Perpetua y carcel comun para Videla
TERROR EN LA CARCEL
Por Martín Notarfrancesco
El dictador recibió su primera condena después del Juicio a las Juntas por el fusilamiento de presos políticos en Córdoba. También fueron sentenciados Benjamín Menéndez y otros 21 represores. Hubo siete absoluciones. Miles de personas celebraron frente al tribunal
VEINTITRES CONDENAS Y SIETE ABSOLUCIONES EN EL JUICIO POR LOS FUSILAMIENTOS DE PRESOS POLITICOS EN LA UP1 DE CORDOBA
Otro Cordobazo para Videla y Menéndez
Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 21 policías y militares fueron condenados ayer por el Tribunal Oral 1 de Córdoba y deberán cumplir sus penas en la cárcel. Miles de personas se reunieron en la puerta de tribunales para celebrar.
Los familiares de Hugo Vaca Narvaja, uno de los fusilados en una UP1.
Imagen: Télam
Por Martín Notarfrancesco
Como un reloj que de tanto en tanto detiene sus agujas en ese instante preciso. Es el momento en que un tribunal lee la sentencia que condena a un violador sistemático de derechos humanos, a un terrorista de Estado, a un genocida que lo abandona, para siempre, su mejor compañera, la impunidad. Ayer las agujas del reloj de la historia asomaron por Córdoba y detuvieron su marcha a las 17.49, cuando Jaime Díaz Gavier, presidente del TOF 1, le dijo de frente a Jorge Rafael Videla que estaba condenado a la pena de prisión perpetua y que, además, la debe cumplir en una cárcel común. Luciano Benjamín Menéndez y otros 21 policías y militares también fueron encontrados culpables.
Sol de diciembre y calor mediterráneo. El día arrancó agradable. La intensidad y la temperatura fueron subiendo de la mano de un termómetro que rozó los 35 grados. Sólo faltaba la última palabra de Menéndez, que pidió cerrar la ronda. Los otros 28 imputados pudieron hacerlo el martes. A las 11 de la mañana arrancó la última audiencia del juicio. Luego de la intervención del Cachorro (ver página 4), el tribunal pasó a deliberar, anunciando que el veredicto se leería a las cinco de la tarde.
Un megajuicio
El juicio comenzó el 2 de julio y fue la primera megacausa de Córdoba. Los antecedentes locales se remontan a julio de 2008 y diciembre de 2009, cuando se condenó a Menéndez y otros siete torturadores del centro clandestino La Perla y cinco ex policías del D2, respectivamente.
El juicio que culminó ayer agrupó dos causas: los fusilamientos de 31 presos políticos de la Unidad Penitenciaria 1 –UP1– que fueron asesinados entre abril y octubre de 1976, y el expediente “Gontero”, que esclareció las torturas sufridas por cinco ex policías y el hermano de uno de ellos, el mismo año. En total, el banquillo de acusados albergó a 31 imputados (uno fue apartado por razones de salud). Fueron 63 audiencias, 110 testigos y 34 años de espera. A lo largo de estos años, la causa por el fusilamiento de los ex presos políticos se convirtió en la causa maldita. Pocos confiaban en que pudiese llegar a juicio un expediente que involucraba a la Iglesia Católica y a la misma Justicia federal, que tenía a su disposición a la mayoría de quienes resultaron acribillados.
Existe otra parte de esta causa que no ingresó en este juicio. Es justamente el tramo que involucra a los funcionarios judiciales de entonces. Jueces, fiscales, defensores oficiales y secretarios que permitieron, con acciones y omisiones, que todo suceda. El trámite está a cargo del juez riojano Daniel Herrera Piedrabuena y constituye una puja, por ahora irresuelta.
En el fallo de ayer, el tribunal hizo equilibrio entre los pedidos de la fiscalía y las querellas. Videla, Menéndez y la cadena de mandos inmediata recibieron perpetuas. Lo mismo que el núcleo duro que operó en el D2 de la policía provincial. En líneas generales el clima fue de satisfacción. Pudo verse a muchos ex presos fundirse en abrazos eternos con sus compañeros de celda. Era la primera condena que recibía Videla luego del Juicio a las Juntas.
La mayor sorpresa estuvo en las absoluciones, siete en total. Nadie esperaba tantas y mucho menos que una recayera sobre Osvaldo César Quiroga, un veterano de Malvinas que en 1976 integró una de las secciones del Regimiento de Infantería Aerotransportada II de Córdoba. En cumplimiento de una orden, el 12 de agosto de 1976 retiró a cuatro detenidos de la UP1. Los trasladó atados unos a otros, vendados los ojos y en el piso de un camión. Luego de una parada intermedia, fusilaron a Hugo Vaca Narvaja, Higinio Toranzo y Gustavo De Breuil. El cuarto era Eduardo De Breuil, hermano de Gustavo, a quien le hicieron ver los cuerpos rematados y lo regresaron a la cárcel. En su testimonio recordó que el oficial a cargo del operativo siempre fue el mismo. Quiroga dejó asentada su firma y se responsabilizó de sacar a estos detenidos. Por esta razón nadie comprendió la absolución y tanto la fiscalía como las querellas se mostraron disconformes en este punto, lo que hace presumir un planteo ante la Cámara de Casación.
Las calles
A partir de las tres de la tarde, organizaciones sociales, políticas, juveniles, sindicatos, murgas y ciudadanos de a pie se fueron arrimando al edificio de los tribunales federales. La convocatoria de los organismos de derechos humanos reunió cerca de mil personas, estimaron desde la Policía Federal. Poco antes de las cinco de la tarde se abrieron las puertas para que algunos ingresaran a colmar la sala de audiencias. El Premio Nobel de la Paz en 1980, Adolfo Pérez Esquivel, la rectora de la Universidad Nacional de Córdoba, Carolina Scotto, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, y el intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, encabezaban la platea de personalidades presentes. El resto lo siguió por los parlantes y pantallas en la vereda, transpirando la gota gorda.
El tribunal marcó el criterio de revocar todas las prisiones domiciliarias y en los casos de enfermedad ordenó que una junta médica diagnosticara si el paciente puede cumplir la pena en la cárcel. En esta situación se encuentra Menéndez, entre otros.
Después de 34 años Videla sigue esmerado en mostrarse igual. Pero tal vez en algún rincón de su interior se encuentre con ese pasado que vuelve. Ahora, a su celda.
Fuente:Pagina12
Los condenados, los absueltos, los cargos y las penas
1 Jorge Rafael Videla. Fue director del Colegio Militar, jefe del Estado Mayor del Ejército y comandante en jefe del Ejército. El 24 de marzo de 1976 encabezó, junto a Emilio Massera y Orlando Agosti, el golpe de Estado que derrocó a María Estela de Perón. Juzgado luego del retorno a la democracia cumplió sólo cinco años de prisión efectiva hasta que recibió un indulto del entonces presidente Carlos Menem. En 1998 volvió a la cárcel por una causa de robo de bebés, aunque días después se le concedió el arresto domiciliario. Hace dos años perdió aquel beneficio y fue trasladado a Campo de Mayo. Se lo consideró responsable de las torturas y homicidios de todas las víctimas de la causa UP1. Le dieron perpetua.
