CONMOVEDOR RELATO DE ANA MORO EN EL JUICIO A LOS REPRESORES
En nombre propio y de su hermana
Su declaración tuvo dos puntos centrales: la desaparición de su gemela y su cuñado y sus días de cautiverio en el SI.
Ana Moro junto a su esposo, Juan Carlos Cheroni, tras declarar en Tribunales.
Por Sonia Tessa
Casi al final de su declaración, a Ana María Moro le preguntaron por Mario Alfredo Marcote, alias El Cura. "Lo conozco perfectamente, es ese señor que está acá atrás", dijo y se dio vuelta para señalar a uno de los acusados de la causa Díaz Bessone, el que siempre asiste con un saco lila. "No le puedo decir señor a ese asesino", remató. En el Servicio de Informaciones, Ana escuchó a Ricardo Chomicky participar en la tortura hacia un joven. La testigo declaró ayer en nombre propio así como el de su hermana gemela, Miriam y su cuñado, Roberto de Vicenzo, desaparecidos el 27 de septiembre de 1976, cuyos homicidios forman parte del juicio. Ana fue secuestrada el 21 de mayo de 1977 y retenida ilegalmente durante 11 días. Su declaración tuvo dos puntos centrales: la desaparición de Miriam y Roberto; así como los días de su propio secuestro, donde pudo ver a los represores y se enteró de que su gemela y su cuñado habían sido asesinados. Contó de los hábeas corpus denegados en los fueros federal y provincial, tras la desaparición, y dijo que el juez federal Pedro Barta negó conocer el paradero de Miriam, al mismo tiempo que firmaba el expediente de su cadáver NN enterrado en el cementerio de Casilda pocos días después del secuestro. Otra intervención del magistrado le hubiera ahorrado a la familia años de incertidumbre. Hubo un momento en el que todos, la testigo y el público, lloraron: cuando Ana contó cómo debió explicarle a sus sobrinos (Darío tenía un año y Gustavo siete meses en el momento de la desaparición) que los padres estaban muertos.
Ana Moro fue secuestrada junto a su esposo, Juan Carlos Cheroni. El sábado 21 de mayo de 1977, entre las 13 y las 14, Juan Carlos estaba en la vereda de su casa, en Vera Mujica 1281, arreglando una moto. Ella estaba embarazada de cinco meses. Llegaron dos autos con hombres de civil, le pegaron a él y le preguntaban por su hermano Hugo. Juan no les dijo donde vivía. La familia tenía suficiente sufrimiento con dos desaparecidos.
La patota buscaba a Hugo Cheroni, por su actividad gremial (ver aparte), y estaban dispuestos a dejarla a Ana en su casa, pero alguno de los efectivos reconoció el rostro. "Ella es hermana de una montonera que está presa, la llevamos", dijo el represor. Ana y Miriam eran gemelas idénticas. Ana fue llevada a la Jefatura junto a su esposo. Allí se encontró con Hugo y su mujer, Stella Poroto. Los cuatro declararon ayer. Hugo estuvo detenido dos años, primero en el Servicio de Informaciones y luego en Coronda. Ana, Stella y Juan Carlos fueron liberados 11 días después. Todos escucharon las torturas en la sala contigua al sector circular donde estuvieron alojados las primeras 24 horas.
En la sala circular, pudieron escuchar con nitidez cuando uno de los torturadores le gritaba a un chico con tonada cordobesa: "Si no hablás, te reviento el ojo con esta birome". Después supieron que era Chomicky. Más tarde, sintieron que los represores cargaban un peso muerto. "Sale un féretro", dijo la misma voz. Una mujer que después identificaron como Nidia Folch (entonces novia de Chomicky, y hoy prófuga en esta causa) limpiaba la sangre del piso. Cuando estaban en el entrepiso, Chomicky subió a verlas. Ana contó ayer que el civil colaborador les dijo: "Nosotros estamos empeñados en la lucha contra la subversión". Para Ana, esa frase fue crucial. "Dijo nosotros, no dijo ellos", subrayó ayer frente al Tribunal.
