16 de mayo de 2010

CHACO: JUICIO CABALLERO SE LAVA LAS MANOS.

El genocida Caballero se lava las manos
“Escuché que había un grupo de policías bravos”
En la etapa de instrucción, el ex represor acusado de 14 tormentos agravados dijo que en la Dirección de Investigaciones sólo cumplía tareas administrativas. Siendo el número dos de esa dependencia, curiosamente, aseguró que sabía muy poco lo que pasaba.
Poco se supo hasta ahora de la coartada que plantearán los genocidas chaqueños en el juicio por la Causa Caballero.
Ahora, con las audiencias en plena ejecución se conoció la indagatoria que le realizaron en la etapa de instrucción al ex represor que le da nombre a la megacausa.
Humberto Lucio Caballero, ex policía y subjefe de la Unidad de Investigaciones desde 1975 hasta 1979 aseguró que, a pesar de su alto rango dentro de esa dependencia policial, sabía poco y nada de lo que ocurría en la última dictadura. Sostuvo que tenía conocimiento de un “grupo de policías bravos” aunque aclaró que lo eran porque utilizaban “palabras duras”.
La declaración, a la que tuvo acceso CHACO DIA POR DIA, muestra a un Caballero que en principio niega tener cualquier vinculación con los grupos de tareas que secuestraban y torturaban. Además apunta directamente a su jefe, Alcides Thomas (fallecido impune), al Jefe del Área 233, ex coronel, Jorge Alcides Larrateguy (imputado por la Masacre de Margarita Belén, también muerto sin condena) y a un grupo de “policías bravos” por las actividades “antisubversivas”. Todo esto a pesar que sobre él pesan acusaciones que lo señalan como uno de los autores materiales e intelectuales de al menos 14 hechos de tormentos agravados en concurso real.
A fojas 6325/6333 se encuentra la indagatoria que le hizo la fiscalía federal a Caballero a raíz del testimonio de Carlos Dante Peinó, detenido en Resistencia el 10 de septiembre de 1.975, por personal de la Brigada de Investigaciones, lugar donde fue brutalmente torturado.
Como previa a su cuartada, Caballero comenzó haciendo un racconto de su currículum vitae. Declaró que prestó servicios en la Brigada de Investigaciones de mediados del 1975 hasta el 31 de diciembre de 1979, y la misión que tenía en Investigaciones, como segundo jefe, era dedicarse “absolutamente a la parte administrativa y atención al público en general”.
El ex represor aclaró que la Dirección de Investigaciones se dedica “pura y exclusivamente a delitos contra la Propiedad y no contra las personas” y además juró que “durante su prestación de servicios nunca integro ningún grupo especial, ya sea ordenado por el Ejército o por la Policía para actuar como represor”.
BRAVOS
Caballero reconoce también que en Investigaciones, ubicada en Juan B. Justo, en el primer piso funcionaba “el Área Restringida”. Por otra parte, asegura que a los detenidos “cuando los venían a buscar (miembros de las FFAA) los sacaban del mismo lugar, desde el fondo, les prohibían que conversen con ellos (en referencia a los policías)”.
Además jura que en esa área “nunca, jamás entro. Esa área era de Inteligencia y se denomina D2. Que Thomas agarraba a su gente de confianza y podía disponerlo como (José María) Cardozo, (Gabino) Manader, (Ricardo) Yedro, (José) Marín (alias “cabo Sotelo) y hasta por ahí nomás. Ahí se puede denominar patotas (sic)”.
Aquí Caballero tiene un lapsus donde casi el inconsciente lo traiciona. Dice la indagatoria de Caballero respecto a la Patota de Investigaciones, de la cual niega su participación: “Estas personas estaban en la misma época que el declarante, cuando fue trasladado ellos ya estaba trabajando ahí.
Existía cierto comentario desfavorable para ellos, como ‘policías bravos’, se referían a policías prepotentes. Que en Investigaciones veía a (el ex Side y torturador, ya fallecido, Alberto) Valussi, a (el coronel, Armando) Hornos que era del Ejército”.
Consultado sobre a qué se refería con “policías bravos”, Caballero dio una explicación bastante naif. “(Explicó) que refiere a ‘policía bravo’, cuando una persona usa palabras muy duras. A esos me refiero que son bravos, de hechos no he visto, pero escuche que son bravos”.
LOS OTROS
Sobre los innumerables testimonios sobre torturas y vejámenes que se producían en esas dependencias policiales (tanto en la que estaba ubicada frente a la Plaza 25 de Mayo como la de Juan B. Justo y San Martín), Caballero negó tener conocimiento sobre estos hechos aunque remarcó que los que estaban encargados de la “lucha antisubversiva” eran principalmente Larrateguy, los militares, Thomas y un grupo de “policías bravos”.
Dice Caballero en su indagatoria: “(El represor) tiene entendido que los trabajos que efectuaban los servicios de inteligencia, bajo las ordenes del Jefe del Área 233, Coronel Larrateguy, eran las únicas personas que se dedicaban a efectuar averiguaciones, detenciones, etc. del actuar subversivo”.
El segundo de la Patota de Investigaciones aseguró además que “jamás procedió a tomar declaraciones a ninguna persona de las sindicadas como subversivos, trabajo que lo realizaba en forma exclusiva un comisario, designado por el Jefe del Área Militar 233, Eraldo Olivera, o sea que el declarante se encontraba totalmente desvinculado de las actividades que desarrollaban los militares, que efectivamente andaban bajo las estrictas ordenes de los militares”.
Por otra parte Caballero señala que prácticamente estaban subordinados a lo que dijeran los militares. El ex policía señaló que las fuerzas armadas “llegaban a cualquier día y cualquier hora y llevaban los que estaban de guardia, no preguntaban quien era y los llevaban arriba con máquinas de escribir y todo, y después volvían, a veces con detenidos o sin ellos, eso los ponía incómodos por la prepotencia de los militares, si traían detenidos estos estaban con estrictas ordenes de que nadie tenga contacto con ellos, sobre todo la guardia sabía ello”.
AMIGOS
A su criterio existía “una gran amistad” entre Larrateguy y Thomas, ya que se los veía “constantemente juntos o dialogando en la oficina del mismo a puerta cerrada y considera y puede afirmar que los mismos hacían a sus gustos y paladar todo lo que ellos creían conveniente, sin consultar con nadie”.
En este marco, incluso, Caballero aseguró que le planteó a Thomas porque se permitía al personal del Ejército que impartan órdenes a la policía.
“La respuesta que siempre me dio (fue):'Que quiere que haga; son ellos los que mandan en este momento'”.
FuentedeOrigen:ChacoDiaporDia.
Fuente:AeppCdba.

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