25 de marzo de 2011

A 35 AÑOS DEL GOLPE EL FUEGO DE LA MEMORIA .

A 35 AÑOS DEL GOLPE
EL FUEGO DE LA MEMORIA
Por Alejandra Dandan

Cientos de miles de personas marcharon en Plaza de Mayo y todo el país en repudio de la última dictadura y en reclamo de Memoria, Verdad y Justicia

UNA MULTITUD COLMO LA PLAZA EN EL DIA DE LA MEMORIA
Ya no bailan solas
Dos marchas se sucedieron para repudiar el último golpe militar y reclamar Verdad y Justicia. Cientos de miles de jóvenes nutrieron las columnas de manifestantes encabezadas por Madres y Abuelas.

Un poeta callejero se paró a leer uno de los afiches que amanecieron estampados a lo largo de la Avenida de Mayo. Las caras de los cómplices de la dictadura, las imágenes del poder subterráneo aparecieron descaradamente expuestas ante quienes avanzaron desde temprano hacia la Plaza de Mayo. Estela Carlotto apareció en la esquina de Avenida de Mayo y la 9 de Julio, punto de encuentro del movimiento de derechos humanos, las organizaciones sociales y partidos políticos. Mientras la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo era arrebatada por los abrazos, las Madres se atenazaban metros atrás para abrirse paso entre la ahogante presencia de esa masa indimensionable que apareció convertida otra vez en un pueblo. “Le pedimos a la Presidenta que desclasifique los archivos que todavía quedan por desclasificar”, pidió Estela en el escenario después de enumerar uno a uno, como lo hacían aquellos afiches, los nombres de quienes dieron aliento a la dictadura: Los grupos económicos, los grandes medios, los jueces nombrados por la dictadura que archivaron los miles de hábeas corpus de los familiares de los desaparecidos. “Hoy estamos acá a 35 años del golpe de Estado –dijo Estela–, con 169 genocidas condenados y 856 procesados en juicios que se llevan a cabo a lo largo y ancho del país, con las garantías de la ley que les negaron a nuestros compañeros.”

A las cinco y media de la tarde estaba prevista la partida de la marcha de los organismos de derechos humanos hacia el centro de la Plaza de Mayo, pero a esa hora todavía seguían pasando las columnas de la marcha previa, organizada por agrupaciones de izquierda. En esa esquina de encuentro, varios pibes montaban fungiendo de bastoneros de la salida de las Madres.

Mauro Salerno era uno de los más jóvenes, de la Mesa de Salud de La Cámpora, un grupo de estudiantes y egresados de Medicina, pertrechados con camisas de seguridad sanitaria. Mauro, de 18 años, emigrado de Bahía Blanca, pasó por la Plaza el 24 del año pasado, desembarcó en la facultad, se encontró con un lugar “bastante gorila” y buscando buscando se topó con un trabajo social en los barrios. “Para mí el peronismo era lo que había estudiado en la escuela –dice–, no era algo popular.” Adelante, entre apretones, remeras con la cara de Cristina, niños, cochecitos, rastas y mates, sus compañeros saludaban con las manos en V a los últimos integrantes del Partido Obrero. En un picadito de cantos, el coro se tensó entre el “Ohh yo soy argentino/ohhhhh/ooohhhh/ Soy soldado del pingüino” y los otros que recordaban el número de los últimos muertos.

La bandera de los 30 mil desaparecidos no llegaba. El cielo se tapó de banderas de las organizaciones cercanas y aliadas al kirchnerismo. La CTA, la Tupac Amaru, cuyos integrantes se preparaban para escoltar el paso de las Madres; la FNPL, las banderas de la VIA Campesina enfundadas en una caña; la Juventud Peronista, el Movimiento Evita. Hijos, Kolina, Carta Abierta, el Encuentro Nacional y Popular, Frente Transversal, Nuevo Encuentro, la Corriente Nacional y Popular, Socialistas, Comunistas, Peronismo Militante, Cabildo Abierto, la Unión de Estudiantes Secundarios y variedad de centros de estudiantes secundarios y universitarios. Las gigantografías de Rodolfo Walsh. Un grupo de la Juventud Armenia repartiendo volantes a quienes pasaban, explicando que ellos, que eran jóvenes, habían llegado al país porque sus abuelos fueron desterrados en otro genocidio. Entre las banderas, también estuvo la Juventud Sindical, los jóvenes de Facundo Moyano que el año pasado marcaron un corte simbólico con buena parte de la historia del movimiento sindical.

Olé/Olé/Olé, se oía ya. El “A donde vayan los iremos a buscar/ Olé Olé Olé/ Olaaá Olée Olée Olée Olaá”.

