15 de diciembre de 2010

PLAN CÓNDOR: JUICIO EN FRANCIA CONTRA EX MILITARES CHILENOS-VÍCTIMAS FRANCO-CHILENAS.

15 de Diciembre de 2010
Por víctimas franco-chilenas
Las claves del juicio en Francia contra ex militares chilenos
Por segunda vez en la historia, un país extranjero juzgará a chilenos por crímenes cometidos en nuestro país durante la dictadura de Augusto Pinochet. El juicio, que partió el 8 de diciembre y termina el 17- juzgará en ausencia a 14 ex funcionarios de alto nivel del sistema represivo de la dictadura. Pero la instancia es más bien simbólica pues sus efectos reales son casi nulos.
por Yael Schnitzer
LOS JUZGADOS EN AUSENCIA Y LOS AUSENTES.
Cuando comenzó el proceso judicial en Francia, contra la cúpula del régimen militar de Pinochet, eran 19 personas las implicadas en hechos de tortura y desaparición en Chile de ciudadanos franco-chilenos. Dentro de estos, estaba Augusto Pinochet a quien se identificaba como el más alto responsable de estos crímenes. Pero tras el aplazamiento que sufrió el caso –en mayo del 2008 – cuatro de los acusados ya habían fallecido y legalmente no se le pude asignar responsabilidad a un muerto.

Recordemos que Pinochet murió el 10 de diciembre del 2006, pocas semanas antes de la acusación por parte de la jueza de instrucción francesa, Sophie Clément.

Los fallecidos no serán juzgados, pero los que sí, no estarán presentes en la Corte Criminal de París –instancia de jurisdicción penal francesa más importante – porque pese a que fueron notificados, ninguno de ellos asistirá al juicio y tampoco enviarán a un representante. Es que en Francia, los juicios en ausencia son considerados legales.

Entre los 14 acusados que serán juzgados en París, está el general Manuel Contreras, ex jefe de la DINA y considerado el gestor de la Operación Cóndor, el general retirado Raúl Iturriaga Neumann, los ex brigadieres Pedro Espinoza y Miguel Krasnoff, los ex coroneles Marcelo Moren Brito y José Zarah, y el civil Enrique Arancibia Clavel, quienes en la actualidad están en prisión, por violaciones a los derechos humanos.

Los efectos reales del fallo que podría emitir la Corte francesa
El juicio busca castigar a los responsables de la desaparición de cuatro ciudadanos franco-chilenos, durante la dictadura militar en Chile, y los acusados arriesgan la pena máxima de cadena perpetua. Pero en caso de que esto suceda las opciones de Francia de hacer cumplir la condena no son muchas y probablemente no se hagan efectivas.

Solicitar a Chile una extradición es difícil, “probablemente nuestro país la rechazaría, la Corte Suprema también, porque se considera que los juicios en ausencia son violatorios al debido proceso”, afirma el abogado del Centro de Derechos Humanos de la UDP, Francisco Cox.

Las víctimas franco-chilenas, de los primeros años de represión de Pinochet, son el ex sacerdote Etienne Pesle, detenido en Temuco; el asesor del presidente Salvador Allende, Georges Klein; el dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Alfonso Chanfreau –secuestrado en 1974; y Jean-Yves Claudet, detenido en Buenos Aires durante la Operación Cóndor.

La otra opción que tiene Francia, y es una acción que probablemente tomará, es colocar una orden de detención internacional a aquellas personas que encontró culpables. La idea sería mantener a los chilenos prisioneros en su propio país y en caso de que alguno saliera de este, solicitar la extradición al país que lo reciba –esperando que sea uno que no considere violatoria al debido proceso el juzgar en ausencia – y luego, obligarlo a cumplir su condena en tierras francesas.


Juicios históricos
El primer país extranjero en procesar a militares chilenos fue Italia, donde es juzgado actualmente el ex fiscal castrense Alfonso Podlech. En este juicio el acusado está presente, gracias a una orden de captura internacional, emitida tras la investigación que llevaban los Tribunales de Italia, por la desaparición del ex sacerdote, Omar Roberto Ventutelli Leonelli, courrida en 1973. La captura se produjo cuando Podlech iba rumbo a República Checa y fue detenido en el aeropuerto de Madrid-Barajas, España. Posteriormente fue enviado a Italia.

La corte francesa considera que puede realizar juicio de este tipo por tratarse de un “crimen cometido (…) por un extranjero fuera del territorio francés contra una víctima francesa”. A la vez, aluden a que por la naturaleza del caso, los delitos en cuestión son imprescriptibles. Esto fue lo que los llevó en 1990 a aplicar la pena máxima, de prisión perpetua, al ex capitán de la marina argentina, Alfredo Astiz –llamado “ángel de la muerte – por la desaparición de dos religiosas francesas, durante la dictadura de ese país (1976 a 1983). Al igual que como sucederá en el caso chileno, el acusado estuvo ausente. A pesar de que Astiz no cumple la condena francesa, no puede salir de Argentina, porque tiene una orden de detención internacional

Las víctimas

Las víctimas franco-chilenas, de los primeros años de represión de Pinochet, son el ex sacerdote Etienne Pesle, detenido en Temuco; el asesor del presidente Salvador Allende, Georges Klein; el dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Alfonso Chanfreau –secuestrado en 1974; y Jean-Yves Claudet, detenido en Buenos Aires durante la Operación Cóndor.

Lo que buscan los demandantes
Al juicio en París, que empezó el 8 y termina el 17 de diciembre, los acusados no asistirán y aquellos que han muerto no serán juzgados. Para los abogados de las víctimas y los demandantes –William Bourdon, Sophie Thonon, Claude Katz y Benjamin Sarfati – esto no le quita valor, porque “las audiencias permitirán igualmente escuchar varios testigos históricos. A pesar de la muerte de Augusto Pinochet, este juicio será, a título póstumo, el del dictador, así como el único de todo el sistema de represión puesto en marcha”.

