En el nombre de los ausentes
"Construimos este edificio para que lo mejor y lo más oscuro de la condición humana queden aquí reflejados", dijo el director del Museo, quien fue el único orador. El gobernador Binner lo calificó de "maravilloso proyecto educativo".
El símbolo del pañuelo de las Madres en uno de los sectores del Museo.
Por Guillermo Zysman
Rosario no olvida. Y desde anoche tiene su Museo de la Memoria inaugurado. Ante una multitud que se concentró en la esquina de Córdoba y Moreno, el gobernador Hermes Binner y el intendente Miguel Lifschitz encabezaron el acto que dejó formalmente habilitado el espacio que recuerda la violación de los Derechos Humanos en la última dictadura en lo que fuera la sede del II Cuerpo de Ejército durante aquellos años en la ciudad. "Hemos construido un Museo para que el nombre de los ausentes, aquellos que fueron arrebatados por la violencia homicida del Estado, no sean devorados por el olvido. Quisimos que su juventud, su templanza, sus visiones del mundo quedaran resguardadas entre estas paredes", destacó el director del Museo, Rubén Chababo. "Parece un sueño, pero es la realidad, demuestra que 33 años de lucha no fueron en vano", se emocionó en el escenario Elsa "Chiche" Massa, de Madres de Plaza de Mayo. Binner recordó que la ordenanza del Concejo que definió el emplazamiento fue sancionda durante su gestión al frente del municipio "y no bien se presentó impulsamos su sanción e hicimos las gestiones para que este maravillos proyecto se concrete". Lifschitz destacó "el mensaje de tolerancia que difunde el Museo pese a referise a las atrocidades de la dictadura".
El tiempo no acompañaba. Tras una sofocante jornada, al caer la tarde el cielo se puso amenazante. No fue obstáculo para que miles de rosarinos se acercaran a Moreno y Córdoba para participar de la inauguración del Museo de la Memoria donde hasta hace poco funcionó el lujoso bar temático Rock & Feller's. Militantes de aquellos años, Madres, Abuelas, jóvenes de hoy involucrados en la cosa pública, artistas y la dirigencia política de la ciudad y la provincia dijeron presente. También estaban los tres mentores de la iniciativa: los ex concejales radicales Daniel Luna, Rafael Ielpi y Roberto Bereciartúa.
Emocionado, Binner recorrió el Museo y recordó ante Rosario/12 que cuando se presentó el proyecto en el Concejo "por parte del ex concejal Luna, lo apoyamos, le dimos impulso y luego hicimos todas las gestiones ante la provincia para que este maravilloso proyecto cultural y educativo se concrete y sea la realidad que hoy estamos viendo, para que nuestros jóvenes vengan y conozcan lo que pasó en aquella época, y para que no vuelva a suceder".
Lifschitz comentó que la negociación con el antiguo propietario de la vieja casona donde funcionó el II Cuerpo de Ejército "fue una de las primeras decisiones políticas que tuve que adoptar al asumir la intendencia. Negociamos, llegamos a un acuerdo y compramos el inmueble y con mucha satisfacción lo estamos inaugurando". Para el intendente el espacio habilitado "es un lugar para generar conciencia, pensado para todos pero en particular para las generaciones que no vivieron aquella tragedia". El jefe comunal destacó "el mensaje de tolerancia que promueve el Museo pese a tener que abordar las atrocidades cometidas por el Estado en la dictadura".
El viento hizo lo suyo e impidió el "descubrimiento" de uno de los símbolos del Museo: diez columnas en forma de rollo de bronce con los nombres de los desaparecidos y víctimas del terrorismo estatal. Un show de multimedia evocó aquellos años reflejándose en las paredes recuperadas para la ciudad y luego llegaron los discursos.
Chababo recordó que durante "años en estas puertas que hoy abrimos de par en par, madres, padres y hermanos llegaron en búsqueda de una verdad que les fue negada". Más adelante destacó la tarea de reconstrucción de "esta casa en un sitio para la reflexión, piedra por piedra, baldosa por baldosa para que sirva de testimonio de cuán fragil es la condición humana y cuán responsable somos cada uno de nosotros de su cuidado".
