Causa Caballero: Juicio oral - Día 11
“Es un homosexual reprimido, por eso pegaba en los testículos”
Declaró este lunes Hugo Barúa, en referencia al imputado José Francisco Rodríguez Valiente. Pasaron cinco testigos de los siete citados. Para el martes, a las 8.30, fueron llamados ocho testigos por el Tribunal.
“Es un homosexual reprimido, por eso pegaba en los testículos”
Declaró este lunes Hugo Barúa, en referencia al imputado José Francisco Rodríguez Valiente. Pasaron cinco testigos de los siete citados. Para el martes, a las 8.30, fueron llamados ocho testigos por el Tribunal.
Pasaron este lunes cinco testigo en la reanudación de las audiencias en el Tribunal Oral Federal de Resistencia, en el marco del juicio oral y público por la Causa Caballero, en la que hay doce imputados (dos ex militares y diez ex policías) acusados de cometer “tormentos agravados”, entre 1975 y 1979 en la Brigada de Investigaciones de la Policía de Chaco y en la alcaidía policial de Resistencia.Historias ligadas íntimamente: todos fueron detenidos en la madrugada del 9 de septiembre, en Villa Centenario, el barrio peronista de Resistencia donde todos vivían, todos estudiaban y/o trabajaban, sin olvidar su vínculo con el club de la barriada: Juventud de Villa Centenario.
Se podría hablar del quinteto ideal de un equipo de básquet: Carlos Dante Peinó, en la base del equipo; el ayuda es Hugo Barúa (perfecto lanzador de historias tragicómicas); Néstor Silvio Navarro, por altura, es ala; y los hermanos Rubén Darío y Ricardo Alejandro Vassel pivotes de la historia.
Justificaron su ausencia Mario Mendoza y el subsecretario de Derechos Humanos, José Luis Valenzuela, ambos ya fueron testigos en la causa por la Masacre de Margarita Belén. En tanto, no pudo ser notificado Santiago Almada, testigo que vive en Santo Domingo.
Sobreviviente del holocausto
El primero en declarar fue el bancario Barúa. Contó que ni bien lo detuvieron, en una pieza de su casa comenzaron a pegarle Gabino Manader (imputado) y José María Cardozo, que “usaba la pistola como maza”, la misma que después colocó sobre su ombligo.
Observaba la escena: Roberto Mazzoni, ex fiscal que fue sumariado por la Procuración General de la Nación: “Espero que alguna vez lo traigan acá (en referencia al banquillo de los acusados), porque la complicidad del Poder Judicial en esta provincia es increíble”.
De su casa, lo llevan a la Brigada de Investigaciones, donde lo torturan con golpes de puño y picana. Cuenta: “(José Francisco) Rodríguez Valiente –otro imputado- se ensañaba en pegar en los testículos”. Y se permitió reflexionar: “Creo que es un homosexual reprimido, por eso pegaba en los testículos”. “Sin discriminar”, aclaró.
La cara de Rodríguez Valiente era una máscara recubierta en una sonrisa irónica, pero incómoda.
Su estancia en la Brigada fue corta. Ya en la alcaidía policial, lo “acomodan” en un pabellón y 10 ó 15 días en el calabozo, con la única compañía de “la pelada” (por la cama de cemento sin colchón).
De la alcaidía al “Juzgado Federal que funcionaba en Gendarmería Nacional, donde el (Carlos) Flores Leyes -ex fiscal- me dice que ratificara lo que firmé en la Brigada, de lo contrario volvería allí o a iría a la Policía Federal. Era una parodia y firmé”, declaró Barúa.
En la alcaidía pasó los peores días de su vida: contrajo tuberculosis. Se pasó aislado dos años, con breves internaciones en el hospital Perrando, sumado a una intervención quirúrgica sin anestesia para sacarle una uña que se le había podrido.
A esta altura del relato, “tengo que pedir perdón a una enfermera del Perrando, que no sé su nombre. Un día me preguntó qué necesitaba y yo le pedí cepillo de diente y pasta dental. Me la trajo y, yo, ingenuamente, conté quién me había dado esos utensilios. A ella la echaron y fue apretada por militares”.
En resumen, de la tuberculosis, Barúa sale “como los judíos en los campos de concentración, cuando los encuentran los aliados al finalizar la guerra”. Todos estos trastornos, le dejaron secuelas en su salud.
Ya en la U7, es testigo privilegiado de otra página de la historia: “Un enviado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de El Salvador, sacó bajo su saco un escrito que le entregó Ludeña (detenido político), que era una versión de cada preso político sobre la Masacre de Margarita Belén”.
