17 de diciembre de 2010

MENDOZA: EN EL JUICIO CONFESARON QUE TAMBIÉN ALGUNOS HOMBRES HABÍAN SIDO VIOLADOS.

17 de Diciembre
LESA HUMANIDAD: EL JUICIO
“Me decían que estaban torturando a mi mujer y que mi hijo estaba muerto”
David Blanco narró cómo fue torturado en el D2. El dolor que implica lo que le ocurrió y su deseo de que no vuelva a pasar
Por DANIEL CALIVARES
FIN DEL SILENCIO. El testigo explicó que sus hijas no sabían gran parte de lo que contó.
 “Yo trabajaba en el Banco de Mendoza y tenía a mi mujer embarazada”, explicó David Blanco al comienzo de su declaración en el juicio que se sigue en Mendoza por delitos de lesa humanidad. El primer dato no era menor, porque al momento de ser detenido era gremialista bancario, además de estudiantil. Pero el segundo, más allá de que lo hacía feliz en libertad, durante su encierro fue utilizado por algunos efectivos policiales del D2 para torturarlo.

LO VIGILABAN. Blanco fue detenido el 2 de junio a las 15 en su casa. Poco tiempo antes de esto, había ido a la Comisaría Cuarta para quejarse por una situación: dijo que, diariamente, un auto se estacionaba en frente de su casa y sus ocupantes no le quitaban el ojo a la fachada. Sin embargo, en la seccional no quisieron tomarle la denuncia. El día que fue capturado en su casa de calle Tucumán, de Capital, acababa de llegar del Banco de Mendoza, donde trabajaba, cuando dos personas de civil fueron a buscar a Rosa del Carmen Gómez, a quien la policía confundía con otra persona y que luego fue detenida y abusada en varias oportunidades, según ella misma relató la semana pasada en el juicio por delitos de lesa humanidad que se está llevando adelante en los Tribunales federales. Al no encontrar a Gómez, los efectivos le pidieron a Blanco que los acompañara. El testigo en ese momento no lo sabía pero estaba siendo detenido y llevado al lugar que lo alojaría por tres meses y que lo marcaría el resto de su vida: el centro clandestino de detención conocido como D2.

VEJACIONES. Después de haber pasado unos días encerrado en un calabozo, Blanco comenzó a ser objeto de las torturas. “Eran diariamente, de tarde o de noche. No soportaba el tormento”, señaló ante los jueces, y recordó que, al momento de ser detenido, estaba por ser padre. “Mi hijo nació el 7 de junio. Me decían que estaban torturando a mi mujer y que mi hijo había muerto”. Al tiempo, Blanco se enteraría de que esas frases distaban mucho de ser ciertas. Sus familiares, por averiguaciones hechas por el padre del testigo, lograron averiguar que estaba detenido en el D2 y, tras establecer relaciones con un efectivo, a través de un capellán militar, le hicieron llegar ropa y a veces comida, con lo que confirmaron que estaba vivo.

“En una oportunidad me sacan de noche por un pasillo oscuro, yo veo una mujer con un bebé en brazos. Era mi esposa. Para mí, estábamos nosotros y el hombre que me había llevado, ella después me dijo que había hombres detrás apuntándola”. Sin embargo, las torturas también consistían en uso de la picana eléctrica. “A todos los varones nos ha costado reconocer las vejaciones a las que fuimos sometidos, recibir electricidad en las encías, en el ano y en los genitales, desear la propia muerte por el daño que nos está haciendo alguien es muy triste”, especificó Blanco, que agregó: “No es fácil admitir que una persona tenga la posibilidad de vejar a otra como nos vejaron a nosotros, por eso quiero dejar bien aclarado que a mí me pasó y no quiero que le pase a nadie más”. También, respecto de las torturas, Blanco confirmó que en cada una de ellas había un médico presente.

“Se sentía el estetoscopio, era habitual que me torturaran y cada cierto tiempo me auscultaran. En una oportunidad escuché que alguien decía ‘seguí’”, explicó. Una vez que dejó el D2, Blanco fue trasladado en un avión Hércules a La Plata, de dónde sólo volvió a Mendoza para su consejo de guerra. “Yo era el 101”, recordó Blanco, quien fue el último detenido en abordar el vuelo. “Todo el viaje fueron golpes, íbamos atados o esposados, con la cabeza entre las piernas y nos pasaban (caminando) por la espalda”, recordó y añadió que quedó en libertad en 1983, tras pasar por las cárceles de Sierra Chica, La Plata y Rawson.

Romano y Miret contra Blanco
En la causa de Blanco, los camaristas Luis Miret y Otilio Romano tuvieron un gran protagonismo. Si bien Blanco tuvo un consejo de guerra, también tuvo su causa en la Justicia federal. Allí fue sobreseído por el ex juez Gabriel Guzzo, pero el entonces fiscal Romano apeló la medida, y un tribunal, del cual formaba parte Miret, lo halló culpable.
Fuente:ElSol.com
16 de diciembre de 2010


En el juicio a ex represores confesaron que algunos hombres también fueron violados
Lo reveló el delegado de la Asociación de Actores, David Blanco, quien estuvo detenido en el D2.