La cancha
La Tupac Amaru se convirtió en el cordón de escolta de la bandera que avanzaba ya por la Avenida de Mayo. Alrededor, hacia adentro, otro grupo rodeaba todavía más cerca la columna de las Madres. Entre ellos, agarrados de los brazos, andaban Judhit Said, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, pero también Adriana Taboada, de la Comisión Zona Norte de Campo de Mayo, y las caras de los que suelen sentarse todos los días en las salas de audiencia sosteniendo la escucha y el devenir de los juicios orales. Estela sostenía la bandera en una punta. Taty Almeida en la otra. Nora Cortiñas iba detrás con un nieto. Haydeé García Buela, Carmen Lapacó y detrás de los anteojos Aída Sarti contaba con su cabeza de archivista la presencia de las que este año no están: “¿Viste qué pocas vamos quedando?”, dijo compartiendo la evidencia.

Sara estaba parada detrás de Fátima Cabrera, la viuda de Patricio Rice, sobreviviente del Garage Azopardo, sorprendida también por tanta familia. “La gente empieza a perder el miedo”, decía. “Costó tanto la participación y es en la medida que se avance con la Justicia que crece la democracia.”

Un grupo de catequistas de Berazategui levantaban las banderas de los curas y de los obispos que pelearon contra “la Iglesia que estaba aferrada al Poder y no al Evangelio”. Un pibe se deshacía los brazos sosteniendo con fuerza un globo naranja gigante del Segundo Bicentenario desde donde armaron una bandera de Memoria, Verdad y Justicia pero “Económica”. Una piba se sacó fotos con un muñeco rojo con una K. Una enorme cara de Néstor Kirchner inflable marcaba un puente entre los días del funeral, la imagen enorme del Eternauta y las concelebraciones del último estadio de Huracán donde ese mismo Néstor se mantuvo erguido y bien inflado hasta el final.

Estela Carlotto se puso a hablar en el escenario. “Cuando decimos que fue un golpe cívico-militar lo decimos porque sin el apoyo y participación de algunos sectores de la sociedad civil no hubiese sido posible: el plan económico instaurado, los detenidos-desaparecidos, los asesinados, los exiliados, los bebés apropiados y los cientos de centros clandestinos de detención tortura y extermino en todo el país.” Habló de medios, de la Sociedad Rural. “Las entidades patronales como la Sociedad Rural, que históricamente han impulsado golpes de Estado para defender sus privilegios de clase, y aún hoy se siguen oponiendo a una redistribución justa de la riqueza.” Del Poder Judicial que rechazó hábeas corpus. Mencionó a Luis Francisco Miret y a Alfredo Bisordi. “Son los mismos jueces que criminalizan las pobreza y las protestas sociales de hoy y mandan reprimir la movilización popular.” La Justicia no depurada, los juicios a las empresas, el poder económico: lo que queda.
Fuente:Pagina12


Apostillas

- Lucharla. Mariana García corrió a Estela Carlotto a lo largo de una cuadra, esquivando a sus hijas, a una amiga, a los hierros de los balcones en obra. “Quería agradecerle”, dijo. “Me di cuenta este año por primera vez que hasta ahora yo me sentía más como una víctima y nunca me sentí capacitada para lucharla, pero ahora la cosa cambió.” Mariana tiene una hermana desaparecida. A Hebe Noemí García la secuestraron el 9 de junio del ’77, era estudiante de Filosofía, siempre estaba con mucho trabajo, pero Mariana nunca supo si militó en el PRT o en qué centro clandestino estuvo detenida. Ese cambio tiene que ver justamente con eso: con la idea de ahora empezar a saber.

- Click. Las dos estaban en la fuente. Sentadas. Llegaron sin pertenencia política. Sin organización pero con un lugar de pertenencia seguro. “Todo empezó el 12 de marzo del año pasado”, dijo Adriana Colabuto, 42 años, la más joven de las dos. “Te aclaro que yo lo voté, pero el primer click lo tuve con los cuadros, cuando Néstor bajó los cuadros de Videla porque nunca sabés; y el año pasado vinimos en marzo a la convocatoria de Facebook de 6 7 8 y es como que encontramos un lugar de pertenencia.” Su amiga Norma Davio, también de Lanús, 62 años, estaba emocionada. “Muy emocionada”, explicó. “¡La cantidad de gente joven que hay es esperanzador porque son los que nos van a gobernar el día de mañana!”.

- Fiesta. Cristina Torres era la tercera amiga; docente de Almirante Brown, experimentada en las marchas. Con amigos y compañeros desaparecidos, se acordó de una plaza de veinte años atrás. “¡No se veía esta participación de los partidos políticos!”, decía. “¡Eramos siempre los mismos diez!” Antes la gente tenía miedo, decía, esto en cambio ya le parecía una fiesta. “¡Pero bueno, tenemos que seguir!”