En el Servicio de Informaciones, Ana pudo hablar con José El Pollo Baravalle (colaborador, se suicidó en 2008). El Pollo era muy amigo de De Vicenzo. Le dijo a Ana que tanto su cuñado como Miriam habían sido asesinados. A De Vicenzo lo llevaron al SI, lo torturaron y luego lo mataron. Miriam no estuvo en ese centro clandestino de detención.
Cuando los liberaron, vieron a Marcote en un Citroen celeste. Cuando llegaron a su casa, encontraron todo desmantelado. Después, los vecinos les contaron que el saqueo lo habían hecho a bordo de un Citroen celeste. "Marcote, además de torturador, asesino y violador era un ratero de poca monta, porque las cosas que teníamos no eran de gran valor", dijo la testigo.
Al salir en libertad, Ana y Juan Carlos debieron informar la noticia fatal. Un día, el más grande de los hijos, Darío, iba caminando por la calle con su tía Ana, y vio pasar un camión. Empezó a decir "papá, papá", ya que el último día que lo vio se habían mudado, en un camión. Ana tuvo que explicarle que papá ya no volvería. El nene lloraba. Cuando contó eso, ayer, Ana volvió a llorar. En la sala, el público también.
Ana y su madre se contactaron con María Rosa White, una de las primeras Madres de Plaza de Mayo de Rosario. Empezaron a militar en Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, en plena dictadura. Ayer, Ana tuvo un reconocimiento hacia el equipo jurídico que armó las denuncias de la causa Feced, especialmente a su responsable, Delia Rodríguez Araya, a quien nombró más de una vez.
En los primeros años de la democracia, Ana fue a Casilda, donde reconoció a su hermana en el expediente de un NN, con 11 balazos. Miriam tenía 24 años y estaba embarazada de cuatro meses. El cuerpo había sido trasladado a un osario, así que no podrá ser recuperado. "Ni siquiera nos dejaron enterrar a nuestros muertos", dijo ayer.
Sobre de Vicenzo contó que este año sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, y los despidieron en el Movimiento Evita. Lo recordó como una persona extraordinaria. Pidió justicia por su hermana, por su cuñado y por los 30 mil desaparecidos. Las dos salas estaban repletas de personas que la ovacionaron.
Fuente:Rosario12
Sobre el Pollo y Chomicky
Hugo Cheroni fue secuestrado el 21 de mayo de 1977. En el Servicio de Informaciones lo torturaron. Luego supo que su domicilio, al que recién se había mudado, la patota lo obtuvo por la empresa en la que trabajaba, Saieva. A Hugo le había costado mucho conseguir trabajo, por su militancia gremial, y ante el primer reclamo (del que no participó), lo echaron. Después, los empresarios le dieron su domicilio a la patota. Y todos sus compañeros de trabajo quedaron convencidos de que lo habían matado, porque la policía volvió a lugar a decirle a los dueños de la fábrica industrial de la zona norte del cordón industrial que "el asunto del terrorista que tenían infiltrado está liquidado". El juez Otmar Paulucci le preguntó al testigo quién era el dueño de la fábrica, y Cheroni le dijo que llevaba el mismo apellido. Después de estar más de dos meses en el Servicio de Informaciones, donde lo torturaron, fue trasladado a Coronda. Estuvo dos años presos.
El hermano de Hugo, Juan Carlos Cheroni hizo una declaración contundente sobre los represores. Y se refirió también a Chomicky, de quien dijo que "no estaba con los presos ni actuaba como uno de ellos". Hizo un contraste con el Pollo Baravalle, de quien dijo que estaba alojado en una habitación especial: "Conmigo y con mi esposa, el Pollo tuvo una actitud digna. Y hay una contraposición con lo actuado por Chomicky, que se comportaba como un policía, como un verdugo de sus propios compañeros".