Hiram Villagra y Federico Aguirre, abogados de la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU) en Chile, afirman que “este juicio, por la naturaleza imprescriptible de los delitos en cuestión, va más allá de las fronteras y contribuye a la lucha contra la impunidad en todo el mundo. Ahora se espera que la verdad que saldrá de este juicio será escuchada en Chile y que, finalmente, permita enfrentar la realidad de estos crímenes”.
Fuente:ElMostrador.com               

                                                


Tiene 77 años y nunca fue siquiera procesado por los crímenes que cometió durante la dictadura
Juzgan en Francia al encargado de aplicar el Plan Cóndor en Argentina
Publicado el 14 de Diciembre de 2010
Por María Laura Carpineta.

José Osvaldo Riveiro está acusado por la desaparición en Buenos Aires de Jean-Yves Claudet, ciudadano francés que militaba en el MIR chileno. Hombre de confianza de Suárez Mason y de bajo perfil, entrenó a los Contras en Nicaragua.

José Osvaldo Riveiro era la persona que se encargaba de la aplicación del Plan Cóndor en la Argentina”. Con esa definición, la abogada francesa Sophie Thonon resumió la importancia que significará una eventual condena al represor argentino, en el marco del juicio que se realiza por estos días en París contra los principales responsables del terrorismo de Estado durante el pinochetismo. Hasta ahora, Riveiro había conseguido escapar de los radares de la justicia chilena y argentina, pero Thonon tiene la esperanza que esto cambie con la sentencia que la Corte Criminal de París debe pronunciar el próximo viernes.
“Balita” Riveiro, como le decían sus compañeros, o “Rawson”, como se lo llamaba en los documentos secretos, está siendo acusado de la desaparición de Jean-Yves Claudet, un militante de base del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) chileno, que oficiaba de correo humano entre el grupo en el exilio en Francia y los refugiados en la Argentina, principalmente Edgardo Enríquez, uno de los fundadores del movimiento y líder de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) que nucleaba a los grupos armados de izquierda de la región.
Poco se sabe sobre cómo, cuándo y dónde murió Claudet, pero según unos documentos confiscados al agente de la DINA (la policía secreta del pinochetismo) Enrique Arancibia Clavel a comienzos de los ‘90, Riveiro lo secuestró el 1 de noviembre de 1975, la misma noche de su llegada a Buenos Aires. Lo sorprendieron en el Hotel Liberty de la Avenida Corrientes, el mismo lugar donde seis meses después caería otra víctima del Plan Cóndor, el senador uruguayo Zelmar Michelini. En uno de sus reportes a Santiago, Arancibia Clavel despejó cualquier duda sobre el destino final del militante chileno. “Ya no existe”, escribió el hombre que hoy cumple dos condenas en la Argentina por las desapariciones y asesinatos de ciudadanos chilenos.
A diferencia de su socio chileno, Riveiro está libre. A los 77 años, el coronel retirado nunca fue condenado o siquiera procesado en la Argentina, y su cara y su nombre son prácticamente desconocidos para la mayoría de los argentinos.
Después de cultivar un perfil bajo durante nueve años como uno de los hombres de confianza de Guillermo Suarez Mason dentro del temerario Batallón 601, en 1980 se recicló como la cabeza visible de la cooperación con el gobierno represivo de Honduras. Entrenó a los Contras en su guerra sucia con los sandinistas y también les enseñó algunas cosas a los militares hondureños sobre la otra guerra, la interna. Un compañero de armas arrepentido lo sindicó como uno de los miembros del “Estado Mayor Contra” durante el apogeo de la guerra sucia.
Por ese “aporte invalorable”, como lo definieron sus superiores, se ganó un ascenso ya en democracia y, posteriormente, un cargo en el Ministerio de Defensa durante el menemismo. “Una razón por la que el nombre de Riveiro no sonó tanto en la Argentina podría ser que él se concentró más en destruir al MIR y perseguir a la JCR que en la represión interna argentina”, explicó Thonon a Tiempo Argentino. Por eso, sostuvo la abogada de la familia Claudet, “Balita” logró esquivar la ola de juicios por la verdad que se abrieron en los últimos años en el país.
Sin embargo, su responsabilidad dentro del Plan Cóndor fue central. Además de ser el enlace con la DINA chilena en la Argentina y entrenar a los Contras y a los comandos de la muerte en Honduras, Riveiro coordinó interrogatorios con la policía paraguaya. Documentos de los Archivos del Terror, descubiertos en 1992, demuestran que el represor argentino redactó los interrogatorios de dos detenidos de la JCR: Amilcar Santucho, el hermano del líder del ERP, y Jorge Fuentes, un dirigente del MIR que luego fue trasladado a Chile y murió en el centro de detención clandestino conocido como Villa Grimaldi.
El pasado logró acechar a Riveiro recién en 2001. Estuvo detenido durante un mes hasta que Fernando de la Rúa rechazó su extradición a Francia. Dos días antes de subirse al helicóptero, el ex presidente firmó un decreto para asegurarse que los jueces europeos no siguieran insistiendo con los casos de los represores argentinos. Rechazó por adelantado cualquier futuro pedido de un tribunal extranjero. Con esa garantía, Riveiro pudo volver a la comodidad del anonimato. Esta semana Thonon y otros tres abogados intentarán arrancarlo otra vez de las sombras.
FuentedeOrigen:TiempoArgentino
Fuente:Agndh                                                                   

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