27-03-2011
Antología: José Martí o la dignidad americana
El horror de los 70
Los hechos ocurridos durante los años de la última dictadura militar siguen siendo explorados a través de numerosos trabajos de investigación periodística, ensayo y ficción.Neuquén -El debate sobre los años oscuros de la última dictadura militar en la Argentina lejos está de cerrar sus puertas. Al contrario, en los últimos años nuevos trabajos y reediciones de libros continúan explorando ese tiempo sangriento de la historia argentina. Acaso por aquello que expresó el historiador Marcos Novaro quien sostuvo que la memoria de los crímenes del golpe no puede clausurar los debates sobre su origen y su penoso legado. En otras palabras, la aparición y circulación de estos libros es el mejor antídoto contra el olvido.
Los libros dedicados a la dictadura no conforman un fenómeno nuevo. Más allá que el espacio literario como también el intelectual resultaron quebrados a partir del 24 de marzo de 1976 –acaso también un tiempo antes- algunos escritores, tanto los que se quedaron en el país como los que debieron exiliarse produjeron obras con una fuerte carga alegórica sobre lo que se estaba viviendo en la Argentina. Un ejemplo, “Nadie nada nunca”, de Juan José Saer, publicado en México en 1980, en el que logra narrar ese ambiente peligroso, enrarecido de la dictadura, logrando una representación realista de la violencia de los años 70.
Complicidad
Con “La mano izquierda de Dios” (publicado por Sudamericana), el periodista Horacio Verbitsky cierra la tetralogía de la historia política de la Iglesia Católica, que da cuenta de la participación activa del clero argentino en la vida del país. Específicamente este quinto volumen comprende el período que va desde el 24 de marzo de 1976 al 10 de diciembre de 1983 revelando a través de datos precisos y testimonios directos la adhesión de la Iglesia al aparato represor de la dictadura que comprendió muertes, torturas, secuestros y desapariciones. También el periodista presenta la fractura producida en el interior del ámbito eclesiástico que originó la dimisión de sacerdotes y, en algunos casos, su tortura y muerte.
“1976: El Golpe Civil” (Planeta), del periodista y escritor Vicente Muleiro, hace foco en el protagonismo de la complicidad civil para concretar el golpe de Estado y todo lo que esto conllevó. El trabajo de Muleiro desentraña este “combo militar-civil” que por un lado secuestra, encarcela, asesina opositores y por el otro coloca al Estado en base a transferencias y subsidios, al servicio de los grupos económicos dominantes. El autor califica a José Alfredo Martínez de Hoz como “jefe civil del golpismo”.
“En el 76 los civiles van más allá; arman la Asamblea Gremial Empresaria (APEGE) al sólo fin dictatorial donde confluyen los grandes grupos empresarios y la Sociedad Rural. Ahí juegan fuerte Jorge Aguado, Jorge Zorreguieta, Armando Braun, Celedonio Pereda y Osvaldo Cornide, entre otros”, sostuvo Muleiro, quien agrega que las opiniones divergentes que pudieron suscitarse entre los jerarcas militares acerca del papel de estos grupos civiles en la toma de decisiones las zanjó Videla quien, según Muleiro, iba a imponer “un proyecto excluyente y antipopular con Martínez de Hoz a la cabeza”.
Valentía
“La prensa tiene el deber de decirle la verdad a la gente. Los familiares de las personas desaparecidas no pueden seguir siendo ignorados como si fueran leprosos”. Estas fueron las últimas palabras que escribió el periodista Robert J. Cox en el diario Buenos Aires Herald, antes de exiliarse en diciembre de 1979. Este periodista y escritor inglés llegó a la Argentina donde dirigió el Herald, diario escrito en inglés que, a diferencia de los otros medios que optaron por el silencio y la autocensura, informó acerca de los secuestros, las torturas y las desapariciones. Su hijo, David Cox publicó “Guerra sucia, secretos sucios” (Sudamericana), un homenaje a la valentía de su padre, quien aún a riesgo de perder su propia vida, salvó vidas con esta actitud de no callar lo que estaba pasando en el país, en los centros clandestinos, en las calles. Fue definido como un periodista único que iluminó los años más oscuros de la Argentina.
Origen
El periodista Ceferino Reato apuntó, con un estilo novelesco pero sin dejar de lado el rigor periodístico, la primera acción armada de Montoneros contra un cuartel en Formosa, en octubre de 1975. “Operación Primicia” (Sudamericana) cuenta el asalto hecho en pleno gobierno constitucional de Isabel Perón, y en el que murieron doce guerrilleros, diez conscriptos, un sargento, un subteniente y un policía, que originó que los militares fijaran la fecha del golpe que concretarían cinco meses después, como lo confesara Mario Firmenich a Gabriel García Márquez, dato que figura en este libro.
Además el periodista sostiene que la cúpula montonera avaló el golpe de Estado basándose en una charla que dio Firmenich a sus cuadros donde dijo que no iban a poder impedir el golpe, pero que iban a hacer una resistencia gloriosa y después una contraofensiva victoriosa.
Análisis
Cuatro investigadores que no forman parte de la generación del 70 ofrecen nuevas y originales miradas y análisis acerca de ese período. Se trata de cuatro ensayos escritos por Claudia Medvescig, Rocío Otero, Valentina Salvi y Alejandro Villa, premiados en el primer concurso convocado por el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti en 2008. “La sociedad argentina hoy frente a los años 70” (Eudeba) recopila el ensayo “Los rumores del silencio” de Claudia Medvescig, “La repolitización de la historia de los ´60 y ´70: una nueva etapa en la representación del pasado reciente” de Rocío Otero; “Entre el olvido y la victimización: transformaciones en la narrativa sobre la reconciliación nacional” de Valentina Salvi y “Memorias en clave de juventud y rupturas generacionales: consideraciones preliminares para un abordaje del pasado reciente argentino en el campo de la educación” de Alejandro Villa.
Derrotero
En el "Tren de la victoria", Cristina Zuker –hija del reconocido actor Marcos- recrea la historia de su familia y, especialmente, la de su hermano, Ricardo, quien participó de la contraofensiva montonera y que pudiendo quedarse en el exilio, en España, decidió volver dos veces al país siguiendo las irracionales órdenes de sus comandantes. Ricardo está desaparecido desde 1980. Aunque esta periodista afirme que se trata de la historia de su familia el libro atraviesa el derrotero de su hermano Pato (su nombre de guerra), que se inició en la militancia en la Unión de estudiantes secundarios (UES) y más tarde en la Juventud Universitaria Peronista JUP. También Zuker explica cómo su hermano se comprometió con las ideas de liberación y revolución hasta tomar las armas para hacer justicia por la muerte de sus compañeros.
Identidad
El robo de bebés y niños y la sustracción de su identidad fue el mayor delito cometido en el marco de la última dictadura militar. Buscados incansablemente por sus familiares y por las Abuelas de Plaza de Mayo, se calcula que hay más de 400 de aquellos bebés y niños convertidos en botín de guerra y que continúan desaparecidos, criados por familias que no son las suyas.
En “De vuelta a casa” (Marea), la periodista Analía Argento se mete en diez historias de hijos y nietos restituidos para retratar el doloroso proceso que inician desde el momento en que conocen la verdad, y la infinidad de vueltas que deben transitar para la recuperación de su identidad.