Fuente:Rosario12
TESTIMONIO DE STELLA POROTTO
La Patota en su casa
Por José Maggi
Stella Maris Porotto, por entonces esposa de Hugo Ceroni, declaró en la tarde de ayer en la causa Díaz Bessone. La mujer -que fuera dirigente de Amsafé- relató que el 21 de mayo de 1977 la Patota fue al departamento a buscar a su marido. Como éste no estaba se quedaron durante largas horas en donde la torturaron salvajemente y la violaron. Estaba embarazada de 5 meses en ese momento. "Desde las 10.30 hasta las 16.30 estuvieron esperando, fui muy golpeada, violada, me ataron delante de la puerta porque pensaban que mi esposo venía armado, pensaron que si había un tiroteo yo iba a morir primero". Nunca encontraron armas.
Una vez que llegó al Servicio de Informaciones, escuchó que estaban torturando a un muchacho cordobés. "Lo torturaron tanto que murió. Estábamos mi cuñado y mi esposo, tirados en el piso. Apenas llegué al SI me sacaron la ropa y me dieron una de menor calidad, me tiraron vendada. Escuchamos cómo torturaban a este joven cordobés. El muchacho falleció, vi materia fecal y sangre en el piso. Llamaron entonces a Chomicky para que trajera agua y limpiara, de paso nos tiraron agua a nosotros. Era invierno, hacía frío, estaba embarazada yo y mi cuñada también".
En todo ese tiempo "presenciamos cómo llegaban de los operativos gente, niños, que gritaban, aullaban, las madres desesperadas y nosotros esperábamos que nos toque". "Pasó entonces mi ex esposo -agregó Stella- y presenciamos su tortura, nunca habíamos visto semejante cosa. Los efectos luego son una persona que se arrastra sin poder contenerse durante buen tiempo, lo picanearon, lo torturaron. Mi cuñada y yo fuimos llevadas después de dos días a un entrepiso. Ahí estuvimos hasta que salimos".
Al ser preguntada por el fiscal Stara sobre los miembros del grupo represivo, sindicó que el Cura Marcote, Lofiego, Chomicki "estaban tiempo completo". "Creo que eran el elenco estable" y que la sorprendió Chomicky porque "estaba muy alegre, tomaba la tortura como patear un guijarro por la calle, nos pateaba, era un joven muy malvado".
En otro tramo de su relato, uno los más conmovedores, abordó el abuso sexual: "El tema de las violaciones sólo se puede decir ahora, ahora que la sociedad entiende. Antes decían `y ustedes eran estudiantes, estaban con la iglesia, querían ayudar a los pobres'. Y estábamos con culpa y mucha vergüenza. Nos costó mucho tiempo reconstruirnos, lo hemos hecho, seguimos apostando a lo mismo, a una vida mejor, que ninguna mujer la violen. Queremos justicia, aunque pasen 100 años".
El último testimonio fue el de Adriana Koatz. Era estudiante de ingeniería química y militaba en la juventud universitaria peronista al ser detenida el 21 de octubre de 1976 y llevada al Servicio de Informaciones. "A partir de ahí viene una seguidilla de golpes, torturas, vejaciones". Allí vio a la desaparecida Ana María Gutiérrez, quien era su prima, y a la vez hermana de la actual diputada Alicia Gutiérrez. La testigo mencionó a varios de los miembros de la patota: el Cura Marcote, Kuriaki, Tu Sam que era Carlos Brunato, Guzmán Alfaro y que compartió cautiverio en el sótano con Ester Fernández, Graciela Villarreal, Ana María Ferrari, Olga Cabrera Hansen, entre otras. Luego fue remitida a la cárcel de Devoto donde su padre le dio la noticia de que su hermana Graciela Koatz había sido asesinada junto a su novio Labrador.
