12 de mayo de 2010

TUCUMÁN: POSTERGAN PARA EL 27 LA REANUDACIÓN DEL JUICIO.-CAUSA U9 - EL FUSILAMIENTO DE PRESOS POLÍTICOS.

Así lo decidió el Tribunal Oral Federal, luego de escuchar el informe brindado por el perito de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, José David y de Raúl Asial perito de la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán. Ambos coinciden en que las dolencias de Cattaneo son "críticas e irreversibles”.
El Tribunal Oral Federal, que lleva adelante el juicio sobre la causa "La Jefatura", decidió una nueva postergación hasta el 27 de mayo.
En la apertura de la audiencia se escucharon los informes de los peritos médicos, José David de la Corte Suprema de Justicia y de Raúl Assial, eperito de la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán. Ambos profesionales coincidieron, luego de un extenso informe que Alberto Cattaneo sufre de una insuficiencia pulmonar de carácter "crítico e irreversible".
El 27 de abril, el tribunal ya había dispuesto suspender durante 10 días hábiles el desarrollo del juicio luego de que se constató que Cattáneo, que era el segundo jefe militar (detrás de Antonio Bussi en 1976), padecía un "síndrome coronario agudo, en el contexto de una infección aguda, con una enfermedad pulmonar obstructiva de base", lo que fue ratificado durante la audiencia matutina.
Luego de escucharse los informes, el TOF, que preside Carlos Jiménez Montilla, determinó que se posterguen las audiencias hasta el próximo 27 de mayo, al mismo tiempo que decidión no apartar por el momento del juicio a Cattáneo, como ya lo hiciera con Antonio Domingo Bussi.
FuentedeOrigen:TucumanHoy
Fuente:Rdendh


Resolución completa 25.63 Kb.
Fuente: www.cij.gov.ar


Taiana: "Los sobrevivientes tenemos la obligación de contribuir al esclarecimiento de la verdad"
El canciller relató sus días de cautiverio en el "pabellón de la muerte" de la Unidad Número 9 de La Plata, en el marco del juicio contra 11 agentes y 3 médicos penitenciarios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Afirmó estar "emocionado y satisfecho de haber contado ante la Justicia lo que sucedió" en aquella cárcel.
El actual canciller argentino, Jorge Taiana, declaró como testigo frente al Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, y afirmó que "tenemos la obligación de recordar la memoria de todos nuestros mártires". Reconoció que se trataba de "una situación de muchas emociones", y agregó que todavía vivía "el dolor de no tener" a los amigos y compañeros que fueron fusilados extajudicialmente.
Uno de los hechos por los cuales se juzga a los ex agentes penitenciarios es la requisa realizada en la Unidad 9 el 13 de diciembre de 1976, que fue recordada por Taiana ante el mismo Tribunal que juzgó y condenó al represor Miguel Etchecolatz y al sacerdote Christian Von Wernich. Taiana precisó que estuvo en el penal platense "poco más de dos años", desde octubre de 1976 hasta que fue trasladado a la cárcel de Sierra Chica".
"El 13 de diciembre de 1976 se produjo una requisa y cambió el régimen en el penal. Yo estaba en la celda 7. Se había reforzado la guardia exterior. En un momento irrumpió en el pabellón un grupo de gente. Nos hicieron salir con la cabeza gacha y las manos atrás, a los gritos y a los golpes", detalló Taiana. Recordó que "nos llevaron al salón de actos y nos desnudaron. Fue una requisa violenta, hubo golpes", después de la cual "fuimos distribuidos en distintos pabellones. Yo fui al pabellón 1, que poco después se conoció como el 'Pabellón de la Muerte' porque de ahí sacaban gente que era ejecutada extrajudicialmente. Eramos 14 personas, mataron a 4", remarcó.
Taiana recordó que el jefe del penal era Abel Dupuy, uno de los imputados, y sostuvo que Jorge Luis Peratta, Raúl Rebaynera y Ramón Fernández, presentes en la sala, eran "los más activos en golpear presos", pero cuando el Tribunal lo invitó a tratar de identificar a los imputados, el canciller reconoció que "honestamente no podría hacerlo". Recordó también su cautiverio en las celdas de castigo o "chanchos", y las golpizas infligidas en las duchas, lugar donde "aprovechaban para golpearnos para tratar de humillarnos y someternos". Denunció que había médicos penitenciarios que iban a los "chanchos", y recordó los esfuerzos que realizaban quienes estaban en el 'Pabellón de la Muerte' para denunciar su situación, entre los que mencionó la visita de un vicario castrense, quien no dejó que le contara nada y lo silenció diciendo: "Ya sé, no me diga nada. No se preocupe y confíe en Dios".
Consultado sobre si creía que existió responsabilidad del penal en la selección de los detenidos que fueron ejecutados, Taiana señaló que "es muy difícil pensar que no haya habido alguna información brindada por el penal. En el caso de Georgiavis y Rapaport eran los más activos del peronismo revolucionario en el penal y allí buscaban la despersonalización, la humillación y la pérdida de autoestima", afirmó.
Taiana declaró durante casi dos horas, tras lo cual se retiró de la sala aplaudido por representantes de organismos de derechos humanos, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo.
FuentedeOrigen:Telam
Fuente:Rdendh