- Poetas. La enorme masa de banderas mostró inscripciones de partidos políticos, movimientos sociales, agrupaciones territoriales, barriales, comunales, de todo tipo. Había del Teatro por la Identidad; Artesvisuales con Cristina; La Kimera de Parque Patricios; La Chilinga con músicos de “Tambores en lucha”; una bandera de Seremos Mil Flores, firmada por la agrupación La Peñaloza; la Copa de Leche Los Gurises. Un pingüino inflado en el aire de la Plaza y entre todos estaba Diego Quintana. El muchacho miraba los afiches pegados en la avenida de Mayo con volantes en la mano: su lugar era el Partido de los Poetas, uno de los pocos espacios que faltaba.

- Cómo ver a los otros. Haydeé García Buela era una de las Madres que llevaba la bandera. “Estoy muy emocionada –decía–, esto es un gran sacrificio para nosotras, pero también una gran alegría.” Haydeé estaba convencida de que los que estaban alrededor eran “más que nunca”. Que esa juventud era muy prometedora. Que era esa juventud a la que Sara, metros atrás, miraba como lo hacía años atrás: “¡A mí me da alegría ver a tantos!”, decía. Es como ver a los otros chicos, eran multitudinarios, y como ellos se dieron cuenta, los mataron”.

- Rosario cerca. Eran dos amigos. Los dos, 24 años, de Rosario. Rodrigo Villoslada y Luciano. “Nos sentimos comprometidos con esto, una manera de reivindicar a los 30 mil compañeros”, dijo Rodrigo, que milita hace cuatro meses. Un amigo lo convocó, lo invitó a sumarse a una agrupación de Agustín Rossi y el muchacho se acopló encantado: “Venía estudiando en la Universidad Católica –explicó– y la verdad es que ahí no hay militancia”.
Fuente:Pagina12


OPINION
Tres generaciones en la Plaza
Por Mario Wainfeld

Un día más primaveral que otoñal enmarcó de la mejor manera los dos actos sucesivos (con posturas políticas diferentes) en la Plaza de Mayo. La Plaza, como es regla y tradición, centralizó la concurrencia. Una muchedumbre transcurrió desde las dos de la tarde hasta bastante después de las ocho de la noche. Hubo otro acto, en el Mercado Central. La dispersión de las convocatorias tiene larga data, alude a divisiones políticas y del movimiento de derechos humanos. La fragmentación es real, arraigada. La sumatoria, los factores comunes, pesan más en la lectura, en el mensaje para el porvenir.

Muchos manifestantes van encuadrados y subrayan las diferencias. Muchos van sueltos, las desconocen lisamente o las consideran menos relevantes que el objetivo compartido. Muchísimos, la mayoría, pertenecen a la generación que se crió en democracia.

El cronista pasó por la Plaza, el escenario de siempre, irrevocable e insustituible, superpoblado y bullicioso, con consignas cruzadas que se sucedieron en el discurrir de las horas. El aroma a choripán, de las garrapiñadas, los bares de las avenidas de acceso abiertos y colmados, todo sumó a una jornada de civismo y de memoria.

- - -

El sinfín de manifestantes entorna desde hace décadas a las Madres y las Abuelas. Lejos quedaron los días del horror, en que rondaban solas. O casi solas. “Nunca estuvimos solas, por eso pudimos seguir luchando” escuchó decir el cronista, hace buen rato, a la infatigable Nora Cortiñas y a Laura Bonaparte, Madres de la Plaza. El mensaje es vivificador y noble. Ojalá no hayan estado del todo solas, pero ellas fueron vanguardia: las que pusieron el cuerpo, mantuvieron alto el estandarte y vistieron el pañuelo.

Ahora, una fracción cada vez mayor de la sociedad evoca y participa. El sistema educativo transmite, lo que se puede y como se puede, a los chicos. La palabra contradice al silencio como la democracia a la dictadura. Lo contó inmejorablemente Victoria Ginzberg (hija y nieta de desaparecidos, nieta de Laura Bonaparte) ayer en Página/12. Su artículo luminoso reseña qué aprendió su hija Vera en el jardín en las semanas recientes. Qué supo, qué preguntó, qué contó, que le enseñó a su mamá. Nada tiene de casual ni de azaroso que la joven y brillante periodista haya hecho carrera en este diario, que mantuvo siempre en el peldaño más elevado de su agenda editorial la defensa de los derechos humanos, bajo todos los gobiernos y en todas las circunstancias.

