15 de diciembre de 2010

JUICIO POR LA APROPIACIÓN DE NATALIA SUÁREZ NELSON: DIEZ AÑOS DE PRISIÓN PARA LOS ACUSADOS.

Juicio por la apropiación de Natalia Suárez Nelson
Diez años de prisión para los acusados Alonso y Herzberg
El capitán de navío de Marina Juan Carlos Herzberg y Omar Alonso.
Por Eugenia Canesi
El Tribunal Oral Federal Nº 1, presidido por Carlos Rozanski e integrado por Roberto Falcone y Mario Portela, dictó sentencia este martes luego del juicio por la apropiación de Natalia Suárez Nelson por parte de Omar Alonso y el capitán de navío de Infantería de Marina Juan Carlos Herzberg.

Para ambos imputados se pidió la pena de 10 años de prisión y que se les realice un exhaustivo análisis médico para comprobar que pueden cumplir la pena en un establecimiento penitenciario, ya que así lo dispuso la justicia, al revocarles la prisión domiciliaria.

Por el delito de sustracción, retención y ocultamiento de un menor, en concurso ideal con sustitución de identidad, más el delito por falsificación ideológica de documento público, los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo habían solicitado la pena máxima que prevé la ley.

En el caso de Omar Alonso, al considerar probado que retuvo e inscribió como propia a María Natalia, habían pedido 25 años de prisión de cumplimiento efectivo en cárcel común. En tanto, para el Capitán de Navío Juan Carlos Herzberg, que fue señalado por el propio Alonso como quien le entregó a la criatura, la querella había solicitado 19 años de prisión.

Para la fiscalía existía un claro conocimiento de Alonso sobre la procedencia de María Natalia. El pedido de penas fue muy similar al requerido por la querella de Abuelas: 20 años de prisión de cumplimiento efectivo para Omar Alonso.

En su alegato, la querella había destacado que los delitos cometidos por Alonso y Herzberg se produjeron en el marco de un Genocidio llevado adelante por una dictadura de cívico-militar que tuvo como práctica sistemática el robo de niños y bebes nacidos durante el cautiverio de sus madres en los centros clandestinos. De esto se valió el tribunal y calificó estos delitos como de lesa humanidad.

Natalia es la hija de Mario César Suárez Nelson y María Elena Corvalán, una pareja de militantes montoneros detenidos durante la última dictadura militar. Nació en cautiverio en agosto de 1977 y durante casi treinta años desconoció su verdadera identidad, pese a que la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo había denunciado su apropiación en agosto de 1985.

El 8 de agosto de 1977, el imputado Juan Carlos Herzberg entregó a la niña nacida en cautiverio al matrimonio conformado por Omar Alonso y María Luján Di Mattía en su domicilio particular de la ciudad de La Plata, y estos la inscribieron como hija biológica, con un certificado de nacimiento expedido por el médico Francisco Antonio Bosia.

El 1 de junio de 2006 María Natalia Suárez Nelson, conoció su verdadera identidad a través de la notificación de los resultados del estudio de histocompatibilidad realizados por el Banco Nacional de Datos Genéticos. La gran importancia de este caso radica en que es el primero de apropiación que la Justicia esclareció con métodos de identificación alternativos a la extracción de sangre.

En su declaración indagatoria, el primer día del juicio, Alonso reconoció haber anotado a Natalia como hija biológica, pero dijo desconocer su verdadero origen. Así, le endilgó la mayor responsabilidad a Herzberg.De todas maneras, a ambos acusados les corresponde la misma pena de 10 años.



Miembros de Abuelas de Plaza de Mayo que se encontraban presentes en la lectura del veredicto expresaron a viva voz su desacuerdo con la pena, por considerarla insuficiente.

Y, como cierre, pronunciaron a coro las emotivas frases:

Elena Corvalán ¡presente!
Mario Suárez Nelson ¡presente!
Los 30 mil desaparecidos ¡presentes!
Julio López ¡presente!

Ahora y ¡siempre!
Fuente:AgenciaNova                

                              

DIEZ AñOS DE PRISION PARA DOS RESPONSABLES DE LA APROPIACION DE UN BEBE DURANTE LA DICTADURA
A cantarse unos tangos en la celda
El comerciante y cantante de tangos Omar Alonso y el marino Juan Carlos Herzberg fueron condenados por la apropiación de la hija de María Elena Corvalán y Mario Suárez Nelson.
El marino Juan Carlos Herzberg le entregó la beba a Omar Alonso.