En el libro están incluidos los casos más simbólicos como los mellizos Reggiardo Tolosa, Juan Cabandié o Victoria Donda.
Destierros
El exilio es uno de los temas insoslayables de nuestro pasado reciente. Una de las consecuencias más desafortunadas por la que debieron atravesar miles de compatriotas. Debió pasar muchos años para que los historiadores comenzaran a reconstruir la suerte corrida por aquellos que eligieron irse del país escapando de la muerte, la tortura o la cárcel. En “El exilio argentino en Francia” (Siglo XXI), la historiadora Marina Franco presenta la experiencia humana de la emigración y las transformaciones políticas que se produjeron en el exilio a partir de la historia de esos emigrados políticos que reconstruyen desde su propia experiencia con un análisis cuidadoso.
Pablo Yankelevich examina la historia del exilio argentino y en particular la experiencia de los que se refugiaron en México y retomaron allí su práctica militante e intelectual. Para el autor de “Ráfagas de un exilio. Argentinos en México, 1974-1983” (Fondo de Cultura Económica), “ un gran número de exiliados sintió la sospecha y escuchó el lamentable por algo habrá sido, como una explicación de las razones por las que debieron salir. Es una de las razones por la que el tema no es visible política ni académicamente, en el sentido de reflexionar sobre el mayor éxodo de ciudadanos que conoció el país en toda su historia”.
Alcoba: “La literatura permite explorar ese momento”
Neuquén - El lugar que ocupa la dictadura militar en la narrativa argentina, a pesar de haber transitado el país más de un cuarto de siglo de democracia, es central. Hay como una nueva fuerza que surge para indagar sobre la militancia de los años 70, la represión militar, los desaparecidos, la identidad y la memoria.
En una entrevista realizada durante la última edición de la Feria del Libro de Frankfurt, la escritora Laura Alcoba señaló que aún queda mucho por contar sobre esos años, “tal vez haya que buscar diferentes caminos y formas, y creo que es algo que se inicia, que no se está acabando como algunos piensan porque hay muchas cosas aún informuladas”.
Hija de militantes montoneros, de muy chica vivió en la clandestinidad junto con su madre durante los primeros meses de 1976. Posteriormente se mudan de Buenos Aires a La Plata, a una casa donde se supone que se crían conejos pero en realidad es la imprenta del periódico Evita Montonera. Esta experiencia es la que describe en su novela “La casa de los conejos” (Edhasa), un relato autobiográfico donde además de abordar el accionar de la guerrilla y del terrorismo de Estado describe el miedo que le tocó vivir en esos años desde la visión de una niña.
Sostiene que así como la Argentina “aún está transitando un largo camino hacia la democracia y de conquista de la palabra y del debate libre”, la mirada sobre esos años de dictadura “está en marcha hacia esa libertad de palabra y de enfoque”. Y agregó “tratar de meterse dentro de ese momento tan violento desde diferentes lugares es algo que está en ciernes aunque hubo algunos intentos”. Finalmente, cree que la literatura permitirá explorar y entender ese momento “que en muchos aspectos permanece como un momento bastante enigmático”.
Opinión
Revisión de un tiempo oscuro
Por ALEJANDRO FLYNN (*)
La irrupción de libros que reflejan lo ocurrido durante los años de dictadura militar pone sobre el tapete lo que nos pasó como sociedad. Pero también está en concordancia con la postura del gobierno de Néstor Kirchner y su consecusión de Cristina Fernández y que permite elaborar una suerte de revisión de ese tiempo oscuro como nunca antes había ocurrido. Quizás porque ambos son reflejo de los sueños que muchos enarbolamos en los años 70.
Considero que es la juventud quien está expresando en estos momentos las necesidades de conocer lo que pasó. Pero además excediendo el marco nacional porque en Latinoamérica se está dando un panorama inédito con una gran mayoría de gobiernos realmente progresistas que son los que soñábamos nosotros en los ’70 cuando todos eran gobiernos militares. Esto representa una circunstancia que debe aprovecharse en todos los sentidos y uno de ellos es el de la memoria.
Mientras escribo estas líneas surge la imagen del “Nunca Más, ese libro tremendo que uno empezaba a leer y debía interrumpir su lectura porque lo que allí se contaba dolía. También otro libro que marcó en su momento fue “Recuerdos de la muerte” de Miguel Bonasso, y entre nosotros “Buscados” de Noemí Labrune y “30 años después” de Alberto Zapata.
(*) Escritor.
Fuente:LaMañanaNeuquen
ANTOLOGÍA
Por Juan Manuel Rapacioli
Las obras fundamentales del poeta y político cubano José Martí (1853-1895), reunidas y organizadas en una nueva “Antología”, dan testimonio de una vertiente estética que el autor eligió para desplegar su retórica y del sólido compromiso social en su actividad artística.
Recientemente publicada por Eudeba (Editorial de la Universidad de Buenos Aires), el volumen ofrece cinco obras del autor: “Ismaelillo” (1882), compuesta por quince poesías breves y musicales que marcan el comienzo de la nueva estética modernista -con un estilo despojado y directo-, donde la figura de un hijo lejano sirve como resistencia ante la injusticia social.
“Hijo: espantado de todo, me refugio en ti. Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud y en ti”, así comienza el poema que nos introduce en el canto doloroso pero esperanzado de un padre a su hijo, en un contexto donde el conflicto político se hace pesado: “Esos riachuelos han pasado por mi corazón. ¡Lleguen al tuyo!”.
El segundo volumen presentado es “Versos sencillos” (1891), donde su preocupación por el sentido armónico de lo natural queda fuertemente plasmada; se trata de piezas autobiográficas nacidas en un momento político crucial: la primera Conferencia Panamericana de Washington, donde se buscaba acercar los países latinoamericanos a la órbita de Estados Unidos.
“Mis amigos saben cómo se me salieron estos versos del corazón. Fue aquel invierno de angustia, en que por ignorancia, o por fe fanática, o por miedo, o por cortesía, se reunieron en Washington, bajo el águila temible, los pueblos hispanoamericanos”, confiesa el autor en la primera página del libro.
La más íntima y cruda poética de Martí la encontramos en el tercer volumen, donde una selección de sus “Versos Libres” -escritos entre 1878 y 1882-, refleja su angustia ante las injusticias sociales y su lucha política, en un estilo maduro que recuerda a los salmos bíblicos.
“¡Sí! ¡Yo también, desnuda la cabeza de tocado y cabellos, y al tobillo una cadena lurda, heme arrastrado entre un montón de sierpes, que revueltas sobre sus vicios negros, parecían esos gusanos de pesado vientre y ojos viscosos, que en hedionda cuba de pardo lodo lentos se revuelcan!”, exclama el autor en uno de sus primeros “Versos Libres”.
“Nuestra América” (1891) -cuarto libro de la “Antología”-, es un ensayo literario-político donde el autor desmenuza y organiza una de sus preocupaciones principales: la construcción colectiva de una ideología latinoamericana. Siempre en tono de denuncia, critica a los sectores que imitan modelos extranjeros y plantea la necesidad de un sistema con raíces en la propia América.
