LESA HUMANIDAD: EL JUICIO
El tribunal recorrerá calabozos de la emblemática Comisaría Séptima
La seccional tuvo detenidos que fueron torturados durante la dictadura militar. Antes de la inspección, declarará un nuevo testigo
Por DANIEL CALIVARES
Con otra inspección ocular, el juicio por delitos de lesa humanidad que se está llevando adelante en Mendoza, finalmente, continuará. El lugar elegido, adonde se trasladarán el tribunal y las partes, acompañados de un testigo, será la Comisaría Séptima de Godoy Cruz, lugar que funcionó como centro clandestino de detención durante la última dictadura militar.
EL TESTIGO. Antes de la inspección ocular, el tribunal conformado por Juan Antonio González Macías, Alejandro Piña y Héctor Cortés, escuchará el testimonio de Pablo Seydell. El testigo fue detenido el 15 de octubre de 1976 por miembros de la policía provincial cuando se encontraba en la Terminal de Ómnibus. El primer destino de Seydell tras la detención fue la Comisaría Séptima, frente a la plaza Godoy Cruz. Allí fue alojado en un calabozo en el que lo interrogaron en medio de torturas, principalmente, aplicándole picana eléctrica durante tres días seguidos.
Unos días después, el 21 de octubre, Seydell fue trasladado a otra parte de la seccional, en donde le mostraron a otro detenido, Juan Humberto Bravo, quien está desaparecido y cuya causa es una de las 18 que se están llevando adelante en el debate. Según el testimonio prestado por Seydell ante la Conadep en la década del 80, Bravo se encontraba custodiado por dos guardias en ese momento. Tras permanecer otros cinco días en ese lugar, Seydell fue finalmente legalizado y trasladado a la Penitenciaría provincial.
EL SEGUNDO. La inspección ocular que hará el tribunal es la segunda, luego de que en las primeras jornadas visitara las instalaciones del centro clandestino conocido como D2. En esa oportunidad, los jueces, acompañados por el testigo Fernando Rule, visitaron los calabozos y el resto de las instalaciones, incluida la habitación que funcionó como lugar de torturas, para poder tener un mejor conocimiento de lo que relataban los testigos que estuvieron detenidos en el D2, más aún teniendo en cuenta que algunas de las víctimas de las causas que se llevan adelante en el juicio pasaron por ese centro clandestino.
Si bien la Comisaría Séptima se diferencia del D2, no deja de ser un centro clandestino de detención, ya que los presos políticos no eran legalizados ni en uno ni en otro lugar. Sin embargo, mientras que la comisaría era más un lugar de paso, el D2 podía mantener a los detenidos por varios meses encerrados en sus pequeños calabozos. La inspección ocular, además de para conocer con más detalles todo lo que relate Seydell en su testimonio, también servirá para que los jueces conozcan el lugar en el que estuvo detenido Juan Gutiérrez y, posiblemente, María Luisa Alvarado, dos de los desaparecidos, cuyas causas se están ventilando en el debate.
Fuente:ElSol.online

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