Fuente:Rosario12
JUICIO A LOS REPRESORES DE LA ULTIMA DICTADURA MILITAR
CAUSA: DIAZ BESSONE
La audiencia
En el dìa de hoy -Martes 14- continuaron los testimonios de testigos en la causa Diaz Bessone que se tramita en el tribunal Oral federal Nro 1 de los Tribunales Federales de Rosario. La primer declaración fue de Ana María Moro. Antes de relatar su detención, aclaró que en ese momento su hermana gemela Miriam Susana Moro ya había sido secuestrada junto con Antonio López en septiembre de 1976 y permanecían desaparecidos. También había desaparecido el compañero de Miriam, Roberto De Vicenzo.
El 21 de mayo de 1977 Ana fue secuestrada, estando embarazada de 5 meses, junto a su esposo Juan Carlos Cheroni por un operativo de la patota en el que participaban Darío Fermoselle y el “Sargento” Vergara, entre otros. Fueron llevados al Servicio de Informaciones.
Allí escuchó cómo torturaban a un chico que era de Córdoba y que uno de los torturadores le dice a ese muchacho “hablá hijo de puta que te voy a reventar el ojo con la birome”. “Esos gritos me persiguieron durante mucho tiempo. Siguieron horas y horas torturándolo. En un momento sentimos que arrastran algo, un cuerpo. La persona que amenazaba con reventarle el ojo era el Cady Chomicki.”
Durante su cautiverio se reencontró con su esposo Juan Carlos Cheroni, su cuñado Hugo Cheroni y la mujer de éste Stella Maris Porotto que también estaba embarazada. También mencionó entre sus compañeras a Mirta Castellini, terriblemente torturada.
Relató que el Pollo Baravalle le dijo en el servicio de Informaciones que no pregunte más por su hermana y su cuñado porque los habían matado a los dos. Sobre su hermana Miriam contó que “en el año 84 tengo que reconocer las fotos de mi hermana muerta tirada en un zanjón. Me devolvieron la ropa llena de sangre y de agujeros de bala, once balazos en la espalda, amordazada como un perro, así la mataron. Ella tenía muchos sueños, tenía dos hijos, Darío y Gustavo que tomaba la teta. Tenía 24 años, estaba embarazada, tenía sueños de cambiar el mundo. Pido justicia señores jueces.”
Con respecto a su cuñado, Roberto De Vicenzo, a principios de este año fue identificado por el Equipo de Antropología Fortense. “Baravalle me dijo que a Roberto lo tuvieron ahí, que lo torturaron mucho, que lo sacaron y lo fusilaron. Le pregunté si lo habían tirado al río y me dijo que no. Le pregunté por qué el sabía que lo enterraron en un cementerio, me dijo que a él lo sacaban a enterrar gente. A Roberto lo fusilaron en camino Barrancas, estuvo sepultado estos años como NN junto con Furtiaga.”
Luego fue el turno de su esposo Juan Carlos Cheroni. Relató en igual sentido el secuestro de ambos y que cuando llegaron al Servicio de informaciones escucharon la tortura del muchacho cordobés y agregó: “Se abre la puerta y sentimos como que arrastraban una bolsa de papa, un peso muerto, esa misma voz (que la que torturaba) dice en tono burlón “acaba de salir un féretro”, refiriéndose a Chomicki. En otro tramo de su declaración precisó “Chomicki se comportaba como un policía, como un verdugo, no se comportaba como detenido, tenía la libertad absoluta de moverse y verduguear a sus compañeros y así lo hacía.”
Escuchó cómo lo torturaban a su hermano. Ante una pregunta del fiscal de la causa Dr. Gonzalo Stara sobre las torturas señaló: “Todos decían que las comandaba Lofiego, que tenía conocimiento de medicina. En particular mi hermano me dijo que a él lo torturó Lofiego y Chomicki. Era vox populi que Chomicki participaba en las sesiones de tortura y en los interrogatorios, al conocer a los compañeros sabía qué preguntar, su participación en los interrogatorios era indudable, más allá de que aplique picana o no. De Marcote también era conocida su participación en la tortura.”
