidatura de Mujica.
--¡Lógico! ¿A quién voy a acompañar si no?
--Cuando se casaron, ¿Erro ya tenía militancia política?
--Ya empezaba, sí cómo no. Y antes de casarnos también. Nos conocimos muy jóvenes... Tuvimos once años de noviazgo, como era normal entonces, y Erro ya militaba en política. En aquellos años había que asegurar un porvenir para fundar una familia, así que esperamos, fuimos preparando todo el ajuar. Él trabajaba en la OSE y en un estudio jurídico.
--¿La primera participación electoral de Erro fue en el 58 o antes?
--Antes. Él empezó con Arrillaga Safons, en la lista 4. Después, a raíz de diferencias políticas, fundó la 41. Y de ahí siguió dentro del Nacionalismo hasta que lo abandonó a principios de los sesenta, y en el 62 fundó la Unión Popular. En las elecciones del 58 fue electo diputado, y al asumir el gobierno blanco fue designado ministro de Industrias y Trabajo. Me acuerdo que Herrera decía: "Precisaría seis Erros, pero tengo sólo uno". (Se ríe). Como sabés, en el Ministerio duró poco, cerca de 10 u 11 meses. Porque como empezó a llevarle la contra al gobierno en todo, además del lío del azúcar con los acaparadores, que Erro los perseguía y ellos se pusieron de punta, tuvo que dejar el Ministerio. Mi marido no transigía en eso, vinieron las diferencias y él dejó el Ministerio y se separó del Partido.
--Bueno, doña Herminia, volvamos al 73, cuando Bordaberry dio el golpe porque el Parlamento no votó el desafuero de Erro. Ustedes pudieron irse a la Argentina antes del golpe.
--Dio la casualidad de que Erro estaba invitado hacía ya tiempo a dar una conferencia en Rosario de Santa Fe, por el doctor Zanetti que era bibliotecario de Biblioteca Públicas, igual que Erro. Porque olvidé decirte que Erro dejó la OSE cuando hizo la suplencia de López Gutiérrez en el Parlamento. López Gutiérrez se fue tres meses a Europa y ahí Erro, en tres meses, hizo tanto como el diputado titular en tres años. Así que cuando llegaron las elecciones, el otro no se presentó y Erro salió diputado. Ahora, volviendo al golpe del 73, Erro había sido invitado a dar una conferencia en Rosario, y después, cuando ya tenía el pasaje para volver a Uruguay por Aliscafo, a las once de la mañana llegó.
Juan Chenlo, el secretario de la agrupación en ese momento, a decirle que la cosa estaba muy fea, que no se moviera de Buenos Aires. A las siete de la tarde, llega Michelini y le dice: "Ni te muevas, porque allá está que explota todo. Yo me voy mañana a las ocho porque se reúne la Asamblea General y tengo que hablar". Y allí estuvieron hablando los dos sobre la situación. Pero Michelini ni llegó, quedó allá también porque a las cinco de la mañana se produjo el golpe; estaba también Gutiérrez Ruiz, que se salvó aunque unos años después, ya sabemos lo que pasó con él y con Michelini. Y ahí se quedó Erro a pedido de los de acá.
--¿Usted estaba con él en Argentina?
--Sí. Vivíamos en Argentina, en Martínez, una localidad de las afueras de Buenos Aires, con Blanca, mi nuera, y mi nieta Tania que era chiquita, porque mi hijo Enrique estaba preso acá. Pero al tiempo, mi marido también fue detenido y estuvo dos años preso en Argentina. La cosa fue así. Cuando Erro tenía que hacer algún trámite en Argentina, tenía que ir a hablar con un comisario de la Federal, un tal Gatei; iba a menudo para hablar por gente que llegaba de acá huyendo y que había que ubicar y proteger. Y un día Gatei lo llamó por teléfono y le dijo que tenía que hablar de un asunto muy importante. Mi marido fue enseguida, y cuando llegó, este comisario le dice: "tengo que darle una mala noticia: usted está detenido". Erro protestó y preguntó por qué; y resulta que era una orden de la Presidencia (ya estaba Isabelita, la "Perona"). Y de ahí, fue a la cárcel de Villa Devoto. Estuvo ahí, hasta que lo pasaron a otra y después al Chaco. Ahí iba yo a verlo con Tania, nuestra nieta, que tenía tres años. Cada 15 días podía ir a la visita, y te daban dos o tres días para verlo. Yo no podía hacer un viaje de 18 horas en ómnibus para estar dos días, entonces juntaba las dos visitas del mes y me quedaba seis días en una pensión. Tania era muy pegada al abuelo, y siendo una niña muy sana, de pronto empezó a tener problemas respiratorios, de bronquios; y el pediatra que la atendía me dice un día: "señora, ¿ustedes tienen algún problema familiar? Porque la chica es perfectamente sana...". Yo le conté la situación que estábamos viviendo, con mi hijo (el padre de la niña) que había estado preso en Uruguay y en ese momento estaba refugiado en Francia, y mi marido (el abuelo que había hecho las veces de padre) preso en el Chaco. Entonces el pediatra empezó a tratarla de otra manera, teniendo en cuenta las causas emocionales de los trastornos respiratorios, y me dijo que hiciera cualquier sacrificio para llevarla por lo menos una vez por mes a ver al abuelo. Y a partir de entonces la chica empezó a mejorar.