El cronista comparte una idea que Victoria aprendió de Vera y compartió con los lectores: la evocación es más relevante que el feriado, pero todo suma. El día distinto, con las movilizaciones como contexto, redondea la narrativa. Y ojo: el cronista es precavido con las efemérides, los números rojos en el calendario. Conserva reflejos o atavismos entrenados en la dictadura. Por ejemplo, lleva documento hasta cuando baja de su casa, en Palermo, a comprar algo en el mercadito de la cuadra. A la vez, le perturba (o hasta lo encoleriza) que alguna autoridad vigilante le pida ver la cédula o el DNI. Lo de los feriados viene en combo: la historia oficial, la regulación de los fastos, los himnos ejecutados con “sones marciales”, lo colocan en estado de alerta. La dictadura es una mochila difícil de remover. En democracia, enhorabuena, las reglas y las normas cobran otro sentido. Los aniversarios tienen su peso y su densidad. Máxime ahora, cuando engarzan con una política de Estado, la derogación de las leyes de la impunidad consagrada por los tres poderes: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Algunos protagonistas gatafloridos llevan la contradicción a flor de piel. Exigen “políticas de Estado” con voz engolada. Cuando tienen una ejemplar y reparadora delante de las narices, callan o ahuecan el ala.

- - -

Las conmemoraciones del 24 de marzo son un flujo que atraviesa la historia reciente. Recorriéndolo, sobre todo a partir de 1984 con la recuperación democrática, se puede pulsar la crónica de la Argentina. La vanguardia la componen las mismas mujeres, más añosas. El mayor número lo ponen otros, que se han ido sumando. Es ya común que la mayoría de los asistentes sean personas recién nacidas (o no nacidas aún) durante la dictadura. La masividad creciente, la renovación generacional aluden a un acto que se resignifica y se revitaliza. En un artículo muy aconsejable (“¿De quién es el 24 de marzo?”), Federico Guillermo Lorenz fecha en 1996, el vigésimo aniversario, la aparición de música, bandas, murgas y recitales.

La Plaza de tres generaciones no es sólo la evocación del terror, la presencia de las fotos de los desaparecidos, las consignas reclamando justicia; también la alegría del reencuentro, la mirada hacia el futuro. El gozo de sumar, de congregarse, de mantener viva la llama.

Distintas expresiones de lucha popular fatigaron la Plaza y las calles que la nutren. Los “piqueteros” asomaron en los ’90. Ahora se renombran “movimientos sociales” y ponen número en todos los actos. Las asambleas barriales atravesaron su cuarto de hora, la vecinalista de Gualeguaychú es asistente asidua. En 2010 el movimiento gay batía palmas exigiendo la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, ayer la celebraba. Un año atrás la consigna “Clarín, Magnetto /devuelvan a los nietos” hacía ingreso al repertorio del coro. La causa respectiva ha avanzado un poco, muy poco. Los tribunales son caritativos con los dueños del capital. En cambio, las condenas a los represores, sin batir records de velocidad, se acumulan y se multiplicarán en 2011.

Antaño se reclamaba aparición con vida. Juicio y castigo. Hoy por la morosidad en las sentencias o por la aparición con vida de Jorge Julio López. También se celebran y se enumeran con minucia las condenas ya dictadas, las que están al caer en el próximo mes, en el próximo año.

Las Madres y Abuelas marcharon y marchan, inquebrantables. Son menos, son las mismas. Lloran, sonríen, ríen, son abrazadas y fotografiadas. Son populares, aunque la palabra suene exótica o traída. Ahora, desde hace bastante, sí que no están solas. La mayoría de quienes las rodea tienen edad adecuada para ser sus hijos o sus nietos. O sus herederos. En cierto sentido, lo son.
Fuente:Pagina12


LA MARCHA DEL ENCUENTRO MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
De Congreso a la Plaza
Los partidos de izquierda y otras agrupaciones críticas al Gobierno reclamaron la aparición del testigo Julio López y “el fin de la represión estatal”.
Por Adriana Meyer
El Encuentro Memoria, Verdad y Justicia marchó con críticas al Gobierno. Imagen: Leandro Teysseire.
“Con impunidad y represión no hay derechos humanos”, rezaba la bandera que encabezó la marcha del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ) en repudio al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cuando comenzó la dictadura genocida. En la Avenida de Mayo y 9 de Julio, la movilización coincidió con la columna de La Cámpora que esperaba para participar de la convocatoria de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. y Familiares de Desaparecidos. Hubo leves roces que no llegaron a ser incidentes.

La marcha de las agrupaciones sociales, partidos de izquierda y organismos de derechos humanos críticos al oficialismo comenzó en Congreso y llegó a Plaza de Mayo pasadas las 16.30, y según sus organizadores convocó a unas 20 mil personas. A esa hora, cuando la cabecera entraba en la Plaza, las últimas agrupaciones todavía estaban cruzando la 9 de Julio. La soleada y ventosa tarde trajo turistas curiosos que más temprano sacaron fotos a la tradicional vuelta a la Pirámide de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, de la que participaban en primera fila Nora Cortiñas y Mirta Baravalle, entre otras. Las Madres, que encabezaron la movilización posterior, fueron aplaudidas y abrazadas.

