El dolor y el recuerdo de la presidenta de las Madres en Mendoza
A punto de cumplirse 35 años del golpe militar, María Domínguez relató cómo secuestraron a su hijo aún desaparecido. Agradeció a los Kirchner por incentivar los juicios contra los represores.
miércoles, 23 de marzo de 2011
A María también le secuestraron su nuera, embarazada de 6 meses. (Los Andes)
La titular de Madres de Plaza de Mayo de Mendoza, María Domínguez, expresó su reconocimiento al ex presidente Néstor Kirchner y a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, porque “lograron lo que otros no lo hicieron, que fue abrir las puertas de la justicia para los genocidas de la dictadura militar”.
“Lamento mucho que varios de los genocidas hayan muerto y que no pudieron enfrentar la justicia”, manifestó Domínguez al recordar el 24 de marzo, “día que eternamente no olvidaremos porque esa fecha nos cambió la vida al desaparecer nuestros hijos y nietos”.
La representante en la provincia de Madres de Plaza de Mayo exhortó a “todos los jóvenes del país a que participen y se comprometan con la política y que aprendan a hacer política con ética, con moral y con el gran compromiso por el país”.
Domínguez, con lágrimas en sus ojos, mirada profunda y con su rostro cansado junto a varias madres y abuelas, recordó “los 32 años que llevan sus pañuelos blancos en la cabeza” y marcando un doloroso silencio con el que marchan cada semana alrededor de la plaza General San Martín de la capital mendocina reclamando por sus hijos, nietos desaparecidos durante la dictadura militar”.
“Mi vida cambió desde la madrugada del 9 de diciembre de 1977 cuando un grupo de personas ingresaron a la casa de mi hijo Walter Domínguez con 22 años, situada en la calle Luzuriaga, de Godoy Cruz”.
Walter se encontraba junto con su esposa embarazada de seis meses, Gladys Cristina Castro y “fueron sacados como estaban en la cama, los subieron a un vehículo y se los llevaron sin saber más nada de ellos hasta hoy, dolor que nunca más podré borrar mi corazón”, relató.
María, mirando al piso de la plaza, aún sin poder encontrar respuesta, recordaba el esfuerzo que hacía su hijo "para estudiar, trabajar y aspirar tener su familia”.
Walter era estudiante de Arquitectura en una universidad privada y trabajaba como chofer de ómnibus y encabezaba la conformación de un centro de estudiantes, cuando fue secuestrado, recordó María Domínguez.
Desde el 17 de noviembre se lleva a cabo en Mendoza el juicio por delitos de lesa humanidad con diez imputados, uno de ellos fallecidos, otros seis enfermos en sus domicilios y los restantes en el penal San Felipe.
Se los imputa en treinta causas por homicidio, desapariciones de personas, torturas, violaciones y privación ilegítima de la libertad, mientras se toman testimonios con más de doscientos testigos dispuestos a declarar.
“A Néstor y Cristina Kirchner tenemos que agradecerles por siempre, por haber logrado que hoy estén sentados en el banquillo los asesinos de la dictadura, como están siendo enjuiciados en Mendoza como en otros lugares del país”, reconoció Dominguez.
Fuente:LosAndes

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