“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos”, comienza el ensayo.
La obra y la personalidad de Martí quedan sintetizadas en “Diario de Campaña” -quinto y último volumen del libro-, donde el autor despliega de forma intensa y urgente el sentido final de su búsqueda poética, su lucha social y su humanismo revolucionario.
Martí comenzó a escribir su Diario antes de desembarcar en Playitas, provincia de Oriente, el 9 de abril de 1895, donde viajó para participar en la batalla por la independencia de Cuba: ya entrado en combate, se separó de sus tropas y cabalgó con un acompañante hacia un territorio donde se ocultaban soldados españoles; fue alcanzado por los disparos y murió a causa de las heridas el 19 de mayo de ese año en la zona de Dos Ríos.
"Bote. Salimos a las once. Pasamos rozando a Maisí, y vemos la farola. Yo en el puente. A las siete y media, oscuridad.
Movimiento a bordo. Capitán conmovido. Bajan el bote. Llueve grueso al arrancar. Rumbamos mal. Ideas diversas y revueltas en el bote.
Más chubasco. El timón se pierde. Fijamos rumbo", se lee en la primera página del "Diario de Campaña. De Cabo Haitiano a Dos Ríos" José Julián Martí y Pérez, más conocido como José Martí, fue uno de los poetas cubanos más relevantes de su época, de gran influencia para las generaciones posteriores; considerado uno de los padres del “modernismo” -movimiento que buscaba una renovación en los recursos expresivos del lenguaje y en la sensibilidad creadora-, y precursor de lo que después se conocería como el “latinoamericanismo”.
Fue también un político importante; creador del Partido Revolucionario Cubano, siempre fiel a un ideario social de liberación, al fin del dominio colonial y a la expansión estadounidense: a los 17 años fue condenado a realizar trabajos forzados por apoyar a los movimientos independentistas contra España. Murió al ser emboscado por tropas españolas surante la batalla de Dos Ríos.
Fuente:Telam
Juan Gelman publica un nuevo poemario, "El emperrado corazón amora"
El poeta argentino Juan Gelman está estos días de enhorabuena: la Corte Internacional de Derechos Humanos ha condenado a Uruguay por la desaparición de su nuera y la supresión de la identidad a su nieta durante la dictadura, y saca nuevo libro, "El emperrado corazón amora", que estará en las librerías en mayo.
Un esperado poemario y un libro importante que saldrá primero en España y luego en América, y que Gelman ha pergeñado con la experiencia y la memoria que acumulan sus intensos 80 años. "Una existencia heroica", como la calificó el poeta leonés Antonio Gamoneda.
"Son poemas que están escritos el pasado año, en 2010, y son más breves, porque con la edad pesa más lo innecesario y se van quedando más desnudos, sin hojarasca", explica a Efe por teléfono el Premio Cervantes en 2007, para añadir que "en realidad" él también se pregunta "qué son estos poemas".
"Pero una cosa está clara -precisa-, que ningún poeta o narrador está contento con lo que escribe, porque lo que hacemos los poetas es que seguimos buscando a esa señora tan esquiva que es la poesía. Luego vienen en cada uno de estos poemas las reflexiones sobre uno mismo y sobre las experiencias que atraviesan la vida".
En "El emperrado corazón amora", que publica Tusquets, Gelman experimenta de forma extrema con el lenguaje, forzándolo hasta dejarlo KO contra las cuerdas, inventando palabras, como "el amorar" (de amor), con las que impulsa y da vida a sus ideas y emociones.
El amor, la muerte, la condición humana, la derrota, el dolor, la perdida y la búsqueda de la luz dan cuerpo a estos más de 140 poemas que Juan Gelman ha recogido en "El emperrado corazón amora", un título que se encuentra en un poema del libro "Cólera de buey", que el escritor argentino residente en México escribió en 1971.
"Celebrando su máquina/el emperrado corazón amora/como si no le diera de través/de atrásalante en su porfía", decía este poema.
En este nuevo libro de Gelman, el segundo desde que recibió el Cervantes en 2007, y tras "De atrásalante en su porfía", que salió en 2009, el autor dedica el primer poema a su mujer, Mara: "En la intemperie de dos cuerpos/se sabe haber lo que no/se puede haber y el tiempo y la memoria tejen una belleza diferente".
Así, sin hojarascas, experimentando con la forma y el fondo, y "sin sentarse en el cuerpo domado", como él mismo escribe en un poema, Gelman ha construido su libro "más desesperado, arriesgado y radical. Es un privilegio el seguir investigando en la lengua, el no querer repetirse. Eso solo está al alcance de los grandes", dice su editor, Juan Cerezo.
Este escritor y periodista, que suma premios como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Nacional de Poesía de Argentina o el Juan Rulfo, entre otros muchos galardones, vivió la tragedia y el sufrimiento durante la dictadura argentina cuando, en 1976, los militares fueron a buscarle a su casa y, como no le encontraron, se llevaron a su hijo y a su nuera embarazada.
Hoy, años después, y tras una intensa búsqueda hasta dar con su nieta Macarena, ha visto mitigado este gran sufrimiento con el fallo emitido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenando a Uruguay por la desaparición de su nuera y la supresión de la identidad de su nieta, que Gelman cree que es un gran paso en su larga lucha.
"Me siento un poco recompensado, pues es reconfortante saber que, después de tanto tiempo y sufrimiento, al fin se avanzará en una investigación que fue negada por cuatro gobiernos", dijo el poeta a Efe en México.
Así que el autor de "Violín y otras cuestiones" no solo da un paso adelante en el camino de la reparación de sus agravios, sino en su larga trayectoria poética que ha merecido inmumerables galardones.
Fuente:AgEFE
La historia que nos alienta a seguir la lucha, a 35 años del Golpe Militar
Una botella al mar
Carlos Aiub: Versos aparecidos
El hallazgo de un viejo cuaderno con renglones es la punta del ovillo de esta historia. Sobreviviente del saqueo militar, el cuaderno ocultaba un tesoro: una treintena de poemas de puño y letra de Carlos Aiub, militante del Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17), poeta, desaparecido. Ese cuaderno es diálogo, encuentro y pliegue en el tiempo con el autor de esta nota, Juan Aiub Ronco, hijo del poeta.
por Juan Aiub Ronco
El secuestro y desaparición de sus tres hijos expulsó a mis abuelos paternos a un mundo ingrávido donde jamás volverían a hacer pie. Para sobrevivir en él, se aferraron al mecanismo menos inútil: conservar la mayor cantidad posible de objetos que habían pertenecido a Carlos (mi padre), Riqui y Marita. Esta acumulación garantizaba una presencia constante de los tres en el aire viscoso y gris que ya nunca dejarían de consumir en la vieja casa de Coronel Dorrego. Con obsesión de museólogos, archivaban o exponían sus juguetes, cuadernos escolares, sus ropas y disfraces, medallas, trofeos, diplomas, instrumentos musicales y millones de fotografías.
