19 de diciembre de 2010

SILVIA SUPPO-SEMANA CLAVE EN LA CAUSA.

JUDICIALES
Otra semana clave en la causa Suppo
Antes de fin de año, la justicia federal deberá resolver si es competente o no en la causa en la que se investiga el crimen de la ex presa política y testigo en causas de delitos de lesa humanidad. Los antecedentes y la politización del caso. Qué dijo el testigo de identidad reservada que vinculo al homicidio con represores locales. La reivindicación al juez natural y las presiones de estamentos nacionales.
19.12.2010
por Héctor M. Galiano
Todo indicaría que la expresión “semana clave”, esta vez, es literalmente correcta. El juez federal santafesino Reynaldo Rodríguez deberá decidir si es competente o no en el expediente judicial que investiga el homicidio de la ex víctima de la dictadura militar Silvia Suppo. Esta vez, el círculo volvió al mismo lugar, ya que el magistrado tendrá que evaluar si debe investigar una pista que ya fue desacreditada en el ámbito provincial. Es una versión aportada por un testigo de identidad reservada en el expediente federal “Hattemer, Reinaldo – Suppo, Silvia sobre privación ilegitima de l libertad y desaparición forzada”. (Más detalles en la nota relacionada sobre la declaración de Suppo en la causa Brusa).

Este testigo fue aportado por los abogados locales que patrocinan a los querellantes, es decir a los hijos de la ex presa política. El hombre, de 50 años, oriundo de Rafaela pero actualmente radicado en otra localidad de la provincia se presentó en los primeros días de septiembre en el juzgado federal a cargo Rodríguez. El magistrado decidió girar la declaración del testigo al juez natural, el rafaelino Alejandro Mognaschi, que activó varias diligencias en ese sentido. El juez de instrucción, para entonces, tenía la investigación avanzada, con dos detenidos acusados de ser los autores materiales del homicidio de Suppo, quien perdió la vida el 29 de marzo de este año luego de ser apuñalada siete veces por dos jóvenes que ingresaron en la mañana de ese día robarle en su local comercial del centro rafaelino.

Los dos imputados admitieron que mataron a Suppo porque la mujer iba a reconocerlos. Alrededor de las 10 de la mañana del lunes 29 de marzo ingresaron a local "Todo Cuero" para pedir cambio de billetes de bajo valor. Al observar la desprotección de la mujer se fueron para luego volver con la intención de robarle. En la indagatoria - recordó Notife en notas anteriores -, el imputado Sosa, alias "Michito" le dijo al juez que ingresaron para robarle. "Yo la agarré del cogote (sic) pero ella logró sacarme el cuchillo que llevaba en la cintura (…) Cóceres ve esta situación y se va por detrás de la mujer, la agarra y le da golpes con el cuchillo en las costillas, yo aprovecho y recupero el cuchillo y le doy puntazos mientras Cóceres la lleva para atrás (del local). La suelto y cae al piso. Luego me dice Cóceres que vuelva hasta donde estaba la mujer y, como la vi con los ojos abiertos, le di más puntazos en la espalda, serían dos o tres", dijo Sosa en la indagatoria que consta en la foja 284 del expediente original. El 12 de abril pasado, el juez Mognaschi procesó a Sosa y Cóceres por el delito de Homicidio Calificado y transformó en prisión preventiva la detención que ya venían sufriendo los autores del hecho.

Todo vuelve

El viernes 4 de diciembre pasado, la Cámara de Apelaciones de Rafaela decidió hacer lugar –en voto dividido – al pedido de los querellantes que consideraban que la causa debía federalizarse, a partir de los dichos del testigo de identidad reservada. Los integrantes del tribunal de alzada que votaron por hacer lugar la pedido de declinatoria basaron su posición en flacos argumentos y en ajustadas valoraciones jurídicas, sustentadas en casos anteriores, como el de “Ángel Julio López” (sic), el testigo bonaerense desaparecido luego de incriminar a Echecolatz y a los capitanes de la muerte, la desaparición y la tortura. (Más información en nota relacionada).

Reinaldo Rodríguez, el mismo juez que se había declarado incompetente en los primeros días de septiembre y había entendido que era el juez natural el que debía desechar todas las hipótesis, volvió a tener entre sus manos la causa. Esta semana, le corrió vista del expediente al Ministerio Público para que opinara sobre el planteo de incompetencia de la justicia provincial. Si bien existió un fuerte hermetismo en las fuentes consultadas, pudo saberse que el fiscal federal Marcelo Del Teglia ya emitió un dictamen sobre la cuestión, lo que implica que el próximo paso es que Rodríguez se expida sobre su propia competencia, y en consecuencia prosiga el trámite en la justicia federal, remita todo nuevamente a los tribunales rafaelinos, o bien ordene la división de la investigación en dos planos: el crimen común a la provincia y conserve la investigación de la presunta "pista federal" que surge del cuestionado testigo anónimo. Esta última hipótesis es la que más fuerza tuvo en las últimas horas. En cambio, si el magistrado federal vuelve a rechazar su competencia, la decisión mas temprano que tarde será definida por la Corte Suprema de la Nación.

La versión del testigo de identidad reservada

Con 50 años, pasó varios años a la sombra de los pabellones del penal de Coronda, sentenciado por hurtos y robos menores. En 2007 se mudó y abandonó Rafaela, donde ya estaba “quemado” por sus andanzas.