--¿Cuánto tiempo estuvieron ustedes en esa situación?
--Erro estuvo 21 meses preso. Y cuando salió se fue a Francia, donde ya estaba Enrique.
--¿Usted se fue con él?
--No, no. Me fui después porque antes tuve que vender la casa de Martínez. Al irnos a la Argentina habíamos vendido unos terrenos que teníamos en la playa, acá en Uruguay, para comprar la casa de Martínez, una casita muy linda con jardín. Bueno, hubo que venderla de apuro cosa de llevar algo de dinero para empezar allá, en Francia.
--Se fueron en calidad de refugiados.
--Sí, igual que mi hijo que ya estaba en París. Y en Argentina nos habíamos instalado también como refugiados, porque cuando llegamos a Buenos Aires, todavía no había dictadura militar. Nosotros nos fuimos de acá en el 73, y el golpe de Estado de Videla fue en marzo del 76; y un año después, en marzo del 77, nos fuimos para Francia. Volvimos en el 2004.
--¿De Francia volvieron en el 2004?
--Definitivamente, sí. En el 88 u 89, por ahí, fue que empezamos a viajar, a venir periódicamente, hasta que después nos vinimos del todo. Ya hace cinco años que estamos acá. Pero Enrique ya se había vuelto antes.
--¿Cómo fue la vida en Francia? ¿Qué hacía Erro allá?
--Allá se vinculó, en una especie de sociedad, con las Iglesias Ecuménicas. Ahí estaba el pastor Emilio Castro, uruguayo, y el Tito Iznardi. Ellos editaban un diario del Ecumenismo, y allí Erro escribía artículos sobre la realidad latinoamericana, sobre las dictaduras. Las Iglesias le daban un sueldo y con eso nos íbamos arreglando; teníamos vínculos con Mitterrand, que nos ayudó mucho. Por otro lado, mi nuera hizo un curso de francés para después hacer un curso de tres años de asistente social, y cuando se recibió, obtuvo un empleo. Así podíamos vivir. Yo me encargaba de la casa, nunca tuvimos empleada, así que yo era la que limpiaba, ordenaba, cocinaba y me ocupaba de Tania. Esa es la historia familiar. Tania estudió medicina; ahora es médica pediatra y trabaja en Hospital de Las Piedras. Es la madre de Laura y Sara, mis bisnietas. Laura, de siete años, hace danza con Hebe Rosa.
--Entonces, en el 2004 ya pudieron votar.
--Ah sí, votamos a Tabaré. Pero ya en el 99 yo había venido a votar; y en el 2009 estamos con Mujica, como no podía ser de otra forma.
LA VISION DE UN FAMILIAR
La ex nuera de Erro, Blanca Alvez Arévalo, fue asistente social en Francia durante más de 20 años. Vivió siempre junto a sus suegros y aún sigue viviendo con María Herminia.
-Yo fui la primera esposa de Enriquito. Hace poco gané uno de los premios de los Fondos Concursables con un libro, "Para Laura", en el cual le cuento mis vivencias a mi nieta mayor. Y ahora me decidí a escribir un libro sobre Erro. No desde el punto de vista político, pues ya se ha escrito bastante desde ese ángulo, sino desde la visión de un familiar que vivió con él hasta su muerte, rescatando el perfil humano de Erro. Pienso publicarlo antes de las elecciones.
Mujica, discípulo de Erro
--Mujica también es de origen blanco, y tengo entendido que Erro era un referente para él. ¿Es así?
--Ah sí, sí. La mamá de Mujica era del Comité de damas de la agrupación de la lista 41, y tenía un club en Paso de la Arena, de donde son oriundos ellos. Yo a Pepe lo conocí cuando él tenía 16 ó 17 años; yo creo que ni votaba cuando lo conocí. Y de ahí, él siempre dijo que se había formado al lado de Erro y que por eso seguía la línea de Erro. Hace poco estuvieron él y Lucía aquí, y él miraba todo, aquí y allí, y decía: "para mí esta casa es un templo", porque claro, siempre lo consultaba a Erro; venía a casa a hablar con mi marido, y salía de casa con las cosas claras. Fue una relación muy importante, muy estrecha.
LA PRISION DE MUJICA Y EL CALVARIO DE SU MADRE
--Y cuando Mujica empezó a aparecer en los diarios sindicado como tupamaro...
--Imaginate, todos estábamos con pena y con temor de que pudiera pasar algo más grave, que no pasó porque las circunstancias no lo quisieron. Recuerdo a la madre de Mujica, pobre, siempre llorando, porque iba a averiguar dónde estaba el hijo, le decían que en Tacuarembó, llegaba a Tacuarembó y le decían: "ah no, lo trasladaron a Treinta y Tres", y allá marchaba a Treinta y Tres, y "lo pasaron para Rocha"... Y así, gastando lo que no tenía en pasajes y sin poder dar con el hijo. Fueron momentos terribles para ella y para todos los que la rodeábamos.
(Fuente:Rdendh-Larepublica).
No hay comentarios:
Publicar un comentario