A los objetos que habían protegido inicialmente, pertenecientes a la infancia y juventud de sus hijos, se sumaron en junio de 1977 los que recibieron desde La Plata tras el secuestro de mis padres. Mi otro par de abuelos debió rescatar de la casa en ruinas todo lo que había sobrevivido al saqueo, hurgando como rescatistas sin esperanzas entre los escombros de un terremoto. Todo lo que resultó medianamente entero fue cargado en un camión de mudanzas y deportado a Dorrego, donde los Aiub aceptaron con agrado la posibilidad de velar por el patrimonio de Carlos y Beatriz hasta que pudiesen regresar.
Este culto a la conservación no se había iniciado tras la desaparición de sus hijos, pero fue cuando esto ocurrió que la colección material tomó el valor de la respiración para mis abuelos. No hubo otra cuerda de donde tomarse cuando comenzó el abismo. Fue, en principio, la garantía de un retorno seguro; luego, el alimento de una expectativa compañera que perdía intensidad con el paso del tiempo y, por último, la resignada prueba de que esos objetos tuvieron dueño, fueron propiedad, habían sido tomados o creados por extremidades vivas de las que ya no había señal, sólo resultados nulos de búsquedas desesperadas.
Años después, la muerte de mis abuelos nos puso a mi hermano y a mí, hacia el fin de nuestra adolescencia, ante el compromiso ineludible de decidir el destino que debíamos darle a los objetos acumulados y mantenidos por ellos durante tanto tiempo. Definitivamente, no estábamos dispuestos a cargar como caracoles los argumentos de nuestro pasado, arrastrándolos a cada lugar donde nos desplazáramos. Debíamos deshacernos de la colección y de la culpa con que esta acción cobarde comenzaba a perseguirnos. Nos vimos obligados a analizar, caracterizar, clasificar y decidir destino, no solo final sino también digno, de cada una de las pertenencias de mi viejo y sus hermanos, para sólo apropiarnos de lo indispensable, si es que a algo le cabía esa definición. Fue durante esos días de hallazgos y descartes, de encuentros y rechazos de la propia historia (y cuando parecía que ya nada nos encandecería) que dentro de una vieja caja flaqueada, junto a las ruinas de un ajedrez imantado, un banderín de River Plate y algunas revistas de historietas, se reveló ante nosotros el viejo cuaderno anillado, de paradójica marca Éxito, guardián amarillento de los treinta poemas escritos a mano por mi padre.
El cuaderno terminaba así su primer cautiverio e iniciaba el segundo, ahora en mis manos. Había mucho por conocer de mi padre antes de sumergirme en su poesía. Casi todo. Muchas preguntas y pocos a quienes hacérselas. Mucha bronca todavía ubicada en lugares equivocados. Muchos legados por recibir, aun sin saberlos legados. Intentaba en vano, por esos días, descubrir alguna puerta que me expulsara fuera de mi historia, que me permitiera ingresar en alguna más confortable, y los poemas de mi viejo no me llevaban precisamente por ese camino.
Es por eso que durante años –y mientras descubría que no existe renuncia posible a la identidad– recluí el cuaderno en una caja similar a aquella donde lo habíamos encontrado. Sabía que algún mecanismo latente en mí debía encargarse de liberar, tarde o temprano, la poesía sobreviviente. Finalmente, esa activación llegó hacia mediados de 2007 cuando, al cumplirse treinta años de la desaparición de mi padre, decidimos publicar Versos Aparecidos, el libro (y página web) que contiene los treinta poemas inéditos de Carlos Aiub.
***
Carlos, el mayor de los tres hermanos Aiub, nació el 17 de diciembre de 1949 en Coronel Dorrego, un pueblo rural al sur de la provincia de Buenos Aires. Allí vivió su infancia y juventud: fue alumno destacado en la escuela primaria y secundaria, jugó al fútbol (un nueve con más ganas que habilidad), fue un ferviente católico (monaguillo y miembro de Acción Católica), escuchó los Beatles, gritó los goles de River, coleccionó estampillas, jugó al ajedrez, leyó Sandokan y soñó ser algún personaje de El Tony o D´Artagnan.
Una vez terminados sus estudios secundarios, Carlos emigró a La Plata a estudiar Geología, carrera en la que se graduó tiempo después. Durante esos años, la facultad, la pensión y la realidad descubrieron para él que la iglesia no era herramienta suficiente para alcanzar los cambios legítimos con los que comenzaba a soñar. Se acercó al Peronismo de Base e inició su militancia barrial; allí conoció a Beatriz Ronco –Bea en sus poemas– quien fue su compañera, esposa y la madre de sus dos hijos. Juntos y en compañía de Riqui, eligieron al Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17) como nuevo espacio de lucha. Sería el nuevo y definitivo.
El golpe de estado de 1976 hirió trágicamente a la historia del pueblo argentino y lo hizo con la misma intensidad en mi familia: el 9 de Junio de 1977, detuvieron en La Plata a Beatriz Ronco y a Ricardo Aiub; al día siguiente, a Carlos, de quienes jamás se conoció su paradero; un mes después en un operativo, asesinaron a Marita, a su esposo Rafael Caielli (militantes Montoneros) y a Claudio, el hijo de ambos de solo dos meses de edad; también en julio de ese año, secuestraron en Coronel Dorrego a María, la madre de los hermanos Aiub que, tras ser brutalmente torturada, fue liberada días después.
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Carlos fue un apasionado de la literatura; aun graduado y siendo docente en el Museo de Ciencias Naturales, continuaba con su trabajo alternativo de venta ambulante de libros. Su compañero de ventas era un escritor que recorría La Plata a bordo de un viejo Citroën azul sobre el que pintaba a mano y en color blanco los aforismos de su autoría (La mano amiga, sobre el hombro alivia; recuerdo sobre un guardabarro). Juntos, deambulaban por pasillos de organismos públicos ofreciendo libros que cargaban o encargaban por catálogo. Se habían conocido años antes como vecinos de tablón en la feria de libros usados que se realizaba regularmente en la plaza San Martín platense, la pequeña Plaza de Mayo de esa ciudad, por donde pasa su historia política, donde años después marcharían las Madres, donde muchos años después marcharíamos los HIJOS.
A pesar de esta pasión de mi viejo por la lectura, no es mucho lo que quedó de su biblioteca, casi nada, solo un par de libros y algunos testimonios: A sangre fría, de Truman Capote y Otra vuelta de tuerca, de Henry James fueron recomendados como imprescindibles por él. Encontramos, tiempo después de la publicación de Versos Aparecidos, una antología de Paco Urondo que había pertenecido a mi padre, confirmando la sospecha casi obvia de que alguna vez había leído al poeta santafesino. Pero nada más, esto es todo. El resto fue destruido por el grupo de tareas al allanar la que fuera mi última casa paterna o gradualmente abandonado por mi viejo en mudanzas anteriores de las que no debían quedar rastros.
Insistir en conocer cuáles habían sido sus lecturas sólo era un intento más por descubrirlo como escritor, categoría de la que no había más pistas que el cuaderno hallado. Sólo eso y nada más. Ninguna persona cercana a él, al menos entre los vivos, conocía a este otro Carlos oculto, al poeta. Nadie, ni siquiera su amigo escritor de aforismos. Nada, ni una certidumbre, sólo el cuaderno. ¿Cuál habrá sido la real dimensión de la obra de mi viejo? ¿Sólo habrá escrito estos treinta poemas? ¿Serán estos una pequeña fracción de una obra mayor? ¿Hubiese querido hacerlos públicos? Estas son todas incógnitas de cuya respuesta nos privará por siempre la acción de la dictadura. No sólo el destino de los cuerpos nos fue y es aún negado, infinitas preguntas irresueltas como éstas, nos sobrevuelan día a día cargando de peso real, casi sólido, a sus desapariciones.