2 Luciano Benjamín Menéndez. Entre 1975 y 1979, fue el comandante del III Cuerpo de Ejército, con epicentro en Córdoba y presencia en diez provincias. Como tal, fue el máximo responsable de los delitos de lesa humanidad cometidos en estas jurisdicciones y de la existencia de los centros clandestinos en Cuyo y Noroeste. El propio Menéndez presidía la denominada Comunidad Informativa donde confluían las autoridades de todas las fuerzas de Defensa y Seguridad. Hasta ayer contaba con cuatro condenas a perpetua, que cumplía en el penal de Bouwer. Perpetua.
3 Vicente Meli. Fue jefe de Estado Mayor de la IV Brigada desde junio de 1976 y por lo tanto responsable en las decisiones que se tomaron en la provincia para “eliminar a la subversión”. También acusado de las torturas y homicidios de todas las víctimas de UP1, Meli cumple detención domiciliaria desde 2007. Perpetua.
4 Mauricio Carlos Poncet. Fue jefe de la División Personal (G1) de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada. Desde allí dirigió la custodia y el trato de los presos políticos. Perpetua.
5 Jorge González Navarro. Como jefe del G5 (Asuntos Civiles) de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada, participó en el diseño y coordinación de la represión en Córdoba. Perpetua.
6 Raúl Eduardo Fierro, alias “El Francés”. Fue jefe del grupo de Inteligencia (G2) de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada y miembro del Estado Mayor. Algunos sobrevivientes recuerdan haberlo visto en los centros clandestinos La Perla y La Ribera. Perpetua.
7 Gustavo Adolfo Alsina. Fue uno de los jefes de las secciones de la Policía Militar. Participó de los levantamientos carapintadas de Semana Santa, beneficiándose luego con la ley de obediencia debida y con los indultos. Se lo juzgó por tormentos y por el asesinato de René Moukarzel. Perpetua.
8 Enrique Pedro Mones Ruiz. Miembro del Regimiento de Infantería Aerotransportada II, donde integraba la Compañía de Comando. Se retiró con el grado de teniente coronel. Fue acusado de torturas y por el asesinato dentro del penal de Raúl Bauducco. Perpetua.
9 Miguel Angel Pérez. Miembro del Regimiento de Infantería Aerotransportada II, es recordado por su testimonio autoincriminatorio en los juicios por la verdad histórica donde confesó haber asesinado a quemarropa a Bauducco en el patio de la cárcel. Perpetua.
10 Marcelo Luna, alias “Piruchín” o “Pibe Pedrota”. Fue parte de la patota del D2 y desde ahí responsable de numerosos casos de torturas y homicidios. También fue visto en el centro clandestino Chalet de Hidráulica. Perpetua.
11 Calixto Luis Flores, alias “Chato”. Hasta 1977 formó parte del personal del centro clandestino D2. Integró una de las brigadas operativas de La Ribera. El año pasado había sido absuelto en la causa Albareda. Perpetua.
12 Yamil Jabour. Policía retirado con grado de comisario mayor. Fue miembro del Comando Libertadores de América y de la patota del D2. Estaba acusado de cuatro casos de torturas y seis homicidios. Perpetua.
13 Alberto Luis Lucero, alias “Cara con Rienda” o “Chatarra”. Fue integrante de grupo calle de la patota del D2 y de la brigada operativa de Pilar. Fue visto también en el Chalet de Hidráulica. Estaba acusado por la aplicación de tormentos a diez detenidos y el asesinato de seis. Perpetua.
14 Carlos Alfredo Yanicelli, alias “Tucán”. Uno de los miembros más recordados de la patota del D2. Con la vuelta a la democracia llegó a conducir la policía provincial durante el gobierno de Ramón Mestre. Fue imputado por diez torturas y seis asesinatos. Perpetua.
15 Juan Eduardo Ramón Molina, alias “Negro”. Fue integrante de la patota de la D2 que torturó a los detenidos de la UP1 que llevaron hasta el centro para interrogarlos. Perpetua.
16 Carlos Hibar Pérez. Militar retirado, imputado por haber revistado en las filas del Regimiento de Infantería Aerotransportada II durante la dictadura. Acusado de torturar a presos políticos. Fue condenado a 14 años de prisión.
17 Juan Emilio Huber. Ex jefe de la Policía Militar 141, órgano que tomó el control de los pabellones de presos políticos en la UP1 a partir de abril de 1976. Se lo acusó por tormentos. 14 años.
18 Hermes Oscar Rodríguez, alias “Salame”. Entre 1976 y 1977 fue el segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 141, además de ser un asiduo visitante de La Perla y de participar en las reuniones de oficiales en donde se decidía la suerte de los detenidos. El que culminó ayer fue el segundo juicio en su contra. 12 años.
19 Víctor Pino Cano. Fue jefe del Regimiento de Infantería Aerotransportada II, del que dependían las brigadas que participaron del traslado de los detenidos. Se lo acusó por la imposición de tormentos a todos los presos políticos de la penitenciaría y el homicidio de tres de ellos. Cumple detención domiciliaria en el country Tortugas. 12 años.
20 Fernando Martín Rocha, alias “El Tuerto” o “Dardo”. Era oficial principal en el Comando Radioeléctrico. Desde ahí participó en las torturas que sufrieron las seis víctimas de la causa Gontero. 8 años.
21 Miguel Angel Gómez, alias “Gato”. Durante la última dictadura integró el grupo de tareas que funcionó con epicentro en la D2. Los sobrevivientes del centro clandestino lo señalan como uno de los torturadores más feroces. Ya contaba con una condena a 16 años de prisión. 7 años.
22 Mirta Graciela Antón, alias “Cuca”. Señalada por los sobrevivientes del D2 como la encargada de darle el “tiro de gracia” a los policías que eran asesinados por sus propios compañeros, se convirtió ayer en la primera mujer condenada en Córdoba por delitos de lesa humanidad. 7 años.
23 José Eugenio San Julián. Durante la dictadura se desempeñó como jefe de la Región Noroeste de Gendarmería Nacional. Fue acusado de torturar a seis víctimas de la causa Gontero. 6 años.
24 Ricardo Cayetano Rocha. Fue integrante de la patota del D2. Se jubiló de la policía provincial por incapacidad, con el grado de sargento. Estaba acusado en las dos causas que integraron el juicio. Fue absuelto.
25 Osvaldo César Quiroga. Estuvo en las filas del Regimiento de Infantería Aerotransportada II, donde integraba la Compañía A. Dejó constancia de puño y letra del retiro de los presos políticos Miguel Vaca Narvaja, Arnaldo Toranzo y Gustavo de Breuil, quienes luego serían asesinados. Fue absuelto.
26 Francisco Pablo D’Aloia. Integró las filas del Regimiento de Infantería Aerotransportada II. Estaba acusado de haber participado del traslado de Vaca Narvaja, Toranzo y De Breuil. Fue absuelto.
27 José Antonio Paredes. También del Regimiento de Infantería Aerotransportada II, estaba acusado por tormentos. Unos días antes del inicio del juicio había sido encarcelado en la prisión de Bouwer. Fue absuelto.