Luego declaró su hermano Hugo Cheroni, quien fue secuestrado el 21 de mayo de 1977 y llevado al Servicio de Informaciones. Allí relata que “en un momento escuché la voz de mi cuñada Ana Moro. Me comuniqué y descubrí que estaba mi hermano Juan Carlos y mi esposa Estella Maris Porotto.”
Contó que al ser secuestrado era dirigente gremial. “Fui echado en una fábrica industrial de zona norte por actividad gremial, después tuve muchísimas dificultades para conseguir trabajo. La empresa dio mi dirección a la policía, la empresa era Saieva en el cordón industrial en San Lorenzo...Me enteré muchísimos años después, un compañero mío de la secundaria era ingeniero en Saieva, pensó que cuando me detuvieron me habían matado porque la policía fue luego de mi secuestro y dijo en la empresa que “ya habían liquidado el asunto del infiltrado acá adentro, del terrorista que tenían adentro.” El único detenido fui yo, por eso deduzco que la empresa dio mi domicilio.”
Luego su esposa, Stella Maris Porotto relató que aquel 21 de mayo de 1977 fue la patota a su departamento a buscar a su marido. Como éste no estaba se quedaron durante largas horas en donde la torturaron salvajemente y la violaron. Estaba embarazada de 5 meses en ese momento. “Desde las 10:30 de la mañana hasta las 16:30 estuvieron esperando, fui muy golpeada, violada, me ataron delante de la puerta porque pensaban que mi esposo venía armado, pensaron que si había un tiroteo yo iba a morir primero.”
Una vez que llega al Servicio de Informaciones, escucha cómo lo torturan a su marido “Pasó mi ex esposo, presenciamos su tortura, nunca habíamos visto semejante cosa. Los efectos luego son una persona que se arrastra sin poder contenerse durante buen tiempo, lo picanearon, lo torturaron.”
Al ser preguntada por el fiscal Stara sobre los miembros del grupo represivo, sindicó que el Cura Marcote, Lofiego, Chomicki “estaban tiempo completo. Creo que eran el elenco estable” y que la sorprendió Chomicki porque “estaba muy alegre, tomaba la tortura como patear un guijarro por la calle, nos pateaba, era un joven muy malvado.”
En otro tramo de su relato dijo: “El tema de las violaciones sólo se puede decir ahora, ahora la sociedad entiende. Antes decían `y ustedes eran estudiantes, estaban con la iglesia´….estábamos con culpa y mucha vergüenza. Nos costó mucho tiempo reconstruirnos, lo hemos hecho, seguimos apostando a lo mismo, a una vida mejor, que ninguna mujer la violen y digan que fue porque se portó mal, porque ayudaba a los pobres. Queremos justicia, aunque pasen 100 años. En algún lugar creo que sigo siendo esa joven entusiasta.”
El último testimonio fue el de Adriana Koatz. Era estudiante de ingeniería química y militaba en la juventud universitaria peronista al ser detenida el 21 de octubre de 1976 y llevada al Servicio de Informaciones. “A partir de ahí viene una seguidilla de golpes, torturas, vejaciones.” Mencionó a varios de los miembros de la patota: el Cura Marcote, Kuriaki, Tu Sam que era Carlos Brunato, Guzmán Alfaro y que compartió cautiverio en el sótano con Ester Fernández, Graciela Villarreal, Ana María Ferrari, Olga Cabrera Hansen, entre otras. Entre los varones recuerda a Pérez Risso y Píccolo.
Luego fue remitida a Devoto donde su padre le dio la noticia de que su hermana Graciela Koatz había sido asesinada junto a su novio Labrador.
La audiencia continua el próximo 21 de diciembre a las 9:30 hs.
Prensa
Daniel Aristizabal
Fuente:IndymediaRosario

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