Juicio de la U9: crudo relato un ex agente del SPB que estuvo preso en la dictadura
Javier Herrera señaló a los imputados. Dijo que “los médicos fueron cómplices”
Javier Herrera señaló a los imputados. Dijo que “los médicos fueron cómplices”
Los miembros del Servicio Penitenciario Bonaerense que son juzgados por delitos de lesa humanidad
El dicho popular indica que no hay peor cuña que la del mismo palo. Esa “verdad nacional” tomó forma en la audiencia realizada ayer en el juicio oral a 14 penitenciarios de la Unidad 9 de La Plata, acusados de delitos de lesa humanidad durante la dictadura, cuando un ex agente de la fuerza de seguridad bonaerense que estuvo detenido en el penal local contó con detalles como desde el año 1968 el Servicio Penitenciario Bonaerense se sumó a la doctrina de seguridad nacional, militarizó sus acciones y trocó un sistema de resociabilización imperante por uno de castigo. Además pudo recordar a varios de los acusados que participaron de la feroz requisa del 13 de diciembre de 1976, día en que cambia de mandos la conducción del penal dando paso a un sistema de exterminio físico y psicológico de los presos políticos.
El dicho popular indica que no hay peor cuña que la del mismo palo. Esa “verdad nacional” tomó forma en la audiencia realizada ayer en el juicio oral a 14 penitenciarios de la Unidad 9 de La Plata, acusados de delitos de lesa humanidad durante la dictadura, cuando un ex agente de la fuerza de seguridad bonaerense que estuvo detenido en el penal local contó con detalles como desde el año 1968 el Servicio Penitenciario Bonaerense se sumó a la doctrina de seguridad nacional, militarizó sus acciones y trocó un sistema de resociabilización imperante por uno de castigo. Además pudo recordar a varios de los acusados que participaron de la feroz requisa del 13 de diciembre de 1976, día en que cambia de mandos la conducción del penal dando paso a un sistema de exterminio físico y psicológico de los presos políticos.
Javier Marcelino Herrera, militante peronista de toda la vida, ingresó al Servicio Penitenciario Bonaerense el 1º de julio de 1966. Una década después fue secuestrado y trasladado a la Unidad 9 donde pasó varios años como preso político.
Durante sus años de trabajo en la fuerza provincial fue testigo de dos momentos clave en la fuerza: la militarización de 1968 y el motín de Sierra Chica de 1973, dos fechas que sirven para entender la ferocidad con la que actuaban los penitenciarios durante la dictadura.
HITOS. “En el año 1968” comenzó “la militarización” de la repartición. Para lograr ese cometido “hubo oficiales que fueron elegidos para el servicio de inteligencia”, detalló Herrera. Ese servicio de inteligencia se sumaría a los de la Marina y el Ejército para, en conjunto, obtener información y “marcar” a militantes políticos, funcionarios y delegados gremiales que, años más tarde, poblarían los pabellones del penal de 76 entre 9 y 11.
HITOS. “En el año 1968” comenzó “la militarización” de la repartición. Para lograr ese cometido “hubo oficiales que fueron elegidos para el servicio de inteligencia”, detalló Herrera. Ese servicio de inteligencia se sumaría a los de la Marina y el Ejército para, en conjunto, obtener información y “marcar” a militantes políticos, funcionarios y delegados gremiales que, años más tarde, poblarían los pabellones del penal de 76 entre 9 y 11.
Con el retorno de Perón al poder en 1973, ese sistema comenzó a ser progresivamente desmantelado, pero un grupo de oficiales –disconformes con los nuevos lineamientos– se amotinaron en el penal de Sierra Chica y los cambios se detuvieron, según se desprende de la declaración testimonial brindada ante el Tribunal Oral Federal Criminal I de La Plata.
Luego, lo conocido. Tras el golpe de Estado de 1976 el penal mantuvo hasta diciembre de aquel año un régimen normal. Pero todo cambió el 13 de diciembre cuando asume Abel Dupuy el mando de la cárcel.Esa madrugada la requisa fue “feroz”, según narraron varios testigos. Personal penitenciario golpeó salvajemente a los detenidos.
Herrera pudo reconocer a varios de los presuntos integrantes de la patota. Mencionó a Elbio Cosso, Dupuy, Isabelino Vega, Héctor “oso” Acuña, Aldo Sosa, Julio Barrosso, Segundo Basualdo, Ramón “Manchado” Fernández, Jorge Peratta, Raúl “Nazi” Rebainera, Mario García y Carlos Alarcón, entre otros.
La mayoría de los nombrados están siendo juzgados junto a los médicos Luis Favole, Enrique Corsi y Carlos Jurio por homicidios, torturas y tormentos.
La lista la completan Valentín Romero, Víctor Ríos y Catalino Morel.
La estadía de Herrera en la cárcel no fue traumática. “No sé por qué a mí nunca me tocaron”, explicó ante los magistrados y para asombro del público. El testigo recuperó la libertad el 19 de noviembre de 1980.
En la jornada de ayer también declararon Eduardo París y Dionisio Puz, ambos víctimas de la requisa del 13 de diciembre de 1976.
Puz fue otro de los testigos que confirmó el maltrato que sufrió el interno Eduardo Zavala, quien habría sido “molido” a golpes por Acuña. El motivo: haber sido penitenciario y no estar de acuerdo con las directivas de sus superiores.
Zavala falleció a causa de las torturas que recibió durante su encierro en la cárcel de la muerte.
Fuente:Rdendh
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