28 Luis Alberto Rodríguez. Integró la patota de la D2 y se retiró de la policía con el grado de comisario mayor. Estaba acusado de imposición de tormentos a cuatro personas. Fue absuelto.
29 Gustavo Rodolfo Salgado. También formó parte de la patota del D2. Fue visto en el centro clandestino La Ribera. Se lo acusó de torturar a las seis víctimas de la causa Gontero. Fue absuelto.
30 Luis David Merlo. Llegó al juicio acusado de ser “El Moro” Merlo, un mítico represor del D2, ya muerto. Alegó que durante la instrucción de la causa se cometió un “error de identidad” entre él y el oficial principal Luis Ricardo Merlo, quien sí habría sido “El Moro”. Fue absuelto.
31 José Felipe Tavip. Médico. Fue el único civil imputado en este juicio, acusado de encubridor por haber fraguado el certificado de defunción de José René Moukarzel. Fue apartado del juicio por razones de salud.
Fuente:Pagina12
FuenteFotos:ElDiariodelJuicio
OPINION
Generaciones de la democracia
Por Luis Bruschtein
Jorge Videla recibió su segunda condena. Luciano Benjamín Menéndez, la quinta.
Imagen: Télam
Todo hubiera sido más fácil para esta sociedad si la primera condena a Videla hubiera permanecido en firme. Se hubieran ahorrado casi veinte años de frustraciones. Toda la marcha atrás a la que fue forzado Alfonsín y que profundizó por voluntad propia Carlos Menem y mantuvieron en forma inalterable los gobiernos de la Alianza y los sucesivos de postcrisis, hasta Duhalde, fue una manera de prolongar una situación injusta que sensibilizaba sobre todo a las generaciones de jóvenes que se sucedieron desde aquel momento. Nuevas generaciones de militantes de izquierda, de peronistas y radicales se foguearon en las marchas por Juicio y Castigo.
La condena a Videla resignifica a esta democracia. Es como si la volviera a bautizar. No podía concebirse una democracia con Videla en libertad. Esa carga simbólica se convertía en una carga de dinamita contra la idea de democracia. O de construcción de una democracia verdadera, en un país que casi no tenía experiencias democráticas genuinas. Es difícil de comprobar si, como afirmó Videla, Balbín le pidió el golpe. Pero en esa época, no solamente radicales, sino también peronistas y hasta socialistas y de otras corrientes políticas de izquierda y derecha participaban en las decisiones golpistas. Era una forma de hacer política, desde antes de que existiera la guerrilla. Hasta podría decirse que esa forma de hacer política tuvo mucho que ver con el crecimiento de la guerrilla. Para ser justos habría que decir que también había políticos, como el Alfonsín que llegó a diciembre de 1983, que no habían tenido esos manejos, pero eran una minoría.
En un sistema básicamente hipócrita, la última dictadura militar fue su emergente más ominoso. Se había forjado un camino que llevaba indefectiblemente a ese desenlace. En los demás países de América latina había procesos similares con diferencia de matices. En todos, las Fuerzas Armadas se habían convertido, desde casi principios del siglo XX, en la casta que tutelaba y aprisionaba el juego político. No había ninguna posibilidad de cambio democrático o de gobiernos populares y bajo ese esquema se formaron varias generaciones. Ese también fue un camino casi inexorable. La última generación que se formó bajo ese esquema tomó las armas para romperlo.
Esta vez hubo generaciones que se han formado durante veinte años bajo el signo de esa carga simbólica, en la que una fuerza inasible y suprademocrática impedía que fueran juzgados los torturadores y violadores de la dictadura. Con la condena a Videla y los demás juicios, estas generaciones pudieron llegar a un desenlace positivo de sus luchas y esperanzas.
Así, con las condenas y los juicios, estas generaciones se constituyen en generaciones de la democracia. Son el escalón que permitirá mejorar lo que hay y lograr una democracia superior. Porque con sus luchas, junto a los organismos de derechos humanos y con la decisión política del ex presidente Néstor Kirchner de anular la legislación de impunidad, ellos pudieron derrotar a esa sombra suprademocrática que hacía que la democracia no lo fuera tanto.
Los presidentes y los políticos que obstaculizaron estos juicios estaban diciendo que la democracia es esencialmente injusta, que los delitos más horribles que se cometen desde el poder no pueden ser juzgados por sociedades democráticas. Esos dirigentes que se rasgaban las vestiduras por la democracia fueron sus peores propagandistas. En el fondo, y al igual que la mayoría de los viejos políticos del siglo pasado, no fueron realmente democráticos y formaron generaciones iguales a ellos o, como la de los ’70, totalmente opuesta.
En este caso, la condena a Videla es mucho más que un hecho judicial. La poderosa carga simbólica que implica se proyecta sobre toda la sociedad como una reivindicación de la democracia, porque se logró en democracia. Y además se materializa como un gran acusador de los que todos estos años trataron de impedirla hipócritamente en nombre de una democracia en la que no creen.
Fuente:Pagina12
OPINION
El abrazo de la Justicia
Por Marta Dillon
Si la Justicia tiene un largo brazo, ayer fue capaz de rodearnos a todos. A las mujeres de pañuelo blanco, manos tomadas y brazos en alto en señal de victoria, a la chica que se había pintado en la cara la leyenda Nunca más, a los ex presos políticos que levantaron para las cámaras una bandera discreta hecha de tela y aerosol, a esa madre y esa hija que lloraron abrazadas mezclando lágrimas y sudor y la risa, también, por poder estar juntas en ese momento. El dictador ha sido condenado. El Tribunal Oral Número 1, de Córdoba, dispuso su inmediato traslado a una unidad penitenciaria federal. En la sala donde transcurre el juicio estallan los aplausos, el juez que lee la condena pide silencio y parece hablarles también a quienes, a 700 kilómetros de distancia, en pleno microcentro porteño, se desbordan frente a una pantalla gigante que replica la sentencia. Taty Almeida se saca su pañuelo blanco y hace un dibujo con él en el aire, como si fuera un paso de zamba, envuelve con él a Estela de Carlotto. Madre y Abuela de Plaza de Mayo, como si este acto de justicia hubiera borrado algunas de las trazas del tiempo, bailan dando saltitos convertidas en adolescentes. Una condena no puede borrarlo todo, pero sin duda desarticula en este acto tantos años de impunidad.
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Alba Lanzilotto, con la imagen de sus dos hermanas desaparecidas en el pecho, Ana María y María Cristina, cuenta una anécdota mientras agita su abanico. Se trata de una Madre, así con mayúsculas, que después de años de estar sumida en la inconsciencia el martes tuvo un instante de lucidez. Y entonces uno de sus hijos le dijo: “Mamá, los estamos juzgando, acaban de darle perpetua al Turco Julián”. La mujer lo escuchó y agradeció: “Que alegría estar viva para poder ser testigo de este momento”. Al rato la Madre volvió a su inconsciencia. “Yo no puedo festejar –dice Alba–, no me sale la euforia. Pero sé perfectamente que estas condenas son un remedio, un remedio para curar al país y a muchas personas individualmente.” Cuando desde la pantalla montada en el auditorio Emilio Mignone, de la Secretaría de Derechos Humanos, se escuchó la sentencia a Videla, Alba apretó los párpados con fuerza y acarició amorosamente las fotos colgadas sobre su pecho.
