13 de agosto de 2009

CUANDO TENGA LA TIERRA.


Por Vivi Benito

En agosto de 2008 se realizó en Rosario el Foro de la Vía Campesina, un encuentro multicultural que convocó a delegados y delegadas de organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres, sin tierra y pequeños agricultores de toda Sudamérica. Durante dos días cerca de mil personas dieron a conocer sus luchas y amplificaron sus voces. Coincidieron en la necesidad de defender la vida y de seguir fortaleciendo la resistencia continental contra el depredador avance del monocultivo de soja.


El Foro internacional tuvo lugar el 10 y 11 de agosto en el club Libertad, ubicado de Felipe Moré 1150, por entonces la zona oeste se vio transformada, a los celestes y blancos característicos del club, se sumaron los verdes y marrones tierra, y la luminosidad de la diversidad cultural. Por primera vez Rosario fue sede de un encuentro de semejantes dimensiones.

Participaron del encuentro compañeros campesinos e indígenas de Brasil, Paraguay, Venezuela, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, República Dominicana, Haití, Honduras, México y por supuesto de Argentina. Las consignas comunes fueron contundentes, “Contra el Saqueo y la Contaminación. Por la Soberanía Alimentaria”, y sintetizaron siglos de lucha de los pueblos de América por el reconocimiento de sus derechos.


Dignidad Campesina
“El Movimiento nació a raíz de la gran cantidad de desalojos. Los compañeros vieron conveniente juntarse para enfrentar tanta injusticia. Como había varias organizaciones sueltas y solas, en 1989 empiezan ese trabajo, primero con la comisión central de pequeños productores Ashpa Sumaj (Tierra india); y después surge el Mocase”, expresa Leticia Luna (la mujer de la foto), integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), una de las organizaciones que participó del Foro.

Desde hace casi veinte años el Mocase lucha por la defensa de las tierras y la identidad campesina, día a día trabaja a través de comisiones de base, desde la solidaridad y la concientización política. Actualmente el Mocase integra a más de nueve mil familias de la vecina provincia.



“Empezamos a formarnos, a compartir encuentros e intercambios, a hablar de los derechos que nos correspondían. En realidad, nosotros como campesinos no sabíamos que había una ley veinteañal, era el primer problema que nos aquejaba y veíamos que se estaba excluyendo a los campesinos hacia la ciudad”, continua Leticia. Como en otras provincias, en los ‘90 en Santiago del Estero se agudizaron las amenazas y situaciones concretas de desalojo a centenares de familias campesinas. Poco a poco la comunidad fue poniéndose de pie y organizadamente empezó a enfrentar el atropello de las topadoras.


Una de las acciones fundamentales del Mocase es acompañar a las familias en esa legítima defensa. La ley de posesión veinteañal, contemplada en la Constitución Argentina y en el Derecho Internacional, es una de las herramientas jurídicas para hacerlo. La lucha de la organización está integrada al Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI).


“Este modelo nos quitó nuestra cultura, hoy tenemos que aprender lo desaprendido, lo tradicional de nuestros abuelos como sembrar sin agroquímicos, cuidar los bosques, respetar los ríos, la Pachamama, creer en la sabiduría del monte, en nuestros dioses y leyendas propias. El lugar donde estamos y los recuerdos son parte de la identidad. En cambio el terrateniente viene y tira todo, hoy está viviendo aquí, mañana allá, y le importa tres pepinos, no tiene recuerdos de nada. Nosotros tenemos otra cultura”, desliza esta mujer de ojos oscuros y mirada profunda.

Fotos:Jorge Contrera

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