Aludió a la prolongada y compleja negociación con los empresarios responsables del Rock & Fellr`s "que a lo largo de años se empeñaron en decir que no sería posible, sin saber que cada no, cada rechazo no hacía más que aumentar nuestro empeño".
"Hemos construido el Museo continuó a partir de preguntas, de interrogantes, en base a un puñado de certezas. Construimos este edificio para que lo mejor y lo más oscuro de la condición humana queden aquí reflejados, pero por sobre todas las cosas para que este edificio sea la prueba inquebrantable de nuestra desconfianza ante cualquier proyecto político que no visualice a la dignidad humana en el primer punto de su agenda". Tras reivindicar la política de Derechos Humanos del Gobierno nacional, por promover la reapertura de los juicios a los genocidas, cerró: "Viva la vida, viva la democracia".
Chiche Masa hizo mención al peregrinar "de un pequeño grupo de familiares que veníamos en el 77 a este lugar, para saber dónde estaba nuestros familiares y recibíamos una humillante respuesta de los militares, de quiénes impartían las órdenes para que cometieran las peores atrocidades en los Centros clandestinos de detención". Mencionó con nombre y apellido a algunos de los más ilustres militantes de esos años. "Ellos deben estar felices de este logró", dijo al final. "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza", la ovacionó la multitud.
Columnas que giran
* La obra más ambiciosa es la erigida en el patio terraza ubicado sobre la esquina llamada "Pilares de la memoria", cuyo mentor es Taparelli. Son diez cilindros enchapados en bronce con los nombres de casi diez mil víctimas. "Las columnas giran por contacto con la mano, y allí están impresos los muertos desde el Rosariazo hasta 1983. La lista es oficial y fue enviada por el Parque Nacional de la Memoria, e inluye 9.870 nonbres archivados en Conadep", aclara Chababo.
* En una pantalla se exhibe un video grabado por Julieta Hanono, una artista plástica sobreviviente del Servicio de Informaciones. Completa la muestra una frase de Pilar Calveiro: "Por su cercanía física, por esta en medio de la sociedad, del otro lado de la pared, el campo de concentración solo puede existir en medio de una sociedad que elige no ver".
* El espacio esta enmarcado con una cita de Pablo Neruda extraída del "Canto general". "Pero entonces la sangre fue escondida detrás de las raíces, fue lavada y negada...la muerte del pueblo fue como siempre ha sido: como si no muriera nadie...nadie sabe dónde están ahora, no tienen tumba... Este crimen fue en medio de la Patria".
* En un cuarto hay computadoras donde se puede analizar informaciones sobre los centros clandestinos de detención, de los juicios por terrorismo de estado y casos de violaciones a los derechos humanos en el mundo.
CON QUE SE ENCONTRARAN LOS VISITANTES DEL MUSEO
Recorrido indispensable
Con un carácter universalista, el Museo alberga relatos de violaciones, imágenes de chicos apropiados, voces que preguntan por los ausentes y miradas que interrogan.
Por José Maggi
"Estas salas que ayer encubrieron el crimen y asistieron al silencio, el dolor y el sufrimiento de miles de familias son ahora testimonio de las consecuencias que supuso para nuestra sociedad la acción de un Estado que se arrogó el derecho de decidir sobre la vida y la muerte de sus ciudadanos. Sea este museo permanente tributo a los ausentes y a los sobrevivientes, a sus compañeros y familiares y a todos aquellos que han resistido sin descanso por mantener viva los valores de la memoria, la verdad y la justicia". Así reza parte del escrito que sobre una placa de plástico transparente recibe al visitante del Museo de la Memoria.
Ingresando por calle Córdoba, el espacio central del inmueble está ocupado por una máquina construida por Dante Taparelli, que parece sacada de una película de Harry Potter: fabricada en madera lustrada se asemeja a un gran reloj de pie con más de cuatro metros de altura, y guarda en su interior una especie de papiro, que va girando a fuerza de las manos de los propios interesados que quieran los 60 relatos de violaciones a los derechos humanos ocurridos en los últimos 500 años en toda América latina.