Penetrar en el cuaderno de mi viejo para transcribir su poesía con la intención posterior de difundirla resultó un viaje cifrado. Lo primero que los poemas dejan ver es su escritura exclusiva en letras mayúsculas y carentes de puntuación. La mayoría no poseen título, sólo unos pocos lo recibieron. Algo similar ocurre con las fechas, no todas fueron registradas por Carlos; contemplando aquellos que sí fueron fechados, resulta extraña la inexistencia de una línea cronológica dentro del ordenamiento espacial (el ordenamiento ha sido respetado en la publicación y sobre esa base, numerados): los poemas van y vienen en el tiempo, pasan por 1972, saltan a 1975 y regresan nuevamente a años anteriores. Junto a la incógnita de esta línea temporal rota, el cuaderno muestra una decidida utilización de la tinta (basta acariciar las hojas añejas para corroborarlo), con tachaduras y correcciones prácticamente inexistentes. ¿Cómo explicar la extraña ubicación de los poemas? ¿Cómo entender esa seguridad en la palabra? La única respuesta que ha calmado mi vocación de detective salvaje es que el cuaderno contiene un selección hecha por mi padre, un poemario construido para ser atacado en el orden por él establecido y de modo completo, como el mapa de un tesoro perdido (¿la revolución?), donde solo la resolución de cada pista permite avanzar a la siguiente. El cuaderno es una botella lanzada a un mar picado, cuyo mensaje no transporta las esperanzas de un rescate imposible, sino las coordenadas de una isla donde es posible perdurar en el tiempo y quebrar el olvido.
La poesía de Carlos Aiub es poesía herida por las esquirlas de una realidad feroz. Es poesía que sangra ante las evidencias de un mundo partido. Es poesía por momentos agonizante, donde la cercana posibilidad de la muerte no está siquiera seducida por la duda de una alternativa posterior, sino padecida como el vacío que no permitirá sintetizarse en el triunfo inexorable. Pero es también poesía armada, poesía fusil persiguiendo el vértigo y la intensidad de una transformación urgente. Es poesía íntima, reconociendo en su amor por Bea al motor necesario para el cotidiano andar dentro de la realidad viscosa. Y es, por sobre todo, poesía entrega, aquella que nos cuenta sobre sus hijos, flores y proyectos, temiendo una violenta imposibilidad de verlos crecer, pero confiando en la libertad como único posible legado.
***
El lenguaje escogido por Carlos prioriza la contundencia de la palabra por sobre formas estéticas complejas: las dudas por saber si alcanza sólo con el voluntarismo el ir de aquí para allá el odio y el amor juntos en cada palabra o en cada mirada/ si alcanza con el optimismo o el querer limpiar a medio mundo (…) –poema seis–. Estas incertidumbres a las que no consigue vencer marcan los límites de un universo íntimo, desde donde Carlos nos habla y se habla a sí mismo: los versos que aún intentás a golpes/ el amor y el odio juntos/ sin saber cuál es cuál a partir de algún momento(…) –poema dos–.
Sus versos están cargados de una melancolía extrema, refugio esencial donde recobrar fuerzas para permanecer en esa cornisa cuyos riesgos reconoce cercanos y decide no abandonar: y más allá de esas dudas seguir adelante / sabiendo que esta es tu vida ya y que no podrás salirte porque no querés salirte (…) –poema seis–; la tristeza es un pedazo de cielo tras la ventana pequeña de la celda/ es morir y no ver el triunfo (…) –poema doce–.
Pero la militancia es, a pesar de todo, alegría: (…) la alegría de nosotros en ellos…/ la alegría en esta guerra/ las partes lindas de la guerra sucia en la guerra larga/ la ofrenda generosa pura/ la ofrenda escamoteada quizá para mañana mismo…/ la pequeña zona liberada de mis sueños de estratega/ el marco de la guerra cotidiana…/ así simple mezclándose lo nuestro con el barrio, con los cumpas de la diaria militancia (…) –poema uno–.
Mi padre libró una guerra prolongada con el joven católico que fue y que parece no haber derrotado completamente: todo va cambiando/ hasta aquel niño que vino si vino/ y lo de la paz que trajo/ pensás basta del opio/ basta de esa paz de los sepulcros (…) –poema dieciocho–; pensar en Dios/ y muchas veces dudar (…) –poema tres–.
Su poesía encuentra lugar para honrar a los compañeros fusilados en la masacre de Trelew: Retomo la vida de ustedes inconclusa/ retomo la poesía aquella también inconclusa/ retomo mi propio camino entonces (hace tres años Trelew 22 de agosto)/ y busco (…) –poema diecisiete–. En otro de los poemas rinde homenaje a un compañero caído apodado "El Gordo", con quien recuerda haber compartido años de pensión y militancia estudiantil para luego tomar cada uno caminos de lucha diferentes. La publicación de Versos Aparecidos y su repercusión posterior nos permitió identificar al Gordo: se trata de Carlos Starita, militante del ERP que fuera abatido en un enfrentamiento relacionado con el secuestro del entonces director del diario El Día, de La Plata. Esta caída empuja a Carlos, una vez más, a reflexionar sobre la muerte y su cercana posibilidad: aquel Gordo es el de esta noticia que te cuento/ es el recuerdo que te trae la idea más concreta de la muerte –poema ocho–.
Las dudas que pesan en la palabra de Carlos parecen derrumbarse ante su mayor certeza, el amor por Beatriz, mi madre: a cuenta de tu permanente entrega de ternuras y sorpresas/ a cuenta de vos toda y de lo que buscamos/ es éste mi regalo más íntimo –poema diecinueve–; por lo que va a venir/ por lo que buscamos/ por todo eso Bea/ te quiero –poema veintiuno–.
Vuelvo una y otra vez sobre los poemas de mi padre en busca de nuevos rastros, convencido de que habrá más hallazgos. Sin embargo no puedo evitar detenerme, indefenso, siempre en los mismos versos donde mi padre se habla así mismo:
temés también tu olvido
o algo así
el qué pensarán de vos
si te recordarán
si tu nombre bautizará algo o servirá para algo
temer el final que no te deje ver el final
De todas las consecuencias que trajo la publicación de Versos Aparecidos, tal vez la siguiente haya sido la más valiosa, la única capaz de atravesar la poesía de mi viejo, de desafiarla, de cerrar aunque sea una de las incógnitas que nos dejó su palabra interrumpida. Reproduzco la respuesta de una compañera de mi viejo a los versos de arriba. Ella estaba embarazada cuando secuestraron a Daniel (nombre de guerra de mi padre) y dice estar viva gracias al silencio de mi viejo ante la tortura:
Carlos (Daniel), sí te recordamos.
Memoria eterna, pasará de generación en generación.
Sí, bautizaste, mi hijo lleva tu nombre, vos lo salvaste.
