3 de octubre de 2010

ENTREVISTA A ESTELA DE CARLOTTO.

Estela de Carlotto: “Los represores deben ir a una cárcel común porque son ancianos peligrosos”
La reconocida defensora de los derechos humanos y candidata al premio nóbel de la paz afirmó que “son tan cobardes que para torturar y matar se sonreían de satisfacción y ahora llorisquean”.
Por Martín Brao

La trascendencia del primer juicio de lesa humanidad que se desarrolla en Santiago del Estero fue el eje central de la entrevista exclusiva que la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, mantuvo con EL LIBERAL y en la que aseguró que “los represores deben ir a una cárcel común porque son ancianos peligrosos”.
La provincia es testigo de un histórico juicio en el que se investiga la muerte de Cecilio Kamenetzky, un joven santiagueño que fue víctima del aparato represivo local comandad por Musa Azar Curi, quien se encuentra imputado en el proceso junto con Ramiro López Veloso y Tomás Garbi.
Carlotto, quien encabeza la asociación candidata a quedarse con el Nobel de la Paz 2010, aseguró en referencia a los responsables de la dictadura y la represión en la Argentina, que “la mayoría de ellos hablan (en los juicios), a veces llorisqueando, porque lógicamente son tan cobardes que para torturar y matar se sonreían de satisfacción y ahora llorisquean”.
Además instó a los santiagueños a perder los miedos y contar todo lo que vivieron durante el denominado Proceso de Reorganización Nacional “porque es la única forma de tener una democracia que permita vivir en paz y en tranquilidad”.

¿Los juicios contra los represores de la dictadura representan un avance institucional para tratar de cerrar viejas heridas?
-Evidentemente, en todas las provincias del país se están desarrollando juicios, en algunas comienzan recién ahora como es el caso de Santiago del Estero. Se están realizando juicios orales y públicos para las condenas efectivas de los implicados en el terrorismo de Estado, en la represión que se ejerció durante la dictadura militar que usurpó el poder el 24 de marzo de 1976. Cada provincia tiene su poder judicial, tiene sus organizaciones de Derechos Humanos y sociales que defienden esta necesidad de que se instrumente justicia. No es posible aceptar la impunidad y felizmente las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que impedían estos procesos condenatorios ya no existen, han perdido vigencia por su inconstitucionalidad y la justicia de cada provincia está actuando en consecuencia. Es un trabajo muy arduo, muy duro, pero necesario, en el que se necesita la colaboración de la sociedad civil, porque entre ellos están los testigos que fueron víctimas de los represores en cada provincia.

¿Aún existen temores en la sociedad?
-Sí, pero lo que hay que hacer es alentar a la población a que pierda su miedo, sus temores, sus silencios, sus reservas, porque solamente con la verdad se podrá tener una democracia firme y duradera, si se ocultan los crímenes y se saben cosas que no se dicen, lo que hacemos es postergar o dificultar que llegue la justicia y la verdad lo antes posible. Siempre estas acciones no son más que acciones con todas las garantías que da la Constitución y las leyes, cosa que los represores jamás consideraron para sus víctimas y es bueno aclarar que acá no hay venganzas, ni odios, ni revanchas, simplemente la necesidad ineludible de que paguen los gravísimos delitos con la mayor condena, con la condena fuerte que merecen por esos actos tan ilícitos.

¿Considera que los represores deben estar en cárceles comunes?
-Por supuesto, cuando se considera que se ha probado más que suficiente la participación en la dictadura y en los delitos de lesa humanidad, con la condena ya firme, estas personas no pueden tener ningún tipo de privilegio. Los represores deben ir a una cárcel común y cumplir sus condenas, aunque tengan más de 70 años, en una cárcel común porque siguen siendo peligrosos. La mayoría de ellos habla, a veces llorisqueando, porque lógicamente son tan cobardes que para torturar y matar se sonreían de satisfacción y ahora llorisquean; pero no obstante cuando hablan es para reivindicar sus crímenes, ellos dicen que hicieron bien, que quisieron salvar la Patria, que volverían a hacerlo, o sea que siguen siendo ancianos peligrosos para la sociedad, son personas peligrosas, por lo tanto no merecen ningún tipo de consideración, así estén enfermos. Así como los presos comunes o los presos sociales, que cuando están enfermos se los cura y no se los mandan a sus casas, sino que los atienden los médicos en los hospitales propios de los sistemas carcelarios, así que a ellos ningún tipo de consideración.

Hablaba de la importancia del papel de la sociedad. En el caso de Santiago, se ha instalado un debate que antes no existió, ¿considera positivo que se instalen nuevamente estos temas?
-Sumamente positivos, porque si no empezó antes es porque había algo en la justicia que no marchaba, porque estos delitos no prescriben, son delitos que afectan a toda la sociedad y no es posible que la sociedad de ninguna de nuestras provincias acepte como si nada convivir con esta gente, cruzarse con ellos por las calles, ir a los cines, a las confiterías o los lugares de esparcimiento estando juntos las víctimas con los victimarios, eso es una debilidad democrática si es que se lo tolera.

A pesar de ello, existe gente que se opone.
-El comienzo de estos juicios por supuesto que van a contar con ciertas gentes que los van a criticar porque quizás ellos mismos o sus familiares están implicados y deben rendir a la justicia; aquel que diga que esto no se debe hacer, seguramente tiene mala intención, porque no puede en ningún país ningún ciudadano no juzgar estos delitos tan perversos y terribles que ha cometido esta gente durante la dictadura.

A pesar de que transcurrieron más de 30 años, muchos testigos tienen que volver a recordar situaciones de tormentos, ¿cree que esto es sinónimo de valentía ante las injusticias vividas?
-Sin lugar a dudas los testigos son importantísimos y para ellos representa un dolor muy fuerte desnudar su historia, recordar momentos tan patéticos como han sido las cárceles clandestinas, las torturas y ver la muerte de sus compañeros, pero han sobrevivido para ser justamente eso, testigos de la historia, testigos valiosísimos y el hecho de que se presenten a pesar de los miedos -siempre se les da garantía de protección si así lo requieren- esta valentía hay valorarla como que realmente son personas de bien que no los paraliza la historia que les toco vivir sino que quieren contribuir a que haya justicia plena

¿Qué mensaje puede dejar a los santiagueños acerca de este juicio histórico para la provincia?
- A los santiagueños el mensaje es el de una abuela que desde hace 33 años está luchando, que acompañen a la justicia, que hablen, digan y cuenten lo que saben, lo que han vivido durante la dictadura sin temores, porque es la única forma de tener una democracia que permita a nuestros hijos, a los que están por nacer, nuestros nietos y a las futuros ciudadanos de nuestro país, vivir en paz y en tranquilidad de que esas cosas no vuelvan a ocurrir. Todo lo que es silencio es complicidad y todo lo que es silencio puede permitir el día de mañana que esta historia se repita. Entonces yo les hablo como ciudadana argentina a los argentinos de Santiago del Estero para que pongan los hombros todos para que la justicia actúe y cualquier irregularidad de la justicia o injusticia denunciarla, protestarla, siempre en paz, sin violencia, pero con inclaudicable compromiso con la democracia.
Fuente:ElLiberal                                                                                                          

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