Haití. Colombia marcha al despotismo. La violencia recorre a Colombia
Por Apolinar Díaz – Callejas
Haití. La naturaleza, el atraso social y el despotismo histórico de las clases dominantes de Haití, son las causas de que este país que tiene vida autónoma antes que el resto de las naciones de la América Latina, ha sufrido uno de los más fuertes terremotos, que deja 150 mil muertos, 200 mil heridos y un millón de familias sin habitación.
Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales anquilosados, señalan que 3 millones de haitianos quedaron sin vivienda; 200 mil resultaron heridos. Se pronostica que la reconstrucción de ese país se tomará 10 años. Entre tanto, ha desaparecido prácticamente el agua para uso humano. Todo es un monstruoso hecho de la naturaleza cuyos efectos son mayores por el atraso social y político de ese país. Aparte de la monstruosidad del terremoto, el pueblo de Haití paga el precio incalculable de ser víctima, además, del atraso social y de regímenes despóticos sometidos históricamente al poder de los gringos. El presidente Obama de los Estados Unidos sigue el rumbo retardatario y militarista de su gobierno: disque para ayudar al pueblo de Haití de los efectos de la catastrófica situación que viven. El joven presidente norteamericano de raza negra, envía 10 mil soldados, dotados de toda clase de armas modernas para la represión y asesinato de víctimas del terremoto en Haití y para imponer a bala limpia los planes de reconstrucción del propio presidente norteamericano, que cuidará de que el pueblo de esa isla no se aproveche de este momento para imponer cambios sociales y democráticos de urgencia.
Pero los latinoamericanos continuaremos sin descanso la lucha por la liberación económica, social y política de Haití, echando al señor Obama a que intente imponer en los Estados Unidos sus propias teorías retardatarias de gobierno.
Colombia hacia el despotismo. En estos precisos momentos, el presidente ultraderechista colombiano Álvaro Uribe Vélez, avanza en la organización de un Estado ultra retardatario que descargue en el pueblo más pobre y en las clases trabajadoras la carga de soportar la era de miseria social y de represión política en que está empeñado el presidente Uribe Vélez, acompañado por toda la ultraderecha colombiana. Por esa razón, en Colombia no se dan las informaciones diarias de la política de asesinatos públicos que se están cometiendo en la mayor parte del país: Departamentos de Sucre y Córdoba en la Costa Caribe; Antioquia, Valle del Cauca, Santander del Norte, Tolima, Huila, Magdalena y varias otras regiones. La prensa no publica las informaciones sobre asesinatos permanentes de campesinos y gentes comunes y corrientes en las regiones rurales colombianas. Una censura de prensa bien manejada por el gobierno Uribe Vélez oculta la realidad de esa nueva ola de violencia. Los grandes terratenientes siguen apoderándose de las tierras que quedan en el país y aplican la fuerza para despojar a los campesinos que las ocupan y las trabajan.
Pero la parte peor de la política represiva y retardataria del presidente Uribe es una continua reforma del Estado que permite entregar y vender a capitalistas extranjeros y nacionales las más importantes empresas creadas por los colombianos a lo largo de muchos años de lucha. Ecopetrol, que era la principal empresa petrolera de Colombia está siendo vendida a pedazos a empresa nacionales y extranjeros. El neoliberalismo económico y social que aplica el gobierno Uribe Vélez está empujando, a la fuerza, a Colombia hacia un profundo retroceso social, económico y político, que nos coloca hacia el futuro, de nuevo, como uno de los países entregado a los capitales extranjeros y las viejas y nuevas oligarquías nativas.
La lucha contra todo esto es el reto con el que estamos comprometidos los colombianos para salvar a la República y desbaratar el proyecto ya en marcha de dominación de la Norteamérica del presidente Barack Obama, quien inició su operación de conquista y dominio sobre Colombia logrando que el presiente Uribe Vélez le concediera el derecho de instalar en Colombia 7 bases militares, aéreas, terrestres y marítimas en territorio colombiano para colocar a toda la América del Sur y del Caribe bajo el control y el fuego del militarismo norteamericano del presidente Obama. Pero el pueblo colombiano avanza, organizándose, para hacer frente a la lucha liberadora que de nuevo necesita el país.
Fuente:Argenpress.
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