"Le quisimos dar un carácter universalista al tema y no ceñirnos a nuestro país y a la última dictadura concretamente" aclara Rubén Chababo, director del Museo.
Aparecen entonces ante los pasos del visitante una serie interminable de ojos, de miradas -ya conocidas por los rosarinos fruto de la entrega de calcomanías similares- que en rigor componen una muestra de Graciela Sacco: básicamente la luz del exterior que traspasa por los ventanales curvos del espacio central que da al patio terraza que se puede ver desde la calle, permite dar vida a esos ojos, atravesados también por las miradas de quienes caminan por las veredas de Córdoba y Moreno.
Justamente la galería semicircular que distinga la vieja casona desde el exterior fue utilizada para instalar una obra de Daniel García, en la que a medida que uno la atraviesa, se escuchan voces y relatos grabados por las Madres de la Plaza 25 de Mayo. "Digan dónde están nuestros hijos" alcanza a escuchar este cronista en un breve paso por el lugar en la voz inconfundible de "Chiche" Massa.
Hacia el fondo de la sala central de la planta baja, se pueden observar dos pantallas de televisión en las que se exhiben permanentemente más de 150 testimonio de protagonistas y militantes de derechos humanos de todo el país.
El patio de la planta baja guarda para el visitante la obra quizás más conmovedora de todo el Museo: la de Norberto Puzzolo. Se trata de una gran rompecabezas, donde cada pieza tiene una foto de un niño: sobre una de las paredes están los chicos apropiados, y frente a esta la de los chicos recuperados. La idea es ir traspasando y encastrando cada pieza a medida que vayan siendo encontrados. Pero hay más: quien ingresa al patio interno escucha la voz de un maestra pasando lista, y el clásico "presente" a modo de respuesta o ausente si no fue encontrado. Sin embargo cuando el nombre mencionado es el de un nieto que fuera asesinado, el sonido de un trueno es la única respuesta.
La instalación se completa con una gran foto de Puzzolo en el Parque Scalabrini Ortiz, con una gran cantidad de chicos. "La foto evoca a los 300 niños como en estado de evaporación, por eso la fragilidad de las imágenes" dice Chababo en referencia a la apariencia casi fantasmal de la muestra.
También hay una maqueta del Servicio de Informaciones colgada del techo de una de las salas, donde se pueden ubicar claramente los distintos niveles del centro clandestino de detención que funcionara en la esquina de Dorrego y San Lorenzo: allí se distinguen el sótano, la favela y el entrepiso entre algunos sitios. Fue realizada por la Facultad de Arquitectura.
LAS VOCES DE LAS MADRES
"Estamos emocionadas"
* Herminia Severini, Madre : "Estoy sorprendida de tener una foto mía en este Museo con las que cosas que he dicho y sigo diciendo (se refiere a la muestra "Más que nunca" de Héctor Río, Matías Sarlo y Leo Vincenti).
El Museo me parece genial y buenísimo. Fue un esfuerzo lograrlo, ahora hay que sostenerlo. Esto lo logramos por los escraches que fueron fundamentales. Ahora, hoy hay muchos que vienen por la foto y que tiene la obligación de tomar las banderas".
* Norma Vermeulen, madre de Plaza 25 de Mayo. "Hace mucho tiempo que se hablaba del Museo, desde la inquietud que tuvieron los concejales Daniel Luna y Roberto Bereciartúa, asi que no tenía mucha esperanza que se hiciera realidad. Pero ahora cuando lo veo, un lugar donde se daban órdenes para matar, hoy convertido en un lugar de la memoria y de la vida, realmente me emociona".
* Matilde Toniolli, madre de Plaza 25 de Mayo. "Es hermoso el Museo, está todo muy bien. Yo no he venido antes, porque el que venía al Comando del Segundo Cuerpo era mi esposo Fidel, y cuando volvía decía:
'siempre dicen los mismo estos hijos de puta'", en referencia a las respuestas que le daban las autoridades militares.
* Nelly Huarque, Madre: "Cada vez que he tenido que venir aquí en tiempos de la dictadura nunca me daban información, siempre me humillaban. Este Museo era una necesidad".