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Después del pasaje a la cárcel que sacó el dictador Jorge Rafael Videla, el hombre que lleva el nombre de dos muertos –dos hermanos que lo precedieron–, el tipo del bigote tupido y la raya al costado que en 1977, cuando muchos todavía estaban vivos, se jactó en rueda de prensa de que “los desaparecidos no están ni vivos ni muertos, son una entelequia, están desaparecidos”, el mismo hombre que años después, amparado por el indulto que le regaló Carlos Menem –y unos cuantos secuaces, es cierto–, le dijo a un periodista –según consta en el libro El Dictador, de María Seoane y Vicente Muleiro–, “Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil. No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo en esto. Y el que no estuvo de acuerdo se fue. ¿Dar a conocer dónde están los restos? Pero, ¿qué es lo que podemos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata, el Riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, en seguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo”. Después del turno de ese hombre, llegó la condena a Luciano Benjamín Menéndez, el señor de los cuchillos. Se escuchó la ristra de delitos de los que fue hallado culpable. Se escucharon las palabras mágicas que conjuran la impunidad: prisión perpetua, inhabilitación perpetua, más accesorias y costas cual broche legal para un destino que se agota en el encierro. Tuvo mejor suerte el autodenominado “soldado victorioso ante la guerrilla marxista”. A él le tocará una junta médica que evaluará si está en condiciones de seguir a Videla a una cárcel común. Menéndez tiene un extraño record, ésta es su quinta condena a prisión perpetua. Un chico con una remera que pide “Juicio y Castigo” apunta: “Ojalá le alcanzara la salud para morir en la cárcel”. No es un deseo piadoso. Es un deseo acunado por tantos años de espera de actos de justicia como el que sucedió ayer.
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Eduardo Jozami pasó por cinco penales durante la dictadura, de Devoto a Rawson, recorrió medio país mediante traslados intempestivos y arbitrarios. No lo dice, pero como cualquier otro preso político debe haber visto compañeros morir en la cárcel. Para él, este juicio, estas condenas que siguen sucediéndose en la voz monocorde del juez cordobés tienen el peso específico de dar cuenta de cómo la represión era un entramado del que participaba todo el Estado, aun en sus estratos burocráticos. “Esta es una reivindicación también a los presos políticos”, lo alienta Lita Boitano, de Familiares de detenidos y desaparecidos por razones políticas. “Porque a veces parece que los presos no lo pasaron tan mal como otros, que la cárcel ya era lo mismo que sobrevivir”, insiste Lita, con una sonrisa emocionada. Ni falta que hace la jerarquía entre las víctimas, aunque si lo menciona es porque algo se cae en esa grieta. Será que la profundidad de las heridas se parece a la penumbra y todavía falta mucho por decir, por hacer, por juzgar, por reparar. De eso también se trata la justicia, aun lenta y con cuentagotas. Además de las condenas, lo que se ha dicho en este juicio quedará escrito con la letra de molde que impone la ley. Y podrá ser consultado por muchas generaciones en adelante.
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El silencio conquista la sala mientras la lectura de la sentencia avanza, morosa, formal, reiterativa. Indiferente a lo que significan frases como “imposición de tormentos agravada por la condición de perseguida política de la víctima” para muchas personas en este auditorio, frente a las puertas del Tribunal en Córdoba y en tantos otros lugares del país. Describen, ni más ni menos, que la planificación de una masacre. Describen también eso sin nombre que atravesó alguien querido, un hijo, una madre, un hermano a quien se buscó, por quien se reclamó, que sigue haciendo falta. Esa reiteración del tormento, tormento agravado, tormento seguido de muerte, como un martillo neumático que golpea cada vez con más fuerza. Tal vez se trate de alivio esa manera de aplaudir y festejar cada vez que la descripción de los hechos se traduce en una condena.
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Hay medialunas y sanguchitos en el auditorio, hay mate, café con leche, bebidas frescas para una tarde de calor arrasador. Agueda no come ni bebe. Basta que se la mire a los ojos para que una pequeña inundación se instale entre sus párpados. Ella no es de las que festejan, no puede hacerlo aunque está ahí para escuchar con otros y con otras cómo la Justicia se abre paso. Sus padres, Luis Goyochea y Nelly Moreno, fueron desaparecidos en Córdoba. Ya fue testigo de otra condena a Luciano Benjamín Menéndez, ese general ultranacionalista que en los primeros años de la democracia todavía se sentía con el poder suficiente como para sacar su cuchillo militar y empuñarlo contra quienes lo repudiaban en una de sus tantas visitas a un juzgado. Menéndez, comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, amo y señor del Campo Clandestino de Detención y Exterminio de La Perla, donde la mamá de Agueda fue asesinada, irá a la cárcel o donde sea que terminen sus huesos según la junta médica sin decir todo lo que sabe sobre el destino de tantos. Y eso es algo que a Agueda le cuesta digerir. O mejor, es algo que le duele. Que no hablen o que hablen para soltar su discursito del soldado heroico. Sin embargo, ella sabe, como saben otras “hijas” –así de fácil es nombrar a quien tiene a su padres desaparecidos, diciendo “soy hija”, porque el vínculo es algo más que una obviedad, es un relato político– que la rodean, que hay pesadillas que empiezan a disiparse, como esa de encontrarse en la calle con un represor y no saber qué hacer, qué decirle. En ese grupo de cuatro, todas tienen algo que contar. La vez que se cruzaron con Astiz, la vez que Lucía se descompuso sólo de ver al Turco Julián sentado en un bar en Corrientes. Eso, al menos, ya no va a suceder.
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Al celular de quien escribe llegan muchos mensajes cuando ya se cuentan 16 prisiones perpetuas en el juicio por el fusilamiento de 31 presos políticos en Córdoba. La mayoría dicen poco; cosas como “abrazo fuerte”. Debería corregirme, eso está lejos de ser poco; al contrario, da cuenta de un entramado de afecto que se brinda de muchas maneras, que comparte eso mismo que sucede acá, en este auditorio, donde Madres, Abuelas, ex presos políticos, algún funcionario, muchos militantes jóvenes: la alegría de saber que algunas consignas son más que eso, son un objetivo a cumplir. Y esa que decía “cárcel común, perpetua y efectiva para los asesinos, sus cómplices y sus instigadores” y que los chicos y las chicas de HIJOS saben corear con ritmo, morosamente y con cuentagotas, está empezando a cumplirse. Con el insoportable costo de la desaparición de Julio López y el asesinato de Silvia Suppo, también presentes, también dolorosamente ausentes. Desde la pantalla se escucha la voz:
“El juicio ha terminado”, dice y enseguida se escucha el grito que subraya tantos actos: 30 mil compañeros desaparecidos ¡presentes! El abrazo de la Justicia esta vez es tan largo y tan cálido como fue frío e intransigente con quienes debió serlo.
Fuente:Pagina12
“Un gobierno despótico”
Antes de que el tribunal cordobés diera a conoce su fallo, le dio la palabra al dictador Luciano Benjamín Menéndez. El Chacal repitió el libreto que viene enunciando en cada juicio, pero agregó algunos detalles con particular énfasis. Dijo que la guerra contrarrevolucionaria comenzó un año antes del gobierno militar sin cambiar los procedimientos luego del 24 de marzo. “Nuestros enemigos fueron los terroristas marxistas. Jamás perseguimos a nadie por sus ideas políticas.”