El aire estaba impregnado de olor a choripán y podían verse más puestos que de costumbre. Uno de ellos se había ubicado justo en el ingreso a la Plaza, y el muchacho que apuraba las brasas, con una remera verde de “Moyano conducción”, resistió un rato, pero luego tuvo que emprender un forzado desalojo porque la marcha se le venía literalmente encima. La encabezaron Marcelo Ramal (PO), Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista), Néstor Pitrola (PO), Claudia Ferrero (APEL), Diana Kordon (Eatip), Patricia Walsh, Myriam Bregman (Ceprodh), la Madre María del Rosario Cerruti, Christian Castillo (PTS), Héctor Heberling (MAS) y Amancay Ardura (CCC), junto a familiares de Emilio Canaviri Alvarez, una de las víctimas de la represión en el Parque Indoamericano.

“Ya pasaron 30 años, Kirchner dice nunca más, pero el compañero López nadie sabe dónde está”, fue el cántico que volvió a escucharse, junto a “Ahora, ahora, es indispensable, aparición con vida, el Gobierno es responsable”, clásico también, pero con una leve variación en la estrofa final. Entre los manifestantes llamó la atención uno de chomba salmón que llevaba su rostro completamente tapado con un pañuelo con la inscripción “¿Y Julio López?”.

En el discurso leído desde el escenario volvió el reclamo por López, al que se sumó el del esclarecimiento del asesinato de Silvia Suppo, de los asesinatos de los qom en Formosa, de los del Indoamericano, de los jóvenes de Bariloche, y “por la memoria de los piqueteros asesinados durante éste y otros gobiernos”. Al tiempo que calificaron como “logros históricos” los juicios contra los represores de la dictadura, señalaron que “no son el fin de la impunidad porque el 90 por ciento de ellos no ha sido aún ni rozado por la Justicia, 16 fueron absueltos, y 450 fallecieron, están prófugos o con falta de mérito, y porque las causas siguen fragmentadas, ocultando la magnitud del genocidio”. Por estas razones pidieron “cárcel ya a todos los genocidas, restitución de la identidad de los jóvenes apropiados, apertura de todos los archivos de la dictadura, la aparición con vida ya de Julio López y la nulidad de los indultos”.

También exigieron “basta de represión estatal, paraestatal y patotas de la burocracia sindical, no a la criminalización de la protesta social, libertad a Roberto Martino, Karina Germano, Carlos Olivera y demás presos políticos, cierre de las causas y anulación de las condenas a los trabajadores, desocupados, ambientalistas, estudiantes, campesinos, originarios y a todos los procesados por luchar”. Por último se pronunciaron “en contra de la baja de la edad de imputabilidad, de la reforma electoral ‘proscriptiva’, de los bajos salarios, del pago de la deuda externa, de la intervención imperialista y en solidaridad con la ‘rebelión del pueblo libio’”.

El momento emotivo de la jornada fue el homenaje a Adriana Calvo, histórica dirigente de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos que falleció recientemente.

En contraste con la aceitada organización de los partidos y demás agrupaciones, algunos manifestantes acudieron por su cuenta con su reclamo, como el de la familia de Jorge Rubén Frías, un delegado textil desaparecido en 1977, que participó de la marcha con parientes, amigos, niños y bebés incluidos. Mientras descansaban sobre un banco de Avenida de Mayo, repartían un volante casero.

A las 18.30 finalizó la lectura del documento y la desconcentración de muchos de la primera marcha. Por Diagonal Sur esperaban los militantes de Kolina (Corriente de Liberación Nacional), de Alicia Kirchner, con un ruido de bombos ensordecedor. De la boca del subte E salía un mar de gente suelta, que se iba a sumar a los muchos otros de la segunda marcha.
Fuente:Pagina12


LA ASOCIACION MADRES DE PLAZA DE MAYO SE DIO CITA EN EL MERCADO CENTRAL
Desde un lugar diferente
“Este acto en este lugar es para contarles a los que están marginados que la dictadura fue también contra ustedes”, explicó Hebe de Bonafini. También hablaron el ministro de Economía, Amado Boudou, y el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Asistieron varios funcionarios.
Por Laura Vales
“No vayan detrás de intendentes fachos que hoy son kirchneristas y mañana se dan vuelta”, pidió Bonafini.Imagen: Guadalupe Lombardo

Hebe de Bonafini hizo el acto por el 24 marzo en el Mercado Central, donde hablaron el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el ministro de Economía, Amado Boudou. Fue un encuentro atípico por el lugar, por los oradores y por el público, en el que hubo mucha gente de los obradores de los barrios que las Madres están construyendo en el sur de la ciudad y vecinos de La Matanza. “Este acto en este lugar es para contarle a los que están marginados y no tienen vivienda ni tienen trabajo que la dictadura fue también contra ustedes. No crean que no les pasó”, les dijo Hebe en su discurso. También les pidió: “No se equivoquen. Por favor aprendan a votar. No vayan detrás de intendentes fachos que hoy son kirchneristas y mañana se dan vuelta”.