El canciller Jorge Taiana declaró en el juicio contra represores de la Unidad 9
“Yo era un irrecuperable”
Contó detalles sobre su encierro durante la última dictadura. Dijo que estuvo alojado en uno de los “pabellones de la muerte”, narró la ejecución de cuatro de sus compañeros y mencionó a los represores “más activos” en los tormentos.


El ministro declaró en el juicio contra catorce penitenciarios acusados de delitos de lesa humanidad.
Por María Laura D’Amico

A veinte días de cumplir sesenta años, el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Jorge Enrique Taiana, habló por primera vez ante la Justicia argentina acerca de su experiencia como detenido durante la última dictadura militar. Enfundado en un traje negro, dando pasos lentos pero seguros, el canciller se dirigió a la silla ubicada en el centro del escenario del auditorio de la ex AMIA y se sentó frente a los jueces que componen el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata para dar testimonio en el juicio contra catorce agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense, acusados de delitos de lesa humanidad cometidos en la Unidad penal No 9. Allí relató su paso por uno de los “pabellones de la muerte”, mencionó los nombres de los oficiales “más activos” en los castigos y contó cómo él y sus compañeros se fueron dando cuenta de que un “traslado” podía ser sinónimo de “asesinato”.
“En la Unidad 9 vi de todo y fui testigo de violaciones serias a los derechos humanos y atentados al derecho a la vida”, dijo el canciller antes de entrar a la sala.
Taiana llegó a la U9 el 26 de octubre de 1976 desde el penal de Villa Devoto. Había sido detenido en 1975 y en total pasó siete años en prisión.
Frente a los jueces, con las piernas cruzadas y las manos sobre el abdomen, aseguró haber sufrido maltratos por parte de los agentes que cumplían tareas en ese centro de detención y recordó los nombres de los oficiales “más activos” en los castigos: “(Jorge Luis) Peratta era un hombre rudo que tenía el rol del hombre malo que pegaba. Otro era (Raúl Aníbal) Rebaynera, que también hacía mérito de su vocación y provocaba. También estaba (Ramón) Fernández, ‘El Manchado’”.
Peratta, Rebaynera y Fernández son tres de los catorce imputados en esta causa. Los otros penitenciarios que están siendo juzgados por el tribunal que preside Carlos Rozanski son el ex director de la Unidad 9 Abel Dupuy, el ex subjefe Isabelino Vega, los ex agentes Elvio Cosso y Valentín Romero y los penitenciarios Víctor Ríos, Catalino Morel, Segundo Andrés Basualdo y Héctor “El Oso” Acuña, además de los médicos Carlos Domingo Jurio, Enrique Leandro Corsi y Luis Domingo Favole, quienes están acusados por no haber evitado las torturas seguidas de muerte de Alberto Pinto.
Con tono calmo, Taiana hizo referencia a la violenta requisa del 13 de diciembre de 1977, fecha en que Dupuy asumió al mando de la Unidad 9. El canciller recordó que ahí se produjo “un importante cambio en el funcionamiento del régimen” al que definió como la “incorporación del penal al conjunto de la estrategia represiva que se llevó adelante en el país”. Detalló que ese día había un clima enrarecido. “De repente los guardias empezaron a abrir las puertas y nos obligaron a salir a toda velocidad y con la vista fija en el piso. Se oían los gritos, ruidos y golpes de los otros pabellones.” Cuando llegaron al salón de actos, tuvieron que desnudarse y luego fueron revisados y golpeados. Taiana recordó que cuando regresó a su celda estaba todo revuelto y le faltaban algunas de sus pertenencias. Luego, los presos fueron clasificados según su grado de inserción social.