Remarcó que los militares actuaron bajo directivas del gobierno de María Estela Martínez de Perón, que estaba desbordado y “recurrió al terrorismo de Estado con la Triple A”. Sorprendió cuando recordó que por aquellos años circulaba una frase agraviante, que decía que los militares sabían morir, pero no matar.
Luego hizo una particular valoración de la democracia, la Constitución y las leyes: “Confío que los argentinos nos unamos. La democracia dignifica al ciudadano, pero para funcionar necesita ciudadanos dignos. Venimos soportando siete años de autoritarismo de un gobierno despótico. Espero que estos siete años de indignidad sirvan para que los ciudadanos de nuestra república cumplamos y hagamos cumplir estrictamente la Constitución y la ley”.
Fuente:Pagina12
El juicio por delitos de lesa humanidad contra 31 presos políticos de Córdoba
Perpetua y cárcel común para los genocidas Videla y Menéndez
Publicado el 23 de Diciembre de 2010
Por Gerardo Aranguren
Es la segunda sentencia para el ex dictador y la quinta para el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército.
Otros 14 represores recibieron la misma pena, aunque hubo siete absoluciones. Los organismos de Derechos Humanos celebraron el fallo.
Por primera vez desde el juicio a las Juntas Militares de 1985, el ex dictador Jorge Rafael Videla se sentó en el banquillo de los acusados y, al igual que 25 años atrás, fue condenado por el Tribunal Oral Federal de Córdoba a prisión perpetua por la comisión de delitos de lesa humanidad. A diferencia de aquella oportunidad, esta vez deberá cumplir la sentencia en una cárcel común. El represor Luciano Benjamín Menéndez también fue sentenciado con la pena máxima (su quinta desde el inicio de los juicios en 2007), pero una junta médica deberá evaluar si está en condiciones de quedar detenido en un penal, ya que durante el juicio oral fue internado en varias oportunidades en el Hospital Militar de esa ciudad.
Ambos fueron encontrados culpables por los jueces Jaime Díaz Gavier, Carlos Lazcano y José Pérez Villalobo por los crímenes de homicidio calificado, imposición de tormentos agravada por la condición de perseguido político de las víctimas y tormento seguido de muerte. Además, a Menéndez le imputaron el delito de privación ilegal de la libertad calificada y lesiones graves.
Los dos represores fueron juzgados durante seis meses en la ciudad de Córdoba en la causa que investigó el asesinato de 31 presos políticos de la Unidad Penitenciaria 1 (UP1), en su mayoría fusilados en intentos de fuga fraguados, y las torturas sufridas por seis policías en el Departamento de Informaciones (D2) de la policía de Córdoba (ex causa Gontero).
Además de Videla y Menéndez, otros 14 represores fueron condenados a prisión perpetua, entre ellos Vicente Meli, ex jefe del Estado Mayor del Comando de Brigada de Infantería Aerotransportada de Córdoba; Carlos Yanicelli, un ex integrante de la patota del D2; el ex carapintada Enrique Pedro Mones Ruiz y el ex teniente Gustavo Alsina, culpable de haber estaqueado en el patio del penal a José Moukarzel, provocándole la muerte. Otros siete acusados recibieron condenas menores a 14 años de prisión. Por otro lado, los jueces absolvieron a siete de los imputados: los militares Osvaldo César Quiroga, Francisco Pablo Daloia y José Antonio Paredes y los policías del D2 Luis David Merlo, Luis Alberto Rodríguez, Ricardo Cayetano Rocha y Gustavo Rodolfo Salgado, aunque el fiscal Carlos Gonella ya anticipó que apelará la decisión. El ex médico de la Policía Felipe Tavip, fue apartado del juicio por problemas de salud.
La lectura del veredicto por parte del presidente del Tribunal, Díaz Gavier, comenzó más de 40 minutos después de las 17, el horario previsto. Los periodistas, familiares y militantes rebalsaron la sala de los Tribunales Federales de Córdoba para asistir a la histórica sentencia. Frente al edificio judicial, la agrupación H.I.J.O.S. ubicó tres pantallas gigantes donde organismos de Derechos Humanos cordobeses y nacionales junto a organizaciones políticas, sindicales y sociales siguieron el final del proceso.
“El juicio ha terminado”, señaló el presidente del Tribunal, y al grito de asesinos los familiares de las víctimas despidieron a los represores que se retiraron de la sala. Los fundamentos de la sentencia se darán conocer en febrero.
“Estamos muy conformes porque en todos los casos se respetó lo que pedimos durante los alegatos con respecto a las cuatro víctimas que representamos, y ni hablar de la perpetua a Menéndez”, señaló el abogado de H.I.J.O.S., Claudio Orosz, en diálogo con Tiempo Argentino, y agregó: “Este juicio fundamentalmente demostró lo pervertido de esta gente que puso a algunos en el lugar de enemigo y los eliminó, llevando adelante un plan sistemático para eliminar al opositor político. Además, las audiencias permitieron ver claramente la complicidad del empresariado, la Iglesia y el poder judicial, que de no haber apoyado a la dictadura, la represión nunca se podría haber llevado a cabo”.
Más temprano, Menéndez hizo uso de sus últimas palabras antes de la sentencia. El ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército emuló el discurso de Videla y reivindicó la represión durante la última dictadura. A la espera de su quinta condena a perpetua por delitos de lesa humanidad, el represor repasó durante casi 40 minutos los mismos conceptos vertidos por el ex dictador. Aseguró que las víctimas eran “terroristas marxistas” y que la “guerra contrarrevolucionaria” había comenzado un año antes, con el decreto de María Estela Martínez de Perón. Menéndez, quien permaneció sentado junto a sus “camaradas” imputados, señaló: “Nuestros enemigos fueron los terroristas marxistas. Jamás perseguimos a nadie por sus ideas políticas. La guerra contrarrevolucionaria que libramos nosotros fue una guerra justa porque fue una guerra de defensa.”
Menéndez consideró “absurdo” su juzgamiento y cargó contra “los terroristas en el gobierno”, que “todavía no han dejado la piel de cordero”, pero “cuando hayan aniquilado el poder de reacción de los argentinos van a dar el golpe para imponernos su régimen autoritario y vitalicio”, analizó.
Fuente:TiempoArgentino
Videla y Menéndez, condenados a prisión perpetua en Córdoba
En total hubo 16 perpetuas y siete absoluciones. Hay sensaciones encontradas entre los familiares de las víctimas de la dictadura.
La condena a prisión perpetua ha llegado otra vez para Jorge Rafael Videla y esta vez en Córdoba. Argentina ostenta ahora no sólo el hecho inédito en la región de haber juzgado a la dictadura sino de haber vuelto a sentenciar a su máximo responsable tras la impunidad del indulto.