En el auditorio todo estuvo preparado desde temprano. En las dos columnas centrales fueron colgadas gigantografías con fotos de las Madres y contra las paredes pancartas de la Asociación y su radio, la AM 530, para la que se construirá ahí una planta de transmisión. Las Cristinas llevaron sus banderas, y los estudiantes de la Universidad Popular remeras que los identificaban.

El que llegó tarde fue Boudou, tanto que el presentador llegó a anunciar que no estaría. Hebe entró al auditorio acompañada por varios integrantes del gabinete como la ministra de Industria, Débora Giorgi, Moreno y el titular de la Autoridad Federal del Servicio de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto. También estuvo Sergio Schoklender, que preside la Fundación Madres de Plaza de Mayo, y el candidato a intendente de La Matanza Ricardo Bruzzese.

Los discursos estuvieron centrados en el carácter cívico militar del golpe del ‘76. “La dictadura tuvo el objetivo de instalar un modelo económico que con sus más y con sus menos llegó hasta el 2003”, señaló Moreno, que se sacó la campera negra antes de hablar, para quedarse con un menos abrigado chaleco a cuadros. El secretario recordó que “había que estar en el gobierno del 2003, cuando (Néstor Kirchner) decía que estábamos en el infierno porque estábamos en el infierno: el Estado había sido disuelto y lo único que tenía el presidente era el pecho. Y utilizó tanto el pecho que hoy es el 30.001”.

Moreno aseguró que, como integrante de la generación del ‘70, puede decir que “la tarea está cumplida” porque “hemos vuelto a poner la patria en pie”. Luego Boudou apuntaría que en el 2011 “se están enfrentando dos proyectos de país”, para advertir: “Si Cristina no es presidenta, en dos años nos van a mandar para atrás como lo hicieron con el gobierno de la Alianza”.

El acto fue convocado con la consigna “Que la sangre de nuestros hijos se convierta en escuelas, hospitales, casas y trabajo para todos”.

También hubo muchas menciones a la gestión de Néstor Kirchner. “Nosotras éramos madres de una generación egoísta que decía: ‘mi casa, mi cocina, mi trabajo’ y cuando llega la dictadura nada es tuyo”, señaló Hebe, como ejemplo. “Nuestros hijos nos legaron su compromiso y Néstor también dio su vida por ese mismo compromiso. Nuestros hijos ahora son ustedes, en cada uno de ustedes nacieron nuestros hijos. Néstor también, no hay que quererlo por quererlo, sino imitarlo. No digamos ‘cómo lo queremos’, imitémoslo, demos la vida, si se nos revienta el corazón, en buena hora, es por la patria. Nosotras queremos construir viviendas, hospitales, escuelas. Queremos que todos los niños sean felices, nos importa más que un niño sea feliz que meter preso a un milico: eso es lo que estamos diciendo”.

El clima fue más de reflexión que de manifestación. Las batucadas, por ejemplo, no entraron al auditorio sino que se quedaron en la calle, mientras adentro la gente se sentó a escuchar a los que iban hablando. Por supuesto, hubo cantitos. El más coreado: “Se siente/ se siente/ Cristina presidente”. También sonó el “Se va a acabar/ se va a morir/ el monopolio de Clarín”. La marcha peronista, en cambio, tuvo varios intentos y sólo una vez logró prender. Duró la primera estrofa.

Durante la jornada fueron hechos varios anuncios. Uno fue que la semana próxima se comenzará a instalar allí la antena de la radio de las Madres y su planta transmisora, que será “la más potente del país”. Otro, que la Fundación va a comprar un edificio ubicado frente al Mercado Central, donde antiguamente funcionó un jardín de infantes, y abrirá ahí una escuela para todos los niveles, de jardín a secundario, más talleres de oficios, donde puedan estar los hijos de los trabajadores del Mercado mientras sus padres trabajan. También que en el Mercado va a ser instalada una fábrica de casas, con capacidad de producir treinta viviendas por día, con la idea de llevar a otros puntos del país la construcción de barrios.
Fuente:Pagina12


Inauguración en la ESMA

El Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), que funciona en la Escuela de Mecánica de la Armada, inauguró ayer la muestra América Profunda, en la que Héctor Chianetta expone vitrales y esculturas en vidrio con imágenes de Eva Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. “Estamos en el primer 24 de marzo sin Néstor, el hombre que se animó a bajar los cuadros de Videla, que pidió perdón en nombre del Estado, y que permitió que estos espacios tuvieran una nueva significación”, aseguró Juan Cabandié, legislador porteño que nació en la ESMA durante el cautiverio de su madre. También estuvieron el ministro de Economía, Amado Boudou; el subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López; el subsecretario de Obras Públicas, Abel Fatala; el diputado del Frente para la Victoria Omar Plaini y el dirigente de la Cámpora José Ottavis.
Fuente:Pagina12


