Este miércoles, declaran Mirta Clara de Sala y Peco Tissembaum
Mirta Clara de Sala fue presa política y esposa de Néstor Sala, una de las víctimas de la matanza. En tanto, Edwin “Peco” Tissembaum fue abogado de ex detenidos e investigador de la Masacre.
Mirta Clara de Sala fue presa política y esposa de Néstor Sala, una de las víctimas de la matanza. En tanto, Edwin “Peco” Tissembaum fue abogado de ex detenidos e investigador de la Masacre.
Mirta Clara, esposa de Néstor Sala.En lo que será la novena jornada del juicio por la Masacre de Margarita Belén, prestarán declaración testimonial Mirta Susana Clara, ex presa política y pareja de Néstor Sala, una de las víctimas de esa matanza y el abogado e investigador de la Masacre, Edwin “Peco” Tissembaum. En la declaración que consta en el requerimiento fiscal de elevación a juicio, Clara de Sala había relatado ante la justicia que fue detenida junto a su marido, “el Flaco” Sala, en su domicilio, Brown Nº 1975, el 9 de octubre de 1975, por un grupo de cinco personas que empezaron a torturarlos.
La mujer comentó que tenía una hija que no estaba en ese momento y que por ese entonces estaba embarazada de un mes y medio. Posteriormente los trasladan a la Brigada de Investigaciones, donde los torturan brutalmente.
En noviembre de ese mismo año a ella la llevaron a la alcaldía y a él la Unidad Carcelaria 7 (U7). Ya en la Alcaidía, Clara, en el despacho del Alcalde Núñez, fue interrogada por un grupo de militares para que de detalles respecto del copamiento al Regimiento N° 29 de Formosa, realizado por Montoneros, amenazándola con matarla sino daba datos sobre el hecho. En mayo de 1976, Susana y el Flaco fueron trasladados por separado a Formosa.
Ella fue tuvo a su hijo, Juan Andrés Sala, en la alcaidía de esa ciudad. Tiempo después ambos volvieron a Resistencia: ella a la alcaidía de Resistencia; él a la U7.
Según recuerda la Comisión por la Memoria en su sitio Web, la despedida del Flaco Sala al salir de la U7 rumbo a la Masacre está presente en cada recuerdo de quienes fueron testigos directos ese día. Todos sabían que los sacaban para matarlos.
Sala rechazó cualquier tentativa de resistir al traslado ya que eso sólo hubiera ocasionado más muertes y pidió que les cuenten a sus hijos y a su compañera cómo vivió, y porqué vivió como lo hizo. Su cuerpo fusilado fue entregado a su familia con un certificado de defunción esta firmado por el médico, Héctor Grillo.
A su marido, lo vio por última vez el 30 de diciembre de 1975, en una entrevista de 20 minutos en un locutorio de la alcaidía de Resistencia después de mucho insistir al director de la unidad policial. PECOEl otro testigo de lujo que tendrá audiencia de este miércoles será Edwin “Peco” Tissembaum.
El abogado, además de haber sido representante legal de varios detenidos políticos durante la última dictadura, tomó una declaración a un parapolicial que dio detalles muy precisos respecto al operativo montado por el Ejército para fusilar a presos por razones políticas aquel 13 de diciembre de 1976.Durante la audiencia del 5 de agosto de 1985 del juicio a los ex Comandantes y como miembro de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) Tissembaum transmitió a los jueces los detalles de la confesión brindada en su lecho de muerte por el colaboracionista de la dictadura Eduardo Pío Ruiz Villasuso, quien había sido herido por un oficial de la policía del Chaco.Tissembaum grabó su testimonio en la sala de terapia intensiva, ante un médico y un escribano que certificaron su lucidez.
Antes de convertirse en colaborador policial y contrabandista, Ruiz Villasuso había sido militante peronista, detenido y procesado por asociación ilícita luego del golpe militar de 1955. Justamente por este pasado dudoso es que en el actual proceso que se sustancia por la Masacre de Margarita Belén su testimonio no fue tomado como prueba por el Ministerio Público Fiscal.
Según relató Ruiz Villasuso los muertos de la Masacre fueron diecisiete hombres y cuatro mujeres.
Entre los participantes del fusilamiento mencionó a los entonces capitanes Bianchi y Rampulla, tenientes primeros Luis Pateta y “Chancaca” Martínez Segón, subteniente Simoni y auxiliares de Inteligencia Valussi y Edgardo Eugenio Vicente, todos del Destacamento de Inteligencia 124, que estaba a cargo del coronel Hornos, al comisario general Carlos Alcides Thomas y a los sargentos Gabino Manader y José Cardozo. Ruiz Villasuso también nombró entre los responsables al ex interventor militar en el Chaco, general Facundo Serrano.
FuentedeOrigen:ChacoDiaporDía
Fuente:Agndh
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