Ayer declaró un testigo de nombre Daniel Sandoval, quien dijo que desde la época de la dictadura no se conoce el paradero de su primo, Hugo Sandoval, que en ese momento se encontraba haciendo el servicio militar obligatorio. El testigo también es hermano de Pascual, otro desaparecido.
El desaparecido número 39 surgió de las declaraciones de unos de los testigos que fue citado por el Tribunal Federal Nº 2 de Mendoza, que preside el doctor Roberto Burad. La novedad causó estupor entre los integrantes del tribunal, la fiscalía, querellantes y abogados defensores de las víctimas, determinando que aumentara el número de preguntas hacia el testigo Daniel Sandoval, quien durante su permanencia ante los jueces denunció ayer que también fue víctima de persecución y amenazas por parte de la represión.
Según este testigo, el desaparecido sería Hugo Sandoval, quien por esa época estaba haciendo la conscripción, primo del denunciante y de Pascual Sandoval, quien desde el momento de su detención nunca más se supo nada de él. Durante su testimonio ante el Tribunal Federal Sandoval dijo que “su familia perdió todo contacto y todos creemos que corrió la misma suerte que mi hermano. Hasta ahora todos desconocemos porqué mi primo desapareció; además no se hizo ninguna denuncia por temor a represalias teniendo en cuenta la situación que se vivía”.
En otra parte de su declaración, donde por momentos se quebró y habló entre lágrimas, Sandoval manifestó que “sabemos que Armando estuvo detenido en los calabozos de la Casa Departamental, adonde mi padre le llevó comida tres o cuatro veces, hasta que en una oportunidad a mi madre le dijeron que no fuera más, que a su hijo lo habían liberado. Por eso mamá se fue a Buenos Aires, se entrevistó con las Madres de Plaza de Mayo, pero de allí no logró nada más. En San Rafael le mandó una carta al Obispo, pero nunca le respondieron nada”.
El testigo recordó la noche de su detención y la de su hermano, en su casa paterna de calle Maza 1526 de Pueblo Diamante, adonde llegaron policías y militares armados y le pusieron un arma en su cabeza. Agregó que a uno de sus hermanos, que se había dejado la barba por una promesa, uno de los militares le dijo “¿vos también sos terrorista?”, y amenazó con matarlo”, agregando que todavía hoy siente terror por lo que sucedió aquella noche. También dijo que a través de su militancia en la Juventud Peronista conoció a Tripiana, Osorio, al “Gordo” Ortemberg, al Chango Osorio, Faggetti, a los hermanos Márquez, a Susana Sanz, Porras, entre otros y que las reuniones las hacían en la casa de doña María Di Giorgi, una antigua militante peronista de Pueblo Diamante.
Respecto de Juan Roberto Labarta, uno de los enjuiciados, el testigo añadió que por aquellos años no sabía que era policía, que siempre lo veía en las reuniones políticas, gremiales o en manifestaciones y que a raíz de sus informaciones no tenía dudas que había marcado a sus compañeros de militancia en la JP.
El desaparecido número 39 surgió de las declaraciones de unos de los testigos que fue citado por el Tribunal Federal Nº 2 de Mendoza, que preside el doctor Roberto Burad. La novedad causó estupor entre los integrantes del tribunal, la fiscalía, querellantes y abogados defensores de las víctimas, determinando que aumentara el número de preguntas hacia el testigo Daniel Sandoval, quien durante su permanencia ante los jueces denunció ayer que también fue víctima de persecución y amenazas por parte de la represión.
Según este testigo, el desaparecido sería Hugo Sandoval, quien por esa época estaba haciendo la conscripción, primo del denunciante y de Pascual Sandoval, quien desde el momento de su detención nunca más se supo nada de él. Durante su testimonio ante el Tribunal Federal Sandoval dijo que “su familia perdió todo contacto y todos creemos que corrió la misma suerte que mi hermano. Hasta ahora todos desconocemos porqué mi primo desapareció; además no se hizo ninguna denuncia por temor a represalias teniendo en cuenta la situación que se vivía”.
En otra parte de su declaración, donde por momentos se quebró y habló entre lágrimas, Sandoval manifestó que “sabemos que Armando estuvo detenido en los calabozos de la Casa Departamental, adonde mi padre le llevó comida tres o cuatro veces, hasta que en una oportunidad a mi madre le dijeron que no fuera más, que a su hijo lo habían liberado. Por eso mamá se fue a Buenos Aires, se entrevistó con las Madres de Plaza de Mayo, pero de allí no logró nada más. En San Rafael le mandó una carta al Obispo, pero nunca le respondieron nada”.
El testigo recordó la noche de su detención y la de su hermano, en su casa paterna de calle Maza 1526 de Pueblo Diamante, adonde llegaron policías y militares armados y le pusieron un arma en su cabeza. Agregó que a uno de sus hermanos, que se había dejado la barba por una promesa, uno de los militares le dijo “¿vos también sos terrorista?”, y amenazó con matarlo”, agregando que todavía hoy siente terror por lo que sucedió aquella noche. También dijo que a través de su militancia en la Juventud Peronista conoció a Tripiana, Osorio, al “Gordo” Ortemberg, al Chango Osorio, Faggetti, a los hermanos Márquez, a Susana Sanz, Porras, entre otros y que las reuniones las hacían en la casa de doña María Di Giorgi, una antigua militante peronista de Pueblo Diamante.
Respecto de Juan Roberto Labarta, uno de los enjuiciados, el testigo añadió que por aquellos años no sabía que era policía, que siempre lo veía en las reuniones políticas, gremiales o en manifestaciones y que a raíz de sus informaciones no tenía dudas que había marcado a sus compañeros de militancia en la JP.
Fuente:EstacionIbiza.
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