Miles de personas se movilizaron por Memoria, Verdad y Justicia
Las Madres y las Abuelas invitaron a los jóvenes a hacerse cargo del futuro
Publicado el 25 de Marzo de 2011
Por Gimena Fuertes

Carlotto se puso su pañuelo blanco para marchar: “Esto te llena de fuerza. Es la fuerza que tenían nuestros hijos. Yo estoy acá en nombre de Laura.” La juventud desbordó Plaza de Mayo.
La marcha que ayer reunió a más de 100 mil personas en la Plaza de Mayo y sus alrededores fue distinta a todas las anteriores, y no sólo por ser la más masiva de la historia hasta el momento. Ayer fue el primer 24 de marzo en que desde los carteles y los discursos de las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora se incluyó a los ideólogos civiles. También fue el primer 24 de marzo sin el ex presidente Néstor Kirchner. Pero, por sobre todas las cosas, fue la marcha en que los jóvenes tomaron masivamente la calle y las Madres y Abuelas los invitaron a “animarse y empezar a hacerse cargo de la historia y del futuro”.
Desde las 6 de la tarde, las columnas de decenas de organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, culturales y de Derechos Humanos coparon el centro porteño y empezaron a marchar. Las Abuelas y las Madres Línea Fundadora y los H.I.J.O.S. encabezaron la columna principal con el tradicional paño con las fotos de los militantes desaparecidos. Sin embargo, debido a la cantidad de gente, muchas de ellas ya mayores, fueron directo a la carpa dispuesta detrás del escenario.
Juan Cabandié marchaba en la columna de La Cámpora: “Pedimos a la justicia celeridad en los juicios. Hoy hay más conciencia política, más participación de los jóvenes, lo que hace que el camino emprendido sea irreversible gracias a Néstor.” Florencia Kirchner saltaba y cantaba entre los primeros de la fila. También era importante la columna de Colina, la agrupación que lidera Alicia Kirchner, que se ubicó sobre Hipólito Yrigoyen. Cerca de allí estaba el diputado Juan Carlos Dante Gullo, quien destacó “la presencia masiva de la juventud, que no sólo hace un buen análisis del pasado sino del presente y del futuro.”
Una de las columnas más nutridas fue la del Partido Nuevo Encuentro, que encabezó el diputado Martín Sabbatella. También convocaron la JP Evita, la Juventud Sindical y la agrupación Putos Peronistas. Al tradicional cantito “el que no salta es militar”, lo transformaron en “tomala vos, damela a mí, el que no salta es de Clarín.”
Caminaba entre la gente el ministro de Trabajo y precandidato a jefe de gobierno de la ciudad, Carlos Tomada. “Este es el primer año sin Néstor”, dijo a Tiempo Artentino. “Que los jóvenes tomen en sus manos esta lucha es garantía de democracia”, se alegró. También marcharon los artistas de Teatro por la identidad, y los chicos de H.I.J.O.S. encabezaron su columna con una performance de baile y tambores del grupo de percusión La Chilinga.
El nieto recuperado Horacio Pietragalla esperaba el discurso de las Abuelas. “Lo diferente de este 24 de marzo es que hay más gente que nunca, y eso tiene que ver con que Néstor ha puesto a los Derechos Humanos en la agenda política, y ahora él no está.”
Estela de Carlotto se puso su pañuelo blanco para marchar. “Esto te llena de fuerza. Es la fuerza que tenían nuestros hijos. Yo estoy acá en nombre de Laura”, sintetizó antes de subir al escenario. Cerca de ella estaba su hijo y diputado Remo Carlotto, quien opinó que “la participación de la juventud era el sueño de Néstor, que permitió que la consolidación de la memoria sea una política de Estado permanente.”
El subsecretario de Derechos Humanos, Luis Alén, consideró que “este 24 se da en un momento en que se está consolidando la memoria, la verdad y la justicia, y marca un punto en que es necesario llevar ante los jueces a los partícipes civiles de la dictadura, que fueron tan culpables como Videla”.
El embajador en Chile, Ginés González García, voló al país especialmente para participar de la marcha. “La juventud que hoy está acá defiende los valores que los de mi generación teníamos, que sólo quedarán entre nosotros, y ahora estos pibes están demostrando que los sienten como propios.”
Jorge “Quito” Aragón, representante de la Corriente Martín Fierro, expresó: “Lo diferente desde 2003 a esta parte es que cada 24 ya no contamos el dolor que sentíamos, ahora contamos que a los genocidas los metimos presos.” Por su parte, Tati Almeida, de Madres Línea Fundadora, dijo antes de subir al escenario: “Hoy la juventud asiste con conciencia. Encontramos en nuestro presidente Néstor a un hijo. Él también está acá, entre toda esta gente.”
Fuente:TiempoArgentino