Perejiles
Luego, declararon los compañeros de departamento: Navarro y los hermanos Vassel (vivienda que compartían con Mendoza y Valenzuela, también detenidos). Como a los demás, ese fatídico día de septiembre los llevan a la Brigada y luego a la alcaidía.
A Navarro no lo torturan con picana, salvo una sesión de golpes en el abdomen.
Básicamente querían saber el nombre del líder de la banda. Primero, estuvo a disposición del Área Militar 233, luego del PEN (Poder Ejecutivo Nacional). De la alcaidía pasó a La Plata, luego a Rawson, nuevamente La Plata. Le dan libertad vigilada hasta febrero de 1982. La defensa buscó una contradicción en su declaración, pero no la halló. Mientras el ex militar imputado Luis Alberto Petetta tomaba nota.Rubén Darío Vassel fue el que menos tiempo pasó detenido. Justo cuando le tocaba su turno en el purgatorio de la tortura, una voz paró todo: “Éste es un perejil”, dijo, abortando la sesión de castigo.
Luego, le tocó el turno a Ricardo Alejandro Vassel, detenido con sólo 18 años. No se salva de la tortura: golpes y picana. Pero sí, otra vez aparece la voz salvadora: “Dejálo, ese es un perejil”.
Mientras Ricardo avanzaba en el relato comenzó a transpirar cada vez más, hasta que, en un momento dado, ni los pañuelos descartables alcanzaban para secar el sudor ni el vaso de agua lograba mitigar el malestar. Tuvo que ser asistido por el servicio de emergencia de Salud Pública y por el equipo de psicólogas que acompaña a los testigos.
Luego, retomó su relato para dejar lugar a Carlos Dante Peinó, el último testigo.
FuentedeOrigen:ChacoDiaporDia
FuentedeOrigen:ChacoDiaporDia
Fuente:Agndh
Losito: ¿de represor a héroe de Malvinas?
Lunes, 28 de Junio de 2010 - Publicado en la Edición Impresa
No es el único caso y el tema está en debate: ¿se puede ser represor y a la vez héroe de la guerra de Malvinas? No sólo se trata de enfoques y abordajes personales sino de la relación que la sociedad tiene con quienes protagonizaron diversos episodios que son traumas que perduran con cicatrices que no cierran.
Losito: ¿de represor a héroe de Malvinas?
Lunes, 28 de Junio de 2010 - Publicado en la Edición Impresa
No es el único caso y el tema está en debate: ¿se puede ser represor y a la vez héroe de la guerra de Malvinas? No sólo se trata de enfoques y abordajes personales sino de la relación que la sociedad tiene con quienes protagonizaron diversos episodios que son traumas que perduran con cicatrices que no cierran.
De hechos donde parecen existir contradicciones que ocurrieron en un mismo proceso político: la dictadura militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983. Uno de esos casos es el del coronel retirado Horacio Losito, quien cumple una condena de 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos en la década del ’70 en el Regimiento de Infantería 9 de Corrientes y ahora es juzgado por la matanza de al menos 22 presos políticos en Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976. De hecho Losito se presentó, arrogante, como héroe de esa contienda bélica. Es que guste a no, la democracia también le dio esa condición militar. En su foja de servicio aparecen tres condecoraciones por su actuación en Malvinas. Una es del Congreso de la Nación, otra por haber sido Herido en Combate y al Mérito Militar. De esto se dio cuenta, recientemente, en una carta de lectores publicada en La Nación, donde según Carlos Francisco Sicardi el coronel Losito recibió palabras halagadoras del capitán de navío cirujano Richard Jolly, de la Royal Navy Británica.Dos causas, dos actitudes
La causa Malvinas está en la génesis misma de este país, ya que ningún ciudadano duda de qué es lo que reclamamos, qué es lo está en juego, mientras que las políticas de derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad no son considerados de modo unívoco y provocan divisiones, enfrentamientos, actitudes presentes y tienen una larga lista de ausentes que siguen desaparecidos y sin que hasta ahora ningún imputado en ese tipo de procesos haya reconocido la tortura, la muerte de otros tantos.
Pudo haber sucedido que el represor fue represor, a secas, y después como soldado sirvió a su bandera y hasta fue condecorado como héroe. Esto último puede discutirse o no, pero lo que hoy se juzga es la conducta represiva. La síntesis histórica no es un objetivo fácil de alcanzar, siempre media la parcialidad, pero claro está que en el proceso penal que se juzgó y en el que se juzga a Losito no hay subjetividades sino que es respecto de su participación efectiva en crímenes de lesa humanidad, antes de que pudiera ser considerado un héroe de Malvinas, así de simple.
FuentedeOrigen:DiarioElNorte
Fuente:Agndh
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