***
No me pertenece ni un solo recuerdo de mi padre, carezco absolutamente de ellos. Ni uno solo. Por más que lo intente y me lo reproche, no puedo recuperar ni una sola escena; sólo tenía 64 días de vida cuando lo secuestraron. He intentado apropiarme de algún recuerdo ajeno pero el experimento no funciona. Tampoco logro conformarme con los recuerdos de sus fotos, el hecho de volver a verlas infinitas veces no me permite entrar en ellas, a pesar de los intentos, no logro penetrarlas. Mi memoria sobre él sólo tiene dos dimensiones y borde blanco, son siempre las mismas imágenes detenidas contra las que he corrido una carrera desigual hasta finalmente superarlas en edad. No logro dotar de volumen su cuerpo, ni mucho menos asignarle movimiento. Sin embargo, y a partir de la aparición de los poemas, comencé a recordar la voz mi padre. Recuerdo una voz que nunca escuché, o que sólo escuche un puñado de días. Recuerdo sonidos y palabras en extremo cercanas que no responden mis preguntas (lo he intentado) ni me marcan caminos (también lo he intentado). La voz que recuerdo sólo recita los versos que le pertenecen, y es en ellos donde debo buscar el encuentro inconcluso con mi padre. Alcanzar por fin ese diálogo postergado es hoy un triunfo mínimo pero posible.
Fuente:RevistaSudestada.
CINE
EL PREDIO: UNA PELICULA SOBRE LA EX ESMA
Estupor y temblor
Con cámara fija y todas las escenas con la misma duración, la ópera prima de Jonathan Perel registra diversos espacios del edificio de la ESMA, recuperado desde 2004 como museo de la memoria. El objetivo: mostrar el proceso de construcción de ese espacio nuevo y la manera en que los distintos discursos y prácticas sobre la memoria de lo que ocurrió allí durante la dictadura dialogan, conviven y chocan entre sí.
Por Jonathan Perel
La película sólo es posible a partir del 24 de marzo de 2004, cuando Kirchner hace el acto de traspaso de la ESMA. El poder de reparación simbólica que tuvo ese discurso es inédito en la historia argentina y abrió muchas preguntas posibles, como por ejemplo cuál es el lugar del cine dentro de ese predio convertido en un lugar para la memoria.
A partir de ahí me interesó particularmente este momento de construcción de un espacio que todavía no está terminado, en el que ciertos ejercicios y estrategias de memoria diversos están siendo desarrollados. En ese estado de las cosas encontré que había una conflictividad: discursos en lucha que permitían que mi propio proyecto de película se inscribiera como un discurso posible más, en un lugar y un momento en que el sentido se está construyendo. El predio es un recorrido posible; uno de mucha intimidad y soledad. La forma de entrar a ese lugar era, como escribió Rivette que se debe abordar ciertas cuestiones (como la muerte), con miedo y con temblor.
Empecé por filmar proyecciones de películas. Necesitaba que hubiera actividades que me permitieran ir repetidamente y las proyecciones que se hacían en la ESMA se convirtieron en un intermediario para que yo filmara el sitio: no era filmar una pared, sino una pared en la que se veía una película. Como se ve en El predio, esas proyecciones exhiben distintos criterios curatoriales: mientras un centro cultural pasaba una película de Haneke o una de Fatih Akin, otro daba Tango, con Tita Merello, o Mundo Alas. En esa diversidad de programaciones se alojan discursos en lucha y conflictos sobre cuáles son los ejercicios de memoria posibles dentro de la ESMA.
Desde antes de empezar a filmar elegí un sistema de puesta en escena riguroso: planos fijos todos de la misma duración, y filmé sólo eso. Esta aparente objetividad, sin embargo, nos hace presente todo el tiempo que hay un realizador detrás de esa cámara y que la película es la mirada de este realizador sobre el lugar, mientras que el montaje clásico y fragmentario del cine tiende a ocultar la presencia del que está filmando. El sistema que elegí requiere del espectador un mayor esfuerzo interpretativo para construir el sentido sobre qué está pasando, qué ha pasado y qué puede hacerse en este sitio.
Me resulta emblemática la toma final, que busca mirar desde un lugar inédito para la cámara y para el espectador: desde adentro del predio de la ESMA, a través de su puerta abierta que da hacia la Avenida del Libertador. Quería que fuera un final esperanzador; una puerta que invita a ingresar al lugar en el presente y a construir algún ejercicio de memoria posible. Creo que esto frustra la necesidad de ver aquella imagen conocida de la ESMA, como la del edificio de las cuatro columnas desde afuera, o la del casino de oficiales. Estas son imágenes que pareciera que ya no tienen ninguna capacidad de generar un debate o una reflexión. Salí en busca de un punto de vista nuevo que fuera disparador de discusiones e interpretaciones.
En el montaje fui dejando afuera los momentos en que estuvieran muy presentes las palabras. Fui sacando las presentaciones de las películas, las explicaciones de los artistas sobre las obras que estaban haciendo allí, y sólo dejé un fragmento de Blanca Santucho cuando agradece a Néstor Kirchner por ser el primer presidente que ordenó la búsqueda de su hermano y de Urteaga. Las pa-labras fueron quedando afuera para que sólo las imágenes hablaran.
El silencio y el vacío de las ruinas tienen un poder de construcción de memoria. Sin invocar lo inenarrable del horror, y poniendo en tensión su representatividad, imágenes como las de los escombros que abren El predio pueden ser una forma poética de aludir a todos aquellos que no están.
El predio se estrena el próximo jueves 24 de marzo y se dará los jueves 24 y 31 y viernes 25 y 1º de abril a las 22, y los sábados 26 de marzo y 2 de abril a las 20, y los domingos 27 de marzo y 3 de abril a las 22, en el Cine Cosmos-UBA, Av. Corrientes 2046.
Fuente:Pagina12
Fin de semana con filmes que abordan el compromiso en el Festival de Cine Político
Títulos como “Haroldo Conti, Homo viator”, “Vienen por el oro, vienen por todo”, “El fuego inolvidable” y “Padres de la Plaza”, forman parte de la atractiva programación del Primer Festival Internacional de Cine Político, que se lanzó el viernes en Buenos Aires y que se extenderá hasta el próximo miércoles.
En sus tres sedes del cine Gaumont el Centro Cultural de la Cooperación y el auditorio del Hotel Bauen, se ofrecen películas que visitan el pasado interpelando a la memoria, y que se asoman al presente latinoamericano con brioso compromiso.
Las salas del Gaumont (Rivadavia 1635) son sede de “Haroldo Conti, Homo viator”, documental de Miguel Mato que abrió la Competencia Internacional de Largometrajes y que también podrá apreciarse hoy, domingo, desde las 22.
Allí ayer se proyectó el mediometraje “Los desobedientes de Zulma y Beit Avi” y a lo largo de la jornada se vieron “El día que cambió la historia” (14.25), “Mineritos pidan por todos” (16.15), “Eva y Lola” (16.40), “75 Metros” (18), “Cómplices del silencio (18.25), “machina Wars” (19.25), “La guerra por otros medios” (20.30), “La cicatriz de Paulina” (21), “General Nil” (22.05) y “Distancia” (22.15) con gran éxito de público.
