21 de agosto de 2010

CHACO: CAUSA CABALLERO: DÍA 21 DE AUDIENCIA.

“El Cabo Sotelo organizó una orgía con detenidas políticas en la Brigada”
Lo dijo el testigo y periodista Luis Alarcón, quién dejó en claro que las mujeres fueron obligadas a participar del aberrante acto. También declararon Luis Albano Rossi, y José Luís Núñez. El lunes continúa la causa con el testimonio del escritor Miguel Angel Molfino y seis testigos más.
Por Gonzalo Torres
La audiencia comenzó cerca de las nueve de la mañana y terminó a las diez y media y fue una jornada ágil como nunca antes en lo que va de la causa; declararon tres “Luises” todos ex detenidos por razones políticas ; comenzó L. Rossi, con una prolija descripción de su detención en la Brigada y la Alcadía, siguió José L. Nuñez, que habló sobre lo que le contaron en la U7 los presos que llegaban desde la Brigada, y cerró el periodista L. Alarcón, que relató los abusos del Cabo Marín a grupos de mujeres indefensas y cómo desde el poder judicial se legitimó el terrorismo de Estado.
No hubo cruces ni descarga de artillería entre querella – fiscalía , defensa y juez, es más, hasta la declaración de Alarcón casi no hubo preguntas; Rossi habló y fue desocupado sin consultas ni pedidos de “aclaraciones” de ningún tipo y Núñez, con un impresionante parecido al diputado Carlos Martínez, declaró en 10 minutos y fue interrogado una sola vez.
La causa pasa a cuarto intermedio hasta el lunes 23 de agosto, cuando se reiniciarán los debates con los testimonios de Víctor Hugo Arroyo, Mario Horacio Pezzelato, Juan Pedro Coronel, Adolfo Adrián Coronel, Antonio Heraldo Prieto, Roberto Antenor Gauna, y el escritor y periodista Miguel Ángel Molfino. En este capítulo de la saga Caballero, el protagonismo lo tendrán las caídas de militantes durante el año 1977.
LUIS ALARCÓN - EL DESPRECIO POR LA DIGNIDAD HUMANA
El testimonio de Alarcón fue expeditivo y centrado exclusivamente en lo que pudo ver o escuchar, y se negó a decir cosas que no pudiera sostener con seguridad. Aún así, los gravísimos hechos que relató eximen a cualquiera de la necesidad de exagerar. Fue detenido el 27 de mayo de 1976, en la redacción del diario Crisol, por un grupo de civiles en razón de su “militancia en agrupaciones secundarias” y estuvo detenido en la Brigada, la Alcaidía, la U7 y otros penales del país hasta su liberación desde Rawson en 1983.
En la Brigada sufrió la picana eléctrica y las palizas de la patota que integraban Silva Longui, Manader, Cardozo, Meza y Marín (alias “Cabo Sotelo”) y descubrió los extremos a los que puede descender la naturaleza humana cuando desconoce la dignidad de otros semejantes: “El cabo Sotelo organizó una suerte de orgía con detenidas”- afirmó, y se apresuró a remarcar- como si hiciera falta- que las mujeres “eran obligadas por las circunstancias”. Mientras tanto, Marín se hundía en su silla, buscando escondite detrás de las anchas espaldas de Lucio Humberto Caballero.
Los dichos de Alarcón coinciden con lo manifestado anteriormente por la diputada nacional Elsa Quiroz en la causa: “La tortura era un divertimento de varios” señaló en esa ocasión y relató el caso de un detenido al que obligaron a desnudarse y tirarse encima de una mujer y a quienes les “dirigían la situación”.
Antes Alarcón había contado los casos de madres detenidas en la Brigada; María Teresa Pressa (embarazada, esposa de Manuel Parodi Ocampo, asesinado en la Masacre de Margarita Belén) Graciela de la Rosa, (embarazada, compañera de Patricio Blas Tierno, otro masacrado) y Nora Valladares (18 años de edad, con un bebe de meses). Contó cómo una vez los guardias le dijeron que llevara al baño a Nora Valladares, “porque no podía caminar y había perdido el habla por las torturas recibidas”.
“EL JUEZ ERA PARTE DEL SISTEMA REPRESIVO DE LA BRIGADA DE INVESTIGACIONES”
Alarcón relató que en la Brigada prestó declaración ante el juez Luis Ángel Córdoba y el secretario Domingo Mazzoni, “pocos pasos de la sala de tortura” y en presencia de Silva Longhi, “El juez era parte de ese sistema represivo” sentenció. Córdoba falleció, Mazzoni fue secretario del juzgado federal de Resistencia desde mayo de 1974 hasta agosto de 1976, cuando fue nombrado fiscal, puesto desde el que persiguió a muchos detenidos, tal el caso de Hugo Barúa secuestrado y torturado en su domicilio por los imputados Manader y Cardozo (fallecido) ante la presencia del funcionario judicial.
En 1992 ascendió a fiscal de la Cámara Federal de Apelaciones, cargo que ocupó hasta que se vio obligado a renunciar en 2007 para eludir un jury de enjuiciamiento promovido por el Procurador General de la Nación, Esteban Righi en razón de su participación en los crímenes de lesa humanidad.
En 2009 en una polémica decisión, el conjuez Juan Antonio Piñero decidió sobreseer a Mazzoni. Cabe destacar que el “sobreseimiento” es una resolución judicial que suspende el proceso por una hipotética “falta de pruebas”, no por una presunción de inocencia, motivo por el cual no provoca la situación de cosa juzgada permitiendo la reapertura del proceso.
La fiscalía de Resistencia apeló la medida en base a los testimonios donde Mazzoni aparece junto con el fallecido Flores Leyes como la “pata judicial” del dispositivo de extermino de militantes políticos enfrentados a la dictadura cívico militar.
MANADER: JAMES BOND CON UN PICANA
Cuando lo llevan a la Brigada lo primero que hacen es vendarlo, y después fajarlo. Al tiempo, cuando llega el momento de montar la farsa legal y tomarle una declaración, sus sagaces captores le sacan la venda, y la víctima relaciona los rostros con las voces que escuchó durante los golpes y la aplicación de corriente eléctrica.
Contó que Silva Longhi era fácil de indentificar por su voz grave, inconfundible “de artista de radioteatro” y de Manader dijo que era muy expresivo, “se hacía notar como una persona más importante de lo que en verdad era, sobreactuaba su rol de agente en lo que ellos llamaban la lucha contra la subversión, como James Bond…”.
PATRICIO BLAS TIERNO: LA PARTIDA DE AJEDREZ INCONCLUSA
Después de pasar por la Alcaidía (agosto –noviembre 76) donde los guardias “torturaban como una forma de deporte” lo trasladan a la U7, donde reside hasta 1978.
Recordó el aguante de Patricio Tierno (militante oriundo de La Plata asesinado en la Masacre de Margarita Belén) ante los apremios ilegales; una vez se lo encontró con los pies muy magullados por el castigo de la picana, y cuando le preguntó cómo se sentía, el platense le restó importancia y hasta se permitió bromear: “estuve en los jueguitos electrónicos” le dijo.
El 12 de diciembre estaban jugando al ajedrez cuando llega la orden de traslado para Tierno. “Se puso de pie y me dijo este es el final para mí”. Alarcón intentó creer otra cosa, para darle y darse ánimo; le habló de la posibilidad de que se tratase de una visita, algo sumamente improbable, “las piezas de ajedrez quedan sin tocar, hasta la próxima partida” le dijo, y nunca más volvieron a verse.
Fuente:LaHojadelJuicio

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