“Hay que avanzar en el juicio contra los civiles”
Publicado el 25 de Marzo de 2011
El documento firmado por Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, HIJOS y Hermanos y leído ayer fue uno de los textos más emotivos y convocantes de todos los 24 de marzo:
l Estamos en la plaza del pueblo como cada 24 de marzo, y a 35 años de un golpe que nos mató a todos, individual y colectivamente.
l La historia de represión y terror empezó mucho antes, así ocurrió con los pueblos originarios y con el bombardeo del ’55, y cuando empezaron a operar los grupos paramilitares como la Triple A.
l Sin los detenidos y desaparecidos no hubiesen podido instalar el sistema económico del cual se beneficiaron muchos.
l Los juicios costaron mucho pero hoy son realidad. Hay que avanzar en el juicio contra los cómplices civiles.
l Intentaron destruir las herramientas de la política democrática, entre ellos la cúpula de la Iglesia católica, empresas, medios de comunicación y periodistas.
l Los medios de comunicación como el Grupo Clarín con Herrera de Noble, La Nación y periodistas como Gelblung, Grondona y Morales Solá también fueron cómplices.
l Los jueces de la dictadura hoy criminalizan la pobreza.
l Tenemos que pedirle a la presidenta que desclasifique todos los archivos.
l Hay 119 condenas y 256 procesados. Todos los juicios son orales y públicos, todos tienen la posibilidad de oír a los testigos y a los represores.
l Le damos las gracias a la tarea emprendida por ese gran patriota y militante que fue Néstor Kirchner promotor de las victorias. Gracias Néstor, fuerza Cristina.
Fuente:TiempoArgentino


La Plaza de Mayo se llenó de pibes que tomaron las banderas
Publicado el 25 de Marzo de 2011

Las Madres ya no están solas en la lucha por imponer la justicia. Una nueva generación teje nuevas utopías y la batalla cultural está ganada, pero sería mezquino no reconocer en esta explosión de militancia el accionar de un hombre que reivindicó el valor de la política.
La Plaza estaba llena de pibes. De chicos que no habían nacido aquel trágico 24 de marzo de 1976, cuando los militares le dieron un furibundo golpe a la historia. Tuvieron la suerte de crecer en democracia. Pueden leer los libros que quieran, usar el pelo largo, la ropa que se les antoje y besarse por las calles sin ser condenados. Muchos de ellos creen que son libertades naturales, como el aire que respiran. Pero en la Argentina, los derechos civiles son el producto de mucha sangre y esfuerzo. Fueron muchos los que dieron su vida para que pudiera ser así.
Para algunos chicos fue su primera marcha. Iban con sus compañeros de colegio y hasta lo vivían como una salida más, un sitio donde juntarse que no era la esquina del barrio. En los ’70, muchos jóvenes se sumaban a la militancia atraídos por un asado, una guitarreada o un debate sobre una película. No eran todos héroes de acero. La militancia formaba parte indivisible de la vida social. No pocos amores se tejieron entre panfleto y pintada. Todo el entorno contribuía a sumarse a alguna organización política. En esos encuentros se fue consolidando un sueño colectivo.
Los chicos de hoy recién empiezan. Una nueva generación teje nuevas utopías. Pero además de los móviles personales que llevaron a los chicos a la Plaza, todos reconocen algo del espíritu de verdad y justicia que supieron insuflar en la sociedad las Madres de Plaza de Mayo, en momentos en que marchar no era tan sencillo. Y también los veteranos de los organismos de Derechos Humanos, que resistieron por años al olvido y la indiferencia.
Quienes lucharon por imponer la verdad, la memoria y la condena a los que asesinaron masivamente y jodieron a la Argentina, tienen esta batalla cultural ganada. Ya no estarán solos en las manifestaciones que sirven para azuzar la memoria. Los chicos han tomado las banderas y las llevarán adelante. Pero sería mezquino no reconocer que en esta explosión de militancia juvenil, algo ha tenido que ver un hombre que reivindicó el valor de la palabra política, que dijo que no dejaría sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada y que se animó a ordenarle a un general que bajara los cuadros de los dictadores de un muro del Colegio Militar.
Nadie puede adjudicarse totalmente el triunfo de esta batalla cultural de condena a la dictadura. Pero en un momento de alza, es al menos justo reconocer los aportes de los que tuvieron algo que ver para llegar hasta esta plaza llena de pibes.
Fuente:TiempoArgentino                                                                             

No hay comentarios: