17 de mayo de 2010

CHACO: MURIÓ GREGORIO CHACHI QUINTANA.

El Diario de la Region
Gregorio “Chachi” Quintana presente!
Marcos Salomon
"Hago falta..."
Yo siento que la vida se agita nerviosa
si no comparezco, si no estoy...
Siento que hay un sitio para mí en la fila,
que se ve ese vacío,
que hay una respiración que falta,
que defraudo una espera...
Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero,
el amor del que me aguarda lastimado...
Falta mi cara en la gráfica del pueblo,
mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar,
mis piernas en la marcha,
mis zapatos hollando el polvo...
Los 7 ojos míos en la contemplación del mañana...
Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra,
mi lengua en el idioma de todos,
el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.
Guitarra negra, poema de Alfredo Zitarrosa

Murió el 16 de mayo. Fue miembro fundador de la Asociación de Detenidos por Razones Políticas del Chaco “Padre Brisaboa”. Iba a ser testigo en la Causa Caballero y en el juicio por la Masacre de Margarita Belén.
El miércoles pasado, Gregorio Manuel Quintana trabajó activamente en la logística del juicio oral y público de la Causa Caballero, desde antes de que llegue el público hasta que queda totalmente desalojada la sala de audiencias. Ayer, al mediodía, la hora del asado argentino, no tuvo sabor, fue imposible comerlo, porque la noticia enlutó el día, que se volvió aún más gris: moría “Chachi”.
Sí, así como lo lee, murió “Chachi” Quintana.
La razón de la muerte es inextricable. Manejaba su auto, a velocidad de día domingo, cuando de pronto, un ataque al corazón lo paraliza, pierde el conocimiento y termina chocando.
El mismo militante de la Juventud Peronista (JP), que en los turbulentos años 70 supo sobrevivir a la cárcel, mejor dicho, al peor centro clandestino de detención de la zona: la Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco, cuando funcionó por Marcelo T. de Alvear.
Lo picanearon, le pegaron de todas las maneras imaginables, le dejaron secuelas pero no lo pudieron doblegar ni matar. A tal punto que pude ver cómo ese centro clandestino de detención donde padeció los peores tormentos se convirtió en la Casa por la Memoria, para participar luego, activamente, de la Comisión Provincial por la Memoria.
Su militancia la compartía con su pasión por el fútbol, en una de las ligas de veteranos que existe en Resistencia. Trabajaba en el Insssep. Su pasión la supo transmitir a su familia con quien compartió abiertamente su militancia.
Siempre le quedaba algo de tiempo para la militancia. Así, fue miembro fundador de la Asociación de Detenidos por Razones Políticas del Chaco “Padre Brisaboa”. Desde ese lugar supo esperar más de 30 años para ver a sus torturadores en el banquillo de los acusados.
Cuando faltan las palabras, por suerte aparecen los poetas, como Alfredo Zitarrosa, aportado por la ex presa política Mirta Clara, otra testigo clave contra el genocidio de la última dictadura cívico-militar.
Era uno de los testigos en la Causa Caballero, que se realiza en el Tribunal Oral Federal de la calle Yrigoyen.Durante su estadía como preso político en la Brigada vio a cinco de los doce imputados (que fueron sus torturadores de una u otra manera).
Durante su cautiverio compartió celda con dos de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén, por lo que también iba a ser testigo en el juicio oral y público por esta causa, que comenzará el 3 de junio.
“Chachi”, por ser testigo nunca, pudo ingresar en la sala> de audiencias del juicio por la Causa Caballero, pero pudo ver que su prisión se convirtiera en una casa abierta dedicada a la memoria y saber que sus torturadores están siendo juzgados.
Un sobreviviente de la Brigada Gregorio Magno Quintana, más conocido como “Chachi”, fue uno de los ex presos encargados de la logística en el juicio oral y público por la Causa Caballero.
No pudo entrar ni un día a la sala de audiencias porque era uno de los testigos, de esos que vio a algunos de los doce imputados.
Entre las testimoniales que fueron presentadas por Fiscalía y por la querella figura la siguiente historia:
“Chachi” fue detenido el 11 de mayo de 1976, en la Brigada de Investigaciones, entre 10 y 15 días. Durante su estadía, convivió con dos de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén: Patricio Blas Tierno y Luis ArturoFransen.
Sufrió la picana y fue víctima de golpes en la sala de tortura. Luego, le recomendaron no tomar agua por dos horas “si no querés> reventar como sapo”, figura en la declaración. También que “había veces que las personas venían tan lesionadas que no podían ni hablar”.
La primera sesión de tortura, cuando recibe una serie de golpes, es en la oficina donde “atiende el inspector (Lucio Humberto) Caballero –uno de los imputados en la Casa Caballero-, es la misma donde había ido antes a preguntar por su esposa, también detenida en la Brigada.
En esa declaración, también refiere a “otra oficina donde atendía (José Francisco) Rodríguez Valiente –otro de los imputados-, y después en un segundo piso donde estaban los calabozos. Entre sus torturadores, Quintana había mencionado a Rivero, en un día cualquiera, se acerca y antes de comenzar a pegar, le dice: “Vos sos la persona que fue a comer a mi casa” y después de eso comienza a pegarle, acompañado por Ramón Esteban Meza –también acusado en la Causa Caballero-.
Otro implicado en el juicio que continuará el miércoleses Ramón Andrés Gandola. “Chachi” lo conocía porque el hermano más chico de este ex policía trabajaba con él en el ex IPS (hoy Insssep).
Gandola y Scordo ingresaron en lasala negra (uno de los sitios de tortura, junto con los sótanos) y empezaron a golpear y a patear, hubo un conflicto con la guardia de José Marín (alias “Cabo Sotelo”, otro de los imputados).
A esa lista, se suma que además fue víctima de Enzo Bread (también imputado en la causa): “Se acercó un día, él era conocido de mi> hermana, iban juntos a la escuela. Se acercó a la sala negra, me dijo que si era el hermano de Carlina, y le respondí que sí, y ahí comenzó a pegarme y me dijo que mi hermana no me iba a volver a ver más”.
En el caso de Marín, miembro de la guardia de la sala negra y el que tocaba el acordeón para aplacar los gritos durante la tortura, actuaba en cualquier momento, cuando “tenía ganas de joder la vida a alguien sacaba a uno y lo llevaba a la sala contigua de la sala negra y comenzaba a pegarle, sin motivos”.
Recordó que Marín decía:“Ustedes son unos hijos de puta y que tienen que morirse todos”.
Ya libre, mientras trabajó en el Insssep, reconoció al torturador al que decían “Chuleta”. Se trataba de Rubén Héctor Roldán, quien era seguridad en el Instituto. Cuando “Chachi” le reclamópor los años de tortura, el ex policía sólo respondió: “Cumplía órdenes”
Por el tormento, tuvo una fractura de costilla, además estuvo alojado en la enfermería de la cárcel de Caseros (en Buenos Aires) por cuatro meses, por falta de alimentación y porque se le había abierto la pleura del pulmón.
Fuente:Rdendh

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