* Federico Pagura, obispo metodista: "Es muy importante haber llegado a esta inauguración. Yo lo viva desde el mismo día en que Bereciartúa y Luna tuvieron ese sueño de hacer esa ordenanza, y de los que los apoyaron, y después cuando fuimos designados como Junta Directiva debimos desarrollar esta idea. Hubo muchos obstáculos, y muchos que nos decían que no íbamos a llegar a este punto, y sin embargo aquí estamos. Para mi significa no solo hacer memoria del pasado sino seguir construyendo memoria".
* Rubén Chababo, director del Museo de la Memoria: "Siento que este es un Museo en construcción y me siento satisfecho porque aquí está el anhelo de quienes pelearon porque esté, familiares, víctimas y organismos de derechos humanos. Este Museo no es mío, no voy a tomarlo como palacio de invierno. Hoy puedo decir que el debate está abierto. No tengo ningún sabor amargo en todo este proceso. Lo único que puedo decir es que los comienzos de mi gestión en el Museo fueron muy difíciles. Yo no soy un luchador, no soy un defensor de los derechos humanos, yo soy un gestor cultural, yo pongo ideas. Y creo que aquí hubo mucha generosidad de todos y sobre todo el compromiso del Ejecutivo: Miguel Lifschtiz cumplió su palabra".
OPINION
El interés social
Por Alicia Gutiérrez *
Sin lugar a dudas el Concejo Municipal de Rosario dio un paso muy importante al aprobar la ordenanza impulsada por el Movimiento Giros que pone fin a la construcción de barrios cerrados, privados y clubes de campo en la ciudad. Esta modalidad, que tuvo su florecimiento durante la década de los 90, si bien no fue estimulada por los distintos gobiernos de la ciudad, tampoco tuvo límites claros. Las políticas neoliberales, con el modelo agro exportador como sustento, trajeron como consecuencia que el excedente agrario generara una gran demanda de inmuebles residenciales de alta gama, donde la propiedad sigue siendo el reaseguro económico de cara al futuro.
La contracara de esto es la escasez de suelo urbano disponible en términos de mercado para los sectores medios, medios bajos y trabajadores asalariados que no pueden acceder a créditos estatales o privados para la vivienda propia.
Aquí es donde el Estado, a nuestro entender, debe jugar un rol fundamental, y, en este caso, es el Gobierno Municipal que, mejorando las políticas existentes del Plan Hábitat, Plan Cero, debe intervenir a través de la compra de tierras, sea a través de financiamiento del Banco Municipal complementando las políticas que en ese sentido puedan surgir de Nación y que permitan que los ciudadanos asalariados, comerciantes, trabajadores accedan a la vivienda.
Sin lugar dudas, Rosario cuenta con una plusvalía urbana inestimable generada por los buenos gobiernos que tuvimos en la ciudad, que llevaron a cabo obras fundamentales con financiamiento municipal, provincial y nacional como los aliviadores para evitar las inundaciones, la próxima construcción del Aliviador III, la ampliación de los espacios verdes de la ciudad, la transformación de galpones portuarios y ferroviarios en espacios de promoción cultural para la niñez y la juventud, los centros recreativos deportivos barriales e infraestructura de salud que hace que de cada 10 personas 6 reciban atención en los efectores públicos del municipio.
Los barrios cerrados han tenido un importante desarrollo en el gran Rosario. En las ciudades de Funes, Roldán, Ibarlucea han surgido gran cantidad de este tipo de urbanizaciones entre el 2008 y principio de 2010 (12 en Funes, 3 en Ibarlucea y 4 en Roldán, sumadas a las ya existentes). Este fenómeno urbano debe ser considerado desde el punto de vista metropolitano, ya que es inapropiado realizar estos emprendimientos en la cuenca del Ludueña debido a que provocan el aumento de caudal de agua.
El objetivo es promover el uso socialmente justo, ambientalmente equilibrado del suelo urbano, haciendo prevalecer el interés social colectivo.
* Diputada Provincial SI.
Fuente:Rosario12



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