Le dijo al juez Reinaldo Rodríguez, en calidad de testigo de identidad reservada (una figura que puede usarse en causas por tráfico de drogas) que había sido “testigo involuntario” de una reunión en la que se diseñó el asesinato de Silvia Suppo. El juez federal entendió que debía desglosar ese relato y se lo envió a su par rafaelino. Alejandro Mognaschi abrió la declaración pero no el sobre lacrado con el nombre del testigo anónimo. Incorporó ese relato como un “anoticiamiento” y comenzó las diligencias.

El testigo señaló que fue un “receptor circunstancial” de una reunión entre un delincuente rafaelino con frondoso prontuario y el hijo de un represor preso, condenado el año pasado en el marco de la Causa Brusa, actualmente detenido en la cárcel de Las Flores.

Concretamente, el testigo dijo que es remisero y que en uno de los viajes que hace con gente que sale con permiso de las cárceles, tuvo que ir a buscar al penal de Las Flores a tres pasajeros, uno de ellos, un tal “Mosquito” Mendoza, estaba hablando con un hombre que se trasladaba en un Peugeot 307 azul. Al ascender al remís –narró – le dijo al resto “muchachos, quién de ustedes quiere ganar plata fácil”. Los otros preguntaron qué había que hacer. Se escuchó por respuesta: “hay que limpiar a una persona”

El testigo anónimo señaló además que durante el viaje a Rafaela “se fue hablando de eso y de lo que había que hacer (…) En ningún momento se dijo si la víctima era hombre o mujer, pero sí que era porque iba a declarar contra los ‘milicos’”.

Según este testimonio, y estando el anónimo testigo detenido en la Alcaidía de Policía de Rafaela, se encuentra con un tal “Bebo” Rodríguez, que le dice en una supuesta conversación que “había caído por un homicidio, pero que había zafado porque cambió su situación por delatar a los responsables materiales de la muerte de Silvia Suppo, ya que yo estaba de campana”

El hombre, amparado en el relato de la identidad reservada, también dijo que el sujeto que se trasladaba en el Peugeot 307 es “a quien tiene como supuesto hijo” de un hombre detenido y condenado en Santa Fe por delios de lesa humanidad. También señaló que ese día en el que se habría diagramado el crimen, subieron al remís un tal “Machuca”, y otro preso de Sunchales.

Siempre de acuerdo a la nueva versión, los viajes se hacían en un Fiat Regatta modelo 1994 y que, el viaje mencionado se hizo un viernes, a las cinco de la tarde, y unos dos meses antes que ocurra la muerte de Suppo. Tampoco el testigo de identidad reservada pudo describir al supuesto financista, hijo del represor local. Textualmente señaló: “ahí ya no sabría decirle, no me pregunte físico porque no tengo noción sobre eso, pero lo podría reconocer”. Agregó, sobre el final, lo siguiente: ”hay otra cosa más, cuando había pasado la muerte de esta mujer, yo recibí un llamado telefónico, para sacar a los supuestos autores del hecho, y a ese llamado lo hizo un policía del cual no sabría decirle su nombre y apellido, pero sí que me pedía insistentemente y me ofrecía una suma de mil pesos, para llevarlos a una localidad de la provincia de Buenos Aires, indicándole que lo hiciera por camino de tierra, y no tocara ruta. No me dieron más detalles porque le corté”.

Castillos en la arena

El juez instructor de Rafaela consideró que en la declaración del testigo de identidad reservada, "se aprecia la mendacidad del anoticiamiento, que se cae “como castillos contraídos en la arena ante la primera ola”.

El magistrado probó que los acusados no tuvieron salidas transitorias en las fechas mencionadas y que resultaba “imposible que Machuca y Mendoza abordaran el remís que se hace referencia”. Es más, “Mosquito” Mendoza, quien fuera indagado, negó tal posibilidad ya que salía bajo “tuición” que firmaba su ex pareja. Dijo que se trasladaba a Rafaela en dos remises, pero nunca en un Fiat Regata y que a veces lo hacía en colectivo. A Machuca lo conoció en la cárcel pero a Sosa y a Cóceres (los autores materiales) no los conocía. Declararon –para descartar esta versión –otros dos remiseros, dos presos más y también los imputados, actualmente a la espera del juicio oral.


Mognaschi no obtuvo “corroboración alguna” a los dichos del testigo de identidad reservada y debió dictar la falta de mérito en los primeros días de octubre.

Presiones

El 3 de diciembre pasado, la agencia de noticias Télam difundía un cable en el que se mencionaba que los hijos de Suppo, Andrés y Marina, habían sido recibidos por el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández. Ése mismo días, los jueces de la Cámara de Apelaciones de Rafaela resolvieron hacer lugar al pedido de los querellantes. El rol principal lo tuvo un colaborador de Fernández, Alberto Linares, que antes los había presentado a la Presidenta. Varias fuentes consultadas por este cronista señalaron que “fueron las presiones de los funcionarios nacionales los que pusieron a los jueces en la posición que adoptaron finalmente”. Linares fue el que más empujó la idea de la federalización. En los primeros días, posteriores al horrendo crimen, los hijos de la ex presa política dudaban sobre el rol de Linares, “quien les pedía mucho, pero se volvía a Buenos Aires”, según este cronista –también – pudo reconstruir. El funcionario nacional se encargó de remediar sus faltas más adelante, incluso, recomendándoles a los hermanos "retraerese en caso que la cosa se complique". A cambio, pidio casi como una plegaria que, en la carta que los hijos de Silvia Suppo le enviaron a la Presidenta "no se olviden de poner que están agradecidos y conmovidos por la atención que tuvieron y recibieron del Jefe de Gabinete y de él, y que fue muy bueno trabajar con la gente que ellos mandaron desde la Nación".
Fuente:Notife                                       

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