“Yo era un irrecuperable”, afirmó. Explicó que por ese motivo fue alojado en el pabellón uno, “que pocas semanas más tarde se conoció como uno de los pabellones de la muerte”. Hoy se sabe que allí eran alojados los militantes de Montoneros, mientras que al dos iban los integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo. “Ahí éramos catorce personas de las cuales mataron a cuatro”, afirmó.
Taiana se refirió a los asesinatos de Dardo Cabo y Rufino Pirles, que fueron sacados del penal con la excusa de que serían trasladados y al día siguiente aparecieron asesinados en un supuesto intento de fuga. “Sabíamos que había detenidos no reconocidos, pero no sabíamos qué les pasaba. Nadie pensaba en el exterminio, sino en condiciones extremas de detención. No se unía ‘traslado’ a ejecución’. Se fueron sin resistencia. Después fuimos reconstruyendo lo que pasó”, aseguró. Así, relató cómo, a partir de ese hecho, los presos empezaron a tomar conciencia de lo que podía pasarles. “Nos dimos cuenta de que estábamos ante una estrategia de ejecución extrajudicial y en peligro, que esto no era un caso aislado y que seguramente se iba a repetir.”
No se equivocaban. Tres semanas más tarde fueron a buscar a Julio César Urien y Angel Giorgiadis. Urien logró salvar su vida gracias a la influencia de su familia. “Entonces se llevaron a Horacio Rapaport, que era un preso bastante representativo”, contó Taiana. “La sensación que tuvimos es que lo perdimos por horas porque los familiares habían hecho mucho afuera y a las pocas horas llegó la misión de la Cruz Roja”, que recordó como “la primera denuncia que pudimos hacer ante alguien en esa situación. Ahí sentimos que habíamos logrado romper cierto grado de aislamiento”.
De todos modos, por esos días corría el rumor de que habría nuevos fusilamientos. “Se decía que los próximos serían Villanueva, Jozami y yo.” El ministro relató que pidió una entrevista con el director del penal Dupuy: “Le señalé que lo que estaba pasando era una cosa muy seria y que en algún momento alguien lo iba a revisar”. El director le contestó: “¿Usted se cree, Taiana, que a mí me saca un preso cualquier teniencito? No, las órdenes son de arriba y yo tengo toda la documentación”.
Sobre este tema volvió el defensor de Dupuy, Roberto Citerio, quien le preguntó al canciller si creía que su defendido podía oponerse a esa orden militar. “Yo creo que sí”, afirmó Taiana y explicó que “la responsabilidad por la seguridad de las personas en un penal son de las autoridades del penal. Primero, era dudosa la legalidad del traslado en general. Segundo, luego del primer caso se sabía que era una orden que no se debía cumplir”.
La declaración de Taiana duro más de una hora. Al salir del edificio de la ex AMIA de La Plata, en el mismo tono calmo con que llegó, el canciller dijo a la prensa: “Me emocioné mucho. Son muchos recuerdos, mucha gente, sobre todo los que fueron ejecutados, que eran amigos. Yo todavía vivo el dolor de no tenerlos. Pero creo que es un deber colaborar con el juicio. Tiene que ver con mis responsabilidades en relación con los derechos humanos y con la Justicia, que son dos valores fundamentales que reclama la sociedad argentina. Como gobierno y como persona, para mí era una obligación”.
Fuente:Pagina12

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