En el Centro Cultural de la Cooperación (CCC), sito en Corrientes 1543, se desarrolló también, un encuentro con los directores del que tomaron parte, entre otros, Sabrina Farji, Miguel Mato, Manuel Legarda, Emilio Cartoy Diaz, Cristian Iván Jure, Jorge Pastor Asuaje, Ezequiel Comesaña y Mariano Aiello, tras lo cual se exhibió “C`est partie”.
Este sábado pudieron verse “Vienen por el oro, vienen por todo”, “American Radical” (15.30), “Perón. Apuntes para una biografía” (16.30), “Construyendo dignidad” y “Los marinos del pueblo” (18.30) y “Sampa Pacha” (19.45).
En el auditorio del Bauen (Callao 360), el viernes hubo doble programa con los títulos “Ni toda la lluvia del sur” y “El fuego inolvidable” .
Este domingo, en tanto, la oferta en el Gaumont comenzará a las 12.40 de la mano de “Awka Liwen” y “La cicatriz de Paulina” y seguirá con “Padres de la Plaza” (14.05), “Jopói, todos juntos”; “El emperador está desnudo” (14.20), “Distancia” (16), “General Nil” (17.30), “Balibo” y “Civiles y Militares S.S” (ambas a las 19.15), “Sexo, Dignidad y Muerte” (20.15) y “To shoot an elephant” (21.30) para rematarse con la ya citada cinta sobre Conti.
Hoy, en el CCC como homenaje al gran realizador Costa Gavras se mostrará, desde las 13 hs, “Zeta”, “Estado de Sitio” (15.15), “Vestigios de un sueño”; “13 pueblos en defensa del agua” y “Gazasovia, el gueto palestino” (19.45), pero también habrá dos mesas de debate: "Grito de los excluidos" (a las 15.30) y “Nuevas perspectivas sobre el cine político-social argentino” (a las 17.45).
Este encuentro que reúne a más de 330 películas en las modalidades de corto, documental y largometraje, es organizado por la Federación Internacional de Cine Político (FICiP) y auspiciado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audovisuales (INCAA).
El Festival sigue el lunes y el martes cuando se premiará a las películas escogidas por el Jurado con la estatuilla creada por el Maestro Leo Vinci, y, entonces se sumará un día más, el miércoles 30, en el que podrán verse las películas que resulten ganadoras en los distintos rubros.
Fuente:Telam
MÚSICA
Durante la dictadura: “El rock nacional como tal no existía en marzo de 1976”, dice Pujol
La Plata - El periodista Sergio Pujol dijo que “trabajaban músicos importantes, pero no había idea de que el género fuera parte de la cultura argentina”.
En diálogo con radio Provincia, el periodista Sergio Pujol, explicó que “el rock nacional como tal no existía en marzo de 1976; existían músicos muy importantes argentinos, pero no había idea que formara ese género fuera parte de la cultura argentina”
“Los efectos de la dictadura sobre el rock, los marca una serie de paradojas: si se le preguntaba a la gente si existía un rock nacional, la respuesta era negativa, y lo vemos en el ranking de canciones más difundidas. Se decía que era una música progresiva, como especie de género que se desprendía de la música joven,” ilustró el crítico.
“En verdad el rock nacional como tal no existía en 1976, existían músicos importantes como Charly García, León Gieco, Luis Spinetta, muy joven pero con una dilatada experiencia , Litto Nebbia y otros más que son referentes históricos, pero no había idea que formara parte de la cultura argentina,” explicó el escritor.
“Luego de mucho sacrificio, muchos sinsabores, de situación de hostigamiento a los jóvenes, fue floreciendo como rock nacional; por eso digo que es paradojal, no podían ser peores las condiciones para expresarse, pues la música, como toda expresión cultural, necesita expresarse libremente,” concluyó Pujol.
Fuente:ImpulsoBaires
ENTREVISTA GUSTAVO SANTAOLALLA
Al pensar en Néstor Kirchner, pienso en folclore y en rock and roll
Año 3. Edición número 149. Domingo 27 de marzo de 2011
Por Miguel Russo
Gustavo Santaolalla nació en El Palomar en 1951. A los 16 fundó Arco Iris, uno de los grupos esenciales del rock nacional. Fue productor musical de Divididos, Bersuit y Calle 13, entre otros grupos. Ganó dos Oscar por la música de las películas Secreto en la montaña y Babel. El músico cuenta cómo trabajará la música del documental sobre el ex presidente. Abajo, en los camarines del sótano de La Trastienda, Gustavo Santaolalla se sienta, pide que le alcancen una remera que dejó en el auto porque el calor parece no bajar ni con el aire acondicionado, deja el saco en el respaldo de la silla, acepta un vaso de vino y sonríe como para arrancar con la charla. Es la contracara de lo que ocurre arriba, en el piso de La Trastienda, donde las cámaras de televisión se agolpan y se superponen para lograr una nota con Adrián Caetano, Fernando Chino Navarro, Ricardo Forster o Carlos Polimeni, en sus roles de director, productor ejecutivo y guionistas, respectivamente, de Néstor Kirchner, el documental, film que recopilará fotos, videos y recuerdos sobre el ex presidente. Por ahora, toma un sorbo de vino e improvisa, como si nada, un mini-recital particular y magistral de charango. El diálogo que mantiene con el músico que se lo trajo es tan asombroso como sus dedos sobre las cinco cuerdas dobles.
–A ver cómo andamos con la afinación.
–Creo que bien. Fijate.
–Perfecto, espero que por lo menos ande por el barrio con los otros instrumentos.
–Está en mi menor. Así como me lo diste, lo guardé en el placard.
–Es impresionante que no se desafine un charango guardado en el ropero, ¿no? Un charango que viene de viajar por todo el mundo.
Dentro de un rato, claro, todas las cámaras y todos los micrófonos se abrirán para él, el encargado de ponerle música al documental. Pero ahora, sonríe relajado y dice un “Vamos”, como si estuviera a punto de subir a escena.
–¿Cómo reúne esa multiplicidad de voces que plantea este documental en un recorrido musical?
–Primero, tengo que ver las imágenes que seleccione Caetano. Conozco y me interesa la intención de documental. Me interesa también la gente que está involucrada en el trabajo. A algunos los conozco desde hace mucho tiempo, como es el caso de Ricardo Forster y Carlos Polimeni. Sé que hay una visión amplia con respecto a este documental que celebra la vida de ese ser tan especial que fue Néstor.
–¿Se refiere a un punto de vista no estrictamente político?
–Claro. Kirchner es un hombre que hizo política toda su vida, pero ese no es el enfoque del documental. No es la idea básica. Otra cosa interesante es la posibilidad de poder contar con material que fue aportado por la gente. Entonces, lo que va a determinar la música es, por un lado ver ese material, y por el otro, meterme en la historia de Néstor, en los lugares donde pasó tanto tiempo. La Patagonia es un referente muy fuerte para tener en cuenta a la hora de componer la música. La llegada a Buenos Aires, la pelea política, la presidencia. Pero se torna complicado determinar cómo trabajaré. Es como querer contar una pintura.
–Aunque la experiencia no sea la misma, ¿podrá trabajar como en las anteriores composiciones para filmes?