El Tribunal Oral Federal Nº1 dictó a las 17.49 de hoy la máxima pena para Videla, Luciano Benjamín Menéndez (la quinta en su haber), el ex D2 Carlos Yanicelli y otros 13 represores (6 ex militares y 7 ex policías) por los asesinatos de un total de 31 presos políticos en 1976 que en su mayoría estaban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en la actual cárcel de San Martín, por entonces Unidad Penitenciaria Nº1 (Leer el veredicto en PDF).
En este juicio, el tercero por lesa humanidad que se lleva a cabo en la Justicia Federal de Córdoba, se registró la mayor cantidad de absoluciones hasta ahora, siete en total: los ex combatiente de Malvinas Pablo D’Aloia y César Osvaldo Quiroga (fue inesperado); los ex policías retirados Ricardo Cayetano Rocha; Luis Alberto Rodríguez; José Antonio Paredes; Luis David Merlo; y Gustavo Salgado.
El Tribunal dictó penas de entre 6 y 14 años para otros siete acusados. Al margen quedó el ex médico de la Policía Felipe Tavip, quien fue apartado del juicio por razones de salud (ver Las condenas y absoluciones).
Menéndez todavía continuará bajo arresto domiciliario, pero una Junta Médica del Hospital de Clínicas definirá si está en condiciones de salud de volver al penal de Bouwer.
Gran expectativa. En la sala estuvieron presentes representantes de organismos de derechos humanos –como el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Sonia Torres, titular de Abuelas de Córdoba-; funcionarios nacionales como Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos; y provinciales, como los ministros Luis Angulo y el intendente capitalino Daniel Giacomino.
Videla fue responsabilizado por los asesinatos de una treintena de presos políticos que estaban en la UP1, la mayoría de ellos cometidos en simulacros de fuga para encubrir los crímenes. Otros tres presos fueron ultimados en el Departamento de Informaciones (D2) de la Policía.
Hace 25 años, el 9 de diciembre de 1985, Videla fue condenado a prisión perpetua en el histórico Juicio a las Juntas, pero el indulto del presidente Carlos Menem lo dejó en libertad cinco años después. Al igual que Menéndez, Videla también debe afrontar ahora múltiples juicios, como los del robo de bebés.
Sensaciones amargas. En este juicio iniciado el 2 de julio pasado, también se investigó los secuestros y torturas de cinco ex policías (Raúl Urzagasti Matorras, uno de ellos, falleció poco antes) y el hermano de uno de estos ex uniformados. Durante las 63 audiencias y tras el paso de 110 testigos, también quedaron en evidencia las complicidades de la Justicia Federal con la dictadura.
Sobre el final quedó un ambiente contradictorio entre los familiares porque hubo condenas pero un número inesperado de absoluciones en un fallo que llega con 34 años de retraso.
Fuente:laVozdelInterior
GALERÍA DE IMÁGENES
Fotos:laVoz del Interior
Más allá de las condenas resonantes, en este juicio se desplomó un peso pesado de la Policía de Córdoba que gozó de increíble impunidad hasta más de una década después de recuperada la democracia: Carlos Alfredo Yanicelli. Calos Paillet.
23/12/2010
por Carlos Paillet
El juicio que culminó ayer en los Tribunales Federales inscribió algunos hechos que seguramente merecerán un recuadro en la historia de Córdoba: por primera vez, se condenó en esta provincia a un ex presidente de la República, aunque de facto: Jorge Rafael Videla. También, de ese proceso oral y público surgió la primera mujer policía sentenciada por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura: Mirta “Cuca” Antón.
Pero, más allá de esos registros y de que las condenas a Videla y Luciano Benjamín Menéndez sobresalieron por sus jerarquías y sus pasados tenebrosos, en este juicio se desplomó un peso pesado de la Policía de Córdoba que gozó de increíble impunidad hasta más de una década después de recuperada la democracia: Carlos Yanicelli.
Estalló la concurrencia cuando el presidente del Tribunal, Jaime Díaz Gavier, leyó lo que le tocó en suerte a Yanicelli: “Prisión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua”. Desde su juventud en la Policía de Córdoba, además de torturar a ciudadanos indefensos, Yanicelli se infiltraba en la Universidad Nacional para delatar a estudiantes y militantes políticos. Un patético parecido con otro emblema del terror de aquellos años: el oficial de la Armada Alfredo Astiz. A éste se lo conocía como “el Ángel Rubio”; a Yanicelli, como “el Tucán”.
Pero no todas fueron demostraciones de euforia tras el fallo del Tribunal Oral N° 1. Con las absoluciones a los ex mayores del Ejército Osvaldo Quiroga y Francisco D’Aloia, continúa impune el crimen de Miguel Hugo Vaca Narvaja, asesinado el 12 de agosto de 1976 y por el cual estaban bajo sospecha ambos oficiales.
En este sentido, se especulaba con el salvataje a D’Aloia, pero la querella había solicitado perpetua para Quiroga y la absolución cayó como una bomba entre los organismos de derechos humanos y, de modo particular, en la familia de Vaca Narvaja.
Otro capítulo pendiente es el referido a las acusaciones que se escucharon a lo largo del juicio contra ex magistrados y funcionarios de la Justicia federal que en el marco de sus funciones habrían hecho la vista gorda frente a las denuncias de las víctimas de la dictadura. Si bien el Tribunal ya le había derivado a un fiscal de Instrucción algunos trapos sucios que sacó a ventilar Yanicelli, ayer no se extendió en pedir la averiguación de otros casos que quedaron expuestos por boca de acusados y testigos. Antes del fárrago de condenas y absoluciones, Menéndez había irrumpido otra vez con un discurso temerario, horas antes de escuchar, inmutable, la quinta condena a perpetua en su contra.
Menéndez dio en su última palabra una arenga decididamente golpista y se regodeó con pasajes inescrupulosos sobre lo que él entiende debe ser el apego a la Constitución.
En su perorata queda claro que Menéndez añora las andanzas brutales de los ’70 y que reniega de las leyes y de la democracia.
Aunque con festejos y rezongas, terminó el tercer juicio en Córdoba a represores de la dictadura. Y eso no es poco.
Fuente:LaVoz
Un "pesado" del D2 que dejó mal parados a varios jueces y funcionarios judiciales
Carlos Yanicelli terminó condenado a prisión perpetua, pero durante el juicio ventiló cuestiones comprometidas para varios magistrados.
23/12/2010
por Redacción LAVOZ
Durante su declaración ante el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba a lo largo de varias audiencias del juicio, el ex policía del D2 Carlos Alfredo Yanicelli llegó a denunciar que los jueces federales conocían acabadamente lo que sucedía con los presos políticos en Córdoba durante la dictadura militar.
“Si las cosas pasaron, porque pasaron, ¿los responsables judiciales de los detenidos que fallecieron no preguntaron qué pasó con ellos? ¿O solamente se enteraron por un comunicado en el diario? Es poco creíble”, dijo una mañana Yanicelli.
Se lo apodaba “Tucán”, sobrenombre con el que sus víctimas lo identificaron como uno de los máximos torturadores del D2.
En sus dichos ante el Tribunal, Yanicelli señaló que Luis Rueda, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, trabajó “desde que era pinche para los servicios de inteligencia provinciales”. Y además, presentó una foto donde se veía a un Rueda joven en una reunión con oficiales miembros de la inteligencia de la Aeronáutica. Además, pidió que se le efectuaran careos con todas las personas que lo acusaban, y no negó sus relaciones con el gobierno del radical Ramón Bautista Mestre (1995-1999 y, de manera particular, con el ministro de Gobierno de esa gestión, Oscar Aguad, hoy precandidato a gobernador por el radicalismo).
