Complicada situación de un ex PCI que trabaja en la UNL
Se trata de Luis Frillocchi, un ex espía del Ejército que se desempeña en la Universidad del Litoral como Jefe de Diplomas.
Fue indagado por falso testimonio por la justicia federal ya que sus declaraciones en un juicio oral fueron muy contradictorias. La UNL explica los motivos por los que no puede cesantear, por el momento, al ex PCI.
César Luis Frilocchi, un ex espía del Ejército que ingresó al mundo clandestino de la delación en 1978, quedó a u paso de –al menos – la suspensión en su cargo de Jefe de Diplomas en la Universidad Nacional del Litoral, en donde ingresó como “blanqueado” en los años de plomo, como una forma de tener cobertura a su actividad principal de espionaje. Hace 15 días el juez federal de Santa Fe Reinaldo Rodríguez lo indagó por el delito de falso testimonio, imputación que heredó del Tribunal Oral Federal de Santa Fe en marzo de este año. Frilocchi declaró como testigo en un juicio en el que fue juzgado por delitos de lesa humanidad su ex colega Horacio Barcos, alias “Quique”, condenado a 15 años de presión por secuestrar, torturar y violar a la bibliotecóloga Amalia Ricotti.
El 23 de marzo, el empleado de la UNL debió dar explicaciones a los jueces del TOF sobre sus tareas de encubrimiento en los años de la represión ilegal, respuestas que no convencieron a nadie, mucho menos al Fiscal ante el TOF Martín Suárez, que demostró con documentación oficial una seguidilla de balbuceos y evasivas por parte de Frilocchi. Una vez concluido el relato del ex PCI, el Fiscal pidió que sea retirado de la sala y que permanezca con custodia. Pidió a laos jueces que se los detenga ahí mismo y se le impute el delito de falso testimonio por las “flagrantes contradicciones”. En votación dividida, los jueces le rechazaron la petición. Sólo el presidente del tribunal, José Escobar Cello, acompañó el pedido, pero Ivón Vella y Daniel Laborde lo rechazaron.
Sin embargo, el fiscal Martín Suárez sí pudo alentar la apertura de una investigación a Frilocchi en los juzgados de primera instancia, en la que se le impute el falso testimonio.
El pasado 29 de julio, el juez Reinaldo Rodríguez lo indagó bajo esa figura. Concretamente se le hizo saber que no podía desconocer al ex PCI Jorge Eleodoro Hauque, alias “Lolo”, porque de él dependían todos los agentes civiles de inteligencia del Ejército que “desempeñaban tareas efectivas de calle”, como lo declaró Domingo Manuel Marcellini en la “Causa Barcos”. Marcellini, por cierto, murió sin ser juzgado. Fue el jefe del Destacamento de Inteligencia 122 en Santa Fe en la última dictadura militar.
También se le imputó no haber dicho la verdad en cuanto al ingreso al mundo del espionaje policial. Frilocchi dijo haber ingresado en agosto de 1978, cuando en realidad lo hizo el primer día de mayo. Otro motivo de la imputación de basó en que dijo en la declaración ante el TOF que no conoció al ex capitán Julio César Domínguez, alias “Potín”, que aparece firmando su ingreso y ponderando las actitudes de Frilocchi a quien, dijo Domínguez, “conocí en profundidad”.
El actual jefe de Diplomas de la UNL se asesoró legalmente para la indagatoria con el abogado local Héctor Hugo Tallarico que le recomendó responder las preguntas del juez federal. Frillocchi volvió a ensayar como defensa que “ingresó al Ejército porque soy un patriota, cuando era el conflicto por el tema del (canal de) Beagle. También dijo que declaró en el juicio por pedido de la víctima y que no tiene nada que ocultar y que tampoco era su interés obstaculizar a la justicia. Mientras fue espía se desempeño con dos nombres falsos: Carlos Lucas Fernández y Carlos Leandro Fittipaldi. Según sus palabras, llegó a formar parte del plantel de PCI locales de la mano de dos ex jefes del Destacamento de Inteligencia Militar 122 con los que tenía trato: el coronel Antonio Ramón Ricciardi (entre 1977 y 1979) y el coronel Luis Alberto González, que sucedió al anterior.
Frilocchi trabajó hasta el 2005 como espía del Ejército, pero el cómputo de su retiro se tomó desde 1980, cuando reingreso como PCI luego de un tiempo sin reportar oficialmente a los militares. Según consta en su legajo, se jubiló como personal de contrainteligencia en septiembre de 2005, por resolución de la Caja de Retiros de la Policía Federal, dependiente del Ministerio del Interior de la Nación.
Trabas legales
La denuncia que impulsó desde el TOF el fiscal Martín Suárez avanzó un paso importante el pasado 29 de julio, con la indagatoria a Frilocchi en el juzgado federal Nº 1. Sin embargo, para la Universidad Nacional sigue siendo un lastre, ya que legalmente no puede expulsarlo de la casa de altos estudios.
Surgen dos posibilidades, que están bajo estudio de las autoridades universitarias, La primera si no existe una incompatibilidad entre los haberes percibidos por Frilocchi como retirado de la Policía Federal (por el que cobra $2.300) y su sueldo como activo en la UNL (percibe $6.000, una de las remuneraciones más altas del staff no docente). “Para ello pedimos información a la Caja que abona esos retiros, para establecer si se trata de una jubilación ordinaria, que marcaría una incompatibilidad con su sueldo de activo”, dijo a Notife el Secretario General de la UNL, el abogado Pedro Sánchez. El funcionario también señaló que, “si el señor Frilocchi fuese procesado por el delito de falso testimonio debería ser suspendido provisoriamente y, si es condenado, puede tramitarse la cesantía”, explicó. Sánchez acudió al Reglamento de Investigaciones Administrativas de la UNL para explicar la situación de Frilocchi. Allí queda expreso, en el artículo 48, el caso “del agente de la UNL procesado por la justicia por un delito ajeno a su servicio, deberá ser separado del cargo hasta tanto recaiga pronunciamiento en la causa penal”.
21 de Agosto de 2010
Fuente:DERF
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