Imagen: Télam
Por María Laura D’Amico
El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata condenó a pasar diez años en una cárcel común a Omar Alonso y Juan Carlos Herzberg, culpables de la apropiación de una beba nacida en cautiverio durante la dictadura.

El presidente del tribunal que ya juzgó por crímenes de lesa humanidad a Miguel Etchecolatz, Cristian von Wernich y a los penitenciarios de la Unidad 9, Carlos Rozanski, leyó ayer, en menos de seis minutos, la sentencia correspondiente a la apropiación de la hija de María Elena Isabel Corvalán y Mario César Suárez Nelson, ambos víctimas de la última dictadura.

Al igual que en los casos anteriores, sobre el final del veredicto afirmó que “todos estos delitos deben calificarse como crímenes de lesa humanidad, cometidos como parte de un plan sistemático de apropiación de niños y niñas nacidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en Argentina durante la última dictadura cívico-militar”.

Alonso era, en 1977, un comerciante platense y cantante de tangos, casado con una mujer varios años más joven que él, María Luján Di Mattía, con quien no podía tener hijos. Herzberg, que era capitán de navío de infantería de Marina, le entregó, el 8 de agosto de ese año, una beba de no más de cuatro o cinco horas de vida. La madre de la nena era María Elena Isabel Corvalán, una joven que había sido secuestrada y alojada en el centro clandestino de detención La Cacha, donde dio a luz a una nena de tres kilos y medio. Su marido, Mario César Suárez Nelson, había sido asesinado el 10 de junio de ese año por la Armada, cuando fueron a buscarlo a su casa de La Plata. Ambos militaban en Montoneros y creían que su hija se iba a llamar Lucía.

Pero cuando Alonso recibió a la niña, la anotó como hija biológica bajo el nombre de María Natalia, gracias a un certificado de nacimiento falso otorgado por el médico Francisco Antonio Bosia. El mismo nombre figuró en su documento y es el que la niña, devenida en una mujer de treinta y tres años, conserva hasta la fecha.

Cuando Natalia declaró en la primera audiencia del juicio que concluyó ayer dijo: “Estuve dos años creyendo eso. Pero había cosas que no me cerraban. Para un cumpleaños mío mi mamá me dijo que creía que yo era hija de desaparecidos. El terror que vi en sus ojos no lo vi nunca más. Eso para mí fue terrible. No puedo creer que me mintieran así. Me sentí muy mal”.

En 1982 la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo comenzó a recibir denuncias anónimas que indicaban que Natalia podría ser hija de desaparecidos. La causa comenzó a tramitarse tres años después en un juzgado bonaerense. En 1986 Alonso fue citado a indagatoria y, junto a su familia, se fugó a Paraguay, donde vivió diez años al amparo de la dictadura de Alfredo Stroessner. En 1993, Alonso regresó de visita a La Plata y quedó detenido, aunque luego fue sobreseído por “no hallarse probado el cuerpo del delito”. Di Mattía fue extraditada en 1996.

En 2005, Abuelas logró que se reabriera la causa en un juzgado federal y, mediante un estudio del Banco Nacional de Datos Genéticos realizado sobre objetos personales obtenidos en un allanamiento, Natalia supo que era hija de Corvalán y Suárez Nelson. Esa fue la primera vez que se realizó un procedimiento que permitió cotejar datos genéticos sin hacer una extracción de sangre. Al mismo tiempo, puso fin a una serie de fábulas pergeñadas por Alonso acerca de su verdadera identidad, que iban desde que era hija de un superior de Herzbeg que no quería tenerla hasta que era el fruto de una relación que Alonso había mantenido con una amante que había muerto de cáncer.

El fiscal Hernán Schapiro había solicitado una pena de veinte años para ambos imputados, mientras que los abogados que representan a Abuelas, Coleen Torre, Germán Kexel y Emanuel Lovelli, habían reclamado diecinueve años de prisión para el marino y veinticinco para el tanguero. Cuando Rozansky terminó de leer el veredicto, el público se mostró disconforme con la pena otorgada a los apropiadores.

Lovelli se mostró molesto con el fallo y dijo estar “sorprendido” por la decisión del tribunal. Sin embargo, destacó que “fueron veinticinco años de lucha de Abuelas y de los organismos sociales y cualquier condena, en este marco de impunidad, es positiva. Pero no queremos que la sociedad crea que cualquiera se puede llevar un chico y con diez años lo va a purgar”.
Fuente:Pagina12

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