Yanicelli repartió barro hacia varias direcciones y acusó al ex juez Miguel Ángel Puga, y a algunos defensores oficiales que habrían sido indiferentes ante los detenidos políticos.
Fuente:laVoz
Entre llantos y al grito de “genocidas”
Hubo intensa expectativa en las afueras de Tribunales Federales.
22/12/2010
por Federico Noguera
Con una remera con la imagen de su padre, el reportero bajó del primer piso y salió a las escalinatas de Tribunales Federales, donde cerca de mil personas, entre familiares de víctimas y militantes de organizaciones políticas corearon el nombre de Narvaja.
Miles de siluetas de cartón con las fotos y nombres de los 31 presos políticos asesinados dominaron la calurosa tarde, entre los sollozos de miembros de Abuelas de Plaza de Mayo y los abogados de Hijos.
Sosteniendo una bandera argentina con la inscripción “¡Genocidas!”, el secretario de Derechos Humanos del municipio, Luis Baronetto, se mostró emocionado. Su esposa, Marta Juana González, fue asesinada en un intento de fuga el 11 de noviembre de 1976.
Llanto, emoción y algarabía cerraron la tarde donde Menéndez fue condenado a su quinta perpetua en dos años y Videla a su segunda, a 25 años del juicio a las Juntas.
Fuente:laVoz
Fiscales sorprendidos por la absolución de Quiroga
Habían pedido prisión perpetua para el militar por el asesinato de tres presos políticos. Para Adolfo Pérez Esquivel, el juicio fue histórico.
22/12/2010
por Federico Noguera
“Estoy sorprendido por lo de Quiroga, pero hay que esperar a conocer los fundamentos del fallo”, indicó a La Voz.
El fiscal adelantó que esperará a conocer los fundamentos del veredicto, que podrían difundirse los próximos días, tras lo cual analizará si recurre o no a Casación en contra de la absolución.
Pérez Esquivel. Al mismo tiempo, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel calificó “como histórico” las condenas en la Argentina. “Antes había que recurrir a las justicias de Italia, España, pero ahora está la Justicia de acá”, resaltó.
En esa misma sintonía se expresó el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde y el viceintendente, Carlos Vicente.
Conformidades a medias. El ex policía D2 Luis Urquiza, quien fue torturado en la última dictadura, se mostró “conforme en líneas generales” con el veredicto.
El secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad, Luis Baronetto, se mostró más cauto con el fallo, al considerar que “esto es lo que hay”.
Fuente:laVoz
31 mil postales por 31 vidas arrebatadas
Las realizó el Archivo de la Memoria por las víctimas de la causa UP1.
22/12/2010
por Magdalena Da Porta
Son 31 mil postales de las 31 personas que fueron asesinadas en la penitenciaría de barrio San Martín (UP1) desde abril a octubre de 1976.
“Creemos que el Archivo tiene que salir a afuera y sobre todo en este día histórico en que se va a conocer la sentencia del juicio que esperamos les dicte perpetua a Menéndez, a Videla y a todos los represores”, explicó Ludmila Catela Da Silva, directora del organismo ubicado en el pasaje Santa Catalina, en donde funcionó el triste célebre centro clandestino de detención, Departamento de Informaciones de la Policía (D2).
Sobre la entrada principal de Tribunales está cortada la calle, en donde van alternando distintos grupos musicales en un pequeño escenario rodeado de banderas de diversas organizaciones sociales y miembros de organismos de derechos humanos, políticos, organizaciones sindicales y ciudadanos comunes que aguardan la sentencia del proceso judicial que sentó luego de 25 años al dictador Jorge Rafael Videla.
Fuente:laVoz
EL JUICIO EN FOTOS
Fotos:Martín Baez-Antonio Carrizo-Sebastián Salguero
La calle, el último testigo
Una multitud siguió el desarrollo del veredicto en las puertas de Tribunales Federales. Alegría por las condenas y desazón por las absoluciones.
23/12/2010
por Magdalena Da Porta
El calor no aplacó el ánimo de la multitud que a lo largo de la tarde de ayer fue ocupando la calle de ingreso al edificio de Tribunales Federales para escuchar la sentencia que condenó por segunda vez al dictador Jorge Rafael Videla.
Adentro, tras medio año de audiencias, varios fueron los políticos que se acordaron de que en la ciudad de Córdoba se escribía una nueva página en la historia del país y decidieron asistir, algunos por primera vez en todo el juicio.
Sentados ya en sus sillas, no se enteraron de que detrás de ellos quedaban familiares, testigos y mucha gente que había asistido a las audiencias durante todo el proceso.
Cerca de las 6 de la tarde, los gritos de victoria rompieron el silencio de los espectadores que detrás del vallado seguían con atención, en tres pantallas gigantes ubicadas en el hall del edificio, el desenlace de una causa que llegó con 34 años de retraso. Videla era condenado por segunda vez, luego del Juicio a las Juntas.
Abrazos, gritos y lágrimas tomaron la calle y fueron los protagonistas de una jornada que comenzó a desarrollarse desde temprano con recitales, cánticos y la intervención del Archivo Provincial de la Memoria, que realizó 31 mil postales por los 31 presos políticos, víctimas de la causa UP1.
El sinsabor se sintió al escuchar las absoluciones, especialmente, la del militar retirado, César Osvaldo Quiroga; inesperada, ya que la Fiscalía había solicitado prisión perpetua por el asesinato de Miguel Vaca Narvaja, Gustavo Adolfo De Breuil y Arnaldo Toranzo.
El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, calificó de “histórico” el juicio, destacando que “ha condenado a los dos grandes responsables de lo que ocurrió en la Argentina, a Videla y a Menéndez”, aunque advirtió que hay una “serie de absoluciones por revisar”.
En ese sentido, también se pronunció el hijo de una de las víctimas, y querellante Hugo Vaca Narvaja, quien adelantó que interpondrá un recurso de casación y cargó contra la Justicia cordobesa.
“Los testimonios dejaron claro cómo en Córdoba fue posible tener un campo de concentración como el que tuvimos con la colaboración y la complacencia de la Justicia Federal y de la Iglesia. Estamos todavía en Córdoba y no me sorprende el resultado”, cerró el letrado.
Carlos Gonella, uno de los dos fiscales, dijo que el balance era “positivo”, aunque expresó la “sorpresa causada por la absolución de Quiroga y de (Rodolfo Gustavo) Salgado”.
Fuente:laVoz
CONDENARON a VIDELA y MENENDEZ
De los 30 imputados en la causa Videla/Menéndez, 16 recibieron prisión perpetua y el resto entre 6 y 14 años. Hubo siete absoluciones. Sorprendió la resuelta en favor de Osvaldo Quiroga imputado en los asesinatos de Miguel Hugo Vaca Narvaja, Gustavo De Breuil e Higinio Toranzo. Tanto la querella como la fiscalía anunciaron que apelarán.