–No creo. A mí me gusta mucho trabajar desde el libreto de una película. Muchas de las músicas que hice para cine las compuse antes de que se filmara la película.
–Pero con el guión aprendido de memoria...
–Lo diferente en este caso es que el guión marcará sólo los grandes trazos históricos. Voy a trabajar con músicas que me inspiren los determinados lugares por donde transcurrió su vida. Estuve en El Calafate, en Trelew, lugares claves de la historia, tanto de la suya como de la mía. Y siento que fueron visitas muy inspiradoras, vamos a ver qué sale de todo ese viaje.
–¿Debería componerse de manera distinta ante esa reunión de miradas fílmicas: una para las filmaciones amateurs, otra para las profesionales?
–No creo que deba ser distinta. Es cierto que la mayor cantidad de materiales que van a llegar serán del velorio. Y seguramente habrá miradas de mucho dolor en esas escenas amateurs. Pero también llegaron materiales de encuentros que tuvo él con mucha gente en su andar por el país. Y son escenas de una alegría inmensa. Yo tengo fotos de amigos, por ejemplo del violinista de Bajofondo, que tiene una impresionante, de Santiago del Estero, donde ellos fueron a tocar y pasó Néstor. Es alucinante, un montón de gente agolpada y el brazo del violinista estirado para tocar la mano de Kirchner. Así como ésa, debe haber miles. También centenares de filmaciones caseras de encuentros. Y ahí está también lo que puede el talento de alguien como Caetano para ensamblar y compaginar todas las formas de ver. Él sabe muy bien cómo insertar la parte amateur, digamos, dentro de una historia. Pero estoy seguro que, justamente esas miradas no profesionales son las que le van a dar el mejor de los condimentos al documental para hacerlo entretenido y emotivo.
–¿Qué música piensa cuando piensa en Néstor Kirchner?
–Sé que no era muy fanático del tango. Entonces pienso por generación, ya que somos de la misma edad, este año también cumpliré 60, y por la edad con la que vivimos aquella época, pienso mucho en el rock y en el folclore. Me hace pensar en Arco Iris, que es un poco el parámetro que usé también para hacer Diario de motocicleta. Al igual que Kirchner, yo nací en 1951, pertenecemos a esa generación en la cual el rock se convirtió en el folclore de los jóvenes del mundo entero. Lo lindo de todo eso es que nosotros creamos nuestro propio movimiento, no necesitamos copiar. Podemos decir con orgullo y con veracidad que tenemos cuarenta años de rock nacional.
–Habló de política al principio de la charla. ¿Es posible hacer abstracción de la política en cuanto a la composición?
–No, lo que pasa es que yo pienso que detrás de las ideologías hay hombres. Y las ideologías te dan la pauta del tipo de hombre que es cada hombre. Obviamente, no solamente sus ideas, sino también sus acciones. Las palabras sin acción son como las flores sin perfume. La cosa es no solamente pensar sino en ver cómo se lleva a cabo ese pensamiento. Y en eso, es imposible dejar de lado la ideología. Pero me parece más interesante la ideología desde el punto de vista de lo que hacés: la búsqueda de una sociedad más justa, de una mejor distribución de la riqueza, de un lugar donde haya más oportunidades para todos, donde exista educación accesible a todo el mundo. Cosas que fueron cambios trascendentales y que ocurrieron desde 2003. Quizás el tiempo ayude a dimensionar bien todo eso. Eso responde a una ideología, pero parte del espíritu del documental es que esa ideología no esté sólo asociada a una forma partidaria sino que esté unida a un pensamiento que, en algún momento, hasta pueda estar más allá de lo ideológico.
Fuente:MiradasalSur
HOMENAJE A RODOLFO WALSH
Rodolfo Walsh
Por Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero
El escritor y periodista Rodolfo Walsh nació en Choele-Choel, provincia de Río Negro, en 1927. En los años cincuenta, ingresó a la editorial Hachette, donde trabajó como corrector de pruebas de imprenta, lector, antólogo y traductor. Colaboró también en las revistas Leoplán y Vea y Lea. En 1953 publicó Variaciones en rojo y la primera antología de cuentos policiales argentinos.
En la noche del 10 de junio de 1956, mientras jugaba al ajedrez en el club Capablanca de La Plata, recibió las primeras noticias sobre el levantamiento de los generales Valle y Tanco; seis meses después comenzó su investigación sobre los fusilamientos clandestinos de civiles en los basurales de José León Suárez. Al año siguiente, apareció Operación Masacre con el que Walsh inauguró en la Argentina la novela de no ficción, en la cual la investigación periodística sirve de punto de partida para la narración de hechos reales por medio de procedimientos ficcionales. Tanto en este libro como en sus investigaciones posteriores (¿Quién mató a Rosendo? de 1969 y El caso Satanovsky de 1973), Walsh incorporó las técnicas de la investigación periodística y los procedimientos del género policial, como el uso del enigma y del suspenso, politizando sus estrategias centrales.
En 1959 viajó a Cuba para participar de la fundación de la agencia de noticias Prensa Latina. En los años sesenta, estrenó dos obras teatrales (La batalla, 1964, y La granada, 1965) y publicó dos libros de cuentos (Los oficios terrestres, 1965, y Un kilo de oro, 1967).
En enero de 1973 apareció su último relato de ficción, Un oscuro día de justicia, editado por la editorial Siglo XXI, cuyo prólogo, titulado "Hoy es imposible en la Argentina hacer literatura desvinculada de la política", fue una primera versión de esta entrevista, que Ricardo Piglia le había realizado en marzo de 1970. A partir de ese momento, Walsh abandonó la escritura de ficciones para dedicarse a la militancia política, primero en las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y luego en la organización Montoneros.
Como periodista, dirigió el semanario de la CGT de los Argentinos a partir de mayo de 1968 y participó como fundador y redactor del diario de orientación montonera Noticias, en 1973. Bajo la dictadura militar de 1976, organizó la Agencia Clandestina de Noticias y la Cadena Informativa.
El 25 de marzo de 1977, un pelotón especializado lo emboscó en las calles de Buenos Aires para detenerlo vivo, pero Walsh se resistió y fue herido de muerte. Su cuerpo nunca apareció. El día anterior había escrito su Carta Abierta a la Junta Militar, donde denunciaba el terrorismo de Estado.
[Imagen de la Muestra Pensamiento y Compromiso Nacional, Palais de Glace, Buenos Aires 17 de marzo - 10 de abril 2011]
Carta a mis amigos
Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.
El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.
La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle. A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época comenzó a trabajar en el diario "La Opinión" y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Cómo tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.
Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. El último año de vida de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarIos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical que era su responsabilidad.
Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.
Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.
El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejada. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.
A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja.
He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.
"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.
A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego. "De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablamos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo.
'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."
Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.
En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones.
Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.
Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.
Rodolfo Walsh, diciembre de 1976
Fuente:ElOrtiba
CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH
A LA JUNTA MILITAR
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.9
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.
2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".
3 "Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.
4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".
5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.
6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.
7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.
8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión" el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".
9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.
10 El Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón" del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.
11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.
12 Diario "Clarín".
13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.
14 Prensa Libre, 16-12-76.
Fuente:LiteraturaArgentinaContemporanea















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