El delegado de la Asociación Mendocina de Actores, David Blanco, reveló este jueves en la 11ª jornada del juicio oral y público por crímenes de lesa humanidad que los hombres también fueron objeto de violaciones en las sesiones de torturas del D2, el centro de detención ilegal de la Policía de Mendoza que funcionaba en el edificio de calle Belgrano, de Ciudad.

Hasta ahora, en los testimonios que se habían escuchado en el debate solo habían surgido las reiteradas violaciones a las mujeres detenidas allí, de las cuales dos de ellas confirmaron que eran violadas todos los días por varios hombres tanto en la sala de tortura como en las celdas.

Sin embargo, de los varones presos en el lugar nada se había dicho hasta el momento, ya sea por pudor o porque no todos sufrieron esos ataques, tal cual ocurrió con las detenidas que no todas las que estuvieron allí fueron violadas.

Blanco relató al tribunal: "Creo que a muchos de nosotros, sobre todo a los varones, nos ha costado reconocer las vejaciones a las que fuimos sometidos. A todos y a mi nos ha costado mucho hablar de esto. Mis hijas que están sentadas acá se están enterando ahora. Recibí electricidad en las encías, en los genitales que me quedaron destrozados y en el ano. También nos introducían objetos".

El testigo agregó que "nadie puede saber lo que se siente si no lo ha vivido, cuando uno está allí desea la propia muerte porque otro lo está vejando y torturando y eso es muy triste", aclarando que "personalmente solo puedo dar fe por lo que me hicieron a mi, allí no supe de otros pero después con el paso de los años, me enteré que otros habían pasado lo mismo que yo y que era una práctica sistemática en el D2".

David Blanco fue secuestrado de su propio domicilio el 2 de junio de 1976, cuando tenía 23 años. En ese tiempo además de ser actor, trabajaba en el Banco de Mendoza, donde era delegado gremial, razón por la que él deduce que lo llevaron preso. Tras permanecer tres meses en el D2 fue legalizado como detenido y trasladado a la cárcel provincial, siendo luego enviado a distintas cárceles del país.

El actor recuperó su libertad el 2 de diciembre de 1983 cuando salió de la cárcel de Rawson y llegó a Mendoza a reencontrarse con los suyos el 10 de diciembre de ese año, el día que asumió el ex presidente Raúl Alfonsín, el día que regresó la democracia.
Fuente:DiarioUno

ACTOR DE TEATRO DETALLO TORTURAS FISICAS Y PSICOLOGICAS

Un actor de teatro independiente acusado de "subversivo" y preso durante siete años y medio en la última dictadura militar, detalló esta tarde ante un tribunal federal las torturas físicas y psicológicas que sufrió durante tres meses en el centro clandestino D2 de esta capital, donde funciona el actual Palacio Policial.

David Agustín Blanco era actor de un elenco de teatro independiente en la década de los 70 y además trabajaba en el ex Banco de Mendoza donde era gremialista. Acusado de "subversivo" fue detenido en junio de 1976 y liberado en 1983.

Como otro de los testigos sobrevivientes a los delitos de lesa humanidad que en esta capital cometieron ex-militares y ex-policías con la connivencia de algunos jueces y fiscales de la justicia federal, Blanco reiteró denuncias que anteriores ex presos en el D2 formularon al mismo tribunal.

En la décimo primera sesión de juicios orales iniciados en noviembre pasado contra ocho ex-militares y policias, Blanco reconoció en fotos a once de sus captores y detalló las torturas que sufrió durante su detención en Mendoza antes de ser trasladado a penales de Sierra Chica y La Plata hasta 1983.

El testigo indicó que mientras era torturado para que revelara nombres de otros "subversivos", sus captores también le decían que su mujer, embarazada por aquel entonces, también estaba siendo sometida a vejámenes similares y que había perdido el embarazo.

Blanco también reveló que "no sólo las mujeres presas en el mismo lugar fueron violadas sexualmente por los represores, sino que también a varios hombres les introducían elementos metálicos en sus partes íntimas".

Luego, Blanco reseñó que a través de su padre presentó pruebas de los tormentos en cautiverio y que el juez Daniel Guzzo libró un oficio para su libertad, pero el fiscal Otilio Romano (actual juez imputado) desestimó el oficio y la cámara que integraban los jueces Luis Miret, Roberto Urritigoitia y Julio Soler Miralles lo condenaron a seguir preso.

Trasladado a un penal de La Plata "el médico que me revisa al ingresar determina que las cicatrices en el cuerpo por las torturas tienen meses de antigüedad", sostuvo Blanco.

El martes próximo continuarán los juicios orales que se ventilan con declaraciones de testigos presentados por los abogados querellantes que encabeza el doctor Pablo Salinas.
Fuente:Telam                                                    

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