2010-12-22 ::
Fue asi , que ante una sala colmada, el presidente del tribunal Jaime Díaz Gavier leyó los fallos determinados por unanimidad y que comprenden a los 30 imputados por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. El máximo jerarca a quien definiera con precisión Estela Carlotto como el infame Videla, recibió la segunda condena a prisión perpetua. La primera fue durante el juicio a las Juntas que a los cinco años se transformó en indulto durante el gobierno de Carlos Menem. Menéndez, va por la quinta.
La prisión perpetua fue para los militares Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez, Vicente Meli, Mauricio Carlos Poncet, Jorge González Navarro, Raúl Eduardo Fierro, Gustavo Adolfo Alsina, Enrique Pedro Mones Ruiz y Miguel Ángel Pérez. La misma pena deberán cumplir los ex policías del D2 Marcelo Luna, Luis Calixto Flores, Yamil Jabour, Carlos Alfredo Yanicelli, Luis Alberto Lucero, Juan Molina y Miguel Ángel Gómez.
Diferentes gradaciones de penas recibieron los militares Emilio Juan Huber (14), Víctor Pino Cano (12), Hermes Oscar Rodríguez (12), Carlos Hibar Pérez (10); José Eugenio San Julián (12), de gendarmería y los policías Fernando Martín Rocha (8) y Graciela Antón, (6).
El lugar de cumplimiento de las penas se dictaminó que Vicente Meli, Mauricio Carlos Ponset, Raúl Fierro, Jorge González Navarro, Juan Emilio Huber, Gustavo Adolfo Alsina, Enrique Mones Ruiz, Miguel Ángel Pérez, Carlos Ibar Pérez, Carlos Alfredo Yanicelli, Miguel Ángel Gómez, Calixto Luis Flores, Yamil Yabour, Marcelo Luna, Juan Eduardo Molina, Mirta Graciela Antón, Fernando Martín Rocha, lo hagan en cárceles comunes de Córdoba. En el caso de Hermes Rodríguez lo hará en Mendoza.
Varios en cambio tendrán que someterse a juntas médicas que se efectuarán en el Hospital Nacional de Clínicas a fin de determinar si están en condiciones de hacerlo en cárceles comunes. Esta medida alcanza a Luciano Benjamín Menéndez, José Eugenio San Julián y Víctor Pino Cano
Hubo 7 absoluciones inexplicables
La mala sorpresa de todos fue que hubo más absoluciones que las solicitadas por la fiscalía y las querellas. En total fueron siete y beneficiaron a Osvaldo Quiroga, Pablo D'aloia y Antonio Paredes -militares- y a los ex policías Luis Merlo, Luis Alberto Rodríguez, Ricardo Cayetano Rocha y Gustavo Salgado, quienes recuperaron la libertad en forma inmediata. El veredicto aclara que la medida no se relaciona con otras causas en las que pudieran estar procesados.
Los policias Rocha y Rodríguez fueron absueltos por la acusación de tormentos sufridos por Eduardo Daniel Bártoli, María Eugenia Irazusta, Diana Beatriz Fidelman y Víctor Hugo Chiavarini; y en el caso de Rocha, además, por los homicidios calificados de Diana Beatriz Fidelman, Miguel Ángel Mozé, Luis Ricardo Verón, Ricardo Alberto Young, Eduardo Alberto Hernández y José Alberto Svaguza.
Mientras que José Antonio Paredes lo fue en todos los casos de tormentos aplicados en la UP1. Luis David Merlo y Gustavo Adolfo Salgado fueron absueltos de los cargos que afectaron a Luis Alberto Urquiza, José María Argüello, Oscar y Horacio Samamé, Carlos Cristóbal Arnau Zúñiga y Rodolfo Urzagasti Matorras (Causa Menéndez).
Ademas se absolvió a Videla, Menéndez, Poncet, González Navarro y Fierro por el delito de homicidio calificado de José Osvaldo Villada. Sobre este hecho los familiares apesadumbrados y desorientados, se preguntaban ¿y, entonces quién lo mató?
Fue muy mal vista la absolución del militar Osvaldo Quiroga, único imputado además de los hombres de atrás, que quedaba por los asesinatos de Miguel Hugo Vaca Narvaja, Higinio Toranzo y Gustavo De Breuil. A juzgar por la expresión de su rostro mostrado en la pantalla impresionó que la sorpresa también la recibiera el imputado.
El gran impacto en los familiares que llevan 34 años esperando justicia fue profundo. La querella había solicitado prisión perpetua al igual que la fiscalía, sin embargo el Tribunal consideró lo contrario. El próximo paso será conocer los fundamentos para luego ir a la Cámara de Casación.
Quienes estuvieron en la sala llena y quienes faltaron
El último día del juicio iniciado seis meses atrás tuvo entre sus asistentes a notables personalidades del ámbito de los derechos humanos como Eduardo Luis Duhalde, secretario de derechos humanos de la Nación, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz y titular del Servicio Paz y Justicia, el ministro de justicia Luis Angulo; Sonia Torres, de Abuelas de Plaza de Mayo, filial Córdoba, Emilia D’ambra y Nelly Llorens, de Familiares de desaparecidos por razones políticas, entre otros.
También concurrieron funcionarios como el intendente de la ciudad, Daniel Giacomino; el vice intendente, Carlos Vicente; el secretario de Derechos Humanos de la provincia, Raúl Sánchez, el intendente de Villa María, Eduardo Acastello, la rectora de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Carolina Scotto y la diputada nacional del Frente para la Victoria, Carmen Nebreda. El secretario de gobierno Sosa y el Ministro de Justicia Luis Angulo.
No estuvieron presentes los senadores Luis Juez y Norma Morandini. Los dirigentes del PJ, Jose Manuel De la Sota, Juan Schiaretti, Campana…etc
La plana mayor del radicalismo : Negri,Aguad,Mestre,Marti, etc.
Tampoco estuvo el Obispo Carlos Ñañez, ni ninguna autoridad de la Curia, ni el Rector de la Universidad Catolica Padre Velazco….
Faltaron a la cita los maximos dirigentes sindicales de los principales gremios y de la CGT…
Tampoco estuvieron los dirigentes del Colegio de Abogado, de la Facultad de Derecho , de las Camaras empresarias, de la Bolsa de comercio , de la Fundacion Mediterranea y de la Sociedad Rural de Cordoba…
Faltaron tambien los integrantes del Superior Tribunal de Justicia y los Rectores de las Universidades privadas…
Todo ello configura un situación preocupante, porque se constata que muchos dirigentes cordobeses no comprendieron la gran importancia de este Juicio Oral y muchos siguen siendo complices de los tiranos fascistas genocidas…con su silencio cómplice …
En la calle se congregó mas de un millar de jóvenes que se emocionó, lloró y festejó las condenas aplicadas. Hubo un festival musical e intervenciones artísticas.
Habia terminado un día histórico de MEMORIA,VERDAD, JUSTICIA y REPARACION para las victimas y para la sociedad toda……
23/12/2010
Lic.Cecilio Manuel Salguero
Cordoba









































































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